Tras los pasos del cabalista de Praga/Marek Halter, pintor y novelista francés de origen polaco.
Traducción de José Luis Sánchez-Silva
Publicado en EL PAÍS, 14/07/10;
En Praga, delante del viejo ayuntamiento judío, se erige la imponente estatua del gran rabino Judá Loew Ben Bezalel (1512-1609), conocido como MaHaRaL, el Cabalista.
La estatua tiene más de un siglo. Nadie se atrevió a destruirla, ni los nazis, ni los soviéticos, ni siquiera los grafiteros de nuestros días. Ahí está, inmutable, protegida por su propia leyenda. Durante el proceso Slánský, interpuesto en 1952 por el poder estalinista contra los espías y los cosmopolitas -es decir, los antiguos dirigentes comunistas de origen judío-, el Gobierno dispuso una guardia ante el monumento para protegerlo de posibles agresiones antisemitas. ¿Por qué esta excepción? Por miedo a una maldición. Aquí nació, producto de las palabras y del barro, el primer humanoide de la historia: el Golem. Mucho después de su muerte, su creador sigue inspirando temor.