Dos fiscales, 48 horas y el peso de los expedientes..
¿Qué paso?, ¿Por qué?
Por Fred Alvarez Palafox...
Hoy, la FGR al mando de Ernestina Godoy atraviesa una sacudida severa: la pérdida de dos piezas clave en su estructura de investigación en apenas 48 horas.
La historia de Óscar Langlet González ilustra la crudeza de la política interna. Quien fuera hombre de confianza en la gestión de Alejandro Gertz regresaba a su oficina tras la vulnerabilidad física de una cirugía mayor. Sin embargo, el retorno a su cargo como Fiscal Especial de Delitos Cometidos por Servidores Públicos no tuvo periodo de gracia. Hubo una exigencia innegociable y un desenlace tajante: ¡te vas!
De acuerdo con el reporte de Abel Barajas en Reforma, a Langlet se le instruyó archivar una investigación abierta hace un lustro, presuntamente vinculada al juez federal veracruzano Jesús Arturo Cuéllar Díaz. Su negativa derivó en una destitución fulminante. El cese desmantela el área encargada de vigilar a funcionarios federales y envía un mensaje directo, considerando además su matrimonio con Sara Irene Herrerías, ministra de la Suprema Corte.
Pero esta salida es solo el segundo acto. Horas antes, Ulises Lara dejó la Fiscalía Especial en Investigación de Asuntos Relevantes. Argumentó "motivos estrictamente personales", pero el peso de su escritorio cuenta otra historia: tenía en sus manos indagatorias de altísimo nivel político, como las derivadas de las recientes acusaciones de Estados Unidos contra el gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya.
La lectura de los hechos
Presenciamos una reconfiguración acelerada y sin miramientos en el núcleo de la FGR. Las salidas de Langlet y Lara comparten el mismo denominador: ambos encabezaban áreas con investigaciones que tocan los nervios más sensibles del poder político y judicial.
Mientras una renuncia se escuda en la diplomacia frente a investigaciones de narcotráfico internacional, la otra expone el castigo por negarse a dar el carpetazo. Ambas bajas evidencian el férreo control de la nueva administración, dejando una interrogante en el aire: ¿qué destino tendrán ahora esos expedientes incómodos que quedaron huérfanos en los escritorios de la FGR?
Para la historia inmediata...
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