19 jul 2008

El Pasdarán y los narcos de México

Aunque no hay tal informe de la DEA, ni hubo tales coches bomba en Sinaloa, El País, reproduce la nota de Doris Gómora de El Universal, que el Pasdarán esta presente en México.
EU dice que Irán adiestra a los carteles mexicanosANTONIO O. ÁVILA - México - El País, 19/07/2008
Los carteles del narcotráfico mexicano empiezan a mostrar su rostro terrorista con el hallazgo de varios coches bomba en el Estado de Sinaloa (noreste) y la revelación de que sicarios de las bandas de traficantes reciben entrenamiento en Irán y con la narcoguerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias Colombianas (FARC).

Al Qaeda está vigente



El renacimiento de Al Qaeda/Fernando Reinares, director del Programa sobre Terrorismo Global en el Real Instituto Elcano y catedrático de Ciencia Política en la Universidad Rey Juan Carlos.
La estructura terrorista de Bin Laden resultó seriamente dañada con la pérdida de su santuario en Afganistán. Pero no llegó a desaparecer, y en los últimos años incluso ha recuperado capacidad operativa
Publicado en EL PAIS; 19/07/2008
Mucho se está especulando sobre la naturaleza del actual terrorismo global, es decir, del terrorismo relacionado de uno u otro modo con Al Qaeda. Se trata de una polémica muy extendida en los círculos académicos y en las comunidades de inteligencia, con implicaciones para el enfoque que ha de darse a las políticas nacionales de seguridad y a la cooperación internacional en dicha materia.
Una polémica en torno a cómo ha evolucionado ese fenómeno tras los atentados del 11 de septiembre de 2001 y al tipo de amenaza que supone en nuestros días tanto para los países cuyas poblaciones son mayoritariamente musulmanas como para otras sociedades, incluidas por supuesto las del mundo occidental.
Como consecuencia de la reacción estadounidense a lo ocurrido aquel día en Nueva York y Washington, la estructura terrorista liderada por Osama Bin Laden perdió el santuario del cual venía disfrutando en Afganistán desde mediados los noventa y quedó seriamente menoscabada. No pocos de sus grupos afines, que de igual manera contaban con campos de entrenamiento y otras infraestructuras al amparo del régimen de los talibanes, se vieron asimismo afectados. Y las organizaciones directa o indirectamente vinculadas con Al Qaeda que tenían sus bases fuera de ese país surasiático fueron desde entonces objeto de una decidida represión por parte de los Gobiernos con autoridad sobre las diferentes jurisdicciones estatales donde se encontraban.
Estos acontecimientos son suficientemente conocidos y no parece que respecto a ellos exista demasiada controversia entre los observadores atentos del fenómeno. Sin embargo, no pocos de éstos concluyeron, a partir de aquellos hechos, que Al Qaeda había dejado de existir, transformada en una ideología o en un movimiento. Concluyeron también que el terrorismo global se había convertido en un fenómeno amorfo, carente de estructuración formal y de liderazgo. Concluyeron, finalmente, que la verdadera amenaza terrorista procede ahora de células locales constituidas de manera espontánea y compuestas por individuos radicalizados a sí mismos bajo el influjo de una serie de ideas diseminadas sobre todo a través de Internet.
A esta visión ha contribuido la obra de un influyente doctrinario del terrorismo yihadista. Un individuo de origen sirio pero nacionalizado español que responde al sobrenombre de Abu Musab al Suri, miembro fundador de la célula establecida por Al Qaeda en nuestro país una década antes del 11-M y luego incorporado al círculo inmediato de Osama Bin Laden. Fue detenido en Pakistán en 2005, no sin que antes publicase su Llamada a la resistencia islámica mundial.
Ahora bien, afirmar que aquella estructura terrorista ha desaparecido, que el terrorismo global es ahora un fenómeno amorfo y que la amenaza emana hoy de células locales surgidas espontáneamente no parece que se corresponda con la realidad. Para empezar, Al Qaeda sigue existiendo. Se ha transformado en los últimos años, mostrando gran resistencia y una sobresaliente capacidad de adaptación, pero está regenerada y los servicios de inteligencia occidentales lo saben. Su núcleo de liderazgo, reconstituido en distintas ocasiones, permanece en la zona fronteriza de Pakistán con Afganistán, donde dispondría de algunos centenares, si no unos miles, de miembros propios. Dispone además de tramas y células, así como de agentes y colaboradores, fuera de aquella zona. Eso sí, ha venido subsanando su estado previo, como remanente de la estructura terrorista que existía antes del 11-S, con una extraordinaria producción de propaganda audiovisual. Sus capacidades operativas no son las mismas que en el pasado, pero han vuelto a ser considerables.
Más aún, Al Qaeda ha conseguido establecer, aunque no siempre de la misma manera, algunas extensiones territoriales. Es el caso de la denominada Al Qaeda en la península Arábiga, que dio comienzo a su campaña terrorista en 2003. O el de la altamente burocratizada Al Qaeda para la Yihad en la Tierra de los Dos Ríos, constituida en 2004 en Irak, a partir de un grupo denominado Unicidad de Dios y Yihad, muy activo en ese país desde que fuera militarmente invadido el año anterior. A inicios de 2007, apareció la no menos estructurada Al Qaeda en el Magreb Islámico, resultante de una fusión, anunciada unos meses antes, entre la propia Al Qaeda y el Grupo Salafista para la Predicación y el Combate, de origen argelino.
Por otra parte, alrededor de 30 grupos y organizaciones activos en distintos lugares del mundo mantienen algún tipo de asociación con Al Qaeda. Difieren mucho en sus dimensiones, grado de articulación, composición y alcance operativo. Entre ellos se encuentran los talibanes afganos, los neotalibanes paquistaníes de Tehrik e Taliban (Fuerza de Talibán), Lashkar e Tayiba (Ejército de los Puros), el Movimiento Islámico del Turkestán Oriental, Harakat ul Jihad ul Islami (Movimiento de la Yihad Islámica), Abu Sayaf (Portadores de la Espada), la Yemaa Islamiya (Asamblea Islámica), Jund as Sham (Ejército del Levante), Asbat al Ansar (Liga de los Seguidores) o Harakat Shabab al Muyahidín (Movimiento de la Juventud Combatiente) o la Unión de la Yihad Islámica escindida del Movimiento Islámico de Uzbekistán.
Cierto que Al Qaeda ha inspirado la formación y el desarrollo, en numerosos países del mundo pero quizá especialmente en los occidentales, de grupúsculos o células carentes, al menos en un principio, de ligámenes con alguno de esos otros componentes del actual terrorismo global. Sin embargo, estos grupúsculos o células que se autoconstituyen influenciados por los fines y los medios propugnados desde el núcleo de Al Qaeda pueden llegar a establecer esos vínculos. En cualquier caso, estas redes y células autoconstituidas no deben confundirse, como a menudo ocurre, con las que están bajo el mando directo de Al Qaeda, situadas en la periferia de sus extensiones territoriales o integradas en grupos y organizaciones afiliados con esa estructura terrorista.
Como tampoco debe exagerarse su importancia a expensas de los otros componentes del terrorismo global. La inmensa mayoría de los atentados relacionados con Al Qaeda que se han perpetrado en los últimos seis años y medio son obra de esta misma y, sobre todo, de sus extensiones territoriales y de grupos u organizaciones afines. Y esos tres componentes del terrorismo global destacan en general por un significativo grado de articulación, con disciplina interna, especialización funcional, jerarquía y dirección reconocida. Algo que no casa con la noción de un fenómeno desorganizado que sería la suma de grupúsculos independientes y células espontáneas. Estos actores locales son parte del terrorismo global, pero no debe tomarse esa parte por el todo.
En conjunto, tanto Al Qaeda y sus extensiones territoriales, como los grupos y organizaciones relacionados con aquella estructura terrorista o los grupúsculos y células que se autoconstituyen influenciados por la misma forman un heterogéneo pero definido entramado internacional. Es una urdimbre que evoluciona, cuyos componentes están interconectados entre sí de muy diferentes maneras y pueden variar con el tiempo en número, condición e importancia relativa. Los riesgos y amenazas que el terrorismo global plantea para distintos países o regiones del planeta dependen precisamente del modo en que se combinan esos distintos componentes.
En todo caso no es el modelo de Abu Musab Al Suri el que impera, sino el diseñado por otro ideólogo del yihadismo violento, Abu Bakar Naji, en su La gestión de la ferocidad. En suma, el actual terrorismo global no es un fenómeno amorfo sino polimorfo. Que es distinto.

El prisionero de Guantánamo

Reseña del El prisionero de Guantánamo de Dan Fesperman, Ed RBA
La luz que no se apaga/JUSTO NAVARRO
Publicado en el Suplemento Babelia, EL PAIS; 19/07/2008;
Hay aquí, como en tantas novelas negras, un crimen en un lugar cerrado, isla y cárcel, el campo de Guantánamo: aparece en la bahía un muerto, sargento americano ahogado mientras
nadaba de noche, o quizá suicida, o víctima de un asesinato. Revere Falk, agente del FBI, investigará el caso en medio de insalvables enredos que urden los mismos que le encargan la investigación. Falk, arabófono, es interrogador y, en el momento en que se le encomienda la misión policial, un prisionero yemení acaba de soltarle el nombre de su contacto con Al Qaeda, Hussey, palabra misteriosa que asume la función que cumplen el anillo legendario o la carta lacrada en las novelas de Walter Scott. Para caldear el ambiente, llegan a Guantánamo tres jefes de Washington con la tarea de "valorar la seguridad y eficacia" en sistemas de vigilancia e interrogatorios.
Dan Fesperman, periodista de Baltimore dedicado a conflictos internacionales, iba a la universidad en tiempos de la caída del presidente Nixon, estaba en Jordania cuando la primera guerra del Golfo, en Berlín durante las guerras de Yugoslavia, y cerca de Afganistán y Pakistán en estos últimos años. En El barco de los grandes pesares (RBA) imaginaba las andanzas de un policía de Sarajevo, Vlado Petric, expatriado en Berlín y, por casualidad, tras la pista de croatas criminales en la II Guerra Mundial, amigos de los nazis, los americanos y la Iglesia católica. Fesperman, que conoce Guantánamo de una visita periodística, quiere ahora, en El prisionero de Guantánamo, adivinar novelescamente cómo podrían utilizarse las informaciones extraídas a los presos para fabricar y vender nuevas guerras, y, al mismo tiempo, justificar la existencia del campo de detención. ¿Qué pasaría si descubriéramos una trama entre Al Qaeda y Cuba?
El agente Falk, del FBI, está atrapado en la atmósfera del campo, lo verdaderamente interesante para el novelista Fesperman: la reunión de cientos de presos y miles de vigilantes, más 120 interrogadores, traductores, lingüistas y analistas, "un experimento psicológico sobre comportamiento bajo presión". Cautivos y carceleros se someten a estrictos sistemas de castas. El proletariado militar no se confunde con la oficialidad, los funcionarios de la CIA, el FBI, los mercenarios de las empresas privadas. Los prisioneros son clasificados por su nivel de peligro y colaboración, recluidos en celdas minúsculas, bajo la luz que no se apaga, un símbolo de Guantánamo que ha llegado a convertirse en canción popular. Patti Smith, en Without chains, canta al prisionero "que sueña encadenado, con las luces encendidas".
Fesperman imagina, incluso, cómo ven la prisión los cubanos que miran desde fuera: alambradas dentro de las alambradas, "círculos concéntricos de cautividad", prisioneros en monos naranjas bajo focos anaranjados, "partículas radioactivas moviéndose en la platina de un microscopio". Y transcribe las ensoñaciones del joven preso yemení, Adnan Al Hamdi, fábulas con hombres como serpientes y ratones, la pesadilla defensiva para combatir la pesadilla inevitable de la realidad. Pero El prisionero de Guantánamo quizá sea el agente Falk, de repente en peligro, perfilado según los estereotipos de la novela de intriga: tuvo una mala infancia, un padre alcohólico, y es listo, serio y cuidadoso, buen funcionario, con las debilidades mínimas que lo humanizan. Fue marine, y una insensatez juvenil lo hizo fugazmente espía cubano. Se habla de eso en los interrogatorios: la conexión cubana de un infante de marina que llegó inverosímilmente al FBI. Su contacto habanero en Miami es el mejor personaje de la novela.
Falk bebe para aguantar, aunque no siente especiales molestias morales por el trabajo. Le fastidia la ineficacia de ciertos procedimientos de interrogatorio violento, pero se preocupa fundamentalmente de sí mismo, que quizá pase de interrogador a interrogado, y por su novia, interrogadora militar, que quizá lo traiciona. Guantánamo es un mundo bastante insano.-

Monsiváis

Entre la imprenta y el 'zapping'/Carlos Monsiváis
Babelia, EL PAIS, 19/07/2008;
En la América Latina de hoy, ¿qué papel desempeñan la novela, el teatro, el ensayo, la poesía? Funciones muy diferentes a las ejercidas hace apenas una generación. Ante el Internet, el predominio de las imágenes, la proclamación (falsa) del fin de la Era de Gutenberg, y el vigor del analfabetismo funcional, el público se recompone, se amplía, se reduce. Y a los diagnósticos al respecto los acompañan el pesimismo y su complemento directo, el triunfalismo, confiados tan sólo en las fuerzas del mercado.
Lo más señalado de este momento es la globalización de la literatura y de las artes en general, pero este proceso, iniciado en el siglo XIX, lo obstaculizan las devastaciones sucesivas de los países. Cito algunas:
- La caída incesante de la economía en la que a las mayorías toca (un caso de "abismo revolvente").
- Las crisis políticas sobredeterminadas por el mundo financiero.
- El neoliberalismo que incorpora a las naciones a "la obsolescencia planeada".
- El imperio de los medios electrónicos.
- El fracaso reconocido en forma unánime del proceso educativo (público y privado), hecho a un lado por el culto a la tecnología y por la sobrevaloración del éxito económico, la única prueba aceptada de acceso a la educación...
- El tipo del tipo de best sellers que se definen como "los libros que le gustan a quienes no gustan de la lectura". (Por fortuna, lo light no es el único campo de los best sellers).
- La tendencia académica de las especializaciones absolutas que suele ignorar el placer de la escritura y la lectura.
- La gran importancia formativa del cine que lleva tiempo desplazando a la literatura como criterio de modernización.
- El abandono creciente de la fe en la imaginación individual, hecho a un lado por la manipulación tecnológica. ("En donde estuvo la conciencia, aparecen los efectos especiales").
- El peso de la demografía y el tamaño de las ciudades.
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En este panorama, muy poco del legado típico parece firme, la repetición de fórmulas hace las veces de ánimo crepuscular, y las demandas de la educación media representan a la tradición. Ahora, el mayor peligro para la novela no es el culto de las imágenes (que obliga en demasiados sitios a sólo considerar novela a la telenovela), ni el desdén tecnológico por la letra escrita, ni siquiera la incomunicación cultural entre los países latinoamericanos, sino la catástrofe educativa, robustecida por el desplome de las economías y el desprecio neoliberal por las humanidades. El neoliberalismo es, por definición rápido, el encumbramiento de una minoría depredadora, y por ello se privilegia a la educación privada al margen de los niveles de calidad, y allí, con énfasis, la aptitud tecnológica es la cima, lo que se traduce en el menosprecio por el humanismo, la adopción ornamental de la cultura, y la burocratización en materia educativa.
Persiste el impulso cultural de una minoría, se vigoriza el fin de las prácticas mnemotécnicas en la educación primaria (el gusto por la poesía se inicia en su memorización), sigue el deterioro de la profesión magisterial, desaparece la mayoría de los contextos culturales, que habían sido el idioma compartido de los países de habla hispana. Ahora, quien desee la difusión masiva deberá en cada libro incluir los niveles informativos prevalecientes. Si se acude a los conocimientos culturales "de antes", deben explicarse de inmediato porque los diccionarios son sitios del destierro. Los niños y los jóvenes no incluyen por lo común la lectura entre sus aficiones básicas, sin que esto consolide en lo mínimo a las profecías desoladoras sobre el exterminio de la lectura. El libro persiste pero ha pasado de necesidad pública a demanda de sector, salvo casos excepcionales, precisamente ahora en su expansión posible.
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En la educación sentimental y sexual, sin embargo, el rock, el sonido de la modernización, el hip hop, el rap y las infinitas variantes de la tecnología aplicada jamás desplazan del todo a la cumbia, la salsa, el vallenato, el tango, el bolero, la canción ranchera. Más allá de la calidad de parte del rock y de las promociones industriales permanece el canon de modelos de vida, de mitos que ajustan las sensaciones de éxito y de fracaso, de pautas de la conducta consideradas impensables unos años o unos minutos antes.
¿Qué reemplaza a las guías tradicionales de las metamorfosis individuales y colectivas, a la poesía, la novela, el teatro? Con lo anterior no insinúo siquiera que la poesía y la narrativa hayan perdido sus facultades liberadoras y creativas; por el contrario, de la literatura continúan desprendiéndose las grandes atmósferas formativas, lo que certifican por ejemplo la trilogía de los Anillos de Tolkien, la poesía de Sylvia Plath y Jaime Sabines, las novelas de Coetzee y García Márquez. Sin embargo, en lo que a las mayorías se refiere, el influjo mítico de los libros se ha evaporado en buena medida, concentrándose en los sectores minoritarios que no se expanden según los ritmos de la demografía, aunque sí determinan las adaptaciones de cine y televisión.
Al irrumpir las leyes del Mercado, los géneros fílmicos y televisivos se modifican con rapidez. El cine-cómic que inicia la serie de Star Wars seduce profusamente en el mundo entero, pero ya tienen nombre los atributos de su fascinación, los efectos especiales, anuncio de la jubilación inevitable de la magia que atrapa a cada generación infantil. En la mayoría de los filmes de éxito desbordado, el hechizo radica en la alta tecnología, y la belleza o la obviedad de las imágenes son la substancia de la dependencia de la pantalla.
En su turno, los efectos de la televisión, ante profundísimos a corto plazo y por acumulación, suelen carecer del brillo del prestigio íntimo, aunque esto ya se transforma gracias al muy buen nivel de las series sobre la vida cotidiana, abordada desde la franqueza o desde la derrota de la censura como se quiera (los primeros "clásicos": Sex and the City, The Sopranos, 24 horas, Queer as Folk, Oz, Six Feet Under). Y lleva tiempo que los productos latinoamericanos no permiten que las personas, aun las menos críticas, consideren a la televisión su cómplice ideal: "Si en el mismo espejo se contemplan todos mis vecinos y mis parientes, yo no puedo ser Narciso". Y al no existir como antídoto a la televisión los llamados dramáticos en el camino a Damasco ("Saulo, Saulo, ¿por qué no me apagas de vez en cuando?"), se difuminan las posibilidades televisivas de constituir otra vanguardia del comportamiento.
Todavía se cumple el apotegma de Marshall McLuhan: "El medio es el mensaje", pero casi siempre el medio es también la moraleja. -

Un incidente comandado por Manuel Mondragón

Columna Serpientes y Escaleras/Salvador García Soto
El Universal, 19 de julio de 2008;
Fue tan elegante la jugada del Presidente que Marcelo, que de estrategia política entiende algo, tuvo que salir a agradecer la cooperación desde Los Pinos
Políticamente fue impecable. Felipe Calderón salió en un mensaje nacional a aceptar y validar a los nuevos encargados de la seguridad del DF que le propuso Marcelo Ebrard. Ni un cuestionamiento ni un reproche para el jefe de Gobierno que, obcecado y por atavismos personales, se niega a reconocerlo como Presidente. Por el contrario, además de aceptarle a Manuel Mondragón y a Miguel Mancera como nuevos secretario de Seguridad Pública y procurador capitalino, Calderón se dio tiempo para enviar un llamado civilizado a la cooperación y al diálogo entre los dos gobiernos.
Fue tan elegante la jugada del Presidente que Marcelo, que de estrategia política entiende algo, tuvo que salir, casi de inmediato, a agradecer la cooperación desde Los Pinos. Eso sí, en algo que le valió críticas por todos lados, insistió en no llamar “presidente” al Presidente, aunque finalmente también el jefe de Gobierno dio un viraje y ablandó su trato hacia la casa presidencial.
De paso, Calderón dejó claro que si funcionan o no los nuevos encargados de la seguridad de la ciudad, la responsabilidad será de Ebrard, porque en ambos casos la cercanía del jefe de Gobierno con los nuevos funcionarios está documentada, y a los dos Marcelo les encomendó públicamente llegar a reordenar y resolver las deficiencias, abusos y corruptelas de la SSP y la PGJDF exhibidas tras la tragedia del New’s Divine.
En sentido estricto Calderón no tenía motivos profesionales para objetar las propuestas, aunque la ley le da la facultad de rechazarlas y ser él quien decida quiénes ocupan ese cargo. Tal vez si el Presidente se hubiera visto rencoroso podría haber recordado un incidente muy poco agradable para él y en el que se vio involucrado el flamante secretario de Seguridad, Manuel Mondragón.
En los tensos días posteriores a la elección del 2 de julio, cuando se radicalizaba cada vez más el movimiento de protesta encabezado por López Obrador y la crispación política crecía en el país, no era nada fácil que Felipe Calderón, entonces virtual ganador de la elección según el IFE, se presentara en eventos públicos, y menos en el DF por la presencia de las fuerzas que apoyaban a AMLO.
Pero aun con el riesgo, el 18 de julio de 2006, Calderón decidió asistir a una invitación del Club de Periodistas de México, ubicado en la calle de Filomeno Mata, en el Centro Histórico. Cuando salía del evento, un grupo de unas 10 personas lo encaró para protestar por su triunfo que aún no era validado por el TEPJF. Eran cuatro mujeres de la red de Mujeres AC y tres jóvenes de la Universidad Metropolitana los que, con pancartas y enardecidos, le salieron al paso a un apurado Calderón. Le hicieron señas, le golpearon la camioneta y gritaban “voto por voto, casilla por casilla, chingue a su madre Felipe y su pandilla”.
Las señoras enardecidas no sólo le gritaron en la cara a Calderón, lo persiguieron hasta su camioneta y, una vez arriba el panista, golpearon y movieron el auto que tuvo que arrancar aprisa para rehuir la protesta.
Por aquellos días, una nota de Alberto González, en Reforma, consignó que las señoras que encararon a Calderón y golpearon su camioneta eran parte de las redes ciudadanas de Marcelo Ebrard que coordinaba nada menos que Manuel Mondragón. Después de que renunció a su puesto de subsecretario de Prevención del Delito, en solidaridad con Ebrard que había sido destituido por Vicente Fox tras su negligente actuación en Tláhuac, Mondragón fue recompensado con la coordinación de las redes de la campaña de Marcelo a la jefatura de Gobierno.
Dos de las mujeres que encararon a Calderón eran María Hernández y Eugenia de la O; la primera era coordinadora de las redes ciudadanas de Ebrard en Xochimilco y la segunda en Cuauhtémoc. Y el 22 de julio, unos días después del incidente con Calderón, las dos mujeres recibieron un reconocimiento como “promotoras del voto” y, en un acto público en que fueron puestas como ejemplo de la lucha y de la “resistencia pacífica”, su coordinador, Mondragón, les hizo entrega del premio en el Club de Leones de la colonia Roma.
Mondragón y Kalb quiso deslindar a sus redes de esta situación, mas aclaró: “Todo mundo tiene derecho a manifestarse”; pero la imagen de María Hernández estaba en varios medios gritándole casi en la cara a Calderón y siendo retirada por elementos del Estado Mayor Presidencial; mientras Eugenia de la O gritaba, con el rostro descompuesto, cerca de la ventanilla de la camioneta. La acción de María Hernández tuvo más recompensas. Cuando Mondragón fue nombrado por Marcelo secretario de Salud del DF, María fue designada directora de área de la dependencia.
Y pensar que, casi exactamente dos años después de aquel incidente, Calderón aceptó, sin objeciones de ningún tipo, que Manuel Mondragón sea secretario de Seguridad Pública del DF. Las vueltas que da la vida.
NOTAS INDISCRETAS... El asunto del espionaje en el Cisen lleva ya más de tres semanas en el debate nacional mientras los narcotraficantes confirman que los servicios de inteligencia están tan ocupados “investigando” a los congresistas que tal vez no les da tiempo de enterarse de que los capos ya entrenan sicarios en Irán, usan carros-bomba, asesinan niños y utilizan ya tácticas de narcoterrorismo en Sinaloa, además de instrumentar un sanguinario sistema de cobro de “impuestos” a empresarios y ciudadanos de varias regiones. Guillermo Valdés, en su afán de defenderse de las acusaciones de congresistas y gobernadores, exhibió su novatez al violentar los códigos de discreción y protocolos no escritos de los encargados de la inteligencia de cualquier país. Ni siquiera pudo armar una defensa clara para demostrar que el Cisen no estuvo detrás de los presuntos espionajes denunciados por políticos tan colmilludos como Manlio Fabio Beltrones... Tres diputados priístas están en la pelea real por la presidencia de la cámara: César Camacho, César Duarte y Adolfo Mota. Cada uno trae su “padrino mágico” gobernador… Los dados se van una semana al cajón para recargarse de energía y volver con nuevos bríos. Volverán a girar el martes 29. Hasta entonces, estimados lectores.

Pietro Parolin en México: ¿un anuncio de visita papal?

Pietro Parolin en México: ¿un anuncio de visita papal? El viaje papal bien podría esperar un poco y concretarse una vez que pasen las aguas ...