28 jul 2008

¿Traición a la Patria?

El caso de La Prensa
PGR en fea encrucijada/
Eduardo Cruz Sánchez
La Prensa (www.laprensa.com.ni), 28/07/2008;
nacionales@laprensa.com.ni
“Intenciones de Ortega son equivocadas”
El jurista Alfonso Dávila Barboza considera que el deseo del presidente Daniel Ortega de que se acuse a LA PRENSA por traición a la Patria no se corresponde con lo que establece el nuevo Código Penal sobre ese tipo de delitos.
El penalista Sergio García Quintero insistió en el paralelismo que existe entre la vida de Jaime Chamorro Cardenal con la vida de su hermano Pedro Joaquín.
“Ambos sufrieron presiones, violencia, problemas con la Dirección General de Ingresos, problemas con el papel y la maquinaria y las prisiones. Sería lamentable que vaya a terminar en la misma forma en que terminó el gran drama de Pedro Joaquín”, expresó García Quintero.
El Procurador General de la República, Hernán Estrada, está en una encrucijada: tiene que cumplir con la voluntad del presidente Daniel Ortega de enjuiciar a LA PRENSA por traición a la Patria, un delito que, a juicio de diversos juristas, es inaplicable a este Diario.
Estrada reconoció haber recibido la orden de Ortega y que en estos momentos se encuentra analizando si publicaciones de LA PRENSA, relacionadas con la visita de miembros de las FARC a Nicaragua, “rozan con el nuevo Código Penal o aspectos legales que pudieran rozar en materia de soberanía y en materia de defensa y en materia de defensa del Derecho Internacional”.
El experto en Derecho Penal, Alfonso Dávila Barboza, manifestó que jurídicamente LA PRENSA no ha atentado contra la seguridad del Estado y el artículo 10 del nuevo Código Penal impide a Estrada hacer una interpretación extensiva de esa ley, para crear un delito inexistente.
Dávila Barboza dijo que la amenaza de Ortega es un perjuicio contra la libertad de expresión y en contra de LA PRENSA en particular.
Aseguró no encontrar ningún aspecto legal que permita enjuiciar a LA PRENSA de atentar contra la soberanía nacional, porque Ortega está confundiendo un reclamo legal contra Colombia con el apoyo que él le brinda a las FARC.
El jurista Sergio García Quintero apuntó por su parte, que desde que el ingeniero Jaime Chamorro Cardenal, Director de LA PRENSA, fue condenado por una inexistente injuria en contra de cinco mujeres de los CPC de Rosario Murillo, esposa de Ortega, advirtió un paralelismo con la vida de su hermano Pedro Joaquín Chamorro, quien fue asesinado por denunciar las actuaciones de la dictadura somocista y sus allegados.
Además, según García Quintero, en las declaraciones de Ortega se ve un odio en contra de todos los medios de comunicación, especialmente contra LA PRENSA.
“Se ve como que hubiera algún problema dentro de su sistema nervioso (de Daniel Ortega), que busca enemistades de personas y organismos internacionales importantes, como la Unión Europea. Maldice la vaca, pero se toma muy contento la leche y estira más la mano para pedir más”, dijo García.
García Quintero indicó que Colombia tiene un diferendo limítrofe con Nicaragua que se está ventilando en el más alto tribunal del mundo y no tiene nada que ver con la conducta asumida por el Gobierno de Ortega en relación con el grupo terrorista de las FARC.
También señaló que Ortega no ha querido suscribir un protocolo de la Corte Penal, con sede en Roma, con el cual se pretende darle persecución en todos los ámbitos a organizaciones o personas vinculadas con el terrorismo, uno de los delitos más graves de la actualidad.
Recuerda somocismo
Dávila Barboza recordó que en 1959, cuando Somoza acusó de traidores de la Patria a 108 personas, entre ellas a Jaime y Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, monseñor González y Robleto calificó como una grosería la acusación y el encarcelamiento.
“Ojalá que ahora el cardenal Obando también se pronuncie”, dijo Dávila.
Agregó que todos los periodistas están amenazados con las actitudes de Ortega.
Para acusar a LA PRENSA de traición a la Patria, Ortega se basó sobre las publicaciones de este Diario con relación a las visitas de las FARC a Nicaragua y manifestó que la información se da cuando “de por medio está un conflicto de orden territorial (con Colombia), de soberanía donde tenemos a favor el fallo de la Corte (Internacional de Justicia de La Haya)”.
Chamorro Cardenal contestó a Ortega que el diferendo con Colombia y su apoyo a una organización terrorista son dos temas diferentes.
“Yo más bien creo que lo que puede perjudicar a Nicaragua en el diferendo legal que tenemos en La Haya es esa amistad con guerrillas terroristas narcotraficantes y que además secuestran gente civil”, expresó Chamorro Cardenal, quien recordó a Ortega que ya en 1959 el dictador Anastasio Somoza Debayle lo acusó por traición a la Patria.

¿Corrupción en el INM?

La PGR y Migración, sospechosas en el caso del plagio de cubanos
Ricardo Ravelo
Publicado en la revista Proceso (www.proceso.com.mx), No- 1656, 27/07/2008;
En el caso de la treintena de cubanos supuestamente secuestrados hace más de un mes en el sureste del país (para aparecer, de pronto, en Hidalgo, Texas), la PGR investiga a funcionarios y agentes del Instituto Nacional de Migración, dos de ellos cercanos a la titular de esta dependencia, la panista Cecilia Romero, por su presunta colaboración en el plagio. Documentos y declaraciones obtenidos por Proceso –los cuales presentan versiones contradictorias de los hechos– apuntan también a que integrantes de la AFI podrían estar involucrados en el operativo de “rescate”...
Un mes y medio después de que 33 cubanos fueron detenidos por la Armada de México en aguas del Caribe, frente a la zona hotelera de Cancún, para luego desaparecer camino a Tapachula, las investigaciones de la PGR alcanzan a siete funcionarios de Migración, dos de ellos personajes cercanos a la directora del INM, Cecilia Romero.
Acusados de tráfico de personas y violación a la Ley Federal contra la Delincuencia Organizada, aparecen, en efecto, Tenorio Villegas y Diteo Domingo Domínguez, delegado y exsubdelegado del Instituto Nacional de Migración en Chetumal, sospechosos de haber contribuido al “rescate” de los extranjeros indocumentados.
Sin embargo, la historia del secuestro de los 33 cubanos –18 de los cuales llegaron a Estados Unidos– y cuatro centroamericanos ha sufrido varios giros en las versiones oficiales, además de que declaraciones de quienes cruzaron la frontera involucran a la propia PGR, pues señalan que los secuestradores o rescatistas eran miembros de la AFI.
Según el expediente PGR/SIEDO/UEITMIO/031/08, al mismo tiempo que funcionarios del INM hacían los trámites para el registro y traslado de los indocumentados de Chetumal a Tapachula, presuntos agentes de la AFI –o Zetas con uniformes de la policía–, en complicidad con altos mandos del INM, maquinaban el rescate de los cubanos para hacerlos llegar a su destino: Estados Unidos.
Pero lo que era un trámite de rutina empezó a enredarse pronto debido a las órdenes y contraórdenes que surgían de las oficinas de Cecilia Romero.
Hasta el 10 de junio (la detención se había producido el sábado 7), la instrucción era precisa: llevar a los indocumentados a un albergue de Iztapalapa, en la Ciudad de México.
Horas después, se instruyó a las autoridades regionales del INM en Chetumal que los detenidos tenían que ser conducidos a la base del INM de Tapachula, Chiapas.
Tras varias horas de ajetreo, la Secretaría de Gobernación, mediante el oficio DAJCHT/474/2008, dispuso que los agentes migratorios Carlos de la Parra Vázquez, Juan Carlos Ortega Abascal, Heyder Ignacio Cetina Lugo, Isaías Alvarado del Ángel y César Augusto Velásquez Pulido se hicieran cargo del traslado de los cubanos y centroamericanos a Tapachula.
Ese mismo día, 10 de junio, cuando todo parecía estar definido, la versión de que los cubanos habían interpuesto un amparo detuvo el viaje, y no fue sino hasta poco después del mediodía del 11 de junio cuando el grupo de ilegales abordó el autobús 7710 de la empresa Autotur que los trasladaría a Tapachula para enfrentar allí el proceso de deportación.
Al frente de la misión iban Carlos Javier de la Parra Vázquez –quien estaba adscrito al Aeropuerto Internacional de Cancún– y seis agentes más de Migración.
Con las autorizaciones del caso, José Luis Tenorio Villegas, jefe del Departamento de Regulación Migratoria y Asuntos Administrativos del INM en Quintana Roo, dio la orden de partir hacia Chiapas.
Pero las declaraciones de Carlos Javier de la Parra Vázquez y otros seis funcionarios del INM que se encuentran bajo arraigo de 90 días en el Distrito Federal –por presunto tráfico de personas y violaciones a la Ley Federal contra la Delincuencia Organizada– arrojan otros datos.
Inicialmente, De la Parra declaró que los agentes migratorios nunca tuvieron apoyo de la Policía Federal Preventiva (PFP), a pesar de que se solicitó su ayuda con anticipación.
Conforme a la averiguación previa PGR/CHIS/OCS/34/2008 –rendida ante las autoridades federales de Ocosingo, Chiapas, horas después de que los extranjeros fueron secuestrados–, De la Parra señaló textualmente:
“Deseo manifestar que solicitamos apoyo de la Policía Federal Preventiva en la ciudad de Chetumal, para que nos acompañara a realizar el traslado de las personas, obteniendo una respuesta negativa, no expresa, sino de facto, ya que nunca se presentó el apoyo…”
En otra declaración, ésta rendida dentro de la averiguación previa PGR/SIEDO/UEITMIO/031/08, De la Parra Vázquez expuso que, pese a que no los apoyó la PFP, el viaje era en principio tranquilo; tanto, que cerca de las 16:00 horas “nos detuvimos en un restaurante a pie de carretera en el estado de Campeche”, donde se encontraba un retén militar a unos 30 metros de distancia, lo cual serviría para el propósito de seguridad.
Después de comer en el restaurante y de proporcionar alimentos a los extranjeros en el camión, se disponían a reiniciar el viaje cuando uno de los conductores del autobús le consultó a De la Parra Vázquez –de acuerdo con su testimonio y el de otros que fueron rendidos ante la SIEDO– si era posible tomar una ruta alterna para llegar a Tapachula, ya que, según el chofer, se había enterado de un accidente que podría retrasarlos varias horas.
De la Parra Vázquez autorizó el cambio de ruta, y en su testimonio ministerial expresó: …Se le autorizó esta ruta alterna toda vez que esta autoridad no tenía previamente asignada una ruta en específico y sí una comisión con destino a Tapachula, Chiapas, por lo que al cuestionarles por las características de la ruta y condiciones carreteras, el chofer Javier (García Castillo) nos comentó que eran buenas e inclusive más rápido, tomando entonces esta ruta, de lo cual no fue posible dar aviso (a sus superiores) por inconveniencias en la comunicación, toda vez que en la zona no hay recepción telefónica.
Transcurridas unas cinco horas de viaje por aquella vía alterna –que no se precisa en el expediente–, muy cerca de las 21:00 horas, cuando varios de los pasajeros dormitaban, el autobús se detuvo en el tramo carretero Chankalá-Ocosingo, cerca de Palenque. La razón: la carpeta asfáltica estaba bloqueada con varios troncos.
Entonces empezó la pesadilla. Según narran los agentes de Migración, vieron que de los matorrales salieron “varias personas armadas, quienes amenazaron al conductor para que abriera la puerta del autobús, y enseguida abordaron la unidad tres sujetos encapuchados y armados, obligando a los agentes federales y a los conductores a bajar de la unidad”.
De la Parra Vázquez cuenta cómo vivió ese momento: Nos obligaron a bajar del autobús con la cabeza baja y evitando verlos. Al descender nos cubrieron el rostro de diferentes maneras, llevándonos a la parte trasera del autobús, en donde nos despojaron de los celulares, relojes, anillos, cadenas y dinero.
Luego fuimos obligados a internarnos en la selva siendo conducidos, caminando, unos 10 minutos, y luego nos obligaron a tirarnos al suelo manifestándonos que si nos movíamos nos matarían, por lo que permanecimos custodiados cinco horas, durante las cuales sufrimos de frío y picaduras de insectos.
Tras un silencio prolongado presumimos que dichas personas ya se habían retirado, por lo que comenzamos a incorporarnos lentamente y con temor, descubriendo gratamente que estábamos solos; sin embargo, no dejamos de sentir temor, y nos dirigimos a la carretera guiándonos por el ruido de algún automóvil… Al llegar a la carretera nos percatamos de que no estaban el autobús ni los extranjeros, desconociendo la dirección que hayan tomado.
Sin embargo, mientras que el expediente de la PGR no registra que los siete agentes de Migración hayan mencionado que los secuestradores vestían uniformes de la AFI, los choferes del autobús y los 18 cubanos que declararon en Estados Unidos subrayaron ese hecho.
A solicitud de la SIEDO, los cubanos declararon ante el consulado de McAllen y San Antonio, Texas, y sus testimonios coinciden en que el rapto del 11 de junio fue perpetrado por unas seis personas armadas con carabinas que vestían uniformes de la AFI, quienes les dijeron:
“Ustedes no se preocupen, nosotros venimos a rescatarlos…”
Hablan los cubanos
Para los defensores de los agentes y funcionarios del INM ha significado toda una batalla legal tener acceso a las testimoniales de los extranjeros, pues afirman que la PGR ha ocultado el expediente y, sobre todo, las declaraciones de los cubanos respecto de la presunta intervención de agentes de la AFI en el rapto, ya que, destacan los abogados, “no conviene a la PGR que se ventile eso”.
Pese a todo, en una audiencia verificada el pasado 3 de julio ante José Reynoso Castillo, juez séptimo de Distrito, se incluyeron las declaraciones que 18 cubanos rindieron en Estados Unidos, a las cuales Proceso tuvo acceso. Entre los testimonios resalta el de Andrés Delgado González, quien refiere así lo ocurrido aquella noche del 11 de junio:
Cayendo la noche, cuando habían transcurrido unas tres horas, de repente se detuvo la guagua (camión) y subieron tres personas con uniformes oscuros y (en) uno alcancé a ver que decía algo como AFI, quienes traían armas largas como carabinas y pistolas, y cuando se subieron, uno de los oficiales de Migración les dijo que con armas no se podían subir al autobús y uno de ellos le respondió algo como que era un arresto.
Y empezaron a quitarles la camisa y les dejaron la que traían debajo, y con esa misma ropa les taparon la cabeza y los bajaron del autobús e inmediatamente los subieron a una camioneta con cabina…
A su vez, Alfredo Morales Hidalgo, oriundo de Cuba, detalla cómo operó el comando armado que interceptó el autobús:
Cuando de repente el chofer abrió la puerta, subió una persona que iba vestida como con traje de asalto, es decir, un uniforme como de tipo militar de color oscuro; incluso llevaba en el cinto un arma de fuego corta, y de repente observé cómo los agentes de Migración agarraron su maleta y comenzaron a cambiarse de ropa.
En ese momento, esta persona que iba armada se dirige al centro de la guagua y nos dijo que si éramos cubanos, y le dijimos que sí, y en ese momento nos dijo no se preocupen, la cosa no es con ustedes, sino con los de Migración…
Eran como las siete y media de la noche cuando nos llevaron hasta esa habitación de la casa deshabitada y nos sentaron a todos en el piso, y pasaron como dos horas cuando de repente vi cómo pasaron unas personas, quienes llevaban a otras tapadas de la cabeza, encapuchadas para que no pudieran ser reconocidas, y como la habitación donde estábamos no tenía puerta, pues se podía ver hacia el exterior y sobre todo que el otro cuarto donde metieron a estas personas encapuchadas estaba (enfrente) del cuarto donde estábamos y no tenía puerta, pues se podía ver hacia el exterior (…) Puedo asegurar que se trata de los agentes de Migración que iban haciendo la conducción nuestra de Chetumal a Tapachula…
El testimonio de Rolando Torres Vega, otro de los cubanos secuestrados, coincide con la versión de Morales Hidalgo. Afirma que despertó cuando el autobús estaba parado y subió una persona armada…
Nos preguntó si éramos cubanos, y le respondimos que sí. Entonces él dijo que no nos preocupáramos, ya que ellos venían a rescatarnos, y ellos (los miembros del comando armado) eran más de tres personas que iban en unas camionetas, sin recordar las características, pero cuando nos pararon me di cuenta que se veían como luces como de patrullas, es decir, de varios colores que se encendían y se apagaban…
Ante el consulado mexicano en McAllen, Texas, Francisco Reñier Cabrera Navarro, otro de los cubanos “rescatados”, aportó más detalles:
Al llegar a esa casa fue cuando me percaté (de) que (las personas que subieron al autobús) iban armadas, unos con pistola, otros con escopetas, y a los extranjeros nos metieron a un cuarto o habitación y a los de Migración a otra habitación, y esa casa tenía solamente dos habitaciones pero no tenía puerta ni ventanas y estaba en medio del monte, como a 200 metros de la carretera, y nos dijeron tanto a nosotros como a los de Migración que estuviéramos tranquilos, que no nos pasaría nada…
“De víctimas a inculpados”
Tras salir de la casa donde fueron encerrados, los agentes llegaron a la carretera y descubrieron que ya no estaba el autobús, el cual fue abandonado en el ejido Sinaloa, cerca de Palenque, Chiapas.
Entonces pidieron ayuda: alguien les dio un “aventón” hasta Ocosingo. Allí presentaron una denuncia de hechos por el secuestro de los extranjeros, quienes ya se encontraban en trayecto a Veracruz para luego partir hacia Reynosa, Tamaulipas, y posteriormente cruzar a Hidalgo, Texas, donde los cubanos quedaron a salvo.
Tanto ese expediente como las autoridades de Migración establecen que sólo 18 cubanos pudieron cruzar a Estados Unidos, pues de los otros 15 detenidos nada saben, aunque suponen que por otra vía pudieron ingresar a territorio estadunidense, donde se habrían acogido a la llamada “ley de pies secos”.
Otro dato relevante es que, tras el rescate o rapto, los 33 cubanos y los cuatro centroamericanos fueron llevados a una casa de seguridad, donde –según el expediente– los atendió una pareja a la que los declarantes identifican como El Negro y La Negra.
Dicen que esas personas no sólo les brindaron atención en Chiapas, después del secuestro, sino que también aparecieron en Veracruz (donde los cubanos fueron protegidos en casas de seguridad) y más tarde en Tamaulipas. Según dichos testimonios, en esta última entidad El Negro y La Negra les solicitaron sus números telefónicos para comunicarles a sus familiares que ellos, los cubanos, estaban bien y que pronto llegarían a su destino.
Mientras tanto, los siete funcionarios de Migración fueron trasladados de Chiapas a Tabasco y, posteriormente, citados a declarar ante la SIEDO, en el Distrito Federal.
Se quejan de que a pesar de que fueron víctimas del comando armado, fueron retenidos en la Ciudad de México mediante argucias, ya que la PGR los entretuvo hasta que un juez federal otorgó la autorización para que los arraigaran, según ellos, “sin haber cometido ningún delito”.
Tras cumplir un mes en la casa de arraigo de la PGR en la Ciudad de México, los funcionarios de Migración afirmaron ante la Comisión Nacional de Derechos Humanos que fueron torturados sicológicamente por el comando armado, y que los daños y secuelas continúan debido a las condiciones en que se encuentran.
El 21 de julio, el sicólogo Delfino García Sánchez, experto en sicología clínica, certificó ante la SIEDO que sus pacientes Nadia Guadalupe Poot Hernández, Isaías Alvarado del Ángel y Carlos Javier de la Parra Vázquez sí sufrieron tortura sicológica por parte del comando armado.
En sus conclusiones asienta que las personas citadas “sí presentan secuelas y síntomas sicológicos compatibles a las de las víctimas por tortura sicológica y emocional desde el momento en que fueron interceptados en el traslado de personas hasta el momento actual, (y) dichos síntomas se han agravado por la situación de arraigo en las instalaciones de la SIEDO”.
Este reportero solicitó a la PGR y al INM entrevistas para confrontar las diferentes versiones del caso y precisar diversos datos, pero de ninguna de ambas instituciones obtuvo respuesta.

Modelo europeo de inteligencia criminal


Europol y el Modelo europeo de inteligencia criminal: una respuesta no estatal a la delincuencia organizada/Hugo Brady, Research Fellow, Centre for European Reform
Publicado por El REAL INSTITUTO ELCANO, 17/12/2007;
Tema: Los gobiernos europeos está realizando una sólida inversión a largo plazo en cooperación policial y judicial transnacional para combatir la delincuencia organizada.
Resumen: La UE no tiene competencias para dictar a sus Estados miembros cómo estructurar sus cuerpos policiales o actuar en materia de ley y orden. Más bien, los Gobiernos se valen de la UE para intentar lograr que policías y fiscales de toda Europa piensen y actúen de forma conjunta en la lucha contra la delincuencia organizada, que acuerden una acción común –en particular en la lucha contra el narcotráfico y la trata de personas– y que intenten aproximar la legislación penal de los distintos países. A pesar de las diferencias existentes entre los sistemas jurídicos europeos, la UE ha elaborado una serie de ideas innovadoras, aunque aún sin poner a prueba, que respetan las sensibilidades nacionales, entre ellas un modelo no estatal que aúna la inteligencia criminal de los distintos países para planificar operaciones conjuntas. Aún quedan cosas por hacer, especialmente ahondar en el papel que representarán órganos de la UE como Europol.
Análisis
Introducción
La delincuencia organizada transnacional supone una amenaza creciente en el mundo posterior a la guerra fría. Las oportunidades para operar de forma transfronteriza de que disfrutan los bajos fondos de la delincuencia se multiplican a medida que se va multiplicando también la disponibilidad de las tecnologías de la información y las comunicaciones, aumenta la movilidad de personas, bienes y servicios entre los distintos países y surge una economía globalizada. Actualmente, las bandas criminales venden armas, realizan contrabando de inmigrantes y trata de personas, trafican con droga y cometen fraudes en distintos países de todo el mundo.
Por ese motivo, la delincuencia organizada se ha convertido en un área prioritaria para la legislación comunitaria y para su agenda de Justicia e Interior (JAI), de está creciendo rápidamente. En 2004, los Estados miembros acordaron ampliar radicalmente las competencias de la UE en materia de delincuencia y actuación policial, dos cuestiones que afectan de lleno a la soberanía nacional. En las negociaciones sobre el Tratado Constitucional y el Tratado de Reforma de la UE, los Gobiernos acordaron renunciar al veto nacional en casos de decisiones sobre delincuencia y actuación policial, si bien el mantenimiento de la ley y el orden propiamente dicho seguirá siendo una cuestión estrictamente nacional. También acordaron dar más facilidades a la UE para iniciar legislación penal y armonizar los procedimientos judiciales de los distintos países.
La policía sobre el terreno de toda Europa, que inicialmente se mostró escéptica, ha pasado posteriormente a tener una visión más favorable de Europol, el cuerpo policial de la UE, y a considerar que puede llegar a constituir una vía útil de coordinación de la lucha contra la delincuencia organizada. En un mundo en que la delincuencia no respeta fronteras, se ha convencido de que una cooperación transfronteriza más proactiva puede reportar beneficios. “Haciendo de Europa un lugar más seguro, contribuimos a la seguridad de este país”, afirma un alto cargo de la Policía Metropolitana de Londres. “Nuestra seguridad no empieza exclusivamente dentro de nuestras fronteras, sino también en las Islas Griegas o la frontera finlandesa”.[1] Aun así, sigue quedando mucho por hacer. Los órganos de la UE se han ganado la aceptación de la comunidad policial y judicial europea, pero no su admiración universal. Europol no es aún un elemento indispensable de las investigaciones transfronterizas, en parte por graves problemas burocráticos que reducen su utilidad, motivo por el cual los Gobiernos están negociando una importante reforma de sus competencias básicas.
Estas delicadas reformas cuentan con apoyo nacional, ya que los Gobiernos consideran que la UE tiene importancia en sus esfuerzos por desmantelar y desbaratar lo peor de la delincuencia organizada y confiscar los activos financieros de las bandas. Los policías y jueces no pueden desmantelar por completo esas redes transfronterizas de delincuencia europea actuando sólo dentro de sus fronteras. Las bandas transnacionales cometen delitos en un país pero su cúpula y sus activos financieros a menudo permanecen escondidos y a buen recaudo en el extranjero (Informe de Europol sobre la valoración de las amenazas de 2006, p. 20). La cooperación policial y judicial entre la totalidad de los países europeos aún no está al nivel de la de los delincuentes. Aun así, la preocupación por la soberanía nacional y las diferencias culturales y jurídicas siguen limitando la eficacia de las investigaciones transfronterizas en materia de delincuencia organizada.
Cooperación policial en Europa
Los 1,2 millones de policías europeos operan de formas muy distintas, en ocasiones incompatibles. Dinamarca, Finlandia e Irlanda cuentan con un único servicio de policía nacional cada uno, centralizado a las órdenes de un “jefe” claramente designado. En el Reino Unido y los Países Bajos, en cambio, la policía está descentralizada: el Reino Unido, por ejemplo, cuenta con 50 cuerpos de policía distintos. En algunos países, la policía dispone de competencias de investigación independientes, mientras que en otros actúa a las órdenes de fiscales nacionales. Los policías que actúan a las órdenes de los fiscales tienden a reaccionar a la delincuencia, actuando sólo una vez que se ha cometido un delito, es decir, llevan a cabo poca labor de prevención. Esta diferencia de funciones implica que tanto los policías como los fiscales de los distintos países se dividen en dos bandos, proactivo y reactivo, al hablar de cómo combatir la delincuencia transnacional.
Los países también tienen distintas normas para iniciar investigaciones y reunir pruebas. Esta diferencia hace más difícil llevar a cabo investigaciones conjuntas sin problemas. En el Reino Unido, por ejemplo, no puede emplearse como prueba en un juicio información obtenida mediante escuchas telefónicas, pero la policía sí puede basarse, y de hecho lo hace, en grabaciones obtenidas de cámaras de seguridad de circuito cerrado. Por el contrario, Francia considera legal las escuchas, viéndolas compatibles con los derechos humanos, pero considera una intromisión mucho mayor la utilización indiscriminada de grabaciones de cámaras de seguridad. En algunos otros países europeos no se emplean este tipo de cámaras en lugares públicos; en Dinamarca, por ejemplo, la ley las prohíbe.
La policía puede llegar a sortear estas diferencias cuando colabora de manera informal con sus colegas extranjeros, pero tanto ellos como los tribunales siguen experimentando un amplio abanico de obstáculos para investigar y enjuiciar de forma transfronteriza. Si la policía requiere citaciones de testigos, órdenes para obligar a alguien a aportar pruebas, una orden de registro e incautación o una orden para congelar cuentas bancarias, puede que tenga que solicitar a un juzgado de otro país que las emita. Su principal herramienta para conseguirlo es el Convenio de asistencia judicial en materia penal del Consejo de Europa, de 1959, en virtud del cual los jueces aprueban peticiones de ayuda en investigaciones y enjuiciamientos procedentes del extranjero. En 2000, el Consejo de Europa actualizó el Convenio a fin de incluir las peticiones para poder realizar operaciones encubiertas en el extranjero, interceptar comunicaciones telefónicas y de Internet entre distintos países y llevar a cabo operaciones de vigilancia como las denominadas “entregas controladas” (en las que las autoridades vigilan en secreto delitos como el narcotráfico para destapar una red criminal).
Aun modificado, el Convenio del Consejo de Europa es demasiado complejo e inflexible como para proporcionar una base para la lucha moderna contra la delincuencia. Se están tardando años en ratificar las nuevas modificaciones y las solicitudes pueden tardar semanas, meses e incluso años en recibir una respuesta. El Reino Unido, por ejemplo, exige una información demasiado detallada a los países que presentan estas peticiones, mientras que la burocracia española puede llegar a traspapelarlas por completo (Informe Anual de Eurojust, año 2005, p. 46).
Más allá de las dificultades que plantea la cooperación judicial formal, los Gobiernos europeos se han esforzado por impulsar la cooperación operativa de la policía, sobre todo en el caso de los países que han eliminado los controles fronterizos entre ellos en la zona Schengen, integrada en la actualidad por 15 países: la “vieja” UE menos el Reino Unido e Irlanda y Noruega e Islandia (Suiza decidió en un referéndum celebrado en 2005 que se uniría pronto). De aquí a 2008, a excepción de Chipre, los países que se adhirieron a la UE en 2004 también pasarán a formar parte de esta zona.
Las fuerzas policiales de los países de la zona Schengen disponen de competencias adicionales para perseguir delitos de carácter transnacional. Por ejemplo, los policías neerlandeses pueden vigilar a sospechosos en Bélgica, con o sin notificación previa. Los policías italianos pueden seguir a un sospechoso de contrabando de drogas en ejercicio del derecho de “persecución transfronteriza” en Austria, hasta que llegue la policía local. Los policías de la zona Schengen también comparten información sobre sospechosos, coches y bienes robados mediante el Sistema de Información de Schengen (SIS), una base de datos policial de carácter multinacional. Aunque el Reino Unido e Irlanda optaron por mantener sus propios controles fronterizos, sí hacen uso de partes del Acuerdo de Schengen. El Reino Unido participa en operaciones transnacionales de vigilancia y se ha adscrito al SIS, al igual que Irlanda.
La policía de ciertas partes de la zona Schengen coopera todavía más estrechamente, gracias a un mosaico de acuerdos bilaterales y multilaterales. El mayor grado de sofisticación en las cooperaciones se produce cuando esos países comparten fronteras terrestres, disponen de sistemas jurídicos similares y se enfrentan a amenazas comunes de las mismas bandas organizadas o los mismos terroristas. Los policías de los países del Benelux se ayudan unos a otros en las labores policiales cotidianas e incluso disponen de normas comunes de capacitación y equipamiento. Antes del Mundial de la FIFA de 2006, Alemania y Austria firmaron un tratado por el que la policía de cada uno de esos países quedaba a las órdenes del otro cuando fuera necesario y que permitía a los policías de cada país llevar a cabo operaciones encubiertas en el territorio del otro sin ningún tipo de restricciones. Posteriormente, Alemania firmó un tratado similar con los Países Bajos. Los países nórdicos llevan años realizando patrullas conjuntas y compartiendo comisarías en regiones fronterizas escasamente pobladas, al igual que los españoles con sus homólogos franceses en los Pirineos.
Los jefes de policía de la UE colaboran en la lucha contra algunos de los líderes más notorios de la delincuencia organizada de Europa mediante la Unidad operativa de jefes de policía de la UE. Este órgano informal se reúne cuatro veces al año en las oficinas de Europol en La Haya y Bruselas y organiza con Europol e Interpol operaciones europeas conjuntas contra redes de delincuencia organizada. Al principio, eran solamente reuniones de debate para altos funcionarios europeos de la ley y el orden, pero en mayo de 2005 la Unidad empezó a llevar a cabo operaciones propiamente dichas con la Operación Callidus, encabezada por Suecia, una exitosa ofensiva a nivel de toda la UE contra la pornografía infantil en la que participaron cientos de policías de Suecia, el Reino Unido, Dinamarca, Francia, los Países Bajos, Malta, Noruega y Polonia.
Los jefes de policía de la UE organizan su trabajo designando equipos de policía multinacionales conforme a un sistema denominado COSPOL (Planificación Estratégica Operacional General de la Policía). Este sistema hace referencia sencillamente a cómo los jefes de policía dividen las responsabilidades para las distintas investigaciones. Cada investigación organizada con este sistema está dirigida por un “conductor”, un país directamente afectado por una red de delincuencia concreta y responsable de dirigir las operaciones destinadas a combatirla (Suecia, por ejemplo, fue el país conductor de la Operación Callidus y Polonia dirige las operaciones COSPOL contra la delincuencia de Europa del Este).
El papel de la UE

Los ministros de Justicia e Interior se reúnen actualmente en el Consejo de Ministros de la UE (o Consejo JAI) para tratar de reducir los vacíos legales entre las distintas legislaciones penales de los Estados miembros y acordar leyes y medidas prácticas para facilitar las investigaciones policiales transfronterizas. En la actualidad, los 27 Estados miembros de la UE tienen que acordar por unanimidad cualquier nueva medida. Los funcionarios elaboran nuevas propuestas en una red enormemente complicada de comités que conforman cuatro niveles distintos de toma de decisiones. En ellos se incluyen grupos de trabajo sobre cooperación policial, de aduanas y de justicia penal, así como el denominado “Grupo Multidisciplinar Delincuencia Organizada”, integrado por expertos nacionales en materia policial con competencias para evaluar métodos de lucha contra la delincuencia de toda la UE. Personal de la secretaría del Consejo y la Comisión Europa ayuda a elaborar los primeros proyectos de legislación y a evaluar acuerdos comunitarios previos. Dos de los comités más importantes son el COREPER, la poderosa agrupación de embajadores nacionales ante la UE, y un comité de funcionarios de alto nivel de los Ministerios de Justicia e Interior (denominado CATS, por su acrónimo en francés).[2]
Una gran parte de la labor del Consejo de Ministros en materia de justicia e interior tiene que ver con sustituir los lentos procedimientos establecidos por el Consejo de Europa para la cooperación policial y de justicia penal por unas normas comunitarias más rápidas y eficaces, como “órdenes” que aceleren la extradición de sospechosos y el intercambio de pruebas entre los distintos Estados miembros. Eurojust, una unidad de altos funcionarios de la fiscalía, la judicatura y la policía nombrados por los Estados miembros, ayuda a que estos acuerdos jurídicos funcionen en la práctica y coordina los enjuiciamientos de carácter multinacional en la UE. El número de casos que gestiona ha crecido con rapidez desde que empezó a funcionar en 2003: la unidad notificó un aumento del 31% en su carga de trabajo en 2006 y del 54% el año anterior (Informe Anual de Eurojust, 2006, p. 24).
Mientras que Eurojust se encarga fundamentalmente de los enjuiciamientos, Europol es el principal instrumento comunitario de apoyo a las investigaciones en materia de delincuencia organizada transnacional. Europol recaba y analiza información de inteligencia sobre diversos delitos, desde narcotráfico hasta falsificaciones y terrorismo. Su oficina se organiza mediante una estructura radial: todos los Estados miembros envían agentes de policía a su sede en La Haya, que actúan como radios, compartiendo información directamente con los demás policías y con un núcleo de analistas de Europol. Estos analistas rastrean el corpus común de inteligencia criminal europea en busca de vínculos y tendencias transnacionales que puedan haber sido pasados por alto por los cuerpos de policía nacionales o regionales, más centrados en lo que sucede en su propio terreno. Los funcionarios de Europol no pueden efectuar detenciones ni iniciar investigaciones, pero pueden ayudar durante las investigaciones y estar presentes durante los interrogatorios de sospechosos si se lo permiten los Estados miembros. Desde 1999, Europol se ha centrado en desarrollar la capacidad analítica necesaria para aportar valor añadido a las investigaciones nacionales.
En 2005, los ministros de Interior acordaron un “Modelo europeo de inteligencia criminal”, un plan no estatal de actividad policial para coordinar las investigaciones contra la delincuencia organizada en toda la UE conforme a un método denominado “actividad policial basada en el análisis de información”, una teoría de inspiración británica que hace hincapié en la recopilación de información de inteligencia y en dirigir los recursos policiales a combatir los peores criminales. La idea es conseguir que policías de distintos países planifiquen investigaciones conjuntas haciendo uso de la mejor información de inteligencia disponible. El Modelo establece cómo la UE puede conseguirlo asegurando una cooperación entre los cuerpos nacionales de policía, los analistas de inteligencia criminal de Europol y los jefes de policía en la lucha contra las mismas amenazas criminales.
El Modelo sigue diversos pasos. En primer lugar, los cuerpos policiales de los Estados miembros comparten inteligencia con Europol, que realiza una valoración general de la amenaza que plantea a la UE la delincuencia organizada. En base a esa evaluación, el Consejo de Ministros acuerda qué prioridades de ley y orden abordarán conjuntamente sus policías. Los jefes de policía de la UE organizan entonces operaciones conjuntas contra los delincuentes y posteriormente informan a Europol al respecto y acerca de la experiencia adquirida, a tiempo para que se realice la siguiente valoración de la amenaza.
Los Estados miembros de la UE probaron por primera vez esta nueva forma de colaboración en 2006. En base a la primera valoración de la amenaza realizada por Europol, los Gobiernos de la UE establecieron cuatro prioridades regionales en la lucha contra la delincuencia organizada en Europa: narcotráfico y trata de personas por parte de bandas africanas que operan en el Mediterráneo, narcotráfico de heroína y trata de mujeres desde los Balcanes por parte de bandas albanesas, contrabando de mercancías en la región del Mar Báltico y fabricación ilegal de drogas sintéticas en Bélgica, los Países Bajos, Alemania y el Reino Unido (ENFOPOL 30, pp. 1-3). Los primeros datos apuntan a que ni los Gobiernos ni la policía se toman lo suficientemente en serio este Modelo, aunque, en un principio, el establecimiento de Europol recibió la misma acogida. Y sin embargo, la adopción de un modelo comunitario para el mantenimiento de la ley y el orden supone un importante avance. Este Modelo es además un sutil intento de promover el uso de métodos policiales basados en el análisis de inteligencia en toda la UE.
En privado, los agentes de policía muestran su preocupación por el hecho de que ciertas iniciativas comunitarias estén más enfocadas a satisfacer motivaciones políticas que a dar respuesta a sus necesidades en materia de cooperación sobre el terreno. Está previsto que los policías organicen investigaciones COSPOL multinacionales haciendo uso de la legislación comunitaria para el establecimiento de equipos conjuntos de investigación, en virtud de la cual policías de varios países distintos tendrán competencias para trabajar en la misma investigación en equipo, prácticamente como si estuvieran trabajando en una única jurisdicción.
Los equipos conjuntos de investigación pueden llegar a convertirse en una herramienta innovadora en la lucha contra la delincuencia organizada transnacional, pero hasta la fecha la policía sólo ha creado un puñado de ellos (mayoritariamente para casos de narcotráfico, fraude y terrorismo) y ninguno de ellos compuesto por policías de más de dos países distintos. Los policías alegan que ello se debe a que el proceso para poner en marcha los equipos requiere demasiada burocracia y a que resulta difícil gestionarlos, por lo que prefieren hacer uso de los antiguos procedimientos del Consejo de Europa o recurrir a acuerdos informales. Los funcionarios de la UE responden a ello que estos equipos serán cada vez más comunes, y más ambiciosos, en cuanto la policía y los fiscales se acostumbren al nuevo sistema.Reveses al intercambio de informaciónEuropol depende totalmente de la inteligencia criminal que recibe de los Estados miembros, de forma que ha tenido que esforzarse mucho por demostrar que sus archivos pueden aportar un valor añadido a las investigaciones nacionales de delitos. Con su director actual, Max-Peter Ratzel, Europol está logrando convencer poco a poco a los Estados miembros de su potencial. Un alto cargo de la policía británica afirmaba: “Europol ha madurado. (…) Sus analistas entienden mejor lo que necesitamos de ellos y están empezando a producir los resultados deseados. Actualmente llevamos a cabo muchas operaciones a través de Europol”. Para empezar, más allá de la mejora de la labor de inteligencia, los policías afirman que el simple hecho de tener a funcionarios de los 27 Estados miembros de la UE en un mismo pasillo en La Haya supone un recurso sin precedentes en la cooperación policial cotidiana.
Aun así, aún siguen existiendo importantes problemas. Algunos Estados miembros siguen sin prestar a Europol apoyo suficiente y sistemático. En 2006, mientras que un Estado miembro aportó más de 500 páginas de inteligencia criminal a la primera evaluación de la amenaza planteada por la delincuencia organizada que llevó a cabo Europol, otro no aportó más que una. Algunos Estados miembros envían a Europol agentes de policía sin la autoridad necesaria en sus respectivos países para ayudar a sus colegas a resolver cuestiones transfronterizas. Esto plantea graves dificultades a la hora de establecer una base de confianza y reforzar la coordinación en las investigaciones internacionales, ya que los agentes no están seguros del nivel de cooperación que pueden esperar de sus homólogos extranjeros. El mismo problema inhibe el trabajo de Eurojust cuando los fiscales no tienen un nivel de competencias parecido. Por ejemplo, sólo algunos fiscales de Eurojust disponen de competencias básicas para emitir y activar peticiones formales de pruebas y autorizar entregas controladas, escuchas telefónicas u operaciones encubiertas.
La eficacia de Europol también se ve obstaculizada por su convenio constitutivo, que hizo de esta oficina un órgano difícil de manejar y que dificulta las acciones de su personal. Hasta las menores decisiones de su director requieren la aprobación unánime de los 27 Estados miembros de la UE representados en su consejo de administración. Además, en virtud del convenio, la policía ordinaria y los analistas de Europol sólo puede colaborar a través de los oficiales de enlace de La Haya, que operan mediante unidades especiales con sede en las capitales nacionales, lo cual puede llegar a conducir a una parálisis burocrática.
Los Estados miembros trataron de agilizar la burocracia de Europol modificando ese convenio una vez que el órgano comenzó a funcionar en 1999. Le añadieron nuevos protocolos que ponían a disposición de sus funcionarios procedimientos más sencillos para trabajar y que les conferían mayores competencias de investigación de actividades de blanqueo de dinero y de apoyo a investigaciones multinacionales sobre el terreno en curso. Pero puesto que esos cambios debían ser ratificados por todos los parlamentos nacionales de los Estados miembros, no entraron en vigor hasta transcurridos varios años, de ahí que los Estados miembros quieran deshacerse del antiguo convenio. Europol volverá a establecerse mediante legislación comunitaria que pueda modificarse con mayor facilidad en el futuro, como los acuerdos empleados para establecer Eurojust o Frontex, la Agencia de Fronteras de la UE.
Conforme a la nueva legislación, Europol dispondrá de mayores competencias de investigación para una mayor cantidad de delitos, será menos burocrática y dispondrá de mayor libertad para recabar inteligencia e información como datos de ADN. También informará, de forma anual, al Parlamento Europeo y mantendrá cierta comunicación con los parlamentos nacionales, aumentando así en cierto modo su rendición de cuentas. Estos cambios distan mucho de convertir a Europol en un organismo similar a la Oficina Federal de Investigación (FBI) estadounidense. En EEUU, los agentes del FBI tienen plenas competencias policiales para investigar más de 3.000 delitos federales. La UE no cuenta con un corpus semejante de leyes penales federales que permitan a Europol llevar a cabo ese tipo de actividad policial. De hecho, el “valor añadido” que Europol aporta a los cuerpos nacionales de policía quedaría destruido si la oficina se convirtiera en un competidor con competencias operativas. De ahí que, aun renovada, esta oficina no será capaz de efectuar detenciones ni iniciar investigaciones sin contar con la colaboración de los Estados miembros.
Esas reformas eran necesarias, pero no abordan el problema fundamental a que se enfrenta la cooperación europea en materia policial y judicial: los distintos papeles representados por los fiscales y la policía de los distintos Estados miembros. Tanto los representantes de Europol como los de Eurojust deben tener competencias equivalentes si se quiere que ambas organizaciones funcionen correctamente. La forma evidente de superar este problema sería fusionar estos dos órganos en un único órgano europeo de coordinación judicial y policial que incluyese también a la Unidad operativa de jefes de policía de la UE. Un único órgano podría contribuir a alcanzar un nivel uniforme de cooperación a nivel de toda la UE, independientemente de cuáles fueran las estructuras nacionales de mantenimiento de la ley y el orden, y también contribuiría a evitar que se duplicara el trabajo de recopilación y análisis de información de inteligencia y a asegurar una mejor transición desde la investigación hasta el enjuiciamiento en los casos de naturaleza transfronteriza. Está previsto que Eurojust y Europol empiecen a compartir instalaciones en 2009, una ocasión ideal para poner en marcha su fusión.
Conclusión: El objetivo de la cooperación comunitaria no debería ser centralizar la cooperación policial y judicial en órganos como Europol y Eurojust. Tampoco deberían quedar sujetas a procedimientos formales todas las formas de cooperación policial (una combinación de mecanismos formales e informales garantiza los mejores resultados), sino que, más bien, la UE debería convertirse en punto de enlace para el surgimiento de una nueva comunidad paneuropea de agentes de policía. En este sentido, las fuerzas de mantenimiento del orden tienen mucho que aprender de sus homólogos en aduanas. El hecho de que su trabajo siempre haya sido de carácter internacional ha hecho que la cooperación entre los agentes europeos de aduanas sea altamente sofisticada, especialmente en las esferas del intercambio de información, la evaluación conjunta de las amenazas y las incautaciones coordinadas de mercancías ilegales.
Los Gobiernos europeos están realizando una sólida inversión a largo plazo en cooperación policial y judicial transnacional para combatir la delincuencia organizada, algo que queda de manifiesto en su determinación de renunciar a los vetos nacionales para decisiones sobre delincuencia y actuación policial, reformar Europol y otros órganos y compartir cada vez más información en materia de mantenimiento de la ley y el orden por diversos canales. Sólo se conseguirá que esta inversión genere una rentabilidad si los Gobiernos logran conseguir que sus cuerpos policiales se tomen en serio el Modelo europeo de inteligencia criminal, un proceso que probablemente lleve varios años. Y una fusión de Europol, Eurojust y la Unidad operativa de jefes de policía de la UE supone una respuesta convincente para los persistentes problemas planteados por las diferencias en los sistemas jurídicos y las tradiciones de los distintos Estados miembros y el elevado riesgo de duplicación de los esfuerzos.
Notas:[1] Mi más sincero agradecimiento a los muchos policías y funcionarios de la UE y de los distintos países que brindaron su tiempo para contribuir de distintas formas a esta publicación. Como es comprensible, prefieren mantener anónima su identidad.
2 Puede obtenerse un análisis autorizado de la cooperación policial y judicial de la UE en Policing the European Union, de Anderson, den Boer, Gilmore, Raab y Walker, Oxford University Press, reimpreso en 2003. Véase también The Politics of EU Police Cooperation, de John D. Occhipinti, Lynne Rienner Publishers, 2003.

¿Hacia donde va Chávez?


¿Qué será lo que quiere Chávez?/ Editorial
Periódico El Tiempo (http://www.eltiempo.com/), 28/07/2008;
Definitivamente, el temperamento sí que cuenta en política. Como cuentan el cálculo y la estrategia. La muestra son las acciones recientes del presidente venezolano, Hugo Chávez, en asuntos internacionales, que no dejan de sorprender. Y que deben plantear preguntas de fondo sobre hacia dónde va el impulsivo y habilidoso coronel.
Chávez ha dado algunos bandazos notables. De insultar a Uribe por todos los canales a su alcance, pasó a reunirse con él y a retomar la relación, haciendo borrón y cuenta nueva. De su indignación con el rey de España, después de que este le espetó su famoso "¿por qué no te callas?", acaba de dar la voltereta de recibirle, en visita a la 'madre patria', una camiseta estampada con esa frase, en medio de chistes e invitaciones a irse juntos a la playa. Días antes, había dado un giro aún más notable, al insinuar a Estados Unidos que podría estar dispuesto a retomar la colaboración en materia antinarcóticos, rota desde que el mismo Chávez decidió que la DEA era indeseable en Venezuela.
Paralelamente, en el mismo viaje a España y Portugal, fue luego a Moscú y Minsk (Bielorrusia), desde donde envió señales opuestas. Justificó nuevas compras de armas en Rusia -esta vez se habla de submarinos diésel, clase Kilo, y de baterías antiaéreas Tor, como las que Rusia vende a Irán- con el argumento de que su país se siente amenazado por Estados Unidos. Y reiteró su amistad con Alexander Lukashenka, el presidente bielorruso, considerado una suerte de paria en Europa por su mandato dictatorial.
Señales amistosas y reconciliaciones, por un lado, y declaraciones ruidosas y compras de armas, por el otro. ¿De qué se trata entonces? No poco hay de 'petropragmatismo': Chávez habló de jugosos negocios petroleros con el presidente del gobierno español, con Rusia -con la que acordó concesiones en el Orinoco- y con Bielorrusia. Más allá de su retórica, el venezolano es, por lo visto, todo un vendedor. Pero también hay señales diplomáticas que insinúan un nuevo tono. Aún es pronto para saber con certeza a dónde va el imprevisible coronel. Pero, por ahora, quizá lo mejor sería seguir el consejo del recién posesionado canciller colombiano, Jaime Bermúdez: 'cogerle la caña' a esta nueva transparencia de Hugo Chávez...
editorial@eltiempo.com.co

Remedios García Albert


El juez español Baltasar Garzón decretó este domingo libertad bajo fianza para María Remedios García Albert, considerada “la representante en España” de las FARC:
El magistrado de la Audiencia Nacional acusa de un delito de “colaboración o integración en organización terrorista” a García Albert (en la foto).
García Albert, de 57 años, está acusada de usar una pequeña organización no gubernamental registrada en España (OSPAAL) para enviar dinero y prestar apoyo a los miembros de las FARC en Europa.
El juez Garzón considera que “ha quedado constatada la estrecha vinculación de la detenida con las FARC y sus responsables” , para los que servía de correo, según un auto del magistrado, que tomó declaración a la acusada.
“Esa colaboración en la medida de la posición y posibilidades de María Remedios García, la hacen, de hecho, la representante en España de las FARC” , añadió el auto judicial.
El juez considera acreditado que García Albert mantenía “una relación fluida, a través de correos electrónicos, y una dependencia rayana casi en la integración con las FARC a través de quien era uno de sus líderes principales hasta su muerte, Luis Edgar Devia Silva, alias Raúl Reyes ” .
De hecho -según la polícia- fue la información encontrada en las computadoras la que permitió llevar a la detención el sábado en San Lorenzo de El Escorial, al noroeste de Madrid, de García Albert.
Garzón también cree demostrado que la acusada recibió en 2006 de manos de Raúl Reyes “la cantidad de 6,000 dólares para que los hiciera llegar a Lucas Gualdron, representante de las FARC en Europa, además de otra cantidad de dos millones de pesos colombianos (unos mil dólares) a destinatario no conocido ” .
El magistrado también la acusa de difundir “postulados de las FARC en Europa entre 2000 y 2008 a través de foros y eventos, páginas web, publicaciones de documentos y facilitación de presencia de miembros de esa organización terrorista” .
Garzón dijo que las presuntas actividades de la sospechosa incluyen prestar apoyo a miembros de las FARC en Suiza y México. Sin embargo, el ministerio del Interior señaló que los dos países son Suiza y Suecia, y no mencionó a México. El gobierno español no explicó inmediatamente a qué se debe la discrepancia..
El periódico El País de Madrid dijo que una delegación de la Comisaría General de Información de España "había visitado Colombia para intercambiar datos sobre los nexos entre las FARC y ETA".
La defensa va a apelar que e trata de una estrategia de criminalización impulsada por el gobierno del presidente colombiano, Álvaro Uribe.
La acusada tiene un plazo de siete días para pagar la fianza de 12,000 euros (19,000 dólares) o de lo contrario ingresará en prisión provisional.
La clave:
Dicen los medios que se trata de una operación conjunta entre las autoridades españolas y la Dirección de Inteligencia de la Policía colombiana; de hecho es la primera que se da con base en la información encontrada en los computadores de Raúl Reyes. (La pregunta obigada es ¿y entonces como se dio a detención e Viktor Bout, el señor de la guerra?).
Los correos sirvieron como prueba reina para que Garzón, expidiera la orden de captura contra la madrileña, que se identificaba supuestamente con tres alias: Irene, Soraya y La Médica.
En un correo electrónico, 'Raúl Reyes' le indicó a 'Tania', su jefe de comunicaciones, que subiera a Internet el texto que había hecho la mujer, conocida con el alias de Irene. El texto tenía el título "La crisis humanitaria en Colombia es mucho más grave de lo que parece", señalaron fuentes de organismos de inteligencia colombiana.
Además, se investiga si uno de los mensajes en los que aparece mencionada 'Irene' sería la clave para determinar un supuesto enlace entre las Farc y el grupo ETA.
Otro de los rastros que dejó Irene en la computadora de 'Reyes' fueron varias comunicaciones en los que presuntamente ella les estaba tramitando refugio a hijos del jefe guerrillero en ese país.
Fuente: agencias.

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