20 feb 2010

Hacia las reformas a la ley de seguridad nacional

Senado acelera análisis de Ley de Seguridad
El presidente de la Cámara alta, Carlos Navarrete, señala que pondrán especial atención en figuras jurídicas como el arraigo, pues se cae en la práctica inaceptable de primero detener sospechosos y luego investigar
Notimex, El Universal, La Habana Sábado 20 de febrero de 2010 11:30
El presidente del Senado, Carlos Navarrete, afirmó que exhortarán a las comisiones que tienen a su cargo la iniciativa presidencial de Seguridad Nacional para que inicien su dictaminación lo más pronto posible.
En entrevista, el legislador señaló que "en la comparecencia del gabinete de Seguridad Nacional todas las bancadas acordaron iniciar lo más pronto posible la discusión de dicha propuesta ante el nuevo compromiso de establecer un plazo perentorio" .
Al responder al llamado del Secretario de la Defensa Nacional, Guillermo Galván, de no postergar más la aprobación de dicha ley, el senador dijo que de manera simultánea a esa iniciativa, el Senado revisará algunas figuras jurídicas como el arraigo.
Pues considero que 'con el arraigo se está cayendo la práctica inaceptable de primero detener y arraigar a sospechosos, y luego investigar'.
Así a como los testigos protegidos del arraigo, que, aseguró, han sido usadas de manera no convenientes.
El líder de los Senadores del PRD señaló que en el combate contra el crimen organizado el Ejército debe ser sustituido paulatimamente por la Policía Federal, pues 'las funciones que llevan a cabo los elementos castrenses desde al año 2000 deben tener un fin'.
En tanto, la presidenta Nacional del PRI, la diputada Beatriz Paredes Rangel, apuntó que "la presencia del Ejército debe ser coyuntural' y que la Ley de Seguridad que apruebe el Senado debe poner un plazo a la presencia del Ejército.
Paredes Rangel, quién participa en la XI Reunión Interparlamentaria México-Cuba, señaló que "la Ley de Seguridad Nacional debe contemplar el respeto irrestricto a los derechos humanos" .
A su vez, la senadora priísta María de los Ángeles Moreno manifestó su rechazo a la propuesta presidencial pues 'si bien el Congreso está en la mejor disposición de colaborar con el presidente Calderón en la lucha contra el crimen organizado, no es con las fuerzas armadas como se puede solucionar este problema'. vsg

Ley antisecuestro

El diputado Humberto Benítez Treviño (PRI), informó que analizarán la iniciativa antisecuestro que presentó el presidente Calderón, junto con doce propuestas más que se han presentado en la materia, en las que se incluye la de Isabel Miranda de Wallace. Realemnte son 13, y en el Senado se realizará un formo la prier semana de marzo.
Benítez Treviño anunció que se realizarán cinco foros regionales, cuyas temáticas serán los problemas que aquejan a las diferentes regiones del país, como: narcotráfico, delincuencia organizada, secuestro, polleros e inmigrantes.
Lo anterior, explicó, tiene la finalidad de llegar a conclusiones para modificar los Códigos que se encuentran obsoletos, “en pocas palabras, la ley nos quedó chica y una sociedad no puede vivir así; la falta de combate a la impunidad hace que algunos se quieran hacer justicia por su propia mano”.
De ahí, precisó, que vamos a apoyar al Presidente de la República para que se enfrente a este grave problema y, lo hacemos sin ninguna filiación ni fobia partidista. Ese ha sido el éxito de la Comisión, que presido, “los 30 diputados nos hemos despojado de filiaciones partidistas”.
Por ello, Benítez Treviño expresó que el grupo parlamentario del PRI en la Cámara de Diputados asumió como prioridad la elaboración del dictamen sobre la Ley Antisecuestro, toda vez que en el clima de inseguridad actual es un tema del primer orden y los códigos vigentes.
El combate al secuestro, explicó es un tema de suma importancia y en el que deberá analizarse la prohibición al pago de rescates. “Es una situación que debemos revisar; pues cuántos no van a simular secuestros, ya que de cada diez, cuatro son simulados”.

Día del Ejército

El general secretario Guillermo Galván, dijo que a nadie conviene que se prolongue indefinidamente la lucha contra el narcotráfico, y consideró impostergables las reformas a la ley de seguridad nacional. “Si se extiende en demasía y se alarga en exceso el trayecto de la confrontación, no sólo se incrementará el número de víctimas inocentes, también se causará un daño adicional a la población, porque podría terminar habituándose a la cultura de la violencia y ésta genera distorsión a las percepciones colectivas, produce mitos y fantasías en donde la ausencia de respeto a la vida humana y la insensibilidad absoluta al dolor son expresiones lamentablemente recurrentes.”
Fue en la ceremonia para conmemorar el Día del Ejército, que encabezó el presidente Felipe Calderón, en el Colegio Militar, donde el titular de la Sedena Aseguró que nadie quiere y ninguno acepta que sus seres queridos sean presa del desequilibrio y los abismos que ofrece el narcotráfico.
2010-02-19 | Discurso
Maestro Felipe Calderón Hinojosa, Presidente de los Estados Unidos Mexicanos y Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas.
Ministro Guillermo Ortiz Mayagoitia, Presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.
Diputado Francisco Javier Salazar Sáenz, Vicepresidente de la Mesa Directiva de la Honorable Cámara de Diputados.
Senador Francisco Agustín Arroyo Vieyra, Vicepresidente de la Mesa Directiva del Honorable Cámara de Senadores.
Almirante Mariano Francisco Saynez Mendoza, Secretario de Marina.
Distinguidos miembros del presídium.
Damas y caballeros.
Compañeros de armas.
Muy buenos días.
A 100 años de su inicio, la Revolución se afirma como referente fundacional de la democracia. De aquel movimiento, cúmulo de energía social, emergieron los grandes ideales para perseverar en la justicia y la igualdad.
El Ejército Constitucionalista surge como parte sustantiva de esta inercia transformadora. Sin embargo, su solo nacimiento no era suficiente. El país convulso demandaba darle cauce al cuerpo armado para convertirlo en garante de su seguridad y defensa.
La fuerza militar tenía que sumarse al proyecto nacional. Sólo había un camino: institucionalizarla.
El tiempo ha dado la razón a la gran visión estadista de don Venustiano Carranza.
Hoy formamos parte de las armas del Estado.
Factores de diversa índole se conjugaron para ello, como nuestro venero legal inscrito en el prodigo texto de la Carta Magna de 1917, que contempla a la Fuerza Armada permanente.
Nuestro origen genuinamente popular, el reclutamiento voluntario y la incuestionable subordinación a la autoridad civil, investida en el señor Presidente de la República, fueron también elementos contribuyentes.
Emanadas de la visión constitucionalista, la seguridad interior y defensa exterior de la Federación son las funciones que orientan el quehacer castrense, y la referencia jurídica y estratégica para el diseño de la política de defensa y de las misiones generales establecidas en la ley respectiva.
Todos estos rasgos congénitos y principios, son la génesis de la relación cívico-militar que nos ha distinguido de otros cuerpos castrenses en el mundo.
Para afianzarlos, la profesionalización del recurso humano ha sido una asignatura prioritaria a través de los sistemas educativo y de adiestramiento en los cuales se concibe, unifica y difunde nuestra doctrina como pilar fundamental de la formación cultural, ideológica y sentido de pertenencia.
En las aulas y campos aprendemos la ciencia y el arte militares. Son espacios del saber, donde también se asimila el caudal moral que contiene los valores definitorios del perfil axiológico.
El ejercicio permanente de éstos tiene como designios transformar a todo soldado en un ente virtuoso que privilegie siempre el interés nacional sobre cualquier otra motivación.
Esta es la esencia indispensable para quienes abrazamos la carrera de las armas en un Ejército que se mantiene al pendiente de las heterogéneas tendencias del mundo actual y dan la bienvenida a las más positivas propensiones de modernidad. Una de ellas es la relacionada con la transparencia y rendición de cuentas que nos compele a atender de manera cometida, veraz y oportuna las necesidades de información.
Esta franca apertura nos permite ensanchar las vías de comunicación con quienes desean saber más de nosotros, el límite es la inherente secrecía que la naturaleza de algunos asuntos imponen, la cultura de paz, la perspectiva de género y la no discriminación son también rubros que nos ocupan con especial atención.
La mujer ha buscado nuevos horizontes con capacidad, talento e iniciativa para realizar su proyecto de vida. Recibimos optimistas este entusiasmo y mantenemos con éxito una directriz de equidad que facilita la incursión femenina en todas las actividades milicianas.
Vemos con satisfacción a pundonorosas compañeras de armas portando con singular orgullo el uniforme de la República en las unidades, dependencias y diversos organismos que en otros tiempos eran exclusivos del personal masculino.
Los resultados son por demás alentadores. Para alcanzar un nivel óptimo en la asimilación de esta equidad hemos contado con el impulso decisivo de los Poderes Ejecutivo y Legislativo, a través de iniciativas, recursos y directivas que hacen realidad este objetivo. Nos ubicamos así en las vanguardias de la no discriminación.
El apego estricto al Estado de Derecho y la cabal observancia de los derechos humanos son exigencias que la propia sociedad plantea para regular a la autoridad en su desempeño.
Desde su promulgación la Ley Suprema vigente reconoció al Fuero de Guerra como un espacio sumario destinado a preservar la disciplina, jamás como coto de impunidad. La existencia de esta jurisdicción especializada ha sustanciado de manera significativa el desarrollo de nuestra esfera legal, normando el proceder de todos, a cada momento y bajo cualquier circunstancia.
Los órganos del Fuero de Guerra trabajan permanentemente en tareas de gran trascendencia, su objetivo es proveer una procuración y administración de justicia moderna, capaz de garantizar la facultad del Estado para hacer cumplir la ley penal, ello en concordancia con la rigurosidad del Código de Justicia Militar y sin perjuicio del pleno respeto a las garantías constitucionales del procesado.
Estas actividades se realizan también con plena observancia de los principios e instituciones jurídicas consagradas en la Carta Magna, y de aquellos de carácter internacional que impactan en la legislación militar.
Cierto, estamos propensos de fallas y errores, pero cuando ocurren, la acción contenciosa correspondiente corrige la conducta equivocada en aras del cumplimiento de la legislación y prestigio del conjunto.
Nos vigoriza la reconocida imparcialidad manifestada por el Poder Judicial, al resolver siempre, conforme a derecho, las controversias que se derivan de la justicia militar.
Por su parte, los derechos humanos, como prerrogativas inherentes a la naturaleza de las personas, son indispensables para el desarrollo integral del individuo, como lo ha marcado y define con probidad y autonomía la Comisión Nacional de los Derechos Humanos.
Mantenemos una actitud positiva, de profunda deferencia y respeto hacia los organismos encargados de velar por la dignidad humana.
Desde esta tribuna, ratifico ante nuestro Comandante Supremo y la ciudadanía, que no se tolerará violación alguna al Estado de Derecho, ni actos que atenten contra las garantías fundamentales de las personas.
Pero por otra parte, nos mantenemos atentos a aquellas manifestaciones con dudosos patrocinios, cuyo objetivo es la calumnia y el desprestigio, buscando que los delincuentes obtengan una ventaja circunstancial y momentánea en el seno de la opinión pública. La sociedad tiene ya su propio juicio al respecto.
El cumplimiento a la ley y el amor por México, nos animan y mantienen prestos para acudir en auxilio de la población, contrarrestando los embates de la naturaleza o del mismo crimen organizado.
Con esta mística, damos una dura batalla en contra de quienes amenazan a los niños y jóvenes con el flagelo del narcotráfico.
Tengamos presentes los lugares y momentos tan graves, en los cuales las conculcaciones a la seguridad pública, devienen ya en amenazas a la seguridad interior.
No se olviden que la delincuencia es un enemigo que mimetiza, se mueve y se escuda en el seno de la propia comunidad. Es un adversario que no respeta ley alguna y que sólo responde a un código: el del lucro y la muerte.
Ello se ha convertido en luto y dolor, en muertos y heridos, en viudas y orfandad, en familias desintegradas y en desasosiegos que desafían la tolerancia y la paciencia ciudadanas.
Si se extiende en demasía, se alarga en exceso del trayecto de la confrontación, no sólo se incrementará el número de víctimas inocentes, también se causará un daño adicional a la población, porque podría terminar habituándose a la cultura de la violencia.
Ésta, genera distorsión a las percepciones colectivas y produce mitos y fantasías en donde la ausencia de respeto a las vidas humanas y la insensibilidad absoluta frente al dolor, son expresiones lamentablemente recurrentes.
Seguir permitiendo a la mano corruptora del narcotráfico comprar voluntades, es una actitud que al tiempo causará daños irreversibles a México.
Son bienvenidas las ideas y propuestas que permitan enriquecer e impulsar la misión, pues nadie quiere y ninguno acepta, que sus seres queridos sean presa del desequilibrio y los abismos que ofrece el narcotráfico.
Ante estas nuevas realidades, asimetrías y desafíos, las reformas a la Ley de Seguridad Nacional se estiman impostergables.
Agradecemos la voluntad política que el Poder Legislativo ha manifestado para analizar las iniciativas de reforma a la ley en la materia, que nos permitirán contar con un marco jurídico moderno y acorde con las tareas que las Fuerzas Armadas realizan en el cumplimiento de sus misiones.
El tener definidas nuestras atribuciones, en que en la comunidad las conozcan y avalen los procedimientos, abonará también a lograr una más de estrecha relación cívico-militar.
Hacia el interior, un andamiaje jurídico actualizado dará mayor confianza en el ejercicio del mando e incrementará el liderazgo en aras de la disciplina, permitiéndonos actuar ante escenarios complejos y apremiantes con la decisión, oportunidad y contundencia requeridas.
México merece que hagamos todo lo que esté a nuestro alcance, civiles y militares, para que la patología del narcotráfico y sus irradiaciones sanguinarias se reduzcan a su mínima expresión lo más pronto posible.
Nadie desea que esta lucha se prolongue indefinidamente, a nadie conviene.
Señor Presidente.
Amable auditorio:
Este año 2010 nos invita a mantener abierta la ventana para analizar las etapas cruciales del pasado y tomar de ellas todo aquello que nos ayude a ser mejores.
Al conmemorar un aniversario más, el Ejército Mexicano se muestra orgulloso y se siente satisfecho de que el proceso iniciado por el Varón de Cuatro Ciénegas marche con claro rumbo y firme propósito.
El esfuerzo realizado, nos significa gran beneplácito porque sabemos del aprecio social que se nos brinda y de la aceptación para que prosigamos como uno de los custodios de la seguridad nacional. Manifestaciones invaluables que agradecemos con aplomo y sencillez.
Es justo y oportuno en este día, expresar gratitud a nuestro Comandante Supremo por la confianza que deposita en sus soldados, al asignarnos la misión de coadyuvar en la confrontación de los antagonismos criminales.
Le agradecemos también sus apoyos en haberes, educación y vivienda para que la familia militar viva mejor.
Somos una Institución perfectible y en permanente evolución.
Junto a las armas que nos ha confiado el Estado, los soldados portamos con honor el bagaje nacionalista.
Este es el Ejército Mexicano.
Cumplimos hoy 97 años, los suficientes para vivir responsablemente la madurez de nuestra institución.
Muchas gracias.

Jon lee Anderson

Entrevista a Jon Lee Anderson
"Un reportero tiene que ser inseguro"
Por GUILLERMO ALTARES
Babelia, 20/02/2010;
Además de ser uno de los mejores reporteros que recorren los azarosos caminos del mundo, como demuestra la recopilación de textos que publica Anagrama, El dictador, los demonios y otras crónicas, Jon Lee Anderson (California, 1957) tiene una profunda vocación de maestro. No sólo por su relación con la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano, en la que da muchos talleres, sino por su voluntad de transmitir su oficio. Este encuentro tuvo lugar en Cartagena de Indias, recién llegado de Haití, durante el Hay Festival, al que acudió para hablar de América Latina, un continente que ha recorrido una y otra vez. Su español, colorista y divertido, es una mezcla de acentos, palabras y expresiones de los 20 países de habla hispana, desde Cuba a España, que demuestra un conocimiento profundo del terreno.
Pregunta. ¿Se siente un dinosaurio, el último de una estirpe de reporteros que lo mismo cubren un terremoto en Haití que hacen un perfil del Rey de España?
Respuesta. Espero no sentirme un dinosaurio, no me defino. Hago lo que hago y trato de seguir los instintos de lo que me apetece y me parece importante. Estoy al tanto de todas las conversaciones en voz alta sobre el porvenir y el destino del periodismo, si somos una especie en vías de extinción. Me doy cuenta de que soy uno de los reporteros que ha tenido una carrera en primera persona, no virtual, sino primaria. Aunque deje de ser periodista, seguiré llevando esa vida. No quiero otra forma de ver el mundo. Y no es un juicio de valor. Los jóvenes de hoy tienen algunas ventajas, algunos bagajes que nosotros no tuvimos. Su mayor reto va a ser superar el flujo de la información para adquirir contacto directo con la realidad, un contacto que yo necesité para aprender. Quería definirme a través de la experiencia propia. Tampoco se ha planteado el destino de los dinosaurios, los que se van a convertir en fósiles o los que se van a transformar en pájaros o cocodrilos para sobrevivir. Pueden ser brillantes y tener carreras pero enteramente virtuales, sin una experiencia primaria.
P. Siempre ha gozado para investigar y escribir reportajes es tiempo, porque es la materia de la que está hecho el periodismo. Tener tiempo para localizar y llegar al rey de las favelas, para seguir a García Márquez. ¿No cree que se está convirtiendo en un bien peligrosamente escaso?
R. El hecho de que vivamos en un mundo informativo de 24 horas comenzó con la televisión, pero Internet ha marcado un cálculo de tiempo nuevo a los demás géneros. Las revistas informativas están empezando a perder su identidad. Llegué a Santo Domingo y vi televisión por primera vez en dos semanas. Fue interesante ver cómo todo el mundo estaba hablando de Haití, un país olvidado dos siglos. Ojalá vaya más allá de la inmediatez, del horror y del sentimentalismo fácil que busca siempre la televisión. Yo tengo la suerte de trabajar para The New Yorker, que sigue apostando por el reportaje de largo aliento. Internet va hacia las agencias de noticias, no nos suplanta a nosotros los cronistas, es un télex virtual.
P. ¿Cree que podemos ir hacia una nueva edad de oro de la crónica, que paradójicamente ese periodismo lento del pasado sea también el del futuro?
R. Las transiciones siempre son difíciles, pero creo que de esto podría salir un nuevo gusto hacia la crónica. Casi cada país de América Latina tiene nuevas revistas y una gran hambruna de jóvenes creadores que quieren comunicarse a través de la prosa, de la creación, pero siempre dentro de la no ficción.
P. Muchos medios tradicionales han hecho coberturas increíbles del terremoto en Haití porque han mezclado todos los géneros. Ha dado la sensación de que es un periodismo que se inventa sobre la marcha. ¿No cree que estos cambios representan también una oportunidad para el futuro de este oficio?
R. En Haití hice dos blogs y entrevistas para la web. No sé si llegué a adquirir el gusto, pero no conseguí quitarme la impresión de que me estaba serruchando el suelo de la narrativa. Pero lo que sí he visto que me ofrece Internet es volver a visitar y comentar historias de hace años o meses, que me interesan. Desde luego es un perfeccionamiento del periodismo informativo, pero seguimos definiendo un poco el viento.
P. No deja de ser curioso comprobar cómo la crónica, un género inmediato, muchas veces condenado a ser arrastrado por el viento de la actualidad, acaba muchas veces por permanecer.
R. Claro que permanece. Es historia, los primeros periodistas eran frailesque acompañaban a las expediciones, son las crónicas, los diarios. ¿Qué sabemos de la conquista de las Américas? Nos fascinan por su instantaneidad, nos llevan a un momento que ya no existe, como las cartas de Roger Casement desde el Congo.
P. En su perfil del premio Nobel Gabriel García Márquez recogido en El dictador, los demonios y otras crónicas, pasa por un barrio enorme de chabolas en Colombia y su conductor le dice: "El problema está ahí, toda la violencia está ahí". Y vuelve a ese mismo tema en Brasil y ahora en Haití. ¿Toda la violencia viene de la pobreza?
R. La mayoría. Viene de la riqueza también, de la arrogancia del rico que desdeña al pobre y no quiere compartir. América Latina está construida por grandes zonas, con grandes muros, muy bonitas, pero fuera hay chabolas y basura. En América Latina hay una estética de la injusticia que tiene que ver con los muros y con lo que tú ves. ¿Por qué hay secuestros en América Latina y no en Suiza o Suecia? Las sociedades injustas son las que padecen de violencia. En los sesenta, los que eran insurgentes antifascistas se han convertido en violencia criminal endémica y eso se va tragando a América Latina, desde Ciudad Juárez para abajo.
P. ¿Cree que a todos los periodistas nos fascina el poder?
R. El poder es el motor de la historia. El poder es fascinante. El poder es como la alquimia máxima, no existe pero existe, y cambia el mundo y lo mueve.
P. Manu Leguineche, maestro de muchos reporteros españoles, siempre dice que "vales lo que vale tu último reportaje". ¿Está de acuerdo?
R. En cierto punto sí. Yo creo que un reportero tiene que ser siempre inseguro, no convertirse en alguien que sigue una pauta, porque eso es el comienzo de la decadencia, deja de perseguir el mundo con ojos frescos, cree que lo sabe todo. Es un síndrome bastante común y humano. -

Mil y un objetos de Orhan Pamuk

Permitido comer chicle y besarse/LUIS PANCORBO -
Babelia, EP, 20/02/2010;
Hace poco más de un decenio Orhan Pamuk empezó a tramar la creación simultánea de una novela y de un museo. La novela, titulada El museo de la inocencia, se publicó con éxito en 2009, y este año, coincidencia con la capitalidad europea de Estambul, abrirá sus puertas el Masumiyet Müzesi. Significa en turco museo de la inocencia, aunque no vaya del genocidio armenio. Es la singular creación de un novelista como Pamuk, que trasplanta a las vitrinas las manías coleccionistas de Kemal, el protagonista de su último libro, tal vez el más personal. Kemal Bamasci (Orhan Pamuk) no reúne sellos, o escarabajos, sino los objetos que fueron tocados por su amada Füsun Keskin, su bella prima de 18 años.
Un día Pamuk (Kemal) echó el ojo a una casa de tres pisos en Çukurcuma, a pocas calles al oeste de su barrio de Cihangir. Çukurcuma significa "la hondonada", y es donde Estambul se va derramando en la orilla europea del Bósforo. No suelen perderse por ahí los turistas ansiosos de que les regateen al estilo del Gran Bazar, pero es la meta para los que buscan tiendas de antigüedades y chamarileros, todo lo que va depositando y regurgitando una ciudad indecisa entre mares y culturas, con un pie en Europa y el resto de su voluminoso cuerpo, que ya alimenta a más de diez millones de personas, en Asia.
Siendo Estambul emblema de la dualidad entre Oriente y Occidente -y eso Pamuk lo vive en sus entrañas- produce una calidad especial de tiempo perdido. Hay quienes sienten nostalgia proustiana de una magdalena, y quienes como Pamuk por medio de Kemal no ponen límite a sus furores coleccionistas. El arco de esa obsesión va desde 1950 hasta nuestros días, recorriendo la propia biografía del autor siempre detrás del coleccionista compulsivo que es Kemal. Así, mientras Pamuk iba escribiendo la compleja pasión literaria de Kemal (con toques que recuerdan Lolita de Nabokov), al mismo tiempo iba coleccionando lo que Kemal necesitaba en la novela. Nada mejor para la congoja, y otros males de amor, que el analgésico Paradison. O pensar en las burbujas perdidas de la vida coleccionando botellas de refrescos Brisa, y menús de restaurante, entradas de cine, colonias y zapatillas. Todo lo cual en una novela de 83 capítulos que es una guía al mismo tiempo del museo, y que incluye una entrada gratuita para el eventual lector-visitante. Así figura el tintero de cristal con el que ella jugueteaba en el capítulo 9. Las cerillas y barajas con las que Kemal hacía solitarios para matar la espera de su amor en el capítulo 25. El cascanueces y el reloj con bailarina que Füsun daba cuerda del capítulo 28. Y los cepillos de dientes de su amada del capítulo 49. Ya lo dice Kemal: "Comprendí que el mundo entero, con cada uno de los objetos que contenía, formaba un todo". Y el salero del restaurante Aleko de Yeniköy, y hasta el cucurucho de helado mordisqueado por el borde que tiró Füsun en el cuarto encuentro con Kemal según se lee en el capítulo 51. Y los programas de mano de las más de cincuenta películas que vio Kemal, desde mediados de junio a primeros de octubre de 1976, del capítulo 52... Cientos de objetos junto a fotos de la época y películas con Estambul al fondo. Un museo único donde Pamuk pone sus normas: no está prohibido comer chicle ni besarse.
Por Çukurcuma
El Museo de la Inocencia, en la esquina de Dalgiç Sokak con Çukurcuma Caddesi, es un buen pretexto para recorrer el barrio. En Çukurcuma hay tiendas que parecen en sí mismas un mercado de las pulgas, aunque también se encuentren piezas de valor en algún anticuario de la calle de Turnacibasi, cerca del Liceo Italiano y al sur de la gran avenida de Istiqlal (antaño de Pera). Çukurcuma, el barrio de la inocencia, es breve pero está sembrado de edificios con empaque burgués de principios del siglo XX y, sobre todo, de vida cotidiana, sin alharacas otomanas, y lo mismo se encuentra un hamam, un baño turco muy real, como restaurantes en Hayriye Caddesi y calles aledañas donde dan anchoas del mar Negro en ceviche, o fava, que es puré de habas, entremés muy rumí (de los antiguos habitantes griegos de Beyoglu), o una especialidad armenia como el topik, bolas de garbanzos y patata con cebolla caramelizada y un toque de canela. No viene mal acompañarlo con un raki, anís con agua.
Pero lo que más se ve caminando por las cuestas y adoquines de Çukurcuma es un espíritu materializado, no tanto en lo antiguo como en lo viejo hecho cosa, y a veces hecho cachivache, y por eso abren tantas cuevas de Aladino hasta arriba de aperos y balanzas, cafeteras y máscaras antigás, o cajas de galletas de metal buenas para guardar como Kemal los cromos de artistas que venían en los chicles Zambo. No falta casi nada en el ramo de lo kitsch, lo industrial y lo pasado de moda, pero no de la memoria de los estambulíes pese a los cambios.
Pamuk ha sabido ver la importancia de todo eso, con su toque de fetichismo, aunque su intento quede lejos de un vulgar museo de los horrores, o del Museo Ripley de Los Ángeles cuyo lema es "créalo o no", y pone un maniquí de un chino con cuatro ojos. En el Museo de la Inocencia hay mil y un objetos por dar una cifra, aunque ahí Pamuk es implacable contando: 4.213 colillas de los cigarrillos Samsun que fumó Füsun en los ocho años que la visitó Kemal; 237 horquillas que éste coleccionó de su amada prima, de la que él guardaba (como Flaubert un mechón de Louise Colet-Madame Bovary) desde un pendiente perdido hasta cómo le miró tal día y a tal hora y se le removieron las entrañas de la memoria. Pues ya lo dice Kemal: "La vida me obligaría a convertirme en un antropólogo de mis propias vivencias, no quiero subestimar en absoluto a esos apasionados profesionales que intentan darle un sentido a sus vidas y a las nuestras exponiendo cacharros, útiles e instrumentos que han traído de lejanos países".
Podría parecer una exaltación de la nimiedad, pero Pamuk parte de la base de que la vida no siempre está hecha de glorias y medallas, ni Estambul se resume en la daga del museo de Topkapi con tres esmeraldas que parecen huevos de codorniz. Hay si acaso una vaga inspiración de Pamuk en alguno de los 1.743 museos que visitó realmente Kemal en 15 años, desde el Micromuseo de Objetos Perdidos de la calle de Morillons de París al de Dostoiesvki de San Petersburgo, donde dicen de un sombrero dentro de un fanal: "Perteneció realmente a Dostoievski". Sin olvidar el Museu Frederic Marès de Barcelona, "el lugar que mejor me enseñó qué debía hacer con lo que me quedaba de Füsun".
No en vano, en el caso del museo de Pamuk y su pretendida inocencia, se trata también de un triunfo de lo que en inglés se conoce como memorabilia, objetos dignos de ser recordados -no importa lo humildes que sean- por algún añadido gramo de nostalgia. O de tiempo prendido.

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