14 sept 2026

Las columnas políticas hoy, lunes |4 de septiembre de 2026

Aunque el calendario oficial sitúa la jornada electoral en junio de 2027, las calles del país ya respiran un ambiente de urnas. Bajo la figura de «coordinadores» o «defensores», las principales fuerzas políticas han desplegado estrategias territoriales adelantadas. Este proselitismo en penumbra plantea una interrogante ineludible: ¿quién financia estos despliegues y cómo se garantiza la equidad contable antes del silbatazo inicial?

Esta dinámica ocurre en medio de señales de fragilidad institucional. Analistas y expertos advierten sobre un arbitraje debilitado, con un Tribunal Electoral incompleto y un Instituto Nacional Electoral inmerso en tensiones internas. El riesgo no es menor: el debilitamiento de los contrapesos evoca episodios de opacidad donde la vigilancia ciudadana pierde terreno. A esta incertidumbre se suma un factor crítico: la sombra del crimen organizado y su potencial injerencia silenciosa en la cooptación de candidaturas y estructuras locales.

Más allá del debate sobre los tiempos, la magnitud de la contienda de 2027 define su peso histórico. Se disputarán tres mil 419 candidaturas en todo el país. En el plano federal, el corazón del proceso será la renovación integral de la Cámara de Diputados: 500 curules que determinarán la gobernabilidad y el equilibrio de poder en San Lázaro.

En el mapa territorial, la efervescencia será total. Se renovarán 31 congresos locales y mil 802 ayuntamientos, además de cargos comunitarios en entidades como Tlaxcala, Campeche y la Ciudad de México. Asimismo, la disputa por 17 gubernaturas reconfigurará el mapa político nacional: Morena defenderá 12 estados, el PAN 3, Movimiento Ciudadano 1 y el Partido Verde 1.

El cronograma formal fijado por la autoridad electoral establece la instalación de los consejos del INE hacia finales de 2026, abriendo paso a las precampañas en enero de 2027 y al periodo formal de campañas entre abril y junio.

El reto que enfrenta la democracia no radica únicamente en anticipar los resultados en las urnas el 6 de junio de 2027, sino en exigir que el marco institucional recupere el control normativo del proceso, asegurando la transparencia y la equidad antes de que las dinámicas de facto rebasen el orden legal.

Calendario del Proceso Electoral

  • 30 de septiembre de 2026: Instalación de los consejos locales del INE.

  • 30 de noviembre de 2026: Instalación de los consejos distritales del INE.

  • Primera semana de enero de 2027: Inicio de precampañas.

  • Marzo de 2027: Registro de candidaturas.

  • 4 de abril a 2 de junio de 2027: Periodo de campañas federales.

  • 3 a 5 de junio de 2027: Periodo de reflexión (veda electoral).

  • 6 de junio de 2027: Jornada electoral.

  • 9 a 11 de junio de 2027: Cómputos distritales.

  • 13 de junio de 2027: Cómputo de circunscripción plurinominal.

  • 23 de agosto de 2027 (límite): Asignación de diputaciones de representación proporcional.

  • 1 de septiembre de 2027: Toma de posesión de las y los nuevos legisladores federales.

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No se vale... ahora fue Claudia Tacoronte

La ilusión de un intercambio académico que prometía expandir horizontes se apagó abruptamente la noche del sábado en Cuautla. Claudia Tacoronte Aguilera, una joven de apenas 21 años, había cruzado el océano desde la Universidad de Granada para nutrir su vocación en la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM). Ese proyecto de vida, cargado de futuro y esperanza, fue brutalmente truncado por la violencia que asfixia nuestras calles.

El terror se desató en las inmediaciones de la Casa de Cultura de la colonia Emiliano Zapata. En una escena que parece haber comenzado como un asalto, el instinto de supervivencia llevó a la joven estudiante a buscar refugio dentro del recinto cultural. No fue suficiente. Su agresor la persiguió hasta darle alcance, arrebatándole la vida antes de que los paramédicos pudieran siquiera intentar salvarla. Hoy, el fiscal del estado, Fernando Blumenkron, confirma que el crimen se investiga bajo el estricto protocolo de feminicidio, en un intento por dar orden jurídico a un acto de barbarie incomprensible.

El eco de esta pérdida profunda sacudió de inmediato a las instituciones y cruzó fronteras. La UAEM alzó la voz con un pronunciamiento firme, exigiendo a la Fiscalía una investigación expedita, exhaustiva y con clara perspectiva de género. El mensaje institucional es un grito compartido: no puede haber resquicio para la impunidad.

Desde su tierra natal, la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC) —donde Claudia inició sus estudios en Educación Primaria antes de trasladarse a Granada— se unió a la condena y al luto, enviando sus condolencias a una familia y a una comunidad universitaria hoy destrozadas por la distancia y el dolor.

Esta herida se abre, trágicamente, sobre cicatrices aún frescas que lastiman a la sociedad morelense. La muerte de Claudia no es un hecho aislado; se enmarca en una dolorosa y constante cadena de feminicidios que este mismo año ha enlutado a la máxima casa de estudios del estado, arrebatándole también la vida y el futuro a Michelle Itzayana Fuentes, Kimberly Joselín Ramos Beltrán y Karol Toledo Gómez.

La indignación y el impacto del crimen han escalado hasta la esfera federal. La presidenta Claudia Sheinbaum confirmó que el gobierno de la República ya interviene en el terreno a través de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana para respaldar a la Fiscalía local. Simultáneamente, la Secretaría de Relaciones Exteriores mantiene un puente diplomático activo con el Consulado de España para atender la tragedia.

Frente a la desoladora magnitud de una violencia que sigue ensañándose con las juventudes, el silencio no es opción. Solo queda extender una profunda solidaridad, empatía y respeto. Un abrazo de consuelo que cruce el mismo océano que Claudia atravesó llena de vida, dirigido a su familia, a sus amigos y a todos los que hoy lloran su ausencia, tanto en México como en España.

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¡Culiacán, ponte de pie!… ¿Dónde están nuestros hijos? 

Por Fred Alvarez Palafox

Eran las ocho de la mañana de este domingo en Culiacán y el aire, denso, cargaba un hartazgo que ya no cabía a puerta cerrada. Sobre las emblemáticas escalinatas de La Lomita, la escena fue tan inusual como contundente. Investido con mitra y casulla, el obispo Jesús Herrera Quiñones abandonó la solemne seguridad del templo para plantarse directamente en la calle. Llevaba a cuestas la crudeza de cuatro nuevos homicidios cometidos apenas unas horas antes, una herida fresca sobre el asfalto, pero el prelado se negó a apartar la mirada del dolor ciudadano.

Frente a un altar improvisado a la intemperie, ofició un servicio religioso que rápidamente se convirtió en un hito. Reconoció, sin discursos vacíos, que la ciudad atraviesa días oscuros, pero trazó una ruta urgente: exhortó a transitar de la venganza al perdón, aclarando que perdonar no significa olvidar ni claudicar en la búsqueda de justicia. Su reclamo no admitió matices. Dirigiendo su voz a las facciones que mantienen a la ciudad como rehén, lanzó una sentencia rotunda: “Ningún poder, dinero, territorio o ambición valen más que una vida humana”.

La firmeza de su postura pública tenía un antecedente. Un día antes, el obispo se había sentado frente a la gobernadora interina, Graciela Domínguez, para señalarle que las estrategias de seguridad son trágicamente insuficientes, exigiéndole dos pilares innegociables para Culiacán: verdad y confianza.

Ese mandato religioso y civil no se diluyó; se convirtió en el pulso que levantó a la capital. A las nueve y media, tras liberar globos blancos por los ausentes, la avenida Álvaro Obregón se transformó en un inmenso río humano. Bajo el lema “Culiacán, ponte de pie”, la movilización borró de tajo cualquier frontera social.

El banderazo de salida lo dio Martha Reyes, presidenta de Coparmex Culiacán, quien marcó el espíritu de la jornada: "No estamos marchando contra nadie. Estamos marchando por la vida, por nuestros hijos, por los que ya no están. No dejemos solos al que sufre, no perdamos la capacidad de sentir... Culiacán y Sinaloa: ponte de pie, porque todavía estamos a tiempo de recuperar la paz". Hombro a hombro caminaron empresarios y agricultores de rostro curtido, como Martín Lim, quien verbalizó la asfixia y la falta de certeza que el terror impone a quienes trabajan la tierra y sostienen la economía.

Pero el verdadero rostro de esta crisis lo llevaron ellas. Rosa Lidia Félix, buscando a su hijo Jesús Tomás desde hace casi dos años, encarnó la herida abierta de las familias fragmentadas. Junto a ella marchó Lucía, de 49 años, cuyos pasos arrastran el cansancio de mil días buscando a Eduardo, su hijo estudiante de Derecho. Y entre la multitud avanzó Alejandra Armenta, sosteniendo un dolor que desafía el entendimiento: la ausencia de su bebé de apenas un año y cuatro meses, arrebatado por el fuego cruzado. Su paso no fue un grito de venganza, sino una lección de dignidad inquebrantable frente a una Fiscalía exhibida en su inoperancia; el escudo vivo de la memoria de su hijo.

Las pancartas dictaban sentencias desde la decepción: “Nos prometieron paz, nos entregaron miedo” y “Señora presidenta, no fue daño colateral, fue corrupción”. La indignación fue tan rotunda que borró los protagonismos. Como documentó el corresponsal  de El Universal, Javier Cabrera, figuras políticas como la senadora Paloma Sánchez Ramos (PRI), el diputado federal Mario Zamora Gastelum (PRI), el líder estatal de MC, Sergio Esquer Peiró, y el exalcalde morenista Jesús Estrada Ferreiro, tuvieron que caminar sin logotipos partidistas, diluidos en una masa que sostenía mantas de “Fuera Morena” y “Juventud valiente, ciudadano consciente”.

El clímax llegó al pie de la Catedral. 

El templete no fue para los políticos, sino para sobrevivientes como Víctor Manuel Aispuro, director de una escuela primaria, quien verbalizó la angustia de las aulas: la sociedad sigue huérfana de una estrategia real que detenga la muerte de mujeres y niños.

Allí, bajo el clamor de «¿Dónde están nuestros hijos?», el hartazgo encontró su punto de ebullición en un acto de catarsis colectiva. El cartón y el engrudo se volvieron el rostro de la frustración cuando los manifestantes destruyeron y quemaron una piñata con la figura de la gobernadora interina. El fuego representaba el repudio a la inacción, acusándola de ser un “títere” bajo la sombra del exgobernador Rubén Rocha Moya. El humo escaló hasta Palacio Nacional a través de una enorme manta dirigida a la presidenta Sheinbaum, reprochando su narrativa de una supuesta "estabilidad" en Sinaloa que resulta un insulto frente a la realidad cotidiana.

Sacudida por la magnitud del reclamo ciudadano, la gobernadora Graciela Domínguez respondió desde la institucionalidad: prometió un plan integral para recuperar los espacios públicos y reconoció el valor cívico de la marcha tras reunirse con el obispado. Sin embargo, en tiempos donde se exige empatía, el liderazgo verdadero habría caminado junto a su gente, pero bueno es mcho pedir…

En los próximos días, la presidenta de la República llegará a Sinaloa para rendir su segundo informe de gobierno. La expectativa en las calles recae en las respuestas y, sobre todo, en las acciones concretas que anunciará. Un paso positivo, sin duda, fue el primer acercamiento de la gobernadora con las madres buscadoras. En este encuentro, Domínguez suscribió el compromiso de mantener un diálogo permanente y fortalecer la coordinación institucional para agilizar los procesos de búsqueda, investigación e identificación humana.

Pero a pesar de estos acuerdos, el discurso oficial sigue chocando de frente contra una realidad ineludible. Cualquier operativo gubernamental será absolutamente estéril si el Estado no logra primero la titánica tarea de reconstruir una confianza profundamente rota. Los sinaloenses ya no se conforman con promesas de saliva ni firmas en papel.

¿Y cuántos marcharon?

 Si alguien desde un despacho busca restarle peso a este hito histórico regateando cifras —preguntándose si fueron 30 mil, 40 mil o 60 mil almas—, se equivoca de debate. Los números palidecen ante la realidad del asfalto: fueron los suficientes para demostrar que, con el miedo a cuestas y bajo un sol implacable, la dignidad en Sinaloa sigue caminando.

Para la historia inmediata!

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Las columnas políticas hoy, lunes |4 de septiembre de 2026

Confidencial/El Financiero

Otra vez, PT y PVEM contra la ‘4T’

Desde hace varios días, nos cuentan en San Lázaro que el coordinador de Morena, Ricardo Monreal, ha buscado y sostenido encuentros con legisladores y dirigentes del PT y PVEM, para “coordinar y emparejar agendas”. Resulta que los petistas insisten en querer gravar los productos con exceso de sodio y las cervezas, para contar con una bolsa extra de recursos en el Paquete Económico 2027. Y entre los “verdes”, dicen, hay también diputados que quieren votar en contra de la reforma constitucional presidencial que impide la doble nacionalidad en candidaturas a la Presidencia de la República y a gobiernos estatales. ¿Otra vez los aliados contra la ‘4T’, ahora en plena discusión del presupuesto?.

Grilla partidista por Tabasco

Con el argumento de que “a Morena no le importa respetar la ley”, Alito Moreno propuso en Tabasco que, en la elección por la diputación federal por Tabasco, en la que competirá Andy López Beltrán, “nadie registre candidato; eso lo estamos valorando en el PRI, que no registremos candidato porque se va a robar la elección, que juegue solo, van a decir que barrió el distrito, a ver quién le va a validar eso”. La dirigencia nacional de Morena respondió solo en redes sociales que “no se preocupen, para quedarse sin votos no necesitan ayuda (...) ahora su derrota querrán venderla como ‘fraude’”. Y para rematar, el secretario de Gobierno de Tabasco y tío de Andy, José Ramiro López Obrador, lanzó: “¿Cómo un ratero está hablando de que le van a robar la elección?”.

Fast track vs. la doble nacionalidad

Ignacio Mier, presidente de la Jucopo del Senado, adelantó que esta misma semana, apenas llegue la minuta de la Cámara de Diputados para vetar la doble nacionalidad en cargos de elección popular, será remitida de inmediato a comisiones. O sea, tampoco se perfila que se abra un parlamento abierto. Ya no es novedad el fast track en esta legislatura.

‘Guerra’ de bandas por el Grito… ¿y por los votos?

Este 15 de septiembre, el ambiente nacional se advierte movido en cualquier plaza estatal o municipal que se elija. Habrá en todo el país una auténtica ‘guerra’ de bandas regionales. En el Zócalo de Ciudad de México estará el grupo Intocable; en Monterrey, Lalo Mora y Palomazo Norteño; en Guadalajara, Grupo Frontera, y en cada municipio un grupo de talla internacional como la Sonora Santanera, la Sonora Dinamita, Maelo Ruiz, la Trakalosa, El Mimoso, Pancho Barraza, entre otros artistas con arrastre de fans y, por qué no, también de votos.

¿Efecto boomerang en Baja California?

A quien, como dice la expresión, le estaría saliendo el tiro por la culata, es a la gobernadora de Baja California, Marina del Pilar Ávila. Nos cuentan que, mientras muchos pensaban que Julieta Ramírez era su delfín para sucederla, en realidad la góber tendría una alianza de facto con el alcalde con licencia de Tijuana, Ismael Burgueño, para tratar de descarrilar a la senadora con licencia. Pero hay quien asegura que esa maniobra, lejos de afectar a Ramírez, le estaría favoreciendo para convertirse en la corcholata elegida para ser abanderada. Con todo el lodazal de las visas canceladas, lo cierto es que el panorama es complicado para todos en la ‘4T’ en ese estado fronterizo.

Caso ‘Zona Divas’ sigue dando de qué hablar

Un juez sentenció ayer a 30 años de prisión a Juan Carlos Benavides Cuadros, uno de los líderes del grupo conocido como Zona Divas, que usaban un portal con dicho nombre como vía para la explotación sexual de mujeres, en su mayoría extranjeras. Al sentenciado se le impuso una multa de 3.5 millones de pesos. Pero más allá de estas penas ejemplares, la explotación sexual de mujeres no se ha frenado en México. En la capital, por ejemplo, basta ir a Tlalpan o Sullivan para ver la dimensión del problema. El tema es que ahora quien controla el “negocio” es el cártel colombiano Tren de Aragua.

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¿Otra baja para la 4T en el Senado?

Bajo Reserva/El Universal

Nos comentan que, por lo que se ha visto recientemente, tarde o temprano el senador Armando Melgar tendrá que dejar la bancada del Partido Verde, donde su presencia es cada vez más incómoda. Aunque el líder de la bancada verde en el Senado, Manuel Velasco, asegura que hay libertad de opinión en su grupo, el senador Melgar actúa más como un miembro de la oposición que como un integrante del movimiento de la autollamada Cuarta Transformación y ha ido en contra de iniciativas del oficialismo. El legislador chiapaneco se ha confrontado con morenistas como Gerardo Fernández Noroña y, en contraste, apenas la semana pasada se abrazó efusivamente con el senador y presidente del PRI, Alejandro Moreno. ¿Será que el senador Melgar pase pronto del verde al rojo?

El Infonavit y la muralla contra la transparencia

Nos comentan que, luego de que la presidenta Claudia Sheinbaum ordenó a Octavio Romero Oropeza hacer pública su declaración patrimonial, él y su equipo tuvieron que trabajar todo este fin de semana para responder cómo se hizo el funcionario de su patrimonio declarado. EL UNIVERSAL reveló hace una semana que la declaración patrimonial de don Octavio fue designada como “confidencial”, pero no cuestionó la fortuna o los bienes del funcionario, sino que esta reserva no coincidía con la política de transparencia establecida por el actual gobierno. En este sentido, el Infonavit tendrá que informar cuándo y cómo echará abajo la norma interna que impide que se publiquen los bienes del director del Instituto, y que la propia Presidenta de la República ordenó cambiar de inmediato. No era explicable que la Presidenta sí difundiera su declaración patrimonial en Declaranet, mientras que el director del Infonavit no lo hiciera bajo el cobijo de una ley interna. Pendientes del comunicado del Infonavit en el que se informe que la norma interna que representa una muralla contra la transparencia fue eliminada, como lo ordenó la jefa del Ejecutivo.

Nueva falla en la logística de un acto presidencial

Nos señalan que alguien debería poner más atención a la seguridad en los actos de la presidenta Claudia Sheinbaum durante sus giras de rendición de cuentas que realiza por el país. Ayer, nuevamente, se registró un incidente que, si bien no pasó a mayores, sí pone en evidencia la falta de logística. En el Domo de las Estrellas de Pachuca se colocaron candados para impedir accesos y salidas, lo que causó la molestia de seguidores de la mandataria. Pese a esto, nos dicen que un grupo de jóvenes que se identificaron como normalistas logró burlar distintos puntos de seguridad del lugar y dio portazo para intentar visibilizar sus demandas. Ya suman varias fallas en la seguridad de la Presidenta. ¿Quién responderá por ello y qué se hará para corregirlas?

La farsa de los “defensores”

EL UNIVERSAL publica hoy que, aunque las precampañas para el proceso electoral de 2027 inician hasta el 4 de enero próximo, partidos de todos signos y colores ya arrancaron. Y, bajo la figura de “defensores”, disfrazan a quienes serán sus candidatos y quienes, con diversas argucias, realizarán promoción electoral antes del inicio formal de las campañas. Por lo pronto, Morena tiene ya a cinco “defensores de la transformación”, el PAN a cuatro “defensores de la patria” y el PRI, de un jalón, puso a 50 “defensores de México”. Especialistas señalan que PRI y PAN han copiado el modelo de salir “en fuera de lugar” creado y capitalizado por Morena y que, al no haber sanción de las autoridades electorales, la oposición se sumó al engaño.

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Templo Mayor/  REFORMA

LO QUE PODRÍA haber sido un chisme más que circula en redes sociales, terminó tomando seriedad por la respuesta del gobernador morenista de Puebla, Alejandro Armenta.

LA VERSIÓN que comenzó a correr ayer fue que al mandatario estatal, como a muchos otros políticos de Morena, le había sido cancelada la visa para Estados Unidos. Sin embargo, el desmentido de su oficina provocó que se desataran las especulaciones.

Y ES QUE el comunicado oficial del gobierno poblano "desmiente"... no que a Armenta se la hayan quitado, sino que él esté enterado... O lo que es lo mismo: puede que sí, pero mejor no averiguamos.

BUENO, AL MENOS no salió a decir, como otros, que sí puede entrar a Estados Unidos, pero que ni de broma se atreven a demostrarlo.

OTRO QUE salió a aclarar las cosas y terminó enredándolas más fue Octavio Romero, el millonario director del Infonavit.

SEGÚN EL FUNCIONARIO, en su declaración patrimonial y de intereses, que fue presentada de manera extemporánea y se hizo pública porque la propia presidenta Claudia Sheinbaum lo solicitó, la fortuna que declara no ronda los 50 millones de pesos.

DIJO QUE todo fue un error de interpretación porque los precios de cuatro terrenos y tres casas los había registrado... ¡en viejos pesos!, pese a que el formato fue llenado al inicio del presente sexenio.

Y AUNQUE Romero hace todo tipo de malabares con los tres ceros, la inflación y los créditos con los que compró sus propiedades, al final ni siquiera él mismo logra establecer a cuánto se supone que ascendería su fortuna. Y eso que las declaraciones patrimoniales, en teoría, son para fortalecer la transparencia.

ESO SÍ, Romero aclaró que no tiene carros, ni joyas ni obras de arte, y no dejó muy en claro por qué sus ingresos resultaron mayores a los de la presidenta de la República.

EL TRIBUNAL ELECTORAL federal le ordenó al INE seguir el procedimiento que había suspendido sobre la liquidación que reclama la ex consejera Dania Ravel.

EL FINIQUITO se lo negó la administración del INE que encabeza Guadalupe Taddei por un "procedimiento" que había en su contra el cual ha sido ampliamente catalogado de ilegal porque se le abrió en función de ¡su voto como consejera!, el cual está protegido constitucionalmente.

EL INE está obligado a reanudar el procedimiento que debe concluir con el pago de la liquidación de la ex consejera, que tal parece fue castigada por sus posiciones contrarias a las políticas de la 4T.

EN TODO el país el año electoral ya empezó, pero en el INE parece que más bien retrocedió el tiempo.

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Citlalli, la “delfina” para la CDMX/Salvador García Soto

El Universal, 

En vísperas de que se den a conocer esta semana las candidaturas de Morena para las gubernaturas en 12 estados que se le entramparon al partido gobernante, el nombre de Citlalli Hernández, presidenta de la Comisión Nacional de Elecciones y operadora personalísima de la presidenta Claudia Sheinbaum, se menciona ya en las cúpulas morenistas como la próxima candidata del oficialismo a la codiciada alcaldía Cuauhtémoc en los comicios del 2027.

Una vez que resuelva los entuertos que se provocaron en varios estados por las fuertes disputas entre los aspirantes y las denuncias de “venta” de las encuestas ordenadas por el partido, Citlalli se perfilará para ser la apuesta de Morena para derrotar a la popular alcaldesa de Cuauhtémoc, Alessandra Rojo de la Vega, a quien el morenismo busca frenar a toda costa en los próximos comicios capitalinos, ante el riesgo de que se reelija y se convierta en una fuerte aspirante a la jefatura de Gobierno de la Ciudad de México en 2030.

Pero el plan para Citlalli no se agota en que gane la estratégica alcaldía donde se asientan los tres poderes del estado y los corredores financieros y comerciales más importantes de la ciudad. La idea de convertirla en alcaldesa es que para 2030 esté en posición de postularla como la abanderada de Morena al gobierno capitalino y mantenga el control político de la capital, considerada el bastión más importante del oficialismo y la cuna del movimiento político obradorista.

La estrategia para perfilar a Hernández hacia el palacio del Ayuntamiento cuenta con todo el respaldo de la presidenta Claudia Sheinbaum, pero también con el de la Jefa de Gobierno, Clara Brugada. Haciendo a un lado sus diferencias, la idea es que Morena le eche toda la carne al asador en la contienda por la alcaldía Cuauhtémoc y no cometa el mismo error que cometió en las elecciones capitalinas del 2024 cuando los morenistas se dividieron y grupos del oficialismo boicotearon la campaña de Catalina Monreal, para afectar a su padre Ricardo Monreal, y terminaron por abrirle la puerta a la alcaldesa Alessandra Rojo de la Vega que ha tenido un crecimiento exponencial en el cargo.

La indicación directa desde Palacio Nacional y apoyada por la Jefatura de Gobierno es “cerrar filas en torno a Citlalli” y lograr que gane la elección de 2027 en Cuauhtémoc y de ahí perfilarla al gobierno de la ciudad. De paso, a Hernández la sacarán de la dirigencia nacional, una vez que concluyan los procesos internos, lo que también podría fin al enfrentamiento que sostienen ella y la presidenta nacional morenista Ariadna Montiel.

Una señal del plan y la ruta que ya está definida para la efímera secretaria de las Mujeres ocurrió el pasado 5 de septiembre cuando se organizó un mitin morenista en la Plaza de las Tres Culturas de Tlatelolco en el que Citlalli fue la oradora principal y en el que brilló por su ausencia la dirigente Ariadna Montiel. Ahí, ante grupos de morenistas que fueron convocados al evento con motivo del “cierre de las asambleas informativas”, Hernández pronunció un discurso en el que exaltó y mencionó varias veces a la Jefa de Gobierno, Clara Brugada, pero en su llamado principal a la unidad de los morenistas y a superar sus diferencias, dijo “no hay ningún liderazgo por encima del que ejerce la presidenta”.

Con esto se confirma la gran cercanía y confianza que Citlalli Hernández ha ganado con la presidenta Sheinbaum, quien la ha ido llevando casi de la mano en su crecimiento político, primero en sus campañas tanto a la alcaldía de Tlalpan como a al gobierno de la CDMX y luego en la campaña presidencial, mientras que ya en el gobierno la doctora la nombró como su primera secretaria de las Mujeres y cuando las diferencias con la dupla de Luisa María Alcalde y Andy López Beltrán se le complicaron, la presidenta metió a Citlalli como su “caballo de Troya” en Morena, que terminó empujando la caída de los dos “nepobabys” para dar paso a la llegada de Ariadna Montiel.

La jugada que ya se prepara en Morena también confirma el grado de preocupación que está generando en el oficialismo el crecimiento político y mediático de la alcaldesa opositora Alessandra Rojo, quien a pesar de los ataques y las restricciones que le imponen desde la administración de Clara Brugada hoy tiene una aprobación muy superior a la de la propia jefa de Gobierno y, con su manejo de redes sociales y el fortalecimiento de su estrategia política, se encamina hacia la reelección y de ahí a buscar en 2030 la Jefatura de Gobierno.

Ese es el otro objetivo de convertir a Citlalli en la “delfina” de los dos Palacios del Zócalo, además de hacerla crecer políticamente, es tratar de frenar a tiempo a Alessandra Rojo, antes de que, de dolor de cabeza, se convierta en un tumor cancerígeno para el control morenista de la capital de la República. Veremos, pues, qué puede más, si la popularidad de la alcaldesa opositora y sus resultados de gobierno o el empuje del morenismo unificado en torno a la próxima candidata del oficialismo en Cuauhtémoc.

NOTAS INDISCRETAS… Más de 50 mil sinaloenses en Culiacán y otros tantos en Mazatlán y en otras ciudades de Sinaloa salieron a marchar ayer “por la paz y para exigir el fin de la violencia narca” que desde hace dos años asfixia a ese estado. Vestidos de blanco y de manera pacífica, los sinaloenses levantaron la voz, una vez más, para pedir no sólo un buen gobierno para su estado, luego de las licencias y regresos de Rubén Rocha Moya, sino también para exigirle a la presidenta Sheinbaum que cumpla su promesa de “pacificar Sinaloa” algo que no ha querido o no ha podido la mandataria ni su supersecretario de Seguridad, Omar García Harfuch. Y es que las cifras hablan por sí solas en Sinaloa: más de 3 mil asesinatos violentos, más de 3,500 negocios cerrados por la violencia según la Coparmex, además de cifras alarmantes de desapariciones, robo de autos a mano armada y un sinfín de delitos que han sumido a los sinaloenses en una guerra narca que no ha podido controlar el gobierno federal mientras el gobierno estatal naufraga entre acusaciones de vínculos con el narcotráfico. Y aunque Culiacán aún resiente los efectos de la lucha entre narcos, la mayor violencia hoy se vive en Mazatlán, donde un día sí y el otro también hay balaceras, ejecuciones y la población vive literalmente bajo asedio del narco. Lo mismo pasa en otras ciudades como Los Mochis, Navolato, Guasave o El Rosario. A la presidenta se le llena la boca hablando todos los días de Felipe Calderón y su guerra narca, pero ella nomás no puede someter a dos facciones ya debilitadas del Cártel de Sinaloa que, en su disputa armada por el control del estado, han sumido a los sinaloenses en la violencia, el miedo y la anormalidad. Veremos si en medio de la euforia del mes presidencial, que anda recorriendo toda la República con informes que hablan de las maravillas y los resultados que nomás no logran ver todos los mexicanos y menos los sinaloenses, el grito desesperado de paz de los habitantes de Sinaloa logra ser escuchado en Palacio Nacional… Marcelo Ebrard ha estado las últimas cinco semanas en Estados Unidos, avanzando en las negociaciones comerciales con el gobierno de Donald Trump. El momento es de alta tensión luego del inicio de la guerra comercial entre Canadá y EU; los socios mexicanos del TMEC y los dichos de Trump, quien un día dice que no necesita de México más que para comprar tamales y otro día dice que siempre no romperá el acuerdo. Desde EU se mandan señales en los medios que buscan un acuerdo antes de las elecciones de medio término en ese país, aunque México no quiere imponer plazos fatales: A pesar de la tensión, México ha logrado consolidarse como el mayor exportador a EU, arriba de Canadá y China, ya que cuenta con la mejor tasa arancelaria del mundo. Una fecha clave será la reunión de ministros de comercio del G20 en Milwaukee, en donde Ebrard tiene previsto reunirse con sus partes estadounidense, Jamieson Greer, y canadiense; Dominic LeBlanc... Los dados mandaron Serpiente. La semana se viene intensa.

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Estrictamente Personal

Fraude patriota en la cocina del ‘27/Raymundo Riva Palacio

El Financiero, septiembre 14, 2026 | 

El 6 de junio de 2027 se ponen en juego 19 mil 609 puestos de elección popular, en lo que será la elección más grande en la historia de México. No será como las que hemos conocido durante los últimos 30 años, sino como eran antes, tramposas, fraudulentas, asimétricas, inequitativas y con órganos electorales para que, si las cosas no salen como quieren los mandamases de la ‘4T’, intervengan y cambien los resultados. No necesitamos llegar al día de la elección para saber que lo que está en ciernes es un fraude patriótico, como hizo Manuel Bartlett, uno de los ideólogos del cacique Andrés Manuel López Obrador, cuando, como secretario de Gobernación en los 80, transformó el triunfo del PAN en Chihuahua en una victoria del PRI.

Todas las encuestas, las manipuladas en Palacio Nacional y las independientes, apuntan a una victoria general de Morena, que tiene votos de sobra para conservar el poder. Pero no le basta tener la mayoría simple en el Congreso o la mayor parte de las gubernaturas. La ‘4T’ está articulando una especie de revolución cultural como la de Mao hace 60 años en China, que quiso arrasar con el pasado y que, aunque no alcanzó su meta, la destrucción fue traumática. 

El régimen obradorista necesita la victoria total para terminar con la transición democrática y consolidar su transición autoritaria. Quiere finalizar la lucha entre los dos modelos de país que han estado en conflicto en los últimos años, entre la democracia liberal, que exige equilibrios y contrapesos, libertades y descentralización del poder central, contra la democracia iliberal –que es una autocracia–, que en lo que va del siglo ha ido avanzando en todo el mundo, como en los Estados Unidos de Donald Trump y la Rusia de Vladimir Putin.

La ‘4T’ aborrece un sistema político abierto y plural; prefiere uno cerrado y singular. Quiere que el poder quede centralizado en el Ejecutivo, que nadie vigile sus abusos ni se les cruce en el camino, para hacer que el movimiento fundado por López Obrador se convierta en la nueva esencia de un país que, de consumarse, habrá retrocedido una generación en libertades y reformas democráticas que, como en la Venezuela de Hugo Chávez, sirvieron para que reaccionarios disfrazados de izquierda aprovechen los instrumentos de la democracia liberal, para acabarla. Colateralmente, hay otro incentivo para que Morena mantenga el poder y asegure la Presidencia en 2030: impunidad para impedir que figuras de la ‘4T’ que son parte del crimen organizado vayan a la cárcel.

México se encuentra en un proceso de erosión institucional y retroceso hacia prácticas hegemónicas, que ha venido documentándose en los últimos años en la literatura académica y el periodismo. Voceros de la ‘4T’ han inyectado confusión al debate, alegando que la lucha es contra la democracia liberal sin aceptar que se está instalando un régimen que conduce a prácticas autoritarias. Tienen una ética elástica, al criticar a Trump cerrando los ojos en México, donde las cosas están peor que al norte del Bravo.

Hay abundante literatura sobre la erosión institucional, que comenzó con la supresión de órganos autónomos, la desaparición de contrapesos, que eliminó el control sobre el abuso del poder (el Instituto Federal de Telecomunicaciones y la Comisión Federal de Competencia) y la opacidad (eliminando el Inai, que la transparentaba), las evaluaciones autónomas de la política social y la educación, o acciones punitivas como la prisión preventiva oficiosa (que se ha utilizado contra políticos ajenos a Morena), la ampliación del catálogo de delitos sujetos a prisión automática (un arma en la cabeza de opositores y críticos), las intentonas para censurar a los medios, o la militarización de la seguridad pública.

El INE ha sido colonizado por la ‘4T’, con nuevas leyes que le quitan su carácter de órgano colegiado y lo vuelven discrecional, aunque todavía hay resistencias internas, lo que no sucede con el Tribunal Electoral, que en los últimos años sus resoluciones han sido a favor de Morena, como la marrullería de haberle regalado 75% del Congreso, con lo que obtuvo la mayoría calificada que allanó el camino para el final de un Poder Judicial independiente. Como premio a su entreguismo, la ministra Mónica Soto, que recientemente renunció al Tribunal, recibió el ofrecimiento del gobierno de Claudia Sheinbaum para ser embajadora en uno de los países del llamado “circuito Revlon”, o un consulado general en una de las naciones más importantes para México, que hasta el momento, ni ha aceptado, ni ha rechazado.

Hay otras acciones recientes en la conformación del fraude patriota. Una es la reforma constitucional para anular elecciones federales y locales si se demuestra la intervención o injerencia extranjera, que le permitirá a la ‘4T’, sin prueba alguna y con solo el dicho presidencial en la mañanera, exigir su invalidez cuando la derrota de los candidatos de Morena altere su anhelada correlación de fuerzas o sean retrocesos que sirvan de bandera a la oposición.

La otra es la iniciativa de ley para prohibir que un candidato a la presidencia pueda tener doble nacionalidad y servir a intereses extranjeros, un traje a la medida de Ricardo Salinas, el empresario que se ha convertido en la némesis del régimen y de quien cada vez es más evidente el miedo que tienen en Palacio Nacional a que construya una candidatura para 2030. Es un debate falso. ¿Impide el no tener doble nacionalidad una traición a la patria? Ya hay traidores a la patria en Morena, como la gobernadora de Baja California, Marina del Pilar Ávila, que ofreció dar información a Estados Unidos a cambio de solucionar sus problemas legales en ese país, y la presidenta no ha hecho nada.

Los incentivos para cometer fraude en las elecciones de 2027 son enormes para la ‘4T’. Las ruedas del autoritarismo que fueron desmanteladas en 1997 las están colocando nuevamente. Le llaman democracia en el régimen, cuando la descripción de la arquitectura política que edifican es de una autocracia. Un reciente informe del proyecto Varieties of Democracy, en el que participa un equipo de científicos políticos e historiadores de Estados Unidos y Europa, concluyó que México es una autocracia electoral, con elecciones formales, pero carentes de equidad, libertad o garantías sustanciales, permitiendo que el poder se centralice y el partido gobernante mantenga ventajas “indebidas” tras haber erosionado los contrapesos democráticos. El diagnóstico fue sobre el pasado reciente y con lo que viene en 2027, se reforzará.

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Rafael Ojeda y la caja negra del huachicol fiscal/Mario Maldonado

El UniveRSal, 

Rafael Ojeda Durán nunca pareció demasiado preocupado por el escándalo que había estallado durante su gestión al frente de la Marina. Mientras las investigaciones por huachicol fiscal alcanzaban a sus sobrinos políticos y comenzaban a conocerse los asesinatos de marinos relacionados con la trama, el exsecretario se dejaba ver jugando golf en el Club Campestre de la Ciudad de México.

El 16 de octubre de 2025 publiqué otras fotografías. Ojeda comía tranquilamente en el restaurante Alaia, en San Ángel. Bebía tequila y departía como si nada ocurriera. Para entonces, Manuel Roberto Farías Laguna, uno de sus sobrinos políticos, ya había sido detenido y la FGR investigaba una de las mayores redes de huachicol fiscal dentro de la Marina.

Casi un año después, la tranquilidad del almirante parece intacta. No está imputado y la Fiscalía sostiene que fue él quien denunció irregularidades dentro de la institución. Pero tampoco ha comparecido para explicar una trama que creció bajo su mando, involucró a dos familiares políticos que escalaron hasta posiciones estratégicas de la Armada, penetró puertos y aduanas bajo control de la Marina y dejó una estela de asesinatos.

Los principales acusados hasta el momento son Manuel Roberto y Fernando Farías Laguna, sobrinos de Sandra Luz Laguna Rivera, esposa de Ojeda. Durante el sexenio pasado construyeron carreras meteóricas hasta convertirse en vicealmirante y contralmirante, con acceso a posiciones estratégicas.

En septiembre de 2025 publiqué en estas páginas cómo se procesaron sus ascensos. En 2022 y 2023, los expedientes circularon entre Marina, Gobernación y el Senado. López Obrador emitió los acuerdos correspondientes; Ojeda turnó los expedientes; Gobernación los remitió al Senado y la Cámara alta los ratificó. En esos paquetes estaban los Farías.

Fuentes navales aseguraron entonces que Sandra Luz Laguna impulsó las carreras de sus sobrinos. Manuel Roberto terminó como comandante de la XII Zona Naval en Puerto Vallarta y fue considerado uno de los cuadros con mayor proyección. Ambos fueron señalados posteriormente por su influencia sobre ascensos, comisiones y posiciones estratégicas.

Hoy la FGR sostiene que los Farías habrían manipulado designaciones, ascensos y traslados en las aduanas marítimas para colocar personal funcional al contrabando de combustibles. Y Ojeda estaba al frente de la Marina.

Hay además un episodio imposible de soslayar. En junio de 2024, el contralmirante Fernando Rubén Guerrero Alcántar habló directamente con Ojeda. El audio revelado por Aristegui Noticias muestra al marino explicándole la existencia de una red de corrupción y las irregularidades que involucraban a los Farías.

Ojeda pidió que se lo entregara por escrito. Guerrero lo hizo. Existe una carta dirigida al entonces secretario con señalamientos sobre oficiales comisionados en Aduanas y las Asiponas. Cinco meses después fue asesinado en Manzanillo.

No fue el único muerto alrededor de esta historia. La FGR ha relacionado con la organización atribuida a los Farías los asesinatos de otros integrantes de la Marina y de una funcionaria de la Fiscalía de Colima. La hipótesis ministerial apunta a ejecuciones para intimidar, silenciar o eliminar obstáculos.

Por eso resulta elemental preguntar a Ojeda qué hizo después de que un contralmirante entró a su oficina, denunció una red dentro de la institución, señaló a personajes cercanos a su familia y terminó asesinado.

La FGR asegura que Ojeda acudió con Alejandro Gertz Manero en 2024 y pidió investigar sin importar quién estuviera involucrado. ¿Por qué entonces no hay una declaración ministerial sobre todo lo que reveló?

La defensa de los Farías lleva meses solicitándolo. Quiere saber qué conocía Ojeda, desde cuándo, qué recibió de Guerrero, qué hizo con la información y cuál fue su intervención respecto de sus sobrinos. En una audiencia reciente, según el abogado Epigmenio Mendieta, la Fiscalía informó que no había conseguido localizarlo para notificarlo.

El problema tampoco se reduce a los Farías. López Obrador entregó a la Marina los puertos y aduanas marítimas precisamente para combatir corrupción, contrabando y robo de combustibles. Ojeda recibió ese poder y debajo de esa estructura habría prosperado una organización que convirtió esas instalaciones en puertas de entrada del huachicol fiscal.

Si Ojeda no sabía lo que hacían altos mandos de su propia familia política, hubo una falla monumental de inteligencia, supervisión y mando. Si sabía, debe explicar desde cuándo y qué hizo para detenerlos. Y si hubo protección deliberada, corresponde a la Fiscalía investigarlo.

Sentar a Ojeda a declarar podría confirmar que fue él quien decidió destapar la corrupción. Pero también podría abrir la caja de Pandora del sexenio de López Obrador: quién sabía del huachicol fiscal, desde cuándo y hasta dónde llegaba una red instalada en las mismas aduanas que el gobierno entregó a las Fuerzas Armadas.

Posdata 1

En el Estado de México hay un personaje cuyo poder parece crecer en proporción inversa a la claridad de sus atribuciones. José Cosmares Fuentes, expriista y hoy asesor del círculo cercano de la gobernadora Delfina Gómez, se ha convertido en interlocutor de alcaldes, funcionarios y grupos políticos, participa en negociaciones que atraviesan distintas áreas del gobierno y se presenta públicamente como representante de la mandataria.

Dicha relevancia cobra otra dimensión en el contexto de la Operación Enjambre. Las autoridades tienen identificadas diversas reuniones de Cosmares con presidentes municipales, incluidos algunos del sur mexiquense, una región particularmente delicada por la presencia histórica de organizaciones criminales. Eso, por sí mismo, no acredita delito alguno ni significa que exista una imputación en su contra, pero sí obliga a responder algunas preguntas: ¿con qué mandato participa en esas reuniones?, ¿qué asuntos gestiona?, ¿lo hace por instrucción de la gobernadora y, de ser así, ante quién rinde cuentas?

Durante la campaña de 2023, Cosmares coordinó la llamada Estructura Externa de Delfina Gómez, desde donde presumió la incorporación de 53 organizaciones y unos 6 mil dirigentes al proyecto que llevó a Morena al poder. En el Edomex lo han señalado también por su intervención en decisiones, contratos y acercamientos con proveedores, así como por presuntas gestiones de financiamiento.

Posdata 2

La pelea de Morena por Baja California entró en su tramo decisivo y está que arde. La senadora con licencia Julieta Ramírez y el alcalde con licencia de Tijuana, Ismael Burgueño, dos políticos que en distintos momentos fueron cercanos a la gobernadora Marina del Pilar, disputan una coordinación que se ha alargado mucho más de lo debido. Citlalli Hernández, presidenta de la Comisión Nacional de Elecciones, confirmó que la intención es definir a mediados de septiembre, pasando las fiestas patrias, las coordinaciones estatales pendientes, tal como adelanté el viernes en esta columna.

Las encuestas muestran una contienda cerrada, pero con Julieta mejor colocada en varias de las mediciones más recientes. En julio Enkoll todavía ubicó a Burgueño por delante; sin embargo, levantamientos posteriores de MetaMetrics, CE Research y Rubrum han colocado a Ramírez en primer lugar, en algunos casos con una ventaja amplia. El promedio político de esas mediciones es que Julieta llega al cierre con mayor visibilidad, aunque la candidatura sigue lejos de estar definida.

Marina del Pilar, mientras tanto, se ha mantenido públicamente al margen de la disputa y no ha expresado respaldo abierto a ninguno de los dos. Al principio se decía que su apoyo estaba con Ramírez y más recientemente con Burgueño. Lo cierto es que la gobernadora ha concentrado su agenda en la relación institucional con Claudia Sheinbaum y en los asuntos de gobierno, mientras Morena entra en la fase final de la definición. Con Julieta empujando en las mediciones recientes, Burgueño apoyado en su estructura territorial y una guerra interna que se intensificó conforme se alargó el proceso, Baja California se perfila como una de las coordinaciones más difíciles de resolver.

Posdata 3

El desmentido de Alejandro Armenta sobre su visa estadounidense tuvo una omisión imposible de ignorar. El gobernador de Puebla escribió que no ha recibido “ninguna notificación” sobre el supuesto retiro del documento, pero nunca dijo que su visa siga vigente. Fuentes con conocimiento del caso aseguran que actualmente no puede utilizarla para viajar a Estados Unidos. Ante una versión tan puntual, Armenta eligió responder algo distinto.

El reglamento estadounidense establece que una visa deja de ser válida desde que la revocación queda registrada en el sistema consular CLASS, incluso si el aviso no fue entregado al titular y el pasaporte conserva intacto el documento. Armenta puede, por tanto, no haber recibido una notificación y al mismo tiempo carecer de una visa válida. El mensaje del gobernador no desmiente el fondo de la información; sólo niega haber sido notificado.

La última entrada de Armenta a Estados Unidos que aparece documentada públicamente ocurrió en octubre de 2025. Dos meses después anunció un recorrido por Los Ángeles, Nueva York, Nueva Jersey y Chicago, del cual no existe constancia pública. Y el pasado 13 de septiembre fue su secretario de Gobernación, Samuel Aguilar Pala, quien atendió en Nueva York la agenda migrante del gobierno poblano. Son indicios, no una prueba definitiva. ¿El gobernador de Puebla tiene o no una visa vigente y válida para entrar a Estados Unidos?

Posdata 4

Mientras tanto en Guerrero la sucesión de 2027 también comenzó a tomar forma desde el propio informe de la gobernadora Evelyn Salgado. Frente a dirigentes y cuadros de Morena, la mandataria dedicó una parte de su mensaje a Félix Salgado Macedonio, a quien llamó su “máximo referente ideológico”. Después vino la frase: “¡Hay toro!”. El mismo lema que su padre ha utilizado durante años para mantener viva su presencia política y sus aspiraciones.

La escena tiene todavía más significado por la historia reciente de Guerrero. Félix Salgado era el candidato de Morena a la gubernatura en 2021 hasta que el INE le retiró el registro por no presentar sus informes de gastos de precampaña; su hija terminó ocupando su lugar y ganó la elección. Cinco años después, desde el gobierno que surgió de aquella sustitución, Evelyn parece devolverle el gesto político a su padre.

Posdata 5

La presidenta Claudia Sheinbaum aprovechó su gira de rendición de cuentas por Oaxaca para enviar una señal política sobre el gobernador Salomón Jara. “Trabajamos con mucha coordinación con Salomón y siempre, siempre vamos a estar cerca”, dijo la presidenta. La frase toma relevancia por el momento político que atraviesa el estado. Sheinbaum decidió respaldarlo públicamente y colocar a Oaxaca como una de las entidades donde, dijo, tiene una base fuerte el llamado Humanismo Mexicano.

La presidenta destacó los programas implementados en Oaxaca para preservar y producir maíz nativo y señaló que de esa experiencia surgió “El maíz es la raíz”, programa que su administración llevó al ámbito federal para entregar equipamiento a pequeños productores y fortalecer la producción y comercialización del grano. Sheinbaum presentó una política desarrollada en el estado como modelo para una acción de su gobierno.

@MarioMal

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Año Cero

9/11: 25 años después/Antonio Navalón

El Financiero, septiembre 14, 2026 |

Hay fechas que no terminan cuando acaba el día. Se convierten en fronteras, en parteaguas entre el fin de un mundo y el comienzo de otro. El 11 de septiembre de 2001 fue una de ellas. Como Sarajevo, en 1914, o Pearl Harbor, en 1941, el atentado contra las Torres Gemelas no solo produjo muertos, ruinas y una respuesta militar. Alteró la manera en que una potencia entendía su seguridad, justificaba sus guerras y miraba al resto del planeta.

Veinticinco años después, la pregunta ya no es únicamente qué hizo Estados Unidos para responder al 9/11, sino qué mundo construyó mientras intentaba impedir que volviera a ocurrir.

Edward Gibbon necesitó entre 15 y 17 años para contar la decadencia y caída del Imperio Romano. La lección más importante no fue calcular cuántos siglos tardó Roma en dejar de ser Roma, sino en comprender que los imperios rara vez desaparecen de un día para otro. Primero pierden certezas. Después pierden capacidades. Finalmente, descubren que el mundo ha aprendido a vivir sin obedecerles como antes.

La crónica de los 25 años que han transcurrido desde ese 11 de septiembre de 2001 es difícil. Para mi generación, además, es dolorosa.

Osama bin Laden tuvo razón en una cosa. No una razón moral, desde luego, sino una intuición estratégica. Sabía que Al Qaeda nunca podría derrotar a Estados Unidos en una guerra convencional. No tenía los ejércitos, los portaaviones, la tecnología ni los recursos. Lo que podía hacer era demostrar que Estados Unidos era vulnerable, obligarlo a reaccionar, extender sus fuerzas y hacerle pagar un precio desproporcionadamente mayor que el del ataque.

La Comisión del 9/11 calculó que preparar y ejecutar los atentados costó a Al Qaeda entre 400 mil y 500 mil dólares. Esa es precisamente la lógica terrible de ese tipo de guerra, no hacía falta destruir al gigante, bastaba con conseguir que el gigante, convencido de que debe demostrar que sigue siendo invulnerable, comenzara a desgastarse a sí mismo.

Para quienes vimos el atentado en directo, lo más desgarrador, primero, naturalmente, fue la tragedia humana. Murieron 2,977 personas, incluidos quienes viajaban a bordo de los cuatro aviones secuestrados. Pero junto a la pérdida de vidas ocurrió algo difícil de cuantificar: Estados Unidos pasó, en unas horas, de sentirse protegido por Dios, por dos océanos y por la fuerza militar más poderosa del planeta, a descubrir que también podía ser tocado.

Tal vez eso fue lo que más cambió aquel día.

Aquella mañana era clara, despejada, casi perfecta. George W. Bush llevaba menos de ocho meses en la Casa Blanca. El mundo era inseguro, como siempre lo ha sido, pero quienes trabajaban en las Torres Gemelas o caminaban por las calles de Nueva York – probablemente la ciudad que mejor representaba el triunfo económico estadounidense después de la Guerra Fría – vivían dentro de un sistema que parecía seguro. Ese día se demostró que no lo era.

Siempre he sabido, por experiencia propia, que Estados Unidos normalmente lo sabe casi todo. También he podido comprobar que saberlo todo no significa necesariamente saberlo bien. Cuando hoy uno revisa los documentos oficiales de los meses y años anteriores al 9/11, la pregunta inevitable es cómo pudo pasar. Pero pasó. 

No fue porque no hubiera señales. El 7 de agosto de 1998, Al Qaeda atacó simultáneamente las embajadas estadounidenses en Nairobi y Dar es-Salam. El 12 de octubre de 2000, Al Qaeda efectuó otro atentado contra el destructor USS Cole, en Yemen.

En 2001 las señales aumentaron. La propia Comisión del 9/11 titularía después uno de los capítulos centrales de su informe con una frase del entonces director de la CIA, George Tenet: el sistema estaba “parpadeando en rojo”. Durante la primavera y el verano, las agencias estadounidenses recibieron repetidos informes sobre una gran operación de Al Qaeda.

El 6 de agosto de 2001, días antes del ataque, el informe diario entregado al presidente Bush llevaba un título que hoy resulta estremecedor: “Bin Laden, decidido a atacar en Estados Unidos”.

Había más. En julio, un agente del FBI en Phoenix había advertido sobre la presencia de individuos vinculados al extremismo islamista en escuelas de aviación estadounidenses y había propuesto ampliar la investigación sobre ese suceso. En agosto apareció otro elemento: Zacarias Moussaoui llegó a una academia de vuelo en Minnesota buscando entrenamiento en simuladores de Boeing 747 pese a contar con muy poca experiencia de vuelo. Su comportamiento despertó las sospechas de sus instructores. El FBI abrió una investigación y Moussaoui fue detenido el 16 de agosto, casi un mes antes del 9/11.

Durante años se repitió que Moussaoui no quería aprender a despegar ni a aterrizar. No es cierto. La propia Comisión del 9/11 corrigió esa versión. Lo sospechoso era precisamente que alguien con conocimientos elementales quisiera acelerar su formación para manejar un avión comercial de gran tamaño.

Por eso, el problema no fue simplemente que Estados Unidos no supiera. Había informes, advertencias, nombres, escuelas de vuelo, antecedentes y señales de una operación de gran escala. El problema fue que ninguna institución consiguió juntar a tiempo todas las piezas del rompecabezas.

Como ven, lo sabían casi todo. Solo que lo sabían mal.

A las 8:46 de aquella mañana, el vuelo 11 de American Airlines se estrelló contra la Torre Norte. Aquel día, América se convirtió en tocable. Dios miró para otro lado. Y buena parte de la humanidad contempló en directo cómo dos aviones atravesaban las Torres Gemelas, cómo los edificios ardían y cómo después se derrumbaban.

Fue una de las grandes tragedias del comienzo del siglo XXI convertida inmediatamente en una experiencia planetaria. El horror dejó de llegar después de los hechos. Llegaba al mismo tiempo que los hechos. Fue, de alguna manera, una vacuna contra el horror.

A partir de entonces, horrorizarnos costaría más.

Lo que todavía no comprendíamos mientras mirábamos las pantallas era que, además de las 2,977 vidas perdidas y de la destrucción material, estaba comenzando otro terremoto. Uno institucional, político y jurídico.

Estados Unidos llevaba entonces exactamente 225 años desde la Declaración de Independencia de 1776. Había construido una de las tradiciones constitucionales y democráticas más antiguas y estables del mundo. Sin embargo, frente a la sensación de vulnerabilidad, comenzó casi inmediatamente a modificar el equilibrio entre seguridad y libertad que había definido buena parte de su identidad.

El 12 de septiembre, la OTAN activó por primera vez el Artículo 5 de defensa colectiva. Sigue siendo, 25 años después, la única vez que lo ha hecho.

Una semana más tarde, Bush firmó la AUMF, que autorizó el uso de la fuerza contra los responsables del 9/11, sus colaboradores y quienes les hubieran dado refugio. Lo extraordinario es que esa autorización sigue vigente.

Estados Unidos no declaró formalmente la guerra. Creó algo distinto: un marco jurídico que permitió sostener guerras y operaciones antiterroristas durante décadas sin recurrir a una declaración tradicional de guerra.

Después llegaron la Patriot Act, las nuevas facultades de vigilancia y detención, las comisiones militares y, en enero de 2002, los primeros detenidos en Guantánamo.

En apenas cuatro meses, el mundo jurídico estadounidense había cambiado.

Quienes vivimos aquellos días recordamos ese olor penetrante. Es imposible olvidarlo. Tras los ataques, buena parte del sur de Manhattan quedó paralizada y llegar a lo que empezamos a llamar Ground Zero era prácticamente imposible.

Con el tiempo, la ciudad volvió a abrir. Lo que nunca terminó de cerrarse fue la excepcionalidad que nació aquel día. Porque la consecuencia más profunda del 9/11 no fue solamente Afganistán ni, después, Irak. Fue la transformación de la relación entre el ciudadano, el Estado, la seguridad y las garantías.

El siglo XX necesitó dos guerras mundiales, el Holocausto y decenas de millones de muertos para construir una arquitectura internacional de derechos y límites al poder.

Después del 9/11 bastaron semanas para volver a discutir hasta dónde podía vigilar el Estado, cuánto tiempo podía detener, qué derechos conservaba el enemigo y qué estaba permitido hacer en nombre de la seguridad nacional.

Esa es una de las victorias más peligrosas del terrorismo, no solamente destruir lo que encuentra enfrente, sino conseguir que la sociedad atacada empiece a modificar aquello que pretendía defender.

Tras la tragedia, llegó la guerra. El conflicto de Afganistán comenzó en octubre de 2001 y terminó para Estados Unidos en agosto de 2021. Casi 20 años. La guerra más larga de su historia. Murieron más de 2 mil militares estadounidenses y más de 20 mil resultaron heridos.

El Pentágono calcula que Afganistán costó alrededor de 895 mil millones de dólares. Irak y Siria añadieron otros 805 mil millones. Entre los tres escenarios, la factura militar oficial ronda los 1.7 billones de dólares, sin contar buena parte de los costos futuros de veteranos, inteligencia, reconstrucción y otras consecuencias tras 25 años de guerra.

Después vino Libia. Después ISIS. Desde 2014, Estados Unidos mantiene operaciones contra el Estado Islámico en Irak y Siria. Y ahí aparece una de las grandes paradojas de estos 25 años: todavía en 2026 algunas de esas operaciones podían sostenerse jurídicamente en la misma autorización aprobada una semana después del 9/11.

Y cuando parecía que aquel ciclo empezaba finalmente a cerrarse, Estados Unidos volvió a entrar en una gran campaña militar en Medio Oriente. El 28 de febrero de 2026 comenzó Operation Epic Fury contra Irán, un conflicto que, según cifras del Pentágono, lleva más de 400 heridos estadounidenses.

En estos años no se puede afirmar que Estados Unidos haya sido derrotado militarmente. Ningún ejército tomó Washington ni ninguna bandera extranjera sustituyó a la estadounidense. Pero esa nunca ha sido la verdadera pregunta. La pregunta es cuánto puede cambiar una potencia tratando de demostrar que nadie puede cambiarla.

Desde aquel día de septiembre, Estados Unidos ha combatido múltiples conflictos que le han costado billones de dólares y todo, ¿para demostrar qué? ¿qué ya no es la superpotencia que fue tras el fin de la Segunda Guerra Mundial? Gibbon entendió que la decadencia de los imperios no se mide solamente por las batallas que pierden. También por todo aquello que tienen que cambiar para seguir ganándolas.

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La Feria

Chiapas: ¿Claudia va a meter segunda?/Salvador Camarena

El Financiero, septiembre 14, 2026 | 

Fue crudo y contundente. El viernes en Tuxtla Gutiérrez hubo un deslinde que balconeó graves fallas de López Obrador. Delante de la presidenta Claudia Sheinbaum, el gobernador de Chiapas, Eduardo Ramírez, no se fue por las ramas: la inseguridad que recibió, declaró, era “de vergüenza”.

La mañanera del 11 de septiembre fue muy poco común. El reporte dado al arranque de la misma por el gobernador Ramírez contenía distintos mensajes. Con escasos dos años en el cargo, presumió avances y desnudó negligencias de sus compañeros morenistas.

El gobernador mostró un video de una crudeza inédita en una conferencia de la presidenta Sheinbaum. Era un resumen de hechos delictivos del sexenio 2018-2024, ni más ni menos que a cargo de Rutilio Escandón, gente de Adán Augusto López y de AMLO.

Las imágenes, a partir de noticieros nacionales y locales, reportan secuestros masivos de policías, llanto y clamor de víctimas y, muy gráficamente, cuerpos mutilados. El mensaje: Chiapas vivió un sexenio fuera de control, sin gobierno —local ni federal— a cargo.

Lo que el gobernador hizo proyectar fue la calamidad de Chiapas en tiempos de Rutilio Escandón, increíblemente aún en un puesto de la diplomacia, como cónsul en Miami. El video llegó después de que Ramírez expusiera logros de su administración, esfuerzos para dejar atrás la pesadilla de 2024, “el año más violento” que, en inseguridad, concluyó el mandatario estatal, dejó “una cifra de vergüenza”.

Ramírez explicó que los avances se lograron al haber duplicado el presupuesto en seguridad, que incluyó además de inteligencia, llevar a la policía del estado a ser la 18 mejor pagada del país, luego de que en 2024 era la antepenúltima de México en términos salariales.

El gobernador presumió que las carreteras se han recuperado al punto de presentar cero asaltos y que zonas turísticas como los Lagos de Colón o Bonampak ya fueron liberadas de la captura de grupos criminales dedicados a la extorsión. Ante este delito, dijo el mandatario, “hemos sido implacables”. Ramírez incluso llegó a presumir que hay cero narcobloqueos en la entidad.

En el sexenio anterior Chiapas se sumió en una inseguridad que la llevó a ser la número dos del país. Si las cifras reportadas por Ramírez además de verídicas se prueban duraderas, será una gran noticia tanto para los locales, como para una entidad que necesita que turistas nacionales y extranjeros la visiten. En efecto, con las noticias que llegaban desde suelo chiapaneco ni a quién le interesara visitarla.

Que Chiapas esté siendo recuperada de una época atroz obliga a buscar a los responsables de la violencia, y no solo en las filas delincuenciales, sino entre quienes permitieron que el estado fuera presa de esas organizaciones criminales.

La exposición de Ramírez no deja lugar a dudas: Chiapas no tuvo gobierno de 2018 a 2024, aunque sus autoridades cobraran salarios que no devengaban con resultados o, siquiera, esfuerzos medianamente creíbles. Y eso alcanza al gobierno de la República. Los abrazos no balazos obradoristas tienen mucho que explicar.

Hay una lectura política ineludible. El viernes Claudia Sheinbaum presidió una rueda de prensa en la que fue denunciada la negligencia de su antecesor en cuanto al cuidado de los chiapanecos; como presidente de la República, y como cabeza del grupo político que se adueñó de Chiapas, Andrés Manuel López Obrador entregó, vía Rutilio Escandón, terribles resultados en seguridad.

Tras recuperar a Chiapas para llevarlo a niveles más parecidos a Yucatán que a Baja California, la pregunta es si llegó la hora no solo de balconear a los negligentes, sino cancelarles el exilio dorado para llamarlos a cuentas: ¿la presidenta por fin va a meter segunda?

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El Grito y sus misterios/Héctor De Mauleón

El UniveRSal, 

“De tres cosas le he pedido al cielo que me libre: de una muerte repentina, de los acreedores y de las fiestas nacionales”, escribía Manuel Gutiérrez Nájera en 1881.

Los días famosos de la Patria, marcados con tres cruces en el calendario civil, le hacían al admirado poeta el mismo efecto que un baño de agua helada.

En la ciudad reventaban los petardos de la inspiración patriótica. Las casas de vecindad quedaban vacías. Una infinita concurrencia llenaba las avenidas de la plaza. Los cohetes abrían “sus flores rojas o azules en el aire”, los papás levantaban en brazos a sus chicuelos mientras los discursos, también patrióticos, eran servidos al horno.

“¡Dios nos libre de las fiestas nacionales!”, imploraba Nájera.

Muchos años más tarde otro cronista que odiaba las fiestas cívicas, Ángel de Campo, manifestó su desconfianza ante las muchedumbres que gritaban “¡Viva!” a todo lo que le dijeran desde el balcón del Palacio.

Según De Campo, eran las mismas que gritaron “¡viva!” cuando desembarcaron los virreyes, cuando se proclamó la Independencia, cuando se ungió a Iturbide como emperador, e incluso cuando se le fusiló en Padilla. “¡Viva!”, cuando empezó la era de Santa Anna, y “¡Viva!” cuando la pierna de este fue sacada del Panteón de Santa Paula para ser arrastrada por las calles.

En 1864, un príncipe extranjero repitió el grito de Hidalgo por primera vez: Maximiliano fue el primer gobernante al que se le ocurrió asomarse por una ventana para lanzar loas a la Patria.

La celebración de la Independencia había sido oficializada desde los tiempos de Iturbide, pero antes de Maximiliano solo se llevaba a cabo una verbena en la plaza. La gran fecha emblemática se fue construyendo lentamente: en 1896, Porfirio Díaz hizo traer a la ciudad de México la campana de Dolores y se convirtió en el primer presidente que la repicó.

En un libro perdido, “Croniquillas de divulgación histórica”, editado por Botas en 1946, el historiador Diego Arenas Guzmán ofrece un dato poco conocido: que fue un primer síndico del Ayuntamiento, Wenceslao María Sánchez de la Barquera, quien en 1825, “usando las prerrogativas de su encargo oficial”, propuso que el 16 de septiembre se llevara a cabo una fiesta con carácter nacional.

Según Arenas Guzmán, desde la consumación de la Independencia se habían realizado algunos actos conmemorativos del Grito de Dolores, “pero en forma casi privada”. A pesar de que el gobierno de Iturbide había emitido una disposición para que se celebrara el 16 de septiembre, en realidad el decreto no se había cumplido.

En 1823 se llevó a cabo una conmemoración verdaderamente excepcional. El Congreso Constituyente había declarado beneméritos de la Patria a Hidalgo, Allende, Aldama, Jiménez, Morelos, Matamoros y otros insurgentes, y ordenado que sus restos, dispersos en distintos puntos del país, fueran reunidos en la ciudad de México.

Las cabezas de Hidalgo, Allende, Aldama y Jiménez habían quedado expuestas durante varios años, colgadas de ganchos, en los cuatro ángulos de la Alhóndiga de Granaditas. Desde 1821 se hallaban sepultadas en el panteón de San Sebastián. En agosto de 1823 las sacaron de ahí, y las trasladaron a la capital, en compañía de otros restos exhumados en Chihuahua y Michoacán.

El primer homenaje público de los mexicanos a los héroes caídos se llevó a cabo el 17 de septiembre de ese año y fue tremendamente conmovedor. Las osamentas fueron depositadas en un gran relicario, que se colocó en un carro que la gente condujo, con la cabeza baja y un silencio imponente, desde el templo de Santo Domingo hasta la Catedral Metropolitana. Esos restos quedarían ahí durante más de un siglo, en la Capilla de San Felipe de Jesús, hasta que el gobierno de Calles ordenó que se les llevara a la columna de la Independencia.

El gobierno de Guadalupe Victoria tomó con agrado la propuesta del primer síndico, Sánchez de la Barquera, y se dispuso a preparar una gran fiesta: misa solemne, salvas de artillería, un gran baile y un acto en el que un grupo de esclavos recibirían la libertad de manos del presidente.

Todo se fue al traste con la llegada de una epidemia de sarampión que comenzó a matar 100 personas cada día. En lugar de preparar el gran festejo, la Junta Patriótica tuvo que organizar colectas para socorrer a los enfermos más pobres.

La epidemia mató a más de mil personas. No hubo baile. La primera celebración de la Independencia careció de brillo. Pero en un gran tablado construido frente al Palacio Nacional, Guadalupe Victoria dio la libertad a aquel grupo de esclavos: “Esclavos, en este día se celebra el aniversario de la libertad. Recibidla en nombre de la Patria y acordaos que sois libres por ella…”.

La verbena anual en el Zócalo solo se interrumpió en el periodo de 1847-1848 en el que las tropas estadounidenses clavaron en lo alto de Palacio Nacional la bandera de las barras y las estrellas.

Con esa excepción, desde Maximiliano no ha existido mandatario que se haya apartado del día famoso de la Patria y no existe muchedumbre que no haya gritado “¡Viva!” a todo lo que le dijeran desde el balcón.

Muchos presidentes se apegaron al formato tradicional del Grito.

Algunos le imprimieron su estilo personal. Cárdenas gritó: “¡Viva la revolución social!”. Echeverría: “¡Vivan los pueblos del Tercer Mundo!”. En el Año Internacional de la Mujer, López Portillo metió por primera vez en el discurso a la corregidora Josefa Ortiz de Domínguez. Fox lanzó un “¡Vivan los acuerdos para un México mejor”. En todos los casos, la gente respondió con “¡vivas!”.

López Obrador fue el primero en aprovechar el Grito para lanzar mueras (“a la corrupción y a la avaricia”, por ejemplo), y el único que ha tenido que darlo con el Zócalo vacío, debido al azote del Covid. El último Grito de Calderón fue un desastre: le echaron rayos láser en el rostro, le gritaron de todo y una intensa lluvia dispersó pronto a la gente.

En su primer Grito, Sheinbaum invirtió el orden tradicional: “¡Mexicanas!, ¡Mexicanos!”, le quitó a la corregidora el apellido de su esposo para darle su nombre real, Josefa Ortiz Téllez-Girón, y lanzó vivas a “nuestras hermanas y hermanos migrantes”.

Ya regresan de nuevo el Grito y sus misterios.

Pobre de don Manuel Gutiérrez Nájera. Solo su tercera plegaria fue atendida porque murió muy joven y muy rápido, y rodeado de deudas.

De lo que sí se libró fue de las fiestas nacionales, del día famoso de la Patria en el que gritamos “¡viva!” a todo lo que nos digan desde el iluminado balcón.

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Sheinbaum erró, pero corrigió con Acevedo

El asalto a la razón/Carlos Marín

Milenio, 

A tres días de su lamentable comentario sobre un reportaje de Enrique Acevedo y la amenaza de muerte del senador morenista Luis Fernando Salazar, la presidenta Claudia Sheinbaum rectificó.

Sin que nadie se lo preguntara, el viernes remató así su mañanera:

“Perdón, ayer no lo dije y quiero mencionarlo antes de que acabe la semana: No estoy de acuerdo en la forma en que se expresó el senador de Morena del periodista Enrique Acevedo. No es correcto. Mi solidaridad. Ayer hablé del tema pero no mencioné ello y es muy prudente e importante hacerlo, porque la manera en que se utilizó la red social y las frases que dijo son condenables y no deben pasarse por alto…”. 

Desde el mediodía del martes, el execrable sujeto había subido a internet: 

“Qué locura, qué vergüenza, la exhibición del chayote plus al máximo @Enrique Acevedo, vamos a ir tras de ti por vulgar mentiroso, eres un corriente, vergüenza te debería de dar”.

La insidia cuatrotera era que el reportaje de Acevedo sobre presuntos arreglos de una senadora morenista para obtener mejor trato por eventuales sanciones fue inventado, lo que sería en extremo grave porque el periodista es mexico-estadunidense y falsear un documento del Departamento de Justicia le podría acarrear consecuencias inclusive penales. 

El jueves, al responder lambiscones planteamientos de “periodistas” moléculas, la mandataria ignoró el amago.

Sobre la premisa de que “no se puede premiar a la mentira”, uno de los “reporteros” patito ejemplificó con periodistas y medios que son calumniados en el presidencial detector de mentiras, y se arrastró así:

“Ahora estamos también con el debate sobre Televisa con una supuesta investigación contra una aspirante a la Coordinación de la Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional en Baja California, la senadora con licencia Julieta Ramírez, publicando un documento a todas luces sospechoso (…). Cuando se habla abiertamente de mentiras, ¿no debería de haber una sanción, un acto por parte del gobierno para ponerle un freno a las mentiras? Hay medios en México que abiertamente están mintiendo contra usted, contra el expresidente, que buscan enlodar el Movimiento de la Transformación…”.

La Presidenta consintió:

“Es relevante lo que dices (…). Debe haber responsabilidad de los medios. Vi el reportaje y, en efecto, el documento no trae firmas (…), hay que ser responsables en la información. Tiene que haber responsabilidad en quien informa y las fuentes que da…”.

Acevedo nunca dijo que el documento de marras estuviese firmado, pero sí que su veracidad le fue confirmada por fuentes (que no está obligado a revelar).

Lo mejor es que la amenaza del senador morenista pesó más que el intento de aleccionar en ética periodística y la Presidenta, qué bueno, definió las escritas por su correligionario: “Son palabras condenables que no deben pasarse por alto”.

Sobre todo, cabe añadir, cuando la misma Sheinbaum había llamado a poner fin a los mensajes de odio que tanto caracterizaron el rabioso discurso de su predecesor… 

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El INE roto

Día con día/Héctor Aguilar Camín

Milenio,

El INE está roto. Ha dejado de ser un árbitro creíble, por obra y gracia de sus nuevos funcionarios y del gobierno.

Recibieron una institución razonablemente sana, bien financiada, celosa de su autonomía.

Han convertido ese legado en una red de agujeros, una institución mal financiada, que duda de su eficacia, con buenas razones, como las esgrimidas por su consejero Arturo Castillo; que tiene una presidencia groseramente oficialista y que, cada vez más, actúa como una dependencia del Ejecutivo, y hasta se deja presidir, sin pudor, por la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, en actos política y simbólicamente claves, como fue el arranque oficial de las campañas electorales rumbo a 2027.

La fecha misma del arranque de las campañas, el pasado jueves 10 de septiembre, era una simulación pues, con la anuencia del INE las campañas ya habían empezado, ilegalmente, desde que Morena inventó sus “coordinadores de la defensa de la 4T” y los puso a campañear.

Siguieron a Morena los otros partidos, de modo que la primera baja de la batalla fue la ley misma y, de su mano, la autoridad del INE para arbitrar lo que se le había salido de las manos.

Conviene regresar a los argumentos del consejero Arturo Castillo, presentados en la misma sesión del 10 de septiembre, porque apuntan al corazón de lo perdido en calidad y confiabilidad electora rumbo a 2027.

Las campañas adelantadas y la renuncia del INE a vigilarlas y castigarlas, dijo Castillo, han puesto las bases para una “elección cuestionada”, una elección de “votos contados y resultados cuestionados”.

La equidad está rota, agregó Castillo y con ella la credibilidad de las elecciones. Estamos, concluyó, en la inminencia de un “fracaso político e institucional”, del que “nadie" podrá deslindarse.

“Nadie” en el discurso de Castillo son cuatro instancias: gobiernos, diputados, partidos y el INE.

Los llamados de Castillo son: a los diputados, presupuesto suficiente; a los gobiernos, neutralidad; a los partidos, respetar la ley y al INE, hacer su chamba.

Son llamados precisos, urgentes. Mis respetos para el consejero. Son también, para como están las cosas, llamados a misa.

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Análisis sin Fronteras

25 años después de los atentados: Lecciones aprendidas/Ana María Salazar

El Financiero, septiembre 11, 2026 |

Todavía hoy día, 25 años después, en el mundo de las conspiraciones sigue existiendo la teoría que los actores de los atentados terroristas del 11 de septiembre del 2001 se llevaron a cabo por el “Deep State”-individuos u organizaciones vinculados con el mismo gobierno de los Estados Unidos. Ciertamente, en su momento. fue difícil reconocer que 19 individuos, que habrían entrado legalmente a los Estados Unidos, tuvieron la capacidad de asesinar a casi 3000 personas en cuestión de horas. Un manojo de hombre tuvo las capacidades de cambiar el rumbo y la historia de Estados Unidos y el mundo. Porque una de las lecciones más importantes para el gobierno estadounidense es la articulación del trabajo de los organismos de inteligencia para prevenir hacia el futuro atentados terroristas. 

Otra lección es la realización de los límites de una respuesta militar en contra de “amenazas híbridas”. Aunque inicialmente la larga guerra en Afganistán —la más larga en la historia de Estados Unidos— tenía el apoyo popular, demostró que el poder militar convencional no es suficiente para “ganar” contra insurgencias, construir naciones o erradicar el extremismo ideológico. El regreso de los talibanes al poder en 2021 evidenció los límites de dos décadas de intervención. Y una lección fundamental de lo que deberían aprender todos los países con democracias liberales es que la opción militar no es suficiente para detener individuos que están dispuestos a morir por su ideología o visión del mundo. 

Otra lección aprendida son los peligros de vincular objetivos políticos con objetivos militares y de seguridad nacional con el combate frontal para detener y prevenir actos terroristas. La decisión de Estados Unidos de entrar a una guerra que duró mas de una década en Irak, gira alrededor de la obsesión de George Bush de invadir a Irak usando justificaciones falsas (posesión de armas de destrucción masiva y vínculos de Saddam Hussein con AlQaeda). 

El Presidente George W Bush y su Vicepresidente Dick Cheney decidieron que además de invadir a Afganistán, por razones políticas habría que hace lo mismo en Irak. Sigue sorprendiendo que en los últimos 25 años no volvió a suceder un atentado terrorista tan catastrófico en los Estados Unidos. Pero en el caso de Europa, en los últimos 15 años, Europa ha sido escenario de varios atentados terroristas perpetrados por grupos fundamentalistas islamistas. 

En enero de 2015, individuos vinculados a Al Qaeda atacaron las oficinas de Charlie Hebdo en París, matando a 12 personas en represalia por caricaturas de Mahoma. Ese mismo año, en noviembre, una serie de ataques coordinados del Estado Islámico —incluyendo el tiroteo en la sala Bataclan— dejó 130 muertos en París, el atentado más letal en la historia moderna de Francia. En marzo de 2016, células del ISIS detonaron bombas en el aeropuerto y el metro de Bruselas, matando a 32 personas. En mayo de 2017, un atacante suicida con vínculos al Estado Islámico hizo explotar una bomba en el Manchester Arena tras un concierto, causando 22 muertes, muchas de ellas de jóvenes. 

Finalmente, en noviembre de 2020, un atacante radicalizado abrió fuego en el centro de Viena cerca de una sinagoga, matando a 4 personas antes de ser abatido por la policía. Estos casos reflejan la evolución del terrorismo yihadista en Europa, desde células organizadas hasta atacantes solitarios radicalizados en línea. Para enfrentar este tipo de amenazas, la herramienta fundamental como comenté antes no es la respuesta militar. Se necesita inteligencia y la capacidad de cooperar entra naciones para identificar, detener y mitigar posibles actos terroristas. 

Especialmente importante esta cooperación y compartir información ante la cambiante amenaza que representa estos grupos fundamentalista. El terrorismo evolucionó de organizaciones jerárquicas como Al Qaeda hacia redes descentralizadas, “lobos solitarios” radicalizados en línea, y actualmente hacia el extremismo doméstico, que en países como Estados Unidos se ha convertido en una amenaza tan significativa como el terrorismo internacional. ¡Que difícil es reconocer que el enemigo está en casa! Cuando escribo sobre el aniversario de los atentados terroristas del 11 de septiembre del 2001, siempre es importante hacer la siguiente pregunta: ¿Estados Unidos es más o menos seguro? ¿Incrementó la posibilidad de un atentado catastrófico? 

La estrategia de seguridad de Donald Trump de debilitar la relación con sus aliados naturales en Europa, el incendiar el medio oriente-incluyendo la guerra en contra de Irán-el debilitar las instituciones que tienen la responsabilidad de proteger a los Estados Unidos, además de pelearse con los vecinos Canadá y México, ha resultado en un incremento de riesgos para todos. Iniciar una guerra es fácil, lo difícil es terminar y ser exitoso.

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La cortecita/Denise Dresser

REFORMA, 14 septiembre 2026

Llegaron con bastones de mando, sahumerios, discursos sobre el pueblo y una promesa grandilocuente: refundar la justicia. Un año después, la "nueva" Suprema Corte celebra su aniversario proclamando que imparte justicia "real y verdadera". Pero detrás de la ceremonia, la retórica y la autocomplacencia aparece una realidad menos majestuosa. Una Corte nacida de una elección cuestionada, más lenta que su antecesora, menos transparente de lo que presume, atravesada por pleitos internos y todavía incapaz de demostrar lo esencial: su independencia. No tenemos una nueva Suprema Corte. Tenemos una cortecita. Chiquita, encogida, ínfima.

Cortecita desde su origen. Basta recordar cómo llegaron quienes hoy se proclaman depositarios de la voluntad popular. En la elección judicial participó apenas alrededor del 13 por ciento del electorado. Los nueve ministros ganadores aparecieron en los famosos "acordeones" que indicaban por quién votar. Seis habían sido postulados por el comité del Poder Ejecutivo; los otros tres -Lenia Batres, Yasmín Esquivel y Loretta Ortiz- habían sido nombrados previamente por AMLO. La misión de observación de la OEA habló de "dudas razonables" sobre la autonomía del nuevo Poder Judicial y desaconsejó replicar el modelo mexicano en otros países. Vaya democratización. Los acordeones no fueron una anécdota pintoresca. Fueron el instructivo de armado de una Corte afín.

Y después llegó la realidad cotidiana. Hugo Aguilar presume que abatieron el rezago heredado y que "no hay rezago, no hay ineficiencia". Los datos comparables cuentan otra historia. Una investigación de N+ encontró que -durante su último año- la Corte anterior resolvió 3,174 proyectos, mientras la nueva resolvió 2,059. Treinta y cinco por ciento menos. Por cada tres asuntos que resolvía la Corte anterior, la cortecita actual resuelve dos. La reforma eliminó las salas, donde se resolvía buena parte de los asuntos. Pero la Constitución permite organizar el trabajo mediante secciones y la nueva Corte no lo ha hecho. Prometieron una justicia más rápida y construyeron una más lenta.

Peor aún: cuando Aguilar fue cuestionado sobre las estadísticas heredadas, anunció que había suspendido su difusión porque eran inexactas. Contra datos presuntamente malos, menos datos. Contra la opacidad heredada, opacidad renovada. En términos de los engroses pendientes -asuntos ya votados cuya sentencia definitiva sigue pendiente- la propia Corte decidió contabilizarlos, pero esa cifra desapareció del informe que proclama el fin del rezago. La cortecita tiene sus propios "otros datos".

Y tampoco parece particularmente cercana al pueblo. Elegir jueces no convierte mágicamente la justicia en accesible. El ciudadano que enfrenta ministerios públicos inoperantes, defensorías insuficientes, expedientes eternos y tribunales saturados no experimenta la "democratización" porque Hugo Aguilar sesione en Chiapas o utilice un lenguaje o un traje distinto. La justicia cercana se mide desde abajo: en tiempo, acceso, calidad y resultados. Y a eso se suma un espectáculo impropio de un tribunal constitucional: pleitos internos, reclamos públicos, desorganización y argumentos ridículos que alimentan memes cotidianos.

Pero el problema más grave no es la productividad ni el profesionalismo. Es la independencia. Hasta ahora, en algunos de los grandes temas vinculados con la 4T, la nueva integración ha mostrado una notable sumisión hacia el proyecto político que pavimentó su llegada. Y preocupa todavía más una frase del ministro presidente: "Hoy, el pueblo también manda en el Poder Judicial". No. Ésa es precisamente la función que un tribunal constitucional no debe desempeñar. Los jueces no son diputados. No representan a mayorías electorales ni reciben un mandato popular. Su obligación es defender la Constitución incluso en contra de quienes votaron por ellos.

La Corte anterior tenía defectos, privilegios y rezagos. Había mucho que reformar. Pero reformar no significaba domesticar. Democratizar no significaba partidizar. Acercarla al pueblo no significaba acercarla al poder. La Suprema Corte debería ser el lugar donde termina la voluntad del gobernante y comienza el límite constitucional. Una institución capaz de decir no. De incomodar. De contener. De ser impopular cuando defender derechos lo exige. Una Corte suprema. No una Corte sumisa, no una Corte ínfima. No una cortecita.

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Más estúpidos y más solos/Jesús Silva-Herzog Márquez

REFORMA 14 septiembre 2026

En un artículo publicado hace unas semanas en el Financial Times, la teóloga británica Carmody Grey relató el desconcierto que le causó el haber recibido una invitación de Anthropic para incorporarse a un proyecto de investigación. Quienes nos dedicamos a la filosofía y a la teología estamos acostumbrados a ser vistos como irrelevantes. Una hace lo que le apasiona, pero sabe bien que no recibirá muchos aplausos y que, en el mundo de los tecnólogos, no podría haber conocimiento más prescindible que el de una disciplina que pretende comprender desde la fe. 

¿Por qué uno de los laboratorios de inteligencia artificial más innovadores del mundo buscaría a una teóloga? Sintiéndose un poco halagada por el interés que despertaba en los ingenieros y movida por la curiosidad, se entrevistó con altos directivos de Anthropic. Grey cuenta que, desde el primer momento, quedó claro el propósito de sus posibles contratantes. La empresa trataba de comprender la naturaleza de su modelo y la teóloga podría ayudarles a entender quién era Claude. ¿Se trata de un nuevo ente en busca de su propia metafísica? ¿Tiene personalidad? ¿Puede cultivarse éticamente su carácter? No fueron necesarias muchas reuniones para que la teóloga se diera cuenta de que las preocupaciones de sus entrevistadores tenían el peor enfoque posible y que, por ello mismo, la colaboración era imposible. Lo que importa no es Claude sino el usuario de Claude. El entusiasmo y las buenas intenciones de sus interlocutores eran evidentes. También el amor que sentían por su criatura. Lo que a ella le resultaba inaceptable era aproximarse a un tema de la máxima relevancia en los términos que plantea la industria. 

Lo preocupante es el vínculo que el usuario puede entablar con la herramienta, la posible deshumanización, los efectos en la cultura y en la política, el gigantesco poder sin control que le puede dar a sus gerentes. Esta es su conclusión. "En lugar de pensar en la inteligencia artificial en sí misma, deberíamos pensar en sus efectos. Concentra el poder; diluye la responsabilidad; agrava el deterioro de la naturaleza y del clima; es un instrumento para la expropiación a gran escala de culturas, lenguas y territorios en beneficio de enormes ganancias; y probablemente nos hará más solitarios y más estúpidos".

Al rechazar la oferta de trabajo, Carmody Grey defendía la independencia crítica frente a los emporios tecnológicos. Lo cierto es que, en esa marcha del aislamiento y la ignorancia, hemos avanzado muchísimo en las últimas décadas. La prueba PISA certifica el progreso de la ignorancia. En nuestro país el problema es dramático. Viniendo de muy abajo, seguimos descendiendo y es imposible imaginar una mejora con las políticas que se han impuesto desde hace siete años. Pero haríamos mal en imaginar que se trata de un problema solamente nuestro. La catástrofe educativa no es universal. En China, en Singapur, en Japón, en Corea del Sur se están haciendo muy bien las cosas. Pero en nuestro entorno cultural y geográfico, casi todo es desolador. Me concentro en lo que la prueba refleja de la lectura. Los muchachos de 15 años no entienden lo que leen. Quizá nadie en la historia de la humanidad haya tenido un encuentro tan constante con las letras y las palabras. Todo el tiempo están frente a imágenes y textos que fluyen en la pantalla. Pero son cada vez más incapaces de entender la idea central de un texto, se les dificulta retener el argumento de un artículo, no logran permanecer en la lectura de un libro completo. Así se han vuelto ciegos a la ironía y a la distinción entre el sentido literal y el figurado.

Insisto: si en México denunciamos la catástrofe de nuestras escuelas, lo mismo hacen en España, en Estados Unidos, en Francia, en Alemania. Incluso los países escandinavos, que fueron modelo, se alarman del desempeño reciente de sus alumnos. No es solamente que se lea menos, es que se lee peor y que muchos se han convencido de que la lectura es una distracción improductiva. ¿Para qué leer si basta con darle instrucciones a esa máquina que hará la tarea? Estamos frente a una gravísima crisis de la alfabetización en el mundo. En la edición de agosto del Atlantic, Rose Horowitch publicó un artículo apocalípticamente realista: la era de la lectura ha terminado. No hay forma de exagerar: la muerte de la civilización tipográfica da paso a una nueva era de la manipulación. La lectura fue la base de la infraestructura cívica de la democracia. Su fin anuncia la llegada de un nuevo despotismo.

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Mexicanos de primera y de segunda/Jorge Fernández Menéndez

Excelsior,

La reforma que envió el Ejecutivo federal para impedir que una persona con doble nacionalidad pueda ser presidente de la República, gobernador o jefe de Gobierno de la Ciudad de México es una absoluta y totalmente regresiva. Y es, además, una reforma alejada  respecto a cómo es este país y cómo estamos definidos los mexicanos.

Vamos por partes. Decía Chavela Vargas (nacida en Costa Rica) que “los mexicanos somos tan chingones que nacemos donde se nos da la gana” . Tener doble nacionalidad no implica ni un ápice de reducción del nacionalismo ni de la voluntad de defender al país. Hay aproximadamente treinta millones de paisanos del otro lado de la frontera, y buena parte de ellos tienen dos pasaportes. Hay millones más de este lado que también los tenemos. ¿Por qué? Porque nacieron allá y regresaron, porque sus padres emigraron, porque se casaron con alguien de otro país, porque trabajaron años fuera. Ninguna de esas circunstancias los hace menos mexicanos. La nacionalidad es una condición jurídica; la lealtad es otra cosa y no se mide por la cantidad de documentos que uno carga en la cartera.

El argumento oficial es que quien representa a México debe tener únicamente la ciudadanía mexicana, y que la doble nacionalidad abre la puerta a lealtades divididas. Es un argumento del siglo XIX aplicado a un país que vive en el XXI, en un mundo global donde la gente viaja muchísimo y donde las migraciones son la norma, no la excepción. Un país que recibe decenas de miles de millones de dólares al año en remesas de sus migrantes no puede, al mismo tiempo, tratar a esos migrantes y a sus hijos como sospechosos de deslealtad.

Lo que produce esta reforma es exactamente lo que dice no querer: mexicanos de primera y mexicanos de segunda. Los que nacieron aquí de padres mexicanos y nunca salieron, y los otros. Con leyes así, muchos gobernadores, muchos legisladores y varios personajes que llegaron a la Presidencia de la República no habrían podido siquiera registrarse como candidatos. ¿Qué tiene que ver, en un mundo como el de hoy, un certificado de sangre con la capacidad de gobernar un estado o el país?

Y hay un problema práctico que casi nadie ha querido ver. El dictamen establece que no basta con presentar ante las autoridades mexicanas una declaración de renuncia a la segunda nacionalidad: el aspirante tendrá que demostrar que el país extranjero aceptó formalmente el trámite y dejó de considerarlo ciudadano antes de que cierre el registro de candidaturas. Es decir, la posibilidad de ser candidato en México quedará sujeta a los tiempos y a la burocracia de un gobierno extranjero. Si Washington tarda un año en procesar la renuncia, el aspirante se queda fuera. Nadie parece haber pensado en eso, o quizá sí lo pensaron. 

Porque la pregunta de fondo es para qué se hace esto. Pensar que la reforma sirve para impedir una candidatura de Francisco García Cabeza de Vaca, que se ve poco menos que imposible, o de Ricardo Salinas Pliego, o de Marcelo Ebrard, o del personaje que usted quiera, es una enorme tontería. Ninguno de ellos necesita esta reforma para ser vetado o para ser viable: eso se resuelve en la política, no en el artículo 82 de la Constitución. Usar la carta magna para cerrar el paso a adversarios reales o imaginarios es, además de mezquino, inútil: quien quiera competir renunciará a la otra nacionalidad y la recuperará después, como ya admitió en tribuna la diputada del PT Lilia Aguilar. Aguilar sostuvo que quienes renuncien a la doble nacionalidad para competir podrán recuperarla al terminar el cargo. Entonces, ¿de qué sirve?.

Las críticas no vienen solo de la oposición. Larry Rubin, presidente de la American Society Mexico, calificó la iniciativa como un “gravísimo error”, y la respuesta oficial fue descalificar la crítica porque venía de alguien vinculado a Estados Unidos, lo que confirma el espíritu de la reforma. Julián LeBarón, que busca ser candidato independiente al gobierno de Chihuahua y tiene doble nacionalidad, la llamó una “cacería de brujas” y advirtió que no se necesitan dos nacionalidades para hacerle daño al país, ni tenerlas es prueba de que alguien vaya a hacerlo. Tiene razón: los conflictos de interés se miden por lo que la gente hace, no por dónde nació. 

Y el propio oficialismo no está convencido. La iniciativa corre el riesgo de naufragar en el Senado por falta de votos para la mayoría calificada; incluso legisladores de la coalición gobernante expresaron reservas o su negativa a respaldarla. Cuando una reforma constitucional presentada por la Presidenta no consigue alinear ni a su propia bancada, algo dice de su calidad. 

Esta no es una reforma nacionalista. Es una agresión a muchos millones de mexicanos que viven, trabajan y mandan dinero a este país desde fuera, y a otros tantos que vivimos aquí con dos pasaportes sin que eso nos reste un gramo de compromiso con México. Lo mejor que le puede pasar es que se quede, como parece, sin los votos para prosperar.

en 2019 Morena sostuvo que usar la nacionalidad para excluir mexicanos de cargos públicos era discriminatorio y cambió la ley para abrirle la puerta a Taibo II. Hoy quiere constitucionalizar la lógica contraria para los cargos más importantes del país.

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Fuego Amigo

No es normal/Viri Ríos

Milenio, 

 La batalla electoral del país se ha adelantado y está dándose, no en las urnas, sino al interior de Morena. Varias facciones políticas morenistas que buscan candidaturas en 2027 están inmersas en una cruenta lucha fratricida cuyas armas son plenamente visibles y asombrosamente similares.

En la mayoría de los estados, la lucha se gesta alrededor de un gobernador que intenta heredarle el poder a alguien de su círculo cercano y un grupo de morenistas que escapan a su control. Este último grupo suele provenir de una fractura al interior del equipo del gobernador, del obradorismo original, o de facciones con vínculos a liderazgos nacionales, como Monreal, Ebrard o la propia Sheinbaum.

En todas las guerras internas, el arma más inocua han sido las encuestas a modo. Sondeos de resultados contradictorios que se distribuyen copiosamente en redes sociales y grupos de WhatsApp asegurando la victoria de una u otra facción.

Sin embargo, el arma más prevalente y por mucho más letal han sido los medios.

Sabiéndolo o no, columnas de opinión e investigaciones periodísticas están sirviendo de campo de batalla entre distintas facciones políticas que orquestan filtraciones para vincular a sus oponentes con casos de corrupción, narcotráfico u otros actos políticamente vergonzosos.

Quizá el caso más evidente es el de Baja California, donde filtraciones han dado pie a un reportaje que señala que la senadora del estado, Julieta Ramírez, está siendo investigada por asociación delictuosa en Estados Unidos. Ramírez lo ha negado categóricamente y argumenta, con razón, que el reportaje no ha presentado evidencia contundente de tan severas acusaciones.

Al interior de Morena se especula que el ataque es fuego amigo y proviene de la gobernadora de Baja California, Marina del Pilar, quien desea que la suceda el alcalde de Tijuana, Ismael Burgueño, y no Ramírez.

Del Pilar y Ramírez se distanciaron en el último año y medio. La separación comenzó cuando Ramírez firmó el pliego petitorio de un grupo de personas que se manifestaban contra acciones del gobierno de Del Pilar; subió de tono cuando Ramírez se fotografió con el exgobernador del estado, Jaime Bonilla, quien es enemigo acérrimo de Del Pilar, y terminó de explotar cuando Ramírez no defendió férreamente a Del Pilar ante el escándalo por el retiro de su visa.

Las filtraciones de los vuelos privados de la gobernadora de Quintana Roo, Mara Lezama, también deben leerse como parte de la lucha interna. En este caso, la disputa sucede entre los candidatos cercanos a la gobernadora y al Partido Verde, y las figuras del morenismo tradicional del estado, como Rafael Marín Mollinedo.

El propio Marín también ha sido objeto de reportajes en prensa. La organización Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad recientemente reveló que uno de sus operadores políticos tenía vínculos con la mafia rumana.

En Michoacán, los contendientes también se llevan pesado. En ese estado, la contienda gira alrededor del favorito del gobernador, el fiscal Carlos Torres, y el senador Raúl Morón, apoyado, entre otras facciones, por el PT. La lucha mediática ha llegado a tal nivel que el dirigente estatal de Morena ha tenido que hacer un llamado público a la cordura y pedir que se detengan.

Baja California Sur se encuentra en una situación similar. La prensa local está plagada de escándalos gestados al interior de la batalla morenista, teniendo por principales contendientes a la favorita del gobernador, Milena Quiroga, contra el alcalde de Los Cabos, Christian Agúndez, que proviene del PT.

Incluso en estados diminutos, como Nayarit, se ha usado a la prensa para ventilar los problemas internos de la sucesión. En este caso, la batalla se está dando entre la alcaldesa de Tepic, Geraldine Ponce Méndez, y el alcalde de Bahía de Banderas, Héctor Santana. El guion es prácticamente el mismo. Un medio local vinculó a Santana y al gobernador del estado, Miguel Ángel Navarro, con el empresario Sergio Carmona, conocido como “El Rey del Huachicol”.

El problema es que en muchos de estos escándalos mediáticos no se cuenta con evidencia de si las filtraciones son o no verdaderas.

El dilema es profundo. Los escándalos descarrilarán las ambiciones de ciertas facciones y llevarán a otras al poder. Sin embargo, lo harán a cambio de haber erosionado la legitimidad de su propio movimiento. En Morena, la competencia de corto plazo está debilitando la competitividad del partido en el largo plazo.

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Árbitro capturado

JAQUE MATE / Sergio Sarmiento /

REFORMA, 14 septiembre 2026;

"México no puede volver a una institución electoral alineada con el gobierno, incapaz de garantizar la necesaria imparcialidad en todo el proceso electoral". José Woldenberg, 13.11.2022

 No era necesario regresar a 1988, cuando Manuel Bartlett era secretario de Gobernación y presidente de la Comisión Federal Electoral; el nuevo régimen de partido hegemónico está logrando las mismas ventajas tras simplemente capturar a los árbitros electorales. Tanto el Instituto Nacional Electoral como el Tribunal Electoral respaldan hoy cualquier decisión que beneficie a la 4T.

El Consejo General del INE ha aceptado la validez de las "boletas planchadas", que aparecen sin doblez en las urnas pese a que físicamente no pudieron haber sido introducidas por la ranura superior. Antes, estas boletas se anulaban en automático, porque no podían provenir legalmente de los electores. Ahora serán enviadas al consejo distrital, que decidirá si las cuenta o no, sin que se hayan definido los criterios para la decisión.

Por votación dividida, 6-5, los consejeros del INE descartaron la compulsa de las listas de Servidores de la Nación -empleados de la Secretaría del Bienestar que hacen también trabajo político con los beneficiarios de programas sociales- y de los observadores electorales. Al eliminar la revisión será mucho más fácil que estos activistas se conviertan en observadores electorales. Hoy bastará con que declaren que no son Servidores de la Nación.

El INE ha cerrado los ojos ante las campañas anticipadas de los precandidatos de Morena. Los líderes del partido oficial niegan que los "recorridos" de sus aspirantes sean ilegales: "No estamos haciendo un llamado al voto, no estamos haciendo nada electoral, estamos haciendo presencia territorial", ha declarado Citlalli Hernández, titular de la Comisión de Elecciones de Morena. Andrés Manuel López Beltrán, "Andy", quien busca ser diputado federal por el VI distrito de Tabasco, ha dicho que sus recorridos no son "actos anticipados de campaña" ya que "no tienen otro objetivo más que informar a la ciudadanía".

El silencio ante las abiertas campañas anticipadas es consecuencia de que el INE ha sido cooptado por la 4T. Los tres consejeros que ingresaron en abril de 2026 son cercanos a Morena y a la actual consejera presidenta, Guadalupe Taddei, de inclinación morenista. Si bien antes había un equilibrio entre morenistas e independientes, ahora los primeros dominan el Consejo General. El independiente Arturo Castillo lo ha lamentado: "El INE parece haber claudicado en su función de vigilar y arbitrar las elecciones. En los últimos meses el árbitro ha renunciado a vigilar que los partidos políticos se sujeten a los tiempos electorales, a evitar que partidos y gobiernos se inmiscuyan en la organización y la observación de las elecciones, y a garantizar que solo se cuenten los votos válidos".

El Tribunal Electoral era la instancia que corregía las decisiones del INE y garantizaba que los comicios se apegaran a la ley. En 2024, sin embargo, después de que el gobierno de López Obrador impidió que el Senado nombrara a dos magistrados que faltaban, favoreció a Morena y garantizó a la coalición oficialista una mayoría calificada en el Congreso que no obtuvo en las urnas.

No fue necesario nombrar a Bartlett árbitro electoral. El gobierno simplemente colonizó el INE y el Tribunal Electoral. Hemos regresado así a un sistema que, para propósitos prácticos, es igual al que el gobierno usó para el "fraude patriótico" de Chihuahua de 1986 y el de la elección federal de 1988.

· ENIGH

 Respondí durante dos horas a la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares. Ninguna de las 105,718 viviendas seleccionadas puede ser omitida o reemplazada. Lo hice con honestidad, pero espero que ahora el INEGI respete la secrecía que promete. AMLO violó la confidencialidad de la información financiera de periodistas, Sheinbaum la privacidad de quienes tienen tarjetas del Bienestar.

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