El poder no se hereda para compartirse; se ejerce. Y en los pasillos de Palacio Nacional ya se respira la asfixia anticipada de una nueva elección hacia el 2027
Como bien apunta hoy Mario Maldonado en su columna en El Universal ( La batalla en Morena y Palacio por las candidaturas de 2027), Claudia Sheinbaum ha cerrado las puertas con llave y ha mandado un mensaje directo a las estructuras formales de Morena: las encuestas llevarán el logo del partido, pero la última palabra lleva su firma.
Imaginen la escena. Una dirigencia nacional reducida a labores de escritorio y operación interna, mientras en una sala contigua, un grupo ultracompacto mide lealtades con bisturí bajo la mirada de Citlalli Hernández y el despacho presidencial.