10 mar 2008

Manlio, es quien gana

Columna Itinerario Político/Ricardo Alemán
El Universal, 9/03/2008;
“Amputado su brazo derecho”, Calderón queda en las redes del PRI
Nadie sabe para quién trabaja; “el legítimo” lo hace para el tricolor
Ya es posible realizar un primer balance del más reciente choque entre el gobierno de Felipe Calderón y su acérrimo adversario y crítico, el señor Andrés Manuel López Obrador.
Y es que, en efecto, en casi todos los frentes se puede decir que el gran ganador de la contienda resultó ser el autodenominado presidente legítimo. ¿Por qué? Porque fiel a una de sus más depuradas habilidades políticas, en importantes sectores sociales consiguió sembrar la duda de que en el gobierno del presidente Calderón su equipo compacto no es más que un puñado de pillos.
Porque más allá de que el señor Mouriño sea o no culpable por el delito de tráfico de influencias que se le imputó —y que los documentos exhibidos muestran que existe algún tipo de culpa—, la batalla terminó no sólo por “amputar el brazo derecho” de Felipe Calderón, sino por sembrar entre una gran parte de esos ciudadanos la duda sobre la complicidad y hasta impunidad entre el Presidente y el señor Juan Camilo Mouriño, y anidar la certeza de que las instituciones no sirven para nada.
Pero, además, en el bando contrario, entre los que aún creen en el gobierno de Calderón, está viva la idea de que mediante las peores artes posibles, el lopezobradorismo sólo busca derribar al gobierno constituido, lo que confirma que en una democracia electoral incipiente como la que vivimos, también vivimos en una permanente pelea por el poder, a costa de lo que sea. Y dígalo si no, que vivimos el octavo año consecutivo de lucha político-electoral, sin contar los cuatro años por venir.
Pero acaso uno de los saldos más graves del choque entre López Obrador y Calderón Hinojosa está en otro lado. No sabemos si como parte de una iniciativa deliberada, de un fatal error de cálculo o porque a eso que se le conoce como “la izquierda radical”, no le importa nada que no sean sus muy personalísimas ambiciones de poder, lo cierto es que desde un poderoso sector de los amarillos se pavimenta el camino para afianzar los amoríos políticos entre los azules y los tricolores, y se construyen los puentes para que en julio de 2012 el nuevo huésped de Los Pinos sea, otra vez, el PRI.
Y eso, claro, sin tomar en cuenta que en ese proceso lo que se provoca de manera acelerada e irresponsable es la destrucción del más importante esfuerzo unificador de lo que con matices y todo, hoy es conocido por todos como la izquierda mexicana, el PRD. Y, en efecto, no es casual que lo más atrasado y corrupto del viejo PRI esté hoy en la primera línea del grupo político que encabeza Andrés Manuel López Obrador —y que ese puñado de corruptos pretendan quitarle el partido al otro sector que por lo menos sí tiene un origen de izquierda—, en tanto que el otro PRI, el dueño de la franquicia de origen, no menos corrupto y atrasado, tenga en sus manos el más claro cogobierno con el PAN.
Golpe a la credibilidad
Después de 10 días de hostilidades —de que el legítimo exhibió documentos que presumen tráfico de influencias cometido por el secretario de Gobernación— nadie puede negar que el golpe pegó directo en la credibilidad del gobierno del presidente Calderón y en su capacidad para procesar una embestida como la que fulminó a su amigo Juan Camilo Mouriño. Y pueden decir lo que quieran en la casa presidencial y en la casona de Covián, pero lo cierto es que hoy existen más dudas que hace un par de semanas, sobre las “manos limpias” del Presidente y de su grupo más cercano de colaboradores.
Además, y a pesar de las desesperadas campañas mediáticas que ha emprendido por todos lados el secretario de Gobernación, queda claro para todo aquel que lo quiera ver a la luz del día, que sin anestesia al presidente Calderón “le amputaron el brazo derecho” en la pasada escaramuza, le quemaron a su principal operador político y debilitaron hasta el extremo la capacidad del gobierno para sacar adelante una de las reformas que han sido concebidas como fundamentales: la energética.
Pero en Los Pinos, más que reaccionar a partir de una concepción de Estado —en la que pudieron sacrificar al fusible fundido antes de que las chispas salieran por todo el cuarto de máquinas— respondieron bajo la lógica de la pandilla política. Es decir, reaccionaron igual pero en sentido contrario a lo que hicieron sus propios adversarios. Y, en efecto, si los amarillos le apuestan a derribar al gobierno por todos los métodos posibles —sean legales, morales o políticos—, y si el escándalo Mouriño es parte de esa estrategia, en la casa presidencial dijeron algo así como: “No nos van a sacar”, cueste lo que cueste, “porque vienen por nosotros como pandilla”.
Todos tenemos claro que el pleito es político, de fuerza, y es evidente también que el señor López Obrador está empeñado en vengar su derrota político-electoral —lo cual en el extremo podría ser cuestionado en el método, pero no en su legitimidad—; pero, en el otro bando, el de Felipe Calderón, también todos tienen claro que no se pueden comportar como una pandilla que defiende a uno de los suyos por sobre las instituciones, en general, y la democracia, en particular.
Una perla que ejemplifica el caso. ¿Qué hicieron el PAN del propio Felipe Calderón y el PRD del propio Andrés Manuel López Obrador con el segundo secretario de Gobernación del entonces presidente Ernesto Zedillo? ¿Qué no le hicieron entonces la guerra al señor Emilio Chuayffet, en términos similares a los que hoy le aplicó AMLO al señor Mouriño? ¿Y cómo reaccionó el siempre petulante Zedillo? Pues sí, debió aceptar una realidad tan contundente como pragmática: cambiar el fusible reventado, el brazo amputado o el operador apestado. Así de simple.
En el caso de Juan Camilo Mouriño, de su jefe Felipe Calderón y de la embestida lanzada por Andrés Manuel López Obrador, todo indica que apareció —acaso por primera ocasión— el carácter irascible y el sentido vengativo de Felipe Calderón: no darse por vencido y reaccionar igual que sus adversarios, como una pandilla que los quiere sacar de la casa. ¿Y a quién le importan las instituciones? ¿Cómo queda la credibilidad de las instituciones, la confianza en la justicia, en la transparencia y el combate a la impunidad? Ni a Mouriño ni a Calderón parece interesarles.
En brazos del PRI
Pero el más grave de los saldos, como señalamos arriba, es que el escándalo Mouriño es una más de las cuentas de un rosario que puede concluir en 2012 con el regreso del PRI al poder presidencial. ¿Por qué esa percepción? Porque como ha ocurrido desde el mismo lunes 3 de julio de 2006, el PAN encontró en el PRI a un aliado que le resultaba indispensable para sobrevivir durante la emergencia postelectoral, y que a los pocos meses resultó ser un verdadero tanque de oxígeno para el segundo gobierno de la derecha.
Sí, cuando el PRD y su líder “indestructible” le declaran la guerra al gobierno de Calderón, los amarillos no sólo aparecieron como el partido del “no”, de la destrucción de las instituciones, de los resentidos y los rijosos, sino que en el otro extremo solidifican la alianza del PRI con el PAN. A pesar de ello —y gracias al olfato del sector moderado del PRD— ese sector de la izquierda logra meterse en la discusión de asuntos fundamentales para su causa —y de un grave retroceso para la democracia electoral— como la reforma electoral, de la que resulta ganancioso.
Sin embargo, la radicalización, el extremismo y la intención de los amarillos por derribar el gobierno de Felipe Calderón han convertido al PRI en un factor cada vez más importante: en el salvavidas del gobierno de Calderón, de su gabinete, de su proyecto de gobierno y de sus reformas, al grado de que el verdadero y gran ganancioso ha sido el PRI. El de Manlio Fabio Beltrones, por supuesto. Y el escándalo Mouriño no podía ser la excepción a esa regla. Apenas el pasado viernes, en sus habituales giras de proselitismo, el señor López Obrador se quejó de que el PRI “reculó” y salió a defender a Camilo Mouriño.
El grito en la plaza, más que un señalamiento de censura o una acusación que confirma la “perversa” alianza del PRI de Beltrones con el presidente Calderón, debe ser interpretado como un lamento de derrota. ¿Por qué? Porque si bien fue el dardo envenenado de López Obrador el que en los hechos derribó a Juan Camilo Mouriño; el que atrapó a la presa, la defendió ante las fieras que la perseguían y con ello le salvó la vida y elevó el costo de su alianza fue el PRI del poderoso senador Beltrones. ¿Y qué con eso, podría preguntar algún intrigado? Buena interrogante.
Pues resulta que sí, que salvarle la vida a Mouriño, que apuntalar al gobierno de Calderón, bien valdrán una reforma energética. Y esa reforma será la reforma de Manlio. Es decir, que ese chivo en cristalería en que se ha convertido el señor Obrador para buena parte de los amarillos, no sólo sacó al PRD de la reforma energética, sino que la persecución contra el señor Mouriño prácticamente firmó el pacto entre el gobierno de Calderón y el PRI, en torno a una reforma energética en la que el gobierno y los azules pagarán los costos, y todos los beneficios se los llevará el PRI.
“Nadie sabe para quién trabaja”, dice el refrán popular. Y sí, si el señor legítimo estuviera en las filas del PRI no lo haría tan bien para que ese partido siga siendo el gran ganador del segundo gobierno del PAN, y en ser exitoso en su estrategia para regresar al poder presidencial. En el fondo, queda claro que los azules se enfrentan a las dos versiones del viejo PRI, a la versión rancia y atrasada de López Obrador y a la versión negociadora y pragmática —no por ello menos transa— del señor Beltrones. Una de las dos llegará al poder en 2012. Está claro que será la segunda, en tanto que en su historial el señor López Obrador cargará con la responsabilidad de ser el destructor del más importante partido de la izquierda mexicana. Y sí, aunque sean muchos los enojados, al tiempo.
En el camino
Y a propósito del regreso de lo más atrasado del PRI, también en los días que corren presenciamos el regreso de lo más cuestionable, rancio, monopólico y hasta fascista del sindicalismo oficial —que para no variar también se adorna con la bandera de la izquierda— y que abiertamente amenaza con perseguir a sus críticos. Nos referimos —con toda la tristeza que significa que un gremio como el de los electricistas hayan llegado a ese nivel de corrupción política e ideológica— al Sindicato Mexicano de Electricistas, uno de los más costosos, ineficientes y antidemocráticos monopolios, resabio de los viejos controles corporativos del PRI, otrora emparentado con las causas de la izquierda mexicana y que ahora se ha convertido en perseguidor de un diario, el periódico Reforma.
Resulta que el periódico de la familia Junco ha sido un crítico consistente de la tragedia en que se ha convertido la Compañía de Luz y Fuerza del Centro, la segunda empresa pública productora de energía eléctrica del país, y que desde hace décadas está en quiebra por una combinación de factores entre los que se encuentra la depredación de una casta divina, privilegiada y corrupta, escondida detrás de las banderas de un sindicato otrora histórico y hoy depredador que defiende prestaciones ofensivas para los millones de mexicanos, reclamos demenciales para cualquier democracia que se respete.
Y esa casta divina de líderes corruptos y trabajadores convertidos en verdaderas pirañas del dinero público ahora se han corrido al extremo del fascismo sindical. Pues sí, han iniciado una persecución contra el diario Reforma, al que hicieron llegar amenazas, al que calumnian y amagan con retirarle la energía eléctrica —como si fueran los dueños de un bien público y propiedad del Estado—, por cometer el pecado de cuestionar al grosero monopolio del SME, una cueva de corruptos que se han enriquecido al amparo del dinero público, de la ineficacia y de gobiernos a los que les tiembla la mano para acabar con ese y otros monopolios.
Cada año, desde hace más de 15, se prenden los focos rojos respecto a la tragedia que es la Compañía de Luz, en tanto que cada fin de año los consumidores vemos incrementar el costo de la energía eléctrica porque a los intocables del SME se les ocurre que todos debemos pagar jugosas prestaciones. Y, a cambio, el servicio es cada vez peor, más deficiente, más caro y... por si fuera poco, a todo aquel que se le ocurra protestar, le mandan recibos escandalosos. ¿Hasta cuándo? Señores legisladores, señores dirigentes de partidos, señores del gabinete... señor Presidente, es tiempo de que le pongan un alto a ese escandaloso robo generalizado, a esa casta divina, a esa sangría del dinero público. Y, claro, nadie quiere asumir los costos.
Y no falta, por supuesto, los que también defienden a ese monopolio y a sus pillos disfrazados de sindicalistas.
Pero en la semana que inicia también hay buenas noticias. Resulta que el próximo miércoles 12 de marzo, a las 13:00 horas, en el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM (aula Dr. Guillermo F. Margadant) será presentado el más reciente título del doctor Jorge Carpizo McGregor y de Diego Valadez, Derechos Humanos, aborto y eutanasia, que profundiza en los aspectos jurídicos, científicos y sociales de dos temas de la mayor actualidad y alta sensibilidad para la sociedad mexicana contemporánea. Dicen los que saben que se trata de uno de los más rigurosos estudios sobre los dos temas, que se han realizado en México.
aleman2@prodigy.net.mx

Las FARC: El Universal


Presunto líder de las FARC labora en Conacyt
Reporte de inteligencia lo identifica como Mario Dagoberto Díaz Orgaz
Nurit Martínezy Juan José Arreola
El Universal, Lunes 10 de marzo de 2008
Mario Dagoberto Díaz Orgaz, a quien llaman Dagoberto, ha sido identificado por el gobierno federal como el presunto dirigente del Núcleo Mexicano de Apoyo a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en México y operador financiero de esa organización en nuestro país, según un reporte de inteligencia.
Este hombre es a quien el 5 de marzo a las 18:25 horas se ubicó merodeando el hospital militar donde está internada Lucía Andrea Morett Álvarez, revelaron servicios de inteligencia del gobierno mexicano.
Ante el señalamiento, Dagoberto Díaz Orgaz se sorprendió al saber que figura entre los mexicanos sobrevivientes al ataque del Ejército colombiano en la frontera con Ecuador, hace más de una semana.
El investigador del Centro de Ingeniería y Desarrollo Industrial (Cidesi) de Conacyt, en Querétaro, rechaza tales versiones. “No conozco Ecuador”, argumentó.
En entrevista con EL UNIVERSAL en la ciudad de Querétaro, Díaz Orgaz desmiente que en alguna ocasión hubiera visitado Ecuador, pese a que la ficha del servicio de inteligencia —con copia de su fotografía de pasaporte y que coincide con la que exhibe el Cidesi como responsable de la Gerencia de Metrología Dimensional— señala que al menos ha hecho dos viajes a ese país, el primero en 2007 y el segundo, ahora, en 2008.
Respecto a los hechos en Ecuador, comentó no saber mucho del tema e indicó que establecería contacto con las autoridades para determinar qué procedía si sus datos personales hayan sido utilizados por otra persona.
De acuerdo con información de este diario, Dagoberto fue ubicado por servicios de inteligencia de México en Quito, Ecuador, luego de sobrevivir al ataque militar colombiano al campamento de las FARC donde hasta ahora se ha señalado que murieron otros tres connacionales.
Como señaló el vicepresidente de Colombia, Francisco Santos, estos universitarios viajaron con el fin de entrenarse con las FARC en la selva ecuatoriana limítrofe con Colombia.
Según la ficha de inteligencia, Dagoberto Díaz Orgaz —que nació 15 de enero de 1960— está presuntamente vinculado con “movimientos disruptivos y antisistémicos” como los frentes Popular Revolucionario y Popular Francisco Villa Independiente, el Bloque de Fuerzas Proletarias, el Movimiento Bolivariano de los Pueblos en México y el Partido Comunista de México Marxista Leninista, entre otros.
A Dagoberto se le tienen identificadas cinco cuentas bancarias con saldos promedios de 800 mil pesos mensuales en los últimos dos años, y en 2007 recibió por una transferencia 20 mil dólares desde Panamá.
Es originario de Cuba, naturalizado mexicano en 2003, estudió Ingeniería Mecánica en el Instituto Politécnico Vladimir, en Rusia, y cursos de especialización en Cuba.
En el Cidesi tiene el nivel B de investigación en Metrología. Este centro tiene como fin promover y apoyar la modernización tecnológica del sector productivo a través de la investigación aplicada, el desarrollo experimental y la formación de personal.
Según el reporte de inteligencia del gobierno federal, en 2004, cuando viajó a México una delegación de venezolanos miembros de las FARC-EP se entrevistaron con Dagoberto como responsable de la parte financiera de esa guerrilla en México. Al año siguiente, el 28 de mayo, Dagoberto Díaz Orgaz participó de forma activa en la organización del Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes, en agosto, en Caracas, Venezuela.
Estos festivales se organizan desde 1947 y se orientan al debate político de izquierda; después se vincularon a organizaciones que se han declarado movimientos antiimperialistas y pacifistas, refiere la página en internet de estas reuniones.
Preocupa en Filosofía destino de desaparecidos
Nurit Martínez, reportera.
El Universal, Lunes 10 de marzo de 2008;
Entre los estudiantes simpatizantes de los colectivos localizados en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) “hay preocupación” porque entre siete y 10 jóvenes de la cátedra Simón Bolívar “no han aparecido”.
Sin embargo, al insistirles sobre las identidades de quiénes podrían haber viajado a Colombia junto con Lucía Andrea Morett, y que son integrantes de dicha cátedra —señalados como simpatizante de las FARC—, dicen que al menos tres de los jóvenes responden a los apodos de El Vago, El Chack y El Chopas.
Los jóvenes, integrantes de varios de los colectivos, afirman que en la Facultad existe un “clima de incertidumbre”, “enrarecido”, más aún por la presencia de “mucha gente extraña”, porque se ha señalado que los estudiantes fueron a “recibir entrenamiento de las FARC”.
Además de Lucía, Francisco Franco Delgado, Verónica Natalia Velázquez y Juan González del Castillo, los jóvenes que participan en ese colectivo que coordina la cátedra Simón Bolivar, “sólo tienen el interés de estudiar a ese personaje y abordarlo como un proceso histórico al cual hay que reivindicar”, dice una de las integrantes del colectivo Carlos Marx.
Se trata de un trabajo de más de dos años, que es extracurricular y aborda los movimientos y la postura de izquierda en América Latina; para tal efecto. se organizan foros, mesas redondas y debates.
Otra de las muchachas refiere que antes de hacer acusaciones contra los estudiantes, las organizaciones de derechos humanos y estudiantiles “deberían estar exigiendo al gobierno de Felipe Calderón asuma una posición al respecto, porque antes que otra cosa se cometió una masacre de estudiantes mexicanos.
“Se violaron garantías individuales de los universitarios, así como su derecho a la libertad de expresión, de pensamiento e ideología”, argumentó otra de las jóvenes que organizan para hoy un homenaje a sus compañeros en la Facultad.
Columna Itinerario Político/Ricardo Alemán
El Universa, 10 de marzo de 2008;
México y las FARC; la doble moral
Desde la segunda mitad de los 60, las universidades públicas solapan a grupos estudiantiles radicales
Existen sectores que promueven esa forma de lucha como la solución; algunos en el PRD, corifeos del ‘legítimo’
Sin duda que algo está mal, si no es que muy mal, cuando nos enteramos que un puñado de cinco jóvenes mexicanos —de los que habrían muerto cuatro— se encontraban en un campamento de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) emplazado en territorio de Ecuador, cuando fue atacado por el gobierno colombiano y resultó abatido el número dos de ese grupo guerrillero.
Algo debe estar mal, cuando círculos de la llamada izquierda mexicana —incluidos los medios de comunicación afines a ese sector— guardan un silencio harto sospechoso y nada casual respecto del hecho y de presuntos vínculos de sectores mexicanos con la guerrilla más antigua del continente —pero también la más cuestionada por sus prácticas criminales y porque en todo el mundo se le identifica como un grupo narcoterrorista— y con círculos bolivarianos, el instrumento continental de la dictadura de Hugo Chávez.
Algo anda mal, cuando autoridades de instituciones educativas como la UNAM, Chapingo y el IPN se hacen desentendidas frente a ese ridículo secreto a voces que todos conocen —que en esas y otras instituciones se solapan células vinculadas, ya sea con las FARC, con el EPR, con tal o cual grupo radical, a las que también usan como porros para mantener el control político de los planteles—, pero del que pocos quieren hablar. Es decir, que frente a los ojos de todos se mueven las células que captan simpatizantes para los grupos radicales, de dentro y de fuera del territorio mexicano, y que al mismo tiempo son sectores de golpeo y presión al servicio de los poderes formales en las instituciones educativas.
Y sin duda que algo está bastante mal, cuando ninguno de los otrora guerrilleros de los años 60 y 70, ni de los líderes del 68 se atreve a decir “esta boca es mía”, respecto a la persistencia de sectores estudiantiles vinculados a grupos guerrilleros como las FARC, y otros. ¿Por qué a nadie parece interesarle el fenómeno político, social, educativo y de poder?
Un par de preguntas que no son ociosas, pero cuya respuesta nos podría dar algunas pistas: ¿Dónde están los hijos de los guerrilleros que sobrevivieron al PRI gobierno en los 60 y 70? ¿Dónde están los hijos de los líderes y activistas del 68 y el 71? Está claro que ninguno de esos hijos o nietos está vinculado a las FARC y menos al EPR, en general a grupos de esa naturaleza. Es más, muchos de esos muchachos ni siquiera pisaron una escuela pública. Y existen casos de hijos de ex guerrilleros y ex militantes del 68 que fueron mandados a estudiar a las más caras escuelas privadas de Estados Unidos y/o Europa.
Pero no se malinterprete cuando proponemos que “algo está mal” o “muy mal” en México —en su sistema político, de partidos, educativo, laboral...—, a partir del descubrimiento de vínculos de jóvenes mexicanos con las FARC y de la muerte de por lo menos cuatro de ellos en el ataque de la Policía y el Ejército colombianos al campamento de las FARC. No, no se trata de escandalizarse por que en algunos de los centros de educación pública más importantes del país se expresen y practiquen en toda su pluralidad y sus tonalidades las ideas y afinidades políticas.
En efecto, desde los años 60 las instituciones públicas de educación superior, sobre todo la UNAM y el IPN han sido las más importantes canteras para reclutar cuadros —no sólo para el PRI, el PAN y antecedentes de lo que hoy es el PRD en la actividad político partidista, sino de grupos radicales de derecha y de izquierda, como el Muro, Dhiac, Yunque, en el caso de los primeros, y para los grupos guerrilleros emparentados con la izquierda, en el de lo segundos —, como también está claro que la derecha y la derecha extrema crearon sus propias universidades para formar sus cuadros, que de tanto en tanto aparecen, no en campamentos guerrilleros al sur del continente, sino como jefes de poderosos corporativos multinacionales que, al mismo tiempo, son guardianes celosos de su ideología.
El problema no está en el derecho que tiene todo joven o estudiante universitario de creer y poner en práctica la tendencia ideológica, partidista o religiosa que le plazca, le convenza o le convenga. Tampoco está en cuestión el viejo dilema de la libertad de cátedra, o el asunto de la gratuidad educativa. Y menos se discute si cinco o 50 jóvenes son pocos o muchos para estar en una causa como la de las FARC, y/o morir por esa causa. No, el problema está en esa doble moral que muestran los actores políticos y sociales vinculados con el asunto, y el engaño colectivo que pretenden recetarle a la sociedad, una vez descubierto lo que es un secreto a voces.
Primero, todo aquel que haya cursado la preparatoria, la vocacional, o una carrera de nivel superior en la UNAM o el IPN, sabe que desde la segunda mitad de los años 60 y hasta la fecha, esas instituciones han tenido y tienen —solapan y patrocinan— grupos estudiantiles radicales vinculados con sectores guerrilleros. No pocos de esos grupos son utilizados para fines políticos y/o partidistas. ¿Alguien se ha preguntado, por ejemplo, por qué se mantienen bajo control los conflictos universitarios en la UNAM y el IPN? Pues sí, porque se reparten cuotas, posiciones y hasta espacios físicos. Las FARC, el EPR y otros grupos tienen sus representaciones en facultades y escuelas, a los ojos de todos.
¿Por qué vincularse con las FARC o con los círculos bolivarianos?, cuando todos saben que en el primer caso se trata de un grupo terrorista que vive del narcotráfico, que nada tiene que ver con una concepción de izquierda democrática; mientras que el segundo, no es más que un dictador aldeano. Pues jóvenes como los que murieron en el campamento de las FARC en Ecuador se vinculan con las FARC y el chavismo porque en México existen sectores que promueven, patrocinan y difunden esa forma de lucha como la solución a los problemas de millones de pobres. Y sí, algunos de esos sectores están en el PRD y son corifeos del legítimo.
Algo está mal, sin duda, porque son muchas las señales de que algunos sectores nos quieren llevar al pasado. Y el predominio de esa tendencia no es más que una señal de que no está lejos el posible fracaso de la democracia en México. Y eso no es poca cosa.
aleman2@prodigy.net.mx

Las FARC: Milenio diario



Reporte de las investigaciones en México sobre la guerrilla colombiana
Las FARC tienen ligas con todos los cárteles: PGR
Pesquisas de la subprocuraduría especializada en delincuencia organizada revelan que el grupo guerrillero realiza negocios lo mismo con los criminales de Tijuana que con los de Sinaloa, Juárez y el Golfo.
Milenio Diario, 10-Marzo-08; Pp
Rubén Mosso, reportero
Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia han tejido una red que alcanza a todas las agrupaciones delictivas mexicanas, pues lo mismo realiza negocios con el cártel de Tijuana que con el de Sinaloa, Juárez y el Golfo, e incluso con grupos menores, esto de acuerdo con investigaciones de la Procuraduría General de la República.Si bien es cierto que en el pasado sólo se conocía la relación entre dicho grupo y los hermanos Arellano Félix, hay datos que revelan que los colombianos se abastecen de armas a cambio de cocaína, y una prueba de ello es la detención del narcotraficante Ricardo Tamez Alanís, El Richi, miembro del grupo de Los Mellizos, liderado por los hermanos Víctor y Manuel Ángel Mejía Munera, organización ligada a las FARC.


Alanís, quien hace un par de semanas solicitó la protección de la justicia al juez Tercero de Distrito de Amparo en Materia Penal contra un posible cambio de prisión a una de máxima de seguridad, era el encargado de abastecer del alcaloide a Arturo Beltrán Leyva, dirigente del cártel de Sinaloa, así como a Delia Patricia Buendía Magaña, MaBaker, esta última dirigente del cártel de Nezahualcóyotl, organización responsable de la muerte de funcionarios de primer nivel de los ámbitos federal y local.
La droga la recibía en Monterrey, Nuevo León, a través de Juan Pablo Rojas, El Halcón, para después ordenar su envío a New Jersey, en Estados Unidos, donde la entregaba a Heriberto Santos, El Pichón, no sin antes pasar por Tamaulipas, donde una parte era dejada al cártel del Golfo.
En enero de 2004, Juan Pablo Rojas fue detenido en las inmediaciones de la delegación Iztapalapa con dos toneladas de cocaína, tras dos años de investigaciones; dicho personaje era el responsable de la recepción y distribución del alcaloide procedente de Colombia, y encargado de fijar el precio en el mercado negro de la Ciudad de México y municipios conurbados.
La droga era abastecida por los hermanos Carlos y Mauricio Jaramillo Correa, operadores de las FARC en Medellín, según las declaraciones de Juan Pablo Rojas, quien comenzó su carrera delictiva en los años 80, cuando se vinculó con miembros del cártel de Medellín que operaban en México, por órdenes del colombiano Miguel Ángel Willis, además conoció a Pablo Escobar Gaviria.
Sin embargo, perdió contacto tras la muerte de Escobar y se mantuvo sin enlaces directos hasta 2002, cuando fue reclutado por los hermanos Munera, quienes lo incorporaron a la organización como su representante en México.
A fines de diciembre de 2007, la juez Cuarto de Distrito con sede en el Reclusorio Oriente, Taissia Cruz Parcero, sentenció a 15 años de prisión a Tamez Alanís por ser penalmente responsable del delito de delincuencia organizada.De acuerdo con las pesquisas de la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO), Los Mellizos se dedican al trasiego de droga desde Colombia, pasando por Panamá, México y Estados Unidos, además es considerada la estructura criminal más peligrosa tras la muerte de Escobar Gaviria, líder del cártel de Medellín.
No obstante, no es la única organización colombiana ligada a las FARC. También está el cártel Norte del Valle, que se ha visto disminuido en su capacidad operativa luego de la captura de su principal líder,Diego León Montoya, Don Diego, ocurrida el 10 de septiembre de 2007.- Claves
Narcoterroristas•
Las FARC están clasificadas por Estados Unidos y el Consejo de la Unión Europea como un grupo narcoterrorista, pronunciamiento al que se ha sumado México, donde ese grupo colocó oficinas de relaciones públicas desde fines de 2003.
• El control del tráfico de la cocaína en el mundo fue asumido por la organización rebelde, por lo que ahora los cárteles mexicanos se deben entender con ese grupo, o por intermediarios que laboran para las organizaciones criminales de Colombia.
Entrevista: Jorge Castañeda Gutman
• Ex secretario de Relaciones Exteriores
“O los mexicanos se entrenaban o asociaban con la guerrilla”“
¿Qué diablos andaban haciendo los estudiantes en el campamento rebelde?”, pregunta quien fuera canciller en el sexenio de Vicente Fox; “me cuesta bastante trabajo creer que hacían investigaciones”, señala el diplomático.
Juan Pablo Becerra-Acosta, periodista.
El canciller mexicano durante el sexenio de Vicente Fox, Jorge Castañeda, al hablar de la crisis desatada por el bombardeo del gobierno de Colombia a un campamento guerrillero de las FARC en territorio de Ecuador —incursión armada durante la cual se ha confirmado que murieron dos mexicanos y una estudiante de la UNAM quedó herida—, no anda nada diplomático durante una entrevista con MILENIO. Sin matices, dice cosas como éstas: Acerca de los jóvenes masacrados:
“La pregunta es: ¿Qué diablos andaban haciendo 10, 15, 20 estudiantes mexicanos en un campamento (el día de la entrevista, el viernes pasado, se hablaba de hasta 10 mexicanos en el lugar), en un santuario guerrillero de las FARC? ¿Qué demonios estaban haciendo ahí? Todos tenemos que lamentar su trágica muerte, sobre todo por tratarse de jóvenes, pero insisto: si tú vas a los campamentos de Al Qaeda a entrenarte, pues es muy probable que te maten, ¿eh?”
—¿Usted cree que esa gente se estaba entrenando ahí?
—Mira, yo no sé si se estaban entrenado, pero la verdad, que haya cinco o diez estudiantes de la UNAM ahí… Si eran diez, había más estudiantes que guerrilleros. Es absurdo. Eso simplemente no concuerda. Yo creo que, o bien estaban entrenándose, o estaban asociándose, o alguna cosa… Yo puedo creer que uno o dos estaban investigando, pero si son tantos, pues ya me cuesta bastante trabajo creerlo. Ahora, aun investigando, ellos sabían en lo que se estaban metiendo: en un campamento guerrillero…
—Eso suena duro. No estamos seguros si estaban recibiendo entrenamiento, o si estaban haciendo un documental, o realizando una tesis, pero suena casi a: “Si estaban en el campamento de las FARC, que se jodan —se le comenta al ex canciller, recula un poco, pero arremete de nuevo.
—Tanto como que se jodan, no… Es una tragedia que lamentar y le extiendo mis condolencias a las familias de estos jóvenes, pero no estaban visitando la sede de un partido político. ¡No! Estaban en un campamento guerrillero, santuario de una organización criminal terrorista reconocida como tal por los países de la Unión Europea y, por cierto, expulsada de México en 2002 por los mismos motivos. Así que, bueno, cada quien sabe en qué se mete: si alguien va como corresponsal, como guerrillero, o como alumno a un campamento de Hamas, o de Al Qaeda, en Irak, o en Palestina, o donde tú quieras, pues tú sabes a queéte metes…
Acerca del papel del gobierno mexicano en la crisis: “Es una situación incómoda para el gobierno del presidente Calderón porque implica definiciones, y a este gobierno las definiciones le dan urticaria.
Por un lado, Calderón sí tiene una afinidad importante con Álvaro Uribe, y dudo que le tenga la más mínima simpatía a las FARC, pero por el otro lado quiere seguir quedando bien con Chávez, quiere seguir quedando bien con Correa, quiere seguir quedando bien con La Habana, y pues todas esas cosas son cada día más incompatibles.
La solución de Calderón parece ser un paso hacia la izquierda y un paso hacia la derecha. México se opuso en la OEA a que hubiera una condena a Colombia, lo cual es correcto, pero por otro lado Calderón no ha querido ser muy claro en censurar la utilización de las FARC del territorio ecuatoriano para atacar al gobierno democráticamente electo de Colombia. Entonces, es dubitativo, indeciso, ambivalente, porque estas crisis obligan a definiciones, y a este gobierno eso no le gusta.
Dice Castañeda que Calderón debe definirse ya:
“Yo creo que el tema central es si México quiere tomar partido claramente en esta lucha que ya es de ‘fuera máscaras’, porque ya no tienes simulaciones: varios gobiernos —el de Cuba, el de Venezuela, el de Ecuador, el de Nicaragua, el de Bolivia y, en menor medida, el de Argentina— luchan por extender su influencia en todo el continente combinando todas las vías posibles: la vía armada, la vía electoral, los dineros, las armas, etcétera. ¿Eso se vale, sí o no? ¿Se acepta, sí o no? Se va a combatir eso con las ideas o no se va a combatir. Hay una lucha frontal de tesis en América Latina, y ahí hay que tomar ya partido: estás con los gobiernos democráticos o no…”
Sobre Colombia:
“Efectivamente, Colombia violó la integridad territorial de Ecuador, de eso no hay duda ni se puede discutir, pero las FARC son el hampa que está buscando derrocar al gobierno de Álvaro Uribe. Entonces no debe extrañarnos que su gobierno no se deje. ¿Qué quieren? ¿Que Uribe diga: ‘No, pues sí muchachos, adelante, vengan a derrocarnos porque, la verdad, ya nos dio hueva estar gobernando?’”.
De las FARC:
“El gobierno mexicano debe ver a las FARC como lo que son: un narcoejército que se dedica solamente al negocio y a la sobrevivencia. Está comprobadísima la relación de las FARC con el narcotráfico. Eso ya no es objeto de duda o discusión, como no lo es que la Unión Europea las tiene catalogadas como una organización terrorista. Es un grupo armado sin programa, sin agenda, financiado por el narcotráfico, por los secuestros; un grupo armado con reclutamiento forzoso de niños-soldados de 7, 10, 12 años, y que además pone bombas indiscriminadamente, como lo vimos en la toma de posesión de Uribe hace dos años en Bogotá, cuando mataron a más de 100 personas. Si eso no es terrorismo, entonces yo no sé qué es el terrorismo…
Y de Ecuador:
“Quizás la pregunta que habría que hacerse es ¿qué garantías tuvieron estos muchachos mexicanos del gobierno ecuatoriano de que no les pasaría nada?. Fueron pensando que no habría ningún peligro para filmar, para estudiar, para entrenar, para lo que tú quieras, pero se sentían muy seguros porque el gobierno de Ecuador les dijo: “No’mbre, no hay ningún problema, adelante muchachos”. ¿Qué hacía ese campamento ahí? ¿O realmente el gobierno ecuatoriano no sabía nada? ¿Nos va a hacer creer que no sabía?
El ex canciller Jorge Castañeda, nada diplomático…
Juan Pablo Becerra-Acosta M.
Reportaje: Informe del gobierno ecuatoriano; Diego Osorno, reportero, enviado a Quito.
• Incursión en el acantonamiento destruido
Otros mexicanos habían estado en el campamento
En las semanas previas al bombardeo del asentamiento de las FARC en Ecuador, grupos de connacionales, así como de italianos, peruanos y belgas, entre otros, acudían al lugar y permanecían ahí “uno o dos días”.
Mileni Dario, 10-Marzo-08;
Soren, Fernando, Juan y Natalia, los estudiantes que se encontraban en el campamento de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia destruido el pasado fin de semana por el Ejército de Colombia en Ecuador, no fueron, junto a la sobreviviente Lucía Morett, los únicos mexicanos que visitaron el asentamiento rebelde en la selva de Sucumbíos.
Durante las semanas previas a la incursión colombiana, “otros grupos de mexicanos, italianos, peruanos, chilenos y belgas” acudieron de manera regular al acantonamiento clandestino desde donde operaba el dirigente guerrillero Raúl Reyes, asienta un reporte del Ministerio de Defensa de Ecuador al cual tuvo acceso MILENIO.
En el documento se hace un parte oficial de la situación encontrada en la selva ecuatoriana por una Unidad del Grupo de Operaciones de la Selva, la cual fue enviada por el Presidente Rafael Correa a realizar una investigación de lo sucedido.
El anfitrión Según se explica, desde principios de este año acudieron a reunirse con la guerrilla delegaciones conformadas, en promedio, por cinco civiles extranjeros que pasaban de “uno a dos días” en la zona, y que luego volvían al poblado de Lago Alto, sin conocer nunca la ubicación exacta del lugar donde habían estado. En el documento se asevera también que “todo indica que los visitantes eran simpatizantes y no integrantes armados del grupo guerrillero”. De acuerdo con el testimonio brindado por la estudiante Lucía Morett Álvarez, ella llegó junto a sus cuatro compañeros mexicanos al campamento guerrillero la noche del 29 de febrero, apenas unas horas antes del ataque colombiano, ocurrido en la madrugada del 1 de marzo.
Su anfitrión, el comandante Raúl Reyes, cuyo nombre real era Édgar Devía, además de ser considerado por analistas de la región como uno de los dirigentes “menos militaristas” de las FARC, se encargaba de las relaciones internacionales del grupo guerrillero. En la agenda pública de Reyes figuraban periodistas de diversos países latinoamericanos y políticos extranjeros que han tratado de mediar en el conflicto colombiano, como Beatriz Paredes, actual presidenta nacional del PRI, quien siendo gobernadora de Tlaxcala recibió a una delegación de las FARC, la cual buscaba un acuerdo de paz con el gobierno de Colombia en los años 90.
El campamento
En la descripción de lo encontrado en el campamento guerrillero se enumeran camas, radios de onda corta, refrigeradores, reproductores de CD, cafeteras, antenas de televisión satelital, televisores de plasma, generadores de luz, rifles de madera (para entrenamiento) y 37 fusiles de asalto.
Asimismo, se reporta el hallazgo de cartas personales de los guerrilleros, diarios de algunos de ellos, el libro Poemas con piel de oveja, de Euler Granda, textos del poeta Pablo Neruda, ejemplares de la revista Condorito, análisis sobre la Asamblea Constituyente de Bolivia, notas periodísticas sobre el muro que construye Estados Unidos en su frontera con México y biografías de Simón Bolívar.
Los militares ecuatorianos reportan que el acantonamiento abarcaba 2 hectáreas y tenía cerca de 5 meses de haber sido construido con madera de los árboles de la zona. Una bodega de armas, un área con dormitorios, una cocina, lavanderías, una granja y un campo de entrenamiento lo conformaban en su totalidad.
Manuales
Pero además de revistas de historietas, entre los documentos encontrados por los militares ecuatorianos se anexan manuales de adiestramiento para el uso de rifles, de tácticas de combate y los “Estatutos de régimen disciplinario y normas internas del Comando de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia del Ejército del Pueblo (FARC-EP)”.
Este último folio guerrillero incluye tres apartados divididos en “Estatutos”, “Reglamento” y “Normas Internas”. En el apartado de Estatutos se indica que la estructura de las FARC está dividida en “Escuadras, Guerrillas, Compañía, Columna, Frente y Bloque de Frentes”.
En el reglamento del grupo guerrillero se estiman como faltas graves de los milicianos “intento de homicidio, pereza, cobardía, irresponsabilidad, el juego de azar, la simulación de enfermedad, compra o venta de material de guerra, la deserción y la embriaguez”.
Según el escrito, cualquiera de estas faltas puede ser sancionada con un regaño o con un fusilamiento. “Norma 14: Los mandos y combatientes deben tener en cuenta que los ajusticiamientos sólo se pueden hacer por delitos muy graves de los enemigos del pueblo y con autorización expresa de cada caso por parte de las instancias superiores de dirección de cada organización”
También se encuentran escritos dirigidos al Partido Comunista Marxista Leninista de Ecuador, en los cuales, las FARC comentan: “es un gran aliciente y nos llena de ánimos y esperanzas saber que a nivel de toda América Latina y el Caribe están en auge las luchas de las masas, no sólo por sus reivindicaciones particulares sino también por el cambio del sistema imperante, y que existen partidos comunistas como el de ustedes a la vanguardia, dirigiendo la confrontación clasista. Como organización hermana nos satisface gratamente la identidad política e ideológica que nos une y es motivo de mayor compromiso internacionalista al saber que estamos encaminados correctamente”.
Diego Osorno/enviado, Quito, Ecuador
Columna Trascendio/
Que transcurrió el fin de semana y en el gobierno federal no había claridad sobre qué decir en torno de la presencia de jóvenes mexicanos en las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia.
De no haber un pronunciamiento firme este lunes, se podrá deducir que terminaron imponiéndose quienes proponían “dejar pasar” ese asunto y reducirlo al caso de “unos cuantos jóvenes desorientados...,

Gracias al PRI

Columna Horizonte político/José A. Crespo
Excelsior, 10/03/2008;
El segundo hombre más poderoso
La gran mayoría de analistas y columnistas —de todos signos y posturas— coincidió en que el torpedo dirigido contra Juan Camilo Mouriño fue certero. Pero peor que el golpe en sí, fue la primera reacción que tuvo el secretario de Gobernación la noche misma en que se divulgaron los contratos por él firmados como apoderado legal de su empresa familiar (Camilo-car).Tanto el contenido como la forma de esa defensa fueron terribles (abajo el texto). No sólo no abordó el núcleo del problema (la autenticidad de los contratos y su firma) sino que divagó sobre su historia familiar y personal. En lugar del gran operador, el “José Córdoba Montoya” o el “Liébano Sáenz” del
gobierno calderonista, apareció un titubeante junior, explicando una cursi epopeya personal y balbuceando una retórica de impresionante heroísmo, materia de sarcasmos e ironías sin fin. Ahí se exhibió su escasa estatura política, su inexperiencia (y la de sus asesores, que lo subieron a la picota de la improvisación). Muchos lo dieron por desahuciado, pero eso no está nada claro.
Tras una semana de duro golpeteo, Mouriño salió finalmente a atajar la denuncia, en una entrevista perfectamente pulida, planeada a más no poder, con respuestas perfectamente confeccionadas para cada pregunta prefabricada, de modo que no hubiera ya espacio a la sorpresa, ningún silencio dubitativo, ninguna palabra fuera de lugar, ninguna idea ambigua. Es decir, el Mouriño espontáneo —el real— no tiene nada que ver con el Mouriño planificado —un mero holograma mediático—. El primero resultó lamentable, el segundo, en cambio, encuadra muy bien ante las cámaras. Lo más importante de esa entrevista fue que finalmente reconoció la autenticidad de los contratos, pero agregó, como no podía ser de otra forma, que todo es legal. Hacía falta decirlo, aunque, así como una confesión no es prueba de culpabilidad, tampoco lo es que un acusado se proclame inocente. También René Bejarano y Mario Marín negaron que hubiera algo indebido en sus respectivos escándalos. También, Mouriño recurrió a un sofisma ramplón: si el PRD ha mentido una vez tras otra, esta última acusación tiene que ser igualmente un embuste. No necesariamente. Si de 20 afirmaciones que me haces, 19 han sido falsas, la número 20 bien podría ser verdadera. Para ver si lo es o no, no vale contar el número de mentiras previas, sino verificar la última afirmación a partir de la evidencia disponible. No es una cuestión de estadística, sino de análisis empírico. Lo que haya dicho o dejado de decir antes el PRD sobre Mouriño no prueba ni desmiente nada. Sólo una instancia autónoma y confiable —si acaso hay tal— podría decir la última palabra sobre si hubo falta administrativa o penal (muchos expertos opinan que sí la hubo).
¿Sobrevivirá políticamente el “joven de los contratos”? Probablemente, pero menos por su propia aclaración televisiva que por otros factores, que también se movieron en los días previos, para rescatarlo. Sobre todo, la decisión del PRI de respaldar al secretario de Gobernación como interlocutor válido. El PRI vuelve a mostrarse como el factotum político de este sexenio. Sin el PRI, Felipe Calderón no hubiera podido tomar posesión. Sin el PRI, no habría ninguna de las reformas aprobadas ni las que podrían venir. Y ahora el PRI decide sacar de la barranca a Juan Camilo, para darle respiración artificial y rehabilitarlo. Sin ese respaldo, ni 20 entrevistas como la que Mouriño brindó a Joaquín López-Dóriga serían suficientes. Desde luego, el PRI no lo hace como el buen samaritano que siempre ha sido, sino por las facturas que de esa manera podrá cobrarle al gobierno panista.
La estrategia está probada. A cada resbalón o torpeza de los panistas —que son frecuentes—, el PRI primero amenaza cerrar filas con el PRD, lo que pone al gobierno contra la pared. Y con ello encarece su posterior respaldo que, llegado el momento, brinda con toda firmeza (con pingües ganancias políticas y económicas, así como nuevos certificados de impunidad). En el caso Mouriño, el tricolor aceptó primero la instauración de una comisión legislativa, para desinflarla después. Gracias al PRI, Mouriño quizá podrá permanecer en Bucareli al menos hasta que cometa otra pifia (ahora ya sabemos que no es el Maquiavelo que decían). Destituirlo por este escándalo implicaría reconocer que Juan Camilo no era tan honesto ni tan profesional como enfáticamente han insistido los panistas (su presidente el primero). Quedarían colgados de la brocha, aunque no sería la primera vez que los dejaran hablando solos.
Por su parte, Emilio Gamboa tuvo el cuidado de aclarar que la obstrucción de la comisión para el camilogate no respondía a la “existencia de una comparsa entre el PRI y el PAN” (6/III/07). ¿Y por qué habríamos de pensar eso? ¿Cuándo se ha dado tan insólita alianza? ¿De qué habla el diputado? Pese a la aclaración de Gamboa, para todo efecto práctico es el PRI, y no el PAN, el principal sostén político de este frágil gobierno. Por ejemplo, fue muy claro el viraje de Manlio Fabio Beltrones en este episodio: echó leña al fuego los primeros días —afirmando incluso que, de ser auténticos los contratos, Mouriño debería renunciar—, para después avalar plenamente la interlocución con el imberbe secretario, tras venderle este enorme favor. Dijo el “jefe máximo” del PRI que no se podía afectar así como así al “segundo hombre más poderoso” del gobierno (Juan Camilo). Pero en algo se equivoca el senador: el segundo hombre más poderoso de este gobierno no es Mouriño —salvo en el organigrama— sino… el propio Beltrones.
Poderoso no es quien pende de un hilo; poderoso es quien decide sostenerlo.
El texto completo:
VERSIÓN ESTENOGRÁFICA DEL MENSAJE DEL SECRETARIO DE GOBERNACIÓN, JUAN CAMILO MOURIÑO TERRAZO.Los cabos, Baja California, a 28 de febrero de 2008 DiscursoMuy buenas tardes.En 1985, hace 23 años, mi padre decidió emprender un negocio relacionado con PEMEX.
Con el paso de los años y gracias al tesón, logró consolidar su empresa.Muchos años de esfuerzo y visión empresarial le permitieron lo que cualquier padre anhela para sus hijos: techo, educación, salud.
Debo decir que estoy profundamente agradecido con la vida y también lo estoy con mi padre.
El trabajo honrado no puede más que dignificar a la persona.Ya con mayoría de edad obtuve responsabilidades en el negocio familiar, acciones y funciones directivas.
El negocio tomó dimensiones relevantes.
En esos años de consolidación profesional no sólo me formé como administrador, sino tomé conciencia social respecto a la responsabilidad que deben tener las personas con su entorno y con sus semejantes.
En 1997, cuando el Grupo de Empresas había crecido y se había consolidado como uno de los más importantes en la región, decidí emprender mi propio camino y abrirme paso en la vida pública. Por eso me postulé y contendí en una elección.Fue así como gané una diputación de mayoría por el PAN en Campeche.
Concluido mi encargo en la Legislatura local, tomé posesión como diputado federal.Hacia finales del 2003, al asumir mi primera responsabilidad en la Administración Pública, tomé la decisión más importante de mi vida: dedicarme por completo al servicio público.
En ese año opté por cosechar lo más valioso que una persona puede obtener: la satisfacción del servicio al país y a los demás.
El precio que pagué no fue menor. Le he arrebatado tiempo a mi familia, renuncié a las acciones de las cerca de 80 empresas de uno de los grupos empresariales más importantes del sureste mexicano y también dejé muchas de las comodidades que tienen los que viven en el interior del país.
La información dada a conocer omite la existencia de una relación mercantil establecida hace 23 años, entre la empresa referida y PEMEX.
Por tanto, resulta inmoral y doloso afirmar que las operaciones de dicho negocio son producto de las responsabilidades públicas que yo he ocupado en el pasado reciente.
Cuando la empresa en cuestión estableció relación comercial con PEMEX yo tenía 14 años de edad.Aclaro, además, que esta línea del negocio prácticamente no ha crecido desde su inicio. La expansión del grupo empresarial se ha dado en la administración de franquicias y en negocios inmobiliarios desde mucho antes que yo ingresara al servicio público.Resulta mezquino que se me acuse de beneficiarme económicamente de la política, cuando fue justamente la política la que me motivó a renunciar a un patrimonio legítimo, producto del esfuerzo personal y familiar.
No perderé el tiempo debatiendo públicamente con mis detractores. Hoy tengo a mi cargo responsabilidades muy importantes para el país que no merecen distracción alguna.
Es por ello que pondré a disposición de las autoridades competentes, toda información que se me requiera para que sean éstas quienes emitan una opinión en el plano legal.
Yo soy el principal interesado en que se aclare esta acusación dolosa.Quiero ser contundente, jamás me he beneficiado ni he beneficiado indebidamente a nadie desde los cargos públicos que he ocupado.
Mis actos han sido legales, mi actuar ha sido siempre ético.
Muchas gracias (Juan Camilo Mouriño T.)

Las FARC y la seguridad nacional



Columna Razones/Jorge Fernández Menéndez
Excelsior, 10/08/2008;
Las FARC y la seguridad nacional
Independientemente de las labores diplomáticas que pudiera desempeñar México en el conflicto entre Colombia, Ecuador y Venezuela, un dato no puede ocultarse. Ese conflicto implica un desafío directo a la seguridad nacional del país, no sólo por la potencialidad del enfrentamiento militar entre esas naciones, sino también porque en el centro del mismo está el reconocimiento o no de las FARC como fuerza beligerante en Colombia, como lo ha planteado el presidente Hugo Chávez, al darle un estatus de ejército nacional, presumir de que controla una parte del Estado colombiano y aceptar que tiene identificación ideológica y política con sus principios. Lo mismo ha hecho el presidente de Ecuador, Rafael Correa.
En otras circunstancias, o para otros países, el debate sobre las FARC podría transitar por caminos relativamente teóricos, pero no es nuestro caso. Como se ha comprobado con los hechos del primero de marzo, las FARC no sólo son una organización profundamente involucrada en el narcotráfico y en el envío de drogas a México (no se trata de una hipótesis, la información está documentada, tanto que hay personas detenidas y cumpliendo condena por esos hechos), sino que también está entrenando a jóvenes mexicanos en relación con grupos armados de nuestro país. No nos engañemos: los jóvenes mexicanos que estaban en el principal campamento de las FARC, en la frontera entre Colombia y Ecuador, en el mismo campamento donde residía Raúl Reyes (el verdadero jefe operativo de la organización ante la enfermedad de su anciano líder, Manuel Marulanda) con su compañera, la hija de Marulanda (ambos murieron ese primero de marzo), no estaban en un camping ni eran distraídos muchachos que fueron a un “congreso bolivariano” y se encontraron repentinamente en medio de las estribaciones de la selva amazónica, donde es casi imposible llegar. Tienen, por supuesto, todo el derecho de decidir sobre su vida y su futuro y no es ni la primera ni será la última vez que jóvenes deciden participar en movimientos armados de otros países. Pero seamos serios y tratemos las cosas como son: quienes estaban allí, se esté de acuerdo o no con ellos, eran hombres y mujeres que tomaron una decisión consciente de cómo desarrollar sus convicciones políticas y cayeron o resultaron heridos en su ley, insistimos, se comparta o no sus posiciones. Por lo menos en el pasado, ello se asumía con claridad y convicciones. Ahora nos quieren contar una historia absurda, que recuerda a Hansel y Gretel.
El punto es que no sólo estaban combatiendo por la causa de las FARC sino todo indica que son parte de un programa de entrenamiento militar para jóvenes mexicanos que se van rotando en esos campamentos y son ligados a las FARC a través del discurso de los Círculos Bolivarianos que impulsa y financia el gobierno de Hugo Chávez y que, a su vez, están ligados al EPR y a sus distintos frentes políticos. Lo grave es que, no obstante estar documentada la participación de las FARC en el narcotráfico, que tanto para el gobierno de Estados Unidos como los de la Unión Europea es considerada una organización terrorista; que incluso sus lazos con grupos armados mexicanos parecen muy evidentes (cuando se produjeron los atentados a ductos de Pemex, en este mismo espacio explicamos que el tipo de operativo era similar al que usaba esa organización y que incluso el ataque a ductos se había convertido en una norma de actividad de las FARC durante años, algo que hasta ese momento nunca habían hecho el EPR o sus desprendimientos). A pesar de todo eso, las FARC, los Círculos Bolivarianos y sus grupos aliados, siguen operando con total libertad en muchas regiones del país.
Hasta 2002, o sea hasta que fueron declarados como una organización terrorista por Estados Unidos y la Unión Europea, e incluso después de que se había comprobado la relación de uno de los principales frentes de las FARC con el cártel de los Arellano Félix, seguían abiertas, con estatus oficial, cuatro oficinas de las FARC en México, oficinas que hasta entonces eran financiadas por la Conferencia de Partidos Políticos de América Latina, la Coppal. Como se recordará, en los primeros años del foxismo se explicó que se mantenían abiertas esas oficinas porque México intentaba jugar un papel mediador en el fracasado proceso de paz que se abrió entre las FARC y el gobierno de Pastrana. No hubo paz y sí una escalada de violencia que consolidó a las FARC, más que como grupo político como una organización estrechamente ligada a la producción y el tráfico de drogas. El cierre formal de las oficinas de ese grupo en México se combinó con la apertura de una serie de oficinas informales, que han aparecido de la mano con los Círculos Bolivarianos en muchos sitios, desde la UNAM hasta el IPN, desde la UAM hasta la Universidad de Guerrero. Esas oficinas fueron impulsados por grupos ligados al EPR o a alas muy radicales del perredismo o por los rescoldos de lo que fue el CGH, luego de la huelga de 2000 en la UNAM.
Como país no podemos volver a equivocarnos. Hasta bien entrada la administración de Fox, se toleró la participación abierta de las FARC en México con la excusa de que podíamos ser un instrumento para la pacificación de Colombia. Era legítimo, aunque ello implicaba cerrar los ojos a las actividades ilegales de esa organización en territorio nacional. Ahora, varios años después, el escenario es más grave, porque no sólo no existe ningún proceso real de pacificación en Colombia que pueda justificar la tolerancia, sino que, además, ahora se ha comprobado que las FARC están entrenando militarmente a jóvenes mexicanos ligados a grupos armados. Ojalá México pueda jugar un papel diplomático importante en la resolución del conflicto, pero debe preservar, también y simultáneamente, los aspectos más delicados de nuestra amenazada seguridad nacional.

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