Revista Proceso # 1871, 8 de septiembre de 2012
El equipo de transición de Enrique Peña Nieto resultó una colección variopinta de personeros de anteriores gobiernos mexiquenses e hijos de figuras públicas en desuso. Quedó muy poco espacio para los representantes de las otras corrientes que apoyaron su candidatura. Lo que queda claro es que una de las figuras importantes del futuro gobierno priista, desde la sombra, será Pedro Aspe, el secretario de Hacienda de Salinas de Gortari.
La intención de combinar operadores políticos de bajo perfil nacional y
representantes de la joven tecnocracia se concretó esta semana con el anuncio
del “equipo de transición” de Enrique Peña Nieto: 46 funcionarios, la tercera
parte de ellos provenientes de la burocracia mexiquense, así como una decena de
júniors y tecnócratas del sexenio de Carlos Salinas bajo la tutoría de Pedro
Aspe, el exsecretario de Hacienda salinista que se convierte en
uno de los poderes tras bambalinas más importantes del peñismo.Sólo una minoría de los nombrados responde a alianzas con otros grupos priistas –especialmente los de Manlio Fabio Beltrones, Beatriz Paredes y Pedro Joaquín Coldwell– y ninguno de los 46 viene de la sociedad civil o de sectores empresariales o intelectuales aliados a Peña Nieto.



