25 nov 2012

Perdona si algún día invado tu presencia

De: "Al final del agua"1993:/ Elsa López (1943-.
Cuando al caer la tarde reconozca tus huellas
en un rastro lejano de añiles putrefactos,
sabré que me has amado
y te has muerto en mis brazos
al final de la ruta de las aves del mundo.
Allí, al final del agua,
donde se pierde el aire y mi pecho sin nubes,
allí donde termina tu amor y mi horizonte.

1993

* * *

Nuevo libro de Anábel Hernández

Inminente fuga a Miami
Anabel Hernández
Revista Proceso # 1882, 25 de noviembre de 2012


Dentro de las estancias de la seguridad pública, el sexenio que llega a su fin resultó pródigo en “escándalos de ineficacia, enriquecimiento inexplicable y corrupción”, en particular la asociada al crimen organizado. La reportera Anabel Hernández, colaboradora de Proceso, investigó y documentó algunos de los casos más significativos de la podredumbre política en dicho ámbito y los reunió en el libro México en llamas. El legado de Calderón (Grijalbo), de inminente aparición y que se presentará el sábado 1 en la FIL de Guadalajara. Reproducimos aquí fragmentos del capítulo 6: “Los mercenarios”, donde la autora revela los presuntos intentos de Genaro García Luna, aún secretario federal de Seguridad Pública, por sobrevivir políticamente con impunidad.

El caso de Ricardo Vázquez García, petición a

Pide al ministro Silva Meza intervenir para hacer justicia
La Redacción
Revista Proceso # 1882, 25 de noviembre de 2012

Palabra De Lector
Señor director:
Permítame publicar la siguiente carta, dirigida al presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación y del Consejo de la Judicatura Federal, Juan Nepomuceno Silva Meza, para denunciar una violación a nuestra Constitución y una mala impartición de justicia por parte de autoridades judiciales del Distrito Federal.

Fin de sexenio


Contra el narco, la improvisación desastrosa/
Jorge Carrasco Araizaga, reportero
Revista Proceso # 1882, 25 de noviembre de 2012


De manera atropellada, cuestionada la legitimidad de su elección, Felipe Calderón asumió la Presidencia el 1 de diciembre de 2006. Él mismo definió las circunstancias en las cuales alcanzó el poder federal: “Haiga sido como haiga sido”, dijo con soberbia pueril. Parodiando la parodia, “haiga sido como haiga sido” termina su mandato, para el bien momentáneo de la República. Ordenó en soledad, por sí y ante sí, emprender la guerra contra los cárteles del narcotráfico que, a la hora del balance, sólo sus beneficiarios podrían considerar que ha tenido resultados positivos. La guerra, su guerra, la guerra de Calderón, dejó el territorio irrigado de sangre. Hizo perder la Presidencia a su partido, en medio de torpezas y traiciones. Y dejó correr la corrupción impune. En el anochecer de su paso por Los Pinos, el presidente que se va tendrá que enfrentar a su conciencia. Para muchos millones de mexicanos, incontables, una pesadilla angustiante está terminando. Para decenas de miles, igualmente fuera de cálculo, no hubo despertar.

"No nos dio tiempo" de encontrarlos/ reportaje de la Turati

"No nos dio tiempo" de encontrarlos/
Marcela Turati, reportera.
Revista Proceso # 1882, 25 de noviembre de 2012
Desde principios de 2007 se publicaron las primeras denuncias sobre personas desaparecidas, que al año siguiente ya sumaban 600. El fenómeno no se detendría.
Comenzó de a poco –dos eperristas en Oaxaca; un par de veterinarios en Torreón; un niño de nueve años, su padre y sus tíos; varios jóvenes que viajaban rumbo a la frontera– y pronto se habló de colectivos: 20 vacacionistas en Acapulco, dos camionetas con ingenieros en Piedras Negras, 38 petroleros en Cadereyta, 12 vendedores de pintura, 10 policías federales en Michoacán, ocho cazadores de Guanajuato, tres camiones llenos de migrantes, una veintena de jornaleros guanajuatenses, 50 personas capturadas por marinos y cientos de jovencitas de Coahuila, Chihuahua, Veracruz o Querétaro.

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