6 may 2007

¡De acuerdo con Vargas Llosa!

Prohibido mentir/Mario Vargas Llosa
Tomado de EL PAÍS, 06/05/2007;
El Parlamento Europeo, por abrumadora mayoría y apenas dos o tres abstenciones, ha declarado un delito, que debe ser penalizado, negar el Holocausto, es decir, la matanza de seis millones de judíos perpetrada por la Alemania de Hitler en los campos de exterminio establecidos con ese propósito en los años treinta y cuarenta en la propia Alemania y en los países de Europa central ocupados por los nazis. Este acuerdo de los parlamentarios europeos responde a intentos, esporádicos pero ruidosos, de historiadores de extrema derecha que en los últimos años, tanto en la propia Alemania como en Francia e Inglaterra, han pretendido negar o minimizar aquel genocidio y a los brotes de antisemitismo que con alarmante frecuencia aparecen de un tiempo a esta parte en el seno de la Unión Europea.
¿Por qué, desde que leí esta noticia, he sentido incomodidad con la medida adoptada por el Parlamento Europeo? No porque albergue la más mínima duda sobre la horrenda carnicería cometida por los nazis contra el pueblo judío, desde luego. He leído mucho al respecto y he sentido náuseas visitando algunos de los lugares donde se perpetró la matanza, como Auschwitz y Buchenwald, y he sentido que se me saltaban las lágrimas recorriendo el sobrio y aterrador museo de Yad Vaschen, en Jerusalén y en el de Washington, las dos o tres veces que he estado allí, para que me quepa la menor suspicacia sobre la verdad de esa matanza, uno de los más bochornosos crímenes contra la humanidad, con el agravante, en este caso, de que los criminales pertenecían a una de las sociedades más cultas y avanzadas del mundo.
Pero, aún así, pienso que hay un riesgo muy grande para la libertad intelectual -para la cultura- y para la libertad política, en reconocer a los gobiernos o parlamentos la facultad de determinar la verdad histórica, castigando como delincuentes a quienes se atrevan a impugnarla. Por más que tengan un limpio origen democrático, como es el caso del Parlamento Europeo, quienes detentan el poder político no están en condiciones de decidir con la objetividad, el rigor científico y el desapasionamiento moral que exige un quehacer intelectual responsable, la naturaleza y el significado de los hechos que conforman la historia. Democrático o autoritario, el poder funciona siempre dentro de unas coordenadas en las que razones de actualidad, patriotismo, oportunidad, ideología o fe ofuscan a menudo el juicio y pueden desnaturalizar la verdad.
El patriotismo, por ejemplo, es riesgoso en términos científicos, porque, como dijo Borges, dentro de él “sólo se toleran afirmaciones”. Por eso, en Turquía es constitucionalmente prohibido mencionar el genocidio de los cerca de dos millones de armenios cometido por ese país, asunto que, sólo por ser mencionado, ha llevado a los tribunales recientemente a varios periodistas e intelectuales, entre ellos al Premio Nóbel, el novelista Orhan Pamuk. Y Turquía, recordemos, es una democracia, aunque imperfecta.
Las verdades oficiales son rasgo característico de las sociedades autoritarias, desde luego, pero no deberían serlo de las democracias. ¿En la Rusia de Vladimir Putin, ex-funcionario de la KGB, pueden acaso los historiadores investigar libremente la función que desempeñó este siniestro cuerpo de policía aprovisionando el gulag siberiano de millones de víctimas? Como allá se sigue admitiendo el principio de las verdades oficiales es improbable que los jóvenes rusos de esta y las futuras generaciones lleguen siquiera a sospechar que durante el estalinismo soviético varios millones de sus compatriotas perecieron bajo las torturas y el hambre en los campos de exterminio para disidentes creados por el poder. Y que un gran número de estos supuestos disidentes no eran otra cosa que enemigos personales de los dueños del poder, es decir, inocentes de acuerdo a la propia legalidad soviética sacrificados por razones de mera emulación o intriga personal. Como dentro de la mentalidad chauvinista vigente en la Rusia actual no se toleran actitudes antipatrióticas, los historiadores rusos no podrán pues investigar y establecer en todo su cegadora crueldad el fenómeno que Solzhenitsyn denunció en El archipiélago del Gulag, hasta que Rusia, infortunado país, sea algún día una verdadera democracia.
¿Y las vertiginosas matanzas multitudinarias de la “revolución cultural china” desencadenadas por Mao? Se calcula que no menos de cinco millones -y acaso hasta veinte o más- desaparecieron en esa orgía demencial que desató el jerarca de China Popular en su empeño de -como el Calígula de Camus- “acabar de una vez por todas con las contradicciones de la sociedad”. La verdad oficial del actual o de cualquier gobierno chino futuro, aun si es democrático, difícilmente admitirá un crimen colectivo de esa magnitud, pues consideraría que reconocer una ignominia semejante es algo deshonroso y desmoralizador. Y ningún gobierno quiere sembrar entre los gobernados la vergüenza y el deshonor. Por eso, en las sociedades libres quienes se ocupan de sacar a la luz esos basurales son los historiadores, no los políticos. Aquellos pueden investigar con la calma debida, revisando documentos, testimonios, ponderando las informaciones casi siempre teñidas de partidarismo o prejuicio, y sobre todo, discrepando entre sí, pues ese cotejo y contraste de conclusiones puede acercarnos a las verdades históricas, a menudo escurridizas y confusas.
En manos de los políticos la historia deja de ser una disciplina académica, una ciencia, y se convierte en un instrumento de lucha política, para ganar puntos contra el adversario o promover la propia imagen. Es comprensible que quienes viven acosados y esclavizados por la urgente actualidad y las servidumbres del poder carezcan de la mínima disposición de espíritu y de la serenidad intelectual necesaria para llegar a juicios aceptables sobre asuntos precisos del acontecer histórico.
Una sociedad democrática que cree en la libertad no debe poner limitaciones para las ideas, ni siquiera para las más absurdas y aberrantes. Y debe autorizar que en su seno los historiadores se equivoquen o desbarren sosteniendo por ejemplo que la tierra es cuadrada o que la iglesia católica nunca quemó a las brujas o que no hubo guerras napoleónicas. Negar el Holocausto es una monstruosa estupidez, desde luego. Pero, si esta negación tiene consecuencias delictuosas, es mejor que ello lo decidan los tribunales, caso por caso, y en concreto, porque, de otro modo, el precedente establecido por el Parlamento Europeo podría alentar a tantos políticos y politicastros ávidos de popularidad, amparados en este ejemplo, a promover en sus propios ámbitos la dación de leyes equivalentes defendiendo verdades menos evidentes que el Holocausto y, a veces, no verdades sino esas mentiras que el patriotismo, la fe o la ideología quieren hacer pasar por verdades.
Por lo demás, ya sabemos que a menudo las cosas suelen ser según el cristal con que se las mira. Las verdades históricas son en muchos casos relativas y admiten interpretaciones o relativizaciones dentro de contextos variados. No niego que existan una verdad y una mentira, sino que la frontera que las separa pueda ser establecida por el poder político en una sociedad libre. Precisamente, lo que diferencia a ésta de una que no lo es, es que en una sociedad abierta las verdades establecidas están siempre sometidas al escrutinio y la crítica, para ser confirmadas, matizadas, perfeccionadas o rectificadas por la libre investigación. Nadie puede dudar de las sanas intenciones que han guiado a los parlamentarios europeos declarando un delito la negación del Holocausto. Persiguen con ello contrarrestar de algún modo el renacimiento del antisemitismo, cáncer que por desgracia vuelve a sacar la cabeza en Europa, donde se lo creía ya poco menos que extinguido. Pero es una ingenuidad creer que poniéndolos fuera de la ley se puede combatir eficazmente el prejuicio, la estupidez, o cualquier otra manifestación intelectual de la irracionalidad y la crueldad humana. Por el contrario, la imposición de una verdad histórica desde el poder sienta un peligroso antecedente y podría justificar futuros recortes de la libertad intelectual.
En las democracias las ideas falsas son generalmente desbaratadas y eliminadas gracias a la libertad de crítica y al debate intelectual y la verdad científica se va abriendo paso de este modo dentro de un bosque de confusión y equivocaciones. Pero ni siquiera las sociedades libres están exoneradas de haber amparado en su seno errores y falsedades históricas garrafales. Para corregirlas no hay otra fórmula que mantener abierta a todos los ciudadanos la libre expresión del pensamiento, estimulando el debate y la discrepancia, y la existencia de las “verdades contradictorias”, como las llamaba Isaiah Berlin.
Combatamos el antisemitismo, y todas las expresiones del racismo y la xenofobia con toda la severidad de la ley, llevando a los tribunales y a las cárceles a quienes traducen estas perversiones ideológicas en actos concretos, pero dejemos a los historiadores ocuparse de deslindar las verdades de las mentiras históricas. Los políticos tienen problemas más urgentes que resolver.

5 may 2007

Paul Wolfowitz

Wolfowitz, el chivo expiatorio/Naomin Klein, autora de No logo: taking aim at the brand bullies; Fences and windows: dispatches from the front lines of the globalization debate.
Tomado de LA VANGUARDIA, 04/05/2007;
No es es el acto en sí mismo, sino la hipocresía. Ésa es la frase en relación con Paul Wolfowiz, que proviene de páginas editoriales de todo el mundo. Pero no se trata de ninguna de ambas. No se trata del acto (hacer caso omiso de las normas para aumentar el sueldo de su novia) ni de la hipocresía (el hecho de que la misión de Wolfowitz como presidente del Banco Mundial (BM) sea luchar por un buen gobierno).
En primer lugar, vamos a dejar de lado el supuesto problema de la hipocresía. “¿Quién desea recibir una filípica sobre corrupción por parte de alguien que informa ´Haga lo que digo, no lo que yo hago´?”, preguntó un periodista. Nadie, por supuesto. Pero ésa es una buena descripción de nuestro sistema de comercio global, en el cual Estados Unidos y Europa - a través del Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y la Organización Mundial del Comercio- dicen al mundo en desarrollo: “Ustedes anulen las tarifas comerciales y nosotros las mantendremos en vigencia”. Desde el subsidio a los granjeros hasta el escándalo de Dubai Ports World, la hipocresía es el principio rector de nuestro orden económico.
El único crimen de Wolfowitz fue creer seriamente en la posición de la institución internacional. El hecho de que haya respondido al escándalo contratando a un abogado de las celebridades y esté buscando un entrenador en liderazgo es apenas una evidencia más de que ha absorbido totalmente las maneras del Banco Mundial: cuando esté en duda, busque a consultores muy costosos y pida ayuda.
Lo más grave en el centro de la controversia es la sugerencia de que el Banco Mundial era una institución con impecables credenciales en materia de ética, esto es, hasta que, según 42 ex ejecutivos del Banco Mundial, su credibilidad fue “comprometida fatalmente” por Wolfowitz. (Muchos liberales estadounidenses se han aferrado a ese cuento de hadas, adictos a la pasajera emoción que se obtiene cuando se obliga a renunciar a algún neoconservador.)
Lo cierto es que la credibilidad del Banco Mundial fue fatalmente comprometida cuando obligó al Gobierno de Ghana a imponer matrículas escolares a los estudiantes a cambio de otorgar un préstamo. O cuando exigió que Tanzania entregase su sistema de agua potable a empresas privadas. O cuando exigió, a cambio de ofrecer ayuda tras la destrucción del huracán Mitch, que fuesen privatizados los servicios de telecomunicación. O cuando demandó a Sri Lanka flexibilidad laboral (esto es, autorización para echar trabajadores sin el pago de compensación) tras el tsunami que devastó Asia. O cuando intentó eliminar los subsidios a los alimentos en Iraq, luego de la invasión. A los ecuatorianos les importa un bledo la novia de Paul Wolfowitz. Lo que más les preocupa es que en el 2005, el Banco Mundial retuvo un préstamo por 100 millones de dólares luego que el Gobierno de Quito osó gastar una parte de sus ingresos petroleros en salud y en educación. Como se verá, el Banco Mundial es una organización que lucha contra la pobreza.
Pero el área donde el Banco Mundial muestra su más tenue autoridad moral es en la lucha contra la corrupción. En prácticamente cualquier lugar donde un gobierno ha practicado el pillaje en masa en las últimas cuatro décadas, el Banco Mundial y el FMI han estado primeros en la escena del crimen. Y no, no han estado mirando hacia otro lado mientras los funcionarios locales se llenaban los bolsillos. Ellos escribieron las normas para el saqueo mientras gritaban: “¡Más rápido, por favor!”. El proceso es conocido como terapia de choque.Un ejemplo fue el de Rusia durante el liderazgo del recientemente fallecido Boris Yeltsin. A partir de 1990, el Banco Mundial lideró la ofensiva para que la ex Unión Soviética impusiera de inmediato lo que calificó de reformas radicales.Cuando Mijail Gorbachov se negó a aceptar, Yeltsin pasó al frente.
Yeltsin no permitió que nada ni nadie se interpusiera en el camino de ese programa redactado en Washington, incluidos políticos rusos electos por el pueblo. Después de ordenar a tanques del ejército abrir fuego contra manifestantes en octubre de 1993, que mataron a centenares y dejaron el edificio del Parlamento ennegrecido por las llamas, el escenario fue erigido para privatizar los más preciosos bienes del Estado y entregarlos a los llamados oligarcas.
Por supuesto, el Banco Mundial estaba allí. Al aludir al frenesí legislativo que siguió al golpe de Yeltsin, Charles Blitzer, jefe de economistas del Banco Mundial en Rusia, dijo a The Wall Street Journal:”Nunca me divertí tanto en mi vida”. Una vez Boris Yeltsin abandonó el cargo, su familia quedó inexplicablemente rica, en tanto varios de sus lugartenientes fueron acusados de escándalos de sobornos. Esos incidentes fueron divulgados en Occidente, como siempre lo son, para aludir a desafortunados adornos de lo que era, por otra parte, un proyecto de modernización económica muy ético.
De hecho, la corrupción estaba incorporada a la misma idea de la terapia de choque. La vertiginosa rapidez de los cambios era crucial para superar el abrumador rechazo a las reformas, pero también significaba por definición que no habría supervisión. Aún más, el soborno a los funcionarios locales era un incentivo indispensable para los apparatchiks de Rusia a fin de crear el mercado abierto que Washington exigía. Lo primordial es que existe una buena razón por la cual la corrupción nunca fue una prioridad para el Banco Mundial o el FMI. Sus funcionarios entienden que si reclutan políticos para adelantar una agenda económica cuyo propósito es llenarlos de enemigos en sus países, tiene siempre que haber algo de dinero para esos políticos en cuentas bancarias en el exterior.
Rusia no es una excepción. Desde el dictador chileno Augusto Pinochet, quien acumuló más de 125 cuentas bancarias mientras construía el primer Estado neoliberal, hasta el presidente argentino Carlos Menem, que conducía un Ferrari rojo Testarossa durante la liquidación de su nación, hasta los miles de millones de dólares perdidos en Iraq, hay, en cada país, una clase de políticos ambiciosos, sanguinarios, dispuestos a actuar como subcontratistas de Occidente. Ellos reciben honorarios, y esos honorarios se llaman corrupción, el silencioso pero omnipresente socio en la cruzada para privatizar el mundo en desarrollo. Las tres principales instituciones de esa cruzada se hallan en crisis. No debido a pequeñas hipocresías, sino a las grandes. La OMC no puede volver a encarrilarse, y el FMI está yendo a la quiebra, desplazado por Venezuela y China. Y ahora, el Banco Mundial está naufragando.
The Financial Times dice que cuando los gerentes del Banco Mundial formulan consejos, “todo el mundo se les ríe en la cara”. Tal vez todos debamos reírnos en la cara del Banco Mundial. Lo que no debemos hacer, sin embargo, es participar en los esfuerzos para limpiar la ruinosa historia del Banco Mundial repitiendo el absurdo relato de que la reputación de una elogiable organización que combate la pobreza ha sido manchada por un hombre. Es comprensible que el Banco Mundial desee arrojar a Wolfowitz por la borda. Yo digo: dejemos que el barco se hunda con su capitán.
Wolfowitz y el Banco MUndial, acorralados/Por Kenneth Rogoff, catedrático de Economía y Política Pública en la Universidad de Harvard. Fue economista principal en el FMI.
Tomado de EL PAÍS, 04/05/2007;
Servirán los problemas del presidente del Banco Mundial, Paul Wolfowitz, como catalizador para que, por fin, cambien verdaderamente las cosas en el Banco? ¿Acabará por fin la arcaica costumbre de que el presidente de Estados Unidos nombre de forma unilateral al jefe del organismo de desarrollo más importante del mundo?
Wolfowitz, que se enfrenta a una extraordinaria reprimenda del comité de supervisión ministerial del Banco y a la franca rebelión de su equipo profesional, tiene débiles esperanzas de superar a trancas y barrancas sus tres últimos años de mandato. La indignación más inmediata se debe al sueldo y el paquete de compensaciones tan desmesurados que otorgó Wolfowitz en 2005 a su novia a cambio de haber tenido que dejar el Banco cuando él llegó. En un momento en el que el Banco está haciendo hincapié en exigir prácticas de buen gobierno, que cumplan criterios estrictos, como clave para el desarrollo, la reciente revelación de los detalles de su acuerdo ha supuesto un duro golpe para la credibilidad de la institución.
Pero, incluso aunque Wolfowitz se vea obligado, al final, a dimitir, no servirá de nada si se permite que George W. Bush vuelva a escoger inmediatamente a su sustituto, como han hecho los presidentes de Estados Unidos desde que se fundó el Banco, tras la Segunda Guerra Mundial. El responsable del Banco debería elegirse mediante un proceso abierto y transparente que trate de seleccionar al mejor candidato, sea de Estados Unidos, Europa o los países en vías de desarrollo.
En realidad, una gran parte de la debilidad que tiene hoy Wolfowitz procede de cómo llegó a su cargo, nombrado de forma provocadora por un Gobierno estadounidense débil en materia de cooperación internacional. El Banco Mundial es una institución económica y de desarrollo. Y la trayectoria de Wolfowitz en los Departamentos de Estado y de Defensa de Estados Unidos no le proporcionaba conocimientos ni experiencia en ninguna de las dos áreas. Si era famoso era por haber sido el arquitecto de la fracasada guerra de Irak. Por lo que dicen, Wolfowitz es muy inteligente, pero resulta inconcebible que un proceso de selección abierto, transparente y multilateral hubiera podido escogerle para presidir el Banco.
Ésta es la conclusión a la que he llegado pese a que simpatizo con el deseo del Gobierno de Bush de catalizar los cambios en el Banco. Hace mucho tiempo que defiendo la necesidad de que el Banco traslade su centro de gravedad de los préstamos a las subvenciones, una política que la Administración de Bush apoya firmemente. Pero escoger a alguien sin claros antecedentes ni experiencia en el desarrollo económico no era la forma de avanzar en este sentido.
Un proceso de selección más abierto habría advertido enseguida que la novia de Wolfowitz trabajaba en el Banco. Puede parecer que esta cuestión es una tontería, pero no lo es, dada la estricta política del Banco en contra del nepotismo. Si Wolfowitz, por lo demás, hubiera sido claramente el candidato más capacitado, el comité de selección habría podido encontrar alguna forma de sortear el problema, de manera abierta y transparente. Pero, dado que era dudoso que fuera el más apropiado para el cargo, la cuestión de la novia habría podido ser suficiente para descalificarle.
¿Por qué acepta el mundo con tanta docilidad el statu quo y deja que Estados Unidos dictamine el puesto más alto del Banco? Es un ejemplo penoso de malas prácticas de gobierno en las instituciones internacionales. Europa no se entromete con Estados Unidos porque quiere mantener su propio privilegio, también anticuado, de nombrar al jefe del Fondo Monetario Internacional, la institución hermana del Banco.
Asia tiene poca opción salvo ceder ante los chanchullos de Estados Unidos y Europa, porque está tremendamente infrarrepresentada en ambos organismos. En cuanto a África, sus líderes no quieren hacer ni decir nada que pueda interrumpir el flujo de la generosidad del Banco Mundial.
Muchos, entre los que me incluyo, llevamos largo tiempo quejándonos del proceso de selección en el Banco Mundial y el FMI. ¿Cómo pueden seguir estas dos instituciones dando lecciones de buen gobierno y transparencia a los países en vías de desarrollo si no permiten el cambio entre sus propias paredes?
De vez en cuando, los dos organismos hablan de ello, pero es todo de boquilla. Hasta ahora, no han mostrado ningún deseo auténtico de cambiar. Es verdad que la dirección del FMI está haciendo un decidido esfuerzo para dar a las economías emergentes más dinámicas, sobre todo las de Asia, un papel más importante en el gobierno del Fondo. Si llega suficientemente lejos, este proceso podría acabar siendo el catalizador de los cambios necesarios.
Por desgracia, los esfuerzos de reequilibrio del FMI avanzan a paso de tortuga. En el Banco Mundial, no parece que se haga nada.
Quizá cuando Gordon Brown sea el próximo primer ministro del Reino Unido pueda convencer al grupo G-7 de países ricos que encabecen el cambio. Como jefe del comité de supervisión ministerial del Fondo, Brown conoce los problemas como nadie.
O quizá el desastre de Wolfowitz sea el catalizador. A lo mejor, el próximo presidente del Banco Mundial y el próximo director del FMI saldrán, por fin, de partes del mundo distintas a las habituales. Existen muchos posibles candidatos no americanos. El ministro de Finanzas de Suráfrica, Trevor Manuel, ha realizado una gran labor al frente del comité de supervisión del Banco Mundial y sería un magnífico presidente. Y, si no, podría seguir siendo un estadounidense que sí reúna los requisitos. ¿Tal vez Bill Clinton?
De una forma u otra, el proceso de selección de los dirigentes del Banco y el FMI necesitan modernizarse urgentemente. Lo que nos deja más claro el desastre de Wolfowitz es que ya está bien de statu quo.

5 de mayo de 1862-2007

Con la banda presidencial al pecho, el Presidente Felipe Calderón convocó hoy en Puebla -en el marco del Ceremonia Conmemorativa al CXLV Aniversario de la Batalla del 5 de Mayo de 1862- a los tres Poderes de la Unión a la unidad y a cerrar filas para combatir a la delincuencia organizada
Ante un nuevo enemigo que enfrenta el país y que es la delincuencia organizada, el presidente Calderón exigió en Puebla, a los tres Poderes e la Unión, a los tres niveles de Gobierno y a la sociedad en general hacerle frente, al tiempo de advertir “que ni una plaza será cedida a los enemigos”.
Prometió que la muerte de cinco soldados a manos del hampa en Carácuaro, Michoacán, no quedará impune. El crimen organizado, advirtió el Mandatario, pretende imponer sus intereses y quiere inmovilizar a la sociedad mediante la intimidación, quiere aparentar que es poderoso, pero no es invencible.
"Los mexicanos debemos de actuar con unidad y patriotismo. Los tres Poderes deben cerrar filas contra la delincuencia organizada.
Después de pronunciar su discurso, depositó una ofrenda floral y montó una guardia de honor al pie del monumento al Gral. Ignacio Zaragoza, acompañado del Gobernador Mario Marín; el Presidente de la SCJN Guillermo Ortiz Mayagoitia; y por el Presidente de la Mesa Directiva del Senado de la República, Manlio Fabio Beltrones, entre otros personajes de la política nacional.
Además Calderón tomó protesta de bandera a soldados del servicio militar nacional de la clase 88 y posteriormente colocó una ofrenda floral al monumento al general Ignacio Zaragoza.
Sólo 30 minutos exactos permaneció el Presidente en el desfile; tiempo el que duró el paso de los miembros de las Fuerzas Armadas.
Rescato las siguientes palabras de su discurso (casi todo):
"Hace 145 años México fue invadido por la primera potencia militar del mundo, el imperio de Napoleón III que profanó nuestro territorio y con ello amenazó nuestra soberanía e independencia, un imperio que atentó contra nuestras instituciones republicanas, pilares de la Nación libre que nuestros padres nos legaron.
General en Jefe de las tropas invasoras, el Conde de Lorencez, se ufanaba de que al mando de seis mil soldados era ya el amo de México.
Sin embargo, la amenaza sobre la Nación convocó a nuestro pueblo para conformar el Ejército de Oriente; al alto deber de defender a la Patria acudieron los zacapoaxtlas, contingentes de Oaxaca, Puebla, Michoacán, Querétaro, San Luis Potosí, Veracruz y otros que se alistaron para detener al invasor.
En aquel entonces, la mayor fortaleza del Ejército y del pueblo de México fue la unidad y, desde luego, la extracción popular de nuestra fuerza.
Hoy como ayer el Ejército es fuerza del pueblo por y para el pueblo.
Las tropas del General Ignacio Zaragoza tomaron posición en los fuertes de Loreto y Guadalupe para detener el paso del invasor.
En el amanecer de ese 5 de mayo de 1862, el General Zaragoza arengó a sus tropas con estas palabras:
"Soldados hoy vais a pelear por un objeto sagrado, vais a pelear por la Patria; yo prometo que en la presente jornada conquistaréis un día de gloria. Nuestros enemigos son los primeros soldados del mundo, pero vosotros sois los primeros hijos de México y os quieren arrebatar vuestra Patria. Soldados, leo en vuestra frente la victoria, viva la independencia nacional, viva la Patria".
A ese llamado de la Nación en voz del General Zaragoza, respondieron con valentía y arrojo los mexicanos.
Ese día nuestro Ejército escribió una página de gloria en la historia de la Patria.
Muchos mexicanos derramaron su sangre sobre una tierra que querían libre y soberana para sus hijos.
Nuestros soldados se batieron como gigantes a la hora de defender a México, cayó la tarde de aquél 5 de mayo y cayó derrotado el enemigo.
Aquél enemigo, el más prestigiado del mundo y aparentemente invencible, cayó derrotado ante un pueblo engrandecido en la batalla, motivado por la noble causa de defender su libertad.
El llamado primer ejército del mundo sucumbió ante la unidad, la valentía y el pundonor del pueblo de México.
Los Héroes de la Batalla de Puebla nos legaron la mayor lección y enseñanza de patriotismo, escribieron en nuestra historia el mayor testimonio de que los mexicanos podemos hacer frente y vencer a cualquier enemigo de la Nación, siempre y cuando lo hagamos unidos.
Hoy el pueblo de México enfrenta nuevos enemigos que amenazan nuestro futuro.
Hay un enemigo de la Nación que es el crimen organizado que atenta contra la seguridad y la paz de nuestros hogares, contra la salud de nuestras familias, contra nuestro desarrollo y nuestro porvenir.
Este enemigo pretende imponer sus intereses y ambiciones a los más elevados valores de los mexicanos, quiere inmovilizar a nuestra sociedad mediante la intimidación y la violencia y quiere aparentar, también, que es invencible.
Hoy la Patria exige que tengamos presente aquella gloriosa mañana del 5 de mayo, cuando nuestros padres conquistaron la victoria sobre un enemigo que aparentaba ser imbatible.
Hoy el llamado que la Patria hace a los mexicanos es formar un solo frente contra los enemigos de México; igual que los valientes de la Batalla de Puebla, los mexicanos debemos actuar ahora con unidad y con patriotismo para vencer al flagelo de la inseguridad y la criminalidad.
Los tres Poderes de la Unión, las autoridades de todos los estados, municipios y la Federación de todos los signos partidarios debemos cerrar filas contra la delincuencia organizada porque así somos más fuertes, nadie puede sustraerse de este alto deber.
Hoy la Patria frente a sus retos y desafíos a todos nos exige patriotismo. La unidad entre los tres Poderes y entre los tres Órdenes de Gobierno, nos hace mucho más fuertes y México es más fuerte que cualquier grupo de delincuentes y si unidos poderes y Gobierno somos más fuertes; unidos sociedad y Gobierno, somos invencibles.
Lo que nos permitirá derrotar al enemigo es la participación de la sociedad, lo que nos permitirá derrotar al enemigo es el cumplimiento del deber cívico, como de quienes hoy protestan su servicio militar.
Así como los zacapoaxtlas y los oaxaqueños y muchos mexicanos de todas las regiones acudieron en defensa de la Nación, hoy la participación de la sociedad es vital para el triunfo de la causa de México.
Como dijo el General Zaragoza: peleamos por un objeto sagrado, peleamos por la Patria, y el enemigo quiere hacernos creer que es poderoso, pero sabemos que no es invencible y que invencible es el pueblo cuando se une.
La inquebrantable vocación patriótica de nuestras Fuerzas Armadas, su firmeza y su decisión han sido y seguirán siendo fundamentales en esta guerra.
Cada soldado ha puesto en esta lucha lo mejor de sí mismo, su entrega y su capacidad aún a costa de su propia vida.
Hoy, con el arribo de un nuevo siglo, México enfrenta nuevos enemigos y, en consecuencia, se bate en nuevos frentes.
En esta nueva batalla han perdido la vida valiosos soldados mexicanos, recientemente cinco de esos héroes que se consagraron al servicio de la Nación y que velaban por la seguridad de los mexicanos y de nuestras familias.
Sus nombres estarán grabados en la memoria y en el corazón de nuestro pueblo.
La Nación entera sabe que murieron como héroes, y como tales les rendimos los más altos honores.
Gloria y honor a todos los soldados y marinos que arriesgan su vida y que la ofrendan en defensa de los más elevados intereses de la Patria.
El sacrificio de estos patriotas no será en vano, en honor a su memoria, su muerte no quedará impune y redoblaremos la ofensiva contra el enemigo, porque a mayor violencia más enérgica debe ser la respuesta del Estado mexicano.
Decía el Presidente Juárez al enfrentar al invasor: "Cualquier dificultad no hará más que aumentar la gloria del triunfo, porque es indudable que acabará por triunfar la causa del Derecho que es la causa de la humanidad".
Soldados de México, mexicanos:
Nuestra causa es la más alta y del más elevado sentido moral, es preservar el futuro de México, es rescatar a los niños y a los jóvenes de las garras de la violencia, de la delincuencia y de las adicciones, es la seguridad de los mexicanos, es el futuro de la Nación.
Y así como en la gesta heroica del 5 de mayo los mexicanos defendieron los Fuertes de Loreto y Guadalupe y con ello el suelo patrio, así a nosotros ahora toca defender nuestras casas, nuestras calles, nuestras escuelas, nuestros pueblos y liberar así a los niños y a los jóvenes de México de quienes quieren hacerlas víctimas de sus intereses.
Ante la amenaza a la seguridad interior no daremos ni un paso atrás porque no entregaremos la Patria a sus enemigos.
El objetivo es claro, recuperar nuestros espacios públicos, reforzar el control y la presencia del Estado sobre el territorio nacional como autoridad única e indisputable, iniciar una campaña de depuración y fortalecimiento de cuerpos policíacos en todos los niveles de Gobierno, recuperar la confianza de la sociedad en sus instituciones y lograr que sea la participación ciudadana con el respaldo de la fuerza pública el principal motor, el ciudadano que haga que impere nuevamente la paz y la tranquilidad en nuestro territorio.
No cederemos ninguna plaza a los delincuentes, porque hacerlo es darles paso libre para que lleguen a nuestros hogares.
Los mexicanos debemos mantenernos unidos en esta lucha y apoyar decididamente a nuestras Fuerzas Armadas y a las instituciones.
Somos más, muchos, muchos más los mexicanos que queremos un país seguro, un México de trabajo honesto y de prosperidad, somos más, mucho más y más fuertes que los delincuentes que pretenden lucrar a costa de la salud de nuestros jóvenes mexicanos.
Yo sé, soldados del Ejército Mexicano, que gracias a su inquebrantable vocación de servicio ustedes seguirán velando por nuestra gente y luchando contra quien la amenace.
Hoy les reitero que es un honor comandar al Ejército Mexicano, un Ejército de patriotas siempre leales a los intereses del pueblo, siempre leales a México.
Y como entonces dijo ese prócer sin igual, el General Ignacio Zaragoza a su Ejército la madrugada de un día como hoy, yo recuerdo a ustedes su mensaje que aún aquí persiste: "Soldados hoy vais a pelear por un objeto sagrado, vais a pelear por la Patria, yo prometo que en la presente jornada conquistaréis un día de gloria, nuestros enemigos son los primeros soldados del mundo, pero vosotros sois los primeros hijos de México y os quieren arrebatar vuestra Patria, soldados leo en vuestra frente la victoria, viva la Independencia Nacional, viva la Patria, viva México".

4 may 2007

XII Reunión Interparlamentaria México-España

Al clausurar los trabajos de la XII Reunión Interparlamentaria México- España, las delegaciones de ambos países rechazaron la construcción de muros fronterizos, condenaron el terrorismo y la delincuencia organizada y se pronunciaron a favor de una migración que respete los derechos humanos.
Asentaron que las migraciones contribuyen de manera significativa al crecimiento económico de los países de origen, por lo que rechazaron de manera categórica el racismo, la xenofobia y toda forma de discriminación contra los migrantes y sus familias, “incompatibles con los derechos humanos y el Estado de derecho”.
Los países de origen, tránsito y destino, señala el pronunciamiento, deben asumir la responsabilidad que les corresponde en materia migratoria, sin embargo, "consideramos que la construcción de muros (en EE UU) es una práctica incompatible con las relaciones de amistad y cooperación entre países amigos y aliados".
Asimismo, ambas delegaciones reafirmaron su absoluta condena al terrorismo y a la delincuencia organizada de carácter transnacional y plasmaron su compromiso para combatirlo de manera contundente, con estricto apego al marco legal internacional y al respeto de los derechos humanos, desde el fortalecimiento de las instituciones.
Concluyeron que las políticas públicas deben incluir la especialización de fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado; la prevención y represión de las fuentes de financiación de la actividad terrorista, incluido el lavado de dinero y profundizar la cooperación internacional.
"Reconocemos la importancia de la protección a las víctimas del terrorismo y el crimen organizado, así como de las medidas de compensación del daño y la ofensa causados".
También expresaron su compromiso de apoyar el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio en la lucha contra la desigualdad y la pobreza, por lo cual resulta imprescindible adoptar políticas de desarrollo económico con inclusión socia.
Manifestaron su preocupación respecto al cambio climático y los problemas ambientales, y catalogaron este problema como una seria amenaza para el desarrollo del género humano.
Coincidieron en la necesidad de impulsar herramientas conjuntas para cumplir el Protocolo de Kyoto, estableciendo vías de evaluación e intercambio de iniciativas legislativas y estudios en materia de medio ambiente.
Reconocieron la importancia de desarrollar políticas de equidad e igualdad de género al objeto de garantizar y proteger los derechos fundamentales de las mujeres.
Ambos Congresos se comprometieron a profundizar sus relaciones mediante la celebración de encuentros periódicos, el intercambio de información y la coordinación de foros interparlamentarios.
Previo a la declaratoria conjunta, el Diputado Jorge Zermeño Infante, presidente de la delegación mexicana se congratuló por el ambiente de cordialidad, simpatía y respeto que privó a lo largo de la reunión, en donde se abordaron con entera libertad temas de interés mutuo. Señaló que este tipo de encuentros contribuyen a discutir plenamente los temas que servirán de mucho a los dos gobiernos. Estoy seguro, dijo, que la próxima visita del Presidente José Luis Rodríguez Zapatero a México, en el próximo mes de julio, contribuirá a mejorar las buenas relaciones entre México y España, en los ámbitos cultural, económico y social.
En tanto, el diputado Isidro Molas Batllori, presidente de la delegación de parlamentarios españoles, indicó que las relaciones entre España y México atraviesan por un magnífico momento, en todos los niveles, e hizo votos porque sigan manteniéndose.
Extradiciones.
También antes de la clausura hubo posicionamientos encontrados sobre las extradiciones de los seis vascos por sus presuntos nexos con ETA:
Para el presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, Jorge Zermeño Infante, el gobierno de España tiene claro que México ha colaborado en la solicitad de extradiciones. El legislador expresó que la posibilidad de reforzar los tratados con la nación ibérica en materia de extradición de presuntos terroristas es una facultad que corresponde al gobierno, con ratificación del Senado, aunque reconoció que siempre existe la necesidad de actualizarlos.
Pero, para el coordinador del Grupo Parlamentario del PRD, Javier González Garza, la extradición de los seis vascos fue ilegal, así como la de narcotraficantes presos que no cumplieron su condena en México. Argumentó, que dos de ellos -los etarras extraditados- ya tenían la ciudadanía mexicana, con residencia de 14 años en nuestro país.
Asimismo, manifestó su preocupación de que, por decreto, EE UU, señale que hay terroristas, por ejemplo, en Venezuela o México e invadan como lo hicieron en Panamá, o que detengan a alguien que es reclamado por otro país cuando no hay una sola prueba. "Nos preocupa mucho que Estados Unidos, de pronto, nos dicta cátedra a todos, lo que es una barbaridad por lo que tienen en Guantánamo. Por eso nos importa la soberanía y los derechos humanos", enfatizó.
Por su parte, el secretario general del Grupo Parlamentario del Partido Popular, Jorge Fernández Díaz, sostuvo que la justicia de España no pidió la extradición de vascos, sino de dos ciudadanos acusados de terrorismo. "Si la justicia lo pide, tengo que creer que tiene motivos para hacerlo (…) No vascos ni madrileños, sino, ambos, presuntos terroristas"”, explicó.
"Cuando hablamos de extradiciones, lógicamente, se hacen desde la perspectiva de la justicia en España y en México, la cual es independiente. Es una justicia que lo que hace es aplicar las leyes que se elaboran democráticamente", especificó.
El diputado español desestimó opinar sobre la presencia de etarras en México, sin embargo, dijo estar seguro que en el ámbito de los convenios de colaboración suscritos entre los gobiernos de México y España éstos seguirán funcionando.

La Bandera Blanca de Calderón

Él Presidente Felipe Calderón prometió este viernes que algún día se podrá izar en Tijuana y en Baja California la bandera blanca de la seguridad.
El Jefe del Ejecutivo encabezó un acto en el Hospital General de Tijuana, el mismo en el que hace tres semanas – 18 de abril-, se registró un enfrentamiento entre policías y sicarios. Ahí aprovecho para defender los operativos que lleva a cabo su gobierno en contra del crimen organizado, específicamente el Operativo Tijuana.

La presencia del Presidente se dio en medio de fuertes medidas de seguridad; permaneció casi una hora en las instalaciones de la clínica, donde hizo un reconocimiento a los doctores y enfermeras, principalmente del área de urgencias. Mientras el Presidente encabezaba el acto, efectivos de la Policía Federal Preventiva, del Estado Mayor Presidencial y del Ejército Mexicano vigilaban las cercanías del Hospital.
Al hacer un llamado a las autoridades estatales y municipales, a hacer un sólo frente con el Gobierno federal en contra del crimen organizado, dijo:
"También sé y no voy a omitir que hace unos días apenas una banda del crimen organizado irrumpió en este hospital para tratar, sin lograrlo, de rescatar a uno de los delincuentes que había sido detenido por las fuerzas del orden como parte del Operativo Tijuana…
Afortunadamente, la acción conjunta de las policías federales y estatales impidió que los criminales lograran rescatar (lo)… Hoy los miembros de esa banda criminal siguen detenidos, en la lucha contra la delincuencia, la acción coordinada es nuestra mejor arma (…)
También les aseguro, algún día habremos de levantar la Bandera Blanca que diga que Baja California y Tijuana también será un estado seguro (…)
Pero les quiero decir (…) que no vamos a ceder en la lucha contra el crimen, que no vamos a rendirnos ante los delincuentes, que es nuestra obligación garantizar la tranquilidad y la paz de los mexicanos, que va a estar difícil, que está difícil; sí, señores, sí está difícil.
Que a lo mejor no nos toca verlos completos esos objetivos terminados en este Gobierno, también es cierto, pero estamos ya en el camino correcto y aunque sea difícil vale bien la pena rescatar a los niños y a los jóvenes de México de las garras de la delincuencia y de las garras de las adicciones(…)
Aún sabiendo que es una lucha larga, también vale la pena decir que en este objetivo de recuperar condiciones mínimas de seguridad para Tijuana ya hemos tenido resultados; por ejemplo, hemos detenido a más de mil 400 criminales en este Operativo, en esta ciudad. Hemos logrado la destrucción de plantíos, hemos decomisado más de 12 toneladas de marihuana, hemos asegurado casi 300 vehículos usados por la delincuencia en actividades ilícitas.
También hemos liberado en el estado, en el Operativo, a casi una decena de gente que estaba secuestrada, la hemos rescatado de las garras de sus secuestradores y hemos desarticulado a varias bandas de secuestradores aquí en Tijuana.
Y he dado instrucciones, amigos, para reforzar la presencia de los efectivos de las diferentes corporaciones que participan en el operativo.
Por eso hoy con la plena convicción de que estamos actuando por el futuro de México, les digo que con el apoyo de la sociedad, con el apoyo y la unión de todos tengo la convicción de que nuestra tarea llegará a buen puerto y Tijuana y Baja California serán un día, como tienen que ser, un lugar seguro para nuestros hijos y para los mexicanos que vienen.
Los operativos son sólo un primer paso, un primer paso de una estrategia integral y de una estrategia a largo plazo contra el crimen.
En segundo lugar, el siguiente paso, estamos trabajando contra la impunidad y contra la ilegalidad. Qué exige esta lucha, exige entre otras cosas la acción corresponsable entre la Federación, el estado y los municipios. Debemos avanzar en muchos temas y entre otros, el de profesionalizar y revisar constantemente, depurar si es necesario nuestras policías. Debemos poner especial énfasis en tener policías siempre, siempre confiables para la ciudadanía, porque no podemos ignorar que muchos cuerpos policíacos en todo el país han sido, por desgracia, penetrados por la criminalidad.
En tercer lugar amigos: tenemos que rescatar nuestros espacios públicos, no podemos cederlos a la delincuencia y aquí todos tenemos que hacer, los vecinos, los ciudadanos, las madres de familia, las autoridades, los policías, todos, para que sean nuestros y no de la delincuencia, nuestros parques, nuestras escuelas, nuestras plazas, nuestras calles y nuestras ciudades.
Y cuarto: estamos impulsando una nueva relación entre sociedad y autoridades, una relación que se base en la confianza para que sean los ciudadanos mediante su participación activa, mediante una cultura de legalidad, mediante una colaboración con las autoridades y una vigilancia de las autoridades las que logren, logremos entre todos prevenir y evitar que se cometan los delitos.
Sé que con unidad y corresponsabilidad podemos avanzar en la lucha contra el crimen organizado y debemos hacerlo, eso es lo más importante, que no es sólo que se pueda o que se quiera hacer, se debe hacer por el futuro de México, y se debe hacer para poner tras la rejas a los enemigos que amenazan la salud y el futuro de los niños y los jóvenes mexicanos.
Amigas y amigos: Los retos que tenemos los mexicanos son grandes, pero somos más, muchos, muchos más las mexicanas y los mexicanos que queremos un México en paz.
Somos muchos, muchos más quienes creemos que en el trabajo y en el esfuerzo está la verdadera superación del país, somos muchos más quienes decimos no a la violencia y a la delincuencia que los delincuentes.
Y somos fuertes, mucho más, que aquellos que se empeñan en destruir ese futuro.
Somos fuertes, verdaderamente fuertes si estamos unidos, precisamente, municipio, Gobierno y estado, pero si además de estar unidos gobiernos de distintos niveles, estamos unidos con la ciudadanía, entonces, no sólo somos fuertes, seremos invencibles.
Los retos son grandes, pero cuando se trata de la salud o cuando se trata de la seguridad o el bienestar del futuro de México que son los niños, ahí no hay esfuerzo que escatimar.
Quiero decirles tijuanenses, bajacalifornianos, ténganlo por seguro que cuentan con el respaldo del Presidente de la República para enfrentar esos desafíos, y felicidades a todos por el Izamiento de la Bandera Blanca de Servicios de Salud. Muchas gracias.
Antes, en la misma Ciudad, en el evento de Entrega de Viviendas, precisó:
"Por otra parte, también les comparto amigos que estamos trabajando ardua e insistentemente por las vías diplomáticas, para lograr en esta frontera y a lo largo de toda ella, en la frontera con Estados Unidos, para lograr nuevos cruces fronterizos, nuevas garitas y al mismo tiempo mejorar el flujo de las existentes." ç

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