28 ago 2026

La batalla en Morena y Palacio por las candidaturas de 2027

El poder no se hereda para compartirse; se ejerce. Y en los pasillos de Palacio Nacional ya se respira la asfixia anticipada de una nueva elección hacia el 2027

 Como bien apunta hoy Mario Maldonado en su columna en El Universal ( La batalla en Morena y Palacio por las candidaturas de 2027), Claudia Sheinbaum ha cerrado las puertas con llave y ha mandado un mensaje directo a las estructuras formales de Morena: las encuestas llevarán el logo del partido, pero la última palabra lleva su firma.

Imaginen la escena. Una dirigencia nacional reducida a labores de escritorio y operación interna, mientras en una sala contigua, un grupo ultracompacto mide lealtades con bisturí bajo la mirada de Citlalli Hernández y el despacho presidencial. 

No se buscan simplemente candidatos populares; se buscan futuros gobernadores incondicionales que no conviertan sus estados en feudos autónomos rumbo al 2030.

Pero hay un detalle fundamental en esta radiografía que no se lee en la columna y que resulta clave para entender el blindaje. Las nuevas candidaturas fueron sometidas a un proceso de investigación exhaustiva bajo la lupa de Omar García Harfuch. Quizá no llegaron al extremo de pasarlos por el polígrafo, pero la revisión de antecedentes fue implacable. La instrucción es muy clara: la Presidenta no quiere que le metan gol con perfiles vulnerables.

Y es justo ahí, donde se concentra tanto poder, donde el fuego amigo quema más rápido. Las chispas ya saltaron entre la vieja guardia del obradorismo duro, con Jesús Ramírez Cuevas a la cabeza, y los nuevos guardianes de la puerta presidencial, Carlos Augusto Morales e Iván Silva. 

Comenta Mario que ya hubo gritos, exigencias directas a la Presidenta y hasta amagos de renuncia cuando Ramírez intentó colar a Palacio perfiles cuestionados.

 La línea roja quedó tatuada en el suelo: en la segunda mitad de este sexenio, nadie opera por la libre.

Sin embargo, el verdadero drama no se está escribiendo en estas intrigas palaciegas. Mientras las cúpulas se apuñalan por el pastel de las 17 gubernaturas, las clases medias de las grandes ciudades están empacando sus votos hacia otra parte. 

El desencanto urbano es escandaloso y los números que hoy se revisan ya proyectan una pesadilla matemática: el adiós casi inminente a la mayoría calificada en San Lázaro.

Al final del día, la verdadera batalla de 2027 no será por quién gana la candidatura interna, sino por rescatar a esos electores que se están escurriendo de las manos, justo mientras en el partido pelean por el control total.

Recomiendo leer a Mario ..(abajo).

La batalla en Morena y Palacio por las candidaturas de 2027/Mario Maldonado

El Universal, | 28-08-26 |

La presidenta Claudia Sheinbaum tomó el control de las 17 candidaturas de Morena para 2027. Revisa las encuestas y mantiene comunicación permanente con Citlalli Hernández, presidenta de la Comisión Nacional de Elecciones, para evaluar perfiles y definir quiénes encabezarán las coordinaciones estatales de Defensa de la Transformación.

La presidenta del partido, Ariadna Montiel, no está muy contenta con el escaso margen de maniobra que ha tenido en la selección de candidatos. Su dirigencia se ha reducido a la operación política interna, mientras Citlalli concentra las alianzas y la revisión de los aspirantes. La última palabra está en Palacio Nacional.

Fuentes de la Presidencia y Morena aseguran que Sheinbaum ha recibido personalmente a buena parte de quienes aspiran a competir. Los encuentros se realizan con un grupo reducido de colaboradores y van más allá de medir capacidades electorales. La Presidenta quiere conocer directamente a quienes gobernarán durante la segunda mitad de su sexenio y participarán en la sucesión de 2030.

Los futuros gobernadores llegarán con su aval y, si ganan, le deberán la candidatura. Sheinbaum busca evitar que las administraciones estatales se conviertan en territorios autónomos o cuotas heredadas y reducir la influencia de los mandatarios salientes, varios de los cuales pretenden imponer sucesores para conservar negocios, posiciones y protección política.

El control de las encuestas es una pieza centralAhí aparece Iván Silva Yanome, fundador de Heurística Comunicación, consultora que participó en las campañas presidenciales de 2018 y 2024 y desde hace años opera para Morena. Silva trabaja cerca de la oficina presidencial y analiza mediciones, escenarios y perfiles. Ese acceso lo convirtió en uno de los operadores más influyentes del círculo de Sheinbaum. Sin embargo, comienza a ser tóxico por las investigaciones que enfrenta en Estados Unidos y porque empresarios que aportaron a las campañas lo tienen en la mira ante el incumplimiento de compromisos que, aseguran, asumió con ellos.

Junto a Silva se encuentra Carlos Augusto Morales, secretario particular de la Presidenta y colaborador suyo desde el gobierno de la Ciudad de México. Ambos procesan información, contienen presiones y comunican decisiones delicadas. Esa función los enfrentó recientemente con Jesús Ramírez Cuevas, coordinador de Asesores de la Presidencia y cabeza de uno de los grupos más activos del ala radical de la 4T.

Según fuentes de Palacio Nacional, Ramírez Cuevas ha gestionado el ingreso al recinto de personajes interesados en acercarse al gobierno y al proceso electoral. Entre ellos habría perfiles cuestionados y algunos con investigaciones abiertas. Cuando Sheinbaum fue informada, envió a Carlos Augusto e Iván Silva para advertirle que no podía continuar actuando por su cuenta y que, si pretendía hacerlo, debía presentar su renuncia.

El encuentro subió de tono. Ramírez exigió escuchar la instrucción directamente de la Presidenta y pidió hablar con ella. El episodio no terminó en una salida, pero dejó expuesta la disputa por los accesos a Palacio y la interlocución con los aspirantes.

Ramírez Cuevas y Carlos Augusto mantienen influencia sobre distintos grupos, pero ya no operan bajo la misma lógica. El primero conserva vínculos con cuadros políticos, medios y sectores del obradorismo más duro. El secretario particular responde directamente a Sheinbaum y funciona como filtro de su oficina. Silva, aunque sobrado y soberbio, según lo describen sus compañeros, aporta la información electoral con la que se toman varias decisiones.

En el Congreso también se mueven intereses. Ricardo Monreal y Adán Augusto López buscan colocar aliados en las listas legislativas, alcaldías y gobiernos estatales. Ambos tienen estructuras y compromisos acumulados, pero su margen para intervenir en las gubernaturas será menor. Los gobernadores también presionan, mientras el Verde y el PT buscan reservar posiciones para mantener la alianza.

Morena presentará las encuestas como el método para elegir candidatos, pero Sheinbaum no necesariamente postulará a quienes aparezcan en primer lugar. La decisión dependerá también de la lealtad, los antecedentes, el reparto entre mujeres y hombres, los acuerdos con los aliados y el riesgo de entregar un estado a un grupo con agenda propia.

Lo más preocupante para Palacio no está en las gubernaturas. Las encuestas encargadas por la Presidencia y Morena revelan una pérdida acelerada de apoyo entre las clases medias que votaron por Sheinbaum en 2024. En algunas capitales y grandes ciudades, el giro de ese electorado es descrito como escandaloso.

Morena puede conservar gubernaturas como Sinaloa, pese a dos años de violencia y los señalamientos contra Rocha Moya y su grupo. El problema está en las grandes ciudades, donde podría perder distritos federales decisivos. La dirigencia prácticamente da por perdida la mayoría calificada y concentra sus cálculos en conservar, con sus aliados, el control de la Cámara de Diputados. Esa es otra razón por la que Sheinbaum decidió tomar el control del proceso de 2027.




No hay comentarios.:

La batalla en Morena y Palacio por las candidaturas de 2027

El poder no se hereda para compartirse; se ejerce. Y en los pasillos de Palacio Nacional ya se respira la asfixia anticipada de una nueva el...