24 dic 2008

Detenciones en Guerrero

“Lo principal es que entre la gente no se propague el hecho de que el Estado va a ser rebasado”
El Estado no puede responder al narco con exceso de fuerza innecesario: militar diputado
Roberto Garduño
Publicado en La Jornada, 24 de diciembre de 2008
El Estado mexicano no puede caer en provocaciones ni responder con exceso innecesario a las barbaridades de los narcotraficantes, señaló el secretario de la Comisión de Defensa Nacional en la Cámara de Diputados, general Roberto Badillo.
Demandó a las autoridades no violentar la Constitución y juzgar, mediante las penas máximas establecidas en la ley, a los responsables de la decapitación de ocho militares, el fin de semana pasado, en Guerrero.
Por el contrario, César Duarte Jáquez, presidente del Congreso federal, respaldó la advertencia emitida por el general Guillermo Galván, secretario de la Defensa: “es comprensible una reacción ante hechos tan claros de ferocidad. El Ejército no puede permitir, de ninguna manera, un trato así, de nadie, y por eso es prudente la posición del secretario de Defensa… era necesario ese mensaje a quienes están pretendiendo sembrar el terror y el miedo en la sociedad mexicana”.
El general Roberto Badillo, opositor a una respuesta desbordada de parte de las fuerzas armadas contra los responsables de las decapitaciones, porque implicaría martirizar a delincuentes, anunció que en febrero presentará una iniciativa de ley para crear la Guardia Nacional, que sustituya a las corruptas policías federales. “Eso le conviene al Presidente, al pueblo de México; conviene que el Ejército se haga cargo de esto, lo hacen en los países exitosos del mundo”, refirió.
Para el general, la situación nacional “es delicada, pero lo principal es que entre la gente no se propague el hecho de que el Estado va a ser rebasado”. Insistió en que por encima de las policías y de la Procuraduría General de la República, las fuerzas armadas se van a adaptar a la lucha para contrarrestar las acciones de los narcotraficantes.
“Lo importante es que las fuerzas armadas no vayan a violentar la legalidad. El Estado no puede responder ni caer en provocaciones ni mucho menos hacer caso, en la misma forma, de las barbaridades con que el crimen organizado trata de defenderse. Creo que los responsables de lo que pasó en Guerrero deben ser llevados por instancias legales ante un tribunal para que los condene con las penas máximas dentro de la ley.
“No estoy de acuerdo en que una provocación deba responderse con un exceso de fuerza innecesario que en un momento dado pueda violar la Constitución. La organización, el adiestramiento, el espíritu de sacrificio y, sobre todo, el saber que se defiende a los mexicanos, para las fuerzas armadas es un gran elemento para conservar su moral muy alta a pesar de actos criminales como los que hemos visto en Guerrero. Tengo mucha confianza en que las fuerzas armadas van a responder con la fuerza de la ley”.
–¿Sugiere que no se exalten los ánimos?
–Yo creo que el Ejército no va a caer en provocaciones. Las fuerzas armadas actúan con principios muy firmes; la lucha debe ser legal, sin radicalizar y no hacerse inmoral ni inhumana como lo está haciendo la delincuencia. No creo que deba llamarse traidores a la patria ni enemigos del pueblo mexicano a los que violentan la ley; son violadores de la ley, que transgreden principios constitucionales, pero no debemos caer en calificativos que los martiricen o que su gente que los apoya y respalda, entre ellos sus familiares, los consideren como luchadores de una causa justa. El Estado debe tratar a estos sujetos como criminales simplemente.
–Dada la corrupción imperante en las policías, ¿el Ejército está solo en esta lucha?
–Eso se está diciendo y así está pasando ahora, porque 95 por ciento de las acciones contra el narcotráfico las realizan las fuerzas armadas, por la corrupción en las policías. La corrupción en las policías no es nueva, como se trata de decir desde el Estado; esa corrupción tiene 25, 30 años. ¡Hombre, yo la viví siendo comandante! Los datos que han dado son aproximados, porque han dicho que 50 por ciento (de los agentes) no pasa los exámenes, y que 10 por ciento probablemente esté coludido, ¡eso no puede ser! Eso es viejo, la corrupción en la policía es grave.
***
Revela Ejército identidad de detenidos en Zihuatanejo
En la acción llevada a cabo el pasado 22 de diciembre, se incautaron además siete camionetas, dos de éstas blindadas, 170 mil pesos, seis radios, 19 celulares, dos chalecos antibalas, cinco playeras con logotipos de cuerpos policiacos y siete gorras negras
Notimex El Universal Acapulco, Gro. Miércoles 24 de diciembre de 2008 10:10
El Ejército Mexicano dio a conocer la identidad de los policías y civiles detenidos durante la realización de un palenque en la ciudad de Zihuatanejo de Azueta, además de informar sobre los vehículos, armas y diversos objetos asegurados.
A través de la IX Región Militar, indicó que tras una denuncia ciudadana y como parte de sus acciones contra la delincuencia, se logró la detención de los civiles Francisco Javier Cortés Osorio, El Oso; Ricardo Landa Rangel, El Padre, y Guadalupe Gutiérrez Rodríguez, El Lupillo.
Asimismo, de Luis Antonio Romero de los Santos, El Chavo; Fidel Romero de los Santos; Constantino González Castillo; Omar RíosYáñez; Juan Carlos Loaeza García; Edwin López Rosas, El Gordo; Armando Santos García y Gerardo Marroquín Hernández.
Además, en la acción perpetrada el pasado 22 de diciembre, se detuvo a los civiles David Servin Navarrete, El Chino; Nicolás Alegrete Chávez, El Nico; Justo Hernández; Fredy Córdoba Laurel y Juan Israel Marín.
La IX Región Militar añadió que dentro de esas acciones, también fueron detenidos el subdirector de Seguridad y Tránsito municipal en Zihuatanejo, Timoteo Mata Cruz, así como los agentes municipales, Enedino González García, Emiliano Reyes Pineda y Gerardo Martínez Díaz.
También se detuvo a los policías municipales Gregorio de la Cruz Mendoza, Cándido Astudillo Moreno y Sergio Maximiliano Miranda. Además, el personal militar logró el aseguramiento de 15 fusiles AR-15, cinco fusiles AK-47, ocho pistolas, dos escopetas, cuatro granadas, así como 85 cargadores para diversas armas y dos mil 271 cartuchos de diversos calibres.Asimismo, los elementos militares aseguraron 40 bolsas con mariguana, de aproximadamente 25 gramos cada una; 59 envoltorios concocaína y 55 envoltorios con "cristal".
Durante los hechos también se incautaron siete camionetas, dos de éstas blindadas, 170 mil pesos, seis radios marca Kenwood, 19 teléfonos celulares, dos chalecos antibalas, cinco playeras con logotipos de cuerpos policiacos y siete gorras negras.
La IX Región Militar dijo que los detenidos y los objetos asegurados fueron puestos a disposición de las autoridades correspondientes, y algunas versiones señalaron la posibilidad de que fueran trasladados al Distrito Federal.c gb

Inapropiadas las expresiones: SDN


En alusión a la cobertura de algunos medios de comunicación sobre la decapitación de ocho militares en Chilpancingo, Guerrero, por “integrantes de la delincuencia organizada”, la Secretaría de la Defensa Nacional lamentó la “ironía y las expresiones maliciosas” que se han utilizado para la informar sobre los acontecimientos, y las consideró “inapropiadas e hirientes” para los familiares de las víctimas.
***
"Se agradecen las muestras de apoyo al personal militar.
"Lomas de Sotelo, D.F., a 23 de diciembre de 2008; comunicado No 217, SEDENA
La Secretaría de la Defensa Nacional, agradece las manifestaciones de apoyo y de solidaridad que se han hecho llegar hacia esta Dependencia, en relación a los lamentables acontecimientos que se suscitaron en el estado de Guerrero, donde perdieron la vida en manos de integrantes de la delincuencia organizada, 8 miembros del Instituto Armado.
Esta Institución, ratifica su compromiso con la libertad de expresión, sin embargo, lamenta la ironía y las expresiones maliciosas que han sido empleadas para retomar estos sucesos, considerándolos inapropiados e hirientes para los deudos de los militares, que en el cumplimiento de su deber fueron privados de la vida por intereses cobardes y mezquinos.
Para esta Secretaría, dichas expresiones dejan una percepción de apoyo hacia las organizaciones delictivas, constituyen un desprestigio y denigración para la memoria de los militares caídos, lastiman el honor y la pública estimación de sus familiares y de esta propia Institución.
Esta Dependencia del Ejecutivo Federal hace patente su compromiso con el pueblo de México, de continuar con las acciones que permitan lograr un efectivo estado de derecho con la firme convicción de seguir velando por la seguridad y bienestar del país; como centinelas de la patria seguiremos actuando con mayor ímpetu para reducir los daños que vulneran el interés colectivo, motivados siempre por los más grandes ideales y principios que rigen la vida castrense.
-0-0-0-0-0-
Dirección General de Comunicación Social.
Tels. 5557-1370 y 5580-5146 comunicacion@mail.sedena.gob.mx

Contra la judeofobia

Columna PLAZA PÚBLICA / Miguel Ángel Granados Chapa
Contra la judeofobia
Publicado en Reforma, 24-Dic-2008;
Diversas mediciones han establecido que la sociedad mexicana no es ajena al racismo, aunque la mayor parte de sus miembros niegan padecer esa deformación. Se practica, sin embargo, de forma tenue pero cierta, respecto de los pueblos originarios, a quienes se discrimina y ofende con más frecuencia de la admisible. No existen ya, en cambio, pulsiones sociales notorias y extendidas, contrarias a comunidades llegadas de fuera y afincadas en México, como las hubo en el pasado respecto de chinos y judíos. De tanto en tanto, sin embargo, brotan expresiones públicas que muestran una judeofobia que es preciso no pasar por alto, ya que si bien carecen de asentimiento generalizado, recuerdan demasiado la prédica antisemita que precedió al exterminio sistemático de la población de origen judío en las naciones dominadas por el nazismo.
Cobra sentido referirse a ese tema hoy, cuando vivimos las horas previas a la Nochebuena, la que evoca el nacimiento de Cristo, que escogió al pueblo de Abraham para ser el Dios encarnado,
según estipula su credo.
El 7 de diciembre, el doctor Alfredo Jalife-Rahme reseñó en La Jornada la posición del "analista británico Ambrose Evans-Pritchard, vinculado a los intereses financieros de la City", en torno a la relación entre la crisis financiera internacional y la violencia terrorista y militar. De pronto, pasando a su propia percepción de ese entorno, Jalife-Rahme se hizo una pregunta que parecía incluir su propia respuesta afirmativa: "¿Propició la banca israelí-anglosajona la carnicería de Bombay con el fin de repatriar los capitales a Estados Unidos y revaluar artificialmente el dólar?".
Doce días después, el 19 de diciembre, un numeroso grupo de personas hizo publicar en ese mismo periódico un desplegado con el título "Contra el antisemitismo". Con razón, los firmantes (representados por Alejandro Frank y Olivia Gall, responsables de esa publicación) reprocharon a Jalife llegar, con esa pregunta, "a extremos comparables a los del libelo Los protocolos de los sabios de Sion, panfleto antisemita creado en Rusia a fines del siglo XIX y utilizado en forma destacada por el régimen nazi, donde se acusa al pueblo judío de planear el control del mundo a través de todo tipo de acciones criminales". Dieron información que reduce al absurdo la hipótesis del autor, a quien reclamaron que utilice "información sesgada y mal intencionada, haciendo generalizaciones discriminatorias y procediendo a una sistemática campaña de desinformación en contra de un grupo muy variado de personas de diversas nacionalidades, con muy diversas tendencias políticas, pero cuyo 'pecado' es su origen o su identidad judía, adscripción que no es necesariamente religiosa ni es ideológicamente uniforme".
El domingo 21 Jalife contestó a sus impugnadores y a otros que ni siquiera aparecen en la discusión. Lamentablemente siguió una pueril costumbre antisemita que, para denotar la pertenencia a esa identidad, hace que resuene el apellido materno, a modo de una denuncia o delación. Así, habló de Alejandro Frank Hoeflich y de Gall Sonabend y puso en la escena a Arnoldo Krauss Weizman y a Enrique Krauze Kleinbort. Llamó a los argumentos de sus impugnadores "jeremiadas y anatemas sectarios"; protestó haber sido "más crítico de mis paisanos árabes y libaneses que ellos de sus correligionarios israelíes" y repitió el peligroso argumento de que Israel perpetra atrocidades comparables a las que el pueblo judío padeció en la Rusia zarista y en la Alemania nazi.
Adujo además un capítulo de "hechos" en cuyo refrendo se citó a sí mismo como fuente de autoridad. Y como prueba de la perversidad judía, o de la banca israelí-anglosajona que a su entender son lo mismo, refirió que "el mayor estafador del mundo, el banquero israelí" (en realidad norteamericano) Bernard Madoff manejaba los fondos del Mossad, el servicio de inteligencia israelí. Citó como fuente de esa última afirmación un sitio en internet llamado The Spoof.
Con el rigor que preside sus análisis, Adolfo Gilly terció en la polémica en ese mismo diario. Buscó en la red esa referencia, atraída su atención porque spoof quiere decir broma, parodia, tomadura de pelo. Y encontró que de eso se trata en efecto: se lee allí una historia sobre el manejo de dinero del Mossad y de la furia que asaltó a los servicios israelíes por el fraude perpetrado por Madoff (que estafó a gente de todas las nacionalidades). Pero con honradez que faltó a su utilizador, esa fuente aclara al final de su texto, según la traducción de Gilly: "La historia precedente es una sátira o una parodia. Es totalmente inventada".
No obstante esa desautorización tan autorizada (aparecida el lunes en La Jornada), la argumentación de Jalife-Rahme seguirá teniendo efecto, entre otros, en quienes al legítimamente defender los derechos palestinos (tan vilipendiados, especialmente por los regímenes autoritarios árabes que los utilizan como escudo a su guerrerismo) confunden las acciones de un Estado y aun los de un régimen político -susceptible de crítica pública- con la identidad judía en general, cuya denostación ha ido acompañada de violencia destructora a través de la historia.
Una tentación de ese género asaltó también a Germán Martínez, el líder nacional del PAN, según percibió Jacobo Zabludovsky (ambos en textos de El Universal), al decir que Madoff afectó a obras de beneficencia judías y afirmar de modo ambiguo que "los estafadores limpian sus culpas con regalos de caridad".
****
El desplegado en mi Blog:
La Cata de Gilyy y la respuesta:

Contra el antisemitismo, opinión de Arnoldo Kraus

Contra el antisemitismo* /Arnoldo Kraus
Publoicado en La Jornada, miércoles 24 de diciembre de 2008
Como judío es complicado escribir acerca del antisemitismo. Es obligado hacerlo como mexicano y judío, e indispensable hacerlo desde La Jornada, periódico en el que he escrito desde hace 18 años.
El motor fundamental de mi escritura es la ética. Siempre repito que la ética laica es la única herramienta que algo puede hacer por este mundo tan golpeado. El laicismo es una vía para confrontar el fanatismo, y la ética es un instrumento valioso para dialogar con las “formas tenues” de los fanatismos.

A partir de una mirada ética y de una percepción moral de la condición humana es posible sembrar. La ética debe ser laica, de lo contrario, polariza; debe ser secular para ser incluyente y para permitir que sea el diálogo lo que prive y no la sinrazón. Sólo mediante la aceptación del otro es posible la construcción humana de lo propio. Huelga decir que los kamikazes de Japón, los colonos judíos ultraortodoxos en Israel, los seguidores de Ceausescu o Karadzik, o los suicidas musulmanes que matan en India o en Israel comparten ideario. Negar la humanidad de los otros es la Biblia de cualquier fanatismo.
Muchas de las brutales injusticias que se viven hoy son parte de fanatismos perversos. Dentro de ellos incluyo, aunque sean otras las razones, el capitalismo salvaje que empobrece y mata. Mientras que la ética brega por la justicia y por el ser humano, el fanatismo desconoce el valor del diálogo y el derecho a la vida de otras personas. Mientras que la primera es incluyente, el fanatismo se basa en la exclusión.
Palabras afines, muy cercanas a la ética, son el respeto a la alteridad, el combate a la injusticia y a la miseria, la solidaridad con los sinvoz y la lucha contra los horrores de la insalubridad. No menos importante es denunciar las nefandas acciones del poder. Los políticos corruptos, independientemente de su origen, deben ser blanco de todo periodista que se ufane de ser libre. Desde estas páginas he criticado a quienes han desgobernado a nuestra nación; lo mismo he hecho con personajes de la calaña de los Putin, los Aznar, los Sharon y los Bush.
He insistido en que sin la creación de un Estado palestino independiente no habrá paz en Israel ni en los países vecinos. En ese renglón he repetido que la irrespirable realidad del pueblo palestino tiene tres razones fundamentales: sus propios gobiernos que han robado sin cesar, el Estado de Israel, que no ha facilitado la creación de un Estado palestino, y los gobiernos árabes que los han expoliado y asesinado. Todos los han humillado.
Encontrar las vías para aminorar las distancias hombre-hombre, mujer-mujer y mujer-hombre es lo que se requiere para que el fundamentalismo deje de crecer y sus voceros tengan menos argumentos para cargar sus plumas y sus armas contra quienes no comulgan con su ceguera. En su columna Bajo la Lupa (La Jornada, 21 de diciembre) Alfredo Jalife-Rahme se refiere a Kraus Weisman en tres ocasiones. Yo firmo Arnoldo Kraus. Entiendo que para los propósitos del señor Alfredo, mi segundo apellido, también judío, le deparó tinta para su encono. Mejor, para su pluma, Kraus Weisman que sólo Kraus. Lo mismo le debe haber sucedido cuando se refiere a otros judíos que tienen dos apellidos de origen judío o cuando cita al siniestro Bernard Madoff, denominándolo “banquero israelí”. Madoff es estadunidense y judío como Kraus es mexicano y judío. Ignoro, aunque no creo, que el estafador sea israelí.
No existe contradicción entre ser mexicano y ser judío. En La Jornada he escrito lo que pienso. Se equivoca Jalife-Rahme cuando dice que soy “… defensor a ultranza de ese Israel, al que no se le debe tocar”. Al contrario. En estas páginas he criticado algunas políticas israelíes. Me causan la misma molestia todos los ultras: los fanáticos de origen árabe o judío son similares. Los que denuestan a los otros sin ver los errores de su casa son semillero de los fanatismos. La autocrítica es una bendición. Los fanáticos carecen de ella.
Como mexicano, como judío y como colaborador de la La Jornada me veo obligado a responder. Basta detenerse en los textos de Bajo la Lupa para entender la sinonimia que hace el autor entre israelí y judío. Si bien es cierto que algunas de las acciones de Israel son criticables, el antisemitismo, al igual que otras formas de exclusión, sí lo es. El autor de Bajo la Lupa debe gozar cuando descubre que algunos de sus clientes tienen varios apellidos judíos o cuando comete la torpeza de decir que Madoff, por ser banquero y haber cometido fraudes, es un “banquero israelí” –por alguna razón se contuvo y no escribió “banquero judío”. La ética es incansable. Bregar contra el fanatismo es una de sus tareas.
*Contra el antisemitismo es el título de un desplegado publicado en este periódico el 19 de diciembre. En el texto se alude a la actitud de Jalife-Rahme, quien, con tenacidad culpa a la “banca israelí-anglosajona” y a todo lo que sea israelí, de buena parte de los problemas del mundo. Jalife-Rahme ignora que el desplegado fue firmado, entre otros, por librepensadores como Carlos Monsiváis, José Emilio Pacheco, Marta Lamas, Ruy Pérez Tamayo, Margo Glantz, Manuel Felguérez, Garciadiego, Javier, René Drucker Colín, Vicente Rojo, Juan Villoro y Rodolfo Stavenhagen

Saturnalias romanas


En la antigua Roma, lugar y época del nacimiento y posterior expansión del cristianismo, se celebraban las Saturnalias, fiestas en honor a Saturno (la versión romana de Cronos) y dios de la agricultura. Aunque al principio sólo se festejaba durante tres días, acabó siendo una semana de eventos que abarcaban del 17 al 24 de diciembre. Era también denominada "fiesta de los esclavos" porque durante los días que duraban las celebraciones, los papeles de amos y esclavos se invertían.
Con el solsticio acababa la siembra de invierno y era cuando se celebraba el renacimiento de la luz; aprovechando que se disponía de un período de cierto relax en las labores del campo, se iniciaban las Saturnalias con un sacrificio en el templo de Saturno y un banquete público. Durante esa semana se intercambiaban regalos e incluso se posponían guerras.
A lo largo de las Saturnalias el pueblo pedía el retorno de la luz en el momento más oscuro del invierno. Esta celebración -que siglos más tarde se mezclaría con la del nacimiento de El Cristo- empezaba el 25 de diciembre y terminaba el 2 de febrero.
****
Felices compras y prósperas rebajas/Manuel Delgado, profesor de antropología religiosa en la Universitat de Barcelona
EL PAÍS, 22/12/07;
Este es un típico artículo navideño. En un doble sentido: es un texto periodístico que habla de la Navidad y es un producto propio de estas fiestas, como lo son el turrón, las luces en las calles o las malas películas familiares. Como una obligación ritual más, se trata de afrontar de forma supuestamente experta cuestiones del tipo: “¿ha perdido la Navidad su sentido original?”, o “¿se está corrompiendo el verdadero espíritu navideño?”. A estos asuntos de orden general se le pueden añadir matices locales o de actualidad. Entre los primeros, ¿qué justifica una celebración oficial católica en un país oficialmente no confesional?, paradoja parecida a otras del tipo: ¿cómo un Estado aconfesional puede encarnarse en un Jefe descaradamente confesional?, o ¿cómo una Constitución laica puede otorgar un trato preferente a la Iglesia Católica? Entre los segundos, ¿cómo, con una catástrofe ecológica en ciernes, puede darse un derroche como el que practicamos estas fechas?, o, ¿cómo puede una festividad nominalmente cristiana albergar la creciente pluralidad religiosa de nuestras sociedades?
Hace décadas que, en días como hoy, alguien con presunta autoridad se hace preguntas parecidas en voz alta. Como paradigma, recuérdese aquel artículo publicado en 1952 por Lévi-Strauss a propósito del auto de fe a que acababa de ser sometido Papá Noel por las parroquias de Dijon, que concluyó con la quema del personaje en la explanada de la catedral ante centenares de niños (hay versión española: El suplicio de Papá Noel, Taller de Mario Muchnik, 2002).
Por tanto, siguiendo la costumbre, volvámonos a plantear la vieja cuestión: ¿cuál es ese verdadero sentido de las fiestas navideñas, esa calidad prístina que se considera extinguida o adulterada por culpa del consumismo desbocado, la democracia multicultural o la imposición de modelos culturales tenidos por impuros?
Para procurar una respuesta a tal asunto es indispensable liberarse de dos malentendidos. El primero es el que supone que un hábito cultural como éste ha de ser tratado como un vestigio y que, por tanto, sus claves hay que buscarlas en sus orígenes históricos, en nuestro caso en las saturnalias romanas, en los ciclos festivos hibernales de las sociedades agrarias o incluso en arcaicos cultos solsticiales. Pero no siempre conocer la génesis de un fenómeno ayuda a percibir su naturaleza última, de igual modo que saberse la historia del automóvil no implica comprender para qué sirve y cómo funciona un coche. El segundo tópico a desarticular es el que da por descontado que lo que explica un determinado rito es el acontecimiento excepcional que dramatiza, en el caso de nuestra Navidad el nacimiento de una divinidad trágica hace cientos de años. Es al contrario. Es la práctica la que explica la creencia en que aparentemente se sostiene. Primero surge y se satisface la exigencia de sacralizar ciertas conductas, haciéndolas obligatorias y, luego, se inventa un mito que justifica y racionaliza tal imperativo. Los antropólogos llevan toda la vida explicando creencias, pero raras veces han defendido que las creencias expliquen alguna cosa.
A partir de ahí, si se quiere llegar a desvelar el verdadero espíritu de la Navidad lo que tenemos que contemplar es qué cosas hace hacer y luego ver para qué sirven esas cosas, puesto que la obligación que nos imponen no puede responder sólo a la fidelidad mecánica a costumbres absurdas. Entonces, allí donde parecían reiterarse meras tradiciones vacías de contenido, sólo vivificadas artificialmente por la ambición de las grandes empresas comerciales, nos descubrimos involucrados en una red de compromisos sociales, sentimentales, económicos, familiares y de todo tipo -para algunos fastidiosos; entrañables para otros- que vienen a reproducir entre nosotros esquemas de comportamiento que, más allá de contingencias históricas y culturales, constituyen verdaderos universales de toda vida colectiva.
Lo que tenemos es una masa de conductas prescritas en que se articulan de manera ordenada ingredientes tomados de aquí y de allá, de ahora y de entonces. Con tal amalgama como atrezzo y decorado vemos desarrollarse actividades que garantizan distintas labores. Unas son de orden social y consisten en unir o separar segmentos sociales diferenciados. Por un lado, se juega a abolir las distancias de estatus, edad, género o clase, restituyendo una especie de ecúmene universal que imita los orígenes indiferenciados supuestos a toda sociedad. Pensemos en tantas fiestas tradicionales que invitan y hasta fuerzan a salir de casa para beber, bailar y cantar con desconocidos, fiestas de las que la Nochevieja no sería sino una versión ya planetaria. Pero también las navidades son una excusa para que diferentes formas de comunidad restringida -la familia, los vecinos, los amigos, la em-presa- proclamen y refuercen su unidad a través del intercambio de regalos o la reunión en banquetes. Cada una de esas unidades se encierra en sí misma e impone su derecho de admisión a quien no pertenezca al nosotros autocelebrado.
En ese marco festivo encontramos otro tipo de mecanismos, ahora de orden intelectual. Se trata de dispositivos cuyo trabajo es abrir canales a través de los cuales otros mundos se manifiestan en el nuestro. Los operadores de tales contactos son los niños. Seres ambiguos por definición, a medio camino entre la nada de la que proceden y nuestra plenitud vital de adultos, los pequeños devienen mediadores que nos unen con el más allá, al tiempo que de algún modo nos protegen de él. Ellos son la puerta viviente que permite que lo que está y debe estar separado se junte: la noche y el día, el pasado y el presente, lo fantástico y lo cotidiano, lo lejano y lo próximo, la muerte y la vida. Es por y para ellos que se cuelan en nuestros hogares -por la ventana, por la chimenea- seres procedentes de universos paralelos: los Reyes Magos, la Befana, el Tió, Santa Claus, Father Christmas, Papá Noel, el Olentzero, San Nicolás… Son niños quienes, el día del sorteo de Navidad, distribuyen la Gracia y convierten a algunos de nosotros, en efecto, en agraciados. Son ellos también con quienes hablan los muertos, porque ellos mismos están o estuvieron muertos. Ése es el sentido del Día de los Santos Inocentes o del papel que juegan en la cercana Noche de Halloween, por no hablar del lugar que merecen en nuestro imaginario colectivo, desde los cuentos tradicionales a películas de éxito reciente.
Ninguna de esas funciones es exclusiva de nuestra Navidad. Las hallamos en la Hanuká judía, el Kwanzaa afroamericano, el Yule neopagano o el Eat Ramadán musulmán. Hasta en culturas remotas encontraríamos analogías y paralelos: el potlacht de los kwakiutl de la costa del Pacífico de Canadá -ejemplo de dilapidación ritual y ostentatoria de bienes- a las kachinas, muñecas que usaban los niños pueblo, en el actual Nuevo Méjico, para comunicarse con los espíritus de los ancestros. En cuanto a la dimensión comercial de la Navidad, el mercado no hace otra cosa que proveer de objetos el intercambio de dones que los humanos realizan entre sí o con entidades sobrenaturales. El capitalismo excita y parasita exigencias sociales que no ha inventado y que un día, sin duda, le sobrevivirán.
He ahí el verdadero Espíritu de las Navidades, el de las pasadas, el de las presentes y seguro que el de las futuras, aunque haya sido o vaya a ser bajo otros nombres o con otras formas. Porque las sociedades humanas viven de inercias y repeticiones que le sirven para continuar siendo justamente eso, sociedades, formas que los humanos conciben y organizan con el fin de vivir juntos, puesto que se necesitan. Para ello, el ser humano inventa una y otra vez costumbres nuevas, que son siempre las mismas. Todas tienen, en cualquier caso, idéntica misión: hacer que no se olvide que nadie -le guste o no- acaba nunca en sí mismo, sino que continúa en quienes, visibles o invisibles, le rodean.

Pietro Parolin en México: ¿un anuncio de visita papal?

Pietro Parolin en México: ¿un anuncio de visita papal? El viaje papal bien podría esperar un poco y concretarse una vez que pasen las aguas ...