21 jun 2009

Cosa nostra en España

España es 'cosa nostra'
Camorra, Mafia y N'drangheta forjan una alianza estratégica y gestionan juntos y desde suelo español el tráfico de drogas en Europa
MIGUEL MORA - Nápoles -
El País, 21/06/2009;
Las tres mafias italianas más peligrosas y potentes -la Camorra napolitana, la siciliana Cosa Nostra y la calabresa N'drangheta- han forjado su alianza económica en España. Los jefes de las tres organizaciones criminales viven como honestos ciudadanos y fugitivos de oro en la costa mediterránea, desde Barcelona a Estepona. Y desde ahí gobiernan el tráfico europeo de estupefacientes. Viven en villas de lujo, viajan en coches de 160.000 euros, hacen millonarias inversiones inmobiliarias para reciclar el dinero sucio y gestionan el negocio crucial: los jefes compran la droga unidos a los proveedores latinoamericanos, para abaratar el precio y reducir los riesgos de captura. Luego reparten los alijos en Europa.
Éste es el relato que hace Luigi Cannavale, fiscal del distrito antimafia de Nápoles desde 2001 y coautor de la Operación Tiro Grosso, que en 2007 acabó con 114 arrestados y la incautación de un alijo de 1.500 kilos de cocaína y 3.000 de hachís. Trabaja en coordinación con los carabineros de la ciudad, bajo el mando del general Gaetano Maruccia, y con la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil española.
Desde hace un par de años, la colaboración se ha intensificado, y los resultados se empiezan a notar. En los últimos 12 meses han caído media docena de jefes de la Camorra y varios lugartenientes refugiados en España. Pero la justicia italiana tiene en este momento en su lista de mafiosos peligrosos a 249 capos y secuaces. Y el general Maruccia y el fiscal Cannavale calculan que al menos el 70% de ellos están en España.
El penúltimo en caer ha sido Raffaele Amato, alias El Español. Fue arrestado en Marbella tras una discreta persecución desde Málaga, donde fue localizado gracias a las escuchas telefónicas de la Guardia Civil. Amato, de 44 años, era el jefe del potente clan de Los Españoles, un grupo secesionista del clan Di Lauro, que controlaba hasta hace un lustro los barrios napolitanos de Scampia y Secondigliano, los mayores supermercados de droga al aire libre de Europa. Amato controla 39 de las 40 zonas de tráfico en esa área.
En mayo de 2005, Amato había sido detenido en Barcelona junto a otros cinco miembros de la Camorra a la salida de un casino. Ahora pesan sobre él cuatro acusaciones de homicidios, ordenados o cometidos durante la llamada guerra de Scampia. Pasó un año en prisión preventiva, pero acabó siendo liberado al exceder el tiempo máximo de cárcel antes de ser extraditado. En vez de volver a Italia, se quedó en España para gestionar el tráfico de drogas desde Latinoamérica hasta Europa. Ahora, su nuevo arresto ha generado más de 200 detenciones en tres semanas en Italia. El éxito ha sido posible gracias a los pinchazos telefónicos Italia-España.
"Una de las consecuencias más preocupantes de la alianza entre las mafias es ésa", añade el fiscal. "Al comprar unidos, el precio baja, el beneficio se multiplica y los riesgos de control e incautación se reducen. No es lo mismo que la droga llegue a Europa en tres barcos que en uno".
Las alianzas se cuecen en ambientes de lujo. "Se mueven siempre con cautela y discreción, y llevan los bolsillos repletos de billetes por si surgen problemas", explica Cannavale. "Bosti, que fue detenido cuando entraba en una farmacia, llevaba encima 24.000 euros en billetes de 500. Amato dio 30.000 euros en efectivo al conserje de un hotel londinense para no registrarse con su nombre".
Los jefes duermen en casas y villas de lujo, siempre de su propiedad, y cambian continuamente de domicilio y de identidad. Vincenzo Scarpa, otro narco napolitano arrestado recientemente en Rivas Vaciamadrid (Madrid), intercambió nombre y documentación con su hermano Domenico. Fue detenido por un desliz fatal: celebró el cumpleaños el día que nació él, en vez de festejarlo en la fecha de su hermano.
Otra característica de la dolce vita en la Costa Nostra es que los mafiosos viven solos, sin sus mujeres y familias. Y que nunca van armados. "Aquí [en Italia] pueden recibir algún disparo. Allí viven más tranquilos. No tienen miedo de ser tiroteados, y tratan de pasar por empresarios normales", cuenta el general Maruccia.
Muchos tienen restaurantes y pizzerías a modo de tapadera. Y durante los últimos 20 años han ayudado a inflar una parte de la burbuja inmobiliaria en España. Cuando fue detenido en Marbella, Amato acababa de invertir varios millones de euros en terrenos en el litoral malagueño. Su idea era construir un complejo turístico.
"La emigración mafiosa a España empezó en los años ochenta", cuenta Cannavale. "Algunos clanes que se dedicaban al contrabando en Italia se fueron a Málaga y formaron verdaderas colonias. Empezaron a traficar
con hachís desde Marruecos con lanchas que cruzan el Estrecho en media hora, y poco a poco se metieron en la economía legal".
Como ha denunciado tantas veces el periodista Roberto Saviano, autor de Gomorra, la infiltración fue tolerada o ignorada por las autoridades, que preferían limitarse a aplicar la doctrina Mitterrand: si no había delitos de sangre, se les dejaba tranquilos. El buen clima, la ausencia de legislación antimafia, las ocasiones de reciclaje que otorgaba la expansión económica, y la simpatía mutua -sobre todo a raíz del Mundial de 1982- convirtieron a España en la Costa Nostra.
Hoy, sicilianos de las familias de Trapani, calabreses de las endrine (bandas) de Reggio y camorristas de diversos clanes y barrios napolitanos, la mayoría peces muy gordos limpios de antecedentes penales, trabajan codo a codo en el sector de la coca y el hachís.
"Casi todos los capos están allí", aseguran Maruccia y Cannavale. La colaboración policial ha mejorado mucho, y el fiscal y el general son optimistas. Pero advierten: "Al principio las mafias dejan dinero, pero luego esa inversión se convierte en un bumerán. Ahora España está ayudando mucho porque empieza a temerlos. Saben que tienen su base logística y que allí está la gran bolsa de la droga. Ya hemos detectado contactos con marselleses, holandeses, alemanes, algunos con delitos de sangre. Es inquietante".
Saviano, el escritor que ha hecho comprender que las mafias son un negocio a escala global, teme que quizá sea demasiado tarde. "Las últimas incautaciones en Italia muestran que España sigue siendo una puerta abierta al narcotráfico. Mientras los políticos se pelean, mientras se habla en las campañas electorales de todo tipo de temas y se disparan las alarmas sobre el terrorismo, los clanes italianos, rusos y nigerianos están conquistando la economía a través de los agujeros abiertos por la crisis. España debe entender que los clanes importarán también los usos militares a su tierra. Hasta ahora sólo han hecho negocios e inversiones. Pronto empezarán a disparar".

Virus

Virus ¿Podrán con nosotros?/LUIS MIGUEL ARIZA
Publicado en El País, 21/06/2009;
Ébola. VIH. Hantavirus. H1N1. Sus nombres provocan terror. Nacidos para infectar. Programados para perpetuarse en aquellos organismos a los que contagian. Tan inteligentes como para mutar y esquivar nuestras defensas. Las alertas se disparan. ¿Pueden poner en jaque a la humanidad?
Es más que probable que, en estos momentos, el virus Ébola esté matando a algunos seres humanos en zonas recónditas y boscosas de lugares como la República Democrática del Congo o Gabón, aunque la noticia nunca llegará al mundo exterior. El virólogo Dan Bausch, de la Universidad de Tulane en Louisiana (Estados Unidos), es uno de los expertos que acude al frente de batalla cuando uno de estos brotes mortales se desencadena. Algo así muy bien podría suceder: una partida de cazadores encuentran una carcasa reciente de chimpancé, un regalo inesperado de la selva, o es posible que den caza a un mono infectado por el virus. Uno de los componentes de la expedición queda contagiado, quizá al trocear la carne y mancharse de sangre. Morirá en pocas horas, pero lo ignora. A su regreso, extenderá la condena de muerte a su familia; en casa, el hombre empieza a sentir síntomas parecidos a los de la gripe, fiebres altas y convulsiones, que luego se agravan hasta tal punto que sangra por los ojos, los oídos y la boca. Su mujer, que está preocupada y le lleva agua, también es atacada por el virus. "Pueden morir algunos más en la casa, y entonces alguien más en la aldea se da cuenta de que algo está ocurriendo", ilustra Bausch. Si el pueblo es pequeño, lo más probable es que sus habitantes lo abandonen por un miedo ciego a una enfermedad inexplicable. Desde luego, jamás han oído la palabra Ébola. La familia ha caído bajo un sortilegio, una maldición o un mal de ojo, o quizá alguien les ha envenenado por venganza. Con la huida, el virus se queda sin más víctimas potenciales, pues ya no tiene carne que infectar, y "la cadena de contagio se detiene". Es sólo un fotograma de una película más dramática. Ocurre en otros rincones de África. El argumento podría ser muy bien éste: el Ébola parece un virus al acecho, siempre dispuesto a abatirse sobre los seres humanos para destruirlos.
Claro que el apelativo de inteligente puede ser discutido o rebatido científicamente. El Ébola no es particularmente diferente a los demás virus, un ente que ha nacido para infectar, programado para perpetuarse en aquellos a los que contagia. Hay otros insignes desconocidos en otras partes del mundo cuyas irrupciones causan el terror. En Bolivia, el virus de Machupo es letal y puede matar hasta un 30% de los infectados. Las autopsias de sus víctimas revelan que se ceba en el cerebro humano, agujereando las capas de las meninges que protegen las zonas cerebrales, y convirtiendo el fluido cerebroespinal en toda una suerte de líquido sangriento. Por extraño que esto pudiera parecer, la epidemia de fiebres hemorrágicas que padeció Bolivia durante los años sesenta tiene su origen en una revolución social que comenzó en 1952, cuando los habitantes de San Joaquín se quedaron sin empleo y tuvieron que ganar terreno a la selva para plantar maíz en las laderas que rodeaban el río Machupo. Así ofrecieron a un ratón de campo del género Calomys una inesperada fuente de alimento. El virus infecta al roedor, pero normalmente no lo extermina, y es expulsado con la orina. Cualquier granero asaltado por los ratones se convirtió en una fuente de contaminación. Con la limpieza del polvo en las casas, el virus en suspensión encontró una nueva manera de entrar en los seres humanos: mediante la inhalación, o quizá a través de los cortes de cualquier herida.
En Norteamérica, una epidemia parecida comenzó en la llamada Zona de las Cuatro Esquinas, (llamada así al estar limitada por cuatro Estados, Arizona, Nuevo México, Utah y Colorado), en el corazón de una reserva de indios Navajo. En mayo de 1993, un hombre joven y atlético se desmayó dentro de su coche mientras asistía al funeral de su novia. La autopsia reveló que ambos tenían los pulmones totalmente encharcados. A lo largo de ese año, los expertos revelaron la presencia de un nueva cepa de Hantavirus, un virus que finalmente se localizó en las heces de los roedores. Muchos de los infectados habían entrado en sus casas de invierno para abrir las ventanas y ventilar las habitaciones, y sin querer, respiraron las partículas microscópicas virales contenidas en esas heces. Algo así puede matarle a uno. El virus entra en los pulmones con una ferocidad insultante, y en algunos casos su mortalidad puede ser del 70%. De los 54 casos registrados sólo en 1994 en EE UU, el Hantavirus mató a 32 personas.
Los virus que causan fiebres hemorrágicas suelen infectar a entre 150.000 y 200.000 personas cada año. La parte más oriental de China, por ejemplo, registra unos 100.000 nuevos casos de la fiebre hemorrágica de Corea. Son muy espectaculares, suelen tener una letalidad alta, pero no pertenecen al grupo de los grandes matadores. En ocasiones, los virus tienen una capacidad formidable para cambiar su rostro, y mutar, lo que les hace más temibles.
El de la inmunodeficiencia humana (VIH) acabó con dos millones de vidas en 2007, y la pandemia -que probablemente empezó silenciosamente a principios del siglo XX- ha extendido sus contagiosas garras a 33 millones de personas. Un estudio reciente publicado en la revista Nature ha mostrado que el VIH evoluciona dentro de cada persona a la que infecta, pero que además cambia lo suficientemente rápido para evitar el zarpazo del sistema inmune humano. Por eso el sida es una infección que hoy por hoy no tiene cura. "Se trata de evolución a toda velocidad, y eso es lo que estamos viendo en tan sólo un par de décadas", indicó a la agencia Reuters Philip Goulder, inmunólogo de la Universidad de Oxford y autor del estudio.
En este nuevo milenio surgió el zarpazo del síndrome respiratorio agudo y severo (SARS) y la gripe aviar (que ha infectado a unas 429 personas y matado a 262, de ellas, 12 muertes en lo que va de año). A ello se suma la pandemia oficialmente declarada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre un nuevo tipo de gripe en principio transmitida por los cerdos, desde que el pasado abril surgiera en México el primer caso. La pregunta que se hace el público es: ¿se están volviendo los virus más peligrosos que nunca?
Andrew Pekosz se las tiene que ver con los Hantavirus y otros patógenos de la gripe en su laboratorio del departamento de Inmunología y Microbiología de la Universidad John Hopkins en Baltimore (EE UU). Es su trabajo, pero manejar microorganismos así requiere una rutina, trajes especiales de aislamiento y bastante dinero -los experimentos son mucho más caros-. "Intentamos hacer toda la investigación que podemos, averiguar cómo estos virus causan enfermedades, pero eso se contrapone a un trabajo en condiciones de confinamiento para minimizar cualquier exposición al contagio. Son dos objetivos que a veces chocan entre sí. En las habitaciones de aislamiento hay experimentos con estos patógenos que no puedes hacer, sobre todo aquellos que necesitan mucho tiempo", explica Pekosz. En parte, por la limitación que se deriva de trabajar con medidas protectoras. Parece que los virus han desenterrado el hacha de guerra. Pekosz responde que eso tiene mucho que ver con nuestro modo de vida. "El crecimiento de las poblaciones está ejerciendo demasiada presión sobre la agricultura y los métodos de ganadería, que tienen que funcionar a gran escala y resultar muy eficientes para producir la carne que consumimos. Todo eso aumenta nuestra exposición a los virus de las granjas", argumenta. "Pero al mismo tiempo también exponemos a los animales a nuestros propios virus".
eso es lo que ha sucedido con los cerdos. El virus de la gripe porcina afecta a un 30% del ganado porcino en Estados Unidos. Y los ganaderos a veces se contagian. Pero esta gripe no se transmitía de una persona a otra hasta que la historia cambió radicalmente en México. Una nueva variante del virus (dentro del subtipo conocido como H1N1) saltó de los animales a los humanos con la habilidad para propagarse como la gripe convencional. Los virus, además, cobran más protagonismo debido a que cada vez hay más gente ocupando lugares que antaño eran vírgenes. "Todo esto aumenta la exposición a nuevos patógenos", afirma el investigador Pekosz. En resumen, una respuesta podría ser un sí matizado: nuestras costumbres, la superpoblación y la presión que ejercemos sobre los ecosistemas facilitan y mucho el trabajo a los virus. El peligro siempre ha estado ahí. Nos empeñamos cada vez más en ir a su encuentro. Y los virus como el de la gripe son cambiantes y, evolutivamente hablando, muy ágiles. No hay más que pensar en los virus del resfriado común, o rinovirus. Cambian su genoma constantemente, hay cien subespecies, y aunque no son letales, tenemos que inmunizarnos contra ellos cada vez.
El virólogo español Luis Enjuanes, del Centro Nacional de Biotecnología del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y la Universidad Autónoma de Madrid, es un reconocido experto internacional en Coronavirus, el microorganismo responsable del SARS, una de las más mortales afecciones respiratorias del nuevo milenio, que puso en jaque a los países asiáticos entre noviembre de 2002 y julio de 2003. Enjuanes viajó a China, y éstos podrían ser los apuntes del diario de un virólogo que trata de comprender el entorno del enemigo, desgranados en un jugoso correo electrónico: "Cuando uno visita en particular uno de estos mercados en China en los que se venden animales de distintas especies, concentrados en cajas apiladas por las que se deslizan los residuos de las especies que están encima, se presiente el peligro. Esta concentración de animales variados facilita la transmisión de infecciones entre animales domésticos y silvestres que no tienen certificado de sanidad; y todos ellos están en contacto próximo con el hombre. Si se añade la elevada densidad de la población, el peligro está servido". Y explica que a veces es mucho peor un pasajero infectado en un metro atestado en hora punta que "el más exótico mercado de animales".
El zarpazo del SARS duró menos de un año, pero resulta inevitable preguntarle a Enjuanes sobre la comparación con la pandemia de la nueva gripe mexicana derivada del cerdo. "El virus del SARS infectó a unas 8.000 personas y causó 800 muertos, es decir, produjo una mortalidad del 10% entre las personas infectadas". En cambio, el número de casos confirmados con el virus H1N1 de México ha alcanzado los 12.000, indica Enjuanes, y el número de muertes atribuibles en todo el mundo "no llega a los 100, lo que implica una mortalidad en torno al 1%". Un trabajo macabro en el que este virus lleva invertidos menos de cuatro meses. "Esto puede hacer parecer que el Coronavirus causante del SARS sea mucho más peligroso que el de la gripe mexicana, pero, en general, los científicos tememos mucho más al virus de la gripe porque se puede extender con mucha más facilidad que el virus del SARS. Éste es el verdadero peligro. La estirpe mexicana todavía está evolucionando, y no sabemos si cuando se termine de adaptar va a ser más virulento o se atenuará".
si tenemos en cuenta que la gripe convencional, según la OMS, mata directa o indirectamente a entre 250.000 y 500.000 personas al año, ¿cabría preguntarse dónde reside el verdadero riesgo de esta nueva gripe? En un estudio de urgencia, la revista Science anunció su apoyo a la OMS al declarar el nivel de alerta de pandemia hasta el nivel 5 (el máximo es el 6, y es posible que se alcance -o no- en los siguientes meses). De acuerdo con Neil Ferguson, del Imperial College de Londres, "el brote de México desembocará en una pandemia comparable a las que han ocurrido durante el siglo XX". Aunque en lo que se refiere a su impacto sobre la salud, es algo "difícil de cuantificar".
Si retrocedemos el reloj del tiempo, en el siglo XX, la gripe habitual cada año ha atacado en ocasiones de forma muy virulenta. La pandemia de Hong Kong en 1968, causada por una variante del virus H3N2, se extendió a todo el mundo y causó cerca de un millón de muertes, fundamentalmente en gente de avanzada edad; la pandemia de 1957, también conocida como gripe asiática, identificada inicialmente en China, mató a unos dos millones de personas, y la que queda en la retina, la gran pandemia de 1918, injustamente conocida como gripe española, puesto que el brote surgió en un cuartel militar en Kansas (Estados Unidos), y fueron los militares estadounidenses quienes trajeron la gripe a Europa. España era un país neutral durante la I Guerra Mundial, y no ocultó los casos de gripe en los periódicos, al contrario que el resto de los contendientes, que silenciaron los estragos del virus entre sus tropas. Se estima que entre el 20% y el 40% de la población mundial quedó contagiada, y las cifras de mortandad más conservadoras señalan el virus como responsable de la muerte de 25 millones de personas, aunque esta cifra podría doblarse.
la gripe de 1918 tiene además una característica particularmente inquietante. La pandemia no se originó en una sola oleada, sino en tres. Los griposos militares estadounidenses que llegaron a Europa en abril de ese mismo año extendieron la enfermedad a Polonia, pero en esta primera oleada los síntomas fueron leves. Paradójicamente, fue durante el verano -una época de luz y calor, elementos que no gustan a los virus de la gripe- cuando el agente infeccioso se hizo terriblemente virulento. En agosto producía una neumonía tan intensa, que mataba de una forma extraordinariamente rápida. En sólo dos días, tras la aparición de los síntomas. En el campo militar de Devens (Massachusetts), el otoño fue lo más parecido al infierno, según se desprende de la escalofriante carta de un médico llamado Roy, fechada el 29 de septiembre de 1918: "Estos hombres empiezan con lo que parece ser un ataque de gripe, y cuando llegan al hospital desarrollan la más viscosa neumonía que nunca se ha visto. (...) La muerte sobreviene en pocas horas, es, sencillamente, una lucha por respirar hasta que se asfixian. (...) Tenemos unos cien muertos por día, y la cosa va en aumento". En invierno de ese mismo año se produjo la tercera ola de infecciones. Y al contrario que la gripe convencional, en esta ocasión la mitad de las muertes contabilizadas por el virus se produjeron en personas cuya edad oscilaba entre 20 y 40 años.
Hay dos similitudes con la nueva gripe. El virus de México parece atacar o infectar a gente joven, y también causa una enfermedad leve (aunque en ese país se ha contabilizado el mayor número de muertes, 75 de las 85 registradas hasta ahora). Los dos virus, el de 1918 y el de 2009, pertenecen al mismo subtipo
, H1N1 (combinaciones de los antígenos H y N). "Lo que tenemos aquí es una nueva cepa dentro de un subtipo que ya es conocido", indica Laragh Gollogly, editora del boletín de la OMS. "El H1N1 fue también el mismo subtipo de virus que produjo la pandemia de 1918, y también el que produjo la epidemia de 1976 en Estados Unidos". En el moderno sistema de detección y vigilancia sanitaria, los laboratorios identifican rutinariamente las cepas ya conocidas de gripe que circulan cada año. Cuando les llega una muestra inidentificable, la remiten a los Centros de Control de Enfermedades (CDC) en Atlanta (EE UU). A partir de aquí se desarrolla un test de diagnóstico, y la nueva cepa deja de serlo. Sin embargo, admite Collogly, se desconoce aún cómo se va a comportar este nuevo virus.
La OMS lanzó recientemente un mensaje expresando su temor a que el virus de la nueva gripe se recombinara con el virus de la gripe aviar (H5N1), muy letal a la hora de atacar a los humanos (si bien existen muy pocos casos de contagio de persona a persona). Y si hablamos de virus, la recombinación y la mezcla en los animales que infectan es una realidad. El cerdo, por ejemplo, podría quedar infectado por el virus gripal de un ave y de un humano, funcionar como un laboratorio para producir mutantes y devolvérselos al hombre. La gripe es endémica, está en los perros, en la gente, en las aves, en los gatos... Es posible que un huésped pueda ser infectado por dos subtipos y éstos se mezclen, nos dice Gollogly. "No sabemos con cuánta frecuencia sucede". El mutante entre el H1N1 y el H5N1 "es una posibilidad", matiza. "Pero también puede recombinarse con centenares de otros subtipos conocidos, o quizá no lo haga. Todas las opciones están abiertas".
esta variante del h1n1 se compone de ocho segmentos o genes cuyo origen hay que buscarlo en las aves, de acuerdo con el primer genoma parcial realizado hasta la fecha. Éste es el fruto del trabajo de un equipo internacional de expertos liderados por Rebecca Garten, de la OMS. Los segmentos se han recombinado y mezclado en los cerdos en varias ocasiones desde la famosa pandemia de 1918 hasta 1998, y han tomado pedazos genéticos del virus humano, del virus aviar y de los propios cerdos. El mensaje de la biología no deja de ser inquietante, pero está a años luz del cinematográfico, que proyecta pandemias de millones de personas fulminadas por un microscópico supermutante. En opinión de Gollogly, la epidemia de nueva gripe probablemente no dejará la huella de la gran pandemia de 1918. "No tenemos base científica para afirmar que algo así va a suceder de nuevo". Señala que se trataba de una "época en la que no había antibióticos", en referencia a las infecciones bacterianas secundarias que frecuentemente favorecen la propagación por virus. "Ni existía un sistema de vigilancia de la gripe como el actual".
la microbióloga Doris Butcher, del New York Medical College, cultiva virus en embriones de pollo. Así proporciona a las compañías farmacéuticas el material necesario para fabricar millones de dosis de vacuna. Es el primer eslabón de la cadena que inmuniza cada año a millones de personas contra la gripe. Butcher es consciente, no obstante, de que el peligro de los virus siempre ha existido. Y ahora, el turismo y la movilidad hacen más fácil que nos topemos con ellos en sus ecosistemas primigenios. En referencia a la nueva gripe, explica por teléfono desde Nueva York que "este nuevo virus no parece que sea peor que el de la gripe convencional, pero se está transmitiendo muy bien". Sin embargo, cada año, sólo en Estados Unidos, mueren unas 36.000 personas por culpa de la gripe convencional, indica Butcher. Y con respecto al H1N1, "no ves aquí a la gente poniéndose azul; pero es un virus, puede mutar y hacerse más virulento con el tiempo". Aparte de los antibióticos y las vacunas -quizá la de la nueva gripe podría estar disponible el próximo octubre-, la otra cara de la moneda es el daño que esta gripe pudiera hacer en los países en desarrollo, ya devastados por enfermedades tropicales que matan millones de personas cada año. La conclusión de Butcher es optimista: "Países como India pueden producir genéricos del Tamiflú y el fármaco Azatanavir, y he oído rumores sobre una compañía que va a donar 50 millones de dosis a la Organización Mundial de la Salud para los países en desarrollo".

20 jun 2009

Jueces de la Corte Penal


Los justicieros del mundo/GABRIELA CAÑAS
Publicado en El País Semanal, 21/06/2009;
Son 18. Cada uno procede de un rincón distinto del planeta. Y representan el máximo exponente de la justicia universal. Son los 18 miembros de la Corte Penal Internacional de La Haya, creada en 2002 con la vocación de abrir una nueva era en la que ningún crimen quede impune. Las potencias -EE UU, China, Rusia, India- boicotean su trabajo, pero saben que cuentan con el apoyo de millones de corazones en el mundo. ¿Quiénes son, qué hacen? Hemos hablado con cinco de ellos.
La guerra convirtió al pequeño Sang-hyun Song en el salvador de la familia. Su cuerpo menudo y su corta edad le permitían moverse por entre las trincheras y bajo la lluvia de las bombas sin ser capturado y movilizado por el Ejército norcoreano. Cada día, durante aquel verano de 1953 que nunca olvidará, hacía 10 kilómetros a pie hasta su ciudad natal para aprovisionarse de los víveres que sus amigos y familiares pudieran prestarle, y desandaba el camino de vuelta a casa a veces con el macuto vacío. Otras, con pobres provisiones con las que subsistir. La familia Song sobrevivió y vio cómo aquel mismo verano las fuerzas aliadas liberaban a Corea del Sur de su larga historia de opresión y colonialismo. Aún ve Song nítidamente a su padre llorar cuando escuchó por la radio las palabras del entonces secretario de Estado de EE UU, John Foster Dulles, proclamando: "Corea no está sola".
Con el tiempo, Song se convirtió en un estudiante de Derecho que aprendió leyes en su país, pero también en Estados Unidos, en Francia, en Australia y Nueva Zelanda. Trabajó por los derechos de la infancia y terminó siendo profesor y juez en una Corea, la del Sur, un país pleno de oportunidades. Cuando su Gobierno le propuso en 2003 ser juez en la Corte Penal Internacional, Song reflexionó: "Corea es un pequeño país rodeado de grandes potencias; un país siempre invadido que nunca agredió a otros. Puede ser una buena idea participar en la Corte y prevenir cualquier otra invasión hacia nosotros".
En marzo de este año, Sang-hyun Song fue nombrado presidente de la Corte Penal Internacional y rememora su historia desde su acristalado despacho, en la cumbre del moderno edificio de La Haya. Pero sus expectativas no están colmadas. El llamado "crimen de agresión" del que Corea fue víctima varias veces no está recogido en los estatutos de la Corte, de modo que esta institución no podría juzgar una invasión de un país a otro como no pudo pronunciarse en 2003 contra la invasión de Irak.
Pero la paciencia de los jueces parece tan oriental como el propio Song: "Hay problemas todavía para ponerse de acuerdo e incorporar este crimen en los estatutos, pero estoy seguro de que algún día se conseguirá", afirma este juez surcoreano. Vive solo en La Haya. Es un tributo que tiene que pagar por trabajar para este gran proyecto estable de justicia universal heredero directo del Tribunal de Núremberg, aunque éste ha nacido torpedeado por las grandes potencias del mundo (Estados Unidos, Rusia, China e India), pero sostenido por 108 países y el crucial empuje de Europa.
Sin embargo, el gran motor de esta institución es el empeño que palpita en los corazones de millones de personas (muchas de ellas de Estados Unidos y otros países que se han quedado al margen) que sueñan con el fin de la impunidad para los crímenes más terribles. Song nació en plena Guerra Mundial, cuando Corea era parte del imperio japonés. Su abuelo era un líder independentista que en 1919 fue detenido por los japoneses. Sus captores lo desnudaron, lo ataron a un poste y animaron a los perros adiestrados a que atacaran sus genitales. "En aquel tiempo", dice su nieto, "había mucha tortura en mi país. Mi abuelo perdió su capacidad reproductiva", pero siguió luchando y fundó un periódico y a punto estuvo de convertirse en el primer presidente de su país de no ser por que murió asesinado el último día de 1945.
Torturas sistemáticas, genocidios, violaciones masivas... La Corte Penal Internacional está ahora ahí para perseguir este tipo de crímenes. Su jurisdicción es limitada. No podrá perseguir, por ejemplo, a genocidas de países que no han suscrito su estatuto. Tampoco puede juzgar con carácter retroactivo. Sólo (y nada menos) los crímenes cometidos desde julio de 2002. Es, en definitiva, el embrión de la justicia universal que ha llegado con el nuevo siglo y el nuevo milenio.
Cuatro son los grandes casos que ya tiene entre manos. Son cuatro catástrofes humanas ocurridas todas ellas en África en los albores del nuevo siglo: en Uganda, en la República Democrática de Congo y en la República Centroafricana. Los tres han pedido ayuda a la Corte. El cuarto caso, el de Darfur, tiene características especiales. En una decisión trascendental e inédita, el Consejo de Seguridad de la ONU dio luz verde en 2005 al fiscal de la Corte, Luis Moreno Ocampo, para investigar los crímenes cometidos en esta zona de Sudán. Cuatro años más tarde, el pasado mes de marzo, la Corte lanzó la orden de arresto de Omar al Bachir, el presidente de Sudán, la primera contra un mandatario en ejercicio.
La orden estaba firmada por la juez letona Anita Usacka, la ghanesa Akua Kuenyehia y la brasileña Sylvia Steiner. Al Bachir no se ha entregado, pero Le Monde le advertía en un editorial: "La justicia internacional es paciente y terca: el presidente serbio, Slobodan Milosevic, y el de Liberia, Charles Taylor, lo han aprendido en sus carnes". Usacka fue una de las jueces que pidió, sin éxito, la calificación más dura contra Al Bashir, la de genocidio. Hoy los ojos se le humedecen al recordar cómo la convencieron para ser juez de esta Corte.
"Mi sueño era ser juez del Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo. Yo creía que este sitio no era para mí porque apenas había visto casos penales. Soy, sobre todo, constitucionalista, pero mi amiga la juez Navanetehm Pillay [magistrada del tribunal para Ruanda y de la Corte Penal Internacional, y ahora comisaria de la ONU para los Derechos Humanos] quería convencerme. Finalmente, fui a un seminario en Budapest y ahí la juez suiza Barbara Ott, que había llevado un caso ruandés en Suiza, contó las dificultades que afrontó para celebrar el juicio. Explicó que tuvieron que llevar a los testigos a Suiza, conseguirles pasaportes, incluso ropa, comida y calzado, porque no tenían. Cuando llegaron al aeropuerto de Zúrich estaban desorientados. Nunca habían visto una escalera mecánica y se caían al suelo. Todo eso me conmovió tanto...", dice emocionada Anita Usacka.
Ella nació, como Song, en un país de identidad amenazada. Letonia era en los años cincuenta parte de la Unión Soviética, y Usacka completó su doctorado en Derecho en Moscú. Pero también dio el salto a Estados Unidos antes de volver a Riga y participar, a partir de 1990, en el electrizante proceso de recuperar la identidad, la independencia y la plena soberanía de su pequeño país. Esta juez participó por aquellos años en diversos proyectos de transición a la democracia de países centroeuropeos y colaboró en la redacción de la nueva Constitución de Letonia. El texto de 1922 quedó intacto. Sólo se añadió un capítulo importante: el de los derechos humanos. Ahora se siente satisfecha de su Carta Magna.
A Anita Usacka le gustaría que las cosas fueran un poco más rápidas en la justicia en general y en la Corte Penal Internacional, en particular. "Sólo tenemos una vida", repite, "y hay gente en África, en todos los rincones, que necesita una actuación urgente de la justicia". Pero también pide calma. "Todo el mundo critica, pero aquí hay que investigar, producir pruebas, tomar decisiones, contar con intérpretes...".
El presidente de Sudán recibió desafiante la orden de arresto de la Corte Penal viajando más que nunca: a Eritrea, a Egipto, a Libia, a Qatar. La institución nada puede hacer para evitar tal afrenta, salvo apelar a la colaboración decidida de la comunidad internacional. Usacka, muy implicada en la lucha contra la violencia doméstica y el tráfico de mujeres, rechaza las críticas contra la Corte con números en la mano y compara las cifras astronómicas que mueven el negocio de la trata de mujeres (entre los 5.000 y los 7.000 millones de dólares anuales) y el de las armas (1,16 billones de dólares en 2006) con el humilde presupuesto de la CPI: "20,6 millones de euros".
Ella ha intervenido como juez en uno de los más graves conflictos africanos, el del Congo. Ni Usacka ni los otros cuatro jueces entrevistados para este reportaje pueden hablar públicamente de los casos que llevan entre manos. Cualquier comentario podría ser aprovechado por alguna de las partes. Pero lo cierto es que la Corte Penal lleva este caso, el primero que acometió, muy avanzado. El primer juicio ya ha comenzado.
Es el juez británico Adrian Fulford el que ha tenido la fortuna de presidirlo. Este abogado de larga experiencia en casos de terrorismo y crímenes sexuales en su país, considera que aquel primer día del juicio contra el congoleño Thomas Lubanga, el 26 de enero pasado, ha sido el momento más interesante de su actual ocupación. "Finalmente, después de tanto tiempo, pude visualizar lo que habíamos creado, ver lo que éramos capaces de hacer".
Fulford no ha podido aprovechar su experiencia antiterrorista en la Corte Penal, pero sí tratar asuntos sobre los que confiesa tener un alto grado de sensibilidad: los abusos sexuales. Los crímenes de los que se acusa a Lubanga tienen mucho que ver. Por La Haya han pasado ya varios testigos, algunos de ellos, niños forzados en su momento a matar y torturar por orden de líderes guerrilleros como Lubanga. Jóvenes, hoy en día, que han producido escalofríos al relatar cómo mataban a cientos de personas y cómo las niñas y las jóvenes sufrían violaciones y torturas sistemáticas. "Creo que mi experiencia anterior me ha servido de ayuda para generar aquí el ambiente adecuado para las víctimas", dice Fulford.
Adrian es el único Fulford de la familia que se ha dedicado al Derecho en una saga entregada casi por entero a la agricultura en su país. Abogado primero, juez después, Adrian Fulford se manifiesta satisfecho de su oficio, que le obliga a buscar una solución a los problemas que se le plantean. "Si la buscas, siempre hay una solución", dice. "Me paso la vida intentando encontrar el veredicto correcto y buscando dónde está la línea de la verdad, de la justicia y la respuesta correcta. Es un privilegio".
La prensa británica le destaca por ser el primer juez que ha confesado públicamente su homosexualidad, y también en este punto se siente un privilegiado; especialmente cuando se le recuerda que la homosexualidad es un crimen en casi 80 países y que en Latinoamérica se asesina a un homosexual cada dos días. "Son cifras tremendas y es muy importante que no olvidemos lo que ocurre en otros lugares. Yo tuve mucha suerte. Manifesté mi homosexualidad cuando ya se había producido el movimiento gay de liberación, y no sufrí la presión social que han vivido otras generaciones. Lo hice porque no estaba preparado para ser deshonesto y mentir a la gente sobre quién soy yo".
Adrian Fulford, que exhibe un extraordinario y británico sentido del humor, no parece desmayar ante los sinsabores que produce una Corte Penal de jurisdicción limitada que lleva apenas seis años inventándose a sí misma. Confía en la justicia, aunque ésta sea lenta. "Siempre he dicho sobre este tribunal internacional que aquí se juega una partida larga y que, si no vemos inmediatamente ante los jueces a quien debiera estar, hay que tener confianza porque cuando el tiempo pase y las circunstancias cambien, entonces actuará la justicia. No podemos obsesionarnos con la ausencia de resultados inmediatos".
Pero para que los tiranos y los señores de la guerra dejen de dormir tranquilos y, en cambio, las víctimas se animen a denunciar y a colaborar con la justicia, la Corte Penal Internacional necesita contar al mundo su labor, de forma muy especial en los lugares en los que puede llegar a creerse que la impunidad es la norma. La CPI es una empresa de apenas 700 trabajadores, y algunos de ellos recorren los escenarios de los más dramáticos conflictos del siglo XXI relatando como pueden los avances producidos en los casos de Uganda, Darfur, Congo y República Centroafricana. "A veces, nuestros enviados deben tomar nota por teléfono de lo que está ocurriendo en La Haya para luego contarlo a la gente, a las ONG o a los periodistas locales, pues en muchos de estos sitios no hay acceso a Internet", explican en la Corte.
Para la juez ghanesa Akua Kuenyehia, esta labor es fundamental para generar en la gente la confianza de que los crímenes más atroces no siempre quedan impunes. Kuenyehia es uno de los tres jueces que firmaron la orden de arresto del presidente de Sudán. Dice que su familia era una privilegiada. En primer lugar, porque su madre era profesora en un país en el que se consideraba una pérdida de tiempo enviar a las jóvenes a la escuela. En segundo lugar, porque su padre era comerciante adinerado que tenía dos coches y chófer, una circunstancia que le produce risa cuando la recuerda ahora. Su padre murió joven y un tío dilapidó prácticamente la fortuna familiar, pero el oficio de su madre fue suficiente para salir adelante y dar estudios a la joven Kuenyehia, que creyó que sólo las mujeres africanas estaban discriminadas hasta que empezó a viajar fuera del continente.
Ahora es juez en La Haya de este primer tribunal penal estable de la historia, tras haber estudiado leyes y haber realizado un largo trabajo a favor de las mujeres, sobre todo en África. "Cuando recorría con abogadas las zonas rurales de mi país, muchas mujeres venían y me preguntaban si sus hijas también tenían la opción de convertirse en abogadas. Yo les decía que sí y que las enviasen a la escuela; que ése era el mejor apoyo". Esta mujer confía ciegamente en la educación para salir adelante; especialmente, en la educación de las mujeres, porque sabe que de ellas depende que sus familias mejoren sus condiciones de vida. Ella amadrinaba cada tres años a una niña hasta ofrecerle educación superior. Ahora sus hijas han tomado el testigo y realizan una labor similar, pero más organizada, a través de la Fundación Akua Kuenyehia, a la que le gustaría dedicarse por entero el día que abandone La Haya.
Kuenyehia representa a África en la Corte Penal, donde las cuotas por sexo y zona geográfica se cumplen escrupulosamente. Sylvia Steiner representa a América, pero también, quizá, a las ONG, tan importantes para la creación de la Corte como la ONU o los 108 Gobiernos que han ratificado su estatuto (el de Roma, en 1998).
Steiner sabe que ella no era la candidata de su Gobierno para trabajar en La Haya. Esta fiscal de São Paulo se implicó en la creación de la Corte desde la organización Women Caucus for Gender Justice. Cuando vio que su Gobierno no era muy activo le pidió seguir trabajando como representante oficial. Más adelante, cuando se abrió el plazo de presentación de candidaturas para ser juez en La Haya, el Gobierno brasileño, que barajaba otro candidato, tuvo que rendirse ante la batalla planteada por la Comisión Justicia y Paz, el Movimiento Nacional de Derechos Humanos, Tortura Nunca Más y otras organizaciones, que querían a la luchadora Steiner en la Corte Penal.
"La presión fue grande y al final fui la candidata oficial. Fue bonito porque se trató de una victoria de la sociedad civil tras una larga disputa", cuenta ahora Sylvia Steiner en el castellano que aprendió leyendo libros de leyes en español. Rodeada de las fotos de sus cuatro nietos, Sylvia Steiner asegura que la Corte Penal Internacional nunca eligió África como campo de operaciones. "Son los países como Uganda o Congo los que han acudido a nosotros porque sus instituciones están destruidas. Esta Corte no puede sustituir a las jurisdicciones nacionales que tienen capacidad para acometer un proceso".
Steiner sigue preocupada por el retroceso de los derechos humanos a favor de la seguridad y la lucha antiterrorista, aunque ahora está más esperanzada que hace cinco años. "El debate es más abierto y creo que es saludable. Se habla más que antes de las torturas y las desapariciones forzadas, sobre todo en América Latina, así como de las leyes de amnistía".
Su sacrificio personal consiste en vivir fuera de su hogar y sola, lo que no había hecho hasta ahora. Es algo de lo que se quejan también Song y Usacka. Su gratificación, formar parte de la historia de esta Corte en la que las víctimas participan como nunca. Ni siquiera en los tribunales creados ad-hoc para la antigua Yugoslavia o Ruanda. Aquí, a La Haya, han llegado muchas víctimas descalzas, sin la ropa adecuada, que nunca supieron hasta ahora cómo era un hotel.
Son circunstancias que conmueven a Steiner, Anita Usacka, Adrian Fulford... Ellos han hablado con El País Semanal mientras los trabajadores de esta institución gestionaban en secreto la llegada a La Haya de uno de los acusados del conflicto de Darfur, Bahr Idriss Abu Garda. El rebelde sudanés está acusado de crímenes de guerra cometidos contra cascos azules en septiembre de 2007. Declaró el 18 de mayo y tendrá que regresar en octubre. Es el primero que acude aquí voluntariamente. La orden de detención del presidente sudanés ha irritado a la Unión Africana, pero lo cierto es que la comparecencia de Abu Garda ha sido posible gracias a la colaboración de varios países africanos como Chad, Senegal, Nigeria, Mali y Gambia.
Conflicto de Uganda
Akua Kuenyehia trabaja en la sala de apelaciones, donde entran todos los casos, como los crímenes cometidos en el norte de Uganda por el Ejército de Resistencia del Señor (ERS), que ha secuestrado a 25.000 niños y atacaba aldeas y poblados sembrando el terror. La Corte ha lanzado cinco órdenes de arresto contra cinco presuntos jefes rebeldes, Cuatro están en fuga, y el quinto, muerto.
Terror en la República Centroafricana
Sang-hyun Song, también como juez de la sala de apelaciones, atiende casos como el de la República Centroafricana, el último que ha entrado en la Corte. Los crímenes de los rebeldes de 2002 y 2003 son especialmente crueles, con violaciones y matanzas sistemáticas. Gracias a la colaboración belga, el acusado Jean Pierre Bemba está encarcelado en La Haya desde 2008 y podrá ser juzgado por crímenes de guerra y contra la humanidad.
Las atrocidades del Congo
Anita Usacka firmó la orden de arresto de dos señores de la guerra de la República Democrática del Congo. La devastadora violencia en la provincia de Ituri, rica en minas de oro, se saldó entre 1998 y 2003 con tres millones de muertos. Fue el primer caso de la Corte Penal y el que más avanzado está. Se han lanzado otras dos órdenes de arresto. Tres de los acusados están ya encarcelados en La Haya y un cuarto sigue huido.
La guerra de Darfur
Sylvia Steiner es una de las firmantes de la orden de arresto más polémica: la lanzada el pasado mes de marzo contra el presidente de Sudán, Omar Hasan Ahmad al Bashir, por la guerra en la provincia sudanesa de Darfur, que ha dejado 300.000 muertos y 2,5 millones de desplazados. Es la primera orden de detención de esta Corte contra un mandatario en ejercicio, lo que ha motivado la protesta de la Unión Africana. La Corte investiga la guerra de Darfur a instancias del Consejo de Seguridad de la ONU y ha lanzado ya otras tres órdenes de arresto contra sendos acusados.
Juicio a Thomas Lubanga
Adrian Fulford
preside el tribunal del primer juicio que se celebra en la Corte desde su creación en 2003. Es el de Thomas Lubanga, ex líder guerrillero. Se le acusa de reclutar forzadamente a niños menores de 15 años para guerrear en el conflicto que devastó la República Democrática del Congo. Lubanga, según la acusación fiscal, utilizó a centenares de niños. Ellos eran violados, y ellas, convertidas en esclavas sexuales.

***

sus 62 años, la juez Kuenyehia, nacida en Ghana, es magistrada en la Corte Penal Internacional. Representa al grupo de países africanos (30 en total), el más numeroso de cuantos apoyan esta institución. Su gran preocupación es la educación de las niñas. Kuenyehia creía que las mujeres sólo estaban discriminadas en África hasta que empezó a viajar fuera del continente. Hija de una familia acomodada, confiesa su preocupación por la educación femenina y la importancia de dar a conocer el trabajo de la Corte Penal Internacional en las zonas castigadas por los conflictos, para acabar con la sensación de impunidad que se genera en estas zonas. "Cada tres años pagaba los estudios a una niña. La fundación creada por mis hijos en Ghana hace algo similar más organizado", cuenta.-
Foto de SOFÍA MORO

Nuestra vocación profesional

Busquemos nuestra Vocación profesional/BORJA VILASECA
El País Semanal, 21/06/2009;
Primero debemos averiguar qué es lo que despierta nuestra pasión y potencia el talento oculto. Después, el sentido profesional se consigue aportando valor añadido a través de una función que sirve y enriquece a la sociedad.
Nos guste o no, formamos parte de una sociedad edificada sobre un sistema monetario que nos obliga a competir entre nosotros para ganar dinero. Es el precio que pagamos para saciar nuestras necesidades básicas y otras que nos vamos creando. Y hasta que no cambien las reglas del juego, el trabajo va a seguir protagonizando nuestra rutina diaria.
Muchos historiadores coinciden en que se trata de una nueva forma de esclavitud, mucho más refinada que la de épocas anteriores. Según el portal de ofertas de empleo Monster, el 15% de la población activa española dedica más de 50 horas semanales a su profesión, el 50%, 40 horas; el 25%, entre 25 y 40 horas, y el 10% restante, menos de 25 horas. Todo ello sin contar horas extra, el tiempo destinado a comer o los desplazamientos.
Sin embargo, estar en el trabajo no es lo mismo que estar trabajando. Al ser tratados como máquinas sin necesidades ni sentimientos, la gran mayoría de españoles sufre su jornada laboral de cuerpo presente y mente ausente. Pero quien se desconecta de su corazón durante tantas horas, tantos días a la semana y tantos meses al año, corre el riesgo de convertirse en un autómata que existe, produce y consume por pura inercia.
LA MONOTONÍA COMO SÍNTOMA
"El infierno es despertar cada día
y no saber qué haces aquí"
(Frank Miller)
Dado que en nuestra sociedad todavía prevalece el paradigma "del tener y del hacer", en general consideramos que lo importante es "lo que tenemos", no "lo que somos". Y esta creencia condiciona "lo que hacemos". Para muchas personas, el trabajo absorbe gran parte de su tiempo y energía; y se margina el resto de las dimensiones de la vida en pos del dinero, la respetabilidad, el poder y la fama.
Para otros, estas metas externas no forman parte de sus prioridades cotidianas, con lo que en vez de vivir para trabajar, trabajan para vivir. Sus motivaciones laborales consisten en garantizar su seguridad y estabilidad económicas; perciben el trabajo como un trámite para pagar sus facturas. De ahí que se interesen, sobre todo, en la cantidad que cobran a final de mes, así como en el horario a cumplir.
En los dos casos, la función profesional se desempeña como un medio para satisfacer necesidades y deseos personales. Apenas se tiene en cuenta la finalidad de dicha actividad en su relación con el resto de seres humanos y el entorno medioambiental del que todos formamos parte. Al negar su parte trascendente -la que va más allá y a través de cada individuo-, muchos terminan por reconocer que lo que hacen no tiene sentido.
Y dado que el trabajo ocupa casi un tercio de la vida, terminan por llevarse el malestar a casa. Los psicoterapeutas contemporáneos lo denominan "vacío existencial", y se caracteriza por experimentar la vida como algo gris, monótono e insípido. De ahí que triunfe la cultura del entretenimiento -encabezada por la televisión-, que permite que la sociedad pueda saciar su necesidad de evadirse de la realidad en todo momento.
LA DECADENCIA DEL EGOÍSMO
"Quien sigue al rebaño acaba pisando excrementos"
(Darío Lostado)
El cambio y la evolución son lo único que prevalece con el paso del tiempo. Sin embargo, los seres humanos nos resistimos constantemente a este fluir natural de la vida. Prueba de ello es la manera en la que nos estamos enfrentando a la crisis financiera actual, que para muchos expertos pone de manifiesto una crisis mucho más profunda, relacionada con nuestro estilo de vida, nuestras creencias, nuestros valores y nuestra inconsciencia.
Al hablar de "crisis" solemos obsesionarnos con aquello que escapa a nuestro control, permitiendo que nos invada la incertidumbre, el miedo y la inseguridad. Con ello fortalecemos nuestro arraigado sentido de conservación e inmovilidad existencial. Así, en vez de ver e interpretar la crisis como nuestra enemiga, hemos de comprender que se trata de un proceso totalmente necesario: es el escenario donde se fraguan las transformaciones que nos permiten seguir creciendo individual y colectivamente. De ahí que sea mucho más eficiente ver la situación actual como una oportunidad para atrevernos a cambiar y evolucionar como personas y, en consecuencia, como profesionales.
Se dice que el maestro aparece cuando el discípulo está preparado. Es decir, que las cosas suceden justo cuando tienen que suceder. Como sociedad, poco a poco estamos tomando conciencia de la insostenibilidad del sistema, así como de la decadencia de la filosofía y los valores imperantes, basados en el individualismo, en el egoísmo, en trabajar solamente para nuestro propio beneficio (y el de los nuestros) sin importarnos todos los demás... Por más que nos resistamos y nos aferremos al pasado, es hora de cambiar en el presente para alinearnos con el futuro que viene.
Algunos economistas aseguran que se avecinan cambios y transformaciones imparables e irreversibles. Nos estamos acercando al despertar de un nuevo paradigma basado en "lo que somos", relegando a un segundo plano "lo que tenemos". Y las consecuencias de este salto evolutivo se verán reflejadas precisamente en "lo que hacemos".
Los sociólogos, por su parte, afirman que el puente entre estas dos maneras de pensar, de ser y de actuar se construirá por medio de la responsabilidad y el liderazgo personal. Aunque nos hayan hecho creer que somos víctimas de nuestras circunstancias, y que lo mejor que podemos hacer es conformarnos para evitar nuevas frustraciones, en última instancia gozamos de libertad para tomar decisiones y elegir conscientemente nuestro camino en la vida.
DEL TENER AL SER
"Se ríen de mí porque soy diferente. Yo me río de ellos porque son todos iguales"
(Kurt Cobain)
Para saber si estamos preparados para encarnar el cambio que queremos ver en el mundo, los psicólogos y coachs especializados en orientación profesional suelen formular las siguientes preguntas: ¿Cómo te levantas y encaras los lunes por la mañana? ¿Lo haces con vitalidad, entusiasmo y alegría? ¿O más bien con desgana, frustración y resignación? ¿Disfrutas de tu profesión y das gracias por poder desempeñarla? ¿O sueles quejarte y lamentarte por tus actuales condiciones laborales, deseando que llegue el viernes cuanto antes? ¿Sueles mirar el reloj mientras trabajas? ¿O más bien pierdes por completo la noción del tiempo?
Entre otras cuestiones, estos expertos también promueven otro tipo de reflexiones, interesándose por aspectos más intangibles y relevantes: ¿Tu profesión ayuda y beneficia realmente a otros seres humanos? ¿Atiende y cubre alguna de sus necesidades básicas? ¿Tiene algún sentido lo que haces? ¿Qué es lo que te retiene en tu actual puesto de trabajo? ¿Qué perderías si lo dejaras? ¿Y qué ganarías si te atrevieras a abandonarlo? Y por último y tal vez más importante: ¿Qué harías si no tuvieras miedo?
EL SENTIDO DEL TRABAJO
"La vida nos exige una contribución, y depende de cada uno de nosotros descubrir en qué consiste" (Viktor Frankl)
Aunque no es nada fácil enfrentarse a uno mismo, cada vez más seres humanos están siendo coherentes con las respuestas que obtienen en su interior. De ahí que se esfuercen en concebir su función laboral como una oportunidad para contribuir con su granito de arena en la evolución consciente de la humanidad. Desean construir valor a través de sus valores, y disfrutar de otro tipo de riquezas menos materiales creando riqueza real para la sociedad.
Muchos han descubierto que no hay nada más gratificante que poder ofrecer, dar, servir y contribuir de una u otra forma a mejorar la vida de los demás. Y es precisamente este poder el que andan buscando. Más allá de concebirse como un fin en sí mismos -dando lugar a la peligrosa enfermedad del "egocentrismo"-, parte de su profesión consiste en "trabajarse a sí mismos" para ser medios al servicio de los demás. Sólo así es posible despertar y potenciar el altruismo que anida en lo más profundo de cada corazón humano.
Eso sí, para poder ejercer nuestra profesión con este sentido trascendente, primero hemos de descubrir quiénes somos (cuál es la verdadera esencia que se oculta tras la máscara que nos ha sido impuesta por la sociedad); qué nos hace vibrar (qué materias o áreas de la realidad nos ilusionan y apasionan), y por último, qué formación -tanto académica como autodidacta- podemos adoptar para potenciar nuestras virtudes y nuestros talentos innatos.
REDEFINIR EL ÉXITO
"¿De qué le sirve al hombre ganar el mundo si pierde su alma?" (Mateo 16:26)
El objetivo de este autoconocimiento y desarrollo personal es dar lo mejor de nosotros mismos a través del ejercicio de una profesión útil y con sentido, lo que a su vez repercute directamente sobre nuestro bienestar emocional. Ya lo afirmó el filósofo Voltaire: "He decidido hacer lo que me gusta porque es bueno para mi salud". Para lograrlo, hemos de echar un vistazo al mercado y ver qué podemos aportar en este momento a la sociedad. Así, el cambio de paradigma que surge al descubrir y alinearnos con nuestra verdadera vocación profesional consiste en concebirnos como lo que en realidad somos, la "oferta", y no la "demanda", como tan acostumbrados estamos a vernos.
La finalidad de este viaje hacia dentro es redescubrir qué es para cada uno de nosotros el "éxito". Según los dos filósofos más destacados del management actual -Steven Covey y Fredy Kofman-, en la nueva economía que se avecina el verdadero éxito implicará tres cosas: "hacer lo que amamos" (estrechamente relacionado con lo que somos en esencia, de ahí que nos apasione y nos haga vibrar), "amar lo que hacemos" (vivir nuestra función con coraje, compromiso y entusiasmo, lo que depende, sobre todo, de la actitud) y concebir dicha profesión con "vocación de servicio", siendo muy conscientes de que la auténtica felicidad brota de nuestro interior al hacer felices a los demás. De ahí que el poeta y filosofó hindú Rabindranath Tagore expresara que "quien no vive para servir no sirve para vivir".
EL ÉXITO MÁS ALLÁ DEL ÉXITO
Lo paradójico de las personas que han logrado alcanzar el denominado “éxito más allá del éxito” –ser felices en todas las áreas de su vida, incluyendo, por supuesto, la dimensión profesional– es que no conciben su función laboral como un trabajo. Más bien la disfrutan como algo que forma parte de lo que son, alegando que no podrían hacer otra cosa en la vida. Además, al dedicarse a lo que les gusta y apasiona, inevitablemente lo hacen mejor que la mayoría, poniendo toda su imaginación, creatividad y entusiasmo al servicio de una actividad necesaria, útil y llena de sentido. De ahí que a medio plazo reciban como recompensa un salario más que digno, el cual ya no es el centro y el objetivo de sus vidas.

19 jun 2009

Contra AMLO

Columna Razones/Jorge Fernández Menéndez
Publicado en Excélsior, a 19 de junio de 2009
El costo de no actuar a tiempo
Llueven los adjetivos y faltan las decisiones. Luego del ridículo de Iztapalapa, del dedazo de López Obrador a favor de Juanito, el nombre con el que se conoce a Rafael Acosta, este ignoto candidato del PT que hasta hace unos días era torero (por aquello de vendedor ambulante sin puesto fijo, que tiene que huir con su mercancía cuando llegan la policía o los inspectores), así como del registro de Silvia Oliva por la dirección nacional del PRD, porque la del DF se negó a hacerlo, debería ser momento de sacar conclusiones.
Es verdad, el PRD ya no puede de aquí al 5 de julio expulsar a López Obrador. Tendría que haberlo hecho desde marzo pasado, cuando quedó en claro que apoyaría a los candidatos del PT y Convergencia en contra del PRD. Pero, en ese momento, Ortega y su equipo no se atrevieron a dar ese paso, querían llegar a las elecciones. Se equivocaron: pensaron que dándole espacios a López Obrador, Bejarano y sus seguidores, podrían calmar las aguas y seguir el proceso sin rupturas adelantadas graves, y apostaron también a poder construir una alianza con Marcelo Ebrard. Las cosas no se calmaron sino que, como siempre sucede con el ex candidato presidencial, cuanto más se le da, más exige, tenga o no derecho a ello. Se quedó con un tercio de las candidaturas del PRD y, sin embargo, le negó el apoyo a ese partido, a cuyos dirigentes envió el martes en la noche al carajo. Su partido parece ser, incluso más que Convergencia (a la que en los hechos sólo ha apoyado en Veracruz y Oaxaca), el PT. Es lógico, el PT en realidad no existe como fuerza autónoma. Desde la elección de 1994, cuando impulsaron la candidatura de Cecilia Soto, sus números han ido decreciendo día con día, elección con elección, y mantuvieron su registro porque siempre lograron terminar en alianzas con otras fuerzas que se lo garantizaron. Hoy sirve como franquicia para el lopezobradorismo, con candidatos tan identificados con el maoísmo original de ese partido como Porfirio Muñoz Ledo y el ahora célebre (a nadie se le pueden negar sus cinco minutos de fama, diría Andy Wharhol) Juanito. Por eso el PT se adapta perfectamente a lo que quiere López Obrador: una franquicia partidaria donde pueda colocar a su gente, donde nadie lo moleste con eso de las dirigencias colegiadas o la discusión sobre quién encabeza el partido o quiénes serán los candidatos. Lo vimos con toda claridad en Iztapalapa: el líder preguntando a la masa (esa noche en realidad un puñado de personas de la tercera edad, llevados por la gente de Bejarano) si aceptaba lo que él mismo acababa de ordenar, el cambio de la candidatura y el apoyo a otro partido. El líder, haciendo subir al podio a un candidato ignoto a quien le hace jurar que renunciará a su cargo si gana. Las órdenes al PRD-DF para que no registrara la candidatura de Silvia Oliva. Nadie en el PT ha dicho una palabra. No lo dirán, lo que cobran por prestar la franquicia (más temprano que tarde la tendrán que entregar al nuevo dueño, pero eso es otra historia) es demasiado para molestarse con las formas de la política.
Pero todo este affaire revela también otras cosas. Una de ellas es la extrema debilidad de Marcelo Ebrard. El jefe de Gobierno capitalino, que apoyó con la estructura de su administración (tanto que esos apoyos estuvieron, entre otras irregularidades, entre las causas de la pérdida de esa candidatura) a Clara Brugada, hizo el miércoles la peor declaración posible. Dijo que López Obrador no lo había consultado sobre el cambio de candidatura en Iztapalapa, pero que él consideraba que esa es una acción “legítima” y aseguró que René Arce tampoco lo consultó antes de impugnar la candidatura de Brugada, de quien dijo que hubiera preferido que se quedara como candidata. Eso luego de que había declarado, el lunes, que la decisión del TEPJF debía aceptarse porque era legal, lo que molestó a López, así que, al día siguiente, éste le “ordenó” proponer a Brugada en lugar de Acosta, una vez que éste ganara la elección local y renunciara a su cargo. “Ebrard se va a enterar de esto”, dijo, en Iztapalapa, López Obrador, y el jefe de Gobierno dio aviso de recibido.
El papel jugado es triste, pero
más aún que se reconozca que ninguna de las dos fuerzas principales de su partido en la capital, consulte al jefe de Gobierno sobre lo que harán, en temas que afectan directamente la gobernabilidad de la ciudad. Si lo consultaron y Ebrard no pudo encauzar las cosas, está mal; si lo ignoraron y no le informaron, peor. Pocos salen tan lastimados de esta historia como Ebrard.
Los Chuchos tampoco salen bien parados, porque han tardado demasiado en decidir un curso de acción. Su apuesta es que el 5 de julio su partido triplique la votación del PT y Convergencia juntos e incluso, si alguna de esas dos fuerzas no logra el registro, sería de una utilidad política adicional importantísima. Pero deben asumir desde ahora la pérdida de una parte muy considerable del partido, inmediatamente después de las elecciones. Una pérdida que podría haber sido menor de haber tomado decisiones con anterioridad.
Tampoco gana López Obrador porque, con estas historias, nos recuerda, por si alguien lo había olvidado, cuál es su verdadero rostro. Su forma de hacer y entender la política y el poder. Y menos que nadie ganan los habitantes de Iztapalapa: les esperan, por lo menos, otros tres años perdidos.
La gestión
El hijo del candidato panista a diputado en Campeche, José Ignacio Seara, fue detenido con su banda cuando estaban efectuando un secuestro. El candidato lamentó los hechos, pero no renunció a su cargo. Antes, en cuanto supo de la detención, recurrió a las instancias de gobierno más altas del estado, desde donde gentilmente se comunicaron con las oficinas de la SSP federal para pedir el favor de la liberación del joven secuestrador. El no fue tan rotundo que aún resuena en la ciudad amurallada.

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