El teatro de las Visas: soberanía, mariposas y espectáculo
Por Fred Alvarez Palafox.
En el siempre intenso teatro de nuestra política binacional, las indirectas suelen hablar mucho más fuerte que los nombres propios. A veces, la diplomacia se quita el traje de gala y nos deja ver, en primera fila, el choque frontal de dos orgullos nacionales.
Este fin de semana, la Embajada de Estados Unidos, haciendo eco de la postura del secretario de Estado, Marco Rubio, soltó un portazo seco e implacable: “La visa es un privilegio, no un derecho”.
Era un mensaje sin destinatario explícito, pero con una dedicatoria inconfundible tras la polémica por el retiro del documento al hijo del expresidente López Obrador. Un recordatorio frío y enteramente burocrático: en su casa, ellos deciden quién entra. No importan los apellidos, las opiniones políticas, ni los códigos postales.