26 ene 2010

Reforma autoritaria?

El Secretario de Gobernación, Fernando Gómez Mont, negó que la propuesta de reforma política sea autoritaria.
"Lo niego absolutamente por una razón, la reforma política no plantea la preponderancia del Poder Ejecutivo sobre el Legislativo, plantea incentivos para superar la parálisis política. En ningún momento supedita al Poder Legislativo, dijo.
En conferencia de prensa antes de cenar con el grupo parlamentario del PAN en la Cámara de Diputados, que arrancó esta noche su reunión plenaria, calificó como poco conciliadora la postura de la dirigente nacional del PRI, Beatriz Paredes en torno a la reforma política propuesta por el Presidente Felipe Calderón.
Ayer, Paredes descalificó las propuestas de reforma política que, como la del Presidente Felipe Calderón, se concentran en la transformación del Congreso.
"Con todo respeto, para denunciar un supuesto intento de polarización, no sonó muy conciliador, por lo pronto con eso me quedo y hablaré en este contexto", respondió el responsable de la política interior cuando se le preguntó sobre las críticas formuladas por Paredes.
"Creo que como discurso político tiene que definirse en actos concretos que nos permitan definirnos al respecto. Lo único que digo es que a fin de denunciar lo que supuestamente señala como un acto de polarización política, no resulto muy conciliador, esa es mi respuesta", insistió.

Plan Colombia en México

Un Plan Colombia al estilo mexicano
Jorge Torres e Ignacio Alvarado
El Universal, Martes 26 de enero de 2010
Dos meses antes de iniciar el gobierno del presidente Felipe Calderón, quienes serían nombrados como procurador y secretario de Seguridad Pública sostivieron una reunión en Morelos con la titular de la DEA, para delinear la guerra antidrogas de la nueva administración, que estaría inspirada en el modelo colombiano. Con la actual estrategia se contabilizan ya más de 16 mil muertos
La administradora general de la DEA, Karen Tandy, saludó con diligencia a los funcionarios del gobierno mexicano encargados de las áreas de seguridad. Era octubre de 2006. Eduardo Medina Mora, secretario de Seguridad Pública federal, y Genaro García Luna, director de la Agencia Federal de Investigación, encabezaron la delegación para conversar con la funcionaria en Cuernavaca, Morelos. Fue allí, dice un funcionario del gobierno mexicano, donde se fraguó la guerra contra los cárteles del narcotráfico, que salda hasta el momento más de 16 mil muertes en todo el territorio nacional.
Tandy iba acompañada, entre otros funcionarios de la DEA, por David Gaddis, director regional para América del Norte y Centroamérica de la agencia antidrogas. Gaddis había sido el responsable de la oficina de la DEA y uno de los operadores del Plan antidrogas en Colombia, hasta que fue trasladado a México en junio de 2006.
David Gaddis es el típico cazador de narcotraficantes latinos. Fue agente especial en Costa Rica y en la oficina de la DEA en Hermosillo, Sonora, antes de trasladarse a Colombia a combatir a los cárteles de Medellín y Cali.
Un funcionario del gobierno mexicano asegura que la DEA ya planeaba desde antes de diciembre de 2006 involucrar a México en un plan de guerra contra el narcotráfico. De acuerdo con esta versión, el nombramiento de Gaddis como director regional en junio de 2006 resulta sintomático.
David Gaddis hizo su aparición pública en Guadalajara el 18 de agosto de 2006 junto al entonces embajador de Estados Unidos en México, Antonio Garza, y anunció que la DEA estaba tras los pasos de los cárteles de distribución de metanfetaminas, cuyos laboratorios estaban por todo el país.
La DEA dio a conocer ese mismo mes información que identificaba a un nuevo bloque de narcos, encabezados por Joaquín El Chapo Guzmán, y al que denominó la Federación. En este grupo la DEA identificaba a Ignacio Nacho Coronel, Arturo Beltrán Leyva, Juan José Esparragoza, El Azul e Ismael El Mayo Zambada.
Gaddis se convirtió desde entonces en el eje rector de la lucha antidrogas en México. Proporcionó información y elaboró estrategias ante las autoridades mexicanas. Y es que de acuerdo con la versión del funcionario, la DEA ya planeaba desde antes de diciembre de 2006 involucrar a México en un plan de guerra contra el narcotráfico.
“Eduardo Medina Mora y Genaro García Luna fueron los funcionarios del gobierno de Vicente Fox que asumieron los planes de la DEA y los trasladaron como una prioridad de gobierno al equipo de transición del presidente electo”, recuerda el funcionario quien solicitó el anonimato.
Como procurador general de la República y secretario de Seguridad Pública, Eduardo Medina Mora y Genaro García Luna estuvieron presentes en las sesiones del Consejo de Seguridad Nacional, donde se establecieron a partir del 11 de diciembre de 2006 los principales lineamientos en la estrategia contra el narcotráfico.
La DEA, satisfecha
Calderón habría asumido los planes de la DEA y negociado un Plan Colombia a la mexicana, que incluye recursos técnicos y de defensa y una participación más activa de los agentes norteamericanos en los operativos en territorio mexicano, incluyendo por supuesto a los agentes de la DEA.
Con tal propósito hizo un viaje a Bogotá, en su condición de presidente electo, y sostuvo un encuentro con Álvaro Uribe, mandatario de ese país. Reseñas periodísticas informaron que el énfasis del encuentro estuvo sobre la lucha antidrogas, y la manera en que Colombia asumió la estrategia de combate de la mano de Estados Unidos.
Uribe incrementó las fuerzas militares para diezmar narcotraficantes, bajo guía de la DEA.
En junio de 2007, David Gaddis se mostró satisfecho con la colaboración que mantenía la DEA con el gobierno mexicano. “El trabajo entre las autoridades de la DEA y sus colegas de las policías y fiscalías en México nunca había sido mejor. La cooperación y la coordinación entre nosotros sigue fuerte y más eficaz que nunca y lo importante es que siga adelante para combatir este flagelo del narcotráfico en ambos países”, dijo entonces.
En abril del año pasado, David Gaddis elogió la labor del presidente Felipe Calderón por haber decidido enfrentar a los narcotraficantes. “Lo que ha hecho ha cambiado el curso de la historia en México”, dijo Gaddis en Arlington, Virginia, y señaló el rumbo que seguiría la guerra contra las drogas. “Esta pelea entre cárteles continuará mientras se limpian las áreas tradicionales de protección y círculos de operación”.
Felipe Calderón heredó del ex presidente Vicente Fox un país con zonas bajo control absoluto de organizaciones criminales. Durante el sexenio anterior, 8 mil 780 personas fueron asesinadas por sus relaciones con el negocio de la droga, de acuerdo con un informe de la Comisión de Seguridad Pública del Congreso, cifra equiparable a los casi 7 mil 800 homicidios perpetrados, por la misma causa, tan sólo en 2009.
La gran cantidad de víctimas mortales en el país refieren claramente que en México se libra una guerra, dice Tony Payán, investigador de la Universidad de Texas en El Paso. “Una guerra como casi todas las que suele emprender Estados Unidos: lejos de su territorio”.
El empleo de militares disparó la violencia desde el primero de los días. Para finales de noviembre de 2006, Michoacán se había convertido en una carnicería. El año cerró con más de 500 ejecuciones. En 2005, los homicidios relacionados con el tráfico de drogas en la entidad fueron 211, de acuerdo con la Procuraduría local. En Ciudad Juárez, la intromisión de la DEA en las organizaciones de traficantes tuvo respuesta por las mismas fechas.
A finales de noviembre de 2006, el cuerpo amortajado de un hombre fue arrojado desde una camioneta en movimiento en el parque El Chamizal, a unos metros del puente internacional Córdoba-Américas, considerado el más importante de la zona. Hubiera sido un caso cualquiera, a no ser que llevaba mensaje para las autoridades estadounidenses.
Los forenses mexicanos hallaron un par de tarjetas de presentación pegadas con cinta adhesiva sobre el rostro de la víctima, a quien los asesinos incrustaron además uno de los índices en la boca. La tarjetas eran de los agentes antinarcóticos de la oficina de inmigración y aduanas (ICE), Raúl Bencomo y Tod Johnson.
Los nombres de Bencomo y Johnson habían aparecido meses atrás durante el proceso judicial abierto en una corte norteamericana contra Guillermo Eduardo Peyro, informante de ICE, el hombre que condujo a la residencia del fraccionamiento Las Acequias, en Ciudad Juárez, donde fueron desenterrados los cadáveres de 11 personas en enero de 2004.
El nivel de infiltración de las policías mexicanas elevó la apuesta de agentes antinarcóticos estadounidenses, quienes recurrieron con mayor frecuencia a informantes, de acuerdo con declaraciones vertidas por Peyro durante su proceso.
La reunión entre la DEA y los funcionarios mexicanos del sexenio de Vicente Fox —que luego pasarían a formar parte del entramado institucional de Felipe Calderón en la lucha contra el crimen—, se dio entonces en un contexto en el que el gobierno mexicano aceptaba además su debilidad frente a los cárteles.
El entonces procurador Daniel Cabeza de Vaca reconoció desde el 24 de octubre de 2006 que las corporaciones policíacas mexicanas estaban infiltradas por el crimen.
Eduardo Medina Mora declaró ese mismo día que México había dejado de ser un país de tránsito para convertirse en uno de los principales consumidores de droga. Días después, la DEA alertaba acerca de una nueva droga denominada speedball, una mezcla de cocaína y heroína sumamente adictiva, y cuya distribución ya se detectaba en las fronteras de Juárez, Tijuana y Nuevo Laredo.
El 18 de agosto de 2006, cuando David Gaddis apareció en público en Guadalajara estuvo acompañado del entonces embajador Antonio Garza, quien calificó el consumo de esta droga de “alarmante”.
Un día después, el 19 de agosto, la DEA informó que en México se gestaba una alianza entre los principales grupos de narcotraficantes. Era el bloque de narcos al que llamó La Federación. La nueva estructura la integraban, dijeron, Joaquín Guzmán Loera, El Chapo, del cártel de Sinaloa; Ignacio Coronel, Nacho Coronel; Arturo Beltrán; y Juan José Esparragoza, El Azul, e Ignacio El Mayo Zambada, todos ellos del cártel de Juárez
Un mes antes, el entonces subsecretario de Política Criminal de la Secretaría de Seguridad Pública, Rafael Ríos García, había advertido sobre el nivel de infiltración del narcotráfico en las policías municipales del país. Cuyos ingresos son “producto generalmente del involucramiento con algunas redes delictivas”.
El 18 de septiembre de 2006, se dieron a conocer detalles de un informe que el presidente George W. Bush envió al Congreso estadounidense, en donde se colocaba a México como uno de los principales productores de drogas. En dicho informe se le colocaba como el trampolín de la cocaína de Sudamérica hacia Estados Unidos.
Un mes después, el 21 de septiembre, Felipe Calderón, en su condición de presidente electo, reconocía que el fenómeno del narco “amenaza ya al estado mexicano”.
Tras la reunión de finales de octubre de 2006, el 8 de noviembre, Eduardo Medina Mora reveló que uno de los principales problemas de la lucha contra el narco tenía su origen en las mil 600 policías que operan en el país, con quienes no lograban ponerse de acuerdo en cómo combatir al crimen.
El 6 de diciembre de 2006, el funcionario, ya nombrado procurador general de la República, dijo ante senadores en el proceso de ratificación del nombramiento, que el fenómeno del narco había derivado en una intención de controlar territorios, y uno de los propósitos de la estrategia que vendría a partir del 11 de diciembre con el Operativo Conjunto Michoacán era recuperar esos territorios.

Jóvenes sicarios

Jóvenes nutren ejércitos de cárteles
Reportaje de Thelma Gómez Durán
El Universal, Martes 26 de enero de 2010
Ser narco es un juego de niños. La prueba está en una escuela primaria del municipio de Guadalupe, en Zacatecas. Ahí, en junio del año pasado, alumnos de sexto utilizaban el recreo para “jugar” a ser zetas o miembros del cártel de Sinaloa. Realizaron pintas en los baños, utilizaban pasamontañas y pistolas de plástico. Su diversión terminó cuando los directivos del colegio expulsaron por tres días a 18 estudiantes, convocaron a una junta de padres y, para su fortuna, terminó el ciclo escolar.
Para muchos adolescentes y jóvenes, ser narcotraficante o sicario es mucho más que un juego. Son ellos quienes están alimentando la base operativa de los grupos delictivos del país, son la mano de obra del narco.
Víctor Clark Alfaro, del Centro Binacional de Derechos Humanos, tiene una explicación para el reclutamiento de jóvenes: “Si hubiera mucho empleo en este país y todo mundo estuviera trabajando y estudiante no se estaría dando este fenómeno. Pero en estas condiciones, sales a la calle y ahí está la mano de obra barata y desechable”.
Investigadores como Luis Astorga, especialista en temas sobre narcotráfico, señalan que además del desempleo, la pobreza y la deserción escolar, hay otro factor que empuja a los jóvenes a ser narcos o sicarios. En muchas zonas del país, asegura, el narcotráfico como es una forma de visa, es parte de la cultura. Es, algo así, como el camino natural que sigue la mayoría de los jóvenes que viven en estas regiones.
Nacen rodeados de violencia
Luis Astorga, autor del libro El Siglo de las Drogas: El narcotráfico, del Porfiriato al Nuevo Milenio, recurre a la historia para explicar el fenómeno del reclutamiento. Sinaloa, al igual que Sonora, Durango, Tamaulipas y Chihuahua, se caracterizan por ser las zonas más antiguas del país en cuanto a producción y tráfico de drogas. Aquí, estas actividades tienen una historia de, por lo menos, 70 años. El narcotráfico se ha enraizado tanto que es visto por la población como una forma de vida.
Por ello, sostiene que la probabilidad de que alguien ingrese a las filas del narco o de los grupos de sicarios es mucho mayor cuando se tiene una mayor afinidad cultural con quienes reclutan.
Astorga lo explica con un ejemplo: “Si llevo un bebé adoptado a una ranchería de la sierra de Badiguarato, Sinaloa, donde desde hace varias décadas la mayoría de la gente se dedica al tráfico de drogas, ten la plena seguridad de que tiene 99% de posibilidades de convertirse en traficante”.
Lo trágico es que cada vez hay más rancherías, pueblos y ciudades en donde el narcotráfico ya es parte de la cultura local, en donde los niños nacen y crecen rodeados de violencia e historias de traficantes. En este nuevo mapa resaltan comunidades de Michoacán y Guerrero. Son lugares, menciona Astorga, donde el Estado no tiene una presencia, donde se ha vivido un abandono social histórico.
El reclutamiento de jóvenes también se está dando con mayor fuerza en zonas urbanas como los municipios de Nezahualcóyotl, Ecatepec, en el estado de México. Incluso, en el Distrito Federal. Así lo ha visto Carlos Cruz, director de Cauce Ciudadano, organización que trabaja con jóvenes de diversos estados del país.
“Desde el año 2000 advertimos que había jóvenes sicarios en la Ciudad de México. Nosotros los veíamos en los barrios en los que vivimos, pero nos dijeron que era una exageración”, cuenta Cruz.
El éxito de la delincuencia organizada con los adolescentes y jóvenes, dice, también se debe a que les está dando “trabajo y reconocimiento”, algo que se les niega en otros ámbitos sociales.
Cada vez más pequeños
Carlos Cruz ha encontrado que cada vez son más jóvenes, casi niños, los que ingresan a las organizaciones delictivas. Hace una década tenían 20 a 35 años, ahora reclutan a chavos de 12, 13, 14 y 15.
Además, la crisis económica ha hecho más fácil el trabajo de reclutamiento. “Ante las necesidades económicas, muchos padres se hacen de la vista gorda cuando sus hijos entran a estos grupos”, resalta el director de Cauce Ciudadano.
Esos padres olvidan algo. Clark Alfaro lo recuerda: a los jóvenes no los reclutan para participar en actividades de lavado de dinero ni para establecer las relaciones con la clase política o empresarial. Ellos están en la base de la pirámide, hacen el trabajo sucio: la venta, traslado de la droga y, en últimas fechas, también son sicarios.
Así lo han visto en lugares como Tijuana. Hace menos de un mes, en la ciudad fronteriza se detuvo a tres jóvenes. Ninguno tenía más de 18 años. Incluso, había una mujer de 16. “Cuando los interrogaron dijeron que les habían pagado 300 pesos por ejecutar a una persona”.
Ser narco, “para tener esas morras”
En el Laboratorio de Estudios Psicosociales de la Violencia, de la Universidad Autónoma de Sinaloa, realizan un estudio para saber cómo están respondiendo los estudiantes de bachillerato a las promesas que les ofrecen las organizaciones delictivas.
Lo que han encontrado les preocupa: “Cada vez hay más estudiantes que no tienen como proyecto de vida la educación ni la formación profesional. Muchos de ellos están siendo cautivados por el narco”, cuenta Tomás Guevara Martínez, investigador que dirige el laboratorio.
En su trabajo diario con jóvenes de varias zonas del país, Carlos Cruz, de Cauce Ciudadano, ha observado que la escuela ya no es atractiva para ellos. Los datos de la Segunda Encuesta Nacional de la Juventud 2005, refuerzan su dicho: sólo 44% de los entrevistados consideró que la educación servía para conseguir trabajo. Además, muchos de estos chavos viven violencia en casa y en la escuela, así que cuando van a la calle son rápidamente reclutados por el crimen organizado.
El equipo del investigador Tomás Guevara ha entrevistado a estudiantes de bachilleres. Más de uno les ha contestado que desean ser narcotraficantes “para tener dinero y esas morras que andan con los narcos”. Los resultados preliminares del estudio que elaboran en la Universidad de Sinaloa muestran que los jóvenes también entran a los grupos criminales para conseguir “estatus y poder”.
En Sinaloa, recuerda Guevara Martínez, hay un dicho popular: “Más vale vivir cinco años como rey, que 50 como buey”. En este estado es común escuchar a los adolescentes y jóvenes decir que quieren ser “un buchón”, es decir, alguien que muestra con orgullo toda aquella parafernalia que se ha relacionado con el narco: medallas de oro, camionetas, botas, atractivos celulares. Incluso, existen tiendas especializadas en la “moda del narco”.
La violencia, dice Guevara Martínez, se ha banalizado: “Los jóvenes ahora están expuestos continuamente a la violencia y a la muerte. La miran por todas partes, la viven a diario. Así que, morir ya no los detiene, para muchos es como si se tratara de una película de aventuras”.
Generación perdida
¿Cuántos son los que se están contratando con el narco? Es difícil tener cifras precisas. Pero, Víctor Clark Alfaro, de la Comisión Bilateral de Derechos Humanos señala que la proliferación de narcotienditas permite tener una idea. “Tan sólo en Tijuana calculamos que hay entre 15 y 20 picaderos o narcotienditas en cada colonia”. En cada uno de estos lugares “labora”, por lo menos, una ventana o un halcón, como se les llama a quienes hacen la función de vigilar el lugar.
“Estamos viendo una generación perdida”, se lamenta Clark, “Y no vemos estrategias enfocadas a revertir esto”.
Cauce Ciudadano en voz de Carlos Cruz resalta que una de las grandes fallas del sistema es no reconocer a los jóvenes y adolescentes como sujetos capaces de impulsar un cambio en el país.
“No se les reconoce, no se les respeta sus derechos humanos, no se les da oportunidades, se les criminaliza. Se está destinando a un gran sector de la juventud al fracaso. Y con ello también se fracasará en cualquier estrategia contra el narco”.
Ellos ven, ellos hacen
Edgardo Buscaglia, especialista en temas de seguridad, coincide: “Es urgente trabajar en la infraestructura social del país, porque los jóvenes se están deslizando como hormigas hacia estos grupos, debido a que no hay alternativas de vida”.
La sociedad en su conjunto, dice el investigador Tomás Guevara Martínez, tiene mucho trabajo que hacer. “Hay un abandono de la niñez y de los jóvenes. Ellos están creciendo y se están educando en la calle”, dice.
El reclutamiento de jóvenes por los cárteles es parte de lo que Buscaglia llama “enfermedad social”, una enfermedad que muestra que instituciones como familia, escuela y Estado no están haciendo bien su trabajo.
El mejor reflejo de esa falla institucional son los niños que juegan a ser narcos y zetas en las escuelas de Zacatecas y en otras partes del país.
¿Por qué los niños juegan a ser narcotraficantes? Luis Astorga tiene una explicación: “Los niños juegan a lo que ven y escuchan. ¿De qué habla la televisión y los medios todos los días? De zetas, de ejecutados, de narcos. De eso también hablan los niños, a eso juegan”.

Alianzas en Durango

El Comité Ejecutivo Nacional, CEN, del PAN acordó ir en coalición con el PRD, PT y Convergencia, para la Gubernatura, alcaldías y diputaciones locales en Durango.
Esta sería la primera alianza que se concreta entre los panistas y los partidos que integran el Diálogo para la Reconstrucción de México (DIA), de las seis que están en la mesa de negociación.
El dirigente del blanquiazul, César Nava, aseguró que debido a que la coalición debe registrarse en las próximas semanas ante la autoridad electoral estatal, era necesario dar luz verde a las negociaciones que realizan las dirigencias de esos partidos en la entidad, a fin de que puedan preparar el convenio en el que sustentará la coalición.
La alianza fue respaldada por 38 de los 39 miembros del Comité Ejecutivo que asistieron a la sesión de ayer.
El senador Jorge Ocejo fue el único que se abstuvo,
Luego de la reunión, que duró tres horas, Nava aseguró que la decisión estuvo basada en encuestas sobre la respuesta positiva en encuestas en las que consultaron a los ciudadanos si votarían por un candidato de una coalición PAN-DIA.
El líder del PAN aseguró que el candidato aún no está definido,sin embargo, aseveró, existe el consenso de que el priista José Rosas Aispuro genera puntos de conciliación.
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Presenta Saúl Monreal coalición en Zacatecas
Gerardo Romo
Corresponsal
ZACATECAS.- El PRI y el PT anunciaron ayer que irán juntos en alianza para pelear por la Gubernatura del Estado.
"La prioridad es y será el rescate y desarrollo de Zacatecas, tenemos la certeza que ganaremos la elección, hay condiciones", dijo Julio César Flemate, dirigente estatal del tricolor en conferencia de prensa.
Saúl Monreal, comisionado político del PT en el estado, señaló que hay la posibilidad de que se sumen a la alianza otros partidos políticos.
"Hago un llamado a todas las fuerzas progresistas, para que se unan a este esfuerzo y se analicen las políticas públicas, porque tenemos una gran oportunidad, luchar por Zacatecas", dijo Monreal.
El anuncio de la alianza entre priistas y petistas se hizo pública luego de que el sábado pasado el PRD oficializó a Antonio Mejía Haro como su candidato a gobernador.
El PT forma parte del Diálogo por la Reconstrucción de México, DIA, en el que participan el PRD y Convergencia, sin embargo Monreal señaló que los dirigentes nacionales de esos partidos saben la situación que priva en Zacatecas, lo que obligó a los petistas a buscar la alianza con el tricolor.
"Lo hemos denunciado una y otra vez la cerrazón de personajes políticos, lo cual obstaculizó la realización del DIA en esta entidad", afirmó.
Monreal refirió que el PT ya tiene precandidato a la gubernatura en la persona de su hermano David Monreal Ávila, aunque garantizó apertura para dialogar con el PRI y ver alternativas.
"Se verá el mecanismo de selección de candidatos, la plataforma política, así como los principios ideológicos comunes y muchas otras cosas", dijo Saúl Monreal.
Julio César Flemate, dirigente del PRI en el Estado señaló que la alianza anunciada no es sólo por obtener el poder estatal.
"Debe de quedar claro que el objetivo no es formar una alianza para aspirar el poder por el poder, es una alianza para construir, para transformar Zacatecas, pues creemos que la realidad actual de Zacatecas puede cambiar y podemos hacer que nuestra entidad sea un polo de desarrollo y darle así a los zacatecanos mejores condiciones de vida y oportunidades, señaló.
El priista expuso que uno de los principales objetivos de la alianza será vigilar el manejo de los recursos públicos por parte del gobierno de la perredista Amalia García.
El delegado del CEN del PRI, Joel Guerrero, señaló que al interior del partido hay una intención generalizada en que se construya esta alianza. No descartó que pueda haber inconformidades al interior, pero menores.
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Dice AMLO no negociar principios
REFORMA / Staff
Andrés Manuel López Obrador aseguró que "por principios" no acompañara a Gabino Cué en sus actos de campaña en Oaxaca, si el senador de Convergencia es postulado como candidato a Gobernador por una alianza que incluya al PAN.
En entrevista radiofónica con Carlos Puig, el político tabasqueño aseguró que el PAN y el PRI representan a la oligarquía y la mafia política, por lo que la izquierda que busca la transformación del País no puede caer en su simulación y aceptar aliarse con ellos.
López Obrador fue cuestionado sobre si avala la alianza en Oaxaca, con Cué, puesto que el senador lo acompañó en su gira por la entidad.
"Me acompañó Gabino Cué y Salomón Jara, y también se lo dije a Gabino como se lo he dicho a los dirigentes de los partidos del DIA: yo no apoyo estas alianzas. Se los dije con mucha claridad a Gabino, a Manuel Camacho, a Beto Anaya, a los de Convergencia".
A pregunta expresa, señaló que no acompañaría a Cué en actos de proselitismo.
"No puedo hacerlo por cuestiones de principio, no puedo acompañarlo por razones obvias. No sólo es un asunto de principios, es también un asunto de moral pública, los que nos robaron la Presidencia van ahora a formar parte (de la alianza)".
"Todo tiene un limite, siempre hay una frontera, se tiene que buscar mantener el equilibrio entre principios y eficacia política. Cuando los principios se están negociando, cuando se dejan de lado, no hay eficacia política que lo justifique", señaló.

Alianzas

Alianzas/ Javier Corral Jurado
Publicado en El Universal, 26 de enero de 2010;
El PRI no es el enemigo común del PRD y del PAN en todo el país. Pero hay entidades donde el PRI local —apoyado por grupos duros a nivel nacional— se resiste aún a practicar como partido y gobierno los mínimos estándares de vida democrática, de legalidad y de respeto a los derechos humanos, y por lo tanto es adversario no sólo del PAN y PRD, sino también de parte del propio PRI.
De las 11 entidades en que se renovará la gubernatura este año, Oaxaca e Hidalgo son prototípicos de ese atraso bajo una estela caciquil de ya varias décadas. Son penosas excepciones al estado de derecho donde campea la impunidad frente a los muertos, los desaparecidos, los torturados. Con huellas de una corrupción sin límites, desfilan juntos en el peor de los mundos: la simulación política.
Por eso, a pesar de diferencias y confrontaciones, es muy probable que el PRD y el PAN vayan juntos a la elección a enfrentar al PRI de Ulises Ruiz y de Miguel Angel Osorio Chong. Se trata de provocar la alternancia en entidades que tienen 80 años de partido único. Donde hay que labrar un camino democrático, inspirar la transparencia, establecer la división de poderes, instaurar la legalidad. Una tarea de demócratas.
Por ello no sorprende que casi al mismo tiempo hayan salido a vituperar ese esfuerzo ni más ni menos que Andrés Manuel López Obrador, Manlio Fabio Beltrones y Vicente Fox. Puede ser el primero honestidad valiente; inteligente y sagaz el segundo, carismático e independiente el tercero, pero ninguno se caracteriza por su espíritu democrático, el valor de la tolerancia o la ética en los métodos para hacer política.
Del que llama la atención, sorprende y su golpe sì cala, es de Fernando Gómez Mont, porque siendo un político inteligente y de vocación democrática dentro de la mejor tradición panista —espero no le vaya a parecer lisonjero—, sorprende que al también jurista las coaliciones le parezcan “antidemocráticas”, con “un alto contenido irracional”, que “empobrecen una relación seria entre los políticos y la sociedad”.
Las alianzas constituyen instrumentos de enorme utilidad social cuando se trata de relevar sistemas autoritarios y corruptos, y en su lugar instaurar un programa básico de gobierno democrático. Lo deseable es que cada partido plantee a los electores, de manera individual e independiente, sus propuestas y posiciones ideológicas. ¿Y cómo se le hace en un ambiente inhospitalario para la competencia misma?, ¿en un ambiente de control mediático y político como el que se vive en Oaxaca e Hidalgo? Primero hay que instaurar el sistema democrático.
La voz del secretario de Gobernación es una voz sonora e influyente. La difunden los medios, la asumen los funcionarios del entramado federal. En el sistema político mexicano ese cargo se identifica como quien expresa la posición del Poder Ejecutivo. Los márgenes para la expresión del pensamiento propio tienen que ser muy bien administrados. Gómez Mont tuvo ese cuidado, cuando aclaró que no asumía una posición institucional en este tema.
Sin embargo, al expresar su punto de vista en medio del proceso de negociación, puede confundir a muchos militantes en esos estados interpretando que quien habla es el Presidente de la República. De ahí que sea necesario discrepar en público de ese punto de vista. El PAN debe mostrar la diversidad de preocupaciones sobre la necesidad de formarle un gran dique al autoritarismo regional, e incluso, a la amenaza de regresión que a nivel nacional encabeza Enrique Peña Nieto, representante de la plutocracia salinista que se empeña en regresar.
Las alianzas son necesarias en esas entidades. Por supuesto, y en ello coincido con Gómez Mont, deben asentarse en un programa de gobierno con compromisos claros en materia de principios democráticos. No se trata de firmar contratos político-electorales para repartir puestos o conseguir canonjías.
Sin ideario democrático, sin acciones específicas que expliquen con claridad para qué se quiere el voto, en efecto, las alianzas pueden terminar equiparándose con un fraude electoral, o por lo menos una brutal simulación. No es el caso de las que quiere y debe formar el PAN y el PRD en esos reductos del peor PRI, donde la pobreza insultante tiene expresiones dramáticas.
Diputado federal del PAN

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