11 mar 2009

¿Incapacidad de gobernar?

El gobierno del presidente Felipe Calderón ha visto impedida su capacidad de gobernar en "partes de su territorio" por los carteles de la droga que han puesto a México en camino de ser "la Colombia de la década pasada", y Estados Unidos estudia la posibilidad de una cooperación militar, dijeron fuentes legislativas, de inteligencia y del Pentágono.
La violencia de los carteles mexicanos "ha cruzado" la frontera afectando más de 200 ciudades estadounidenses, sostuvo a su vez un alto funcionario del Departamento de Estado, mientras un miembro de la Cámara de Representantes declaró que como parte de esa expansión se estaban viendo decapitaciones en Filadelfia, a más de 1.000 kilómetros al norte de la línea fronteriza.
Las opiniones fueron formuladas en distintas audiencias convocadas por paneles en las dos cámaras del Congreso sobre temas de México.
Ante el Comité de los Servicios Armados del Congreso, para hablar sobre las actuales y futuras amenazas globales a la seguridad nacional de Estados Unidos, el director de Inteligencia Nacional, vicealmirante Dennis C. Blair*, dijo que "la influencia corruptora y la creciente violencia de los carteles mexicanos de la droga impiden a la capital gobernar en partes de su territorio".
Pero, más adelante, ante una pregunta del senador Ronald Burris (D) para que precisara la capacidad de Calderón de responder al reto, Blair dijo que los mexicanos "pueden manejar la situación, dada la determinación" del presidente Calderón.
En tanto, el teniente general Michael Maples, jefe de la inteligencia para la defensa, del Pentágono, dijo en la misma vista que luego de una visita este mes a México, el jefe del estado mayor conjunto, Mike Mullen, estaba "preparando recomendaciones sobre cómo podríamos proveer algún tipo de ayuda militar a las fuerzas armadas mexicanas".
El senador Carl Levin, presidente del comité, afirmó que "la violencia en México se está volviendo un recordatorio de la situación en Colombia de hace una década".
"La raíz profunda de la violencia en México es la misma que en Colombia: el tráfico y lucro de los narcóticos ilegales", dijo Levin.
"La fuente de la vasta mayoría de estas drogas sigue siendo Colombia, pero los problemas creados por el tráfico de estos narcóticos van de Panamá a Tijuana y del Pacífico al Atlántico".
El senador John McCain, ex candidato presidencial, afirmó en la misma audiencia legislativa que se "está ampliando la guerra de las drogas" al norte de la frontera y recordó que el Departamento de Justicia ya había identificado a los carteles mexicanos como "la mayor amenaza del crimen organizado para Estados Unidos".
El subsecretario de Estado Thomas A. Shannon, quien se presentó ante el subcomité de Operaciones Extranjeras de la Cámara de Representantes para defender el financiamiento de la Iniciativa Mérida, dijo que Calderón enfrentaba el problema de las drogas de una manera "sin precedentes" y que la parte que le corresponde a Estados Unidos "es inmensa".
Las autoridades mexicanas calculan que en el 2008 la violencia generada por el narcotráfico dejó unos 6,200 muertos, entre ellos 522 policías y militares.
"Estamos conscientes de que esta violencia afecta a nuestras comunidades, particularmente en la región sur", dijo Shannon. "Según agencias federales, elementos de las organizaciones criminales mexicanas están presentes en 230 ciudades de Estados Unidos".
El congresista republicano Mark Kirk, de Illinois, dijo que en Filadelfia se han dado casos de decapitación, "una crueldad que no se ve ni en Irak" y que es una forma de ajusticiamiento entre miembros del crimen organizado mexicano.
Shannon concurrió con otros dos funcionarios del Departamento de Estado para defender el presupuesto de la Iniciativa Mérida, un proyecto de tres años y unos 1.500 millones de dólares propuesto hace dos años por el entonces presidente George W. Bush y Calderón para ayudar a México y Centroamérica en la campaña antidrogas.
La Cámara de Representantes ha aprobado 465 millones de dólares en el actual año fiscal, pero aun queda la votación del Senado y el proceso de armonización. De ese monto, México recibiría 400 millones, con un giro inmediato de hasta 190 millones.
David T. Johnson, subsecretario de Estado para asuntos de narcotráfico internacional, dijo que en el negocio de las drogas en México participan directamente unas 150,000 personas que mueven capitales hasta por 25,000 millones de dólares. Adicionalmente, unas 300,000 personas intervienen en el cultivo de marihuana y opio.
¿Quién es Dennis Blair?
El tercer director nacional de inteligencia de EE UU (el primero fue John D y el segundo el vicealmirante retirado John Michael McConnell).
Su nombramiento por Obama no es fue una sorpresa ya que fue quien encabezó los atentados del 11 de septiembre de 2001, es un experto en China y fue director adjunto de asuntos militares en la CIA.
Tienen a su mando las 16 agencias de inteligencia, que reúne a todo el mundo a 100 mil estadounidenses y con un enorme presupuesto -hace tres años era de 44 mil millones de dólares anuales-; entre los 16 organismos que forman la complicada trama del espionaje están la CIA, la Agencia Nacional de Seguridad, la Agencia de Inteligencia Geoespacial, los organismos de inteligencia del Pentágono, el Departamento de Estado, el FBI, La DEA, entre otros grupos menos conocidos.

La nueva misión de Turquía



La nueva misión de Turquía/Shlomo Ben-Ami, ex ministro de Relaciones Exteriores de Israel y vicepresidente del Toledo International Center for Peace.
Traducción de Claudia Martínez.
Publicado en EL PAÍS, 10/03/09;
Desde el establecimiento de Turquía como república, este país osciló entre la búsqueda del encuentro con Occidente de Kemal Atatürk y su legado otomano oriental. Nunca resuelto, el profundo problema de identidad de Turquía está hoy sacudiendo sus alianzas estratégicas y reformulando su papel regional y global. La percepción cambiante que Turquía tiene de sí misma forjó su interés, hasta ahora frustrado, de servir como agente de paz entre Israel y sus enemigos árabes, Siria y Hamás.
El celo del primer ministro Recep Tayyip Erdogan de reemplazar a Egipto como el mediador en la región y sus diatribas contra el comportamiento de Israel en Gaza, les parece a mucha gente un intento por recuperar el papel de Turquía en los tiempos otomanos como garante de la paz y la seguridad en la zona. Sus credenciales para este papel en Oriente Medio no son desde luego desdeñables.
Turquía es una superpotencia regional, con uno de los ejércitos más grandes del mundo. Al tiempo, es un país musulmán que, si bien no está menos preocupado que Israel por las ambiciones nucleares iraníes, puede mantener excelentes relaciones económicas y políticas con Teherán, más allá del fastidio norteamericano. Por supuesto, Siria también es aliado de Irán, pero ningún país tiene la influencia sobre Irán que tiene Turquía. Su ofensiva diplomática también se refleja en la reciente firma de un tratado de amistad con Arabia Saudí, al tiempo que mantiene excelentes relaciones con Pakistán e Irak.
La insistencia de Europa en ignorar los esfuerzos de Turquía por sumarse a la Unión Europea, el incremento del sentimiento popular antioccidental tras la guerra de Irak y las relaciones tensas con Estados Unidos -debido, en parte, a la próxima Ley sobre el Genocidio Armenio- son factores importantes en el cambio de dirección de Turquía. Los esfuerzos de la revolución de Atatürk para separarse del mundo árabe y musulmán se están revisando hoy. La Turquía del Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP), dirigido por Erdogan, busca una nueva misión con Oriente Próximo y las ex repúblicas soviéticas como horizontes alternativos.
El desafío para Turquía es conseguir de nuevo un papel regional sin traicionar el legado de Atatürk. La democracia y los valores seculares han mejorado enormemente en Turquía gracias al diálogo del país con Europa y a sus vínculos norteamericanos. Turquía puede ser un modelo para los países de Oriente Próximo si, al tiempo que promueve sus intereses estratégicos y económicos regionales, resiste a la tentación autoritaria y sigue probando que islam y democracia son perfectamente compatibles.
Para Israel, todo esto envía un mensaje que debería haber escuchado ya hace tiempo: su futuro en Oriente Medio no reside en alianzas estratégicas con las potencias no-árabes de la región, sino en la reconciliación con el mundo árabe. En los años sesenta del pasado siglo, el pesimismo de David Ben-Gurion sobre la posibilidad de llegar alguna vez a un acuerdo de paz con los países árabes le llevó a forjar una Alianza de la Periferia con los países no árabes del círculo exterior de Oriente Próximo: Irán, Etiopía y Turquía (también soñaba con sumar a esa alianza a la comunidad cristiana maronita del Líbano).
Ninguno de estos países tenía una disputa particular con Israel y todos, en mayor o menor medida, sostenían relaciones tensas con sus vecinos árabes. El poder militar de Israel, sus recursos en cuestiones económicas y agrícolas y una percepción exagerada de su capacidad para hacer lobby e influir en la política norteamericana hicieron que la conexión israelí resultara especialmente atractiva
para estos países.
La Alianza de la Periferia fue un intento creativo para escapar a las consecuencias del conflicto árabe-israelí. Reflejaba el anhelo del Estado israelí de liberar sus energías creativas en cuestiones económicas y sociales, mientras daba cabida a una política exterior independiente e imaginativa que no estuviera vinculada a las limitaciones paralizadoras del conflicto árabe-israelí, ni condicionada por ellas.
Pero la seguridad que supuestamente iba a aportar ese proyecto nunca se alcanzó; la centralidad del conflicto árabe-israelí no se pudo atenuar. La capacidad de los árabes para mantener a la opinión pública mundial concentrada en la situación de los palestinos hizo que los intentos de Israel para evitar las consecuencias de este conflicto, ya fuera a través de guerras periódicas o forjando alianzas regionales alternativas, resultaran un ejercicio inútil.
La revolución islámica en Irán, los cambios en Etiopía después de la caída del régimen de Haile Selassie, el colapso del Líbano maronita y la toma del poder por parte de Hezbolá en ese país dejaron a Turquía como el último miembro de la Alianza de la Periferia de Israel.
Ahora, aunque el poderoso establishment militar de Turquía tal vez quiera seguir manteniendo relaciones estrechas con Israel, el cambio, ampliamente popular, en las prioridades de política exterior de Turquía, y los serios dilemas de identidad de esa nación envían a Israel un mensaje inequívoco: la Alianza de la Periferia ya no sirve como una alternativa para la paz con el mundo árabe. De ahora en adelante, sólo puede ser complementaria de esa paz.

Calderón en la American Chamber

El presidente Felipe Calderón demandó una acción más decidida de parte del gobierno de EE UUen su lucha contra el narcotráfico pues, señaló, este "delito no se explica sin la corrupción de las autoridades que en esos niveles permiten ese tráfico".
Calderón exigió a los norteamericanos "un apoyo solidario y explícito que se refleje en recursos, cooperación, información que genere inteligencia, verdad y claridad acerca de lo que pasa en México y una firme determinación para detener el flujo de dinero que viene de allá y las armas que se usan en contra de ciudadanos mexicanos"; minar el esfuerzo de México es hacerle un favor gratis y una irresponsabilidad para con los ciudadanos de ambas naciones, dijo.
Fue durante un encuentro con empresarios con intereses en nuestro país organizados en la American Chamber Of Commerce of México, donde Calderón reclamó un mayor respaldo y acciones más decididas de parte de las autoridades norteamericanas en este combate contra la delincuencia organizada.
"La situación actual no es un tema que concierna exclusivamente a México y probablemente ni siquiera haya tenido su origen en nuestro país, esa es la verdad. El crimen organizado representa un desafío para México y Estados Unidos. Nuestras naciones podrán enfrentar este reto sólo a través de la cooperación y el entendimiento".
Los comentarios del Presidente calderón se dan horas después de que el director nacional de Inteligencia de Estados Unidos, Dennis C. Blair, señala que el crimen organizado ha provocado ingobernabilidad en algunas regiones del país.
Parte del discurso
"El otro tema, queridos amigos, al que debo referirme, es al de la seguridad pública, porque sé que es una preocupación importante de las empresas que ustedes representan.
Coincido con lo señalado por Neal en varios temas. Uno, en que la ilegalidad, la corrupción, la impunidad, son obstáculos reales para la inversión y para la competitividad económica.
Así lo hemos entendido en mi Gobierno desde el primer día, y por eso estamos enfrentando con todo, y con los costos que, sabemos, deben asumirse en términos de tiempo, de recursos, aún de vidas humanas, a la delincuencia y al crimen organizado en nuestro país.
Porque nos hemos puesto una meta indeclinable para nosotros, de transformar a México, y de transformarlo en el país de orden, de respeto, de Estado de Derecho que México debe ser y que nunca debió dejar de ser.
Una Nación que brinda seguridad y confianza a sus ciudadanos y a la inversión; un país con autoridades comprometidas con la legalidad y el combate a la impunidad; un país en el que las empresas no tengan que pagar elevados costos para proteger a sus trabajadores, directivos e instalaciones.
Un México en el que la propiedad y las inversiones están protegidas por un sistema judicial que brinda certidumbre a todos por igual.
El Estado mexicano está plenamente comprometido con la legalidad y gracias por haber actuado a tiempo, preservamos no sólo la integridad de todos y cada uno de los puntos del territorio nacional, sino también la vigencia de la ley de los mexicanos, la ley que emana de nuestras instancias soberanas, porque estamos comprometidos con la protección de los derechos de todos.
Esta no ha sido, amigas y amigos, una tarea fácil, lo sabíamos desde el principio, sabíamos que enfrentamos obstáculos e inercias acumuladas a lo largo de muchos, muchísimos años.
Enfrentamos a enemigos poderosos, que ampliaron su influencia, a través de décadas de tolerancia o de amparo de la impunidad o de la corrupción.
Pero eso no nos ha hecho dudar, al contrario. La firme convicción de que el deber del Gobierno es, precisamente, proteger a sus ciudadanos; la certeza de que las fortalezas del Estado son muy superiores a las fortalezas de la criminalidad ha llevado a mi Gobierno a una actuación firme, decidida, determinada de lucha contra la delincuencia y de lucha por la preservación de la seguridad pública de todos los mexicanos y de todos los que tienen la atinada decisión de negocio, de invertir en nuestro país.
Así lo hemos hecho y así lo seguiremos haciendo.
Día con día combatimos y debilitamos a las organizaciones criminales, y al mismo tiempo, fortalecemos la autoridad del Estado. La reacción de la delincuencia puede ser violenta o desesperada, pero ante la falsa disyuntiva de una paz ficticia o claudicante y el verdadero imperio de la legalidad, nosotros hemos optado, sin titubeos, por la única vía posible para México, que es la vía de la ley.
La situación actual, por otra parte, no es un tema que concierna exclusivamente a México y probablemente ni siquiera haya tenido su origen en nuestro país. Esa es la verdad.
El crimen organizado representa un desafío, tanto para México, como para los Estados Unidos de América. Nuestras naciones podrán enfrentar este reto sólo a través de la cooperación y del entendimiento.
El hecho indiscutible de que Estados Unidos sea el principal mercado de drogas del mundo, de que millones de norteamericanos se dediquen a consumir o a traficar drogas, de que también sea el principal mercado de armas para las organizaciones criminales que operan en ambos lados de la frontera, nos obliga a las autoridades de ambos países a reforzar los mecanismos de cooperación.
Yo quiero decirles que he encontrado en el Presidente Obama, una actitud de colaboración, que esperamos se transmita también a los integrantes de su equipo y se traduzca, específicamente, en acciones concretas, en temas como el control de la venta de armas a las bandas criminales, particularmente la de rifles de asalto y armas de alto poder, que fue liberada en 2004 en Estados Unidos, porque representan una amenaza, no sólo para la seguridad de los mexicanos, sino también para la propia seguridad de los estadounidenses.
Acciones que se traduzcan en una reducción eficaz del consumo y, desde luego, en el tráfico de drogas en ese país que, bien lo sabemos todos, no se explica sin la corrupción de las autoridades que en esos niveles permiten ese tráfico.
Es por eso mismo que el esfuerzo que realiza cada soldado, cada policía mexicano, el Estado nacional, en su conjunto debe encontrar en los Estados Unidos un apoyo solidario y explícito, que se refleje en recursos, cooperación, información que genere inteligencia, verdad y claridad acerca de lo que pasa en México, y una firme determinación para detener el flujo de dinero que viene de allá y las armas que se usan contra ciudadanos mexicanos.
Minar el esfuerzo que hoy hace el Gobierno mexicano en la lucha por construir una región más segura es una irresponsabilidad con los ciudadanos de ambas naciones, y es también un favor gratuito que se le hace al crimen.
Yo quiero agradecer en este foro el valioso apoyo, así como la voluntad y la labor de los integrantes de la American Chamber para difundir, como lo ha mencionado su Presidente, información objetiva y equilibrada sobre la seguridad en México, porque sólo a través del entendimiento y la comunicación fluida entre ambas naciones, podremos implementar políticas más exitosas en esta materia.!

Posicionamiento del Gobierno de México

Posicionamiento del Secretario de Gobernación, Fernando Gómez Mont, ante declaraciones de Dennis C. Blair, director de la Oficina De Inteligencia Nacional de EUA
México, D. F., a 11 de marzo de 2009 Boletín No.036-11/03/2009
Ante las afirmaciones expresadas por Dennis Blair, Director de Inteligencia Nacional del gobierno de los Estados Unidos, el gobierno mexicano afirma:
· La guerra que hoy libramos es producto de un problema transnacional, que como nunca estamos combatiendo con total decisión de nuestro lado de la frontera.
· En diversos foros y reuniones binacionales, México y Estados Unidos han reconocido que el problema del crimen organizado es un problema binacional, que ambos países necesitan enfrentar como aliados.
· Declaraciones como las que realizó el señor Blair, son desafortunadas y no contribuyen a generar el clima de confianza indispensable para ganar esta lucha. No hay un solo espacio del territorio nacional que escape a la dirección del Estado. La totalidad de los ciudadanos tiene acceso a servicios de salud, seguridad social y educación con el apoyo de las instituciones del Estado; las comunicaciones, los servicios de desarrollo social e incluso los procesos electorales están funcionando con normalidad hasta en las zonas más recónditas del país o en aquéllas en las que la actividad del crimen organizado muestra más intensidad. Independientemente de los fenómenos de violencia vinculados al crimen organizado, vivimos un ambiente de gobernabilidad democrática sobre el que estamos fortaleciendo las instituciones de seguridad a fin de garantizar la paz y la tranquilidad de los mexicanos.
· México exige que se reconozca su liderazgo y compromiso en la lucha contra la amenaza común del crimen organizado y demanda de las voces públicas de Estados Unidos el mismo grado de autocrítica y compromiso, que el propio gobierno mexicano ha demostrado durante la administración del presidente Calderón.
· Nuestro gobierno tiene una estrategia integral para restablecer la paz y la seguridad, que ha incluido una operación para limpiar la corrupción en las instituciones de seguridad del país, algo
que también deberían hacer nuestros vecinos del norte, pues el fenómeno de la corrupción, como el del narcotráfico, no distingue fronteras.
· Al impedir que más droga llegue a los niños y jóvenes, la lucha de México contra el narcotráfico está salvando miles de vidas inocentes en las calles de México y también en las de Estados Unidos. Si los Estados Unidos no fuesen el mayor mercado de drogas del mundo, nosotros no tendríamos este problema. Si ellos asumieran con mayor seriedad su compromiso para que se respeten las leyes norteamericanas que prohíben la exportación de armas a México, el tenor de esta lucha sería distinto.
· Es cierto, que la determinación y el esfuerzo que México despliega en el combate al crimen organizado han sido reconocidos por autoridades de todo el mundo y en especial de Estados Unidos. Sin embargo, declaraciones como las del señor Blair no contribuyen a generar el ambiente de colaboración que los ciudadanos exigen de ambos lados de la frontera.

Jorge Tello Peón: ¿cartucho quemado?

Todo apunta que Jorge Tello Peón -de un momento a otro- asumirá nuevas funciones; las que tiene hoy - y desde el inicio del sexenio- Sigrid Artz en el Secretariado Técnico en el Gabinete de Seguridad nacional y las de Monte Alejandro Rubido como secretario ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (quien sustituyó en septiembre pasado a Campa Cifrían); además que será vocero único para temas de seguridad.
Actualmente es -desde octubre del año pasado- asesor especial en seguridad del Presidente Calderón.
El pasado 10 de enero en una encuentro a puerta cerrada en las instalaciones de la Cancillería el procurador Eduardo Medina Mora y el secretario de Seguridad Pública, Gerardo García Luna, aseguraron que la lucha contra el narcotráfico no se ha perdido y que la violencia generada por los cárteles de la droga es reflejo del deterioro que están sufriendo en esa guerra. Ambos funcionarios presentaron un amplio informe sobre las acciones del gobierno contra el crimen organizado y sus resultados. Se refirieron al número de capos detenidos, decomisos efectuados y las personas que han sido extraditadas, etcétera. Mencionaron la reforma al sistema de justicia penal; la intención gubernamental de reforzar la cultura de la legalidad, y el combate al consumo de enervantes en el país.
Empero, en la misma reunión, Jorge Tello Peón, primero rechazó las tesis que consideran a México como un Estado fallido al no poder controlar la inseguridad y después dijo categórico que a los narcotraficantes no había que eliminarlos, sino controlarlos; los embajadores y cónsules asistentes se quedaron alucinados, en tanto Medina Mora y Genaro García Luna callaron. Se percibió que el jefe era Telló Peón.
Dice la columna Templo Mayor de Reforma:
"LA ASUNCIÓN de Jorge Tello Peón como el zar de los asuntos de seguridad trae nerviosos a varios... pero no a los delincuentes, sino a los funcionarios de ese sector.
DICEN QUE en Los Pinos ya hay algunos que preparan las maletas ante el nombramiento de Tello en una doble función: como asesor de Seguridad Nacional y ahora como secretario ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública.
DICEN QUE una de las primeras que podría salir de puntitas de las oficinas presidenciales es la sigilosa Sigrid Arzt, que sigue sin dar bola como secretaria del Consejo de Seguridad Nacional.
SI BIEN no es la primera vez que se le ve fuera del gabinete, en esta ocasión todo parece indicar que sí le harán efectivo su pase de salida. ¿Será?"
***
Columna Estrictamente Personal/Raymundo Riva Palacio
Cartucho quemado
Publicado en
www.ejecentral.com.mx, 11/03/2009
Jorge Tello Peón ha sido escogido por el presidente Felipe Calderón para un cargo dual: asesor de seguridad nacional en la Presidencia, y secretario ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad. Remplazará a Sigrid Arzt, quien nunca pudo con el paquete en Los Pinos, y a Monte Alejandro Rubido, a quien el gobierno perfila como el vocero único para temas de seguridad. Pero no se equivoque, las noticias no son buenas: Tello Peón es un cartucho quemado.
Está desactualizado y fuera de los temas importantes. En la última semana tuvo varios encuentros, uno con empresarios, donde departió toda la mañana con ellos sin enterarse jamás de la violencia desparramada ese día en Reynosa, lo que dejó muy mala impresión entre la gente del capital. Otro con corresponsales extranjeros, donde exhibió una piel sumamente delgada y una ignorancia sobre la estrategia del gobierno en el cual trabaja en contra de la lucha organizada, molestándose y utilizando una retórica hueca y absolutamente decepcionante.
Pero alguna debilidad tiene el presidente Calderón con él, que le perdona todo y todas. Le presentó un programa de Seguridad Pública y Calderón le ofreció el cargo de secretario, que había aceptado hasta que una rebelión familiar, provocó que Tello Peón le dijera que en una mejor ocasión. La abrupta retirada del yucateco que fue director del Cisen, generó un conflicto al entonces presidente electo, quien tuvo que recomponer y demorar el nombramiento de su gabinete, que terminó armando en forma improvisada: el secretario Genaro García Luna se enteró en la víspera que el cargo recaería en él; el general Guillermo Galván fue notificado de que sería secretario de Defensa 45 minutos antes del anuncio; y el secretario de Marina, Francisco Saynez, ni siquiera se enteró hasta que llegó a Los Pinos justo a tiempo para que le prestaran una camisa propia para el acto.
Aún así, Calderón lo nombró tiempo después asesor especial en seguridad, y soslayó las peleas palaciegas con Arzt que bordeaban lo ridículo, como por ejemplo, pelear la cabecera de las reuniones (que salomónicamente se decidió con dos sillas). Como asesor presidencial, en enero pasado, conmocionó a los embajadores de México en el mundo al afirmar que a los narcotraficantes no había que eliminarlos, sino controlarlos, una sugerencia de negociación con los cárteles que semanas después tuvo que rectificar durante una exposición en Estados Unidos.
Su llegada ahora viene cargada de mucho poder y, podría argumentarse, será una cuña contra quien fuera su pupilo en el Cisen y ahora está distanciado, García Luna. El Sistema Nacional de Seguridad es un cargo más político que policial, que maneja los presupuestos para los estados y depende del secretario de Seguridad Pública. Las fricciones entre ambos han sido crecientes, y dos de las más importantes se dieron cuando el segundo ya fungía como asesor presidencial. Una fue cuando bloqueó la recomendación de García Luna para que Wilfrido Robledo, que había trabajado con ambos, fuera nombrado director del Cisen. La otra, en esa reunión con embajadores, cuando discrepó públicamente con la estrategia contra el narco de García Luna y aseguró que la política de comunicación social que se seguía era un “desastre”.
El regreso de Tello Peón al gobierno lo tomó totalmente desubicado. Peor había salido, sin embargo, del servicio público. Nadie puede olvidar que como subsecretario de Gobernación durante el gobierno de Vicente Fox, estaba en la cárcel de máxima seguridad de Puente Grande, en las afueras de Guadalajara, el mismo día en que se fugó Joaquín “El Chapo” Guzmán. Fue una vergüenza institucional que en las narices de Tello Peón se le fuera uno de los jefes máximos del narcotráfico en México.
Años antes, como director del Cisen durante el gobierno de Ernesto Zedillo, fue enviado a investigar el misterioso secuestro de Fernando Gutiérrez Barrios, y cuando llegó a su casa en las primeras fases de la pesquisa, se mostraba desconcertado y, de acuerdo con personas que hablaron con él en ese momento
, tan nervioso que perdió su celular al caérsele en el excusado. Otro desastre. No resolvió el secuestro de Gutiérrez Barrios, sino otro policía político, Miguel Nassar Haro, quien negoció duro con los secuestradores, y elaboró un informe sobre los autores intelectuales y materiales del secuestro -oficialmente fue un jardinero y personal de su servicio-, que se mantiene en secreto hasta hoy en día.
Bajo las órdenes de Tello Peón, en el gobierno de Fox se espió al ex jefe de Gobierno del Distrito Federal Andrés Manuel López Obrador. Una de las operaciones de espionaje, a través de infiltrados en el equipo cercano del político, fue cuando se reunió con diplomáticos y agentes cubanos, que poco después fueron expulsados de México. El gobierno de Fox reservó por 12 años la información que lo llevó a esa expulsión. En esa plática, de acuerdo con ex funcionarios que supieron de ella de primera mano, los cubanos ofrecían 40 horas de video del interrogatorio en La Habana del empresario Carlos Ahumada, para ayudarlo en su campaña por la Presidencia. López Obrador nunca lo aceptó.
Si uno revisa varios de los episodios en los cuales ha estado involucrado Tello Peón en los últimos años, dejó de ser un funcionario confiable hace tiempo. Sin embargo, el presidente Calderón no lo considera de esa manera al estar listo a asignarle las nuevas responsabilidades que le darán un cargo político, en el Sistema Nacional de Seguridad, y uno estratégico, coordinando al gabinete de seguridad nacional. Pero si en el pasado reciente no podía con una responsabilidad, ¿qué hará pensar al Presidente que podrá con dos? La pregunta es retórica en el gobierno de Calderón, donde la eficiencia no es el eje por donde circulan sus decisiones.
rrivapalacio@ejecentral.com.mx
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