3 jul 2008

Es el fin de las FARC?

¿El fin de las FARC?
Publicado en El Mundo On line, jueves 03/07/2008 04:24 (
CET)
SALUD HERNÁNDEZ-MORA
BOGOTÁ.- Cuando Alfonso Cano solo lleva cinco semanas como jefe supremo de las FARC, la guerrilla más antigua del continente y la más poderosa sufrió el mayor revés militar en sus cuarenta años de historia. El Ejército colombiano le infligió una derrota que deja muy mal parado al comandante cincuentón, barbudo, que se las da de intelectual, y que aún estaba intentando afianzarse en el cargo.
Será difícil para él recomponer su incipiente liderazgo así como las fuerzas de un grupo
terrorista que ha visto en los últimos meses cómo han caído varios de sus principales jefes,
incluido su fundador, Manuel Marulanda Vélez, fallecido en circunstancias desconocidas. Así mismo asisten impotentes a la deserción de decenas de mandos medios, con varios lustros de guerra a sus espaldas, que prefieren acogerse al plan de reinserción del gobierno o sencillamente fugarse con millones de pesos robado a su propia organización.
Las palabras de hace unos meses del general Fredy Padilla de León, comandante de las Fuerzas Militares, de que "estamos en el fin del fin" de las FARC, pueden ser ahora ciertas. No quiere decir que se pueda enterrar ya a una banda terrorista con unos diez mil hombres armados, alimentados con el dinero del narcotráfico, la verdadera gasolina del conflicto bélico colombiano. Pero es indudable de que su margen de actuación en el campo militar ha disminuido de forma considerable y que en el político apenas tiene cartas que jugar ya. Su máximo valedor, el Presidente Hugo Chávez, dio uno de sus sorprendentes giros y pasó de considerarlos poco menos que sus hermanos a decirles que la lucha armada ya no tiene sentido.
Y tampoco concitarán el interés internacional porque
les quitaron la joya de la corona, que era Ingrid Betancurt, la única razón para que los gobiernos de otros países estuvieran dispuestos a negociar con las FARC. Sin ella, para el mundo esa guerrilla no es sino una caterva de terroristas sin fines políticos. Porque quedan sólo una veintena de rehenes, todos policías y militares salvo tres políticos de bajo perfil, que carecen de interés para los gobiernos extranjeros que pusieron todo su empeño en ver de nuevo en casa a la ex candidata presidencial.
Contra el tiempo
Si no cogen pronto la mano que les tiende el gobierno de Uribe, las FARC estarán expuestas a que la sociedad les cierre las puertas que aún mantienen entreabiertas. Más de un ciudadano creerá que la derrota militar es posible y no estarán dispuestos a hacer concesiones diferentes a las que en su día se otorgaron a los paramilitares. Y cabe recordar que catorce de sus principales mandos están hoy presos en Estados Unidos.
El tiempo juega en contra de la guerrilla y como les dijo el ministro de Defensa Juan Manuel Santos, la paz la hará este gobierno pro las buenas o por las malas.
Lo que ha sido un golpe demoledor para
Alfonso Cano, es un triunfo arrollador para su mayor enemigo, el Presidente Álvaro Uribe. Contra viento y marea, contra los familiares de los rehenes y contra gobiernos extranjeros como el de Nicolás Sarkozy, insistió en el rescate militar y en no ceder algunas condiciones que le exigían las FARC para negociar el intercambio de presos guerrilleros por rehenes políticos. Y al final se salió con la suya. Porque liberar de golpe a Betancurt y a los tres norteamericanos, amén de los once uniformados colombianos, deja sin argumentos a sus críticos y eleva su figura de estadista fuera de estas fronteras.
De paso logra tapar, así sea por unas semanas, los escándalos que agobiaban a su gobierno por la compra de una congresista cuyo voto necesitaban para aprobar en su día el cambio constitucional que permitía la reelección, y su enfrentamiento con la Corte Suprema de Justicia. Nadie en Colombia querrá oír las críticas contra un Presidente que les hace soñar con el fin de la guerra y que es capaz de llevar a cabo operaciones militares quirúrgicas tan sofisticadas como las que realizan los israelitas. Y, por su puesto, afianza sus posibilidades de aspirar a una tercera reelección. Por si faltara poco, las palabras de Ingrid Betancurt, elogiando sus ocho años de gestión, le dan un espaldarazo que quizá nunca esperó.
El otro ganador es su ministro de Defensa, eterno aspirante a ocupar la presidencia. Bajo su mandato se han dado todos los grandes golpes a las FARC y las Fuerzas Militares han mostrado una profesionalidad desconocida hasta ahora. Si su jefe le cede el paso, puede ser un firme candidato a sucederle en el 2010.

Operación Jaque Mate en los medios

Betancourt: "Pensé que el rescate era otro circo montado por las FARC"
Nuevos detalles de cómo militares colombianos se infiltraron en las FARC, engañaron a los guerrilleros y a los rehenes y en una operación relámpago les liberaron sin pegar ni un sólo tiro.- Betancourt relata su rescate lleno de desasosiego
ELPAÍS.com - Madrid - 03/07/2008
"Hay veces, cuando uno ha vivido momentos tan difíciles, que no cree que la felicidad sea para uno". Pero ahora Ingrid Betancourt, después de seis años secuestrada en manos de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), es feliz, después del éxito de la Operación Jaque, que ha puesto en libertad a la ex candidata presidencial y otros 14 rehenes.
El golpe, que puede ser considerado el mayor de Bogotá a las FARC junto con la muerte de Raúl Reyes, se empezó a preparar hace un año, cuando la fuga del subintendente Jhon Frank Pinchao dio las primeras pistas al Ejército colombiano. Según informa el diario colombiano El Tiempo, Bogotá supo desde entonces por donde se movían los cautivos y cómo eran las estrategias que usaban los miembros de las FARC para burlarse de los soldados colombianos.
Un grupo de inteligencia militar, coordinado por el general Mario Montoya Uribe, logró penetrar el primer anillo de seguridad del frente primero de las FARC. A partir de ahí, dos hombres se ganaron la confianza del jefe de seguridad de Cesar, el carcelero mayor de las FARC a quien directamente el Mono Jojoy encomendó cuidar a los cautivos.
Los infiltrados lograron que un guerrillero de alto rango, cuya identidad no ha sido revelada, convenciera a César de que había orden de enviar los cautivos con el nuevo jefe de las FARC, Alfonso Cano, y que se iban a usar helicópteros de una ONG extranjera para trasladar a los secuestrados. Una operación que contaba con el apoyo técnico de Estados Unidos.
Relato de Betancourt
Al margen de este dispostivo, Bentacourt, como los otros 14 rehenes que iban con ella ayer, pensaron que lo que terminó siendo su ansiado rescate no era otra cosa más que un operativo interno de los guerrilleros para trasladarlos de lugar, y volver hacer de ellos moneda de cambio con el Gobierno de Colombia. La ex candidata presidencial ha relatado cómo fue el rescate en un acto institucional bajo la presencia del presidente colombiano, Álvaro Uribe.
Betancourt reconoce que los cautivos estaban muy inquietos. Ninguno sabía que iba a pasar con ellos cuando a primera hora de la mañana se levantaron con la orden de dirigirse a un lugar desconocido en mitad de la selva para coger un helicóptero. "Pensamos que íbamos a ser trasladados a otro país", dice la ex política.
Una hora antes de la llegada de los helicópteros, Betancourt habló con el comandante Asprilla, que la propia Betancourt ha definido como un déspota, pero hizo pocas concesiones. "Era parco en darnos información. Lo que él me transmitió fue que nos iban a llevar a hablar con un alto mando, pero no sabíamos nada. Es más, trató a darme de entender que nos iban a trasladar a otro país a mejorar nuestras condiciones de secuestro". Sin embargo, la operación Jaque estaba en marcha.
Gran confusión
Mientras tanto, en la espesa selva colombiana, la confusión reinaba entre los secuestrados. Como es costumbre en las operaciones de los guerrilleros, los cautivos no sabían qué pasaría con ellos. Después de una caminata y de cruzar el río Inírida, "estábamos de un lado del río, y nos hicieron ir al otro lado en una canoa", relata Betancourt, vieron salir el helicóptero que aterrizó cerca de ellos. Cada detalle era importante para hacerse una idea de lo que podía pasar. "Al poco de llegar a los helicópteros, tratamos de mirar quienes eran, cómo eran. Mis compañeros me preguntaban si podía tratarse de una misión internacional pero parecía imposible".
Dos helicópteros rusos M-I pintados de blanco y rojo se internaron en las selvas de Tomachipán (Guaviare), a 72 kilómetros de San José. Uno de ellos aterrizó en medio de una patrulla guerrillera. El desasosiego invadió a cada uno de los 15 rehenes cuando vieron los aparatos entre los árboles. Pensaban que podía tratarse de un helicóptero de la Cruz Roja, de una misión humanitaria internacional bajo supervisión suiza o francesa, pero se sumieron en lo peor. Como asegura Betancourt: "Los secuestrados nos hemos vuelto expertos en identificar quién está delante nuestro". Y lo que tenían ante sus ojos eran dos helicópteros blancos, sin banderas ni insignias, sin un solo signo de esperanza.
El traspaso a los aparatos, que se iba a hacer según los guerrilleros en siete minutos, se alargaba hasta más de veinte minutos. Y cada minuto que pasaba era peor que el anterior. Cuando los rehenes vieron a los pilotos con las camisetas de Che Guevara, todos se convencieron que iban a seguir dentro de su cautiverio. Les habían prometido trasladarles para mejorar las condiciones de su infierno, pero poco importaba. "Durante todos estos años de secuestro oír un helicóptero es motivo de angustia. Pensamos que era otro circo montado por las FARC para mostrar al mundo cómo nos tenían secuestrados".
Dignidad
Muchos secuestrados no quisieron ponerse las esposas. Betancourt asegura que rezó con todas sus ganas mientras le apretaban las esposas tan fuerte que pidió que se las aflojaran. Pero ese dolor no era nada en comparación con el que llevaba por dentro. Cuenta Betancourt que, después de unos años, la guerrilla decidió darle un diccionario que había solicitado insistentemente. Desde entones nunca se separa de él, aunque, como ella misma reconoce, "pesa una tonelada".
Un guerrillero le obligó a dejar su bolsa con el diccionario fuera del helicóptero. La ex candidata presidencial se negó: "Estaba con mi equipito a cuestas. Y trataron de quitármelo y dije que no. Ese diccionario, esa bolsa, era mi dignidad". Betancourt no soltó su diccionario pese a la angustia que arrastraba. "Cada prueba de supervivencia es un dolor, porque nos sentimos humillados. Utilizan el dolor de nuestras familias para impresionar al mundo entero. Para nosotros es muy difícil. Y con esta operación volví a sentir lo mismo".
Emoción
En plena ansiedad, Betancourt tuvo un sentimiento extraño: "Pensé: qué raro estar emocionada si ya nada me emociona". Fue algo así como un presentimiento. Pocos minutos después de subir al aparato, saltó la chispa del rescate. Eran la 1 de la tarde y 15 minutos. Los militares infiltrados, agentes del Ejército colombiano camuflados en el seno de la propia cúpula guerrillera, se lanzaron a por los miembros genuinos de las FARC.
"No se cómo lo hicieron pero en menos de cinco minutos los embistieron. Me cayó sangre en el pantalón. Asprilla estaba en el suelo, pensé que se había desmayado pero no. Estaba con los ojos vendados, amarrado, y lo siguiente fue oír: 'Somos Ejército Nacional. Están en libertad", relata con emoción la ex política colombiana. Luego llegaron los saltos, los abrazos y los lloros. Nadie se lo podía creer.
Sin embargo, el miedo no abandonó a Betancourt. Asegura que temía por si el helicóptero se caía, y preguntaba todo el rato cuánto faltaba para llegar a San José de Guaviare. Una vez que aterrizaron y estaban a salvo, pensó en su familia en mitad de una historia no exenta de paradojas, como afirma la ex política: "Sabía que mi mamá tenía programado un viaje a Oriente. Y mi familia estaba fuera de Colombia. Y pensé que era increíble porque llegaba a Bogotá después de tanto y podía no haber nadie de mi familia". Pero la familia estaba al completo, a excepción de sus hijos que se encuentran en París.
Mensaje de paz
Antes de terminar su discurso junto al presidente colombiano, Álvaro Uribe, en un acto institucional, empezó a sonar la alarma de un reloj de pulsera que Ingrid lleva en su muñeca: era el despertador que le recordaba todas las noches la hora de sintonizar la radio y escuchar los mensajes de su familia a través del programa Voces del Secuestro, del periodista Herbin Hoyos. Una alarma que parece recordar que todavía hay cientos de secuestrados que viven en condiciones infrahumanas bajo el yugo de las FARC.
Menos de 24 horas después de su rescate, Ingrid Betancourt no se olvidó de sus compañeros. Y lo hizo lanzando un mensaje al Comandante Alfonso Cano: "Quisiera que se les perdone a los secuestrados que quedaron allá. Son una extraordinaria partitura que no tienen culpa de nada. Sólo puedo creer en la paz".
Una paz, que según ha dicho Betancourt a todos los colombianos, pasa por los hombres que la representan. "Cuando murió Manuel Marulanda pensaba que mis nietos nunca sabrán quién fue ese hombre. La historia nunca registra a los que hicieron mal, sólo a los que hicieron la paz. Y este señor no estará grabado en los anales de la historia".
EDITORIAL/ EL País, 3/07/2008;
La libertad de Ingrid
El presidente colombiano, Álvaro Uribe, obtuvo ayer el mayor éxito de su carrera política, que le abre el camino, si ése es su objetivo, a un tercer mandato
. La ex candidata presidencial Ingrid Betancourt, secuestrada en 2002, ha sido liberada por el Ejército en una operación minuciosamente preparada en la que un infiltrado en el comando de las FARC que retenía a la ciudadana franco-colombiana y a otros 14 rehenes -entre ellos tres civiles estadounidenses- engañó a los guerrilleros y logró que los cautivos subieran a un helicóptero militar camuflado, que les condujo hasta la libertad.
Aunque las cifras oficiales sobre la deserción de guerrilleros pueden pecar de optimistas, la guerrilla vive sus horas más bajas. Si hace unos años tenía más de 20,000 miembros, hoy son apenas la mitad. Están rindiendo fruto el esfuerzo de infiltración e información del Ejército, la vigilancia de alta tecnología sobre los refugios selváticos de la guerrilla terrorista, la movilidad aérea de tropas especiales y un programa de recompensas económicas a los que abandonen y faciliten información contra sus jefes.
El presidente ha ganado un importantísimo asalto en su pugna con la Corte Constitucional; el alto tribunal se opone a que opte a un nuevo mandato, por considerar que va contra la tradición jurídica latinoamericana, y Uribe parece obrar con el convencimiento de que debe extender su periodo de gobierno de 2010 a 2014 para acabar hasta con el último guerrillero. Y es de esperar que no sienta ya la necesidad de repetir las elecciones de 2006, como estaba dispuesto a hacer, en respuesta a acusaciones de la Corte sobre prácticas corruptas en relación con aquellos comicios.
Y una última buena noticia para Bogotá; el presidente venezolano, Hugo Chávez, que se medio ufanaba de ser quien mejor podía convencer a las FARC de que liberaran a Betancourt, se ha quedado con un palmo de narices
El mensaje de Íngrid/ Editorial, El Tiempo, 3 de julio
Colombia recordará siempre la imagen de Íngrid Betancourt, siete miembros del Ejército y cuatro de la Policía cuando bajaban ayer en Bogotá del avión de la Fuerza Aérea que los trajo a la libertad desde el Guaviare (los tres estadounidenses volaron directamente a su país). El impecable rescate de estos 15 secuestrados que llevaban largos años en manos de las Farc es, sin duda, la noticia más bienvenida en muchos muchos años, en este país tan sacudido por las malas nuevas. Es, además, una noticia de profundas implicaciones políticas, militares y humanitarias.
Esta liberación ha producido un inmenso júbilo nacional. Difícilmente habrá un colombiano que no se alegre hasta lo más íntimo al ver terminado el calvario de estos cautivos. Hubo pitos, trancones, aplausos y lágrimas de felicidad en sitios públicos y toda clase de reacciones desde todas las orillas políticas. Y también en el mundo. La estatura internacional que ganó Íngrid Betancourt durante sus casi seis años y medio de cautiverio puso el infame drama del secuestro en Colombia en el foco de todas las miradas. Su imagen, con el rostro alegre y la mirada limpia, dio la vuelta al mundo en completo contraste con esa otra fotografía en la que hace apenas unos meses aparecía vencida y demacrada.
* * * *
Fue una "operación perfecta", según la calificó la propia Íngrid en las emotivas y lúcidas palabras que pronunció en el aeropuerto. Un "rescate de película", como bien lo llamó el ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, quien se anotó un éxito contundente. Sin disparar un solo tiro, "sin un rasguño", en palabras del general Freddy Padilla. Una operación como esta tiene pocos precedentes en los anales de la inteligencia universal, y el país está ávido por conocer cómo se logró tan admirable rescate.
Más allá de ello, esta puede ser también la noticia más importante de la guerra en Colombia en los últimos años. Más que las muertes de 'Reyes', de 'Ríos' e, incluso, de 'Tirofijo'. No es una exageración. El golpe para las Farc es aún más demoledor que esas muertes. Lograr infiltrarlas del modo en que lo proclaman las autoridades es una derrota aún más severa que la muerte de algunos de sus jefes, pues indicaría lo afectada que está una organización que se ha caracterizado por su carácter impenetrable y monolítico. Y les inflige un golpe moral sin precedentes.
* * * *
Después de esto, no puede ser que las Farc no reaccionen. No solo porque el júbilo de la liberación debe mostrarles definitivamente que el país entero rechaza de manera unánime la práctica horrenda del secuestro. Sino porque, ante esta liberación, deben asumir que la ecuación de la guerra ha cambiado de manera irreversible. Es hora no solo de liberar a los demás rehenes -los 42 militares, pero también los cientos de secuestrados extorsivos que mantienen en su poder-, sino de entrar en un proceso definitivo de negociación de buena fe para poner fin al conflicto armado. ¿Tendrá el nuevo Secretariado los elementos de juicio para avanzar hacia tales decisiones, o, como ha hecho antes, se empeñará en sostener una lucha que hasta Hugo Chávez le está pidiendo que abandone?
Otro elemento importante es el momento en que sobreviene esta liberación. El país está en medio de una delicada crisis institucional, con el enfrentamiento entre la Corte Suprema de Justicia y el presidente Uribe. Difícilmente podría aspirar el mandatario a contar con una carta triunfal de la magnitud que le ofrece haber logrado el retorno a la libertad, sanos y salvos, de Íngrid Betancourt, los estadounidenses y los once militares y policías. Con el indudable apoyo y el refuerzo a su altísima popularidad, es la oportunidad de oro para un gesto magnánimo de parte del Presidente, que el país entero saludaría con entusiasmo, para desactivar el enfrentamiento con la Corte, que sin duda también entenderá el momento histórico que vive Colombia. Nadie cuestiona la legitimidad de su mandato -mucho menos después de los hechos de hoy-, lo cual vuelve innecesario pensar en un referendo que lo avale.
Tras tantos años de privaciones y sufrimientos, de rabia y dolor, bien habría podido Íngrid Betancourt estrenar su libertad con un discurso pugnaz y descalificador de la posición del Gobierno frente al secuestro. Más aún cuando todas las organizaciones que clamaban por su libertad exigían que no hubiera intervención militar. Pero Íngrid demostró un talante superior al enviar a los colombianos, y al mundo, un mensaje de reconciliación, en el que agradece al presidente Uribe y exalta la labor del Ejército, que "¡puede llevarnos a la paz!".
Mensaje que traduce el espíritu de concordia y unidad que necesita el país.
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Last but not least', como dicen en inglés, es la suerte de los secuestrados que siguen en manos de las Farc (y del Eln, no hay que olvidarlo). Marleny Orjuela, de Asfamipaz, la asociación de familiares de varios de ellos, lo dijo con toda claridad, cuando pidió al presidente francés, Nicolás Sarkozy, que Francia no los abandone. Colombia tampoco debe abandonarlos. Su liberación sigue pendiente. Ojalá Íngrid, como ella misma lo dijo, se abandere de su causa en Francia. La felicidad que experimentaron todos los colombianos con su rescate y el de sus 14 compañeros tiene una contrapartida dolorosa en la pena que continúan sobrellevando las familias de quienes aún no han recuperado a sus seres queridos.
editorial@eltiempo.com.co

Ingrid ¿candidata?

...Y llegó la candidata
Sus primeras palabras cuando abrazó la libertad reflejan la dimensión política de Ingrid. Ya tiene un programa de gobierno de 190 puntos que elaboró en cautiverio. Su popularidad, la dignidad que mostró y su inteligencia la convierten en una gran líder.
Revista SEMANA ON LINE; 1365, 07/03/2008 -1365 Con Íngrid Betancourt se dio un fenómeno singular. Cuando los guerrilleros se la llevaron para lo profundo de la selva, su popularidad estaba en el piso, apenas el 24 por ciento de imagen favorable, y ahora regresa con índices de popularidad del 71 por ciento, sólo superados por los del presidente Álvaro Uribe.
No es gratuito. Íngrid se convirtió, para los colombianos, en un símbolo de la resistencia del ser humano frente a la brutalidad del secuestro. Dicho de otra manera, una mujer, en apariencia frágil, demostraba que ni toda la artillería de la Farc, ni su soberbia, ni su crueldad eran capaces de derrotar la dignidad.
La fotografía que le tomaron el 24 de octubre del año pasado, como parte del paquete de pruebas de vida que las Farc le enviaron al presidente Hugo Chávez, lo decía casi todo. Una de las mujeres más combativas que ha conocido el país se veía sola e indefensa en medio de la selva. Estaba tan delgada, que ya no parecía poder perder un gramo más y se había dejado crecer tanto el pelo, que hacía recordar imágenes de mártires. Y -tal vez lo más importante de todo su 'mensaje'- clavó la mirada en el piso en señal de protesta y no quiso pronunciar una sola palabra. Hasta en el peor momento, Íngrid daba una señal de que las Farc no la habían doblegado. De que no había dado su brazo a torcer.
En esa misma fecha, Íngrid escribió una carta de una lucidez conmovedora. Más que un mensaje de un secuestrado, era toda una proclama política. Decía, por ejemplo, "En Colombia todavía tenemos que pensar de dónde venimos, quiénes somos y a dónde queremos ir. Yo aspiro a que algún día tengamos esa sed de grandeza que hace surgir a los pueblos de la nada hacia el Sol".La fotografía y la carta que llegaron desde la selva le dieron la vuelta al mundo. Se convirtió en un símbolo del calvario de los secuestrados, y en el motor para la histórica marcha del pasado 4 de febrero, en Colombia y otros 150 países, contra las Farc.
Quienes regresaron del secuestro antes que ella contaron de sus "hazañas". Y en el famoso computador de 'Raúl Reyes' también se encontraron huellas de su entereza: "Hasta donde conozco, esta señora es de temperamento volcánico, es grosera y provocadora con los guerrilleros encargados de cuidarla", les decía 'Reyes' a sus compañeros del Secretariado.
Íngrid, además, intentó fugarse más de cuatro veces en los dos primeros años. Pero su anhelo de libertad se convirtió en su peor castigo. Después de la última fuga que intentó con Luis Eladio Pérez, ya en 2007, de la que se devolvieron por problemas de salud del ex congresista, le pusieron cadenas en el cuello. Muchos otros, en esas circunstancias, ya habrían doblegado su rebeldía. Pero Íngrid no. Ella pataleó. No estaba dispuesta a dejarse poner las cadenas.
Y tuvieron que golpearla para dominarla.
¿Qué tan bien le puede ir?
Nadie duda que Íngrid Betancourt se va a lanzar a la Presidencia. O si se quiere, a volver a conectarse con la campaña que había dejado empezada el 23 de febrero de 2002, cuando la secuestraron. Eso lo dejaron claro quienes compartieron más tiempo con ella en el cautiverio. Ni por un momento dejó a un lado su interés por la política. "Me decía que aún quería ser presidente de Colombia", escribió el subintendente John Frank Pinchao en su libro, luego de su fuga en abril de 2007.
Íngrid diseñó un programa de gobierno de 190 puntos, el cual no sólo discutía muchas tardes con Luis Eladio Pérez después de la clase de francés, sino que le contó a Pinchao.
Además de lo básico que debe tener cualquier programa de gobierno -educación gratuita y una Colombia mejor y más participativa-, en su programa tiene la idea de construir un tren de gran velocidad (como los TGV de Europa) para unir el sur con el norte del país, una ciudad en el Magdalena Medio, al estilo Brasilia, para darles cabida y posibilidades de desarrollo a todos los desplazados, el metro para Bogotá y convertir Ciudad Bolívar en un lugar turístico.
A casi dos años de las próximas elecciones, Íngrid sin duda arranca la carrera con una buena ventaja. "Indudablemente será una jugadora de primera línea -dice Jorge Londoño, presidente de Invamer Gallup-. Es un personaje con un reconocimiento altísimo. Lo que falta por ver es cómo utiliza ese reconocimiento en libertad".
La experiencia reciente ha mostrado que la opinión pública en Colombia es agradecida con los secuestrados que logran su libertad y se meten en la arena política. Por ejemplo, el caso del canciller, Fernando Araújo, quien en los dos años que lleva en libertad, y tras el nombramiento como ministro, aumentó su popularidad del 26 al 44 por ciento.
De todas maneras manejar las expectativas de una opinión pública puede no ser fácil y en buena parte dependerá de cuáles son los temas que se posicionan como prioritarios en la agenda del país de cara a las elecciones.Sin el tema es el de la seguridad y de la guerra, sin duda, el hoy ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, tiene una buena ventaja sobre el resto de los candidatos. Pero si la guerra se da por superada, o por lo menos se siente la necesidad de dar un paso hacia la reconciliación y de superar la crisis humanitaria, sin duda Íngrid podría encarnar mejor ese mensaje.
En uno y otro rubro de la opinión son muchos otros los candidatos que entran a competir.En sus primeras declaraciones, si bien no lo dijo tajantemente, dio a entender que la candidatura está en sus planes. "Sólo Dios sabe". Y alcanzó a dar puntadas políticas: dijo que la reelección de Uribe había sido un golpe para las Farc, pero, a renglón seguido, señaló que eso no quiere decir que esté de acuerdo con todo lo que ha hecho el Presidente.
De cualquier manera, y es toda una paradoja, el hombre que tuvo un papel protagónico en su liberación, el ministro Juan Manuel Santos, se podría convertir en uno de sus más duros rivales en la contienda electoral.
EDITORIAL/ SEMANA, 1365
Toda sociedad necesita símbolos para sobrevivir. E Íngrid Betancourt encarna en su frágil humanidad y en su admirable coraje, la parábola universal de la tragedia de nuestro país. La imagen de Ingrid es la cara de muchas Colombias. Pero fundamentalmente de dos: la de la lucha por la dignidad y la de la esperanza de la civilidad.
or eso cuando a pesar de su entereza, se estremeció y, con voz entrecortada, dijo: "Gracias Colombia", interpretó a todos los colombianos. No solo ella derramó una lágrima, todos lo hicimos. No sólo Ingrid, los tres norteamericanos y los 11 policías y soldados abrazaron la libertad. Cada colombiano ese día fue un poco más libre. Porque en la historia reciente del país, ningún flagelo ha arrugado tanto nuestra alma colectiva como lo ha hecho el secuestro. Esta tragedia también ha sido una exploración a la condición humana. A los instintos más primarios que se desatan en la opresión del cautiverio, pero también a los sentimientos y valores más nobles que enaltecen al ser humano cuando están frente a la adversidad.
La valoración de la vida -y el riesgo de la muerte- en los intentos de fuga, la humillación permanente de sus captores, la hermandad que se teje entre los secuestrados, el amor al prójimo en estado de vulnerabilidad, la condición sicológica frente al paso infinito del tiempo, la adaptación social a la esclavitud sicológica, las nuevas relaciones de poder en esta nueva realidad enjaulada, han salido a flote en las increíbles historias de cada uno de los secuestrados, cuyos mensajes van dibujando la metáfora de un país que ha construido su carácter e identidad en la vorágine de la violencia. Pero al ver el rostro de cada uno de secuestrados que recobran la libertad rescatados, fugados o liberados? estamos frente a un símbolo de lucha por recuperar la dignidad. La de Ingrid, que con su valor y entereza, desafió en el terreno simbólico a la autoridad despótica y brutal de sus victimarios. La de cada uno de los 11 policías y soldados cuyas palabras tenían la fuerza de una roca y, con el puño en alto o los ojos aguados, exaltaban la libertad y la fraternidad. Quién no va ser un demócrata sino el hombre que después de ocho años secuestrado y haber sufrido los peores vejámenes reivindica la libertad, la convivencia y la civilidad. Es también, en el inconsciente colectivo, la lucha de una nación por encontrar su dignidad. Frente a su propia historia, sacudida por una interminable guerra fratricida, pero también frente a su futuro, donde no ha podido dibujar claramente su identidad, en un mundo complejo, voraz y globalizado. Oir las palabras generosas y magnánimas de Íngrid, sentir cómo el alma de un ser humano cobraba vida en la voz de cada uno de los soldados y policías que le hablaban al mundo cuando estaban ebrios de libertad, y derramar una lágrima, como lo hicimos tantos colombianos, al ver en las imágenes de ayer el retrato de un lucha colectiva por un país civilizado, es lo que hace de Colombia una nación admirable.

El Know how fue la inteligencia israelí


Todavía no sabemos muchas cosas de la operación Jaque que hizo posible el rescate de 15 rehenes que tenían las FARC, entre ellos Ingrid Betancourt.
Seguramente en los próximos días el periodismo de investigación hará su trabajo.
Pero, quizás valga la pena precisar que la operación Jaque no fue propiamente colombiana como lo dijo el Ministro de Defensa, Dr. Juan Manuel Santos (por cierto con esta acción se coloca en la carrera presidencial al igual que Ingrid Betancourt).

El rescate perfecto

EE UU si participo en el rescate de rehenes: Dana Perino.
La Casa Blanca admitió este jueves 3 de julio que EE UU participó en la planificación de la operación colombiana que culminó con el espectacular rescate de 15 rehenes de manos de la guerrilla, aunque un funcionario del Departamento de Estado dijo que "a Colombia se le debe toda la gloria de esta victoria".
"Estuvimos al tanto de la operación en sus etapas de planificación, de manera que la conocíamos bien", dijo la portavoz del presidente George W. Bush, Dana Perino.
Bush dijo que luego de la operación el miércoles el presidente Alvaro Uribe le llamó "para darme la buena noticia", por la cual le felicitó y le pidió "felicitar a sus fuerzas militares y a quienes la planearon, y le dije que debe ser una memorable ocasión saber que el plan ha funcionado".
"Estoy orgulloso de nuestra relación con Colombia y orgulloso de mi amigo, el presidente Uribe", agregó. "Aprecio su coraje y su liderazgo firme y las exitosas operaciones que han realizado".
Perino dijo que desde que los tres estadounidenses fueron capturados hace cinco años por las FARC, Washington ha estado en coordinación con Bogotá "a fin de tratar de liberarlos, pero tenía que hacerse de forma que se garantice la seguridad de las personas y también disponiendo de una inteligencia operativa para ubicarlos y rescatarlos a salvo".
"Entonces, el rescate ha estado en planificación por largo tiempo", dijo Perino en un diálogo con reporteros. "Hemos estado trabajando con ellos por largo tiempo".
Detalles de la operación fueron de conocimiento anticipado de algunos miembros del Congreso, que lo dejaron entrever en sus mensajes de felicitación a Uribe.
Silvestre Reyes, presidente del Comité Selecto Permanente de Inteligencia de la Cámara de Representantes, dijo que en sus tres viajes a Colombia dio su apoyo a "nuestros militares y esfuerzos de inteligencia en la región" para reunir a los rehenes con sus familias.
La corporación Northrop Grumman, uno de los mayores fabricantes de armas del mundo para la cual trabajaban los tres estadounidenses liberados, agradeció por igual "los extraordinarios esfuerzos de los gobiernos de Colombia y Estados Unidos" en la liberación de Marc Gonsalves, Thomas Howes y Keith Stansell.
El subsecretario de Estado Thomas A. Shannon dijo que si bien EE UU y Colombia tienen una "muy estrecha cooperación" militar, Jaque fue "una operación colombiana".
"A Colombia se le debe toda la gloria de esta victoria", dijo Shannon, a cargo de los asuntos Shannon habló en una entrevista con la cadena de televisión CNN en Español, en momentos en que arribaban el jueves a un aeropuerto de Bogotá procedentes de Francia los familiares de Ingrid Betancourt, la ex candidata presidencial franco-colombiana que figuró entre los liberados junto con los tres estadounidenses y 11 militares colombianos.
Empero, Perino dijo que no iba a proporcionar detalles de la ayuda estadounidense.
"Si los colombianos desean dar más detalles en términos de la información que fue proporcionada, en términos de inteligencia o ayuda operacional, dejemos a ellos decidir...", agregó.
Shannon dijo que Colombia, considerado por los círculos de Washington a comienzos de la década como un país al borde de convertirse en estado fallido, era ahora "un estado exitoso".
Dijo que el gobierno tenía la esperanza de que el rescate convenza al Congreso de aprobar el Tratado de Libre Comercio con Colombia
Primer comunicado oficial

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