27 dic 2008

Arraigado un mayor del Ejército

Arturo González Rodríguez, mayor del Ejército Mexicano, fue detenido y arraigado como parte de las investigaciones de la Operación Limpieza, informó la Procuraduría General de la República (PGR).
Esta acusado por un testigo protegido por vender armas e información.
La revista Proceso adelanto la información: Oficiales del ejército vendían armas a bandas rivales (www.proceso.com.mx), No. 1677, 21/12/2008:
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EN EL MARCO DE LA "OPERACIÓN LIMPIEZA" SE DECRETA ARRAIGO POR 40 DÍAS A ELEMENTO CASTRENSE
Viernes, 26 de Diciembre de 2008 Boletín 1030/08
La Procuraduría General de la República informa que en el marco de las investigaciones practicadas en la averiguación previa PGR/SIEDO/UIEDCS/241/2008, iniciada con motivo de la "Operación Limpieza" contra servidores públicos que dieron información reservada a personas no autorizadas, el Fiscal de la Federación ordenó la localización y presentación del oficial militar Arturo González Rodríguez.
El Fiscal de la Federación adscrito a la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO), y con el fin de obtener elementos de prueba suficientes para determinar su probable responsabilidad, solicitó y obtuvo del Juez Décimo Octavo de Distrito de Procesos Penales Federales en el Distrito Federal, dentro del expediente 46/2008-V, la medida cautelar de arraigo por 40 días, en contra de Arturo González Rodríguez, misma que cumplirá en el Centro de Investigaciones Federales, ubicado en la calle Doctor Ignacio Morones Prieto, número 43, colonia Doctores, Delegación Cuauhtémoc, México, D.F., con el fin de seguir recabando pruebas e indicios, para el perfeccionamiento de la Averiguación Previa correspondiente.

Benazir Bhutto a un año de su muerte

Pakistán conmemoró este sábado 27 de diciembre el primer aniversario del asesinato de la ex primera ministra Benazir Bhutto con el Gobierno de su viudo, el presidente Asif Alí Zardari, inmerso en una peligrosa escalada de tensión con la India.
Zardari ha asegurado que su país no quiere "hablar de guerras o venganza" y ha instado a utilizar la vía del diálogo para resolver la escalada de tensión con la India a raíz de los atentados de Bombay.
La India ha acusado al grupo cachemir Lashkar-e-Toiba (LeT), que lucha por la anexión de la Cachemira india, de la masacre que dejó al menos 179 muertos en la capital financiera india a finales de noviembre y ha exigido a Pakistán que lleve a cabo acciones contundentes para eliminar las bases terroristas de su territorio. Por su parte, Pakistán ha reiterado a la India su intenciónde cooperar en una investigación conjunta sobre los atentados, pero ha pedido que se le aporten pruebas concretas.
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La investigación sobre el asesinato de Bhutto está encallada un año después
Decenas de miles de personas recuerdan a la ex primera ministra paquistaní
ANA GABRIELA ROJAS - Rawalpindi -
El País, 27/12/2008
El lugar en el que hace un año fue asesinada la ex primera ministra paquistaní Benazir Bhutto está colmado por decenas de carteles con su imagen y velas y flores a su alrededor. Varios puestos venden sus fotografías, algunas de ellas con un halo pintado alrededor de su cabeza cubierta con pañuelo, haciéndola parecer una Virgen. "Para la gente es una santa", dice un vendedor en este lugar en Rawalpindi, la ciudad colindante con Islamabad donde está el cuartel general del Ejército. Ayer, la víspera del aniversario del magnicidio, decenas de miles de personas comenzaron a congregarse para recordar a la ex primera ministra asesinada a los 54 años.
Bhutto, que era presidenta del Partido Popular de Pakistán (PPP) y ex primera ministra del país en dos periodos, se ha convertido en una mártir. "Murió por su valentía y su interés en traernos la democracia", asegura Enam Khattak, un líder de las juventudes del partido. Como él, mucha gente, y en especial sus seguidores, han perdido la esperanza. "Pakistán ya nunca será estable. Con Bhutto han matado toda posibilidad de unidad", dice Khattak. De las acusaciones de corrupción que pesaban sobre ella hace oídos sordos y asegura que todos los otros políticos también las tienen.
El improvisado altar a Benazir Bhutto está justo fuera del parque Liaquat Bagh, donde realizó el que fuera su último mitin electoral, hoy hace un año, cuando un atentado suicida acabó con su vida y la de otras 20 personas. A la salida de ese parque se encuentra el camino a Murre, una de las principales avenidas de esta ciudad. Ahora ya no se llama así: ha sido renombrado en honor a la primera ministra, al igual que el principal hospital de Rawalpindi y el aeropuerto de Islamabad. Desde anoche, circula una nueva moneda de 10 rupias (0.09 euros) con la imagen de Bhutto junto a la leyenda: "Hija del Este, mártir Benazir Bhutto".
Pero la investigación sobre el atentado sigue encallada. Ni siquiera la ONU ha aclarado si establecerá una comisión especial, mientras el Gobierno tiene detenida toda pesquisa alegando que la ha transferido a esa organización. "Estamos desesperados esperando saber si habrá una investigación internacional", explica el encargado del Ministerio de Interior, Rehman Malik.
"Era una excelente líder", asegura Malik, mientras señala al retrato de Bhutto colgado detrás de su escritorio. Y dice que el Gobierno tiene indicios sobre quién la mandó asesinar, pero, agrega, "es preferible no comentar hasta que no se haga una correcta investigación". Scotland Yard intervino tras el magnicidio, pero para saber cómo murió y no quién la mató. Los agentes británicos no pudieron examinar el cuerpo, ni tuvieron pistas forenses, porque a las pocas horas el escenario del crimen y el coche en que iba Bhutto había sido limpiado.
Así, un año después, lo único que hay son preguntas. Entre los principales sospechosos están militantes islamistas paquistaníes y extranjeros. Musharraf culpó a Baitullah Mehsud, un líder tribal del área fronteriza con Afganistán al que se relaciona con Al Qaeda. Otros cinco jóvenes que ayudaron a los asesinos materiales están en la cárcel.
Pero también hay sospechas de que algunas personas en el ISI -los servicios secretos paquistaníes, con nexos históricos con los islamistas-, podrían estar involucrados. La misma Bhutto señaló antes de morir a gente que era parte del Gobierno de Musharraf y advirtió que sería responsabilidad del general si algo le pasaba. Ya había salido viva de un atentado dos meses antes. Casi nadie cree que Musharraf pudiera estar involucrado directamente, pero muchos creen que podría ser obra de algún militar o que es en parte culpable por no brindarle suficiente protección.
Pero Musharraf ya no está en el poder y el partido de Bhutto (PPP) lleva nueve meses en el Gobierno sin hacer gran cosa para aclarar la muerte. "Es irónico que su propio partido no esté haciendo nada", dice Rasul Baksh Rais, reconocido columnista y profesor de Ciencias Políticas en Lahore. "El Gobierno está perdiendo mucha credibilidad y la gente ha empezado a crear muchas teorías conspiratorias", agrega. Una de ellas es que sí se conoce quién la mató, pero que no se tiene la capacidad de ir tras los asesinos.
"El Gobierno no ha hecho nada para aclarar el magnicidio. Lo que sí ha hecho es aprovechar su muerte como capital político", dice Tariq Azim, ministro de Información con Musharraf y ahora senador. "Ya tienen a su mártir, ahora poco les interesa saber: pusieron la pelota en manos de la ONU porque saben que todo lo que va ahí se queda enterrado durante años".
"Es una desgracia no tener un buen líder justo cuando Pakistán sufre una sus peores épocas", asegura por su parte Zahid Hussain, escritor y analista político. El extremismo islamista ataca constantemente, la economía está en quiebra y las tensiones con India han aumentado tras los atentados de Bombay. "Aunque no se puede decir que Bhutto resolvería todos los problemas, sería mejor líder. Al menos tenía credibilidad", dice Hussain.

Las columnas de Jalife

Columna Bajo la Lupa/Alfredo Jalife-Rahme
Publicado en La Jornada, 7 de diciembre de 2008;
El analista británico Ambrose Evans-Pritchard, vinculado a los intereses financieros de la City, advierte que la “estabilidad mundial pende de un hilo conforme las economías continúan su desplome” (The Daily Telegraph, 30/11/08) y comenta que en forma similar a las burbujas financieras, la “burbuja política está estallando”, y en forma análoga a los “diferenciales (spreads) financieros de riesgo” de la “sequía crediticia”, los “diferenciales de riesgo geoestratégico se han ampliado ahora en forma dramática”.
Concede enorme importancia a los Bonos del Tesoro de Estados Unidos de tres meses, que se han vuelto el “último refugio seguro” y que otorgan un rendimiento menor a cero después de descontar los costos, lo que demuestra que “ahora se paga a Washington por guardar el dinero de los ahorradores”, cuando se han desmoronado los valores del “RIC” (Rusia, India y China), que ha impulsado una fuga de capitales hacia el dólar.
Alega que la “atrocidad” de Bombay puede entronizar al partido nacionalista hindú Bharatiya Janata al poder (la tesis de Bajo la Lupa, 3/12/08), lo que derivaría en una “confrontación nuclear (¡super-sic!) entre India y Pakistán”.
Abulta las protestas del centro exportador de Guandong, debido al contagio del tsunami financiero que ha golpeado a China, que “recurriría a la carta nacionalista” mediante una incursión de sus submarinos en aguas japonesas, lo que desembocaría en “represalias de Estados Unidos”.
Extiende la descomposición financiera, económica y geopolítica a varias zonas de Europa, y en particular a Rusia: “secuestrada por los precios del petróleo, que en caso de descender debajo de 50 dólares el barril (nota: ahora se cotiza en 42 dólares) generaría un movimiento telúrico”.
Rememora antecedentes similares en la década de los 30 del siglo pasado cuando “nada era obvio” hasta que estalló la Segunda Guerra Mundial, y refiere que “hoy los excesos de deuda son mucho mayores”. Sugiere que los inversionistas deben apostar a los países con una “democracia profundamente arraigada, un fuerte sentido de solidaridad nacional, una probada (sic) aplicación de las leyes y portaviones nucleares (¡supersic!)”, es decir: “Estados Unidos y Gran Bretaña (GB)”.
¿Propició la banca israelí-anglosajona la carnicería de Bombay con el fin de repatriar los capitales a Estados Unidos y revaluar artificialmente el dólar? ¿Apuesta Ambrose Evans-Pritchard a una tercera guerra mundial para capitalizar los ahorros de los inversionistas en Estados Unidos y GB?
Ilya Kramnik, comentarista militar de Ria Novosti (2/12/08), y Bob Gates, secretario del Pentágono –que repite con Obama– (The Financial Times, 5/12/08), plantean guerras de diferente escala e intensidad, muy alejadas de la tesis apocalíptica de Ambrose Evans-Pritchard.
Ilya Kramnik sopesa las “posibles (sic) guerras de Obama”, que coloca en tres regiones: Afganistán, Irán y el Mar Negro. Considera que el “conflicto en Afganistán tiende a intensificarse” cuando “el Pentágono ha anunciado un plan para incrementar sus tropas a más de 50 mil soldados”, que puede llevar al empantanamiento de Estados Unidos, como sucedió con la URSS. Es evidente que la guerra en Afganistán sirve para descargar los inventarios del complejo militar-industrial de Estados Unidos.
Ilya Kramnik considera que “Irán permanecerá en la lista de las prioridades”, pero en las “presentes circunstancias Estados Unidos no se encuentra en condiciones de desencadenar una nueva guerra en la región” y optará por “ejercer presión en el interior mediante el apoyo a la oposición”.
Washington ejercería presiones sobre Moscú en la “región del Mar Negro”: el riesgo de otro conflicto entre Georgia y Rusia es “muy alto” e involucraría a Ucrania, cuando “Estados Unidos ha aumentado su flota”. Los movimientos de atracción de Ucrania y Estados Unidos servirían para facilitar la revancha de Georgia.
Los temores de Ilya Kramnik sobre un conflicto en la región del Mar Negro se confinan a los últimos días de Baby Bush ya que con Obama en la presidencia “un conflicto sería menos probable”.
Aduce que “con mayor probabilidad, Obama proseguirá el despliegue de los nuevos sistemas misilísticos de defensa en Europa del este” y asevera que “otras guerras no empezarán probablemente en otras partes del mundo”. ¡Gracias!
Sobre Venezuela afirma que Obama se limitará a apoyar a la oposición, y concluye que las “tensiones internacionales probablemente no serán menos intensas”, pero que la “crisis económica global, que apenas ha empezado (sic), y su subsecuente desarrollo, afectarían seriamente los planes políticos de las grandes potencias”. Si no entendemos mal: en un descuido se revientan las previsiones.
Más a tono con Ambrose Evans-Pritchard, Chatam House (19/11/08), uno de los más importantes centros de pensamiento de GB, abre conceptualmente un nuevo frente en el Cuerno de África, donde el caos en Yemen, debido al desplome de los precios del petróleo, se extendería a Kenia, Somalia (con todo y piratas) y hasta Arabia Saudita (¡supersic!).
A nuestro juicio, en el mundo israelí anglosajón colisionan dos escuelas de pensamiento: 1) la superbélica de los neoconservadores straussianos, vinculados a la dupla Bush-Cheney (aliada al israelí Bibi Netanyahu, candidato a primer ministro en las elecciones de febrero), pese a su crepúsculo, todavía pueden causar grave daño en los próximos 54 días antes de despedirse y legar un campo minado a Obama, que, a nuestro juicio, sembraron en Bombay; y 2) la “realista”, el nuevo eje de seguridad nacional (Scowcroft-Brzezinski-Jones-Gates) y la diplomacia clintoniana que prefieren resolver los contenciosos de Irán, Siria, Líbano y Palestina mediante negociaciones.
En un próximo ensayo en la influyente revista Foreign Affairs (bimestre enero-febrero 2009), cuyos extractos fueron publicados por The Financial Times, Bob Gates (vinculado al ex asesor de seguridad nacional Brent Scowcroft y a Daddy Bush más que a Baby Bush), se pronuncia en forma impactante en favor de un “mayor énfasis” para que “ Estados Unidos se prepare a la contrainsurgencia y a las operaciones de estabilidad (sic) en lugar de su tradicional preocupación con guerras largas y dispendiosos sistemas armamentistas”.
A reserva de profundizar sobre la nueva doctrina Gates, suena impresionante que invite al Congreso en forma poco usual a financiar generosamente al Departamento de Estado para promover la diplomacia de Estados Unidos y su softpower en el mundo. El concepto de softpower, es decir, que utiliza el formidable poderío de Estados Unidos en materia cultural, científica y diplomática, fue formulado por Joseph Nye, politólogo de Harvard.
En forma inteligente, Gates repele librar otra guerra al estilo Irak y se rehúsa a empantanarse en una nueva guerra fría ni, mucho menos, en una tercera guerra mundial. ¿Dejarán actuar a Gates los neoconservadores straussianos de EU e Israel?
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Columna Bajo la Lupa/Alfredo Jalife-Rahme
Pubicado en La Jornada, 15/12/2008;
El tsunami financiero de Estados Unidos, que arrastró al mundo en forma perversa, no representa una “crisis” –punto de inflexión cuando el paciente se muere o se salva, pese al médico tratante–, sino un cambio de paradigma (que adelantó nuestro libro Fin de una era), lo cual epitomiza el fin del radical modelo capitalista neoliberal y el renacimiento de las estructuras estatales.
El tsunami financiero alcanzó ya al Pentágono, obligado a realizar ajustes fiscales importantes, por lo que deberá optar por una “pausa estratégica” de un mínimo de dos años, como recomienda el Center for National Policy (CNP), think-tank vinculado al Partido Demócrata.
El reporte del CNP Agilidad a lo largo del espectro: un proyecto para la fuerza futura, de 70 páginas, se articula con el nuevo pensamiento sobre la naturaleza de las guerras del futuro que propone el secretario de Defensa Bob Gates (ver Bajo la Lupa, 7 y 10/12/08), propone una “estrategia para enfrentar las amenazas crecientes en tiempos de crisis fiscal”, y pone el dedo en la llaga del incontrolable dispendio bélico del Pentágono: “la presente crisis del sector financiero y el costo asociado a los contribuyentes hacen inimaginables (sic) aumentos de gran escala en el gasto militar en los próximos años”.
Fustiga que el gasto militar aumentó 86 por ciento en los pasados ocho años con resultados poco claros y urge a la entrante administración de Obama a enfocarse en ganar (sic) las guerras en Irak y Afganistán, reconstruir las fuerzas militares terrestres, incrementar el tamaño de los marines, suprimir la utilización de los contratistas privados en seguridad para 2014, y establecer un comando conjunto en ciberseguridad.
¿Se desprivatiza el ejército de Estados Unidos? Esta sí que es noticia, ya que el nuevo pensamiento militar parece asimilar la desglobalización y la restatización de los asuntos humanos después de la debacle neoliberal que infectó hasta el espíritu del cuerpo militar.
En forma paralela a la revaluación de los nuevos tipos de guerra que librará el Pentágono y sus ineludibles recortes fiscales, el Centro de Estudios Estratégicos Internacionales (CSIS, por sus siglas en inglés; 8/12/08) –donde, por cierto, figuran los geoestrategas Henry Kissinger y Zbigniew Brzezinski, y que planificó la captura de los hidrocarburos mexicanos hace siete años, en colusión con los neoliberales salinistas y zedillistas– refiere que la ciberseguridad representa uno de los principales problemas de seguridad nacional de Estados Unidos, sin descuidar la privacidad y las libertades civiles.
Cabe señalar que, en los tiempos de hambruna y desempleo global, el gasto militar de Estados Unidos es intolerable para los pacifistas samaritanos: 547 mil millones de dólares, es decir, 45 por ciento del total mundial, frente a China, con 5 por ciento, y Rusia, 3 por ciento (SIPRI, 08).
En realidad, el dispendio militar de Estados Unidos sería doblemente mayor ya que oculta gastos bajo la asignatura benigna de investigación y desarrollo (I&D) de las universidades.
Las principales “recomendaciones” de CNP son: 1) “La pausa estratégica”: diferir los compromisos en los próximos dos años para nuevos y experimentales sistemas de armas; 2) “Reconstruir y reajustar”: expandir el ejército terrestre en 65 mil y a los marines en 27 mil; 3) “Mayor proyección, mayor extensión”: mejorar la habilidad de proyectar el poderío a todo el mundo, con un objetivo de 325 navíos, mediante la construcción de más submarinos, y plataformas de menor costo, así como la creación de “vehículos de combate aéreo sin piloto” (UCAV, por sus siglas en inglés).
Los objetivos esbozados dotarían a los militares con la “agilidad necesaria para combatir, ganar o prevenir conflictos que van desde la contrainsurgencia hasta la guerra convencional”. Los marines regresarían a sus “raíces expedicionarias”, mientras el omnipotente sector de la fuerza aérea, que deglute una parte sustancial del pantagruélico presupuesto, sería “más enfocado” y “avanzado”.
Se desprende que las guerras Nintendo del Pentágono, en las que la fuerza aérea juega un papel destructivo preponderante, quedan desacreditadas ya que, pese a su colosal demolición, no consiguen ganar las guerras en el terreno de acción y ocupación, cuya tarea es ahora asignada al ejército terrestre y a los marines.
En similitud a Bob Gates, el secretario de Defensa reformista, el reporte CNP no critica explícitamente el RAM (Revolución de Asuntos Militares), el espejismo alucinatorio de la dupla Cheney-Rumsfeld y sus aliados neoconservadores straussianos.
De Defensa (10/12/08), centro de pensamiento estratégico europeo, concede enorme importancia al reporte CNP, que denota un “empuje reformista del Pentágono”, pregonado por la “corriente moderada”. Refiere que el reporte fue divulgado el mismo 8 de diciembre por Reuters (agencia británica de noticias) y el rotativo The Guardian, y festeja el “hallazgo feliz”, desde el punto de vista mediático, de la “pausa estratégica”, cuando el gasto del Pentágono se encuentra “fuera de control” y “en estado de ruptura”.
Destaca que CNP, con sede en Washington, sea dirigido por Tim Roemer, anterior representante demócrata de Indiana, miembro del Comité del 11/9, y favorito a descolgar un alto puesto en los servicios de espionaje de Obama.
Scott Bates, coautor del reporte, en una entrevista a Reuters comentó que los “recursos se encuentran muy limitados y que no existe margen para otro error”, mientras confiesa que, en el marco del empeoramiento de la crisis financiera global, “hemos estado operando de manera urgente en los pasados siete años”. Bates argumenta persuasivamente que la “pausa estratégica” es idónea en la coyuntura presente ya que las “armas de Estados Unidos se encuentran una generación adelante de otros países enemigos posibles (sic)”.
A De Defensa no se le escapa que el “argumento principal coyuntural” del reporte “se centra en la crisis financiera y económica”, misma entonación de una fuente relevante como Defense Business Board (25/11/08), así como del connotado reformista militar Winslow Wheeler.
Los poderosos contratistas militares afectados (Lockheed Martin Corp., Boeing Co, SAIC Inc, etcétera), sus cabilderos en el Congreso y sus palafreneros en los multimedia, han reaccionado exasperadamente. La Asociación de Industrias Aeronáuticas, en una página pagada en The Washington Post, arguye que su sector otorga 2 millones de empleos de clase media y es el principal exportador de bienes manufacturados de Estados Unidos.
Con tal argumento de corte sofista y fascista, la “industria del narcotráfico” pudiera publicitar lo mismo, olvidándose del axioma axiológico de que el fin no justifica los medios, ni los miedos bélicos.

Más días de arraigo a NRM


Se obtiene ampliación de arraigo en el caso de Noé Ramírez MandujanoViernes, 26 de Diciembre de 2008 Comunicado PGR
El Juez concedió la medida precautoria para perfeccionar la investigación, a cuyo término se determinará jurídicamente la indagatoria
En el marco del "Operativo Limpieza", el Juez Sexto de Distrito de Procesos Penales Federales en el Distrito Federal, dentro del expediente 51/2008-III, concedió ampliar la medida cautelar de arraigo, por 40 días más, para Noé Ramírez Mandujano, misma que seguirá cumpliendo en el Centro de Mando de la Policía Federal en Iztapalapa.
Fuente: Dirección General de Comunicación Social. Procuraduría General de la República,

Israel-Hamas

Retrospectiva
Israel-Hamas
El alto el fuego Israel-Hamas/Abraham B. Yehoshua,
escritor israelí, inspirador del movimiento Paz Ahora.
Traducción: Sonia de Pedro
Publicado en LA VANGUARDIA, 13/07/2008;
Por fin se ha alcanzado un alto el fuego entre Israel y Hamas. Durante más de medio año se ha
estado animando al Gobierno israelí desde distintos sectores para que aceptase un alto el fuego con Hamas. Pero el Gobierno se negaba, ateniéndose a razones diversas y extrañas, tales como que “eso debilitará a Abu Mazen”, como si no debilitasen a Abu Mazen la construcción continuada de colonias judías en Jerusalén Este y la ausencia de desmantelamiento de asentamientos ilegales. También aducía que “Hamas no reconoce la existencia del Estado de Israel”, algo raro cuando a lo largo de los últimos sesenta años todos los alto el fuego con los países árabes y con la Organización para la Liberación de Palestina se han alcanzado sin exigir el “reconocimiento de Israel”, y se han establecido sin condiciones, buscando un cese del derramamiento de sangre en ambas partes, pues ese ha sido el criterio moral que ha guiado a Israel durante todos estos años.
No obstante, cabe constatar que finalmente la sensatez y el realismo han prevalecido sobre las dudas y se ha firmado un alto el fuego. Y sólo queda lamentarse por el tiempo perdido, durante el que han dominado el sufrimiento y la destrucción.
Es importante recordar un aspecto crucial en este largo conflicto: los israelíes y los palestinos son vecinos y siempre lo serán. Por tanto, las consideraciones de carácter militar en esta guerra no se parecen a las que podrían darse en una guerra entre países lejanos entre sí. Las muertes, tanto de israelíes como de palestinos, penetran en la memoria y en los recovecos de cada pueblo, y por eso, un alto el fuego es mucho más importante que cualquier fantasía acerca de un acuerdo definitivo a largo plazo.
Ahora bien, ¿cuánto va a durar? Aquellos que se opusieron a este alto el fuego le vaticinan una vida corta. Está claro que, si se queda en una mera formalidad y no se buscan maneras de aprovechar el momento, será flor de un día. Por ello, es necesario reunir fuerzas para alimentar el alto el fuego, con el fin de que haga posible un largo periodo de calma que permita que con el tiempo se llegue a un acuerdo de paz con la Autoridad Palestina.
Así pues, ¿qué se puede hacer? En primer lugar, abrir los pasos fronterizos y puestos de control a todos los enfermos, estudiantes y familiares palestinos que han quedado aislados a causa del cierre de los territorios. En segundo lugar, establecer una amplia cobertura, que iría creciendo con el tiempo, para que los palestinos puedan ir a trabajar a Israel, algo que conviene tanto a israelíes como a palestinos. Y es que es preferible que, en vez de trabajadores extranjeros venidos de países remotos con dificultades para integrarse y con la amenaza constante de la deportación, trabajen en Israel palestinos, que tras el trabajo vuelven a su casa como cualquier otro israelí. De esta forma, los futuros trabajadores de Gaza, con pleno derecho a buscarse el pan en Israel, se convertirían en los mayores defensores de la continuación del alto el fuego.
Además, sería importante retomar ahora, tal vez con financiación internacional, proyectos empresariales que había y que se paralizaron a raíz de la guerra y hacer que Hamas los vea como legítimos gracias a que colabore en ellos algún país árabe. También habría que dejar de ejecutar, o al menos reducir, los asesinatos selectivos de miembros de Hamas en Gaza y permitir a la Autoridad Palestina ocuparse de ellos con sus propios mecanismos.
Y, por último, es fundamental destacar que la calma tiene su propia dinámica. Cuando las personas se hallan en guerra, acaban acostumbrándose y al final se convierte en su rutina hasta tal punto que ya no se imaginan otra realidad. Pero en el momento en que la tranquilidad y el cese de los enfrentamientos se van transformando en su día a día, la idea de volver a estar en guerra pasa a ser algo doloroso e insoportable, pues no supone regresar a una realidad desconocida, sino a unas circunstancias de un terrible sufrimiento.Por tanto, hay que considerar este alto el fuego no un mero acuerdo firmado sobre un papel, sino una semilla que se siembra: hay que regar la tierra, cuidar la semilla, protegerla para que acabe convirtiéndose en un árbol fuerte, para que ningún cohete Qasam u obús logre arrancarlo fácilmente.
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Hamastan
Hamastan cumple un año/Samuel Hadas, analista diplomático y primer embajador de Israel en España y ante la Santa Sede
Publicado en LA VANGUARDIA, 29/06/2008;
Un año ha transcurrido desde que la organización fundamentalista islámica Hamas abatiera a las fuerzas de seguridad de la Autoridad Nacional Palestina identificadas con Fatah, el partido del presidente Mahmud Abas, en las sangrientas jornadas de junio del 2007 en Gaza, haciéndose con el poder en esta parte de Palestina. No habían transcurrido entonces sino tres meses del acuerdo para el establecimiento de un gobierno de unidad nacional palestino agenciado por Arabia Saudí, con el apoyo de la Liga Arabe. Hamas, recordemos, había derrotado a Fatah en las elecciones a la ANP en enero del 2006, ante el desconcierto de todos los actores en la región. Las esperanzas de que Gaza pudiera transformarse en la Singapur de Oriente Medio después de que Israel evacuara este territorio, se disiparon como el humo: en esta parte del mundo la realidad se resiste a transitar por carriles previstos y Gaza no tuvo mejor suerte que Somalia.La situación en este territorio palestino es desde entonces un infierno: las condiciones de vida han empeorado notablemente y dos de cada tres de sus habitantes viven por debajo de la línea de pobreza, mientras el paro asume proporciones catastróficas. La mayoría de sus habitantes depende de la caridad de instituciones internacionales. Gaza no es hoy sino un gran problema humano. Desde junio del 2007, centenares de militantes de Fatah pueblan las cárceles de Gaza como resultado de la persecución política. Mientras que el gobierno de la ANP paga los salarios de sus 78.000 ex funcionarios en Gaza, Irán cubre los gastos de Hamas, incluso los militares.
Hamas ha logrado sobrevivir hasta ahora al cerco internacional con el que Israel, con el consentimiento de la ANP y con la ayuda de Estados Unidos y la Unión Europea, busca proscribirlo internacionalmente y expulsarlo del poder. El resultado: Hamas, una organización calificada terrorista por Estados Unidos y la Unión Europea y, por supuesto, Israel, es hoy más popular que nunca entre los cercados palestinos de Gaza. Para estos, los responsables de su calamitosa situación son los israelíes y “sus aliados norteamericanos” y no los fundamentalistas de Hamas, cuya prédica nacionalista-religiosa gana día a día más adeptos. El empobrecimiento ha contribuido a la radicalización religiosa. “Antes - explica un palestino-, veíamos en las mezquitas mayoritariamente a gente adulta, y hoy vemos allí más y más jóvenes”. Mientras, un resignado compatriota suyo explica que están acostumbrados a la situación, dado que al fin y al cabo “las condiciones han sido siempre malas y nada sucede si con Hamas son un poco peores”. El hecho es que a un año de su golpe de mano, Hamas ha logrado superar políticamente el bloqueo que ha arruinado la economía de Gaza y sigue en el poder.
Hamas conmemora el primer aniversario de Hamastán con dos clamorosos éxitos políticos: las renovadas conversaciones con la ANP para la reconciliación nacional (hasta ahora, su presidente, Mahmud Abas, rechazaba categóricamente negociar con Hamas, exigiendo el retorno al statu quo anterior al golpe) y, sobre todo, el acuerdo de “tregua” con Israel, que no es otra cosa que compromisos que Israel y Hamas asumen ante Egipto, que mediará el cese de fuego que ponga fin a la cotidiana lluvia de cohetes sobre las poblaciones israelíes y las consiguientes represalias.
La tregua es extremadamente frágil y cualquier incidente menor podría rematarla. Hamas necesitaba urgentemente un respiro que permita aliviar la penuria de los habitantes de Gaza mientras que para el Gobierno israelí, presionado por una opinión pública cada vez más crítica por la situación de las poblaciones en la frontera con Gaza, era menester apaciguar los caldeados ánimos políticos. Entre la incerteza y el pesimismo, israelíes y palestinos dudan que la calma pueda mantenerse mucho tiempo. Problemas conflictivos como el cese del masivo contrabando de armas a Gaza por parte de Hamas, gentileza de Irán, o la liberación del soldado israelí Gilad Shalit, a cambio de terroristas palestinos, podrían hacer saltar por los aires la tregua.
Exultantes líderes de Hamas presentan la tregua como una “gran victoria” sobre Israel y Estados Unidos, mientras que es rechazada por los israelíes que exigen una operación militar que destruya la infraestructura de Hamas y ponga fin a su régimen. Pero, sobre todo, porque al aceptar la iniciativa egipcia, el Gobierno israelí reconoce, de facto, la legitimidad del régimen de Hamas en Gaza, lo que podría conducir a algo que intenta evitar: el reconocimiento internacional de esta organización radical, cuyos sectores más duros siguen sin demostrar la mínima disposición a aceptar la existencia de Israel. En las escuelas, mezquitas y los medios de comunicación de Gaza, sobre todo en la televisión de Hamas, se predica sin tregua la yihad, la guerra santa contra los judíos. La carta fundamental de Hamas nos recuerda que no hay otra solución para el problema palestino que la yihad.De ahí que en Israel no son pocos los que consideran inevitable una contienda en gran escala con Hamas, cuyo objetivo prioritario sigue siendo reforzar su “brazo armado”, según el exitoso modelo de Hizbulah en su guerra con Israel en el 2006. La tregua proporciona a Hamas una oportunidad de oro para prepararse para la próxima vuelta.
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Un alto el fuego con Hamas/ Abraham B. Yehoshúa, escritor israelí
Traducción: Sonia de Pedro
LA VANGUARDIA, 21/10/07):
Hace unas semanas, un grupo de intelectuales israelíes publicó una carta abierta dirigida al Gobierno de Israel; en ella se le pedía que hiciera todo lo que estuviera en su mano para que en la cumbre internacional que se celebrará en noviembre se llegara realmente a un acuerdo y no se quedara todo en una mera declaración de buenas intenciones hacia el Gobierno de la Autoridad Nacional Palestina (ANP). Además, se llamaba a iniciar en paralelo negociaciones con Hamas con el fin de alcanzar un alto el fuego.
La primera petición fue muy bien acogida; en cambio, la segunda causó asombro y fue mal recibida. ¿Cómo podíamos solicitar al Gobierno israelí que negociara con una organización que niega la existencia del propio Estado de Israel? ¿No estamos así legitimando moralmente esa ideología radical y cuestionando la lucha de Al Fatah contra Hamas?
Nuestra respuesta fue la siguiente. Desde la creación del Estado de Israel, los distintos gobiernos, tanto de derechas como de izquierdas, han negociado con países y organizaciones que no reconocían en absoluto a Israel. Por ejemplo, con Jordania, que atacó Israel en 1948 a fin de impedir que se cumpliera la resolución de la ONU donde se establecía el Estado judío. Lo mismo ha ocurrido con Siria y Egipto, tras las guerras de 1956, 1967 y 1973. Israel ha negociado con ellos pese a que sabía que el alto el fuego no implicaba que fuera reconocido como Estado. Incluso con la OLP, que negaba toda legitimidad a Israel y que llevaba a cabo una lucha de guerrilla en el sur de Líbano contra el Estado judío, el líder de derechas Menahem Begin firmó en 1981 un alto el fuego.
Sin duda, los gobiernos israelíes sabían que esos altos el fuego podían ser temporales y permitían al enemigo rearmarse, pero a pesar de todo creo que Israel se guiaba por el principio de que, si quería asegurarse su existencia en la región, había que reducir el baño de sangre entre judíos y árabes. Y es que Israel tenía claro que nunca podría vencer definitivamente a los árabes y que debía conseguir ser reconocido como Estado, algo que logró con Egipto y Jordania. Los egipcios, los jordanos y los palestinos no suponen para los israelíes lo mismo que representaban los vietnamitas para los norteamericanos, los afganos para los soviéticos o los argelinos para los franceses. En estos casos, tras las sangrientas luchas, los dos lados combatientes se separaron, y sus poblaciones podían dejar de estar en contacto. En cambio, en el caso de Israel se trata de sus países vecinos, y por tanto se debe hacer todo lo posible para mitigar el sufrimiento de la población, un dolor que deja profundas cicatrices en la conciencia del pueblo incluso después de firmarse la paz. Por ello, lo más lógico es alcanzar un alto el fuego con Hamas, aun cuando sea temporal y frágil y aunque suponga que el enemigo pueda aprovecharlo para posicionarse mejor y hacerse más fuerte.
Hamas controla Gaza. No es una mera organización terrorista, sino un enemigo real que llegó al gobierno a través de unas elecciones generales. Israel evacuó los asentamientos de colonos de Gaza y desmanteló los puestos militares. Pero, en vista de los continuos ataques, Israel tiene pensado declarar en el futuro la franja de Gaza zona hostil y cortar el suministro de luz eléctrica y gasolina. Por eso, antes de que se tomen esas medidas tan drásticas, en cierto modo justificadas ante el lanzamiento de cohetes sobre la población del Neguev y de la ciudad de Sderot, Israel debe proponer a Hamas un alto el fuego y llamar a la población palestina de Gaza a presionar a su gobierno, para que cese el ataque con cohetes, que generalmente realiza gente sin escrúpulos y pagada por Irán. Y es que Hamas sí puede controlar y detener a esas personas. No olvidemos que Gaza se halla tan sólo a setenta kilómetros de Tel Aviv, y esperamos que algún día podamos mantener con Gaza, ahora que ya no está bajo ocupación israelí, unas buenas relaciones de vecindad.
Además, una Gaza en calma hará que el Gobierno israelí convenza más fácilmente a su población de seguir negociando con la Autoridad Nacional Palestina para retirarse de más territorios ocupados en el 67. Y a pesar de la enemistad declarada entre la ANP y Hamas, a los palestinos de Cisjordania les interesa llegar a un alto el fuego con Hamas e integrar poco a poco a los dirigentes de Hamas en una futura negociación. El alto el fuego obligaría a Hamas a detener sus acciones terroristas y sus atentados suicidas, y a Israel, a no efectuar asesinatos selectivos ni detener a sus líderes.
Es cierto que Hamas puede aprovechar el alto el fuego para rearmarse más para el siguiente asalto, pero en todo caso Israel es más fuerte que Hamas, por lo que es probable que la calma que imperaría a ambos lados de la frontera ayudaría a que ese alto el fuego se hiciera más prolongado. Al fin y al cabo, si Hamas quiere demostrar que su gobierno es bueno para los palestinos, tendrá que darles calidad de vida.
Un alto el fuego con Hamas no implica legitimar su ideología así como tampoco supone que Hamas reconozca a Israel; sin embargo, es un paso necesario para lograr cierta calma que permita alcanzar un acuerdo más amplio.

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