El flamante golpe maestro de la FGR contra el huachicol fiscal resultó ser, al menos hasta ahora, un esperpento político que raya en la comedia negra. Cuando la fiscal Ernestina Godoy subió al atril a presumir bodegas llenas de secretos de seguridad nacional y un arsenal clandestino, la narrativa oficial urgía proyectar mano firme. Pero el castillo de naipes institucional se desmoronó en un suspiro.
Bastó que el equipo legal de la defensa, con Epigmenio Mendieta al frente, abriera los expedientes para reducir el temible arsenal a una bayoneta de 1954 y un espadín de cadete. Y por si fuera poco, demostraron que el flamante "nuevo hallazgo" no era más que una diligencia reciclada, sacada del polvo de febrero pasado.
Sin embargo, lo verdaderamente escandaloso no es la pésima escenografía de la fiscalía, sino lo que la defensa destapó al exigir que comparezca como testigo ni más ni menos que el almirante Rafael Ojeda Durán, exsecretario de Marina. El golpe sobre la mesa es lapidario: los documentos clasificados que la FGR le adjudica a los hermanos Farías Laguna no están firmados por ellos, sino por el propio exnúmero uno de la Armada, a quien ahora la fiscalía parece no encontrar por ningún lado.
Con este giro, la trama deja de ser un simple caso de corrupción aduanal para convertirse en una zona de alto voltaje político. Ya no se discute solamente el contrabando de combustible, sino qué tanto sabía la cúpula naval, qué se ocultó bajo el sello de seguridad nacional, y cómo se conecta todo esto con el homicidio del contralmirante Fernando Rubén Guerrero Alcántar, asesinado en Manzanillo a finales de 2024. Los hilos del poder están tan enredados que ya no caben en un boletín de prensa.
La neta es que ya estamos cansados de discursos heroicos y de fiscalías que venden humo. No necesitamos circos con presupuesto oficial, sino verdades profundas que resistan el peso de la ley, caiga quien caiga y se llame como se llame.
¿El supuesto golpe maestro anunciado con bombo y platillo era en realidad una diligencia reciclada de febrero, como exhibió la defensa, Sra. Godoy?
¿Y dónde se esconde el almirante Rafael Ojeda Durán?, la FGR no lo busca bien.
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