1 jul 2026

Las columnas políticas hoy, miércoles 1 de julio de 2026

Se vale soñar...

En el césped del Azteca, la escuadra de Javier Aguirre no solo venció 2-0 a un duro Ecuador, sino que ofreció una exhibición de carácter, agresividad y propuesta ofensiva.

¡Enhorabuena!

Abimael Chimal, reportero de Reforma, nos regala una excelente crónica de lo que sucedió anoche, capturando a la perfección cómo esta victoria se tejió desde la audacia puramente humana de sus protagonistas.

Como bien apunta Chimal: "El sueño está vivo porque el equipo de Javier Aguirre dio su mejor exhibición del torneo. Aquel conjunto efectivo, mas no espectacular, se transformó en uno agresivo y de propuesta ofensiva, en un primer tiempo en el que tejió paredes y triangulaciones que emocionaron a la tribuna".

Y es que esa transformación invitó a la grada a soñar, contagiada por la fe inquebrantable de Julián Quiñones, quien al minuto 22 reventó las redes —y las dudas— con un trallazo tras un amague soberbio. La ilusión creció con la pincelada de redención de Raúl Jiménez, que al 31' usó la parte externa del botín para sacarse la espina de un fallo previo y clavar el balón cerca del ángulo.

El anhelo se mantuvo firme gracias a un bloque que entendió el momento anímico del partido. Retomando la crónica de Reforma, la solidez de este sueño también se alimentó de un "Tala Rangel que respondió cuando fue exigido", de la imponente versión de un Erik Lira que asfixió a Moisés Caicedo en el medio campo, y de un enorme Gilberto Mora que terminó por desquiciar a la defensa sudamericana. Fue un equipo inteligente que, en el segundo tiempo, supo replegarse sin ceder un milímetro de esperanza a la reacción ecuatoriana.

Pero más allá del impecable saldo estadístico —cuatro victorias al hilo, ocho goles a favor y una portería inmaculada sostenida por la muralla de Montes y Vásquez—, este triunfo se cimentó en el espíritu combativo; ese que tantas veces ha escaseado y que hoy ilumina la cancha.

El obstáculo que se asoma en el horizonte lleva, casi con toda seguridad, el nombre de Inglaterra. Sin embargo, frente a las potencias y los fantasmas del pasado, hoy el sueño mexicano late con más fuerza que nunca y se niega, rotundamente, a despertar.

PD1 Para Juan Villoro en Reforma, el épico triunfo del Tri sobre Ecuador bajo la tormenta significa una íntima redención histórica. Mientras la afición acuña un esperanzador "¿Y si sí?", el núcleo de la hazaña recae en Javier Aguirre y su "pedagogía del error". Al asumir con madurez nuestros atávicos fracasos, el técnico despoja al equipo de espejismos publicitarios, forjando un bloque solidario que, al fin, nos da motivos para destapar la botella entera. (comparto su texto).

PD2   ¿En qué momento nos resignamos a que la muerte sea la invitada de honor en nuestras celebraciones?

¡Chingada madre! No se vale

El futbol encierra esa magia peculiar de unirnos; de pausar, aunque sea por noventa minutos, nuestras angustias cotidianas para congregarnos frente a una pantalla con la esperanza puesta en once jugadores. Así pintaba la noche del martes en la cancha de usos múltiples de Rancho Nuevo, allá en Yautepec. Decenas de familias, vecinos y niños se habían reunido para ver a la Selección Mexicana enfrentarse a Ecuador.

Era una fiesta de barrio. Una tregua de alegría. Hasta que la barbarie exigió la palabra.

Lo que ocurrió fue terrible, espeluznante.

No fueron los gritos de gol los que retumbaron bajo aquel techo, sino el eco seco, sordo y cobarde de las balas. Un grupo armado irrumpió a bordo de una camioneta y una motocicleta, disparando a mansalva contra la multitud. El saldo nos hiela la sangre: tres muertos y nueve heridos.

Entre las víctimas mortales, la crueldad nos arrebató a una pequeña de apenas ocho años, cuya vida se extinguió en el frío trayecto hacia el hospital. También cayó Miguel Ángel Tijera, esposo de Sandra Fernández, aspirante a la alcaldía. Ella, quien había organizado esta convivencia vecinal buscando tejer comunidad, hoy se debate entre la vida y la muerte.

Toda mi solidaridad para las familias rotas de Yautepec y de la capital. Que este doble luto no termine, como tantos otros, arrojado a la fosa común del olvido.

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Recomiendo lean el texto de  

El tamaño de la esperanza / Juan Villoro:

Reforma 

La selección mexicana jugó un primer tiempo para colgar en un museo. La dupla formada por Quiñones y Jiménez volvió a hacer goles de bandera. En la parte complementaria, el Tri retomó una tradición atávica que quizá se remonta a las guerras floridas y cedió la iniciativa al enemigo. Sobrellevó el juego gracias a la solvencia de la defensa. Cuando fue exigido, Rangel demostró que merece la titularidad.

El público apoyó a los suyos con fervoroso estruendo. El "Cielito lindo" alternó con los gritos de homofobia y loas a los favoritos de la afición: el jovencísimo Gilberto Mora, los anotadores y el portero. No faltaron quienes aprovecharon el partido para fotografiarse a sí mismos, convencidos de que el nuevo lema de la patria es "un influencer en cada hijo te dio".

La indignación popular llegó al borde del motín cuando el árbitro interrumpió una descolgada mexicana para dar paso a la iniciativa más absurda del futbol: la pausa de hidratación, pretexto para los anuncios televisivos. La épica se suspendió para ir a comerciales. En los últimos minutos del juego, la banca lucía tan nerviosa como la afición. De espaldas al campo, Rafa Márquez arengaba a la multitud para que siguiera gritando y Memo Ochoa debutó como entrenador y empezó a dar indicaciones desde el área técnica. Ecuador hizo poco a lo largo del partido y decidió salir del campo a patadas. Hincapié, que viene de ganar la Premier League, recibió tarjeta roja por agredir sin la pelota en juego. La desesperación de un jugador de su jerarquía revelaba lo sucedido: Ecuador fue borrado por el Tri, que cada vez juega mejor. En las gradas, el tradicional grito de "¡Sí se puede!" fue sustituido por otras tres palabras: "¿Y si sí?". Acaso seamos el único país que impulsa a los suyos con una pregunta. Por el momento, la escuadra tricolor responde. El 30 de junio amaneció de la peor manera. El clima parecía ideal para cultivar arroz, no para jugar un partido de futbol. Para colmo, Ecuador tenía a jugadores que actúan en el Chelsea, el Arsenal, el PSG, el Brujas y otros equipos acostumbrados a chutar bajo la lluvia. El primer desafío era el desorden del cielo. Entramos al estadio empapados por una tormenta de relámpagos que retrasó el arranque del partido. Era el Día de los Protomártires Cristianos y estábamos dispuestos a todo. Lo primero que el Vasco dijo después del triunfo sobre Chequia fue: "Vas aprendiendo de tus errores". La frase es insólita porque en México es más difícil aceptar un error que cometerlo. Si las invitaciones para un acto no están listas a tiempo, el responsable dice: "Nos falló la imprenta". En el deporte, la frase más socorrida para explicar la derrota es: "No se dieron las condiciones". Javier Aguirre tiene una condición excepcional: acepta la pedagogía del error.

Una y otra vez ha reconocido las equivocaciones puntuales que tuvo en sus dos etapas previas como entrenador de la selección, pero su actitud rebasa el marco individual. Un breve repaso ayuda a entender la magnitud de su hazaña. México ha perdido en forma histórica sin aprender de sus caídas. Al iniciar este torneo, teníamos el récord de derrotas (28) y la peor diferencia de goles (-39). El 14 de julio de 1930, disputamos el primer partido mundialista, contra Francia; perdimos 4-1; lo más interesante fue que desde el minuto 23 nuestros rivales perdieron a su guardameta, que se desmayó al chocar con el delantero Dionisio Mejía; como entonces no había cambios, el mediocampista Chantrel se puso la sudadera. El auténtico récord consistió en perder contra diez jugadores, que incluían a un falso portero. Los desastres no han impedido que la selección tenga un prestigio neumático inflado por los publicistas. Nunca un equipo fue tan promovido como la "Esperanza Verde" que viajó al Mundial de Argentina 78 y que contaba con las estrellas que un año antes habían ganado el campeonato internacional sub-20 en Cannes. Los resultados no pudieron ser peores: ante nosotros, Túnez conquistó su primer triunfo de la historia (3-1), Alemania se adjudicó otra masacre (6-0), Polonia cerró la cuenta (3-1) y terminamos en último lugar de la justa. Es cierto que la selección ha tenido momentos de esplendor, pero la tónica general ha sido decepcionante. Javier Aguirre recibió un elenco sin grandes figuras y entendió que debía formar un grupo. Como en el Osasuna y el Mallorca creó un equipo "de entrenador", que puede cambiar de fichas sin cambiar de geometría. El secreto no deriva de negar la naturaleza del futbol mexicano, sino de reconocerla a fondo para cambiarla de una vez por todas. Javier Aguirre necesitó de toda su vida como jugador y entrenador para llegar a este momento. En sus tiempos en el Osasuna, ante un partido crítico, la prensa le preguntó cómo pensaba reaccionar ante el resultado: "Si pierdo, me tomo un tequila; si gano, me tomo la botella entera", bromeó Aguirre. Ignoramos de qué modo festejará un entrenador marcado por la sensatez. Lo cierto es que millones de mexicanos brindaremos en su nombre.

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El teatro de las sombras: cuando la soberanía es solo un escudo de papel..

La desconfianza no es un evento; es el ruido de fondo, sordo y constante, que ha terminado por devorar la relación bilateral. Lo que presenciamos esta mañana en Palacio Nacional no fue un simple reclamo diplomático de rutina, sino el espasmo de un gobierno que intenta tapar el sol con un dedo. La presidenta Sheinbaum exige rigor: "¿Dónde están las pruebas?", cuestiona ante los señalamientos del Departamento del Tesoro sobre el Cártel Jalisco Nueva Generación y su metástasis en el huachicol y las campañas. Pero en esta diplomacia de espejos, las formas son el fondo. Cuando Washington decide operar en solitario —lanzando acusaciones sin nombres, sin filiaciones, pero con una dirección clara—, el mensaje no es solo contra el crimen: es un aviso de sospecha absoluta hacia nuestras instituciones. Lo inquietante no es el señalamiento, es la prisa. Si la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) presumía ya estar sobre la pista, ¿por qué el desdén por la coordinación? La respuesta duele: porque a EU le resulta más rentable el golpe mediático que la colaboración con México…Hay que decirlo.. Estamos ante una gestión calculada de la desconfianza donde la soberanía se exhibe como un estandarte mientras, en los hechos, se desmorona ante la falta de cooperación real. Pero el verdadero terremoto no está en los comunicados, sino en el subsuelo. Mientras Palacio Nacional se parapeta tras el discurso del intervencionismo ideológico, en los pasillos de Washington se escucha el sonido seco de las lealtades fracturándose. La bomba que detona hoy Raymundo Riva Palacio en El Financiero es, más que una primicia, el epitafio de la cohesión en la autollamada "Cuarta Transformación". La revelación de que Adán Augusto López y Rutilio Escandón han pasado de ser los pilares del régimen a convertirse en informantes del Tío Sam, confirma que, al final del día, el instinto de supervivencia es el único motor que realmente mueve a la clase política. Es la crónica de una traición anunciada: el miedo a las mazmorras de Miami y Washington ha logrado lo que la oposición mexicana jamás pudo: romper el núcleo duro del obradorismo. Estos antiguos guardianes de los secretos, acorralados por el asedio a sus gestiones en el sur del país, han decidido que su libertad personal vale más que la narrativa del movimiento. Mientras la Presidenta pide pruebas a gritos, sus propios aliados —los que mejor conocen las bitácoras inconfesables de los sexenios pasados— ya se las están entregando a los fiscales estadounidenses. Es una estampida silenciosa. Los antiguos hermanos de causa hoy se apresuran a señalar hacia el círculo más íntimo del expresidente y sus herederos, buscando un blindaje que, paradójicamente, terminará hundiendo el barco que juraron proteger. Al final, la soberanía resulta ser un escudo de papel frente a la descarnada realidad: la "lealtad histórica" no es más que una moneda de cambio cuando la justicia internacional toca a la puerta. Y en ese "sálvese quien pueda", el movimiento no está cayendo por culpa de una intervención extranjera, sino por el peso de sus propios secretos.

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El muro constitucional: La Corte Suprema frena el embate contra el jus soli

En una decisión que resonará en los archivos de la historia jurídica estadounidense, la Corte Suprema ha puesto un alto contundente al intento de la Casa Blanca por reescribir, por decreto, el tejido mismo de la nacionalidad. El fallo que invalida la orden ejecutiva de Donald Trump para negar la ciudadanía por nacimiento no es solo un triunfo legal; es, en esencia, una bocanada de aire para miles de familias que habitan el claroscuro de la irregularidad.

Con una votación de 6-3, el máximo tribunal desmanteló el argumento del Ejecutivo, el cual intentaba retorcer el concepto de “sujetos a la jurisdicción” de Estados Unidos para excluir a los hijos de indocumentados —una población mayoritariamente mexicana— del derecho fundamental que otorga la 14ª Enmienda. Los jueces, en esta ocasión, se negaron a validar la creación de una subclase de apátridas dentro de las fronteras estadounidenses.

El caso, titulado Trump v. Barbara, tiene nombres y apellidos detrás: unos entre 250 y 300 mil niñas y niños que, según datos del Centro Pew, nacen anualmente en la incertidumbre y que hoy ven garantizada su pertenencia legal a la nación donde vieron la luz. Para los defensores de migrantes que aguardaban bajo el sol, la sentencia no fue solo un triunfo técnico; fue el alivio de haber evitado un precedente constitucional que habría marcado a generaciones de por vida.

La resolución, sin embargo, se inscribe en una narrativa más compleja y contradictoria. Este revés contra la Casa Blanca llega apenas días después de que el mismo tribunal inclinara la balanza a favor del presidente en otras dos arenas críticas: la validación de los topes a las solicitudes de asilo en las fronteras y el aval para la suspensión del programa de protección temporal (TPS) para haitianos y sirios.

Esta dicotomía nos recuerda que, en el tablero migratorio de Washington, las victorias no son definitivas. La 14ª Enmienda ha sobrevivido a este asedio, pero la política migratoria estadounidense sigue siendo un terreno movedizo. La Corte ha protegido la letra de la Constitución, pero el ambiente político, marcado por el recelo y la restricción, sugiere que la lucha por el derecho a la identidad y al suelo seguirá siendo el epicentro de la tormenta en la relación entre nuestros dos países.

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Las columnas políticas hoy, miércoles 1 de julio de 2026

Los informantes de la ‘4T’: El instinto de supervivencia

Una auténtica bomba periodística detona hoy Raymundo Riva Palacio en las páginas de El Financiero. De acuerdo con el columnista, dos de los informantes clave a los que recientemente aludió el New York Times son figuras entrañables y de larguísima data para Andrés Manuel López Obrador: Adán Augusto López Hernández y Rutilio Escandón.

Ante el creciente asedio de la justicia estadounidense, que escudriña la consolidación de una "economía criminal paralela" —presuntamente ligada al Cártel de Sinaloa y al CJNG durante sus respectivos mandatos en el sur del país—, ambos políticos parecen haber optado por el más antiguo de los instintos humanos: el pragmatismo de la supervivencia. Hoy, al convertirse en colaboradores de EU, ilustran cómo el miedo termina pesando más que la lealtad histórica.

Esta travesía preventiva, impulsada tanto por rencillas económicas personales como por el terror a las indagatorias internacionales, desnuda una dolorosa dicotomía en la actual administración. Mientras en Palacio Nacional la presidenta Sheinbaum percibe estas presiones bajo el rígido prisma del intervencionismo ideológico, en las sombras opera una descarnada estampida del "sálvese quien pueda". 

Es ahí donde las viejas hermandades se desmoronan frente a los fiscales en Miami y Washington.

Este silencioso éxodo de secretos no solo resquebraja la narrativa de cohesión oficial, sino que traza una línea de investigación directa hacia el círculo más íntimo del expresidente y de sus propios hijos. Al buscar blindaje personal entregando las bitácoras inconfesables de sus gestiones territoriales y en la Secretaría de Gobernación, estos antiguos aliados amenazan con detonar los torpedos definitivos; aquellos que podrían terminar por hundir el núcleo mismo del movimiento frente a los implacables tribunales extranjeros.

Veremos las reacciones..

Estrictamente Personal

Los informantes de la ‘4T’/ Raymundo Riva Palacio

El Financiero, 

Dos figuras de Morena cercanas a Andrés Manuel López Obrador desde hace más de 40 años son informantes del gobierno de Estados Unidos: Adán Augusto López Hernández y Rutilio Escandón. El senador y el cónsul en Miami, que fueron cuñados y hoy están peleados, son una muestra de lo que está sucediendo en la ‘4T’, donde existen dos visiones sobre lo que está viviendo por las acusaciones de Estados Unidos contra miembros de Morena ligados al crimen organizado. Una visión es la de la presidenta Claudia Sheinbaum, que ve las presiones bajo el prisma ideológico del intervencionismo, y la otra es de la izquierda falsa, que actúa con pragmatismo cuidando intereses particulares.

López Hernández y Escandón son parte de un número indefinido de gobernadores, legisladores y políticos que quieren ser informantes de Estados Unidos, un fenómeno inédito en México reflejado el sábado pasado en The New York Times, que reveló que varios de ellos, principalmente de Morena, habían dado ese paso. Una fuente estadounidense precisó que no son “al menos una decena”, como apuntó el diario, sino “muchos más”. Entre ellos probablemente se encuentren no solo quienes saben que están siendo investigados, sino aquellos que piensen en una acción preventiva en caso de que las indagaciones pudieran alcanzarlos. El senador López Hernández y el cónsul Escandón son figuras clave en varios segmentos de la construcción de lo que la comunidad de inteligencia estadounidense llama “una economía criminal paralela”, surgida en el gobierno de López Obrador. López Hernández era gobernador de Tabasco cuando nació el grupo criminal La Barredora, cuyo jefe era Hernán Bermúdez Requena, a quien nombró secretario de Seguridad Pública. La Barredora se convirtió en el brazo armado del Cártel Jalisco Nueva Generación, en su expansión al sur del país. El Cártel Jalisco Nueva Generación inició una guerra contra el Cártel de Sinaloa en la frontera con Guatemala bajo la mirada de Escandón como gobernador de Chiapas, por el control de las rutas de tráfico de personas y de drogas, que se hizo visible hasta 2023, cuando la violencia desbordó los municipios de la franja fronteriza. Para cuando esto sucedió, López Hernández había sido nombrado secretario de Gobernación, y se preparaba para buscar la candidatura presidencial, apoyado por su hermana Rosalinda, esposa de Escandón hasta su muerte en 2024. Rosalinda fue administradora general de Auditoría Fiscal Federal del SAT, de donde brincó hacia una senaduría, que nunca asumió porque falleció tres días antes. Rosalinda era una persona de interés del gobierno de Estados Unidos, por el papel de operadora del senador López Hernández, que es uno de los principales objetivos de la justicia estadounidense. Los dos, junto con Escandón, tienen una muy larga relación con López Obrador. Cuando el expresidente regresó a Villahermosa, luego de un tiempo en que su madre lo ocultó en un rancho en Veracruz mientras se enfriaba la muerte de su hermano mayor en un accidente con un rifle ( fue con una pisrtola, un revolver), vivió en la casa de los López Hernández, donde consolidó su amistad con Rosalinda y por lo que llama “hermano” a Adán Augusto. Escandón era parte del grupo político cercano a López Obrador donde su futura esposa era una de las líderes. La relación entre el senador y el cónsul se comenzó a romper tras la muerte de Rosalinda, y se agrió en los dos últimos años. En su columna en La Silla Rota, Roberto Rock reveló que el cónsul fue “invitado” a conversar con fiscales del Departamento de Justicia en Miami, sugiriendo que el interés principal era información sobre el senador. López Hernández y Escandón chocaron por problemas de dinero –que se detallarán en futuras columnas–. Escandón fue descrito como “testigo colaborativo” del gobierno estadounidense por el columnista Rock, pero López Hernández, hasta donde se ha informado, se mantiene solo como informante. López Hernández fue uno de los tres lugartenientes de López Obrador en el desarrollo de la “economía criminal paralela” que describen los estadounidenses, junto con el general Audomaro Martínez, exdirector del Centro Nacional de Inteligencia, y el actual subsecretario de Agricultura, Leonel Cota, que fue gobernador de Baja California Sur, una de las entidades de mayor interés para Estados Unidos, que estuvo durante largo tiempo bajo el control de Los Chapitos, y que hoy es una plaza en disputa. El senador ha sido investigado en Washington por su participación en el contrabando de combustible –vinculado con los hijos de López Obrador–, en el de ganado de Venezuela importado como si fuera nicaragüense –que tiene nexos con el Cártel de Sinaloa–, y en negocios financieros –presuntamente asociados algunos con el Cártel Jalisco Nueva Generación–. Escandón también es una pieza clave, porque una parte importante de esas presuntas actividades criminales, pasaron por Chiapas cuando era gobernador. Escandón, a quien envió López Obrador como cónsul a Miami a semanas de dejar el poder, es un cabo suelto en México, donde poca atención le dio en el gobierno de Sheinbaum. Nunca llamó la atención en Palacio Nacional que su hijo se relacionara con los republicanos en Florida, y que él mismo no fuera visto como una provocación al representar a México en una ciudad en donde se formula mucho de la política hacia América Latina de la Administración Trump. El caso de López Hernández es diferente. Es una de las herencias de López Obrador, y uno de los políticos más blindados por él, que le ha permitido desafiar políticamente a la presidenta. El senador ha dado señales de nerviosismo en las últimas semanas, y ha tratado de hablar con Sheinbaum, quien, hasta donde se sabe, no lo ha recibido. Durante ese mismo periodo, por indiscreciones de sus cercanos, comenzó a enviar información a los estadounidenses, presumiblemente sobre lo que hizo en Tabasco y como secretario de Gobernación bajo las órdenes de López Obrador. El senador es una de las puertas directas que conducen a López Obrador y a sus hijos, que permitirían seguir engrosando las investigaciones en su contra.
López Hernández y Escandón son piezas sueltas en un tablero revuelto, donde la visión ideológica de la presidenta frente a las imputaciones en Washington sobre la narcopolítica no persuade, inhibe o frena la otra visión de sálvese el que pueda, que afecta su posición y acelera aquello que ella ha tratado de impedir: que las acusaciones sean los torpedos que hundan al movimiento de la ‘4T’
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Gabinetes sin filtros /Jorge G. Castañeda
El Universal, 
En muchos países, la selección de miembros de un gabinete o de titulares de cargos importantes vinculados a la seguridad nacional es un proceso complejo, largo y contradictorio. Hay naciones donde por el hecho de tratarse de regímenes parlamentarios, la investigación de seguridad se da casi en automático. Por ejemplo, en Inglaterra, después del escándalo de espionaje de los cinco de Cambridge de los años cincuenta y sesenta, incluso hay un proceso de investigación y vetting, posterior a la elección al Parlamento. En algunos países con regímenes autoritarios la investigación se hace de manera sigilosa y a través de los servicios de inteligencia o de las fuerzas armadas. En otros países más se ha llevado el proceso al extremo, hasta obstaculizar el reclutamiento de personal para altos cargos. Este es el caso de Estados Unidos. Desde hace unos cuarenta años, el proceso de clearance y de vetting para miembros del gabinete, subsecretarios, jefes de organismos autónomos y embajadores es tan tortuoso, minucioso y excesivo que mucha gente calificada ha preferido no aspirar siquiera a un cargo. Saben que implica ser pasado a la báscula en los detalles más íntimos de su vida privada. La investigación por el FBI, en particular, entra a todos los detalles presentes y del remoto pasado de cada aspecto de la vida de cada candidato. Con quién jugaba béisbol de niño, quiénes fueron sus novias o novios de adolescente, si fumaba marihuana en la universidad, si tuvo contacto con organizaciones terroristas o comunistas, si tuvo relaciones fuera de matrimonio, si alguna vez cambió de preferencia sexual, si se vinculó a personalidades reprobables. Un caso reciente, no de Estados Unidos, pero patético, fue el del último embajador del Reino Unido en Washington, Peter Mandelson. Desde un principio se conocían sus vínculos con Epstein. Pero la intensidad de dichos vínculos solo apareció cuando ocupó el cargo. Fue justamente uno de los factores que llevó a la renuncia al primer ministro Keir Starmer. En México es obvio que carecemos de procesos institucionales de este tipo. Para empezar, porque no existe un FBI, —quizás afortunadamente— y porque el CISEN es incapaz de realizar cualquier investigación seria. Pero en los hechos se produce un vetting implícito de los miembros en potencia del gabinete. Salvo cuando se trata de amigos personales del presidente. Nadie se atrevería a informarle que su compadre fumaba mota a los quince años y su comadre se acostaba con todos los niños de la prepa cuando era chica. En sexenios recientes se ha dado una especie de vetting. Tengo entendido que en el de Carlos Salinas, por ejemplo, José Córdoba fue quien fiscalizó a la mayoría de los miembros del gabinete, pero seguramente no de la familia inmediata del presidente Salinas. En el caso de Zedillo, fueron Luis Téllez, Jorge Tello y lo que después sería la segunda sección del Estado Mayor Presidencial, quienes se abocaron a esta tarea. Con Fox, Ramón Muñoz y Carlos Rojas Mañón se ocuparon de la investigación de los encargados de los distintos despachos. Rojas lo hizo exclusivamente con los secretarios de Marina y de la Defensa, cosa que también se hizo desde el sexenio de Salinas con Estados Unidos. Creo que todos los presidentes, con la probable excepción de López Obrador y de Sheinbaum, han consultado a agencias norteamericanas sobre posibles elementos comprometedores para sus ternas de las Secretarías de Defensa y Marina. En el sexenio de Peña Nieto el encargado de esta función fue un colaborador cercano de su equipo, Andrés Antonius, que trabajaba en Kroll International. En mi caso, cuando Fox me informó que me había nombrado secretario de Relaciones Exteriores, me comentó un episodio que le había transmitido Muñoz. En una ocasión en que llegué a la Ciudad de México procedente de Nueva York, donde daba yo clases, se encontraban presentes tan pocos agentes de migración y tramitaban el ingreso con tanta lentitud, que me molesté y les reclamé. No como colaborador de Fox, sino como simple ciudadano furioso porque me estaban haciendo perder mucho tiempo por huevones. Fox me indicó que debía ser más cuidadoso en cuanto ocupara el cargo. Todo esto viene al caso a propósito de Víctor Rodríguez Padilla y de la golpiza que le infligió a su esposa, y de la evidente incompetencia del equipo de transición de Claudia Sheinbaum. De acuerdo con las versiones disponibles hasta ahora, Rodríguez no solo le impuso una madriza inmisericorde a su cónyuge, delante de su hijo, en marzo de este año, sino que tales episodios comenzaron desde 2022. Ahora resulta que su anterior esposa, una tal Carmen, también fue objeto de ataques análogos durante los doce años que duró su matrimonio. Se antoja difícil creer que, si Rodríguez era un golpeador consuetudinario, nadie que lo hubiera investigado meticulosamente se enterara. Probablemente nadie lo investigó ni meticulosa ni superficialmente. Los golpeadores en serie de mujeres no son tan difíciles de detectar cuando se les investiga con esmero. Existen familiares, amistades, enemigos, colegas, que en algún momento se enteraron de esa conducta. Mientras se trate únicamente de un académico, o un empresario, o un profesionista, o un dentista, da exactamente lo mismo, salvo para su esposa y sus hijos. Prefiero creer que Sheinbaum no se tomó la molestia de investigar ni a Víctor Rodríguez ni a ningún otro miembro de su gabinete, en lugar de resignarme a la idea de que sí los investigó, sí sabía que era golpeador de mujeres, pero lo nombró de todas maneras porque le parecía competente y lo demás era lo de menos. Lo que no sabemos es si, al igual que en el caso de José de Jesús Gutiérrez Rebollo, el zar antidrogas de Zedillo que resultó ser socio del Señor de los Cielos, los demás miembros del gabinete han sido investigados o no. Lo más probable es que no. Por tanto, también es probable que nos amanezcamos un día con la noticia de que fulano es narco, mengano es transdresser en secreto, perengano es pedófilo y otros se han dedicado a robar, plagiar, extorsionar y chantajear a lo largo de su vida. México no empezó a ser bananero con la 4T. Pero vamos que volamos hacia eso. Y el caso Rodríguez Padilla es una muy buena, aunque pequeña, ilustración de lo mismo. ##

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Las columnas políticas hoy, miércoles 1 de julio de 2026

Se vale soñar... En el césped del Azteca, la escuadra de Javier Aguirre no solo venció 2-0 a un duro Ecuador, sino que ofreció una exhibició...