17 mar 2020

Columnas políticas hoy, martes 17 de marzo de 2020

Hugo López-Gatell, aseguró que se requieren 3 mil 500 millones de pesos para insumos que ayuden a combatir la epidemia del coronavirus, la cual podría durar 12 semanas....
Indicó que actualmente hay 82 personas con el virus en el País y más de 500 personas sospechosas.
Asimismo, ha habido evaluación de más de mil personas.
López-Gatell pidió no politizar el tema del Covid-19 y centrarse en la información técnica.
Esto luego que ayer legisladores de Oposición calificaran como un acto de ineptitud y de irresponsabilidad sus declaraciones al asegurar que de tener coronavirus, el Presidente no podría contagiar a más personas porque posee una "fuerza moral" y no de contagio.
"Me preocupa ver que se sumaron distintas voces muy legítimas creíbles, autorizadas, respetables que posiblemente motivadas por esta sensación de incertidumbre, de ansiedad natural, predecible y legítima hicieron juego desde esta perspectiva, el compromiso es centrarnos en lo técnico que me han depositado instancias para conducir la epidemia", señaló.
"Que se me vea como funcionario técnico y no se me trate de llevar a la esfera política, la cual no me interesa”.
Mmm.
Deberían voltear a ver modelo de Corea del Sur quien consiguió controlar la pandemia de coronavirus en un tiempo récord de solo una semana gracias al diagnóstico masivo de su población. 
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No cancela AMLO actos públicos solo los restringe..

16 mar 2020

Qué ha hecho Corea del Sur para frenar la curva del coronavirus en una semana

Qué ha hecho Corea del Sur para frenar la curva del coronavirus en una semana/Javier Valls Prieto, rof. en Derecho Penal especializado en regulación ética y jurídica de la inteligencia artificial y la robótica, Universidad de Granada.

The Conversation, Domingo, 15/Mar/2020
Corea del Sur ha conseguido controlar la pandemia de coronavirus en un tiempo récord de solo una semana gracias al diagnóstico masivo de su población. Parte de la estrategia ha consistido en distribuir una aplicación para móviles en la que, aportando los datos personales (domicilio, edad, sexo y teléfono o correo electrónico de contacto), se gestionaba la información sobre la enfermedad.
En caso de que el diagnóstico fuese positivo, al usuario se le ofrecía una cita para realizar el test. La prueba se llevaba a cabo en un punto de encuentro al que el usuario se desplazaba en coche, y donde los sanitarios hacían el test sin necesidad de salir del vehículo, de forma rápida y bastante segura. El paciente recibía el resultado a las 24 horas en su dispositivo.
Por si fuera poco, el gobierno de Corea del Sur tenía un canal de información en el que cada usuario podía conocer cómo de afectada se encuentra su zona de residencia.

La fórmula para resistir el confinamiento por el coronavirus

 La fórmula para resistir el confinamiento por el coronavirus/ José Antonio Muela Martínez, Profesor Titular Departamento de Psicología, Universidad de Jaén.

The Conversation, Lunes, 16/Mar/2020
Se gastan cantidades ingentes de dinero en el cuidado de los afectados, así como en su diagnóstico y tratamiento. Se invierte en investigación para encontrar una vacuna. Y todo ello es necesario, imprescindible, sí. Pero no es suficiente.
Al fin y al cabo no tenemos que combatir una infección, sino dos. No hay un patógeno, sino dos. El COVID-19 tiene un índice de contagio y un período de incubación conocidos, pero el otro agente infeccioso es mucho más contagioso, más rápido y más peligroso. Es el miedo.
Emerge ante pensamientos como: “Dicen que esta enfermedad afectará al 70% de la población, seguro que seré uno de ellos”. ¿Y cómo aplaco el miedo? Frecuentemente dando una respuesta ineficaz. Por ejemplo, uso mascarillas que a mí no me protegen, pero a cambio limito su uso a quien está realmente contagiado y las necesita. Puedo ir al supermercado con tres carritos para llenarlos con lo que quede de pollo –que no me gusta–, además de todo el estante de yogures –aunque al final tenga que tirarlos cuando caduquen–, y, por supuesto, todo el papel higiénico que sea capaz de coger.

La prueba de estrés pandémica

La prueba de estrés pandémica/ Raghuram G. Rajan, former Governor of the Reserve Bank of India, is Professor of Finance at the University of Chicago Booth School of Business and the author, most recently, of The Third Pillar: How Markets and the State Leave the Community Behind.
Project Syndicate, Lunes, 16/Mar/2020
La pandemia del coronavirus ha tomado al mundo por sorpresa y ahora expondrá las flaquezas económicas subyacentes sea donde estén. Pero la crisis también nos recuerda que vivimos en un mundo profundamente interconectado. Si la pandemia tiene algún aspecto positivo es la posibilidad de una reformulación muy necesaria del diálogo público que centre la atención en los más vulnerables de la sociedad, en la necesidad de una cooperación global y en la importancia del liderazgo y la experiencia profesional.
Más allá del impacto directo en la salud pública, una crisis de esta magnitud puede desatar por lo menos dos tipos directos de golpe económico. El primero es un golpe a la producción, debido a la alteración de las cadenas de suministro globales. Suspender la producción de sustancias químicas farmacéuticas básicas en China altera la producción de drogas genéricas en la India, lo que a su vez reduce los envíos de medicamentos a Estados Unidos. El segundo golpe es a la demanda: en tanto la gente y los gobiernos toman medidas para desacelerar la propagación del coronavirus, el gasto en restaurantes, centros comerciales y destinos turísticos se derrumba.
Pero también está el potencial de las repercusiones indirectas, como la reciente caída de los precios del petróleo luego de que Rusia y Arabia Saudita no lograran llegar a un acuerdo sobre recortes coordinados de la producción. En tanto éstas y otras sacudidas se propaguen, las pequeñas y medianas empresas ya bajo presión podrían verse obligadas a cerrar, lo que deriva en despidos, pérdida de la confianza de los consumidores y mayores reducciones del consumo y la demanda agregada.
Es más, rebajas de calificaciones o incumplimientos de pago de entidades sumamente apalancadas (los productores de energía de esquisto en Estados Unidos; los países en desarrollo dependientes de las materias primas) podrían conducir a mayores pérdidas en el sistema financiero global. Eso podría restringir la liquidez y el crédito, y disparar un ajuste dramático de las condiciones financieras que hasta ahora han respaldado, y mucho, el crecimiento.
El desfile de posibilidades nefastas podría continuar. El punto más esencial a recordar es que la economía mundial nunca se recuperó plenamente de la crisis financiera global de 2008, y que nunca se abordaron por completo los problemas subyacentes que produjeron aquel desastre. Por el contrario, los gobiernos, las empresas y los hogares en todo el mundo han acumulado más deuda, y los responsables de las políticas han minado la confianza en el sistema de comercio e inversión global.
Sin embargo, aunque el mundo empezó con una mano débil, nuestra respuesta a la crisis del COVID-19 podría ser mucho mejor de lo que ha sido. La tarea inmediata es limitar la propagación del virus a través de pruebas generalizadas, cuarentenas rigurosas y distanciamiento social. Los países más desarrollados deberían estar bien posicionados para implementar estas medidas; sin embargo, Italia se ha visto sobrepasada por la epidemia –y la respuesta de Estados Unidos no ha inspirado precisamente confianza.
De cara hacia adelante, a menos que el coronavirus se erradique a nivel global, siempre puede regresar, o inclusive convertirse en una alteración estacional. Si no se descubre un tratamiento efectivo pronto (la droga antiviral remdesivir de Gilead actualmente parece prometedora), todos los países tendrán que elegir entre encerrarse por completo o impulsar un esfuerzo global para erradicar el virus. Considerando que lo primero es imposible, lo segundo parece la opción natural. Pero esto exigirá un grado de liderazgo y cooperación global que escasea en abundancia. La presidencia del G20 actualmente está en manos de Arabia Saudita, que está sumida en disputas internas y externas; y la administración del presidente norteamericano, Donald Trump, ha repudiado la acción multilateral desde el principio.
Aun así, algunos países clave podrían lograr mucho si dieran un paso al frente y lideraran una respuesta global, persuadiendo inclusive a más países sobre el valor de la cooperación. Por ejemplo, los países que han sido relativamente exitosos a la hora de manejar la epidemia, como China y Corea del Sur, podrían compartir las mejores prácticas. Y en tanto los países individuales empiezan a controlar el coronavirus al interior de sus fronteras, podrían enviar recursos ociosos a los países que necesitan personal médico más experimentado, respiradores, kits de prueba, mascarillas y cosas por el estilo.
Es más, finalmente se podría persuadir a China y a Estados Unidos de que revirtieran los recientes aumentos arancelarios y prescindieran de las amenazas de nuevos aumentos (como a los autos). Si bien una reducción temporaria de los aranceles no serviría de mucho para mejorar la inversión transfronteriza, al menos ofrecería un pequeño impulso a la actividad comercial. Por otra parte, un acuerdo podría mejorar el sentimiento comercial sobre la recuperación post-pandemia.
Al interior de los países, la tarea inmediata –después de implementar medidas para contener el virus- es respaldar a aquellos que están en la economía informal o con trabajos esporádicos cuya supervivencia se verá alterada por las cuarentenas y el distanciamiento social. Quienes son más vulnerables económicamente también tienden a ser aquellos que carecen de acceso a la atención médica. Por lo tanto, como mínimo, los gobiernos deberían ofrecer transferencias de dinero a estos individuos –o a todos, si las poblaciones vulnerables son difíciles de identificar- así como una cobertura por gastos médicos relacionados con el virus. De la misma manera, tal vez haga falta una moratoria sobre el pago de algunos impuestos para ayudar a las pequeñas y medianas empresas, así como garantías de préstamos parciales y otras medidas para mantener el flujo de crédito.
En los países desarrollados, en particular, la pandemia pronto revelará que mucha gente se ha sumado a las filas de la precariedad laboral en los últimos años. Este grupo tiende a estar conformado por jóvenes, e incluye a muchas personas que viven en lugares “abandonados”. Por definición, quienes están en una condición de precariedad laboral carecen de las capacidades o de la educación necesarias para garantizarse empleos estables con beneficios y, por ende, tienen una participación menor en “el sistema”. Las transferencias de dinero enviarían el mensaje de que al sistema todavía le importa. Pero, por supuesto, será necesario hacer muchas más cosas para expandir la red de seguridad social y brindarles nuevas oportunidades a los marginados económicamente.
Los partidos y los líderes populistas han capitalizado políticamente la situación de la marginalidad laboral, pero no han podido cumplir sus promesas –inclusive donde realmente ejercen el poder-. La pandemia puede aquí también tener un aspecto positivo. Los gobiernos que han debilitado a las agencias de prevención de desastres y a los protocolos de alerta temprana en vigencia hoy se dan cuenta de que, después de todo, necesitan profesionales y expertos. El COVID-19 ha sido rápido para exponer el amateurismo y la incompetencia. Si a los profesionales se les permite hacer su trabajo, pueden restablecer parte de la confianza perdida de la población en el establishment.
En la arena política, un establishment profesional más creíble tendrá la oportunidad de impulsar políticas sensatas que aborden los problemas que enfrenta la gente en situación de precariedad laboral sin dar lugar a una lucha de clases. Pero estas oportunidades no durarán para siempre. Si los profesionales no logran capitalizarlas, la pandemia no ofrecerá ningún aspecto positivo –sólo más miedo, división, caos y miseria.

La pregunta a modos de un “periodista” de Palacio Nacional...

La pregunta a modos de un “periodista” de Palacio Nacional...-Buenos días, presidente; buenos días, funcionarios.
Veintiocho columnistas y reporteros dependientes de periódicos y portales de internet son los que ahora forman parte del staff de la desinformación en México. En ese sentido, presidente, yo quisiera decirle algunos datos a la gente que nos escucha, le voy a dar un reporte de fallecimientos por día en el mundo, cosa que no hacen los reportes en México, no sé si en otros países del mundo.
Tuberculosis, tres mil 14; hepatitis B, dos mil 430; neumonía, dos mil 216, VIH/sida, dos mil 110; Malaria, dos mil dos; shigelosis, mil 644, causa diarrea severa, mata a niños jóvenes; rotavirus, mil 233.
Influenza, que en el 2009 obviamente el gobierno del PAN, encabezado por Felipe Calderón, causó un desastre económico, han muerto mil 27 personas; norovirus, 546, bicho del vómito, mata a niños en países pobres; tosferina, 440; tifoidea, 396; cólera, 392; meningitis, 329; sarampión, 247; rabia, 162; fiebre amarilla, 82; y hoy la enfermedad de moda, el coronavirus, COVID-19, solamente han muerto 56 personas alrededor del mundo.
Y ahorita sostengo el tema de dónde extraje esta cifra, para que al rato no digan que estoy volando; equinococosis, 53; dengue, 50; hepatitis A, 20; varicela, 12; enfermedad del sueño, 10; ébola, 53; SARS, 32; MERS, 23.

Cantos milenarios/Enrique Krauze

Cantos milenarios/Enrique Krauze  REFORMA,  20 septiembre 2026; La aparición de un gran libro renueva la esperanza. Más aún si reivindica la...