3 oct 2006

Bob Wooward

Las afirmaciones del periodista estadounidense Bob Woodward, en su nuevo libro cargado de críticas contra el gobierno del presidente George W. Bush, están sacudiendo a Washington y alimentaron el debate sobre la guerra en Irak a un mes de las elecciones legislativas de noviembre.
En su libro State of Denial (Estado de negación), Woodward afirma que Bush subestima la amplitud de la violencia contra las fuerzas estadounidenses en Irak. El libro también asegura que desde la invasión a Irak Bush le aseguró al Congreso y al público que la lucha contra el terrorismo y por establecer la democracia en Irak progresa, pese a que se conocieron informes de inteligencia que sostienen lo contrario.
''Hubo una gran diferencia entre lo que la Casa Blanca y el Pentágono sabían sobre la situación en Irak y lo que decían en público'', Woodward asegura en un artículo publicado este domingo en el diario The Washington Post.
Apenas unos días después de su salida a la venta en librerías, la obra de Bob Woodward, titulada Estado de negación ya alcanzó su tercera reimpresión con 900,000 ejemplares.
Otros libros de Woodward sobre Bush, titulados "Bush at War" y "Plan of Attack", también se convirtieron en éxitos de librería debido a la fama del reportero del Washington Post que ayudó a descubrir el escándalo de Watergate, así como por sus contactos que le brindan un amplio acceso a funcionarios gubernamentales de alto nivel, incluido el presidente.
Resumiendo su tesis en el artículo, Woodward da varios ejemplos sobre el doble lenguaje de la Casa Blanca.

2 oct 2006

Porfirio nuevamente en EL País


Despúes de dos meses y medio PML regreso a escribir en El País, hoy. Lo normal es que lo hubiera hecho sobre el "dos de octubre no se olvida". Pero no, lo hizo sobre "México, Transición fallida". Hace varias semanas -19 de julio- redacto un texto denominado "regimenes petroleros"; y ahi hablo de que en México había "la sensación generalizada de haber sido víctimas de una “elección de Estado". Añadió que practicamente el 2 de julio sufrimos un golpe de estado: "algunos hablan de “pinochetazo” incruento, cuando menos hasta ahora.", dijo
Bueno ahí están los dos texto de PML vale la pena leerlos. Por cierto Porfirio todavía no responde a las duras críticas que le hizo Joaquim Ibartz, corresponsal de La Vanguardia. Creo que lo hará en cualquier momento.
¡A quien le tiene temor PML es a Cárdenas!
México, la transición fallida/Porfirio Muñoz Ledo

Tomado de EL PAÍS, 02/10/20006:

El aparato de legitimación que ha empleado el Gobierno mexicano para convencer a la opinión pública internacional de que la elección presidencial del 2 de julio fue legal, parece funcionar como en los tiempos del PRI. El argumento explícito es fácil: el conteo del Instituto Federal Electoral favoreció a Felipe Calderón y el fallo del Tribunal Electoral lo confirmó, declarándolo presidente electo. Supuesto que este último es inatacable e inapelable, la historia se acabó y todos tendrán que tratar con un nuevo Gobierno del PAN.

La lógica que sustenta al anterior silogismo es en apariencia irrefutable: después de siete décadas de dominación de un partido hegemónico, México inició una lenta transición que desembocó en un sistema electoral confiable. La alternancia en los cargos públicos, el pluralismo político y el equilibrio de poderes son hechos indiscutibles. Por tanto, la democracia se ha consolidado.

Esta visión simplista del acontecer nacional resulta cómoda para los gobiernos, organismos internacionales, inversionistas y financieros ávidos de relacionarse con las autoridades mexicanas. Ésa fue la experiencia que personalmente viví en mis recorridos por Europa, Estados Unidos y América Latina después de las elecciones en las que despojaron a Cuauhtémoc Cárdenas de su victoria electoral. En aquella ocasión, los arreglos posteriores(¡?) del candidato confirmaron por desgracia la propaganda gubernamental.
Sorprende e inquieta ahora a nuestros interlocutores que Andrés Manuel López Obrador, la Coalición por el Bien de Todos y sus millones de seguidores hayamos decidido refutar la validez del proceso electoral y exigir el respeto al sufragio ciudadano. Preocupa todavía más la dicotomía establecida por la Convención Nacional Democrática a través del rechazo a la imposición de un presidente espurio -aunque oficialmente ungido- y el reconocimiento de un presidente realmente elegido por los mexicanos y, en esa virtud, legítimo.
Los Estados que tienen mayores intereses en México han ofrecido su concurso para apuntalar a un Gobierno que, en caso de instalarse, sería todavía más débil que el actual. Después le pasarán la factura del reconocimiento. Con aparente optimismo dejan para más tarde el análisis del problema que les presentaría un esquema de ingobernabilidad o la eventual instalación de un Gobierno represivo en México.

Los poderes económicos internos, que ya habían desatado su furia contra el candidato de la izquierda -al punto que la publicidad que costearon fue declarada ilegal por el Tribunal Electoral- ahora exigen su linchamiento. Las grandes cadenas de radio y televisión se han exhibido como sicarios de la derecha. Los consorcios monopólicos y los poderes fácticos se aprestan a proseguir el estrangulamiento de las instituciones públicas. Mientras tanto, la concentración afrentosa del ingreso, la inconformidad social y la violencia creciente preparan el advenimiento de un estado de excepción.
Extraña por ello la actitud de intelectuales biempensantes, prontos para aceptar la versión del Gobierno y proclives a condenar la rebeldía de la oposición. Se da el caso de una inesperada coincidencia ideológica entre mis amigos Carlos Fuentes y Mario Vargas Llosa. El primero ridiculiza con ligereza la defensa del derecho ciudadano e ignora que, en materia electoral, ésta no es la región más transparente. El segundo llama corrido melodramático a la respuesta de la Coalición, sin mirar que las gestas de nuestra historia han sido consagradas por ese género musical. Desconocen ambos una evidencia: que la derecha ha inventado una dictadura más perfecta que la del PRI. (¡Orale!)

La mayor parte de las voces socialdemócratas nos invitan a la moderación y al desarrollo de una izquierda “sensata” capaz de negociar con los poderes dominantes. Asumen que la transición mexicana está en curso y no juzgan relevantes las anomalías del proceso. Desestiman que la intervención descarada del Gobierno de Vicente Fox en las elecciones, la entronización abusiva del dinero, la cooptación de los funcionarios electorales y las campañas de difamación dirigidas desde el extranjero, dejaron claro el proyecto de eliminar a la izquierda como opción nacional.

La decisión sobre el futuro inmediato de México está ya tomada por las fuerzas conservadoras, nacionales y extranjeras, como lo estuvo en 1988 cuando la imposición de Carlos Salinas. Entonces se trataba de implantar el más feroz de los neoliberalismos y, ahora, de rescatar los escombros del Consenso de Washington y prolongar su vigencia en nuestro país por una generación más. Así lo expresan sin rubor los heraldos del nuevo régimen.

Se trata de una decisión estratégica para la región, a la que seguirán añadiendo apoyos sucesivos a fin de hacerla perdurable. El propósito es fincar un cerco político, paralelo al muro que ya plantaron para detener las oleadas de migrantes mexicanos. Es el refrendo de una añeja doctrina, según la cual la “zona de seguridad doméstica” de Estados Unidos terminaría en Panamá, y hacia el sur podrían funcionar “autonomías periféricas”, a condición de no agredir frontalmente sus intereses. Es además notorio el plan de ocupar políticamente el mayor número posible de los países petroleros y de amenazar a los regímenes que son hostiles a su proyecto global.

Algunos autores han hablado de “democracia colonial”. La explican como el diseño político complementario de una internacionalización desequilibrada. Habida cuenta del debilitamiento de las instituciones políticas de los países en desarrollo, por efecto de las privatizaciones y de la apertura económica, resulta indispensable para el diseño globalizador crear sistemas de contención política, encubiertos por ropajes democráticos, pero altamente dependientes de los poderes económicos.
Tal pretensión puede tornarse utópica frente al fantasma de la ingobernabilidad que vuelve inviables a los Estados nacionales de los países en desarrollo. La verdadera solución al dilema de América Latina corre en un sentido inverso: la búsqueda de soluciones innovadoras capaces de combatir la desigualdad, reconstruir las instituciones públicas y encontrar un espacio colectivo en la comunidad internacional. Para México, todo ello sería inasequible si aceptamos la usurpación.
Ningún sentido tendría para los demócratas mexicanos caer en el señuelo de la victoria diferida. Si admitiéramos la hipótesis de la larga marcha de una izquierda doblegada, habríamos caído en la complicidad y renunciado a nuestro deber primordial: la autodeterminación del pueblo mexicano y el respeto a la soberanía expresada en las urnas.
Es indispensable un nuevo consenso nacional para el desarrollo; nadie lo duda. Urge el rescate de los valores laicos e igualitarios de la República; ello es innegable. Podríamos coincidir en que la transición mexicana debe culminar en un nuevo andamiaje constitucional. Pero ello es solamente posible mediante el respeto al sufragio público. De otro modo, la transición fallida terminaría en un Estado fallido.
Regímenes petroleros/Porfirio Muñoz Ledo
Tomado de EL PAÍS, 19/07/2006
Las elecciones generales celebradas en México representaron un grave retroceso en su avance democrático. El proceso estuvo viciado de principio a fin y sólo queda el veredicto último del Tribunal Federal Electoral que podría restablecer la legalidad de la elección, otorgar legitimidad a sus resultados y sentar las bases para la gobernabilidad del país.
La insurgencia ciudadana que ha comenzado a gestarse arrojó ya a las calles una multitud estimada en quinientas mil personas y para el pasado domingo se esperaba una asistencia dos veces mayor. En esta ocasión se desprendieron contingentes de los trescientos distritos electorales de la República, muchos de los cuales alimentaron la marcha de la capital.
La exigencia social es un nuevo conteo de votos por parte del Tribunal, habida cuenta del crecido número de impugnaciones presentadas por diversos partidos. Para fundamentar esta demanda de recuento total se esgrimen también las llamadas causales genéricas, que no se relacionan directamente con las acciones fraudulentas y las manipulaciones cibernéticas cometidas el día de la elección, sino con las conductas previas de autoridades, partidos y candidatos que hayan violentado la legislación electoral.
El Tribunal anuló en tiempos recientes las elecciones para gobernador en los Estados de Tabasco y Colima, cuyos resultados fueron igualmente estrechos. En ambos casos justificó su fallo en el hecho de que las violaciones incurridas eran de tal manera “graves o trascendentes”, que habían puesto en duda “la credibilidad y la legitimidad de los comicios” y que por lo tanto esas elecciones no eran “aptas para surtir efectos legales”.
En efecto, el Tribunal Electoral tiene la facultad de declarar la validez de las elecciones, que hasta 1994 estaba reservada a la Cámara de Diputados. No podría ponerse en duda que la competencia para validar una elección supone la capacidad jurídica de invalidarla. Caso en el cual, conforme a la ley debiera convocarse a nuevas elecciones en un plazo de cuarenta y cinco días.
En la legislación mexicana la facultad concedida al respecto a la Suprema Corte de Justicia no es vinculante. Se la capacita no obstante para la averiguación de hechos que constituyan “violación del voto público”, siempre que a su juicio “pudiera ponerse en duda la legalidad de todo un proceso de elección de alguno de los Poderes de la Unión”. En ese caso, enviará los resultados de la investigación a los órganos competentes; esto es, al propio Tribunal.
Esta última disposición corresponde al papel asignado a la Corte en los casos de violaciones graves de los derechos humanos. Se basa en que el derecho al sufragio es una prerrogativa ciudadana inviolable. También, en la premisa mayor de que la potestad de elegir libremente a los gobernantes es el fundamento mismo de la soberanía.
Sin embargo, la demanda de la Coalición que postuló a López Obrador no apunta hacia la nulidad de la elección. Su reclamo es otro y corresponde a una extendida demanda social. Lo que pide es “limpiar la elección”, exigencia que viene desde el histórico fraude de 1988. La gente no busca que el sufragio sea anulado, sino que sea respetado. De ahí la encendida popularidad del grito: “Voto por voto, casilla por casilla”.

Hay la sensación generalizada de haber sido víctimas de una “elección de Estado”. Lo que es más grave, se está perdiendo la confianza en el funcionamiento del sistema electoral que con tantos sacrificios fue construido para derrocar al antiguo régimen. Se estima que, en vez de haber impulsado la transición democrática, el Gobierno de Vicente Fox decidió emplear todos los recursos públicos a su alcance para permanecer en el poder.

Poco después de haberse instalado en la casa presidencial, Fox lanzó un proyecto que él mismo llamó “reeleccionista”. Alfonso Durazo, quien fuera a la sazón su secretario particular y que luego habría de renunciar denunciando esos hechos, narra en su libro Los saldos del cambio los inicios de esa aventura cuya beneficiaria original era la esposa del presidente y su segundo destinatario el secretario de Gobernación. Finalmente recayó en Felipe Calderón, merced a las maniobras de los núcleos más facciosos del partido. La derecha pura y dura.
La gran paradoja es que el fracaso político del Gobierno y la patética mediocridad de su gestión no fueron óbice para la ejecución de un plan que asegurara su perduración política. Utilizaron sin escrúpulos las potestades que el sufragio les otorgó para actuar en contra de la voluntad ciudadana. No estaba errado aquel estudiante que, en protesta contra el intento fallido de desaforar a López Obrador, exhibió ante el rostro del presidente un letrero que rezaba “traidor a la democracia”.
La conducta del Ejecutivo Federal y de los gobernadores del PAN no dejan lugar a dudas sobre su intención de suplantar al PRI y de convertir una incipiente transición democrática en una transición dinástica. Se fueron los Austrias y llegaron los Borbones, por tanto tiempo como las complicidades que han tejido se lo permitan. Se acabó el sistema de partido hegemónico y comienza el tiempo del dinero hegemónico.
Ésta es sin duda una elección ideológica destinada a implantar una “democracia hemipléjica”, donde sólo la derecha pueda ejercer el poder nacional. Frente al avance de las izquierdas en América Latina se trata de conformar, en el país más estratégico de la región, un modelo político que, bajo la cobertura del sufragio libre, perpetúe un amasiato de poderes fácticos en la conducción del Estado.
Se ha dicho que la globalización se ha vuelto para algunos incompatible con la democracia, por las enormes desigualdades que genera y el dramático debilitamiento de las instituciones públicas en que se sustenta. Lo que se intenta es prolongar la vigencia del consenso de Washington, mediante la instalación de Gobiernos supeditados a un proyecto transnacional. Algunos hablan de “pinochetazo” incruento, cuando menos hasta ahora.
Un dato relevante es la utilización de los excedentes petroleros por el nuevo régimen para ubicarlos y repartirlos de acuerdo con estrategias electorales. En efecto, los ingresos por concepto de exportación de hidrocarburos mexicanos se incrementaron de 9,9 miles de millones de dólares en 1999 a 31,4 en 2005. Durante los años de esta administración el total de esos ingresos asciende a 119,86 miles de millones de dólares.

En un país con ingresos fiscales anormalmente bajos, esos recursos adicionales otorgan al Gobierno que los manipula un margen excepcional de maniobra política o militar. Ese fue el caso de Sadam Husein en Irak y de Hugo Chávez en Venezuela, con independencia del sesgo ideológico y de la naturaleza de los regímenes que implantaron. Esa es la clave a la que apuesta la nueva dinastía que pretende establecerse en México.
Visto desde la acera opuesta, esos recursos harían posible un programa de crecimiento económico con empleo decente, educación pública de calidad, avances científicos y tecnológicos, redistribución del ingreso y abatimiento de la pobreza. El camino de un Estado de bienestar que haría viable el programa de la izquierda y cambiaría las relaciones del país con la globalidad.
Esas son las razones por las que, más allá de un conflicto electoral, estamos frente a un evento histórico en el que se cifra el futuro de México y en buena medida el de América Latina.

El Corán por Jaume Flaquer

¿Qué induce a un cristiano con vocación religiosa, a un jesuita, a zambullirse en el Corán? Se lo pregunto a Flaquer: "Trabajé en los invernaderos del Maresme, para vivir la realidad de semiesclavitud de los inmigrantes... Y desde entonces quise entender el mundo espiritual de esas personas". Así empezó, y hoy Flaquer vive rodeado de textos islámicos, sin que se debilite su fe cristiana: "Yo soy un apasionado de Dios, y si yo veo que alguien vive una experiencia de Dios, si alcanza a vislumbrar una faceta de Su rostro..., ¡a mí me interesa!". Su charla me descubre cosas que no sabía. Y entiendo que es viable una lectura del Corán compatible con una sociedad igualitaria y democrática, y que esa lectura depende sólo de que la mayoría de los musulmanes decida emprenderla un día.
Víctor M. Amela entrevista a Jaume Flaquer, teólogo, Master en Mística Islámica.
Publicado en el periódico La Vanguardia, 02/02/2006
-¿Qué significa Corán?
-"Recitación". Porque Mahoma recibía de Alá esos versículos e iba recitándolos...
- ¿No los escribía?
- No. Mahoma no escribió nada. La cultura árabe es oral. Las personas de su entorno iban memorizando esos versículos e iban repitiéndolos...
- Todo eso sucedía en el siglo...
- Unos 600 años después de la muerte de Cristo, en el siglo VII de nuestra era.
- ¿Y cuándo fue recogido por escrito?
- Unos 30 años después de la muerte de Mahoma tenemos ya el Corán por escrito.
- ¿Conocemos sus redactores?
- No. Para los musulmanes, el autor único del Corán es Dios.
- Alá.
- Que significa "el Dios". El único Dios.
- ¿Veían los musulmanes en Mahoma al hijo de Dios, igual que los cristianos a Jesús?
- No. Para ellos, Mahoma viene a ser como la Virgen María de los cristianos, y el Corán viene a ser como nuestro Jesucristo.
- ¿El Corán es el Cristo del islam?
- Sí. Del mismo modo que el Verbo de Dios se encarna en Jesús y nos llega a través de María, así el Verbo de Alá nos llega a través de Mahoma...
- ¿Encarnado en un libro?
- Como Verbo, como recitación, más bien.
- Entre usted y yo: ¿le debe algo el Corán al Antiguo Testamento?
- Nunca lo cita, pero sí retoma historias tradicionales de la zona, que aparecían ya recogidas en el Antiguo Testamento...
- El Antiguo Testamento, que era y es común para los judíos y para los cristianos...
- Cierto. Y lo que persigue el Corán ¡es confirmar la revelacion judía y la cristiana!
- ¿Ah, sí? ¿No pretende competir con ellas?
- ¡No! El islam se postula como la síntesis perfecta entre judaísmo y cristianismo: quiere unificar el Dios-Juez del Antiguo Testamento con el Dios-Amor del Evangelio.
- ¿Y cómo es el Dios del Corán?
- Es como un juez... misericordioso.
- ¿Aparece Jesús en el Corán?
- Sí. Junto a Abraham y Moisés, ¡Jesús es el profeta más querido del islam!
- ¿Sí? ¿Qué cuenta de Jesús el Corán?
- Que nació de María virgen, que hizo milagros, que curó a ciegos y paralíticos y que anunció la venida de Mahoma. Ah, y que jamás fue crucificado.
- ¿Ah, no?
- No: cuenta que judíos y romanos creían que crucificaban a Jesús, ¡pero en realidad no era él, era otro hombre que se le parecía...!
- ¿Y qué pasó con Jesús, según el Corán?
- Vivo, ascendió a los cielos. Y volverá a la Tierra el día del Juicio Final, ¡para convertirse en el gran líder de todos los musulmanes!
- ¿Cómo ve el Corán al cristianismo?
- El islam considera que el judaísmo corresponde a la infancia de la humanidad... Y el cristianismo, a la adolescencia.
- ¿Por qué?
- El niño necesita nuchas normas y preceptos: eso sería el judaísmo, que legisla mucho. El adolescente rompe con las normas y busca el amor: eso sería el cristianismo...
- ¿Y el islam vendría a ser la edad adulta de la humanidad, pues?
- Para el Corán, sí: el islam toma lo jurídico del judaísmo y el amor del cristianismo, suaviza una cosa con la otra, equilibra, sintetiza.
- Y llevó el monoteísmo a las tribus árabes.
- Sí. Mahoma vio que el monoteísmo era una tendencia en expansión, lo moderno.
- ¿Y por qué hoy vemos tan pocas sociedades democráticas en el área del islam?
- El problema es la dictadura, no el islam. Muchos musulmanes ven compatible islam y democracia. Y otros no lo ven. ¿Ganarán unos u otros? Ah, no lo sé: yo no soy profeta.
- El Corán ¿somete a la mujer?
- El Corán hizo que la mujer ganase en autonomía e igualdad, suavizó la dura situación de la mujer entonces: fue feminista.
- Pero hablamos de hace muchos siglos...
- Por eso muchos musulmanes defienden que hoy el Corán debe ser interpretado en su espíritu, en ese espíritu, no en su literalidad.
- ¿Depende todo de las interpretaciones?
- Sí. Lo de la poligamia, por ejemplo: un versículo dice que un hombre puede tener hasta cuatro mujeres (e ilimitadas concubinas)..., pero luego sigue: "Pero si no podéis ser justos con todas, ¡tened sólo una mujer!".
- ¿Y?
- Que unos se acogen a la primera parte. Otros a la segunda, y argumentan así: como es imposible dar a todas lo mismo, porque el amor no puede pesarse, ¡descartemos la poligamía! Y en Túnez está prohibida...
- ¿Atiza el Corán odio hacia los infieles?
- El odio deriva sólo del miedo: miedo a perder la propia identidad frente al empuje cultural y económico de Occidente. El Corán permite todas las interpretaciones que cada musulmán pretenda darle. El islam, pues, será lo que los musulmanes quieran que sea.
- Si Jesús leyese el Corán, ¿qué diría?
- "No está lejos del Reino de los Cielos".
- ¡Le veo a usted a punto de convertirse!
- Los místicos musulmanes hacen vibrar mi amor por Jesucristo, así como en una guitarra vibra una cuerda en una nota cuando se ha tocado esa nota en la cuerda vecina.
- ¿Cuál es su místico islámico predilecto?
- Rumí, del siglo XIII, que dijo: "Nuestro cuerpo es como María: cada uno gesta un Jesús en su interior". Ya dice el Corán: "Dios está más cerca de ti que tu vena yugular"...
- No veo grandes diferencias entre un místico musulmán y un místico cristiano...
- Ambos ven más valiosa la vivencia personal de Dios que los dogmas de su fe: la letra, sin espíritu, está muerta y engendra muerte.
JAUME FLAQUER:
Tengo 36 años, y nací y vivo en Barcelona. Soy jesuita y soy teólogo, máster en Mística Musulmana por la Sorbona de París, profesor de Cristología en la Facultat de Teologia de Catalunya. ¿Política? Preocupado por cuestiones sociales. Dios me acompaña siempre. ¿Por qué me interesa el Corán? ¡Porque toda experiencia de fe me atrae!

La ORAPO


Entre las siete y media y ocho de la mañana de este lunes 2 de octubre tres sucursales bancarias - Banorte, Banamex y Santander- fueron blanco de atentados perpetrados por un presunto grupo armado, denominado Organización Revolucionaria Armada del Pueblo de Oaxaca (ORAPO).
Aparentemente dicha agrupación armada no tiene nada que ver con la que apareció a finales de agosto -justo a unas horas del informe de gobierno del Pte Fox- en la sierra norte del estado.

En una jardinera ubicada entre las calles de Rosales y naval Militar, cerca de Banorte, uno de los bancos donde estallaron artefactos explosivos de baja intensidad, el presunto grupo guerrillero dejó un comunicado—sin membrete--, en que declara la guerra a los gobiernos estatal y federal.

La Asamblea Popular del Pueblo Oaxaca (APPO) de imediato emitió un comunicado, para deslindarse de los hechos; consideró que se tipo de actos vandálicos sólo buscan generar un clima de inseguridad y propiciar una intervención militar en la entidad al tiempor que acuso al gobierno estatal, el Centro de Investigación y Seguridad Nacional (CISEN) y la Secretaría de Gobernación como responsables de los ataques perpetrados.

Este es el primer comunicado:
Al pueblo de México
A los pueblos del mundo
2 de octubre no se olvida.

Hemos decidido darnos a conocer como una expresión armada revolucionaria surgida de nuestro pueblo.
Somos ciudadanos que decimos hoy basta. Hoy nos damos a conocer como la Organización Revolucionaria Armada del Pueblo de Oaxaca.
Por medio de este primer comunicado y en nuestras primeras acciones de hostigamiento al enemigo le declaramos la guerra al Gobierno federal y estatal, adjudicándonos las detonaciones de petardos en sucursales bancarias, como una forma propagandística de darnos a conocer.
Advirtiéndoles al Gobierno que estamos preparados y dispuestos a luchar con las armas en la mano para defender a nuestro pueblo y seguiremos implementando acciones de mayor envergadura contra instalaciones de la oligarquía burguesa.
Estamos alertas y vigilantes y convocamos al pueblo de Oaxaca a sumarse a nuestra lucha, y a buscar el contacto con los revolucionarios para derrotar al tirano.
2 de octubre no se olvida.
Es la lucha combativa
Con las armas en las manos
Derrotemos al tirano
Ser Pueblo, hacer pueblo y estar con el pueblo.
¡Libertad a presos políticos!
¡Fuera Ulises Ruiz Ortiz del Gobierno!
¡Solución a las demandas del pueblo combativo!
ORAPO

Hay mucho de que hablar sobre este tema.

En una rápida lectura encuentro coincidencias en el comunicado del Comando Jaramillista del 23 de mayo del 2004 y las de hoy.

Se producen en fechas históricas: 23 de mayo y 2 de octubre y en ambos casos se producen explosiones en tres sucursales bancarias; hoy fue en Banorte, Banamex y Santander, en el 2004 en Banamex, Bancomer y Santander Serfin-.

En 2004 se produjeron en la madrugada del 23 de mayo en la zona industrial de Cuernavaca, Morelos; hoy fue entre las siete y media y ocho de la mañana en el centro de Oaxaca.

En ambos casos ¡no hubo victimas que lamentar! el acto era evidentemente para llamar la atención.
¡Los hechos fueron de inmediato revindicados!

Igual que hoy cerca del lugar se encontraron los comunicados en ambos casos se pidieron las renuncias de los gobernadores.

Igual que hoy lo hizo la APPO en 2004 líderes de organizaciones jaramillistas DEMOCRATICAS se deslindaron de los actos suscitados.

Pero lo más importante fue en el contexto en que se produjeron. En 2004 a un día antes del aniversario de la muerte del cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo, a pocos días de los acontecimientos violentos de Xalatlaco y a pocos días de la reunión de jefes de Estado y de Gobierno de países de América Latina, el Caribe y la Unión Europea, a celebrarse en Guadalajara, Jalisco.

El de hoy el 2 de octubre "no se olvida", en medio de la peor crisis de Oaxaca; a dos días de la reunión de Bucareli, y a un día de la comparecencia del Secretario de Gobernación al pleno de la Cámara de Diputados
Ambos documentos están firmados como Comunicados No. 1.

El del 2004 empieza
Al pueblo de Morelos.
Al pueblo de México.
A los pueblos del mundo.
(...) ¡Fuera Sergio Estrada Cajigal y su pandilla de delincuentes y narcotraficantes del gobierno de Morelos!
Y el de hoy:
Al pueblo de México
A los pueblos del mundo
(...) ¡Fuera Ulises Ruiz Ortiz del Gobierno!

¿Coincidencias?

Insisto ¡Habrá de que hablar!

1 oct 2006

La izquierda secuestrada

Texto de Joaquim Ibarz, corresponsal en México de La VANGUARDIA; 01/10/2006

Las perversiones de la secuestrada izquierda mexicana

La campaña de linchamiento de Cuauhtémoc Cárdenas responde al resentimiento del candidato derrotado Andrés Manuel López Obrador, que tiene que buscar culpables ajenos para justificar los errores que le condujeron a perder la presidencia de México. No le perdonan a Cárdenas que a través de 'La Vanguardia' expusiera que uno de los motivos de no ganar las elecciones del 2 de julio fue la falta de una verdadera opción de izquierda.

Con todas sus virtudes y defectos, Cárdenas, al que ahora se le denigra y calumnia, al que la escritora Elena Poniatowska propició que la multitud manipulada le llamara "traidor" en la plaza del Zócalo, ha sido el motor de la alternancia y de la transición democrática mexicana. El peor de sus errores fue dar poder y oportunidad a un advenedizo autoritario que, utilizando prácticas caciquiles, secuestró a la izquierda mexicana, dando la espalda a cualquier principio democrático.

Tal como señala a 'La Vanguardia' el antropólogo e investigador social Roger Bartra, conocedor como nadie de los avatares de la izquierda mexicana, Cárdenas "ha sido la pieza clave que desencadenó la crisis del partido de Estado, el Revolucionario Institucional (PRI), y con ello abrió paso al proceso de transición democrática". Según Bartra, aunque Cárdenas hereda la tradición populista de su padre, el presidente Lázaro Cárdenas, "fue consciente de que era necesaria una transformación democrática del sistema".

Al comentar el linchamiento de Cárdenas que ha ordenado López Obrador, Bartra dice que "se podría aplicar lo de cría cuervos que te sacarán los ojos, sus seguidores en la tradición populista quieren devorar al padre; Cárdenas quedó muy solo, aislado, marginado, en la lucha interna del Partido de la Revolución Democrática (PRD)". Bartra afirma que "el linchamiento de Cárdenas habla de la categoría moral de los que lo han provocado y de los que asumen y acatan esas injurias; el hecho de que nadie salga en defensa abierta de un hombre de la integridad moral de Cárdenas al que ahora llaman traidor y le responsabilizan de la derrota de López Obrador evidencia en manos de quién está el PRD".

En México existe una amplia corriente intelectual, política, social, de verdadera izquierda, socialdemócrata, que en la mayoría de los casos no se siente representada en el PRD ni en sus dirigentes. Ni López Obrador, ni sus aliados, ni el subcomandante Marcos, tienen nada que ver con la izquierda moderna: son, en distintos grados y momentos, representantes de esa corriente nacionalista-populista que se ha impuesto en algunos países de América del Sur, que poco tiene que ver con una opción democrática y progresista.
Ahora, a través del saltimbanqui político Porfirio Muñoz Ledo, López Obrador manda a Cuauhtémoc el mensaje de que es un traidor, de que es "un instrumento de la derecha para robar votos a la izquierda". Pero ¿no fue Muñoz Ledo el que abandonó el PRD y lanzó su candidatura presidencial por el PARM en el 2000 para quitarle votos a la izquierda abanderada por Cuauhtémoc? ¿No fue Muñoz Ledo el que como candidato del PARM llamó a que ni siquiera votaran por él, sino que apoyaran al candidato de la derecha, Vicente Fox Quesada? Ese es el mensajero de López Obrador que pretende denigrar a Cuauhtémoc.

Tal como lo describe un brillante diplomático mexicano, Muñoz Ledo fue un político de retórica brillante con un gran ego y sentido de la oportunidad, que se "pegó" a gente importante y se asumió como destinado al poder, predestinado a grandes labores. Servidor de mil amos, fue ministro con Luis Echeverría y con José López Portillo, presidente del PRI y hasta llegó a ser uno de los "tapados" para la presidencia de México, aunque finalmente el "dedazo" favoreció a Miguel de la Madrid. Nada crítico consigo mismo, su discurso de izquierda se inscribe más bien en el PRI nacionalista. Supo como nadie aprovechar las debilidades de un sistema al que le incomodaban los escándalos. En su permanente huída hacia adelante nunca ha hecho autocrítica, no se ve pecados o errores en su larga trayectoria política, no es agradecido ni reconocido. "Usurpa, piratea y roba ideas y lemas, pues todo se justifica en nombre de la Patria, como él gusta llamar a la paga quincenal", nos comenta el diplomático, que ha tenido ocasión de conocer las flaquezas y debilidades de Muñoz Ledo.
La inquina de Porfirio hacia Cuauhtémoc viene de lejos. Cuando el 11 de junio de 1999 fue asesinado el popular conductor de televisión Paco Stanley, en México hubo gran conmoción. Muchas voces críticas se levantaron contra Cárdenas, en aquel entonces alcalde de Ciudad de México, al responsabilizarle de la inseguridad ciudadana. Este corresponsal recuerda bien cuando caminando por la calle Newton del barrio de Polanco se cruzó con la lujosa furgoneta de Muñoz Ledo. Al vernos, el fogoso político ordenó parar a su chófer, bajó del vehículo y en forma eufórica nos abrazó, al tiempo que decía. "¡Se jodió el Cuauhtemochas!" (palabra despectiva que él mismo había inventado con la contracción de mochaorejas –tal como llamaban al terrible secuestrador Daniel Arizmendi- y Cuauhtémoc). Más tarde, se supo que Stanley estaba vinculado con el narcotráfico y su asesinato se debió a un ajuste de cuentas. La lealtad hacia el fundador del PRD, cuando los dos eran los pilares que sustentaban al partido, nunca caracterizó a Porfirio.

En su delirio de izquierdista reconvertido, Muñoz Ledo cada vez va más lejos en su campaña de linchamiento de Cárdenas: "Cuauhtémoc es el responsable de casi dos décadas de neoliberalismo al entregar su triunfo en 1988. Hoy es un hombre funcional para la derecha". Sintiéndose de nuevo predestinado para la salvación de México, proclama: "Si en este momento quienes integramos el movimiento en torno a López Obrador transigimos, la izquierda mexicana no tiene salvación, está muerta otros 20 años, por una generación. Hoy, nosotros vamos a tensar la cuerda, de eso que no quepa la menor duda, no vamos a transigir en la defensa del voto popular".
Estas declaraciones de Muñoz Ledo pocos las toman en serio. Son muchos los que recuerdan que este izquierdista dispuesto a asaltar la trinchera estuvo el 2 de julio del 2000 en el monumento del Angel de la Independencia para celebrar la derrota electoral del PRI. En la tribuna, sólo hablaron el triunfante presidente electo Vicente Fox y... Muñoz Ledo. Mayor identificación con la derecha no podía haber. Sería bien recompensado. Durante cinco años fue colaborador del gobierno del Partido Acción Nacional (PAN), con un cargo bien remunerado de embajador en Bruselas ante el Reino de Bélgica y ante la Unión Europea. Y tan solo cuando se acercaba la campaña electoral, y confiando en la fiabilidad de las encuestas que daban seguro ganador a López Obrador, volvió al redil del PRD, partido del que fue fundador y presidente. A pesar de ser un político tan hábil y con tan buen olfato, apostó a caballo perdedor, y de ahí su resentimiento contra Cárdenas y contra el mundo.
López Obrador y Muñoz Ledo se autoproclaman paladines de la izquierda mexicana. Pero cada vez son más las voces que piden que la izquierda no esté en manos de demagogos y oportunistas, se libere del secuestro a que está sometida y vuelva a ser un referente ético y político. Pero eso no lo van a hacer los aliados de López Obrador, la mayoría ex militantes del PRI de oscuro pasado (uno de ellos José Guadarrama, acusado nada menos que de asesinar a militantes del PRD, y ahora es senador por el estado de Hidalgo).
¿Qué tienen de izquierda Manuel Bartlett y Manuel Camacho Solís, los orquestadores, ejecutores y promotores del fraude electoral de 1988 a favor de Carlos Salinas de Gortari y en contra de Cuauhtémoc Cárdenas? ¿Qué tiene de izquierda un partido que llevó en el estado de Nayarit a un candidato a gobernador que era del PRI? ¿Qué tiene de izquierda un partido que en la alcaldía del Distrito Federal lucró y sigue lucrando con el corporativismo, con 35.000 taxistas pirata -a los que extorsiona y utiliza como fuerza de choque- y de las organizaciones de vendedores ambulantes? ¿Qué tiene de izquierda López Obrador que cuando era alcalde de la capital paralizó la construcción del metro y levantó monstruosos distribuidores viales de dudosa utilidad con el fin de mostrar que era un gestor eficaz? ¿Qué tiene de izquierda un alcalde que jamás aceptó rendir cuentas del dinero que manejaba en Ciudad de México, que otorgó millonarias obras públicas con total opacidad, a dedo y sin concurso público, y que deshizo al Consejo de Transparencia?
¿Qué tiene de izquierda el alcalde que ocultó a Ponce (su jefe de Finanzas) y exoneró a Bejarano (su ex secretario privado y jefe de campaña) cuando se difundieron vídeos escandalosos que mostraban una gigantesca corrupción? ¿Qué tiene de izquierda el alcalde que quitaba el 30 por ciento del sueldo a sus empleados –incluso a los policías- para apoyar su candidatura a la presidencia de la República? ¿Qué tiene de izquierda el alcalde López Obrador que tomó millones de pesos diarios del presupuesto para promover su candidatura, amparado en una Asociación Civil de fachada? ¿Es de izquierda un Ayuntamiento que permite, ampara, promueve y financia el bloqueo que durante 47 días estranguló a la capital en defensa de una denuncia de fraude que nadie comprobó?
¿Es de izquierda un partido cuyo líder, López Obrador, impone como presidente del PRD al priísta de cepa Leonel Cota Montaño? ¿Es de izquierda un partido que tuvo como candidatos en los estados de Hidalgo, Tlaxcala, Quintana Roo, a personajes como José Guadarrama, María del Carmen Ramírez y Juan Ignacio García Zalvidea, que representan todo lo que criticó por décadas la izquierda mexicana? ¿Es de izquierda un candidato que tuvo entre sus principales promotores a la presidencia a personajes salinistas como Manuel Camacho, Socorro Díaz y Ricardo Monreal, entre otros, que además de ser artífices del fraude electoral de 1988 contribuyeron a la campaña de aniquilación –con decenas de asesinatos- del naciente PRD?
La antidemocracia, el autoritarismo, la corrupción, el corporativismo, la concepción vertical del poder, el uso patrimonialista del Estado, el empleo de recursos públicos para fines políticos personales, la imposición de candidatos a puestos de elección popular, y la represión contra los que disienten eran, entre muchas otras, las deformaciones que por décadas cuestionó la izquierda mexicana cuando el Gobierno estaba en manos del PRI. Pero, tal como señala el comentarista Ricardo Alemán, cuando esa deformación de la izquierda mexicana alcanzó el poder en la capital del país y en algunos estados, "fue tanto o más antidemocrática, autoritaria y corrupta que el viejo PRI; en el Distrito Federal, el PRD desplazó al PRI en el corporativismo, la concepción vertical del poder, en el uso patrimonialista de ese poder, en el empleo de recursos públicos para los fines presidenciales de López Obrador, en la imposición de candidatos, y en la represión contra los que disienten".
El mismo día en que el subcomandante Marcos acusó a López Obrador de "estar rodeado de lo peor del PRI-salinismo", el periódico 'Reforma' dio a conocer que por decreto emitido por López Obrador los vecinos de la capital no podrían conocer los gastos de imagen del alcalde del Distrito Federal, ni el padrón de proveedores de la alcaldía, ni los procedimientos de licitación pública y de adjudicación directa de los contratos, y aún menos los expedientes de denuncias ciudadanas y los contratos de publicidad vigentes. ¿Por qué esa opacidad? Según un comunicado oficial, dar a conocer esa información "comprometería la seguridad pública". Un gobierno que se decía de izquierda ocultó información fundamental sobre la administración de recursos públicos durante su gestión. López Obrador arrió sin rubor una de las banderas fundamentales de la izquierda, la transparencia.
El actual PRD utiliza los mismos métodos que el viejo PRI, sin que surjan voces –a excepción de Cuauhtémoc Cárdenas- que denuncien el autoritarismo antidemocrático y el secuestro del partido por un cacique populista . ¿Dónde están los militantes del PRD que exijan rendición de cuentas, transparencia y vigilancia? Callados. ¿Por cuánto tiempo?

Cae la noche y el mundo, por fin, guarda silencio.

 Es de noche: a esta hora despiertan las canciones de los amantes Por Fred Alvarez Palafox Cae la noche y el mundo, por fin, guarda silencio...