El guion interminable: ¿Otra verdad histórica?
Por Fred Alvarez Palafox
Casi doce años. Doce años de que el dolor se hizo costumbre. Doce años en los que la silla vacía en cuarenta y tres mesas de Guerrero sigue gritando una sola pregunta: ¿dónde están los muchachos?
Hoy, como lo advierte el agudo cartón de OBI en el diario Reforma, pareciera que asoma la sombra de una nueva "verdad histórica". El guion de la tragedia de Ayotzinapa suma un oscuro capítulo. El silencio sobre los estudiantes no fue una trágica casualidad tecnológica. Fue una orden directa, dictada desde la cúpula del poder estatal..
La Fiscalía (FGR) ha dado un manotazo contundente. Ángel Aguirre Rivero, quien fuera el todopoderoso gobernador de Guerrero en aquella fatídica noche de septiembre, ha sido detenido y recluido de inmediato en El Altiplano. El fantasma que lo llevó hasta ahí tiene nombre y número: el autobús Estrella de Oro 1531.
Durante más de una década nos miraron a los ojos y nos mintieron. La versión oficial nos exigió creer que las cámaras del Palacio de Justicia de Iguala se habían "descompuesto" justo en el momento clave. Qué conveniente. Pero de pronto, el miedo cambió de bando. Testigos anónimos rompieron el pacto de silencio para revelar lo impensable: las grabaciones existieron, alguien las arrancó de su sitio, se las entregó en mano al exmandatario y, por orden suya, se convirtieron en cenizas. Borraron el rastro.
Todo encaja perfecto en el nuevo guion. Quizá demasiado perfecto. Y aquí surge la pregunta incómoda que nadie quiere hacer en voz alta: ¿De verdad les creemos a estos testigos, o son solo las nuevas piezas de un montaje distinto?
Lo que relató la fiscal Ernestina Godoy describe una operación criminal milimétricamente estructurada. Pero hay un detalle que no pasa desapercibido: en el comunicado oficial (FGR 511/26), la Fiscal omitió la obligada frase del debido proceso y la presunción de inocencia. ¿Por qué?
Aquí surge la pregunta que incomoda en los pasillos del poder: Si la culpa original de desaparecer la evidencia recae hoy sobre Aguirre Rivero... ¿están preparando el terreno para liberar a Jesús Murillo Karam? De confirmarse este montaje estatal, el exprocurador no tendría razón de ser imputado por el encubrimiento inicial. ¿Es este el tiro de gracia a la primera versión oficial, o es solo un cambio de villanos en la misma obra macabra?
Y el timing político es de manual. Anteayer, el cardenal Pietro Parolin cimbró la Basílica de Guadalupe dedicando su homilía a las madres de los desaparecidos. Un día después, como en un acto de magia judicial, cae el exgobernador. ¿Una simple coincidencia con la mirada del Vaticano sobre el país? En México hace mucho que dejamos de creer en las casualidades.
Y por si fuera poco, la reacción en Palacio Nacional.
Hay silencios que construyen y palabras que tropiezan.
Pero para la Presidenta Claudia Sheinbaum, el silencio parece un ejercicio imposible. No se puede quedar callada; opina de todo, incluso de aquello que exige estricta prudencia legal. Al apresurarse a dictar su propia sentencia asegurando que "no es un tema político", termina contaminando el caso.
El guion es contradictorio. Por un lado, dice que no dará detalles porque le corresponde a una Fiscalía supuestamente autónoma. Pero en el mismo aliento, funge como vocera: presume nuevas herramientas de inteligencia y métodos científicos. Si la Fiscalía es independiente, ¿por qué el Ejecutivo le hace el trabajo de relaciones públicas?
En medio de todo este ruido judicial y político, queda el eslabón más humano: los padres de los 43. A ellos, a quienes les prometen diálogo, ni siquiera se les notificó de la captura. Se enteraron igual que usted y que yo.
La justicia verdadera no necesita patrocinios desde las conferencias mañaneras; necesita autonomía. A veces, el mayor favor que el poder político le puede hacer a la justicia en México, es aprender a guardar silencio.
Para la historia inmediata.
Y por cierto... ¿dónde están los muchachos?
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