16 sept 2026

Las columnas políticas hoy, miércoles 16 de septiembre de 2026

¿Qe pasó ayer en Morena?….

El ajedrez político rumbo a 2027 ya no es una promesa; tiene rostros, nombres y un hilo conductor innegable: el peso de los gobernadores en turno para heredar el bastón de mando. Como bien desentraña la columna Templo Mayor del diario Reforma, las tres cartas fuertes de Morena son, ni más ni menos, los perfiles que impulsaron los Ejecutivos estatales.

Hablemos primero del paraíso caribeño. En Quintana Roo, la estafeta quedó en manos del senador Eugenio “Gino” Segura. Su ascenso es la consolidación del proyecto de la gobernadora Mara Lezama, quien lo cobijó desde sus veintes en el ayuntamiento de Benito Juárez. Pero esta jugada, según Reforma, es de carambola: por un lado, le dibuja una sonrisa a Jorge Emilio González, al perfilar a un aliado del Partido Verde; por otro, asesta un golpe seco al "Grupo Tabasco", al dejar en el camino a Rafael Marín Mollinedo, un hombre cercanísimo a López Obrador. Todo esto, mientras la bandera de la austeridad ondea a media asta, opacada por el eco de los 35 viajes al extranjero que Segura ha compartido con la mandataria en cómodos vuelos privados, y que Reforma ha documentado muy bien..

En Zacatecas todo queda en familia..

El viaje nos lleva después a Zacatecas, donde la política se lee en clave familiar. La senadora Verónica Díaz se perfila para suceder a David Monreal, manteniendo el feudo intacto. Y es que, al haber estado casada con Luis Enrique Monreal, la decisión deja la candidatura literalmente "en familia". El costo de esta herencia, sin embargo, es un descontento interno palpable y un divorcio político en puerta con aliados históricos como el Partido del Trabajo.

Finalmente, en el norte, Baja California nos cuenta la historia de la pupila que busca la silla grande. Julieta Ramírez, quien inició como secretaria particular de la gobernadora Marina del Pilar Ávila, es hoy la abanderada. Sin embargo, Reforma añade un par de matices intrigantes a la crónica: un sutil distanciamiento táctico reciente entre la candidata y su ex jefa ante las coyunturas locales, y un detalle fronterizo que no pasa desapercibido. Aunque libró los filtros internos sin problemas de visado, su ríspida relación con las autoridades estadounidenses promete ser un fantasma a vigilar durante la campaña.

En resumen, los tres nombramientos confirman una apuesta clara por la continuidad de los grupos locales de poder. Pero la verdadera contienda para estas figuras no estará en las urnas, sino en el reto titánico de zurcir las heridas, calmar los egos y evitar que las fracturas con los desplazados terminen por descarrilar sus campañas.

Falta Chihuahua, la disputa es entre Pérez Cuellar y Andrea Chávez, y en Nuevo Léon la quiere Tatiana, y en SLP es otra historia..

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Las columnas políticas hoy, miércoles 16 de septiembre de 2026

BAJO RESERVA/ El Universal

Nos hacen notar que ha iniciado el regreso de las “corcholatas” que perdieron la contienda interna en Morena en busca de ser candidatas o candidatos a alguna de las 17 gubernaturas en 2027. El pasado lunes, incluso antes de que se conociera que Carlos Torres Piña encabezaría la defensa de la 4T en Michoacán, la senadora morenista Reyna Celeste Ascencio Ortega solicitó reincorporarse a su escaño y dieta. Nos comentan que de los nueve legisladores guindas, se prevé que más de la mitad regresen sin pena ni gloria a los cálidos brazos del Senado, que los recibe con sus dietas, su fuero y los brazos abiertos.

El camarada Marx lanza reto al secretario Mario Delgado

Marx Arriaga, exdirector general de Materiales Educativos de la SEP, retó al secretario de Educación Pública, Mario Delgado, a mandar a sus hijos a una escuela del Conafe, que brinda educación básica mediante educadores comunitarios en pequeñas localidades rurales, indígenas y de alta marginación, si considera que ese modelo ofrece tan buena educación. El exfuncionario llamó al modelo “educación pobre para gente pobre” y denunció pagos a profesores inferiores a tres mil pesos mensuales, mientras las comunidades sostienen los salones. Para don Marx, eso es “neoliberalismo educativo”. Que el secretario respalde las bondades del modelo con una inscripción familiar, retó. Según Arriaga, la comunidad pone la escuela, el maestro subsidia con su sueldo y el Estado aporta sus felicitaciones. Don Marx le pide a Delgado una prueba de fe: que inscriba a los suyos en ese paraíso educativo. Vaya que el camarada Marx se ha convertido en una piedrita en el zapato de don Mario.

¡Ya siéntese, señor!

Nos cuentan que la propuesta del gobernador de Baja California Sur, Víctor Manuel Castro Cosío, de nacionalizar la banca y las navieras, ha causado rechazo entre propios y extraños al régimen de Morena. Hasta el coordinador morenista, Ricardo Monreal, se sorprendió con la propuesta de su correligionario, y sólo atinó a decir: “No sé por qué proponen esas cosas tan, tan…”. El líder priista en San Lázaro, Rubén Moreira, afirmó que esas propuestas ya fallaron en el pasado y “se pone en riesgo la inversión futura”. Por lo que se ve, la propuesta de don Víctor se quedará en el pasado, como las nacionalizaciones priistas del siglo pasado. ¡Ya siéntese, señor!

Gira presidencial por dos focos rojos

Nos hacen notar que este fin de semana la presidenta Claudia Sheinbaum acudirá a Chihuahua y Sinaloa, dos estados donde la seguridad será tema obligado. En Chihuahua, la visita ocurre en medio de la polémica que la enfrentó con la gobernadora panista, Maru Campos, por la participación de agentes de la CIA en un operativo coordinado por autoridades estatales. En Sinaloa, la violencia no da tregua tras la captura de Ismael “El Mayo” Zambada y la disputa entre facciones de Los Chapitos. Dos paradas, pues, con sendos pendientes de seguridad para el gobierno federal.

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Templo Mayor/ REFORMA

ALGO TIENEN en común los tres nuevos precandidatos de Morena: que son justamente los que querían los actuales gobernadores o al menos eso parece.

EN EL CASO DE Baja California, Julieta Ramírez, la "Coordinadora" designada, fue secretaria particular de la gobernadora Marina del Pilar Ávila, aunque cuentan que en las últimas semanas tomó distancia debido a los problemas que agobiaban a su ex jefa. Seguramente en la revisión de expedientes, incluidos los de seguridad nacional, a Julieta no le encontraron problemas de visado a pesar de que hay muchas evidencias de que no son muy buenas sus relaciones con los estadounidenses. A ver si no brinca en plena campaña alguna sorpresa.

EN TANTO en el Zacatecas de los Monreal, la designada resultó ser Verónica Díaz, quien tenía la bendición del gobernador David Monreal, su ex cuñado pues ella estuvo casada con Luis Monreal. Todo queda en familia... como siempre.

Y PARA Quintana Roo, finalmente Mara Lezama logró imponer a su ahijado político Eugenio "Gino" Segura, a quien ha tenido en su equipo desde el ayuntamiento de Benito Juárez y luego en la Secretaría de Finanzas del estado siendo un veinteañero. Tan cercana es la relación que viajaron al menos 35 veces juntos al extranjero, en los vuelos privados que tanto disfruta la morenista, pero quien más contento debe estar como si tuviera juguete nuevo es el Niño Verde, Jorge Emilio González, pues Gino es uno de sus allegados.

EN EL CASO quintanarroense no puede ignorarse el hecho de que fue derrotado uno de los más cercanos a AMLO: Rafael Marín Mollinedo, ex titular de Aduanas. Sin duda, un fuerte golpe para el Grupo Tabasco.

EN LA CEREMONIA de anoche de El Grito de Independencia, hubo varios "¡Vivas!" que no se dijeron, pero sin duda estaban listos para ser lanzados desde el balcón de Palacio Nacional.

¡Viva la austeridad republicana!

¡Vivan los jets privados!

¡Vivan los políticos sin visa!

¡Vivan los almirantes inocentes!

¡Viva Segalmex y su siembra de abundancia!

¡Vivan Dos Bocas, el AIFA y el Tren Maya!

¡Viva el sistema de salud mejor que el de Dinamarca!

¡Viva la Megafarmacia!

¡Viva el desabasto de medicamentos!

¡Viva el huachicol del bienestar!

¡Viva el sargazo!

¡Vivan los libros de texto sin matemáticas!

¡Viva la Nueva Escuela Mexicana!

¡Viva el precio subsidiado de la gasolina!

¡Viva el carro Olinia!

¡Viva el acordeón!

¡Vivan las encuestas que nos dieron chamba!

¡Viva la Cuarta Transformación del INE!

¡Viva el chocolate del bienestar!

¡Vivan los 10 de Sinaloa!

¡Viva La Chingada!

¡UFFF, tantos "vivas" quedaron sin decirse! Pero bueno, pese a estos vivas y a los que sí se dijeron anoche...

¡Vive México!

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Estrictamente Personal

Morir joven/Raymundo Riva Palacio

El Financiero, 

Claudia Tacoronte, una joven estudiante española de 21 años que tenía un mes de haber llegado a México para un intercambio académico de seis meses con la Universidad Autónoma de Morelos, fue asesinada el sábado en Cuautla, aparentemente por un joven que, suponen las autoridades, trató de robarla y que, al defenderse, la apuñaló. Claudia, que no sabemos si sabía que los feminicidios son un cáncer que padece Morelos hace varios años, llegó a pensar que podía morir lejos de su patria, como tampoco sabemos si su asesino, sabía que quién era. Aunque estas reflexiones carecen de importancia judicial, no así el fenómeno de la violencia juvenil en México, donde el homicidio pasó a ser la principal causa de muerte de los jóvenes en 2010.

Nos acercamos a los 30 años de una sociedad profundamente deteriorada en su cohesión social, su estado de Derecho y su capacidad institucional. Son tres generaciones cuya trayectoria de vida se interrumpió violentamente antes de que hubiera comenzado plenamente. ¿Qué tipo de sociedad produce este fenómeno juvenil donde morir violentamente se ha convertido en una probabilidad estadísticamente significativa? Los homicidios constituyen, de acuerdo con el INEGI, en la principail causa de muerte de jóvenes entre los 15 y 34 años, y siete de cada 10, como agravante, se cometieron con arma de fuego.

Se puede argumentar, como lo han sugerido expertos, que si un país tiene muchos homicidios juveniles durante un año, es un problema de seguridad, pero si los tiene durante una década, concentrados en determinados grupos de edades, grupos sociales y regiones, lo que se tiene enfrente es un problema social y político mucho más profundo. Esto es reforzado por el hecho que los estados donde más impacto ha causado la violencia en los jóvenes es en Guanajuato, estado de México, Chihuahua, Baja California y Sinaloa, entidades que han estado siempre presentes en la espiral de fuego en la que ha estado el país a lo largo del siglo.

Estos estados muestran las pinceladas de lo que han sido las guerras contra los cárteles y sus luchas intestinas, como podría argumentarse en el caso de Baja California, donde el fenómeno comenzó con los narcojuniuors en la época de la gloria criminal del Cártel de Tijuana, encabezado por los hermanos Arellano Félix, que ensangrentó el país en los 90, o Guanajuato, donde se siguen peleando los cárteles de Santa Rosa de Lima y Jalisco Nueva Generación por el huachicol. Chihuahua, que tiene una de las rutas más lucrativas para el crimen organizado, ha estado hace décadas en lo alto de las preocupaciones institucionales sin importar la evolución criminal, como también Sinaloa, donde cualquier explicación de las raíces y desarrollo de sus actividades delincuenciales, es redundante.

Esto es lo que llamó en 2012 José Manuel Valenzuela Arce, investigador del Colegio de la Frontera Norte el “juvenicidio”, un concepto que acuñó al analizar las características estructurales y sistémicas de los asesinatos de los jóvenes, como crímenes que no eran aislados, sino como parte de una eliminación constante de ese grupo poblacional, que llevaba a la normalización de la violencia. “Andaban en algo” ha sido una frase con la que hemos deshumanizado a los jóvenes asesinados, culpando a las víctimas, convirtiendo una anomalía en parte del funcionamiento ordinario de la sociedad.

Más preocupante que haya homicidios, de si sumamente grave, es lo que significa que mueran jóvenes de manera violenta y que el fenómeno se vuelva estructural y relativamente normalizado, sin reparar en que había razones que les habían pavimentado el camino a la muerte: pobreza extrema, marginación, familias fragmentadas y falta de oportunidades, a lo que se ha agregado desde hace más de 15 años, el reclutamiento forzado por el crimen organizado.

Esto es lo que llamó el expresidente Andrés Manuel López Obrador como “atender” las causas de la violencia para justificar el abandono del Estado del territorio, entregándoselo a los cárteles de las drogas, que contratastaba con los expresidentes Felipe Calderón, que también habló de “atender” las causas que empujaban a los jóvenes al crimen organizado, y Enrique Peña Nieto, que abandonó causas y combate, por lo que en la segunda parte de su sexenio, la violencia se disparó. La presidenta Claudia Sheinbaum ha retomado el discurso de su antecesor, pero ha utilizado una estrategia que está más cerca de Calderón y en las antípodas de la de López Obrador.

La violencia entre los jóvenes tiene una correlación con las estrategias de seguridad que se han implentado en el siglo. Durante el gobierno de Vicente Fox los números de homicidios no habían levantado las alertas rojas por una razón: no se combatió a los cárteles, que en ese entonces se dividían el país en dos -el Cártel del Pacífico y el Cártel del Golfo-, y la Federación, que encabezada el Cártel de Sinaloa, aún no se desintegraba. Calderón actuó para recuperar territorios controlados por el narco -80 municipios aproximadamente-, mediante una estrategia que disparó las estadísticas de muertes. Su punto de inflexión fue mayo de 2011, pero Peña Nieto abandonío la estrategia, pensando que la violencia bajaría. Gran error.

Le entregó a López Obrador un país bañado de sangre, que por seguir la misma estrategia, aumentó la violencia y las muertes. En 2013, el “juvenicidio” era inequívoco: los homicidios en ese grupo demográfico representaban el 28.7% de las muertes, contra el 16.6% de los accidentes de tráfico. Para 2018, los homicidios entre los jóvenes se incrementó a 31.3%. Al entregar el poder López Obrador a Sheinbaum, se habían reducido los homicidios en el grupo de hombres de 15 a 24 años, pasando al segundo lugar después de accidentes de tránsito, pero no así en el grupo de 25–34 años, los homicidios fueron la primera causa de muerte entre hombres.

No se han logrado desplazar las causas de violencia del centro de la mortalidad juvenil, particularmente en los hombres, pero hemos perdido la capacidad de asombro, porque han aparecido mecanismos de adaptación: primero: la sociedad se horroriza; después: se acostumbra; finalmente: deja de preguntar. La muerte de los jóvenes la hemos deshumanizado cuando se mexicanos ordinarios se trata, a quienes les damos el tratamiento de estadística. No es así cuando son prominentes o pertenecen a las clases socioeconómicamente privilegiadas, o cuando sucede con extranjeros, como Claudia Tacoronte, donde le damos un valor que le quitamos a miles de jóvenes mexicanos asesinados en las calles mexicanas, sin entender colectivamente que sus muertes son un indicador de futuro perdido.

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El Niño Verde le ganó al Niño Guinda /Carlos Loret de Mola

El UniveRSal,

“Este año tenemos que cerrar con 500 millones en Quintana Roo, pero déjame ver ahorita, voy a hablar con Gino”, dice Amílcar Olán en la primera tanda de grabaciones telefónicas de El Clan que revelamos en Latinus hace tres años. Gino es Eugenio Segura Vázquez, en ese momento secretario de Finanzas de Quintana Roo y quien ayer fue ungido candidato de Morena al gobierno de ese estado.

El nombre de Gino aparece cuando menos en tres llamadas telefónicas de Amílcar Olán. Gino era el enlace de la gobernadora Mara Lezama. Amílcar era en enlace de Andy López Beltrán. Así fluyeron cientos de millones de pesos hacia El Clan de Andy López Beltrán, en contratos para surtir medicinas.

El candidato Gino Segura, al igual que la actual gobernadora, son piezas leales a Jorge Emilio González Martínez El Niño Verde, dueño del Partido Verde Ecologista de México.

Desde las elecciones para gobernador de 2021, la candidatura al gobierno de Quintana Roo fue una posición concedida por Morena al Partido Verde Ecologista de México (PVEM), a cambio de que se volviera su aliado electoral y su comparsa política que le diera la supermayoría en la Cámara de Diputados y en la Cámara de Senadores. La negociación fue sellada con Jorge Emilio González Martínez “El Niño Verde”, dueño del PVEM, que fundó su padre, Jorge González Torres. El Niño Verde vive en Quintana Roo, y tiene muchos negocios y propiedades ahí. Por eso para El Niño Verde el control de Quintana Roo es estratégico.

Todo debía ser miel sobre hojuelas. En el gobierno y en Morena ya sabían que esa posición era para sus aliados del Verde y que el candidato sería Gino Segura. El año pasado, los dos juniors más famosos de la política mexicana se habían puesto de acuerdo: Andy López Beltrán y Jorge Emilio González Martínez. El Niño Guinda y el Niño Verde. Se lo adelanté en estas Historias de Reportero en agosto de 2025.

Pero conforme se fue acercando la fecha de la definición de la candidatura, ese pacto se tambaleó. El expresidente López Obrador y su junior decidieron apoyar la aspiración de alguien que es lo más cercano a un familiar para ellos: Rafael Marín Mollinedo, el controversial director de Aduanas en el gobierno de AMLO. Y echaron toda la carne al asador. El operador de esa aspiración, como publiqué hace dos semanas en esta columna, fue el senador Alejandro Esquer, exsecretario particular de López Obrador en Palacio Nacional y protagonista del escándalo del “carrousel de cash” cuando apareció en videos formándose repetidamente en sucursales bancarias para ir depositando efectivo en montos menores para evadir las alertas antilavado de dinero.

Pero les ganó el Niño Verde. El régimen respetó el pacto original. Según las distintas fuentes con las que hablé para esta columna, en los últimos días AMLO y Andy cedieron. Marín Mollinedo aceptó el resultado. Morena le ratificó el control de Quintana Roo al Niño Verde y todos tranquilos porque Gino Segura será el candidato. Él se comprometió a garantizar todos los arreglos.

Para la poesía de los principios queda el registro de la firme alianza entre Morena y el Verde.

Saciamorbos

Se siguen anunciando candidaturas de Morena a gobiernos estatales y la presidenta parece una jugadora marginal en el partido en el poder. Una más.

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El viejo socio de Octavio Romero y los contratos del Infonavit/Mario Maldonado

El Universal, 

La relación entre Octavio Romero y Marcos Herrería incluye una sociedad privada en Tabasco, su paso conjunto por Pemex y ahora el Infonavit. Esa cercanía, que raya en complicidad, adquiere otra dimensión al revisar los contratos de vivienda. Herrería firmó cuatro convenios por 2,983 millones de pesos con una empresa que construirá, entre otros proyectos, 1,854 casas en un terreno de la consuegra de Romero.

Herrería, antiguo socio y colaborador de confianza de Romero, hoy ocupa una posición clave en Infonavit Constructora. Ambos participaron entre 2012 y enero de 2018 en La Mercocha, una empresa agropecuaria, antes de su llegada al gobierno federal.

Con Andrés Manuel López Obrador en la Presidencia, aquella cercanía se trasladó a Pemex. Romero llegó a la Dirección General en diciembre de 2018 y Herrería terminó convertido en una pieza relevante de su administración, al frente de una de las áreas más relevantes de la petrolera.

El cambio de sexenio tampoco los separó. Claudia Sheinbaum envió, a regañadientes, a Romero al Infonavit y Herrería volvió a convertirse en uno de sus operadores. De socios en Tabasco pasaron a Pemex y de Pemex al Infonavit

Por lo menos uno de los contratos bajo sospecha devuelve la historia a Tabasco. Grupo Qvick, Arquitectura, Ingeniería y Auditoría suscribió entre julio y noviembre de 2025 cuatro convenios con Infonavit Constructora por 2,982.9 millones de pesos para levantar 5,466 viviendas en Tabasco, Campeche y Oaxaca. Herrería aprobó y aparece en los cuatro documentos.

El contrato que concentra las mayores interrogantes es el de Huimanguillo. Firmado el 24 de julio de 2025, contempla 1,854 casas en 17 hectáreas de Teresa Burelo Cortázar. Qvick tiene pactados 1,018.4 millones de pesos por la obra y ella puede recibir hasta 92.7 millones por el suelo.

El periodista Audelino Macario publicó el 20 de mayo que Burelo Cortázar es madre de Tito Livio Morales Burelo, esposo de Jimena Romero Lozano, hija del director del Infonavit. Es decir, es consuegra de Octavio Romero.

Hay además un elemento que vuelve más delicado el posible conflicto de interés. El expediente de Huimanguillo contiene una cláusula para prevenirlo y remite a un Anexo 4 con medidas de mitigación derivadas de la debida diligencia. Ese anexo no aparece en el archivo público consultado.

Ese documento debería revelar si se detectó el vínculo familiar y qué medidas se adoptaron. Los dictámenes y actas también deben precisar quién propuso el predio y quién seleccionó a Qvick.

El caso no termina en Qvick. Herrería firmó otro contrato con Comercializadora Ala Blanca por 962.2 millones de pesos para construir 1,752 viviendas. EL CEO reveló en julio que su representante, Rodrigo García Rendón Von Bertrab, había sido asesor en Pemex.

Entre Qvick y Ala Blanca suman cinco contratos por 3,945 millones de pesos firmados por Herrería. En un extremo está el terreno de la consuegra de Romero; en otro, una empresa cuyo representante trabajó en Pemex. En medio aparece Herrería.

Los documentos dibujan una red de relaciones que el Infonavit está obligado a explicar. Cómo es que un antiguo socio y operador de Octavio Romero firma contratos multimillonarios; uno de ellos involucra un terreno de su familia política y otro alcanza a un excolaborador de Pemex. Si todo se hizo conforme a la ley, los expedientes, dictámenes y controles internos deberían despejar cualquier duda. ¿O cómo van a explicar ahora los conflictos de interés, el favoritismo y el uso de relaciones personales en decisiones públicas por casi 4 mil millones de pesos?

Posdata 1

Confirme a lo previsto, Morena resolvió este martes patrio tres de las sucesiones más disputadas rumbo a 2027. En Zacatecas eligió a la senadora Verónica Díaz, ligada política y familiarmente al grupo de los Monreal, quien se impuso al diputado Ulises Mejía. La designación mantuvo la candidatura en el entorno del gobernador David Monreal, pero dejó abierta una fractura con el PT, cuyos dirigentes no acudieron al anuncio y cuestionaron que Morena rechazara aplicar encuestas espejo.

En Baja California la ganadora fue Julieta Ramírez, quien derrotó al alcalde de Tijuana, Ismael Burgueño, y sobrevivió a la campaña interna que la señaló por una supuesta colaboración con autoridades estadounidenses, versión que ella negó. Ramírez, cercana a la presidenta Claudia Sheinbaum, comenzó su carrera política junto a Marina del Pilar Ávila. Su nombramiento modifica el equilibrio de fuerzas en el estado y obliga a Burgueño, uno de los aspirantes con mayor estructura territorial, a aceptar una decisión que no le favoreció.

En Quintana Roo se confirmó la designación del senador Eugenio “Gino” Segura, exsecretario de Finanzas y principal carta de la gobernadora Mara Lezama y del dueño del Partido Verde, Jorge Emilio González. Segura se impuso a Rafael Marín Mollinedo, Ana Patricia Peralta, Marybel Villegas y los demás aspirantes, quienes acudieron al anuncio y cerraron filas, al menos públicamente, con el ganador. Morena logró contener por ahora la ruptura en la entidad, pero las tres decisiones muestran el verdadero reto de la dirigencia: el de que los coordinadores sumen a quienes perdieron, porque de otra forma las fracturas reaparecerán durante las campañas.

Posdata 2

Los mercados mexicanos llegaron a la celebración de la Independencia bajo presión. El peso acumuló su segunda jornada consecutiva de pérdidas y cerró en 17.1517 unidades por dólar, una depreciación marginal de 0.02%. Durante la sesión del lunes cotizó entre 17.13 y 17.19 pesos, afectado por el repunte de los bonos del Tesoro estadounidense, cuyo rendimiento a 10 años superó 5%, su mayor nivel en 19 años.

La Bolsa Mexicana de Valores tuvo un ajuste más profundo. El Índice de Precios y Cotizaciones cayó 1.11%, hasta 63 mil 503.25 puntos, su nivel más bajo desde diciembre de 2025. Televisa encabezó las pérdidas con un retroceso de 4.5%, mientras Alsea avanzó 2.16%. Wall Street también cerró en rojo: el Nasdaq perdió 0.78%, el Dow Jones 0.63% y el S&P 500 cedió 0.45%, ante la expectativa de que la Reserva Federal incremente en 25 puntos base su tasa de interés.

A la incertidumbre monetaria se sumó el nuevo repunte del petróleo provocado por los ataques en Medio Oriente. El WTI subió 4.61%, a 106.07 dólares por barril, y el Brent avanzó 2.75%, hasta 108.59 dólares. El encarecimiento de la energía volvió a presionar las expectativas de inflación y redujo el margen de los bancos centrales para relajar sus políticas. Si la Reserva Federal confirma hoy el aumento de la tasas y anticipa otro antes de finalizar el año, el dólar podría fortalecerse y llevar nuevamente el tipo de cambio por encima de 17.20 pesos.

Posdata 3

La presidenta Claudia Sheinbaum encabezó su segundo Grito de Independencia desde el balcón central de Palacio Nacional, en el 216 aniversario del inicio de la lucha insurgente. La mandataria había adelantado que incorporaría a héroes y heroínas que tradicionalmente no aparecen en las arengas y, antes de la ceremonia, rindió homenaje a Margarita Maza de Juárez por el bicentenario de su nacimiento. El énfasis en las mujeres, la soberanía y la dignidad nacional dio continuidad al mensaje que ha sostenido frente a las presiones de Estados Unidos.

El festejo, dos semanas después de su Segundo Informe de Gobierno, viene precedido de la reducción de 51% en el promedio diario de homicidios dolosos desde el inicio de su administración, equivalente a 44 asesinatos menos cada día, según los datos del Gabinete de Seguridad. También destacó una inversión extranjera directa cercana a 35 mil millones de dólares durante el primer semestre y un crecimiento de 1.4% en el segundo trimestre frente a los tres meses anteriores. Son datos relevantes, aunque requieren matices: casi nueve de cada 10 dólares de la inversión extranjera provinieron de reinversión de utilidades y los nuevos capitales cayeron 42%.

México llega a esta conmemoración con estabilidad política, un peso cercano a 17 unidades por dólar y avances en seguridad, pero también con una economía de bajo crecimiento, estrechez fiscal y regiones donde el Estado no tiene el control territorial. Sinaloa es el ejemplo más visible, con miles de soldados desplegados después de dos años de violencia, pero no el único. El segundo Grito de Sheinbaum mostró a una presidenta cuyo desafío es convertir algunas fortalezas en crecimiento, inversión nueva y seguridad cotidiana para un país que mantiene algunas razones para celebrar, pero no para declararse satisfecho.

@MarioMal

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Setenta mujeres/Manuel J. Jáuregui 

REFORMA 16 septiembre 2026

En lo que va del año, SETENTA mujeres han sido asesinadas en Morelos, 22 de ellas registradas como víctimas de feminicidio -el 5.5 por ciento de todo México-, pero esta cifra se alcanza teniendo ese Estado sólo el 1.5 por ciento de la población femenina del País. Preciso es tomar en cuenta que esto ocurre siendo que México tiene una MUJER Presidenta, Claudia Sheinbaum, y Morelos una MUJER Gobernadora, Margarita González Saravia, ambas militantes de Morena.

Claramente algo está fallando en MORELOS en lo que a la protección de las mujeres se refiere, PUES tan sólo en la Universidad Autónoma del Estado de Morelos en el presente año han sido asesinadas CUATRO mujeres estudiantes. La última, tristemente, alumna de intercambio española, Claudia Tacoronte Aguilera, de tan sólo 21 años de edad. Particularmente doloroso es este crimen porque Tacoronte fue asesinada a puñaladas por un delincuente que, según vecinos, se dedica a robar en la zona. Fue perseguida por el sujeto, quien presuntamente la quería despojar de su celular y otras pertenencias -oh, ironía- en las inmediaciones de la Casa de la Cultura de Cuautla. Duele, además, que los servicios de auxilio tardaron más de 30 minutos en llegar, lo cual resultó muy tarde, pues Tacoronte se desangró mientras llegaba la ayuda que pudo haberle salvado la vida.

Dos días después, pero en Escuinapa, Sinaloa, fue asesinada en plena calle a balazos una MAESTRA de preescolar. Los feminicidios en México, pues, forman ya un patrón que es fomentado por la impunidad de la que gozan los criminales, apoyados en el MAL EJEMPLO que ha impuesto este Gobierno que no pierde oportunidad para proteger a los delincuentes que militan en su propio partido, a quienes también se les cuelgan gruesos delitos, como el asesinato en 2024 del Contralmirante Guerrero Alcántar en Manzanillo, quien fue el que primero denunció ante el Secretario de Marina sobre la enorme red de huachicol marino que operaban -mas no encabezaban- los hermanos Farías Laguna.

Ninguno de los mencionados por los testigos, ni por los testimonios de los mismos Vicealmirante y Contralmirante Farías, ha sido llamado a declarar por la FGR, que además afirma que "NO ENCUENTRA" al ex Secretario de Marina, Rafael Ojeda, tío de los Farías Laguna y responsable de esta dependencia cuando ocurrieron los hechos, que han sido calificados como la "madre de las estafas", pues defraudó al fisco mexicano por algo así como 600 mil millones de pesos. No obstante la magnitud del delito, incluyendo el asesinato impune de quien delató la maniobra, la FGR no avanza en sus investigaciones, no llama a testigos mencionados, y menos aún se han levantado acusaciones contra los autores intelectuales de este fenomenal desfalco.

Esta impunidad flagrante -oficial, además- con defensa abierta de la Presidenta, quien afirma que "no hay pruebas", pese a testimonios en manos de la misma FGR, a la que se suman aberrantes acontecimientos como los crímenes de La Barredora en Tabasco, han creado en México un clima de impunidad en el que los delincuentes se sienten muy seguros de que nunca pagarán por los delitos que cometen, lo cual se ha convertido en un acicate para que los torcidos y pervertidos -enfermos que albergan resentimientos contra las mujeres- den rienda suelta a sus traumas.

Por ejemplo, si los vecinos cercanos a la Casa de la Cultura de Cuautla saben que anda suelto un delincuente violento, ¿cómo explicar que las autoridades locales no le han echado el guante? ¿Qué clase de labor preventiva realiza, pues, la Policía de Morelos, sobre todo en torno a una universidad que ha registrado HOMICIDIOS PREVIOS de estudiantes mujeres? Necesitan las autoridades morelenses estar muy tullidas del cerebelo para no poder resolver este crimen, tal como prometió solemnemente la Gobernadora González Saravia al Cónsul General de España en México, Marcos Rodríguez Cantero.

Si es que gobiernan "muy bien", como dicen muy seguros de sí mismos, ¡hagan algo, no nomás digan!... ¡actúen!

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Primeras notas de un itinerario intelectual y espiritual/Rubén Aguilar Valenzuela

Nexos, Septiembre 14, 2026

En enero de 1966 ingresé al noviciado de la Provincia Mexicana de la Compañía de Jesús, en el Molino de San Cayetano, en Santiago Tianguistenco, Estado de México, y en agosto de 1977 me incorporé formalmente a las Fuerzas Populares de Liberación (FPL) Farabundo Martí, en San Salvador, El Salvador, un arco de once años. Aquí, de manera sintética, doy cuenta del proceso intelectual y espiritual que viví en esos años, y que pretende explicar cómo pasé de la vida religiosa a la guerrilla.

El noviciado

El 5 de enero de 1966 ingresé al noviciado de la Provincia Mexicana de la Compañía de Jesús; un mes antes, en diciembre de 1965, termina el Concilio Vaticano II, que había iniciado en octubre de 1962. En el noviciado convivían prácticas de siglos atrás con las nuevas posiciones de la Iglesia católica, producto de las discusiones de la asamblea conciliar, plasmadas en los documentos que durante el primer y segundo año del noviciado fueron temas de estudio, de reflexión y también de oración.

En 1965, a la muerte del padre general Jean Baptiste Janssens, que había ocupado el cargo desde 1946, se cita a la Congregación General XXXI, que en su primera etapa se desarrolla de mayo a julio de ese año, y el 22 de mayo se elige como nuevo general de la Orden, al padre Pedro Arrupe, que había sobrevivido a la bomba nuclear de Hiroshima, en Japón. Una segunda etapa de la congregación se desarrolla de septiembre a noviembre de 1966.

El Vaticano II termina en diciembre de 1965, en las discusiones de la segunda etapa de la Congregación General ya se conocen todos los documentos que se aprueban en el Concilio. Algunos teólogos jesuitas, como Karl Rahner y Henri de Lubac, son parte de los redactores de esos textos. Lo que se plantea en los documentos del Concilio influye de manera decidida en la discusión y en los textos finales de esta congregación. La compañía se renueva como lo hace la Iglesia.

A través del estudio de esos textos, a los novicios se nos abría un ancho mundo, para entender qué se pedía a los sacerdotes y religiosos, en particular a los jesuitas. Se trataba de estar inmerso en el mundo, de servir a los otros, de hacer realidad lo que Jesús había predicado con su mensaje y con su vida, y se encontraba en los Evangelios. A través del Vaticano II, de la Congregación General XXXI, y de mi lectura del Evangelio inicié un proceso personal que, pienso, es el que me lleva a la lucha armada.

En esta etapa de mi vida, lo es para todos los jesuitas, fue fundamental la experiencia de los Ejercicios Espirituales, diseñados por san Ignacio de Loyola, a partir de sus vivencias espirituales en la cueva de Manresa, España, que el padre maestro Edgardo de la Peza nos dio por un mes. Seguir el proceso que señala san Ignacio —en medio del silencio, la meditación y la oración— cambia la vida. Para mí fue una nueva manera de vivir a Dios y de seguir al Jesús del Evangelio, que todavía está presente. Y también me quedó claro que Dios me pedía ser jesuita y trabajar para los demás.

El juniorado

Cuando era júnior, la segunda etapa de formación de los jesuitas, del 6 al 14 de mayo de 1968, tiene lugar en Río de Janeiro, Brasil, una reunión de los provinciales de América Latina. Fue presidida por el padre general Pedro Arrupe y tiene el propósito de discernir —a la manera que lo propone san Ignacio de Loyola, el fundador de la Orden en 1540— sobre la misión de la Compañía de Jesús en esta región, caracterizada por la desigualdad y la injusticia, a la luz del Vaticano II y de la encíclica Populorum Progressio, que el papa Pablo VI publica en marzo de 1967.

De esa reunión surge la Carta a los Jesuitas de América Latina, que se convierte en un documento fundamental para guiar el trabajo de la Compañía de Jesús en esta región. Los provinciales que asisten al encuentro realizan un examen colectivo de conciencia ante la situación de pobreza y desigualdad de la mayoría de los habitantes del continente y toman la decisión de comprometer a la institución en la opción preferencial por los pobres y la construcción de la justicia social. El trabajo social pasaba a ser una prioridad.

El 26 de agosto de 1968 se realiza la II Conferencia del Episcopado Latinoamericano (CELAM), en Bogotá, Colombia. A la sesión inaugural asiste el papa Pablo VI. Los obispos se proponen adecuar los grandes planteamientos del Vaticano II a la realidad de América Latina. En esa reunión, el sector más progresista de los obispos, y con un mayor compromiso social, da tónica a las discusiones y al contenido del documento final, que compromete a la Iglesia en el trabajo de construcción de la justica social.

Ahora los júniores, además de los documentos del Concilio Vaticano II, la Congregación General XXXI, la Encíclica Populorum Progressio, deberían estudiar a fondo la Carta de Río y sus implicaciones en nuestra vida de futuros sacerdotes jesuitas; además, teníamos que profundizar en el documento final de la II CELAM. Esos textos, a los júniores, nos impactaron de una forma distinta: para mí fueron decisivos en mi manera de entender el mundo y mi vocación de sacerdote jesuita. Al día de hoy para mí siguen siendo textos fundamentales y fuente de inspiración para vivir mi fe.

El padre Camilo Torres Restrepo, que se había incorporado al Ejército de Liberación Nacional (ELN) en Colombia, cae en combate con el Ejército el 15 de enero de 1966, sólo diez días después de que entré al noviciad. En ese entonces registré el hecho pero no me impactó de manera especial. En el primer año de juniorado leí un texto sobre el padre Camilo, ahora no recuerdo cuál, que me impresionó mucho. Su decisión la veía como un acto de congruencia, que me interpelaba.

En ese momento me pareció que su decisión, que era radical, debía contemplarla como una posibilidad de vida. Era una decisión ética, también evangélica, que hacía realidad el compromiso con los más pobres y la lucha por el cambio de la situación de injusticia que se vivía en México y América Latina. Me reuní con el padre Hernán Villareal, el rector del Juniorado, y le dije que tomar el camino de las armas era una decisión que yo debería contemplar. Ahora, tengo borrada de la memoria en que terminó esa plática.

Y también leí el Diario del Che en Bolivia, que Ernesto Che Guevara escribe entre noviembre de 1966 y octubre de 1967, mientras estaba en aquel país al frente de la guerrilla con la que esperaba tomar el poder, como sucedió en Cuba en 1957. El Che cae preso en combate en manos del Ejército de Bolivia y es fusilado el 9 de octubre de 1967, cuando tiene 39 años. El libro de carácter testimonial me impresionó mucho. Lo leía como un ejemplo de compromiso y congruencia ética.

En 1969, al terminar el Juniorado, y antes de venir a Ciudad de México a estudiar la licenciatura en Filosofía, a los júniores nos enviaron dos meses a trabajar en la sierra Tarahumara. A mí me tocó en la misión de Chinatú, situada en el municipio de Guadalupe y Calvo, Chihuahua; trabajé en la cooperativa del aserradero que había creado el padre Jesús Quiroz. Me impresionó mucho la naturaleza, la persistencia de la cultura rarámuri, sus costumbres, y también la pobreza. Me reafirmé en que yo, como sacerdote jesuita, me iba trabajar a favor de la justicia social.

La filosofía

De 1969 a 1972 estudié Filosofía en el Colegio México de Cristo Rey, casa de estudios de la Provincia de la Compañía de Jesús en México, que estaba donde ahora se encuentra el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM). Al programa ya estructurado, que se centraba en el estudio de la metafísica, a partir de un texto del filósofo jesuita austriaco Emerich Coreth, añadí el estudio del pensamiento de Carlos Marx, guiado por los jesuitas Porfirio Miranda, que había escrito Marx y la Biblia (1971), y Alfredo Montemayor, El Che, jesuita de origen argentino.

Nos centramos en la lectura directa de textos de Marx, sobre todo de lo que se conoce como el joven Marx, y el estudio de comentaristas, básicamente de sociólogos, filósofos y teólogos católicos progresistas como el italiano Giulio Girardi (1926-2012) y el jesuita francés Jean-Yves Calvez (1927-2010). Una idea central era que entre el cristianismo y el marxismo había coincidencias en la lucha por la justicia social, y que se debía fomentar el diálogo entre cristianos y marxistas.

Mi tesis de licenciatura se llama El método histórico en Marx a partir del 18 Brumario y la Guerra Civil en Francia. En la lectura y defensa de la tesis tuve serios cuestionamientos del padre jesuita Carlos Escandón, uno de los sinodales, que para aprobar la tesis me hizo añadir elementos críticos que no estaban en la versión original, sobre los que insistió el día de la defensa de la tesis.

En esos años leí no sólo textos de filosofía, también de historia, política y economía de México y América Latina. Y además sobre la lucha armada y las guerras de liberación en América, África y Asia. Tengo registro y anotaciones de esas lecturas. Mientras estudiaba Filosofía se me abrió un nuevo panorama sobre la compleja realidad de México, de América Latina y el mundo. Me hice más consciente de la injusticia y lo que representaba la pobreza como fenómeno estructural del modelo económico y social capitalista.

En los tres años de los estudios de Filosofía trabajé con jóvenes, mujeres y hombres, en el Barrio de Tizapán, en la zona donde estaba el filosofado. Los dos últimos coordiné el grupo de filósofos que realizábamos ese trabajo: un curso que se proponía hacer conciencia de la situación de injusticia que se vivía en México, y abrir nuevos horizontes de pensamiento y adquirir habilidades para hablar y discutir. El curso lo dábamos los sábados y los domingos por la tarde.

El trabajo también implicaba la relación directa con las familias de quienes participaban. En ese momento la situación del barrio era difícil, y todavía hacía mella el cierre de las fábricas de textiles La Hormiga y La Alpina, a principios de la década de 1960, en la que habían trabajado una buena parte de los padres de quienes participaban en el curso. Para mí fue muy importante este trabajo, pues me permitió entrar en contacto con esta realidad y me confirmó que como jesuita estaba llamado a trabajar por la justicia social y la construcción de un mundo mejor para todos. Ahora, más de cincuenta años después, me sigo viendo con quienes participaron en ese curso.

El magisterio

Al terminar Filosofía, los jesuitas realizan la etapa de la formación que se llama el magisterio, que normalmente dura dos años; en el caso de mi generación fueron tres años, de 1973 a 1975. A mí se me destinó a trabajar y coordinar el Proyecto Ajusco, la primera alternativa de trabajo al cierre del Instituto Patria, a cargo del Fomento Cultural y Educativo, A. C., una nueva institución fundada por decisión del padre Enrique Gutiérrez Martín del Campo, el Pajarito, provincial de la Compañía de Jesús en México.

La colonia Ajusco limita con las colonias Santo Domingo, Adolfo Ruiz Cortines y Santa Úrsula Coapa, cerca del Estadio Azteca, en la zona de los pedregales de lava formados por la erupción del volcán Xitle, en la ahora alcaldía Coyoacán. En la colonia Ruiz Cortines, en la calle limítrofe con la colonia Ajusco, la comunidad de jesuitas conseguimos un lote de traspaso, con una casa de cartón. Por seis meses nos turnamos para dormir en ella, mientras iniciamos la construcción de la nueva casa de material.

En la colonia atendía en un grupo de albañiles, con la metodología del círculo de cultura de Pablo Freire, y fueron ellos quienes la levantaron, coordinados por el maestro Salvador Huerta, Chava, que casi cincuenta años después nos seguimos viendo. El diseño fue del arquitecto Guillermo Casas, profesor de la Universidad Iberoamericana que había sido jesuita. Se diseñó aprovechando los desniveles del terreno y las rocas de lava volcánica. Yo quería que sirviera de ejemplo para que los colonos vieran cómo podrían construir sus casas: con escombros llenar los desniveles del terreno y luego sobre el plano construir. Chava, con enorme inteligencia, encontró soluciones a todos los problemas de construcción que se presentaron. Mi idea de construir casas como lo había hecho el arquitecto Luis Barragán en el Pedregal de San Ángel, en versión popular, terminó en fracaso rotundo. Todos siguieron construyendo como lo venían haciendo.

En ese tiempo acompañamos a la comunidad en la lucha por la defensa del lugar en el que vivían, que para ellos era todo, luego de que una institución del gobierno de la Ciudad de México, FIDEURBE, inició el cobro de los lotes para legalizar las propiedades. Había una Asamblea General —máximo órgano de decisión formado por los representantes de las manzanas— que se reunía todas las semanas. A partir de la experiencia de este movimiento urbano popular, nuestra concepción educativa, que daba sustento al Proyecto Ajusco, cambió; antes era “hay que educar para la acción social” y después se transformó en “hay que promover acciones sociales que eduquen”.

La experiencia de trabajo del Proyecto Ajusco siempre fue un reto: teníamos que innovar y encontrar nuevas modalidades de enseñanza en todos los niveles de la educación formal, la educación de adultos y también de cooperativas de producción. Los años de trabajo en la colonia fueron un gran aprendizaje, y el inicio de mi vida apostólica en la Compañía de Jesús, que en el día de hoy sigue siendo una experiencia que marcó mi vida en lo personal y lo profesional, sobre todo por la convivencia con las personas de la colonia, una gran parte de ellas migrantes de Oaxaca y Michoacán, que venían a Ciudad de México en busca de mejores condiciones de vida. El compartir su vida diaria, el entrar a sus casas, saber de sus problemas, participar en los festejos familiares, ser testigos de su pobreza, y de su ánimo inquebrantable de lucha. Me confirmé que estar y trabajar a favor de los más necesitados, en busca de una sociedad más justa, era lo que yo quería y Dios me pedía.

Al inicio de mi magisterio fue muy relevante la experiencia que viví en la Misión de Bachajón (Chiapas), que los jesuitas tienen en la región del pueblo originario tzeltal. La misión se encargaba de más de veinte escuelas primarias y los maestros que las atendían dependían de la misión. Por iniciativa del padre jesuita Humberto Barquera, director de Fomento Cultural y Educativo, la institución realizó un programa de actualización y formación de los maestros. Humberto me invitó y me hice responsable de un proyecto que implicaba una nueva manera de enseñar la historia a los niños. Por cortas temporadas viajaba a la misión y me quedaba en casa de la comunidad de los jesuitas. En esa estancia pude ver la pobreza en la que vivían las familias indígenas y también los muy altos niveles de violencia familiar. Los hombres alcoholizados golpeaban a sus mujeres y a sus hijos. Si uno quería intervenir, decían que esos eran “los usos y costumbres”. Eso me hizo ver de otra manera el trabajo que debía realizarse en estas comunidades, para luchar por la justicia social y eliminar estas prácticas.

En Roma, del 2 de diciembre de 1974 al 7 de marzo de 1975, se realizó, la Congregación General XXXII, convocada por el padre general Pedro Arrupe. Los provinciales de la Compañía de Jesús de todo el mundo y los integrantes del gobierno central trataron asuntos relevantes sobre la estructura y el gobierno de la Orden. Pero el tema fundamental, que marca un hito histórico para los jesuitas, fue la promulgación del decreto 4: "Nuestra misión hoy: servicio de la fe y promoción de la justicia". En éste se dice que hoy la misión de la Compañía de Jesús es "el servicio de la fe, del cual la promoción de la justicia constituye una exigencia absoluta". No había lugar a dudas, la evangelización (servicio de la fe) no puede separarse de la lucha contra la injusticia estructural, la pobreza y la defensa de los derechos humanos. Los jesuitas debían trabajar por cambiar la injusta realidad social.

La teología

En 1975, al terminar el magisterio, iniciaba la etapa de la Teología. El padre viceprovincial de formación, el jesuita Raúl Mora, me dijo que yo estudiaría en la Universidad Gregoriana, en Roma, junto con mis compañeros Juan Luis Orozco y Miguel Romero, quienes también trabajaban en el Proyecto Ajusco y vivían en la misma comunidad que yo. Le dije que no, que quería seguir viviendo en el barrio y apoyar la construcción del proyecto del Centro de Reflexión Teológica, (CRT), lidereado por el padre jesuita Alfonso Castillo, siguiendo como modelo el centro que habían formado en San Salvador, El Salvador, los padres jesuitas Ignacio Ellacuría y Jon Sobrino. Raúl me insistió en diversas ocasiones que me fuera a Roma o que eligiera otro teologado en Europa, me propuso Tubinga en Alemania y me dio sus razones para que estudiara en el extranjero; yo siempre le di mis razones de por qué me debía quedar y seguir el trabajo al tiempo que estudiaba Teología. Él respetó mi decisión.

El estudio de la Teología era de cuatro años, de 1975 a 1979. El proyecto del CRT era algo nuevo y original, y estaba a cargo de un grupo de sacerdotes jesuitas muy jóvenes, con muchas ganas de innovar y de construir una nueva manera de enseñar la Teología. Ellos no habían salido a formarse en el extranjero, y estudiaron su Teología en México. Alfonso Castillo estuvo seis meses en un curso en el CRT de El Salvador y de esa experiencia obtuvo las ideas fundamentales para construir el CRT de México.

Los estudiantes del primer año de Teología, con lo que iniciaba el CRT, éramos ocho; seis mexicanos: Rubén Aguilar, Ignacio López, Ignacio Rodríguez, Alberto Arroyo, José Luis Verdín, Alejandro Guerrero y dos miembros de la Provincia del Perú, Jorge Durán y Carlos Borrani. Nos instalamos a vivir en la comunidad de la Iglesia de la Resurrección en la colonia Ajusco. El superior era Alfonso Castillo, al mismo tiempo que el director del CRT. En ella también vivían los padres Javier Jiménez Limón y Jorge Alonso, los dos profesores del CRT.

Los textos que daban forma a cada uno de los cursos eran de los teólogos más progresistas de la Iglesia católica, que habían tenido una gran influencia en el Concilio Vaticano II, como el jesuita alemán Karl Rahner (1904-1984); el dominico francés Yves Congar (1904-1995); el suizo Hans Küng (1928-2021); el jesuita francés Henri de Lubac (1896-1991); el dominico holandés Edward Schillebeeckx (1914-2009) y el dominico francés Marie-Dominique Chenu (1895-1990). Y también grandes teólogos luteranos alemanes como Dietrich Bonhoeffer (1905-1945); Karl Barth (1886-1968); Rudolf Bultmann (1884–1976); Paul Tillich (1886–1965); Wolfhart Pannenberg (1928–2014) y Jürgen Moltmann (1926–2024).

De los teólogos de la liberación estudiamos a los jesuitas españoles-salvadoreños, Ignacio Ellacuría (1930-1989) y Jon Sobrino (1938), de la Universidad Centroamericana, de El Salvador; él nos dio un curso; el peruano Gustavo Gutiérrez (1928-2024); el brasileño Leonardo Boff (1938); el jesuita uruguayo Juan Luis Segundo (1925-1996); el chileno Pablo Richard (1939-2021), y el belga-brasileño, José Comblin (1923-2011). Fue muy importante el curso que nos dio el jesuita catalán José Ignacio González Faus (1993-2025). El aporte central de esta corriente teológica es el lugar desde donde se hace teología, que incluye el contexto y la complejidad social. Desde ese lugar se reflexiona a partir del Evangelio y de las experiencias de hombres y mujeres comprometidos con el proceso de liberación. Exige partir de la opción preferencial por los pobres e incorpora el análisis de la realidad social.

Al tiempo que estudiamos Teología, iniciamos la maestría en Sociología en la Universidad Iberoamericana. Con las autoridades pudimos negociar el diseño de un nuevo programa donde la intervención del antropólogo jesuita Jorge Alonso fue decisiva. Las clases se dieron en la colonia Ajusco, en los salones de la parroquia, donde vivíamos los teólogos, y acá venían las alumnas y los alumnos inscritos. Al programa se incorporó el boliviano Carlos Toranzos, exilado en México, que nos dio tres semestres El Capital, de Carlos Marx, y el chileno Pío García, también exiliado y antes asesor del presidente Salvador Allende, que nos dio Teoría Política. Los dos enseñaban en la Universidad Nacional Autónoma de México.

El trabajo de campo, que duró los dos años de la maestría, lo dirigió Jorge Alonso, resultado del mismo fue el libro Lucha urbana y acumulación de capital que en 1980 edita el CIESAS, uno de los primeros textos de antropología urbana que se publicaron en México. Colaboré en tres de los capítulos, uno de ellos, resultado de una investigación junto con Ignacio López, sobre la organización y el impacto del movimiento urbano popular que surge en la colonia Ajusco. La formación de la maestría, para mí fue fundamental en el ámbito teórico, y añadió nuevos elementos a los que había adquirido en los estudios de Filosofía y Teología.

La guerrilla

En agosto de 1977 viajé a San Salvador, El Salvador, para tener una primera reunión con la Fuerzas Populares de Liberación (FPL) Farabundo Martí, organización guerrillera fundada en 1970 por el comandante Marcial (Salvador Cayetano Carpio), que había sido secretario general del Partido Comunista de El Salvador.

En esa ocasión me reuní con la comandante Ana María (Mélida Amaya Montes), una maestra sindicalista de ANDES, la segunda al mando de las FPL. Me habló de la organización, de la estrategia y de los propósitos de la lucha revolucionaria. Era mi reclutamiento formal para incorporarme a la guerrilla.

Yo seguía siendo jesuita y estudiaba Teología al tiempo que con otros compañeros de Fomento Cultural y Educativo participaba en la construcción y desarrollo de la Cooperativa Unión, que ofrecía sus servicios a unas setenta pequeñas comunidades en el Valle del Mezquital. Vivíamos en Tlahuelilpan, Hidalgo, y luego, por razones de trabajo, nos cambiamos a Progreso, Hidalgo.

En noviembre de 1979, meses antes de terminar el cuarto año de Teología, dejé la Compañía de Jesús y seguí trabajando en el Valle del Mezquital, y hacía distintas tareas para las FPL. En 1980 me hice cargo de la publicación del Boletín Farabundo Martí: Informativo semanal internacional, y al final de ese año ingresé a El Salvador a realizar tareas de comunicación, para dar a conocer al mundo lo que sucedía en el país y difundir la acción de la guerrilla. En noviembre de 1984 dejé las FPL, después de un desacuerdo, pero seguí colaborando con ellas hasta la firma de la paz en 1992 en el Castillo de Chapultepec, en Ciudad de México. Mi participación en la guerrilla da lugar a otra historia.

Con estas primeras notas —quedan muchas cosas pendientes— he querido compartir cuál fue el proceso intelectual que viví en el campo de las Ciencias Sociales, de la Filosofía y de la Teología, y también de una serie de experiencias de trabajo en zonas indígenas, campesinas y urbano popular. Y dar cuenta de mi vivencia espiritual a partir de las enseñanzas de la Iglesia y de la Compañía de Jesús, y también el intento de vivir el Evangelio y el seguimiento de Jesús. Pienso que es todo esto lo que me llevó a optar por el camino de la guerrilla como la forma de cambiar la realidad social, para crear un mundo mejor, más justo y fraterno. Desde el hoy hay mucho que reflexionar sobre lo que fue ese momento de la historia de las décadas de 1960,1970 y 1980.

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