El conflicto interno socava la credibilidad palestina/Ahmad Samih Khalidi, profesor de la Universidad de Oxford y ha ejercido como negociador de Palestina en el conflicto israelí-palestino
Tomado de EL MUNDO, 20/06/2007;
Ha habido un detalle que ha sido, a la vez, profundamente entristecedor y dolorosamente previsible en las escenas de violencia intestina renovada en las calles de Gaza a lo largo de los últimos días. Para los palestinos -estén donde estén- no hay nada peor que el fantasma de una guerra civil, no sólo porque sea abominable en sí misma, sino también porque este supuesto echa por tierra el fundamento moral de la causa palestina; es decir, si los palestinos están dispuestos a matarse unos a otros, inevitablemente se plantea la cuestión de por qué habría que sentir simpatía hacia ellos en su lucha contra Israel.
El estallido de violencia de estas semanas no se circunscribe sólo a los territorios palestinos. En el campamento de refugiados de Nahr al-Bared, al norte del Líbano, el Ejército de este país ha desarrollado duros combates contra la facción islamista renegada de Fatah al-Islam. Tras sufrir bajas inesperadas en un ataque sorpresa de esta facción, el Ejército respondió con un bombardeo indiscriminado sobre el campamento. Éstas y otras acciones han sido como un eco de las de Israel en Gaza, lo que plantea otra cuestión aún más perniciosa, si cabe: si a un Ejército árabe se le permite que, en la persecución de unos terroristas, ataque a palestinos no combatientes, ¿quién puede censurar a los israelíes por hacer eso mismo?
Las acciones militares en Gaza y en el norte del Líbano representan uno de los momentos más bajos de la causa palestina, que se ha acostumbrado a los reveses, los retrocesos y las derrotas. Apenas unos días antes del 40º aniversario de la Guerra de los Seis Días -junio de 1967-, ver a palestinos no combatientes huir de Nahr al-Bared, con niños aterrorizados agarrados a las faldas de mujeres que llevaban en la cabeza sus escasas pertenencias, ha rememorado las imágenes más desgraciadas de la reciente historia de Palestina.
No cabe la menor duda de que Israel y sus 40 años de ocupación son los máximos responsables de lo que ocurre en la actualidad. Veamos algunos datos: desde 1967, el Estado judío se ha anexionado la parte oriental de Jerusalén (incluidos los santos lugares de la Ciudad Vieja), ha ampliado unilateralmente sus fronteras hasta docenas de kilómetros en el interior de Cisjordania y ha instalado en ellos a unos 250.000 judíos israelíes. Se han construido decenas de miles de viviendas en Jerusalén oriental para ellos y poquísimas para los palestinos árabes, en su propio territorio.
Han trasladado a otros 250.000 israelíes a docenas de asentamientos exclusivamente judíos en Cisjordania, comunicados en la actualidad mediante carreteras exclusivas para ellos. Han encajonado Cisjordania dentro de un muro y una valla de separación de 700 kilómetros de longitud que suponen, de hecho, la anexión del 12% del territorio cisjordano. Y otro 60% a lo largo del valle del Jordán resulta inaccesible a los palestinos por razones de seguridad. A pesar de que Israel se retirara de la Franja de Gaza en el 2005, sigue siendo un territorio sitiado y aislado y no hay prácticamente movimiento normal alguno de mercancías ni de personas, ni de entrada ni de salida de la Franja, ni entre ésta y Cisjordania.
Desde 1967, entre 650.000 y 700.000 palestinos han sido detenidos o encarcelados por Israel sobre una población total en los territorios ocupados que en la actualidad es de 3,8 millones de personas. Desde la primera intifada, en 1987, 80.000 palestinos han resultado muertos o heridos, en su inmensa mayoría, civiles desarmados.
No obstante, a pesar del lastre brutal e ininterrumpido de la más prolongada ocupación que se haya visto en los tiempos modernos, nada de esto es suficiente para echar la culpa de todo a Israel. Hay otros factores en juego. Lo que en otros tiempos fue un movimiento nacional palestino totalmente entregado y vibrante se encuentra en la actualidad carente, prácticamente, de una dirección eficaz. Sus negociadores parecen incapaces de estar a la altura de los enormes retos que la nación tiene planteados. Las antiguas facciones nacionalistas de tendencia marxista han quedado marginadas. Fatah, que en su momento representó la encarnación de unas aspiraciones nacionales ambiciosas, está dividida en un millar de facciones y es incapaz de recuperar su gloria perdida ante la ausencia de su fundador, Yasir Arafat. Hamas es una organización políticamente inexperta y sufre, además, el boicot del resto del mundo. Su atractivo es excesivamente escaso para reemplazar a Fatah o para sustituir la abundante mística del nacionalismo palestino con un discurso y unos objetivos islamistas.
Fatah y Hamas se han enredado en una lucha por el poder con consecuencias fatales. Hay en ambos bandos elementos incapaces de dejar a un lado este enfrentamiento y reacios a considerar cualquier reclamación de cohabitación o de coexistencia política. Pero incluso en el supuesto de que no fuera así, es evidente que Estados Unidos e Israel, con el apoyo del Reino Unido, han hecho lo posible por socavar el Gobierno de Haniya [líder de Hamas, fuerza más votada en las pasadas elecciones] con ese empeño suyo de montar una Guardia Presidencial de la Autoridad Palestina para intimidar a Hamas y, finalmente, someterla por la fuerza.
A pesar de este apoyo exterior, la Autoridad Palestina se sigue mostrando paralizada e incapaz. Lo más probable es que la Guardia Presidencial no suponga otra cosa más que una contribución a la proliferación de grupos armados en la escena palestina y que se disperse en cuanto tenga que someterse a la prueba de enfrentarse a sus compatriotas palestinos. La plaga del salafismo en la estela de Al Qaeda ha invadido ya Gaza y el embargo patrocinado por Estados Unidos, y apoyado por la Unión Europea, sobre el que pivotan la ocupación interminable y el fomento del conflicto interno entre palestinos, no hace sino alimentar estas tendencias de cara al futuro.
Parece que no hay ninguna solución inmediata a las consecuencias acumuladas de las múltiples presiones, tanto israelíes como exteriores, y a la desastrosa decadencia interna que afligen en la actualidad a los palestinos. Su situación, en franco deterioro, no inspira confianza alguna en que sean capaces de controlar de manera eficaz las zonas que Israel pudiera desalojar. Y, entretanto, el sistema político israelí está por su parte aquejado de problemas profundos y la debilidad de sus dirigentes los hace incapaces de tomar decisiones y de ponerlas en práctica.
Por su propio interés, los israelíes necesitan reflexionar detenidamente sobre las consecuencias de la ocupación, corrosivas a largo plazo, y sobre sus efectos en el propio futuro de Israel como lugar de acogida, supuestamente seguro, del pueblo judío. Los árabes no pueden seguir proclamando sus simpatías por los palestinos al mismo tiempo que someten a los más indefensos de ellos a una violencia sin sentido.
Los palestinos también tienen que reflexionar detenidamente sobre sus perspectivas de futuro. La prioridad ha de ser la recuperación de su movimiento político nacional dentro de un espíritu de auténtica unión colectiva y de objetivos comunes alcanzables. La alternativa no radica sólo en que, de no ser así, permitirían que se perpetuara la ocupación sino también en que darían pábulo a la idea de que, de aquí en muchas décadas, no serán, por así decirlo, merecedores de la libertad a la que legítimamente tienen derecho y que con tanto apasionamiento desean.
Ego sum qui sum; analista político, un soñador enamorado de la vida y aficionado a la poesía.
21 jun 2007
20 jun 2007
Jorge Hank Rhon
Jorge Hank Rhon, aseguró esta tarde de miercoles 20 de junio que apelará ante el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) la decisión del Tribunal local que anuló su registro a la Gubernatura de Baja California.
"Me encuentro bien... bien y de buenas, vamos a interponer (la apelación) ante el Trife (sic), porque no hay una ley que esté por encima de la Constitución Política Mexicana", respondió a periodistas en improvisada conferencia de prensa.
"La presión que se ha sentido en diferentes personas involucradas, pues, les hizo estudiar diferente el caso. (Los Magistrados) cambiaron de opinión. Ahora estamos uno a uno (con los demás partidos)".
Hank Rhon enfatizó que si quieren que les gane a la tercera, a la tercera ganará.
Mas tarde mediante un boletín del Comité Ejecutivo Nacional del PRI anunció que a pesar del fallo desfavorableJorge Hank continuará con su campaña proselitista.
Este es el comunicado (textual):
México, D. F. 20/6/2007
*El derecho de votar y ser votado que establece la Constitución General de la República no es negociable.
*El CEN del PRI respalda a su CDE en Baja California y al candidato a gobernador Jorge Hank, ante el embate promovido en su contra, intentando descalificar a la fuerza política que saben, triunfará el próximo 5 de agosto: el PRI.
El día de hoy el Tribunal Electoral del Estado de Baja California, resolvió en una votación dividida, un recurso interpuesto por Acción Nacional contra el registro de Jorge Hank Rohn, candidato del PRI a la gubernatura de aquella entidad.
La complejidad de la argumentación de quienes votaron para negar el registro del candidato del PRI, no permite en este momento, aceptar la legitimidad de la resolución, lo que motiva que desde hoy estemos acudiendo a la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación para evitar que las garantías individuales de nuestro candidato sean violentadas.
Los abogados del Comité Ejecutivo Nacional, estudian con detalle la información de que dispone hasta este momento, por que ha sido tal la confusión del fallo, que ellos mismos han dado un plazo de 48 horas para poder dar a conocer la resolución completa y en consecuencia notificar en los términos de la ley.
Por lo que se conoce hasta este momento, no hay ninguna restricción para que el candidato del PRI, continúe su campaña como lo seguirá haciendo, con el ánimo y la voluntad de triunfo que lo ha posicionado a la delantera. Lo que a nuestro juicio motiva esta resolución es más por razones políticas que por estrictas razones jurídicas que ya habían sido ventiladas con anterioridad.
Hay un conflicto evidente en dos artículos de la Constitución de Baja California, que siendo del mismo nivel jerárquico mantienen una contradicción evidente.
Hank Rhon solicitó la opinión del Instituto Electoral de Baja California, previa a su solicitud de licencia a la presidencia municipal de Tijuana, para registrar su candidatura al gobierno del estado.
El 21 de mayo el candidato priísta se registró cumpliendo con todas las formalidades legales. El PAN en ese momento lo objetó ante el Consejo, mismo que lo ratificó como candidato.
La argumentación jurídica que pretende ahora anular el registro de un candidato en plena campaña exitosa, tiene la pretensión de interpretar sin facultades, la Constitución Política del estado de Baja California, cuestión ésta para la que evidentemente ese Tribunal no tiene competencia.
El PRI como Partido respetuoso de la ley y de las instituciones de la República, protesta por esta resolución injusta y expresa su firme decisión de enfrentar ante las autoridades competentes este fallo incorrecto, que ha puesto en riesgo la armonía social en el estado de Baja California.
Jorge Hank Rhon, continuará en campaña con mayor entusiasmo, con el respaldo del PRI y los partidos con los que nos hemos coaligado en la Alianza Para Que Vivas Mejor.
El Comité Ejecutivo Nacional estará en Baja California para informar a la ciudadanía de todas las acciones legales que promoverá.
Y es que las cosas ya se venían venir.
"Me encuentro bien... bien y de buenas, vamos a interponer (la apelación) ante el Trife (sic), porque no hay una ley que esté por encima de la Constitución Política Mexicana", respondió a periodistas en improvisada conferencia de prensa.
"La presión que se ha sentido en diferentes personas involucradas, pues, les hizo estudiar diferente el caso. (Los Magistrados) cambiaron de opinión. Ahora estamos uno a uno (con los demás partidos)".
Hank Rhon enfatizó que si quieren que les gane a la tercera, a la tercera ganará.
Mas tarde mediante un boletín del Comité Ejecutivo Nacional del PRI anunció que a pesar del fallo desfavorableJorge Hank continuará con su campaña proselitista.
Este es el comunicado (textual):
México, D. F. 20/6/2007
*El derecho de votar y ser votado que establece la Constitución General de la República no es negociable.
*El CEN del PRI respalda a su CDE en Baja California y al candidato a gobernador Jorge Hank, ante el embate promovido en su contra, intentando descalificar a la fuerza política que saben, triunfará el próximo 5 de agosto: el PRI.
El día de hoy el Tribunal Electoral del Estado de Baja California, resolvió en una votación dividida, un recurso interpuesto por Acción Nacional contra el registro de Jorge Hank Rohn, candidato del PRI a la gubernatura de aquella entidad.
La complejidad de la argumentación de quienes votaron para negar el registro del candidato del PRI, no permite en este momento, aceptar la legitimidad de la resolución, lo que motiva que desde hoy estemos acudiendo a la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación para evitar que las garantías individuales de nuestro candidato sean violentadas.
Los abogados del Comité Ejecutivo Nacional, estudian con detalle la información de que dispone hasta este momento, por que ha sido tal la confusión del fallo, que ellos mismos han dado un plazo de 48 horas para poder dar a conocer la resolución completa y en consecuencia notificar en los términos de la ley.
Por lo que se conoce hasta este momento, no hay ninguna restricción para que el candidato del PRI, continúe su campaña como lo seguirá haciendo, con el ánimo y la voluntad de triunfo que lo ha posicionado a la delantera. Lo que a nuestro juicio motiva esta resolución es más por razones políticas que por estrictas razones jurídicas que ya habían sido ventiladas con anterioridad.
Hay un conflicto evidente en dos artículos de la Constitución de Baja California, que siendo del mismo nivel jerárquico mantienen una contradicción evidente.
Hank Rhon solicitó la opinión del Instituto Electoral de Baja California, previa a su solicitud de licencia a la presidencia municipal de Tijuana, para registrar su candidatura al gobierno del estado.
El 21 de mayo el candidato priísta se registró cumpliendo con todas las formalidades legales. El PAN en ese momento lo objetó ante el Consejo, mismo que lo ratificó como candidato.
La argumentación jurídica que pretende ahora anular el registro de un candidato en plena campaña exitosa, tiene la pretensión de interpretar sin facultades, la Constitución Política del estado de Baja California, cuestión ésta para la que evidentemente ese Tribunal no tiene competencia.
El PRI como Partido respetuoso de la ley y de las instituciones de la República, protesta por esta resolución injusta y expresa su firme decisión de enfrentar ante las autoridades competentes este fallo incorrecto, que ha puesto en riesgo la armonía social en el estado de Baja California.
Jorge Hank Rhon, continuará en campaña con mayor entusiasmo, con el respaldo del PRI y los partidos con los que nos hemos coaligado en la Alianza Para Que Vivas Mejor.
El Comité Ejecutivo Nacional estará en Baja California para informar a la ciudadanía de todas las acciones legales que promoverá.
Y es que las cosas ya se venían venir.
Antecedentes:
En punto de las 12:00 (14:00 horas tiempo del centro) inició la sesión del Tribunal Electoral del Poder Judicial del Estado (TJEPJBC) en donde se desahogarían siete puntos, entre ellos la anulación o en su caso permanencia de la candidatura a la gubernatura de Jorge Hank Rhon.
El Tribunal de Justicia Electoral determinó por votación mayoritaria la no procedencia de la candidatura del hijo del profesor.
El artículo 42 de la Constitución local, llamado popularmente ley antichapulín, estipula que alcaldes, diputados locales y federales por Baja California, entre otros, no podrán postularse a puestos de elección popular hasta que concluyan los periodos por los que fueron electos, aunque hayan solicitado licencia.
Tal es el caso de Hank Rhon, quien esta abanderado de la Alianza para que Vivas Mejor, formada por el PRI; PVEM y Partido Estatal de Baja California (de registro local).
Hank fue electo alcalde de Tijuana para el periodo del primero de diciembre de 2004 al 30 de noviembre de 2007, puesto al que solicitó licencia ante el cabildo hace tres meses.
Mediante un acuerdo del Consejo Estatal Electoral (CEE), en abril de 2006 se autorizó el registro, con base en un supuesto error gramatical del artículo 42. Empero, el PAN impugnó este criterio, por considerar que el CEE no tiene facultades para interpretar la ley y ¡sólo debe aplicarla!
El TJEPJBC dio la razón al PAN y el TEPJF confirmó el dictamen del tribunal local, aunque desechó la impugnación por considerar que no había actos concretos para afectar la elección, porque entonces (octubre de 2006) sólo había supuestos de candidaturas.
El tribunal, los integran Elva Regina Jiménez Castillo, Armando Bejarano Calderas y Germán Leal Franco.
El ponente fue el magistrado Germán Leal Franco, quien perdio la votación.
El Tribunal de Justicia Electoral determinó por votación mayoritaria la no procedencia de la candidatura del hijo del profesor.
El artículo 42 de la Constitución local, llamado popularmente ley antichapulín, estipula que alcaldes, diputados locales y federales por Baja California, entre otros, no podrán postularse a puestos de elección popular hasta que concluyan los periodos por los que fueron electos, aunque hayan solicitado licencia.
Tal es el caso de Hank Rhon, quien esta abanderado de la Alianza para que Vivas Mejor, formada por el PRI; PVEM y Partido Estatal de Baja California (de registro local).
Hank fue electo alcalde de Tijuana para el periodo del primero de diciembre de 2004 al 30 de noviembre de 2007, puesto al que solicitó licencia ante el cabildo hace tres meses.
Mediante un acuerdo del Consejo Estatal Electoral (CEE), en abril de 2006 se autorizó el registro, con base en un supuesto error gramatical del artículo 42. Empero, el PAN impugnó este criterio, por considerar que el CEE no tiene facultades para interpretar la ley y ¡sólo debe aplicarla!
El TJEPJBC dio la razón al PAN y el TEPJF confirmó el dictamen del tribunal local, aunque desechó la impugnación por considerar que no había actos concretos para afectar la elección, porque entonces (octubre de 2006) sólo había supuestos de candidaturas.
El tribunal, los integran Elva Regina Jiménez Castillo, Armando Bejarano Calderas y Germán Leal Franco.
El ponente fue el magistrado Germán Leal Franco, quien perdio la votación.
Esta previsto que el magistrado Armando Bejarano Caldera votaría en contra; la presidenta del tribunal fue quien definio la balanza.
19 jun 2007
Turquía, hoy
Turquía: ¿islamismo laico?/Gema Martín Muñoz, es directora general de Casa Árabe y del Instituto Internacional de Estudios Árabes y del Mundo Musulmán.
Tomado de EL PAÍS, 19/06/2007;
Como ocurre con frecuencia, la interposición de lo “islámico” tiende a “velar” la comprensión occidental de complejas realidades políticas que sobrepasan la imaginaria representación entre “laicos” (luego “los nuestros”: demócratas y modernos) e islamistas (los “ajenos indeseados”, luego antimodernos y autocráticos). La crisis política que vive Turquía desde hace dos meses es un buen ejemplo.
El laicismo es un concepto cuyo modelo se ha aplicado de formas muy diversas, de manera que las experiencias históricas varían enormemente de un país a otro. El caso turco se encuentra hoy en una encrucijada, porque si bien ha propiciado una evolución secularista y democratizadora en el seno del partido islamista gobernante, también representa a una serie de grupos políticos, militares y sociales que se han anclado en un fundamentalismo laico excluyente que puede bloquear la evolución democrática del país.
El modelo histórico del laicismo kemalista se ha aplicado de una manera tan radical que, de hecho, cuestiona la propia neutralidad confesional del Estado, cuando es el fundamento que lo sustenta. La particular versión del laicismo turco no se construyó como un modelo de neutralidad, sino como un rodillo erradicador de la identidad religiosa islámica, al servicio de la conservación del poder por las elites autoproclamadas “laicas”, luego “antiislámicas”. Los defensores actuales de esta concepción del laicismo van más allá de lo que es un principio para considerarlo “una forma de vida” que el Estado debe imponer a sus ciudadanos (en palabras del ex embajador Faruk Logoglu en el Turkish Daily News del 23 de mayo), exigiéndoles renunciar a todos los demás valores e identidades. Pero, como escribía el director adjunto del mismo periódico, Mustafa Akyol, en el International Herald Tribune (4-5-2007), la verdadera cuestión está en que “el resultado de este pensamiento es una estrategia autoritaria: el poder político debe permanecer en manos de la élite laica. Así, la república laica equivale a la república de los laicos, no a la república de todos los ciudadanos”. Sin embargo, se da la circunstancia de que las elecciones democráticas del 2002 dieron la victoria al PJD (Partido de la Justicia y el Desarrollo) que dirige Tayyip Erdogan.
Tanto la elite laica-kemalista como una buena parte del imaginario occidental, han recreado la visión de que los sectores islámicos turcos son masas retrógradas y que la modernización, e incluso la democracia, han sido prerrogativas del universo laico en Turquía. La Historia y la experiencia política de los últimos años interpelan esta convicción. La primera reforma social y política turca comenzó a desarrollarse mucho antes del Estado laico y fue impulsada por el movimiento islámico liberal a mediados del siglo XIX (en el marco de la Constitución de 1876) y a principios del XX cuando se instauró el Parlamento en 1909. Y antes de que la república laica de Turquía comenzase a democratizarse, el kemalismo representó el sistema de partido único y ha instituido una concepción nacional turca que ha negado y combatido a otras minorías nacionales (véase el caso kurdo). Asimismo, esos supuestos sectores sociales “retrógrados” que han votado al PJD han ido experimentado una gran evolución en las últimas décadas, de manera que valoran los principios democráticos, el libre mercado y la integración en la Unión Europea mucho más que la radical élite laica-kemalista y militar que, hay que decir, ha quedado anclada en un pasado ultranacionalista, antioccidental y radicalmente excluyentes de toda expresión religiosa (incluida la cristiana). El Ejército turco ha hecho suyo ese legado kemalista que incluye una apropiación patrimonial del Estado, sobre el que desea mantener su tutela, ajeno a la evolución que ha experimentado una muy importante parte de la sociedad turca y a los cambios de la política nacional, regional e internacional.
En realidad, el PJD y los ciudadanos turcos que le apoyan y votan son los más europeístas y entusiastas de la entrada en la UE; el Gobierno del PJD se ha dedicado a liberalizar el país en términos políticos y económicos (lo que les ha valido que sectores liberales no-islamistas hayan dejado de considerarlos el “enemigo interior”); y, aunque algunos lo llaman “islamización”, lo que han hecho ha sido garantizar el derecho individual de las prácticas religiosas (no sólo musulmanas sino también cristianas), lo cual, no lo olvidemos, forma parte del Estado laico y democrático.
Lo que ha hecho el PJD ha sido desposeer democráticamente a través de las urnas a esa élite laica que se proclama heredera del kemalismo y que se considera la propietaria natural del Estado y el Gobierno, situándola en una situación antidemocrática y ensoñadora de la intervención del Ejército, lo que muestra que vive ajena a los cambios sociales y políticos. Con ello están poniendo en riesgo la democracia turca e ignorando la importancia de la evolución de un islamismo que, inmerso en un Estado laico, está haciendo el más importante aggiornamiento del período contemporáneo. Nada de lo que ha hecho el PJD, desde presentar un candidato a la Presidencia de la República a proponer una reforma constitucional (elegir al presidente por sufragio universal y acortar las legislaturas a cuatro años) ha sido antidemocrático (cuando, sin embargo, el procedimiento para derrocar la candidatura de Gül en el Parlamento permite al menos ciertas lecturas). Pero es más, nada debería hacer pensar en una estratagema oculta si se tiene en cuenta que el PJD ganó las elecciones con un 34,3% de los votos, con lo que bastaría que la oposición, si es capaz, se pusiera de acuerdo en presentar un candidato único para poder ganar con muchas posibilidades la presidencia de la República.
Es de gran importancia resaltar la evolución que el PJD ha ido experimentado desde hace años y conocer su propia autodefinición como partido. Ya en 2002 Erdogan, en un encuentro con periodistas en París, declaraba “nosotros somos realmente laicos” y nuestro objetivo “es la separación entre religión y Estado, sin embargo, el régimen turco ha estado controlando la religión. (…) Queremos ser europeos en todo el sentido de la palabra. En Alemania, el Gobierno no impone a las iglesias lo que deben decir los domingos. En Gran Bretaña, las jóvenes pueden vestir como quieran, incluso con el pañuelo en la cabeza. Pero en Turquía, hablar del islam libremente te puede llevar a la cárcel” (recogido por Al-Sharq al-Awsat, 12-12-2002). Y no ha dejado de repetir que su Gobierno no es el de “un partido religioso sino como el de un partido europeo conservador, (…) nosotros también somos laicos” (Al-Sharq al-Awsat, 3-5-2007).
Por tanto, la estabilidad y la continuidad de la Turquía democrática son de capital importancia por dos diferentes razones. La democracia turca está siendo el factor sustancial para impulsar la reforma islamista más liberal, modernizadora e incluso laica, que tanto necesita el mundo musulmán. Y ese islamismo que está interiorizando la modernización a través del laicismo es tan necesario como la democracia porque está siendo observado con gran interés por otros islamismos, como el PJD marroquí o los Hermanos Musulmanes egipcios y jordanos. Si tanto nos interesa como europeos y laicos “la modernización del islam”, no podemos sino felicitarnos de esta experiencia turca. No contribuyamos a demolerla.
Tomado de EL PAÍS, 19/06/2007;
Como ocurre con frecuencia, la interposición de lo “islámico” tiende a “velar” la comprensión occidental de complejas realidades políticas que sobrepasan la imaginaria representación entre “laicos” (luego “los nuestros”: demócratas y modernos) e islamistas (los “ajenos indeseados”, luego antimodernos y autocráticos). La crisis política que vive Turquía desde hace dos meses es un buen ejemplo.
El laicismo es un concepto cuyo modelo se ha aplicado de formas muy diversas, de manera que las experiencias históricas varían enormemente de un país a otro. El caso turco se encuentra hoy en una encrucijada, porque si bien ha propiciado una evolución secularista y democratizadora en el seno del partido islamista gobernante, también representa a una serie de grupos políticos, militares y sociales que se han anclado en un fundamentalismo laico excluyente que puede bloquear la evolución democrática del país.
El modelo histórico del laicismo kemalista se ha aplicado de una manera tan radical que, de hecho, cuestiona la propia neutralidad confesional del Estado, cuando es el fundamento que lo sustenta. La particular versión del laicismo turco no se construyó como un modelo de neutralidad, sino como un rodillo erradicador de la identidad religiosa islámica, al servicio de la conservación del poder por las elites autoproclamadas “laicas”, luego “antiislámicas”. Los defensores actuales de esta concepción del laicismo van más allá de lo que es un principio para considerarlo “una forma de vida” que el Estado debe imponer a sus ciudadanos (en palabras del ex embajador Faruk Logoglu en el Turkish Daily News del 23 de mayo), exigiéndoles renunciar a todos los demás valores e identidades. Pero, como escribía el director adjunto del mismo periódico, Mustafa Akyol, en el International Herald Tribune (4-5-2007), la verdadera cuestión está en que “el resultado de este pensamiento es una estrategia autoritaria: el poder político debe permanecer en manos de la élite laica. Así, la república laica equivale a la república de los laicos, no a la república de todos los ciudadanos”. Sin embargo, se da la circunstancia de que las elecciones democráticas del 2002 dieron la victoria al PJD (Partido de la Justicia y el Desarrollo) que dirige Tayyip Erdogan.
Tanto la elite laica-kemalista como una buena parte del imaginario occidental, han recreado la visión de que los sectores islámicos turcos son masas retrógradas y que la modernización, e incluso la democracia, han sido prerrogativas del universo laico en Turquía. La Historia y la experiencia política de los últimos años interpelan esta convicción. La primera reforma social y política turca comenzó a desarrollarse mucho antes del Estado laico y fue impulsada por el movimiento islámico liberal a mediados del siglo XIX (en el marco de la Constitución de 1876) y a principios del XX cuando se instauró el Parlamento en 1909. Y antes de que la república laica de Turquía comenzase a democratizarse, el kemalismo representó el sistema de partido único y ha instituido una concepción nacional turca que ha negado y combatido a otras minorías nacionales (véase el caso kurdo). Asimismo, esos supuestos sectores sociales “retrógrados” que han votado al PJD han ido experimentado una gran evolución en las últimas décadas, de manera que valoran los principios democráticos, el libre mercado y la integración en la Unión Europea mucho más que la radical élite laica-kemalista y militar que, hay que decir, ha quedado anclada en un pasado ultranacionalista, antioccidental y radicalmente excluyentes de toda expresión religiosa (incluida la cristiana). El Ejército turco ha hecho suyo ese legado kemalista que incluye una apropiación patrimonial del Estado, sobre el que desea mantener su tutela, ajeno a la evolución que ha experimentado una muy importante parte de la sociedad turca y a los cambios de la política nacional, regional e internacional.
En realidad, el PJD y los ciudadanos turcos que le apoyan y votan son los más europeístas y entusiastas de la entrada en la UE; el Gobierno del PJD se ha dedicado a liberalizar el país en términos políticos y económicos (lo que les ha valido que sectores liberales no-islamistas hayan dejado de considerarlos el “enemigo interior”); y, aunque algunos lo llaman “islamización”, lo que han hecho ha sido garantizar el derecho individual de las prácticas religiosas (no sólo musulmanas sino también cristianas), lo cual, no lo olvidemos, forma parte del Estado laico y democrático.
Lo que ha hecho el PJD ha sido desposeer democráticamente a través de las urnas a esa élite laica que se proclama heredera del kemalismo y que se considera la propietaria natural del Estado y el Gobierno, situándola en una situación antidemocrática y ensoñadora de la intervención del Ejército, lo que muestra que vive ajena a los cambios sociales y políticos. Con ello están poniendo en riesgo la democracia turca e ignorando la importancia de la evolución de un islamismo que, inmerso en un Estado laico, está haciendo el más importante aggiornamiento del período contemporáneo. Nada de lo que ha hecho el PJD, desde presentar un candidato a la Presidencia de la República a proponer una reforma constitucional (elegir al presidente por sufragio universal y acortar las legislaturas a cuatro años) ha sido antidemocrático (cuando, sin embargo, el procedimiento para derrocar la candidatura de Gül en el Parlamento permite al menos ciertas lecturas). Pero es más, nada debería hacer pensar en una estratagema oculta si se tiene en cuenta que el PJD ganó las elecciones con un 34,3% de los votos, con lo que bastaría que la oposición, si es capaz, se pusiera de acuerdo en presentar un candidato único para poder ganar con muchas posibilidades la presidencia de la República.
Es de gran importancia resaltar la evolución que el PJD ha ido experimentado desde hace años y conocer su propia autodefinición como partido. Ya en 2002 Erdogan, en un encuentro con periodistas en París, declaraba “nosotros somos realmente laicos” y nuestro objetivo “es la separación entre religión y Estado, sin embargo, el régimen turco ha estado controlando la religión. (…) Queremos ser europeos en todo el sentido de la palabra. En Alemania, el Gobierno no impone a las iglesias lo que deben decir los domingos. En Gran Bretaña, las jóvenes pueden vestir como quieran, incluso con el pañuelo en la cabeza. Pero en Turquía, hablar del islam libremente te puede llevar a la cárcel” (recogido por Al-Sharq al-Awsat, 12-12-2002). Y no ha dejado de repetir que su Gobierno no es el de “un partido religioso sino como el de un partido europeo conservador, (…) nosotros también somos laicos” (Al-Sharq al-Awsat, 3-5-2007).
Por tanto, la estabilidad y la continuidad de la Turquía democrática son de capital importancia por dos diferentes razones. La democracia turca está siendo el factor sustancial para impulsar la reforma islamista más liberal, modernizadora e incluso laica, que tanto necesita el mundo musulmán. Y ese islamismo que está interiorizando la modernización a través del laicismo es tan necesario como la democracia porque está siendo observado con gran interés por otros islamismos, como el PJD marroquí o los Hermanos Musulmanes egipcios y jordanos. Si tanto nos interesa como europeos y laicos “la modernización del islam”, no podemos sino felicitarnos de esta experiencia turca. No contribuyamos a demolerla.
Sobre la eutanasia
De acuerdo con un análisis del Centro de Estudios Sociales y de Opinión Pública (Cesop) de la Cámara de Diputados de México, existen cuando menos cuatro iniciativas, dos de ellas a nivel federal, que abordan el tema de la eutanasia desde diversas perspectivas.
En un informe, del Cesop, se señala que existen diversas iniciativas para abordar las situaciones en que los pacientes no pueden decidir, por su condición y las características de su enfermedad, si aceptan o rechazan los tratamientos y procedimientos médicos.
De estas iniciativas destaca la presentada por el Grupo Parlamentario del PRI en la Cámara de Diputados, para establecer la figura de “Tutela Especial de Atención Médica” en el Código Civil Federal, a fin de que las personas, cuando todavía estén en uso de sus facultades físicas y mentales, establezcan quién decidirá qué hacer o qué no hacer en caso de presentarse una situación de esa naturaleza.
Plantea que, ante notario público, se designe a una persona que tome las decisiones necesarias cuando el otorgante se vea incapacitado para comunicar por sí mismo sus decisiones al médico y deslindar al tutor de la responsabilidad jurídica derivada de sus determinaciones.
Otra iniciativa, presentada en la Asamblea Legislativa del DF., propone reformar el Código Penal, la Ley General de Salud y el Código Civil, todos del Distrito Federal, para eliminar la pena ante la privación de la vida por razones humanitarias; formar grupos de bioética que supervisen los casos relevantes e instituir el testamento en vida.
También en la ALDF se conocerá esta semana una iniciativa que sugiere la creación de la Ley de Voluntad Anticipada para el DF que revisa el procedimiento por el cual un paciente terminal o sus parientes pueden solicitar la suspensión de un tratamiento curativo y se inicie uno paliativo que disminuya el dolor, aun con la consecuencia de la muerte.
En el Senado de la República también se ha abordado el tema con la propuesta de crear la Ley General de Suspensión de Tratamiento Curativo, la cual revisa el procedimiento con el que se puede solicitar la suspensión del tratamiento curativo para sustituirlo por tratamientos paliativos; además, protegería al médico que acepte tal voluntad y siga los procedimientos descritos.
En algunas de ellas se revisa y considera la concepción de eutanasia activa; otras proponen no castigar esa acción si se realiza bajo criterios de estricta observancia. También plantean la figura del testamento en vida, donde el paciente haya manifestado sus últimos deseos en torno a los tratamientos médicos, además del establecimiento de grupos de bioética en los hospitales para supervisar, atestiguar y aprobar los tratamientos, o la ausencia de éstos, a los pacientes terminales.
En un estudio del Cesop se consigna un cuadro comparativo de la legislación internacional sobre la eutanasia, según el cual sólo en el estado de Oregon, de EE UU, se permite el suministro de dosis letales de medicamentos a enfermos terminales que deseen la eutanasia.
En Holanda no se penaliza del todo, pues, bajo estrictas condiciones de cuidado, hay excepciones que ofrecen al médico la posibilidad de ayudar a un paciente terminal. En Holanda anualmente, alrededor de dos mil personas reciben ayuda médica para morir: en 2003 se notificaron mil 815 casos; en 2004, mil 886 y en 2005, mil 993; en la mayoría se trató de enfermos de cáncer y tres de Alzheimer.
En Bélgica se despenalizó el procedimiento para adultos en ciertos casos y el número de eutanasias practicadas en esta nación fue de 31 por mes entre 2004 y 2005 y aumentó a 37 por mes a principios de 2006; 49 por ciento de los casos eran personas de entre 60 y 79 años de edad y las patologías iban desde cáncer hasta enfermedades neuro-psiquiátricas. Su legislación también permite el suicidio asistido en pacientes que aún no están en fase terminal.
Desde 2005, en Francia se reconoce el derecho del paciente terminal a rechazar un tratamiento considerado inútil, pero no legaliza la eutanasia.
En Suiza no se penaliza la asistencia al suicidio, que consiste en ofrecer la ayuda exterior necesaria para facilitar la muerte de quien claramente quiere acabar con su vida.
En tanto, en la legislación de Alemania permite acatar la voluntad de un paciente cuando su sufrimiento es causado por un mal irreversible y mortal, pero no aplica a pacientes en coma. Las posiciones sobre este tema en la nación teutona van desde las que respaldan el derecho de los pacientes a decidir cómo morir, hasta las que lo rechazan por los recuerdos de la era del nazismo y posturas religiosas, aunque el 74 por ciento de la población apoya su legitimación.
En Australia, sólo durante un año se permitió la eutanasia.
En Dinamarca, si la muerte es consentida y operan móviles de piedad, se plica el perdón judicial.
En Brasil se permite desconectar los aparatos que mantienen vivos a los pacientes sin posibilidad de cura y en fase terminal y en Colombia sí se permite la eutanasia pasiva, mientras que en México y Chile esa práctica está prohibida.
Fuente: Cámara de Diputados
En un informe, del Cesop, se señala que existen diversas iniciativas para abordar las situaciones en que los pacientes no pueden decidir, por su condición y las características de su enfermedad, si aceptan o rechazan los tratamientos y procedimientos médicos.
De estas iniciativas destaca la presentada por el Grupo Parlamentario del PRI en la Cámara de Diputados, para establecer la figura de “Tutela Especial de Atención Médica” en el Código Civil Federal, a fin de que las personas, cuando todavía estén en uso de sus facultades físicas y mentales, establezcan quién decidirá qué hacer o qué no hacer en caso de presentarse una situación de esa naturaleza.
Plantea que, ante notario público, se designe a una persona que tome las decisiones necesarias cuando el otorgante se vea incapacitado para comunicar por sí mismo sus decisiones al médico y deslindar al tutor de la responsabilidad jurídica derivada de sus determinaciones.
Otra iniciativa, presentada en la Asamblea Legislativa del DF., propone reformar el Código Penal, la Ley General de Salud y el Código Civil, todos del Distrito Federal, para eliminar la pena ante la privación de la vida por razones humanitarias; formar grupos de bioética que supervisen los casos relevantes e instituir el testamento en vida.
También en la ALDF se conocerá esta semana una iniciativa que sugiere la creación de la Ley de Voluntad Anticipada para el DF que revisa el procedimiento por el cual un paciente terminal o sus parientes pueden solicitar la suspensión de un tratamiento curativo y se inicie uno paliativo que disminuya el dolor, aun con la consecuencia de la muerte.
En el Senado de la República también se ha abordado el tema con la propuesta de crear la Ley General de Suspensión de Tratamiento Curativo, la cual revisa el procedimiento con el que se puede solicitar la suspensión del tratamiento curativo para sustituirlo por tratamientos paliativos; además, protegería al médico que acepte tal voluntad y siga los procedimientos descritos.
En algunas de ellas se revisa y considera la concepción de eutanasia activa; otras proponen no castigar esa acción si se realiza bajo criterios de estricta observancia. También plantean la figura del testamento en vida, donde el paciente haya manifestado sus últimos deseos en torno a los tratamientos médicos, además del establecimiento de grupos de bioética en los hospitales para supervisar, atestiguar y aprobar los tratamientos, o la ausencia de éstos, a los pacientes terminales.
En un estudio del Cesop se consigna un cuadro comparativo de la legislación internacional sobre la eutanasia, según el cual sólo en el estado de Oregon, de EE UU, se permite el suministro de dosis letales de medicamentos a enfermos terminales que deseen la eutanasia.
En Holanda no se penaliza del todo, pues, bajo estrictas condiciones de cuidado, hay excepciones que ofrecen al médico la posibilidad de ayudar a un paciente terminal. En Holanda anualmente, alrededor de dos mil personas reciben ayuda médica para morir: en 2003 se notificaron mil 815 casos; en 2004, mil 886 y en 2005, mil 993; en la mayoría se trató de enfermos de cáncer y tres de Alzheimer.
En Bélgica se despenalizó el procedimiento para adultos en ciertos casos y el número de eutanasias practicadas en esta nación fue de 31 por mes entre 2004 y 2005 y aumentó a 37 por mes a principios de 2006; 49 por ciento de los casos eran personas de entre 60 y 79 años de edad y las patologías iban desde cáncer hasta enfermedades neuro-psiquiátricas. Su legislación también permite el suicidio asistido en pacientes que aún no están en fase terminal.
Desde 2005, en Francia se reconoce el derecho del paciente terminal a rechazar un tratamiento considerado inútil, pero no legaliza la eutanasia.
En Suiza no se penaliza la asistencia al suicidio, que consiste en ofrecer la ayuda exterior necesaria para facilitar la muerte de quien claramente quiere acabar con su vida.
En tanto, en la legislación de Alemania permite acatar la voluntad de un paciente cuando su sufrimiento es causado por un mal irreversible y mortal, pero no aplica a pacientes en coma. Las posiciones sobre este tema en la nación teutona van desde las que respaldan el derecho de los pacientes a decidir cómo morir, hasta las que lo rechazan por los recuerdos de la era del nazismo y posturas religiosas, aunque el 74 por ciento de la población apoya su legitimación.
En Australia, sólo durante un año se permitió la eutanasia.
En Dinamarca, si la muerte es consentida y operan móviles de piedad, se plica el perdón judicial.
En Brasil se permite desconectar los aparatos que mantienen vivos a los pacientes sin posibilidad de cura y en fase terminal y en Colombia sí se permite la eutanasia pasiva, mientras que en México y Chile esa práctica está prohibida.
Fuente: Cámara de Diputados
18 jun 2007
Vargas Llosa y el socialismo del siglo XXI
Socialismo del siglo XXI/Mario Vargas Llosa
Tomado de EL PAÍS, 17/06/2007;
A diferencia de lo que ocurre en otros países, donde la prensa escrita pierde lectores y publicidad, y por lo mismo se empobrece, en Brasil parece gozar de muy buena salud. Es la impresión que saco de una intensa semana pasada en ese país, en Río de Janeiro y São Paulo (con una rápida escapada al pequeño paraíso de Buzios), en la que, fiel a mi vocación inveterada de lector de periódicos, me he desayunado cada día sumergido en las abundantes páginas de O Globo, O Estado de São Paulo y A Folha de São Paulo, los tres principales diarios del país.
Excelentes, los tres. Bien escritos y mejor diagramados, con una rica información local e internacional, buenos columnistas, escaso amarillismo y mínima chismografía. Lo único lamentable es el poco espacio dedicado a la cultura de que adolecen los tres, pero ya sabemos que eso es, hoy, una enfermedad planetaria.
La prensa brasileña, escrita y audiovisual, ha reaccionado con gran energía, condenando de manera severísima el cierre de Radio Caracas Televisión por el aprendiz de dictador venezolano, comandante Hugo Chávez. Hasta el Senado brasileño hizo lo mismo en un gesto que lo enaltece, sobre todo considerando los remilgos y silencios cobardes de los otros parlamentos latinoamericanos frente al atropello cometido por Chávez en su designio de acabar con el pluralismo informativo y la libertad de expresión en Venezuela. Penoso, eso sí, el apoyo que recibió Chávez del Presidente Lula, quien justificó la clausura de RCTV, para no desencadenar las iras del caudillo venezolano, por lo que, afortunadamente, ha recibido de la prensa brasileña muchas y muy justas recriminaciones. Por lo demás, no existe el menor peligro de que Lula imite a Hugo Chávez: aunque le mande besos volados y simule a veces apoyarlo, su política está en las antípodas del estatismo y el colectivismo económico que el destemplado comandante aplica en su país, decidido por lo visto a producir en Venezuela una catástrofe económica e institucional semejante a la que causó en el Perú el general Juan Velasco Alvarado, otro de los mentores y modelos de Hugo Chávez, además de Fidel Castro.
Lula ha optado por un socialismo moderno, a la europea, es decir por un socialismo que de tal sólo tiene el nombre, pues apoya la inversión extranjera y el mercado, la apertura económica y la empresa privada y por eso los empresarios brasileños están felices con él: saben que sus declaraciones esporádicas de simpatía hacia Chávez son meras concesiones retóricas a la izquierda radical para tratar de aplacarla, sin el menor éxito por lo demás, pues ésta lo ataca ya como un traidor a la revolución. Vaya paradojas del tiempo en que vivimos: Lula, campeón del capitalismo para una derecha económica brasileña que ve en el antiguo sindicalista la mejor defensa contra el “socialismo del siglo XXI” que propone Hugo Chávez.
El último número del semanario Veja -que tira un millón doscientos mil ejemplares de cada número- contiene una excelente investigación realizada por la revista sobre este “socialismo del siglo XXI” que se ha inventado el comandante Hugo Chávez y que, a golpe de petrodólares, se empeña en diseminar por toda la región. El reportaje, que firma el periodista Duda Teixeira quien ha verificado sus datos sobre el terreno, no tiene desperdicio. Algunos ejemplos muestran la velocidad y obscenidad con que los más estrechos colaboradores políticos del caudillo-paracaidista se han enriquecido en el poder. El psiquiatra Jorge Rodríguez, vicepresidente nombrado por Chávez, es dueño de un lujoso hotel, en la isla Margarita, el principal balneario del país. Adán Chávez, hermano del presidente y ministro de Educación, es dueño de una empresa propietaria de 1.600 camiones y barcos de pesca, y don Eudomario Carrujo, director financiero de la poderosa PDVSA, la compañía petrolera estatal, posee una flota privada de quince automóviles de lujo, entre ellos un Hummer H2, que vale cien mil dólares. Este último vehículo es el preferido de los funcionarioschavistas, según confesaron a Veja los distribuidores de automóviles en Caracas. Y uno de los principales corifeos del “socialismo del siglo XXI”, el gobernador chavista de Carabobo, Luis Acosta Carlez, lo proclamó en la televisión sin el menor rubor: “¿Por qué nosotros, los revolucionarios, no tendríamos el derecho de tener una camioneta Hummer H2″ En efecto ¿por qué no? ¿Acaso el Presidente Brejnev, de la URSS, no tenía el hobby de coleccionar Mercedes Benz?
No sólo los coches de lujo son una de las debilidades de la actual nomenclatura venezolana. Otra es Miami y sus shopping centers, cabarets y hoteles de lujo. En esto, dice el periodista de Veja, con mucha gracia, Hugo Chávez ha conseguido igualar ya a su héroe epónimo Fidel Castro: como los cubanos, todos los venezolanos sueñan ahora con escapar a los Estados Unidos. La diferencia está en que los altos funcionaros chavistas sí pueden hacerlo. Como no está bien visto que vayan a gastarse sus petrodólares en el imperio contra el que su jefe y caudillo despotrica día y noche, se valen de picardías y pillerías que el informe de Veja refiere con lujo de detalles. Como tener dos pasaportes -uno sólo para los viajes a Estados Unidos- o arrancar las páginas con los sellos de entrada al infierno imperialista.
El “socialismo del siglo XXI” consiste también en un desaforado mercantilismo. En la Venezuela de hoy se puede ser -todavía- un exitoso capitalista, a condición de ser un chavista servil. Como la transparencia se evaporó con la instalación del régimen, las concesiones, licitaciones y contratos estatales se otorgan a dedo, y, algunas veces, mediante subastas o concursos amañados. El criterio político prevalece siempre, de acuerdo a la antigua ley de hierro de las dictaduras tercermundistas: “Para los amigos, todos los favores; para los enemigos, la ley”.
Como, gracias a la política chavista, la producción industrial se desplomó, la importación de artículos de primera necesidad es hoy un excelente negocio. Pero, para conseguir los dólares necesarios, el importador debe estar en muy buenas relaciones con el Gobierno, pues para eso mismo se estableció el control de cambios, instrumento de coerción y de soborno tradicional de los gobiernos “nacionalistas” latinoamericanos.
El reportaje de Veja, pese a la pavorosa realidad de corrupción, amiguismo, demagogia y autoritarismo que describe, no es totalmente pesimista. Por una parte, confirma algo que yo sospechaba, al ver la valerosa manera como la oposición venezolana se movilizó contra el cierre de Radio Caracas Televisión. Que, esta vez, el caudillo venezolano ha dado un paso en falso y el pueblo venezolano ha comenzado a abrir los ojos frente al monstruo que ha creado, dando su confianza y sus votos a un demagogo que puede llevar el país a la ruina y a una dictadura totalitaria. Las encuestas que transcribe Veja del Instituto Hinterlaces, de Caracas, son elocuentes: 78% de los venezolanos reprueban el anti-norteamericanismo de Chávez; 85% condenan el financiamiento político a otros países; 86% no quieren un socialismo a la cubana y el 86% están contra la confiscación de propiedades privadas. Más aún: el cuarenta por ciento de los venezolanos que votaron por Chávez en las elecciones de diciembre pasado declaran que hoy votarían contra él.
Todavía hay, pues, esperanzas para Venezuela. Y podemos asegurar, sin temor a equivocarnos, que el “socialismo del siglo XXI”, hechura del espadón matonesco pasará pronto, como una patraña más, de esas dictaduras esperpénticas de que está constelada la historia latinoamericana.
¿Qué llevó a millones de venezolanos a votar tantas veces en los últimos años a favor de Hugo Chávez? La corrupción que corroía a la democracia y la incapacidad de ésta para reducir la pobreza y las inicuas desigualdades sociales. Pero, en vez de optar por una alternativa libertadora, se pusieron la soga al cuello apoyando una política que ha triplicado en cinco años la criminalidad en el país, disparado la inflación, derrocha los recursos públicos financiando el extremismo marxista en todo el continente y manteniendo vivo al semi cadáver cubano. Pero, sobre todo, a un régimen que ha añadido nuevas y más perniciosas formas de corrupción a las varias que el país arrastraba. Ahora, el comandante Chávez sabe que su impopularidad crece cada día y por eso se apresura a cerrar los escasos espacios que quedan en Venezuela para denunciar sus atropellos. Lo ocurrido con RCTV es sólo el comienzo de un proceso que, como en Cuba, acabará por poner todos los medios de comunicación venezolanos bajo el control del Estado, salvo, tal vez, dos o tres excepciones, empresas supuestamente independientes -parece ser el caso de Venevisión a juzgar por su ominoso silencio frente a la clausura de RTCV- para mantener la farsa del pluralismo informativo. Pero, a juzgar por la gallarda reacción que esta medida ha provocado en el medio estudiantil y popular que antes apoyaba al régimen, este episodio podría ser también el principio del fin de la revolución chavista.
Tomado de EL PAÍS, 17/06/2007;
A diferencia de lo que ocurre en otros países, donde la prensa escrita pierde lectores y publicidad, y por lo mismo se empobrece, en Brasil parece gozar de muy buena salud. Es la impresión que saco de una intensa semana pasada en ese país, en Río de Janeiro y São Paulo (con una rápida escapada al pequeño paraíso de Buzios), en la que, fiel a mi vocación inveterada de lector de periódicos, me he desayunado cada día sumergido en las abundantes páginas de O Globo, O Estado de São Paulo y A Folha de São Paulo, los tres principales diarios del país.
Excelentes, los tres. Bien escritos y mejor diagramados, con una rica información local e internacional, buenos columnistas, escaso amarillismo y mínima chismografía. Lo único lamentable es el poco espacio dedicado a la cultura de que adolecen los tres, pero ya sabemos que eso es, hoy, una enfermedad planetaria.
La prensa brasileña, escrita y audiovisual, ha reaccionado con gran energía, condenando de manera severísima el cierre de Radio Caracas Televisión por el aprendiz de dictador venezolano, comandante Hugo Chávez. Hasta el Senado brasileño hizo lo mismo en un gesto que lo enaltece, sobre todo considerando los remilgos y silencios cobardes de los otros parlamentos latinoamericanos frente al atropello cometido por Chávez en su designio de acabar con el pluralismo informativo y la libertad de expresión en Venezuela. Penoso, eso sí, el apoyo que recibió Chávez del Presidente Lula, quien justificó la clausura de RCTV, para no desencadenar las iras del caudillo venezolano, por lo que, afortunadamente, ha recibido de la prensa brasileña muchas y muy justas recriminaciones. Por lo demás, no existe el menor peligro de que Lula imite a Hugo Chávez: aunque le mande besos volados y simule a veces apoyarlo, su política está en las antípodas del estatismo y el colectivismo económico que el destemplado comandante aplica en su país, decidido por lo visto a producir en Venezuela una catástrofe económica e institucional semejante a la que causó en el Perú el general Juan Velasco Alvarado, otro de los mentores y modelos de Hugo Chávez, además de Fidel Castro.
Lula ha optado por un socialismo moderno, a la europea, es decir por un socialismo que de tal sólo tiene el nombre, pues apoya la inversión extranjera y el mercado, la apertura económica y la empresa privada y por eso los empresarios brasileños están felices con él: saben que sus declaraciones esporádicas de simpatía hacia Chávez son meras concesiones retóricas a la izquierda radical para tratar de aplacarla, sin el menor éxito por lo demás, pues ésta lo ataca ya como un traidor a la revolución. Vaya paradojas del tiempo en que vivimos: Lula, campeón del capitalismo para una derecha económica brasileña que ve en el antiguo sindicalista la mejor defensa contra el “socialismo del siglo XXI” que propone Hugo Chávez.
El último número del semanario Veja -que tira un millón doscientos mil ejemplares de cada número- contiene una excelente investigación realizada por la revista sobre este “socialismo del siglo XXI” que se ha inventado el comandante Hugo Chávez y que, a golpe de petrodólares, se empeña en diseminar por toda la región. El reportaje, que firma el periodista Duda Teixeira quien ha verificado sus datos sobre el terreno, no tiene desperdicio. Algunos ejemplos muestran la velocidad y obscenidad con que los más estrechos colaboradores políticos del caudillo-paracaidista se han enriquecido en el poder. El psiquiatra Jorge Rodríguez, vicepresidente nombrado por Chávez, es dueño de un lujoso hotel, en la isla Margarita, el principal balneario del país. Adán Chávez, hermano del presidente y ministro de Educación, es dueño de una empresa propietaria de 1.600 camiones y barcos de pesca, y don Eudomario Carrujo, director financiero de la poderosa PDVSA, la compañía petrolera estatal, posee una flota privada de quince automóviles de lujo, entre ellos un Hummer H2, que vale cien mil dólares. Este último vehículo es el preferido de los funcionarioschavistas, según confesaron a Veja los distribuidores de automóviles en Caracas. Y uno de los principales corifeos del “socialismo del siglo XXI”, el gobernador chavista de Carabobo, Luis Acosta Carlez, lo proclamó en la televisión sin el menor rubor: “¿Por qué nosotros, los revolucionarios, no tendríamos el derecho de tener una camioneta Hummer H2″ En efecto ¿por qué no? ¿Acaso el Presidente Brejnev, de la URSS, no tenía el hobby de coleccionar Mercedes Benz?
No sólo los coches de lujo son una de las debilidades de la actual nomenclatura venezolana. Otra es Miami y sus shopping centers, cabarets y hoteles de lujo. En esto, dice el periodista de Veja, con mucha gracia, Hugo Chávez ha conseguido igualar ya a su héroe epónimo Fidel Castro: como los cubanos, todos los venezolanos sueñan ahora con escapar a los Estados Unidos. La diferencia está en que los altos funcionaros chavistas sí pueden hacerlo. Como no está bien visto que vayan a gastarse sus petrodólares en el imperio contra el que su jefe y caudillo despotrica día y noche, se valen de picardías y pillerías que el informe de Veja refiere con lujo de detalles. Como tener dos pasaportes -uno sólo para los viajes a Estados Unidos- o arrancar las páginas con los sellos de entrada al infierno imperialista.
El “socialismo del siglo XXI” consiste también en un desaforado mercantilismo. En la Venezuela de hoy se puede ser -todavía- un exitoso capitalista, a condición de ser un chavista servil. Como la transparencia se evaporó con la instalación del régimen, las concesiones, licitaciones y contratos estatales se otorgan a dedo, y, algunas veces, mediante subastas o concursos amañados. El criterio político prevalece siempre, de acuerdo a la antigua ley de hierro de las dictaduras tercermundistas: “Para los amigos, todos los favores; para los enemigos, la ley”.
Como, gracias a la política chavista, la producción industrial se desplomó, la importación de artículos de primera necesidad es hoy un excelente negocio. Pero, para conseguir los dólares necesarios, el importador debe estar en muy buenas relaciones con el Gobierno, pues para eso mismo se estableció el control de cambios, instrumento de coerción y de soborno tradicional de los gobiernos “nacionalistas” latinoamericanos.
El reportaje de Veja, pese a la pavorosa realidad de corrupción, amiguismo, demagogia y autoritarismo que describe, no es totalmente pesimista. Por una parte, confirma algo que yo sospechaba, al ver la valerosa manera como la oposición venezolana se movilizó contra el cierre de Radio Caracas Televisión. Que, esta vez, el caudillo venezolano ha dado un paso en falso y el pueblo venezolano ha comenzado a abrir los ojos frente al monstruo que ha creado, dando su confianza y sus votos a un demagogo que puede llevar el país a la ruina y a una dictadura totalitaria. Las encuestas que transcribe Veja del Instituto Hinterlaces, de Caracas, son elocuentes: 78% de los venezolanos reprueban el anti-norteamericanismo de Chávez; 85% condenan el financiamiento político a otros países; 86% no quieren un socialismo a la cubana y el 86% están contra la confiscación de propiedades privadas. Más aún: el cuarenta por ciento de los venezolanos que votaron por Chávez en las elecciones de diciembre pasado declaran que hoy votarían contra él.
Todavía hay, pues, esperanzas para Venezuela. Y podemos asegurar, sin temor a equivocarnos, que el “socialismo del siglo XXI”, hechura del espadón matonesco pasará pronto, como una patraña más, de esas dictaduras esperpénticas de que está constelada la historia latinoamericana.
¿Qué llevó a millones de venezolanos a votar tantas veces en los últimos años a favor de Hugo Chávez? La corrupción que corroía a la democracia y la incapacidad de ésta para reducir la pobreza y las inicuas desigualdades sociales. Pero, en vez de optar por una alternativa libertadora, se pusieron la soga al cuello apoyando una política que ha triplicado en cinco años la criminalidad en el país, disparado la inflación, derrocha los recursos públicos financiando el extremismo marxista en todo el continente y manteniendo vivo al semi cadáver cubano. Pero, sobre todo, a un régimen que ha añadido nuevas y más perniciosas formas de corrupción a las varias que el país arrastraba. Ahora, el comandante Chávez sabe que su impopularidad crece cada día y por eso se apresura a cerrar los escasos espacios que quedan en Venezuela para denunciar sus atropellos. Lo ocurrido con RCTV es sólo el comienzo de un proceso que, como en Cuba, acabará por poner todos los medios de comunicación venezolanos bajo el control del Estado, salvo, tal vez, dos o tres excepciones, empresas supuestamente independientes -parece ser el caso de Venevisión a juzgar por su ominoso silencio frente a la clausura de RTCV- para mantener la farsa del pluralismo informativo. Pero, a juzgar por la gallarda reacción que esta medida ha provocado en el medio estudiantil y popular que antes apoyaba al régimen, este episodio podría ser también el principio del fin de la revolución chavista.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
Pietro Parolin en México: ¿un anuncio de visita papal?
Pietro Parolin en México: ¿un anuncio de visita papal? El viaje papal bien podría esperar un poco y concretarse una vez que pasen las aguas ...
-
Luciani y Marcinkus, el encuentro-desencuentro sobre el que se escribe desde hace 30 años El tenso “cara a cara” entre el entonces patriar...
-
Socorro Romero Sánchez: "La Señorita, u na empresaria mexicana impulsada por su fe". Socorrito vive en el corazón de Tehuacán, viv...
-
Los verdaderos Templarios/Fred Álvarez Publicado en la revista Código Topo, de Excélsior, 1 de agosto de 2011 El jueves 10 de marzo de 2011...