10 nov 2007

El Lobby israelí


Mitos y realidades del "lobby" israelí/Shlomo Ben-Ami, ex ministro de Asuntos Exteriores de Israel y vicepresidente del Centro Internacional de Toledo para la Paz.
Publicado en El País, 9/11/2007;
Traducción de María Luisa Rodríguez Tapia
En una ocasión, (Henry) Kissinger caracterizó Israel, injustamente, como un país que no posee política exterior, sino sólo preocupaciones nacionales. Parece mentira que dijera eso: su estudio sobre dos grandes estadistas europeos, Metternich y Castlereagh, muestra que el primero fracasó porque estaba excesivamente condicionado por sus limitaciones internas y el segundo porque las ignoró. Toda política exterior debe tener en cuenta las preocupaciones nacionales. Sin embargo, John Mearsheimer y Stephen Walt, los autores del célebre y polémico El lobby israelí (Taurus, 2007), han creado un paradigma nuevo. Si tienen razón -y no la tienen-, un país pequeño se ha apoderado, mediante sus grupos de presión en los centros del poder del imperio, de la política exterior de una superpotencia a la que ha obligado a actuar contra sus intereses nacionales.
Al querer defender lo que es una tesis absurda y obcecada, los autores de este libro demuestran una vergonzosa ignorancia de las complejas realidades de Oriente Próximo. Es verdad que “el Gobierno de Nixon reabasteció a Israel durante la guerra de octubre”, pero no lo hizo en contra de sus intereses nacionales. Precisamente la relación especial con Israel fue lo que permitió a Estados Unidos conseguir una de sus victorias estratégicas más sonadas, al desmantelar la hegemonía soviética en el Oriente Próximo árabe.
Mearsheimer y Walt creen que EE UU no ha hecho nada para cumplir su parte del acuerdo implícito con el mundo árabe: obligar a Israel a retirarse de los territorios árabes ocupados y ofrecer a los palestinos “un Estado viable”. EE UU, dicen, “ha respaldado en todo momento la postura israelí sobre las negociaciones”. Es ridículo. En Camp David I no hubo ningún “lobby judío” que impidiera a Begin retroceder a la frontera con Egipto de antes de 1967 y declararse dispuesto a abordar “los derechos legítimos de los palestinos en todos sus aspectos”. Los autores prefieren, pues, obsesionarse con la oferta de Camp David II, supuestamente mala, y se olvidan del acuerdo que se propuso mediante los parámetros de paz de Clinton seis meses después, unos parámetros que Israel aceptó y que Arafat, en lo que el embajador saudí en Washington calificó de “crimen contra el pueblo palestino y la nación árabe”, rechazó. ¿Acaso fue “respaldar la postura israelí sobre las negociaciones” la oferta de una soberanía palestina plena e incondicional sobre el Monte del Templo, la división de Jerusalén y la retirada en la práctica de todos los territorios? ¿Impidió el “lobby judío” que Clinton hiciera aquellas propuestas sin precedentes?
Es evidente que Mearsheimer y Walt otorgan demasiada influencia a los judíos. Tal vez el presidente George Bush, padre, tenía razón al hablar de que en torno al Congreso había “mil lobbistas” -se supone que sobre todo judíos- que hacían labor de presión en contra de su política sobre Oriente Próximo. ¿Impidió eso que le apretara las tuercas a Shamir, le arrastrara contra su voluntad a la Conferencia de Paz de Madrid y le negara las garantías de préstamo para la absorción de los judíos rusos? ¿Impidió el lobby que Reagan lanzase una iniciativa de paz para Palestina con el objetivo exclusivo de evitar que Israel se beneficiara estratégicamente de la aventura libanesa de Sharon? ¿Le impidió iniciar un giro en la política exterior estadounidense cuando reconoció a la OLP? Es evidente que la estrecha relación con Israel no contribuye a proteger a EE UU del terrorismo árabe. Pero decir que la negativa de EE UU a obligar a Israel a firmar la paz con los árabes es lo que explica “en buena parte” el problema del terrorismo en ese país, es ridículo. El primer atentado contra las Torres Gemelas se realizó en 1993, cuando Clinton y Rabin estaban en medio de unas conversaciones de paz muy prometedoras con los sirios e Israel estaba negociando la paz con los palestinos en Oslo. Y Osama Bin Laden envió a sus hombres a Florida, a entrenarse como pilotos suicidas, precisamente el verano en el que negociábamos la paz con los palestinos en Camp David.
El odio a Estados Unidos se remonta a mucho antes de 1967. El golpe de Estado que instaló al Sha en Irán en 1953, la invasión de Líbano en 1958 y el apoyo estadounidense a los autócratas de la región contribuyeron a esa crisis de confianza entre EE UU y los árabes. Pero sobre todo se le odia por lo que es: una nación convencida de que tiene una misión, una potencia intervencionista y amiga de los autócratas, y con unos intereses y una cultura popular a cuya penetración se resisten las sociedades islámicas.
Mearsheimer y Walt saben muy poco sobre las prioridades de Israel si creen que “la expansión de la democracia en la región”, que “ha indignado a la opinión árabe e islámica”, es un “esfuerzo relacionado con el apoyo de EE UU a Israel”. Si Israel y los autócratas árabes de la región están de acuerdo en algo, es en su rechazo de la receta democrática norteamericana para el Oriente Próximo árabe. A diferencia de los ingenuos estadounidenses, ellos saben que cualquier democracia árabe que surja hoy tiene que ser islámica, anti-occidental y contraria al “proceso de paz”.
Al abordar la guerra de Irak, los autores incurren en contradicciones significativas. ¿Cómo encaja la tesis de que la guerra se lanzó “para promover los intereses de Israel” con la afirmación del entonces ministro israelí de Defensa de que el verdadero problema para Israel era Irán, y no Irak? La guerra de Irak, al final, supuso un triunfo estratégico para los iraníes. ¿Y cómo puede conciliarse la supuesta obsesión del lobby por la guerra de Irak con el hecho de que los judíos estadounidenses se oponían mayoritariamente a la invasión? La verdad es mucho más simple: Estados Unidos habría iniciado la guerra con Irak incluso aunque no hubiera existido un lobby israelí. El presidente Bush es perfectamente capaz de cometer barbaridades en su politica exterior sin la ayuda de ningún lobby particular.
Un argumento sorprendente que utilizan es que EE UU “no estaría tan preocupado por Irán, el Irak baazista ni Siria si no estuviera tan estrechamente vinculado a Israel”. Es decir, ¿la conclusión es que la mayor coalición internacional creada por Estados Unidos desde la II Guerra Mundial, la que se formó en 1991 para expulsar a Irak de Kuwait y garantizar el suministro de petróleo, fue un asunto “estrechamente vinculado a Israel”? ¿El conflicto entre EE UU e Irán, que comenzó después de que Carter lograra negociar un acuerdo de paz entre egipcios e israelíes, también estuvo “estrechamente vinculado a Israel”? Decir que EE UU no debería preocuparse por un Irán nuclear es ignorar no sólo su interés como potencia hegemónica en la región en impedir la proliferación nuclear, sino el gran impacto que esta amenaza de la bomba iraní tiene para otros aliados de EE UU en todo el mundo árabe. Si Mearsheimer y Walt hubieran seguido el discurso público en países como Egipto, Arabia Saudí y Jordania habrían descubierto que es tal la inquietud que, por primera vez, los llamamientos a la desnuclearización de Irán son independientes de la tradicional exigencia de que Israel abandone su programa nuclear. Irán es tan enemigo de los países árabes suníes aliados de EE UU como de Israel.
Es cierto que la causa israelí resuena con fuerza en EE UU. Ahora bien, en su deseo de explicar los fallos de la política norteamericana en Oriente Próximo por los grupos de presión israelíes, los autores, de manera grotesca e irresponsable, presentan a una clase política estadounidense -incluidos los presidentes- que es o demasiado incompetente para comprender sus intereses nacionales, o, algo más grave, está dispuesta a vender sus intereses nacionales a un grupo de presión a cambio de su supervivencia política.
Soy de los que piensan que EE UU puede y debe hacer mucho más para acabar con la humillación de los palestinos y convertir en realidad la visión de los dos Estados. También he sostenido siempre que los mejores presidentes estadounidenses para Israel son los que estaban dispuestos a presionarle en favor de la causa de la paz. Carter y el primer Bush fueron ese tipo de presidentes. Clinton, pese a emplear maneras más suaves, consiguió diseñar el que algún día sería el acuerdo de paz definitivo entre Israel y Palestina.
Por desgracia, desde el 11-S, la visión paranoica del mundo que tiene EE UU ha perjudicado gravemente su capacidad no sólo de ofrecer liderazgo moral al mundo, sino de proponer soluciones a conflictos regionales. Cuando Estados Unidos tenga un presidente que proponga una visión concreta y la lleve a la práctica con decisión, ningún grupo de presión, por fuerte que sea, podrá impedirle el paso.

La opinión de Jorge Edwards

  • La hora de la cohesión social/Jorge Edwards
Publicado en EL PAÍS, 10/11/2007;
De acuerdo con mis encuestas particulares, llego a la conclusión de que los chóferes de taxi y las amas de casa son contrarios en su gran mayoría a la Cumbre Iberoamericana que se reúne estos días en Chile. Encuentran que los jefes de Estado hablan en exceso, sin que los resultados prácticos de tanta oratoria se divisen por ningún lado, y que la reunión cuesta demasiado dinero del contribuyente. Aunque no estoy de acuerdo, me parece que conviene hacerse cargo con la mayor seriedad de estas críticas. La exhibición de automóviles y motocicletas, de sistemas de seguridad, de ceremonias y banquetes, siempre es molesta para el ciudadano de a pie. Sobre todo cuando se corta el tráfico por todos lados, y en épocas de crisis de la locomoción pública. Y hay que agregar un detalle no menor, que es el reflejo de un temperamento, de un espíritu colectivo, de una historia: la sobriedad chilena es clásica, y tiene su lado mezquino, pichiruche, para emplear un chilenismo de origen araucano, pero también un lado virtuoso, interesante. Somos, como entidad social, socarrones, burlones, criticones. De manera que no conviene pasarse. Si Hugo Chávez se manda un discurso de cuatro horas, peor para él: que no diga más tarde que no se lo advirtieron.
En esta Cumbre se plantea una disyuntiva fundamental, pero probablemente será morigerada, maquillada, envuelta por los oradores principales entre paños tibios. Cosas de la diplomacia, digamos, pero habría que preguntarse si son estilos propios de una diplomacia moderna, o posmoderna, adecuada a este siglo XXI. Es la disyuntiva entre revolución y reforma, entre el progreso gradual e ilustrado y aquello que ya se define por ahí como el “atajo”, es decir, el avance rápido, el avanzar sin transar del que se hablaba en Chile en los años del allendismo. Nosotros, aquí en Chile, después de embarcarnos con poca claridad, con graves divisiones internas, con vacilaciones de todo orden, en el camino revolucionario, y después de pagar nuestras culpas políticas con sangre y con lágrimas, hemos escogido el camino del reformismo. Lo hemos hecho con escasas dudas y con una traducción política evidente: la Concertación, alianza entre el centro demócrata cristiano y una izquierda donde predomina, por fin, y espero que por mucho tiempo, el pensamiento socialdemócrata. Hay díscolos en un extremo y en el otro, en el interior de la Concentración y fuera de ella, pero no podría ser de otro modo. Y los resultados de la experiencia, en términos de país, aunque no sean perfectos, son bastante aceptables. De manera que sigo votando por la Concertación, a pesar de los pesares, y creo, con reservas, con la sorna chilena que corresponde, que el sistema de cumbres iberoamericanas, con todos sus excesos, responde a la vez a una necesidad.
Me pregunto, en el caso actual, si una polémica más abierta, con toda la cortesía que corresponde, pero sin disimulo, no sería saludable y hasta necesaria. Porque la diferencia entre Chile y Venezuela, por ejemplo, o entre Chile y Cuba, es evidente, y representa una disyuntiva de fondo. Al Chile de la Concertación le ha ido razonablemente bien. El país, ahora, goza de más prestigio en el mundo exterior que entre los socarrones y criticones chilenos. Y a qué se podría apostar en la cumbre de ahora: a que Hugo Chávez, sentado con la mayor comodidad en sus colchones de petrodólares, saque las garras en cualquier momento, y a que nosotros sigamos llenos de sonrisas protocolares, poniendo vaselina por todos lados. ¿Corresponde una reacción así al momento actual? ¿Convence a los taxistas y a las dueñas de casa, pero no sólo a ellos: a los estudiantes, a los obreros, a la gente que trata de pensar un poco?
La orientación chilena actual es el resultado de una experiencia histórica larga y dolorosa. No es un producto de la casualidad, o del capricho, o de la influencia del imperialismo norteamericano. Tenemos que hablar en serio, no en jerigonza. Y tenemos que estar preparados para responder a la jerigonza. No está demás, en este aspecto, que recordemos a nuestros clásicos. Vicente Huidobro, el poeta de Altazor, fustigaba en sus años maduros a los “esclavos de la consigna”. Neruda, su rival eterno, conoció esa esclavitud y se liberó de ella con trabajoso esfuerzo. Hay que leer los textos con atención, por encima de las líneas y entre las líneas. Ahora, desde las trincheras del nuevo populismo de América Latina, nos tiran a la cabeza verdaderos chaparrones de consignas. Y existe una primera línea defensiva que no deberíamos olvidar nunca. El canciller colombiano acaba de usarla con lucidez en una entrevista de prensa. Nuestros gobiernos, ha dicho, representan la voluntad de nuestros pueblos. Está muy bien. Tendríamos que comenzar por ahí. Reformar una constitución política para conseguir la reelección indefinida, la perpetuación en el poder con apariencias legales, no es el camino correcto. No es algo que nos convenza y que podamos tragar fácilmente.
El Gobierno chileno ha colocado en la agenda el tema de la cohesión social. Es decir, según el Gobierno, es posible alcanzar cierto grado de cohesión de la sociedad por el camino del progreso, del desarrollo de la economía, de una política que no olvida los grandes objetivos sociales. Aunque se diga con facilidad, no es poco. Es, precisamente, un enorme desafío a las consignas habituales. En épocas recientes, el dogma de la lucha de clases, de la guerra interna, no admitía réplica. La idea de llegar a un estado de relativa cohesión social dentro de una sociedad burguesa, de economía liberal, de mercado, era la peor de las blasfemias ideológicas. No había más sociedad cohesionada que la sociedad sin clases, y a ella se llegaba a través de la lucha, de la revolución y de la dictadura del proletariado. Son términos que ahora suenan como anacronismos, como fósiles ideológicos, pero que no sonaban así hace tres o cuatro décadas, es decir, en términos históricos, hace nada. Y ocurre que esos términos, que aquí, en el Chile de hoy, dejaron de tener sentido, han resucitado con fuerza inusitada, en virtud de experiencias históricas muy diferentes, en otras latitudes: en Venezuela, en Ecuador, en Bolivia. Con el ejemplo cubano colocado siempre en alguna parte, en algún altar lejano, en alguna “animita” de la orilla del camino.
El secreto de la fuerza de un Chávez, de un Correa, de un Evo Morales, tiene su origen, sin duda, en un pasado, en un proceso. Las promesas de los políticos tradicionales se repitieron durante demasiadas campañas y demasiados gobiernos. El mundo popular sólo vio que los profesionales de la política se enriquecían y que ellos seguían más pobres, más necesitados que antes. Yo me puedo irritar, me puedo escandalizar y rasgar las vestiduras, pero si no soy capaz de entender, estoy perdido. Ahora bien, como chileno viejo, entiendo, comprendo la impaciencia de los electores venezolanos, ecuatorianos, bolivianos, pero estoy seguro de que mi país representa una alternativa mejor. Eso sí, es una alternativa llena de preguntas, de interrogantes, de dificultades.
Según se dice, a lo largo de la reunión de estos días, Chile pondrá en evidencia su afinidad con los modelos de transición y desarrollo económico de España y Portugal. Está muy bien, pero no olvidemos que los niveles nuestros, en la economía, en el desarrollo social, en la cultura, están a años luz, todavía, de los niveles españoles y europeos. Y me permito, a este propósito, hacerle una sugerencia al Gobierno nuestro: ya que nos sentimos tan emparentados con la transición española, ¿por qué no imitamos, en nuestra modesta medida, el esfuerzo extraordinario que ha realizado la España moderna en el ámbito de la cultura? Por ejemplo, me ha tocado conocer por dentro el desarrollo impresionante de la edición, de las bibliotecas, del mundo del libro y de la lectura, que ha cambiado por completo la atmósfera intelectual española, que ha llevado la democracia moderna a la conciencia de las grandes mayorías. En estos días, durante las celebraciones de uno de los aniversarios de José Ortega y Gasset, el concepto de “España invertebrada” ya está muy lejos de tener la vigencia de antes. Y un país invertebrado es un país sin cohesión y sin integración en la cultura de su tiempo, ¿no les parece a ustedes? ¿No será, entonces, que el Chile de estos días, con su relativo desarrollo, es, sin embargo, un país invertebrado, inculto, incapaz, por eso mismo, de levantar y defender un modelo convincente a niveles regionales? Repartimos, claro está, a todos o a casi todos, un simpático maletín literario. Eso no lo discuto.

Comunicado del EPR; 8/11/2007

Comunicado del Partido Democrático Popular Revolucionario-Ejército Popular Revolucionario del 8/11/2007;
Textual:
AL PUEBLO DE MEXICO
A LOS PUEBLOS DEL MUNDO
A LOS ORGANISMOS NO GUBERNAMENTALES DEFENSORES DE LOS DERECHOS HUMANOS
A LAS ORGANIZACIONES SOCIALES, POLÍTICAS Y REVOLUCIONARIAS
¡HERMANAS, HERMANOS, CAMARADAS!
En el anterior Comunicado con fecha 18 de octubre del año en curso, nos hemos comprometido a ser pacientes en aras de dar oportunidad al gobierno mexicano para presentar con vida y en libertad a nuestros compañeros Edmundo Reyes Amaya y Gabriel Alberto Cruz Sánchez, detenidos-desaparecidos desde el 25 de mayo del año en curso y a todos los detenidos-desaparecidos desde la década de los 70, en primer lugar y en segundo lugar, para que a través de una amnistía general se devuelva la libertad incondicional a todas y todos los presos políticos y de conciencia en el país.
Pero, mientras nosotros nos estamos comprometiendo a esperar prudente y pacientemente el regreso de nuestros compañeros, el C. Felipe Calderón Hinojosa con su gabinete ha dirigido la infernal maquinaria de represión del Estado (que nunca ha dejado de funcionar) contra luchadores sociales que supone relacionados con nuestro Partido Democrático Popular Revolucionario-Ejército Popular Revolucionario (PDPR-EPR) y luchadores sociales que tipifica como “peligrosos, subversivos y desestabilizadores” para este gobierno como defensores de los Derechos Humanos y denunciantes veraces de cuanto injusticia encuentran a su paso.
Así, en el mes de agosto la periodista Gloria Muñoz Ramírez autora de la columna “Los De Abajo” en el diario La Jornada, sufrió el allanamiento de su departamento y el robo de documentos relacionados con su trabajo; allanaron las oficinas del abogado Manuel Fuentes Muñiz del Corporativo de Asesoría Jurídica, le robaron su lap-to y los expedientes del caso de las viudas de los mineros de Pasta de Conchos; Hermenegildo Torres Cruz, ex militante del Procup-Pdlp fue detenido y sometido a interrogatorio.
En septiembre, el 3 para ser precisos, Leticia Tecla Figueroa y su hija, descendientes de la heroica familia Tecla Parra, desaparecida casi en su totalidad en los 70 e integrantes del Comité Eureka sufrieron un secuestro exprés; el mismo día Margarita Irasema Villanueva Gallegos y Ángel Fermín García Lara integrantes del Movimiento de Lucha Popular (MLP), defensores de Jacobo Silva y Gloria Arenas Agís fueron hostigados policiacamente.
Ricardo Murillo Monge defensor de los Derechos Humanos del Frente Cívico Sinaloense (FCS) fue asesinado; el abogado Manuel Fuentes Muñiz defensor de las viudas de Pasta de Conchos nuevamente fue amedrentado.
En octubre, Cándido Félix Santiago fue detenido, él es uno de los dirigentes de la Asamblea Popular de los Pueblos de Guerrero (APPG); Cirino Plácido Valerio de la APPG también fue detenido y tres integrantes más se vieron en la necesidad de ampararse contra órdenes de aprehensión existentes y demandaron se cancelaran 17 órdenes de aprehensión en contra de igual número de sus compañeros; Edmundo Nava Mota Álvarez fue asesinado en Ecatepec, estado de México; Francisco Paredes Ruíz, ex integrante del Movimiento de Acción Revolucionaria (MAR) fue desaparecido después de participar en la conmemoración del asalto al cuartel de Ciudad Madera, Chihuahua; Armando Gaytán Saldívar ex integrante del Movimiento de Acción Revolucionaria (MAR) ha sido hostigado por agentes de la PGR que fueron a casa de su hermano a buscarlo para “solucionar el problema de los desaparecidos”, en particular de su hermano Oscar Javier Gaytán Saldívar desaparecido desde 1974 y durante estos meses las amenazas de muerte por medio de mensajes de internet y telefónicos a los hermanos Cerezo Contreras, defensores de los Derechos Humanos.
Además de esta escalada represiva, el gobierno panista está intentando desvirtuar nuestra lucha y nuestras exigencias, Francisco Ramírez Acuña, Genaro García Luna, Eduardo Medina Mora y Guillermo Valdez, han “filtrado” a la prensa, que tenemos supuestos nexos con la delincuencia organizada tratando de desviar la atención de la responsabilidad que les corresponde en el delito de lesa humanidad de desaparición forzada, al mismo tiempo algunos periodistas tratan de proteger a éstos diciendo que tal vez nuestros compañeros fueron secuestrados por la delincuencia organizada o desaparecidos por pugnas internas. No deja de haber especulaciones que son más policíacas que lógicas, honestas y veraces, tratando de encubrir al gobierno. Y Ulises Ruiz Ortiz, que como cacique y matón de pueblo, se ha “sumado a la exigencia” de los familiares de nuestros compañeros por su presentación inmediata con vida y en libertad para enmascarar su responsabilidad, y poder continuar con la represión en el estado de Oaxaca.
Mientras tanto, ¿Qué hace la Suprema Corte de Justicia de la Nación que más que solucionar los problemas, se embrolla en no dar soluciones concretas porque está supeditada al poder ejecutivo, y el poder legislativo que ya se está tardando en emitir una ley de amnistía general?
De seguir en esa actitud, seguirán siendo ellos los únicos y principales responsables de las consecuencias políticas y económicas que resulten de nuestro accionar y el hostigamiento político-militar en función de la exigencia de la presentación con vida de nuestros compañeros.
Hablando de compromisos, otro compromiso que hemos adquirido con nuestro pueblo, es el de tratar de poner fin a la impunidad ya que el delito de desaparición forzada es un delito que el gobierno mexicano no ha dejado de cometer valiéndose del “monopolio” del poder en contra del movimiento revolucionario y el movimiento popular que durante años ha luchado por democracia, justicia y libertad, la desaparición forzada es un delito de lesa humanidad que debe dejar de ser cometido por el Estado Mexicano. Crímenes de lesa humanidad que deben ser juzgados por las Cortes Internacionales.
Poner fin a la impunidad presionando al gobierno panista a presentar a nuestros compañeros detenidos-desparecidos y a Francisco Paredes Ruiz luchador social por medio de nuestra Campaña Nacional de Hostigamiento, misma que como ya hemos dicho continuará hasta que estos estén de regreso en casa.
Y en este lapso de espera ha surgido una exigencia más, además de la presentación con vida y en libertad de todos los desaparecidos políticos desde la década de los 70 que es la ubicación de los lugares en donde fueron sepultados los guerrilleros y ciudadanos inocentes asesinados por los gobiernos priístas en todo el país.
Estamos en la espera y en esta espera por el momento tomamos en cuenta el desastre natural que ocurre en los estados de Tabasco y Chiapas, desastre natural que su magnitud y alto costo social obedece a que de no ser por la gran corrupción e impunidad de los gobiernos estatales así como de los gobiernos federales priístas y panistas anteriores y actuales, no hubiera alcanzado esta gravedad. Una vez más la madre naturaleza pone al desnudo el sistema de corrupción que existe en el país y que los funcionarios de todos los niveles se desviven por ocultar.
Por lo que hacemos un llamado a nuestros hermanos tabasqueños y chiapanecos para que por medio de la solidaridad y la organización popular independiente, como en el sismo de 1985 en el DF, se rebase la organización corporativa gubernamental y tomen en sus manos la distribución de los víveres y ayuda que el pueblo de México entero está enviando respondiendo no al llamado de Felipe Calderón Hinojosa, sino al llamado de la sangre y la fraternidad entre los mexicanos, para que no suceda lo de siempre y los víveres no sean embodegados para beneficio personal de unos cuantos o para beneficio de cualquier partido, para que la corrupción imperante sea abatida por el pueblo que responde al grito de auxilio del propio pueblo.
Que quede claro, es el pueblo mexicano que acude en ayuda de sus hermanos, que no haya pretexto para que este gobierno después justifique sumas estratosféricas que quedarán en manos de la iniciativa privada como en Cancún. ¿Ahora si, señores empresarios, tienen pingües ganancias lucrando con la desgracia de nuestro pueblo?, porque resulta irónico que en cada desgracia que vive nuestro pueblo los únicos que lucran y se enriquecen a costa de ellos son los políticos corruptos de toda laya, los empresarios de la construcción, los banqueros y los oligarcas dueños de los monopolios mercantiles que han llegado al cinismo de ofrecer como producto mercantil “despensas para ayudar a los tabasqueños”. Al tiempo que los señores del duopolio de las comunicaciones, en estos momentos de desgracia echan andar todo su andamiaje de su industria sobre la base de la pobreza mediante sus acciones “altruistas” y tiendas de “ganga” para continuar enriqueciéndose aún más.
Exigimos al poder legislativo, nombre una comisión que investigue a los funcionarios estatales y federales que desviaron fondos diversos destinados a la prevención de inundaciones en los estados de Tabasco y Chiapas y que en lugar de proteger al pueblo lo dejaron indefenso ante los desastres naturales como el que hoy se enfrenta. Basta de tanta hipocresía y de rasgarse las vestiduras aportando un ridículo 10% de su dieta o un día de salario de los diputados para “ayudar” a Tabasco, lo que se requiere es una verdadera actitud de solidaridad despojada del interés mercantil.
Por último preguntamos: ¿Qué hacer ante el acoso y hostigamiento policial hacia los luchadores sociales que ha ordenado Felipe Calderón Hinojosa en la Coordinación de Seguridad Nacional?, ¿Que hacer ante la imposición del Plan México o Iniciativa Mérida?, ¿Qué hacer ante tantas mentiras, manejos y corrupción del actual gobierno panista?
A nosotros no nos dejan otra alternativa pero, bien sabemos que hay gente de buena fe, honesta y valiente que a pesar de sus nimias contradicciones está tratando de unirse para realizar las demandas que nosotros exigimos por otras vías y que otros con gran valentía han visitado a los presos políticos y de conciencia en las cárceles de máxima seguridad.
Pedimos a todos los que tienen una gran sensibilidad humana y que les afectan todas las injusticias en la sociedad, firmen desplegados y cartas para evitar la escalada represiva gubernamental.
Ante la injusticia social y la opresión política hacemos nuestra la consigna de H. I. J. O. S., ¡No olvidamos, no perdonamos, no nos reconciliamos!
¡VIVOS SE LOS LLEVARON, VIVOS LOS QUEREMOS!
¡A EXIGIR LA LIBERTAD DE TODOS LOS PRESOS POLITICOS Y DE CONCIENCIA DEL PAIS!
¡POR LA PRESENTACION DE TODOS LOS DETENIDOS DESAPARECIDOS!
¡POR LA REVOLUCION SOCIALISTA!
¡VENCER O MORIR!
¡POR NUESTROS CAMARADAS PROLETARIOS!
¡RESUELTOS A VENCER!
¡CON LA GUERRA POPULAR!
¡EL EPR TRIUNFARA!
COMITÉ CENTRAL
DEL
PARTIDO DEMOCRÁTICO POPULAR REVOLUCIONARIO.
PDPR
COMANDANCIA GENERAL
DEL
EJÉRCITO POPULAR REVOLUCIONARIO
CG-EPR
Año 43
República Mexicana, a 8 de noviembre de 2007.

Reunión en Caracas

En la foto el Presidente Hugo Chávez flanqueado por Iván Márquez, delegado de las FARC y por la senadora colombiana Piedad Córdoba, luego de la reunión en Caracas.
El presidente Hugo Chávez, reveló esta semana que espera que ''antes'' de su próxima reunión en París con su colega francés, Nicolás Sarkozy, pueda tener en sus manos ''pruebas de vida'' de los secuestrados por las FARC.
Por su parte, el portavoz de las FARC ''Iván Márquez'' dijo que una ''cumbre 'Marulanda'-Chávez en el Yarí (selva colombiana) puede remover los inamovibles'' y facilitar el proceso de canje de 45 rehenes del grupo guerrillero por medio millar de rebeldes presos.
La eventual reunión de Chávez y Manuel Marulanda Vélez, alias Tirofijo
''depende mucho del presidente Uribe'', señaló la facilitadora del proceso y senadora colombiana opositora Piedad Córdoba.
Chávez, el portavoz rebelde y la senadora se reunieron el juves 8 de noviembre en el palacio presidencial de Miraflores, centro de Caracas, para conversar sobre el canje humanitario en Colombia y después hablaron con la prensa.
'Le mando a decir a Marulanda que ojalá antes de mi llegada a París'', lo que está previsto para el próximo 20 de noviembre, ''pueda llevar la fe de vida'' de los rehenes considerados canjeables por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia
Esa misma esperanza de tener las pruebas de vida antes del 20 de noviembre se la transmitió Chávez a un emisario de Francia, que identificó como Noel.
Chávez recordó que el 'comandante 'Marulanda' dio las órdenes de entregar la fe de vida'' de los rehenes ''y ahora falta que se venzan las dificultades'' para ello, entre las que mencionó los combates armados en la zona selvática donde supuestamente se encuentra el jefe máximo de las FARC.
Nota del periódico El nuevo Herald, on line 10/11/200/
Operaciones militares antiterroristas no se detienen, según Bogotá
EFE
BOGOTA
El Gobierno de Colombia informó ayer que las operaciones de la Fuerza Pública contra ''el terrorismo'' se llevan a cabo a diario, al margen de las reuniones que pueda tener la senadora Piedad Córdoba con portavoces de las FARC en su labor de facilitadora de un acuerdo humanitario.
César Mauricio Velásquez, secretario de prensa del presidente colombiano, Alvaro Uribe, leyó un escueto comunicado desde Santiago de Chile, donde acompaña al mandatario en la XVII Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno.
El comunicado, que fue reproducido en la página de la Presidencia colombiana, afirmó que el gobierno 'conoció la reunión de la senadora Piedad Córdoba con el terrorista Raúl Reyes, a través de los medios de comunicación''. ''Las operaciones institucionales contra el terrorismo se adelantan todos los días sin que tengan relación con reuniones de la senadora Piedad Córdoba'', agregó el documento oficial.
Recordó también que la opinión pública ha conocido otras reuniones de Luis Edgar Devia, ''Raúl Reyes'', portavoz y miembro de la dirección de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), con "personalidades y periodistas''.
Córdoba reveló hoy en declaraciones a emisoras de radio colombianas que el Ejército bombardeó, en agosto pasado, un campamento en el que ella se reunió con ''Raúl Reyes'' y estuvo cerca de abatir al insurgente.
'Quiero comentar que una vez que yo salí de la reunión con Raúl Reyes' [portavoz FARC] me contó 'Iván [Márquez]' que por poco matan a 'Raúl' '', manifestó la congresista del partido Liberal. La opositora se refería a ''Iván Márquez'', alias de Luciano Marín, también miembro del secretariado o dirección de las FARC, quien se entrevistó ayer en Caracas con Chávez.
Nota El Nuevo Herald, on line del 9/11/2007;
Córdoba teme que la espíen para matar cúpula de FARC
Por CARLOS ALBERTO GONZALEZ
The Associated Press
BOGOTA --La senadora colombiana Piedad Córdoba, autorizada por el gobierno colombiano para gestionar ante las FARC un canje de rehenes, dijo el viernes temer que sus acercamientos con el grupo sean espiados por agentes del gobierno como un método para matar a la cúpula guerrillera.
Expresó esa sospecha porque el campamento en el que se encontró con el vocero de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) Raúl Reyes fue bombardeado poco después de que lo visitó a fines de agosto para encontrarse con el comandante insurgente.
"Parece que hubo algún seguimiento... yo no tengo idea... a mí me preocupó mucho más que todo por la responsabilidad que tengo", manifestó en entrevista con radio Caracol la senadora en referencia a la presunción de que haya sido vigilada por agentes estatales durante su traslado al campamento guerrillero.
Córdoba dijo que espera que "no se vaya a pensar que (la gestión que hace) es un juego, como pueden pensar algunos, para matar al Secretariado (grupo que comanda a las FARC) y no buscar el acuerdo humanitario".
El presidente Alvaro Uribe rechazó la denuncia de Córdoba con un comunicado fechado desde Santiago de Chile, en donde asiste a la Cumbre Iberoamericana, en el que afirmó que supo del encuentro de la senadora con el "terrorista Raúl Reyes a través de los medios de comunicación".
"Las operaciones institucionales contra el terrorismo se adelantan todos los días sin que tengan relación con reuniones de la senadora Piedad Córdoba", agregó el mandatario.
Córdoba dijo que el proceso de mediación que encamina se asemeja a "una porcelana china" a la que hay que "tratar con delicadeza porque cualquier cosa puede tirarse (dañar) todo".
La senadora, junto al presidente venezolano Hugo Chávez, intenta que el gobierno colombiano y las FARC negocien un canje humanitario que supondría la liberación de medio centenar de personalidades cautivas por la guerrilla a cambio cientos de guerrilleros presos.
Entre los rehenes de la guerrilla están la ex candidata presidencial Ingrid Betancourt y otros políticos, tres estadounidenses, militares y policías, algunos de los que llevan casi 10 años cautivos.
Córdoba dijo que le pedirá a Uribe que autorice una reunión de Chávez con Manuel Marulanda, el máximo jefe de las FARC, como lo sugirió en Caracas, Iván Márquez, un enviado del Secretariado que se reunió con el presidente venezolano.
En una carta abierta a Córdoba, Márquez insiste en que "sólo se está pidiendo despejar de tropas oficiales a Pradera y Florida por 45 días, como garantía para que los voceros insurgentes puedan convenir con el gobierno, sin sobresaltos, los términos del acuerdo humanitario y su concreción".
Asimismo reiteró la solitud de la guerrilla de incluir en el canje a los guerrilleros presos en Estados Unidos, Ricardo Palmera, alias Simón Trinidad y de Nayibe Rojas, alias Sonia, "así como deberán estar entre los liberados por las FARC los tres norteamericanos capturados en el sur de Colombia mientras desarrollaban labores de inteligencia de combate".
También afirmó que por orden de Manuel Marulanda, Máximo jefe de las FARC, se entregará al presidente Chávez, prueba de vida de los tres norteamericanos y de los otros rehenes.
Márquez propuso que la reunión sea en El Yarí, una región de 28.000 kilómetros cuadrados en el departamento de Caquetá, en las densas selvas del sur de Colombia

La opinión del Padre Concha

Encubrimiento en Acteal/ Miguel Concha
Publicado en La Jornada, 10/11/2007;
El pasado martes el ex presidente Ernesto Zedillo declaró en Madrid que recordaba “con mucha tristeza” la masacre de Acteal. Ello no obstante, casi tres años antes de la matanza, el 9 de febrero de 1995, salía en cadena nacional anunciando la incursión del Ejército Mexicano en las Cañadas de Chiapas, para capturar a la comandancia del EZLN, mientras mediante un juego de fotografías unas manos “desenmascaraban” al subcomandante Marcos.
Esa fecha, que se recuerda en Chiapas como “el día de la traición de Zedillo”, se inauguraba la campaña militar Chiapas 94, implementada por la Fuerza de Tarea Arco Iris, bajo el mando del general Mario Renán Castillo. Este plan contrainsurgente tendría tres años después uno de sus peores frutos: la masacre de Acteal.
En su declaración el ex presidente afirmó también que recordaba que “el procurador general de la República llevó a cabo unas investigaciones serias”. Sin embargo, las investigaciones de Acteal llevaron a concluir que lo ocurrido fue producto de divisiones intracomunitarias, y se ocuparon de cortar los eslabones de responsabilidad en el punto en el que se vincula al entonces gobernador Julio César Ruiz Ferro y al Ejército Mexicano. Tanto es así que desde marzo de 1999 la organización Amnistía Internacional, que por algo nunca gozó de las simpatías del ex presidente, expresó lo siguiente en un informe que ya lleva como significativo título el de México bajo la sombra de la impunidad: “En diciembre de 1998 un fiscal especial, nombrado con el fin de investigar la matanza, publicó el Libro blanco sobre Acteal, Chiapas, que no aclaró completamente las circunstancias en las que se produjeron los homicidios, ni investigó la responsabilidad de los funcionarios del Estado, a pesar de la negligencia que demostraron algunos altos cargos, tanto el día en que se produjeron los hechos, como durante todo el año anterior (...) A pesar de que el informe (Libro Blanco) detalla la participación de funcionarios de la Seguridad Pública local –sigue diciendo–, que contribuyeron a armar a los grupos paramilitares responsables de la matanza, vinculados a las autoridades, no analiza hasta dónde llega la responsabilidad oficial por estos vínculos”.
El uso y abuso de la procuración y administración de justicia ha tenido en efecto ese encargo hasta la fecha. En los procesos abiertos por la masacre, en contra de los autores materiales, hay 15 funcionarios y 87 indígenas procesados por diversos delitos (homicidio calificado, lesiones calificadas y portación de armas de uso exclusivo del Ejército), pero ninguno es procesado por crimen organizado o asociación delictuosa, previstos y sancionados en el artículo 164 del Código Penal Federal y en la Ley contra la Delincuencia Organizada, porque no se les integraron esos cargos o porque los jueces les otorgaron amparos.
La verdad jurídica de la masacre es, entonces, la versión más aberrante de los hechos, según la cual se entendería que ese 22 de diciembre de 1997 los atacantes se encontraron casualmente en el mismo lugar y a la misma hora, para cometer el mismo delito y sin un plan acordado de antemano.
Esta acción de la procuración y administración de justicia es ya un patrón cuando se trata de procesar a miembros de grupos paramilitares. Sabelino Torres Martínez, Diego Vázquez Pérez, Samuel Sánchez Sánchez y Marcos Albino Torres, entre otros, son los líderes del grupo paramilitar Paz y Justicia, que como en la región de los Altos asoló con sospechosa similitud la Selva Norte de Chiapas en la zona chol. Aunque los procesos siguen abiertos, y algunas decisiones se encuentran en revisión, a todos ellos sistemáticamente se les ha otorgado amparo por delincuencia organizada. Los delitos, los procesos y las sentencias parecen cortados con la misma tijera, y todo parece indicar que existe consigna.
Si no hay crimen organizado, o al menos asociación delictuosa, mucho menos hay paramilitares, y si no hay paramilitares, entonces no hay Ejército que los cree e instituciones públicas que los mantengan.
Como expresa el Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de Las Casas en su petición a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos el 18 de febrero de 2005, lo anterior refleja “la falta de independencia e imparcialidad de los tribunales federales, a pesar de que este derecho se encuentra reconocido en la Constitución mexicana y en diversos tratados internacionales”. Muestra asimismo que las instancias de procuración de justicia “no están al servicio del estado de derecho, sino de intereses militares, políticos y particulares, al grado de tolerar y proteger a grupos claramente transgresores de la ley y, en el caso de la masacre de Acteal, a auténticos criminales”.
La impunidad de los altos responsables, que se suma a la de las matanzas de Aguas Blancas, en Guerrero, en 1995; El Charco, igualmente en Guerrero, en 1998, y a los más de 600 casos de crímenes de lesa humanidad cometidos por el régimen durante la guerra sucia de los años 60 y 70, es parte del proyecto de llevar a cabo una política deliberada de ataques contra la población civil que reivindica pacíficamente sus derechos postergados y negados desde hace muchos años.

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