Ohuira en el Zócalo…; allá no!
Para mi amigo Mario Astorga, quien no duerme bien desde entonces.…
Por Fred Alvarez
Los manifestantes esperaron el silencio tras el izado protocolario de la bandera nacional. Solo entonces, dos escaladores treparon por las entrañas de acero del asta monumental, calculando cada movimiento para colgar la lona a media altura, sin agraviar el lábaro patrio que ondeaba en la cúspide.
El Zócalo capitalino amaneció con un grito de auxilio suspendido en el cielo chilango. Allá arriba, dos escaladores de Greenpeace y un puñado de activistas del colectivo ¡Aquí No! desafiaron la altura para intentar lo impensable: que el eco herido de la Bahía de Ohuira atravesara los muros insonorizados de Palacio Nacional. "Presidenta: Proteja Topolobampo", suplicaba la tela mecida por el viento de la plancha, arrancando una causa de raíces profundas del rincón donde el poder prefiere ignorarla.