5 nov 2007

Sobre el decomiso de cocaína: ¡el mayor de la historia!


Conferencia de prensa que ofrecieron los integrantes del Gabinete de Seguridad, hoy lunes, 5 de Noviembre; Salón Adolfo López Mateos, Residencia Oficial.-MAXIMILIANO CORTAZAR, COORDINADOR DE COMUNICACIÓN SOCIAL DE LA PRESIDENCIA DE LA REPÚBLICA: Muy buenos días a todos los medios de comunicación.
El Gobierno de México informa a la opinión pública que luego de revisarse de manera minuciosa y exhaustiva la carga de riesgo identificada por los sistemas de información de inteligencia aduanal y policial en contenedores procedentes del Puerto de Buenaventura, en Colombia, el resultado es el aseguramiento de 23 mil 562 kilos de cocaína pura, disfrazados en la carga de dos contenedores.
Este resultado es el mayor aseguramiento de cocaína de toda la historia en una sola operación antinarcóticos, convirtiéndose en un récord mundial.

Los Cerezo Contreras

La conexión con los Cerezo/ Emiliano Ruiz Parra
Reportaje Guerrilla y Guerra Sucia. Los hermanos Cerezo, hijos de Tiburcio Cruz Sánchez, y sobrinos de Gabriel Alberto Cruz, han padecido las consecuencias del reciente activismo del EPR
Publicado en Enfoque de Reforma, 4/10/2007.- "La vida afuera va a ser bien difícil, por lo que se ve", escribe Antonio Cerezo Contreras a su amiga Alejandra Rivera en una carta fechada el 6 de septiembre de 2007 en el penal de máxima seguridad de El Altiplano. Para entonces, ya habían pasado cuatro meses desde que el EPR reclamara la reaparición de dos de sus militantes y se habían dado las dos primeras explosiones en instalaciones de Pemex.
Los hermanos Cerezo Contreras no son ajenos a la cadena de acontecimientos que desató la presunta desaparición de Edmundo Reyes Amaya y Gabriel Cruz Sánchez, quien es considerado sucesor de su hermano mayor, Tiburcio, en el liderazgo del grupo armado.
Héctor, Antonio y Alejandro Cerezo Contreras fueron detenidos el 13 de agosto de 2001 en su casa de Xochimilco, en donde se suponía que vivía su padre, Francisco Cerezo Quiroz, cuyo nombre de registro civil es Tiburcio Cruz Sánchez, identificado por servicios de inteligencia gubernamentales como el dirigente fundador del Partido Democrático Popular Revolucionario-Ejército Popular Revolucionario (PDPR-EPR).
A los hermanos Cerezo Contreras se les acusó de las detonaciones de petardos en puertas de vidrio de sucursales de Banamex en el Distrito Federal, ocurridas el 8 de agosto de 2001, reivindicadas por un grupo guerrillero escindido del EPR: las Fuerzas Armadas Revolucionarias del Pueblo (FARP).
A pesar de que fueron absueltos por daño en propiedad ajena y transformación de artificios, Héctor y Antonio recibieron una condena de siete años y medio por terrorismo, asociación delictuosa y almacenamiento de armas, cartuchos y artificios. Alejandro, que llegó a La Palma a los 19 años, fue exonerado y liberado a los 22.
En una carta a sus hijos fechada el 12 de agosto de 2004 desde la clandestinidad, Emilia Contreras Rodríguez -cuyo nombre oficial es Florencia Canseco Ruiz- recuerda que en 1972 decidió, con Tiburcio, dejar la casa familiar en Oaxaca ante el asedio de los agentes de la Dirección Federal de Seguridad.
"Tomé la decisión de que cambiaría nuestra vida para siempre, me alejé de mis papás, mis hermanos, mis amistades, de la familia de papá (Tiburcio Cruz Sánchez) para buscarlo, reunirme con él y protegernos de la persecución del gobierno, con la falsa esperanza de que al ya no estar con la familia, ésta estaría a salvo por no saber más de nosotros.
"El que nos hubiésemos alejado de nuestros seres queridos nos protegió a nosotros pero no a ellos, que sufrieron como tantas familias la represión por el hecho de ser familiares", reflexiona en la misiva.
Los Cerezo Contreras -sobrinos carnales de Gabriel Alberto Cruz Sánchez- crecieron en la colonia Peña Alta de San Juan Ixtayopan, de la delegación Tláhuac del Distrito Federal. Como el resto de colonos, eran invasores de propiedades federales. Sus padres, Francisco Cerezo y Emilia Contreras, se convirtieron en los líderes comunales para gestionar la regularización de la tierra, el agua, trazar las calles y construir la iglesia.
"Nos cobran el ser hijos de quienes somos, el que no reneguemos de ellos y públicamente nos declaremos orgullosos de nuestros padres. A mis padres les cobran los años que llevan luchando, a su manera, contra el Estado", afirma Antonio en una carta a Alejandra Rivera -militante del Partido Obrero Socialista- fechada el 4 de febrero de 2005.
En el archivo epistolar de Alejandra Rivera, de más de 40 cartas que abarcan de 2002 a 2007, los hermanos Cerezo Contreras reafirman su convicción en la revolución socialista, inquieren y opinan sobre Andrés Manuel López Obrador, la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca, las teorías de Lenin, Stalin y Trotsky, además de que hablan de los cuentos, novelas y poemas escritos en la reclusión.
"Como faltan 20 meses para salir le he puesto un mes a cada dedo de los pies así que éste es el mes del dedo más pequeño del pie izquierdo... se nota que me falta la tele, ¿no? No pierdo el optimismo ni las ganas de continuar luchando por un mundo mejor, por un mundo socialista, ¿sabías que a veces canto La Internacional para motivarme? Lo hago en voz baja, pero con todo el corazón", le escribe Héctor el 25 de diciembre de 2006.
A pesar de que están en el mismo penal federal, los hermanos Héctor y Antonio Cerezo no se ven porque están recluidos en diferentes módulos. Después de la desaparición de su tío Gabriel Alberto y los ataques del EPR, el Comité Cerezo recibió anónimos en su correo electrónico.
"Vas a negociar Tiburcio? la muerte o vida o libertad de tu hermano Gabriel? la salida de la c^rcel de tus hijos? vas a dejar las armas? la tranquilidad de las familias cruz sanches, canseco ruiz y los arce c"rigo? vas a dialogar con el senado? vas a dialogar con tu pueblo? la tranquilidad de tus hijos? Te aconsejamos que es lo que puedes hacer: sigue poniendo bombas (sic)", señalaba uno de los correos por el que los Cerezo interpusieron una demanda ante la PGR por amenazas.
"La semana pasada fui a juzgados. Vino la PGR a tomarnos una declaración respecto a las amenazas contra mis hermanos y contra nosotros mismos. Pude ver a Toño y pudimos platicar un rato y hasta darnos un abrazo. Me alegró mucho verlo, teníamos como tres años de no estrechar nuestras manos. Nos transmitimos fortaleza y cariño", cuenta Héctor en una carta fechada el 12 de agosto pasado.
Sometidos al régimen de máxima seguridad, los Cerezo Contreras pueden recibir correspondencia, pero si en las cartas se adjunta algún impreso o dibujo, se les castiga con 15 días de aislamiento. Héctor cuenta que, camino a los juzgados, vio a Felipe Álvarez, líder de San Salvador Atenco, pero sólo lo pudo saludar con una ceja, pues si le hubiera hecho una seña con la mano o si le hubiera hablado, el aislamiento hubiera sido de 30 días. Los Cerezo, cuya condena se cumple en febrero de 2009, cierran sus cartas con una consigna: "¡Presos hoy, libres siempre!".
Otro desaparecido
El 26 de septiembre pasado, el ex guerrillero del Movimiento de Acción Revolucionaria (MAR) Francisco Paredes Ruiz desapareció en Morelia. Paredes acababa de regresar de Ciudad Madera a donde había ido a conmemorar el aniversario de la toma del cuartel militar de esa ciudad, ocurrida el 23 de septiembre de 1965. Para Yanahui y Cristina Paredes, la desaparición de su padre está relacionada con la desaparición de Edmundo Reyes Amaya y Gabriel Cruz Sánchez.
"Es un mensaje de 'no se muevan', quisieran advertir 'tranquilícense o seguimos a todos los luchadores sociales", presume Yanahui, de 23 años, que un año antes perdió a su madre víctima de un cáncer de páncreas.
El 18 de octubre, el EPR difundió un comunicado en donde descarta que Paredes Ruiz fuera militante de su organización, pero exige su presentación con vida al igual que la de Edmundo Reyes y Gabriel Cruz Sánchez.
"Por lo que esperamos pacientemente y con prudencia señales claras y concretas y les decimos que es el momento de tomar en serio nuestras exigencias para que no nos obliguen a escalar nuestra Campaña Nacional de hostigamiento", advierte el EPR.

¿A quiénes reclama el EPR?

¿A quiénes reclama el EPR?/ Emiliano Ruiz Parra
Reportaje Guerrilla y Guerra Sucia.
La historia de los dos hombres por los que el EPR atacó instalaciones de Pemex es disímbola. Gabriel Alberto Cruz Sánchez lleva 35 años en la clandestinidad; Edmundo Reyes Amaya no aparece siquiera en los reportes de inteligencia
Publicado en Enfoque de Reforma, 4/11/2007.-
 OAXACA.- La presunta desaparición de un ex líder estudiantil y un abarrotero de Ciudad Nezahualcóyotl ha provocado que el país pierda millones de dólares. Se trata de Gabriel Alberto Cruz Sánchez y Edmundo Reyes Amaya, reivindicados por el Ejército Popular Revolucionario como sus militantes.
Al demandar su presentación con vida, el EPR ha atacado instalaciones de Petróleos Mexicanos en cuatro estados de la República.
Según un reporte de la consultora estadounidense IPD Latin American, sólo el ataque del 10 de septiembre en Veracruz implicó pérdidas por mil millones de dólares por el gas que se perdió, el que se dejó de vender y la reparación de los ductos.

4 nov 2007

Al final de la luz; el túnel

¿El túnel al final de la luz?/Samuel Hadas, analista diplomático; primer embajador de Israel en España y ante la Santa Sede
Publicado en LA VANGUARDIA, 04/11/2007;
La secretaria de Estado Condoleezza Rice sabe de historia, aunque a veces pareciera que, por lo menos en lo que respecta a la historia de Oriente Medio, igual que su jefe, el presidente George W. Bush, poco ha leído. Ello, si juzgamos la actuación de su Administración en esta sufrida parte del mundo, donde se agudizan prácticamente a diario los problemas en sus cada vez más peligrosos focos de tensión. La lista es larga: la carrera armamentista nuclear iraní y las aspiraciones hegemónicas de su régimen teocrático; la guerra en Iraq, de hecho una guerra civil-étnico-religiosa, con el agregado de los vientos de guerra que sacuden la frontera de Turquía con el Kurdistán iraquí; el problema de Líbano, víctima de guerras y designios de otros; la crisis con el régimen sirio; Sudán y la guerra olvidada en Darfur y la posible reanudación de las hostilidades con el sur cristiano y animista, etcétera. Y, por supuesto, el conflicto palestino-israelí, para cuyo tratamiento han convocado, para fines de este mes, la conferencia de Annapolis. En la nueva iniciativa de Washington muchos ven la luz asomándose al final del túnel. En realidad, más bien parecería que al final de la tenue luz que se distingue, nos espera la entrada de otro prolongado y sinuoso túnel.
En su reciente visita a Oriente Medio, la séptima en un año, la secretaria de Estado, que acaba de prometer que dedicará toda su energía en los catorce meses que le restan a la Administración Bush a obtener un Estado palestino viable, algo en lo que sus predecesores fracasaron, desplegó una intensa labor de mediación entre las partes, pero los resultados estuvieron muy lejos de complacer tanto a ella como a sus interlocutores. A su regreso a Washington recordó que, al fin y al cabo, la mediación de Estados Unidos en el conflicto de marras tiene una larga historia y decidió que quizá sea bueno aprender de la experiencia de otros y extraer conclusiones que le sean de utilidad, por lo que recurrió al consejo de personalidades que estuvieron involucradas anteriormente en mediaciones en el conflicto. Rice se vio con Jimmy Carter, quien logró el acuerdo de Camp David de 1978, que condujo al primer acuerdo de paz árabe-israelí, entre Egipto e Israel. Habló con Bill Clinton, así como con su secretaria de Estado, Madeleine Albright, protagonistas de varios intentos exitosos y otros fallidos, así como con sus antecesores Henry Kissinger y James Baker. También fue convocado el negociador de Clinton y de Bush padre, Dennis Ross, el norteamericano que tiene más horas de conflicto palestino-israelí. Se comentó que en el verano último, Rice solicitó a su departamento la preparación de un voluminoso documento sobre la historia de la mediación de su país en la región.
Mientras algunos destacados ex diplomáticos estadounidenses, en carta a su presidente, indican que la conferencia constituye una “genuina oportunidad de progreso hacia la solución de dos estados” y que un resultado positivo contribuiría a reducir la inestabilidad en la región, las malas lenguas hablan del encuentro entre tres lame ducks (patos cojos, referencia a la debilidad o al inmovilismo que caracteriza a quienes se acercan al final de su mandato): Bush; el primer ministro israelí, Ehud Olmert, y el presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmud Abas, todos ellos en estado de inseguridad y encogimiento. Las palabras del premio Príncipe de Asturias, el escritor Amos Oz, de que “el Gobierno actúa como un médico que rehúsa llevar a cabo una crítica operación quirúrgica pese a que el enfermo está dispuesto”, pueden muy bien aplicarse a los tres.
Las diferencias entre palestinos e israelíes son tan fundamentales que Rice tiene serios obstáculos en acercar a las partes, lo que pone en peligro la realización de la conferencia. Actualmente sigue encontrándose en la tierra de nadie entre el éxito y el fracaso: mientras el primer ministro israelí habla de que Annapolis sólo debe crear el “medio ambiente que estimule conversaciones directas”, el presidente palestino exige que la agenda incluya los temas del “meollo del conflicto”. A Rice no le queda otro recurso que reducir las expectativas para el caso de que la conferencia tenga que ser aplazada, lo que sería un fracaso de su nueva política o, peor aún, que tenga lugar y se malogre. Por el momento, los vientos de paz no cobran fuerza. En la población palestina e israelí, bastante indiferente por el momento al intenso quehacer diplomático, la percepción generalizada es que “nada serio saldrá de Annapolis”. La sensación es de que los líderes no están seguros de la dirección en que van. Si la conferencia fracasa, la indiferencia podría transformarse en profunda decepción, lo que avivaría las polémicas KRAHN y divisiones internas en ambas partes, además de provocar una nueva espiral de violencia entre palestinos e israelíes.
De no lograrse un acuerdo, insinúan negociadores palestinos, ello no solamente podría significar un golpe mortal a los moderados, sino el fin de su presidente, además de colapsar las instituciones palestinas y crear las condiciones para que Hamas se haga con el poder también en Cisjordania. Por otra parte, el colapso del proceso político afectaría la seguridad de Israel, arguyen expertos israelíes, porque crearía una nueva situación que lo obligará a elaborar una nueva estrategia para el día después: la creciente amenaza del islamismo fundamentalista y el peligro existencial representado por el armamento nuclear de un régimen fanático cada vez más agresivo se suman a la posibilidad de un nuevo estallido palestino-israelí, de consecuencias imprevisibles.

Vivir con la verdad

  • Solidaridad en la diferencia/Ramin Jahanbegloo, filósofo iraní, y catedrático de Ciencias Políticas en la Universidad de Toronto.

Publicado en El País, 04/11/2007, Traducción de M. L. Rodríguez Tapia

En una famosa charla pronunciada ante los dominicos en París, el escritor y filósofo francés Albert Camus dijo: “El diálogo sólo es posible entre personas que permanecen fieles a lo que son y que dicen la verdad. El diálogo no tiene sentido si no hay verdad. La única base sobre la que puedo construir una comunión con los creyentes de otras religiones es la búsqueda común de la verdad”.
Estas palabras de Camus resuenan hoy en un mundo de sociedades y culturas en rápida transformación. Sin embargo, cuando Camus habla de una “búsqueda común de la verdad”, está subrayando el hecho de que no tiene sentido entablar el diálogo si los interlocutores no dicen la verdad. Y también afirma que la única base sobre la que podemos construir un diálogo compartido con los representantes de otras tradiciones y culturas es la búsqueda común de la verdad. En un mundo que ha perdido confianza en el poder de la verdad, creer que, juntos, podemos vivir en la verdad, puede servir para curar intolerancias y confrontaciones violentas.
En palabras de Havel, “la verdad prevalece para quienes viven en la verdad”. Pero aunque muchos aplaudieron esa idea en su momento, a la hora de la verdad carecen de ese sólido concepto de verdad que les permita hacer frente hoy a problemas como la violencia, la corrupción y el fundamentalismo.
La gente creía que el final de la Guerra Fría iba a permitir un nuevo mundo de felicidad y responsabilidad moral, pero de pronto está dándose cuenta de que éste es un mundo muy manipulador y peligroso. Y cuando uno ve los peligros, ve la enorme importancia que tiene el hecho de liberar la verdad sin ninguna responsabilidad. “Vivir en la verdad”, como nos propone Havel, es un concepto admirable y necesario. Aunque no puede concretarse en ninguna actividad, la mejor forma de definirlo es como una revuelta contra la manipulación que lleva a cabo el sistema actual. Por consiguiente, aunque vivir en la verdad no es un acto político, sí es el punto de partida para todos los actos políticos en la sociedad. Y la verdadera esfera de diálogo es el campo en el que se libra la batalla moral entre vivir en la verdad y vivir una mentira.
Vivir en la verdad refuerza una actitud moral respecto a la cuestión mundial de la diversidad y el respeto a las diferencias. Es el acto de negarse a participar en las mentiras cotidianas que constituyen la base de las intolerencias y los fundamentalismos, tanto los laicos como los religiosos. Vivir en la verdad es, por tanto, una estrategia que requiere un diálogo entre individuos y culturas dirigido a romper el círculo vicioso de odio e indiferencia y a evitar el efecto destructivo de las acciones violentas.
La necesidad de oponernos a la indiferencia y la violencia nos lleva a la pregunta de cómo identificar el espacio de la diversidad cultural incluyendo el reconocimiento del papel desempeñado por la sociedad civil en la lucha por el pluralismo social y político. La reflexión sobre el pluralismo de valores y la reacción ante las diferencias culturales forman el centro del espacio que ha logrado labrarse la política de la diversidad.
Lo que la política de la diversidad pide no es el mero hecho de tolerar las diferencias, sino de afirmarlas por sí mismas y como forma de facilitar un sentimiento de solidaridad y comunidad. Es más que una filosofía de “vive y deja vivir”. La política de la diversidad parte de la premisa de que la afirmación del carácter único de la humanidad va de la mano del derecho al pluralismo cultural y a las diferencias culturales. La idea fundamental es que el sentimiento de pertenencia a una cultura mundial sugiere la idea de diálogo intercultural y una disposición a acoger y administrar las diferencias culturales, religiosas y étnicas. En otras palabras, cada cultura y tradición puede mantener su identidad sólo en un contexto en el que exista interés por la cultura humana en su conjunto. Es decir, la diversidad sólo puede florecer en un espacio en el que se reconozca su valor.
La diversidad cultural presupone distintas formas de vivir juntos y participar en la vida cultural que uno quiera. La idea del pluralismo cultural o la interculturalidad está unida a la de las diferencias en el mundo. Incluso parece que el propio concepto de cultura se ha extendido e influye en el de identidad. Como consecuencia, la interculturalidad no empieza simplemente donde acaban las fronteras de un Estado, y el respeto a la identidad cultural puede incluir los derechos de los grupos y de los individuos. Hoy en día, hay una visión caleidoscópica del mundo que ha sustituido al discurso monolítico lineal y ha generado cambios constantes en el pensamiento relacional que inspira nuestro legado cultural común. Este legado cultural común se presenta como una vasta red de interconexiones que se unen en un caso de coexistencia.
El carácter mutuo de las diferencias hace que el diálogo sea una necesidad en nuestro mundo, porque está presente en los intercambios de todo tipo: en el plano cultural en forma de multiculturalismo; en el plano de la identidad como identidades fronterizas, y en el plano del conocimiento como un espectro de interpretaciones. Si estamos de acuerdo en que el diálogo implica cierto tipo de intercambio de opiniones, seguramente podemos centrar nuestra atención en el aspecto dialógico de la diversidad. La diversidad, desde luego, no puede nunca ser objeto de celebración sin un diálogo ético y hermenéutico en el que los interlocutores traten de aprender de la otra cultura.
Para manejar una política de la diversidad, la sociedad necesita desarrollar y gestionar las distintas identidades culturales mediante el descubrimiento de una lógica de la unidad que sirva de compromiso creativo entre las diferentes comunidades. Es decir, en vez de acentuar las virtudes de una libertad atomizadora, la política de la diversidad hace hincapié en cómo pueden tener los ciudadanos de una sociedad un papel más importante en la esfera pública, a base de abrir las fronteras mentales entre los representantes de distintas culturas. En el corazón de esta política de la diversidad podemos hallar una ética de mutua comprensión que fomente el cultivo de valores compartidos por todos los ciudadanos. Más aún, esa ética de mutua comprensión alimenta un sentimiento común de pertenencia a una cultura común de base intercultural, que une distintas identidades culturales y religiosas y, al mismo tiempo, respeta sus diferencias. Dado que las culturas diferentes representan distintas concepciones de la buena vida y no captan más que una parte de todo el destino humano, se necesitan entre sí para comprender el significado de la vida. Ninguna cultura puede representar toda la verdad de la vida humana. Eso no quiere decir que todas respeten la libertad humana y los derechos individuales de la misma forma ni que merezcan el mismo respeto, pero sí que ninguna cultura es tan humanista como parece si está encerrada en sí misma y es capaz de vivir sin las demás.

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