11 mar 2008

Usan las FARC al DF: DEA

Sostiene que aquí se refugian, recaudan fondos ilegales y realizan propaganda
Usan las FARC al DF de base financiera: DEA
Un reporte de las autoridades estadunidenses revela que la Ciudad de México es refugio seguro de la organización rebelde para sus actos de propaganda y para allegarse de adeptos a su lucha.
La presencia de miembros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia en México ha sido alertada desde 1999 por el gobierno de Estados Unidos; sin embargo, de 2004 a 2007 se incrementaron los vínculos de esta organización con narcotraficantes y grupos subversivos mexicanos.
Milenio Diario, 11/3/2008;
Omar Sánchez de Tagle, reportero
En un reporte elaborado por la Drug Enforcement Administration (DEA) y el Congreso estadunidense, se alerta que en los recientes años los miembros de las FARC han encontrado “en la Ciudad de México una base para sus actividades de recaudación de fondos y un refugio seguro para llevar a cabo actos de propaganda”.
El documento explica cómo es que desde hace varios años los miembros de las FARC no sólo buscan hacer negocios y obtener mayores recursos financieros, sino también cómo hacerse de adeptos a su movimiento.
De hecho, el reporte del Congreso estadunidense explica que, divididos en dos especies de células, los miembros del grupo rebelde tienen contacto con universidades, foros de defensa de derechos humanos, estudiantes, profesores y líderes de grupos subversivos para contar con su apoyo y conformar una amplia red de información y logística de propaganda.
De acuerdo con el informe, México ha servido por varios años como asilo a los refugiados de diversas dictaduras de extrema derecha, lo que ha ocasionado que en los últimos años se observe a nuestro país como un territorio “hospitalario para las organizaciones radicales de la izquierda” y para la incursión de grupos subversivos.
Por ejemplo, dice el reporte, “México también ha servido de anfitrión a lo largo de los años para las conversaciones de paz entre los diversos grupos de la guerrilla de América Latina y sus gobiernos”.
A las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia se les permitió, en 2000, tener una oficina en México, comandada por Marco León Calarca y Olga Marín, quienes durante varios años, detalla el informe estadunidense, lograron tener contacto con estudiantes de la UNAM y de diversos grupos subversivos, esto hasta antes de ser expulsados.
“La oficina de las FARC en la Ciudad de México, que contó con personal colombiano y militantes como Marco León Calarca y Olga Marín, fue aceptada por los gobiernos de México y de Colombia como un punto de contacto útil a los efectos de participar en las conversaciones de paz, lo anterior al menos hasta su expulsión del país”.
La presencia de estos personajes detalla el documento, permitió que las FARC cuenten ahora con presencia en al menos 11 estados del país como Jalisco, Guerrero, Oaxaca, Chiapas, Morelos y la Ciudad de México, entre otros. En estas entidades ha logrado conformar diversas redes de apoyo y de foros de propaganda.
El otro grupo de las FARC destacado en México tiene como misión conseguir mayores recursos para el movimiento y para ello establecen contacto con los cárteles de la droga mexicanos.
El reporte refiere que en un principio, los miembros de las FARC mantenían fuertes vínculos con el cártel de los hermanos Arellano Félix. Sin embargo, el debilitamiento de la organización delictiva provocó que desde 2004 establecieran contacto con la ahora denominada Federación, encabezada por Joaquín El Chapo Guzmán.
Lo que significa que en los últimos cuatro años, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia han sido el enlace entre los cárteles colombianos y el también llamado cártel de Sinaloa.
De acuerdo con la DEA, los grupos intercambian drogas, como cocaína, por armas o dinero que es enviado a Colombia mediante diversos métodos, que incluyen el traslado hormiga, el uso de instituciones financieras e incluso la Internet.
“Las FARC sigue usando el narcotráfico como su principal fuente de financiamiento y para ello cuenta con múltiples niveles del tráfico de drogas, que van desde el cultivo y producción de cocaína hasta el trasiego a través del uso de pistas de aterrizaje clandestinas”, detalla el reporte estadunidense.
Mexicanos en el campamento
MILENIO dio a conocer ayer que de acuerdo con informes del Ministerio de Defensa de Ecuador, al igual que activistas italianos, peruanos, chilenos y belgas, así como periodistas de diversos países, hubo más jóvenes mexicanos que acudieron al campamento de las FARC en Ecuador durante las últimas semanas.
Los nombres de los mexicanos que presuntamente estuvieron en el acantonamiento guerrillero atacado por el ejército de Colombia en la selva ecuatoriana de Sucumbío son: Antonio Pavel Blanco
Cabrera, Mariana López de la Vega, Miguel Ángel González de la Cruz, Luz Gabriel Mejía Leyva, Domenico Covarrubias, Dessire Robledo Torrano, Fernando Gabriel Franco, Vicente Huerta, Araceli Serna Espadas y Paulo Mendoza.
Para las autoridades ecuatorianas, los jóvenes, en su mayoría estudiantes de la UNAM , “eran simpatizantes y no integrantes armados del grupo guerrillero”, ya que sus visitas duraban apenas unas horas. (Quito, Ecuador • Diego Osorno, enviado)
México • Omar Sánchez de Tagle

reiteraMorett niega ante delegación de OEA militar en las FARCLa entrevista sólo duró unos minutos, también visitaron a otras sobrevivientes. La mexicana afirma que fueron dos los bombardeos contra el campamento.

La visitó el secretario general del organismo, José Miguel Insulza. Foto: Cecilia Puebla/EFE
11-Marzo-08

Lucía Andrea Morett Álvarez negó ser guerrillera de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) ante la delegación de la Organización de Estados Americanos (OEA) que la visitó para conocer su versión sobre lo sucedido el pasado 1 de marzo en los límites de Ecuador y Colombia.Morett Álvarez le dijo al secretario general del organismo internacional, José Miguel Insulza, que su presencia en el campamento guerrillero en la frontera ecuatoriana se debía a motivos académicos.De acuerdo con su madre, María de Jesús Álvarez, Lucía le relató a Insulza que en el campamento atacado por el ejército colombiano había varios civiles, además de reiterarle que cuando ocurrieron las hostilidades, la mayoría de los presentes dormían.Una comisión de la OEA concluyó ayer una visita por este país para conocer de fuentes directas lo sucedido el pasado 1 de marzo cuando unidades militares colombianas incursionaron en territorio ecuatoriano para aniquilar un campamento de las FARC en el que se encontraba uno de los dirigentes de esta organización, Raúl Reyes, junto con otras 25 personas más, por lo menos.“Las bombas”La joven estudiante de la UNAM le explicó al representante del organismo internacional que no fue uno —como se maneja hasta el momento— sino dos, los bombardeos aéreos que hubo contra el acantonamiento al que acababan de llegar.El encuentro ocurrido en el segundo piso del hospital militar de esta ciudad duró apenas unos minutos. Además de hablar con Morett, Insulza dialogó con Doris Bohórquez y Martha Pérez, las dos mujeres colombianas que se conoce que sobrevivieron junto con Lucía al ataque que incluyó el uso de bombas de fragmentación.“Como a media noche cayeron bombas. Yo estaba acostada ahí. Sentí un bombazo, caían palos, me tiré al suelo. Me arrastré como pude”, contó la colombiana, quien dijo que hacía labores de cocina para los combatientes. “Yo no me moví de ahí porque me di cuenta que estaba herida, no podía moverme. Nada más me arrastré un poquito hacia un lado”, dijo.El moño negroLa embajada de México en Ecuador se mantiene sin dar información sobre el caso de Lucia Morett. Algunos medios de comunicación ecuatorianos empezaban a cuestionar la inacción de los diplomáticos e incluso criticaron que las instalaciones oficiales no tengan colocado un moño negro, tal y como se acostumbra en las sedes oficiales cuando ocurre un suceso como éste.En ese contexto era como el recién llegado Juan Ignacio Piña, director para América Latina de la Secretaría de Relaciones Exteriores, sostenía ayer una serie de encuentros con autoridades ecuatorianas, como el ministro de Seguridad Interna y Externa, Gustavo Larrea.



Quito, Ecuador • Diego Osorno, enviado
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10 mar 2008

¿Ahora a pagar?


El Fiscal general de Colombia Mario Iguarán aclaró que "hay una serie de investigaciones contra Pablo Montoya Alias Rojas "él por rebelión, terrorismo y masacres", pero no por la muerte del miembro del secretariado de las Farc: Iván Ríos.
En tanto, el Procurador Edgardo Maya, por su parte, anunció que su despacho vigilará el proceso de la entrega de la recompensa y dijo que el análisis se ocupará de las condiciones bajo las que se ofrece la entrega del dinero. En concreto, si el llamado del Estado es a quien entregue a los jefes guerrilleros vivos o muertos.
En tanto, el Presidente Uribe, señaló que se debe esperar a o que digan las autoridades judiciales. El Jefe de Estado manifestó que su Gobierno seguirá estimulando el pago de recompensas que permita a las autoridades dar con el paradero de los delincuentes, pero que Colombia es un Estado de derecho, que no estimulará masacres.
El dilema con Rojas/ EDITORIAL, periódico
El Tiempo on line, fechado el 11 de Marzo de 2008.
Redactor de EL TIEMPO.
La recompensa a la que, en principio, tiene derecho 'Rojas', el jefe de seguridad de 'Iván Ríos', por haber cobrado para las autoridades la segunda baja del más alto nivel de las Farc, plantea al Gobierno -y a la sociedad- una compleja disyuntiva jurídica, política y moral.
Basta pensar en lo que está en juego. Si se paga la recompensa de 5.000 millones de pesos -oficialmente prometida a cualquiera que contribuya a capturar a un miembro del secretariado de las Farc- se estaría premiando a un hombre que ha cometido un homicidio y ha dicho él mismo que cortó la mano del cadáver para demostrar que se trataba de 'Ríos'. ¿Puede un Estado de Derecho amparar semejante conducta, aun con la justificación de que el muerto es uno de los jefes de una organización que ha causado infinito daño?
Pero si no se le paga, ¿no se les estará enviando a miembros de la guerrilla eventualmente dispuestos a hacer algo similar para entregarse el mensaje de que el Estado no cumple las recompensas que anuncia, y limitar así las posibilidades de que procesos de desmoralización dentro de esas organizaciones culminen en traiciones tan elocuentes como la protagonizada por 'Rojas'?
Más allá de la obvia importancia que tiene desde el punto de vista militar, recompensar este tipo de actitud plantea dilemas políticos y morales para un Estado de Derecho. Es perfectamente legítimo premiar la delación para combatir organizaciones ilegales, pero este caso plantea una situación sui géneris, que la ley no previno. Fomentar el asesinato (para no hablar de la mutilación) como fórmula para combatir a la guerrilla no solo resulta 'políticamente incorrecto', sino que envía al conjunto de la sociedad un mensaje ambiguo y peligroso. Estas inquietudes tienen sin cuidado a terroristas que ponen bombas, secuestran y siembran minas, pero el Estado no puede deslegitimarse en su lucha contra el terrorismo. Así como hay métodos que las sociedades civilizadas han aceptado que no valen en la guerra, igualmente hay conductas que no se deben estimular. Y debe quedar claro a quienes incurren en ellas que, si bien ellos mismos pueden no vacilar en cuanto a los métodos y los límites, hay umbrales que el Estado y la sociedad no aceptan franquear. Para diferenciarse, precisamente, del enemigo que combaten.
Si el Gobierno quiere ser consecuente con su política de recompensas, que viene impulsando desde el 2002, debe pagar. Pero, si quiere ser consecuente con los principios básicos de una democracia, algún mecanismo debe mostrar que no es lo mismo delatar que matar, así se haga en nombre de la lucha contra enemigos armados del Estado.
A 'Rojas' habría, pues, que pagarle, pero él, a su vez, debe pagar. Corresponde a la Fiscalía asumir la investigación por lo que hizo y establecer si concurren atenuantes como la legítima defensa (él mismo ha alegado que estaban cercados, sin abastecimiento) u otras circunstancias. Como en cualquier homicidio. Y un juez debe dictaminar la pena a que haya lugar. No hay quizá otra forma de conciliar la política de recompensas -que en casos extremos puede ser un aliciente para conductas como la de 'Rojas'- con la de que matar se castiga en cualquier sociedad civilizada.
En todo caso, es una lección lo sucedido. Para las Farc, ante todo: que un miembro de su máxima dirección muera como cualquier bandido, a manos de sus propios hombres, habla mucho de la descomposición de esa organización. Y también, de la degradación general a que ha llegado nuestro conflicto armado: en pocos países se presenta alguien con una mano cortada a reclamar un premio estatal.

Es necesario ser honestos: Donald Kerr

Donald Kerr, el segundo funcionario más importante de la inteligencia de EE UU - y que por cierto, recientemente estuvo en México-, admitió qque "en la comunidad de inteligencia no estamos ganando los corazones y las mentes. Ni siquiera lo estamos intentando. Y eso es lo que más me preocupa".
Kerr intenta restablecer la confianza pública en una comunidad de inteligencia mancillada por sus propias acciones y por denuncias de fechorías cometidas en secreto.
Y es que durante los últimos años, las agencias de inteligencia norteamericanas han ofrecido bastantes elementos para que se escriban historias negativas. Por ejemplo, El "waterboarding" (submarino) es tal vez el más prominente. Se trata de una técnica de interrogatorio que consiste en cubrir el rostro de un detenido con una tela, y arrojarle agua encima para que tenga la sensación de que se está ahogando. La técnica es conocida desde hace varios siglos, y la hizo famosa la Inquisición española.
También se practican el espionaje electrónico sin autorización de jueces, el envío de detenidos a países donde se tortura y la destrucción de videograbaciones de interrogatorios, a los cuales se suman enormes fracasos de espionaje, como la aseveración de que Saddam Hussein había almacenado arsenales de armas de destrucción masiva. Una vez invadido Irak, en marzo de 2003, se comprobó que esas denuncias eran falsas.
Kerr dijo que "hemos permitido a nuestros detractores formular el debate nacional para que nos consideren unos villanos". Por lo tanto, es necesario "ser honestos y abiertos , pero sin revelar fuentes y métodos".
En el curso de una cena la semana pasada patrocinada por la Alianza de Inteligencia y de Seguridad Nacional, Kerr señaló que un secreto excesivo era conveniente cuando se organizaron agencias de inteligencia en Estados Unidos hace 60 años. Pero que ahora, ese excesivo secreto resulta inconveniente.

Las dos sicilias

Viaje tardío a las dos Sicilias (I)/Gregorio Morán
Publicado en LA VANGUARDIA, 01/03/2008;
Este sí que es un país para viejos. Sicilia. Son viejas las tierras, las gentes, las costumbres, las muertes, las escrituras. También los monumentos, y hasta los niños. Lo más nuevo y luminoso en Sicilia es lo que queda por nacer. Y lo que está ahí desde hace mucho tiempo. Por eso recomiendo ir muy joven. Cuanto más joven se viaje a Sicilia, mejor. Los países buenos para viejos deben contemplarse con otra mirada. La gente mayor tiene una tendencia biológica a la complicidad y el acomodamiento; basta que les faciliten los transportes y que los camareros los llamen por su nombre de pila.
¿Por qué creen ustedes que Goethe dijo que aquí había empezado todo? Porque tenía 37 años cuando llegó a Palermo el lunes 2 de abril de 1787, y a esa gozosa edad uno puede hablarle de tú al pasado. No es imprescindible ser Goethe, pero conviene ser joven.
Cuando descubrí que Sicilia era otra asignatura pendiente, ya habían cerrado el plazo de matrículas por razones de edad. Se me permitía, eso sí, asistir a los cursos, como oyente, una fórmula antigua que no sé yo si aún se mantiene oficialmente y si tiene algún valor. Las enseñanzas viejas exigen oídos jóvenes. Fíjense sino en la gran literatura siciliana. Un festival.
Es imposible encontrar otro lugar donde haya tanto en tan poco espacio. Pero todo es espléndidamente viejo. ¿Qué es El Gatopardo de Lampedusa sino una demoledora visión derrotista de la vida? ¿De la siciliana? ¿Acaso hay otras?, preguntaría el príncipe de Salina. Mucha gente cree haber leído esa novela, triste como una balada para derrotados, simplemente por el hecho de haber visto la película de Visconti. Fuera del argumento, no hay nada entre ambas. Visconti era un aristócrata tronado que se preparaba para seguir siéndolo en la nueva clase emergente del proletariado ilustrado por el Partido Comunista Italiano. Bastaría leer su breve intercambio de cartas con Palmiro Togliatti, el legendario líder del PCI, para captar la complicidad entre ambos comentando algo tan aparentemente banal como la duración del baile palaciego y el vals entre Burt Lancaster y Claudia Cardinale. La novela de Lampedusa no deja resquicio al optimismo, ni siquiera el autor tiene la posibilidad de seducir a Alain Delon, como hizo inútilmente el viejo maricón que era Visconti. Giuseppe de Lampedusa era impotente, sin más, y había logrado un matrimonio blanco con una hermosa dama, algo fondona, pero exótica y culta, y con algún numerario para sumar a las menguadas rentas familiares. ¡Qué viejo es el príncipe de Salina lampedusiano!
No es extraño que los editores de los años cincuenta rechazaran el manuscrito sobre la vieja Sicilia de Lampedusa. Sólo un raro como Giorgio Bassani, boloñés, formado en la cálida y vieja burguesía de Ferrara, podía apreciar la esplendidez de ese texto que rezuma moho palermitano. Se le reprocha a otro grande de la literatura italiana, siciliano militante, Elio Vittorini, que su neorrealismo no le permitiera apoyar la edición de El Gatopardo.Una frivolidad. En Vittorini está parte de la mejor literatura italiana de posguerra, más brillante, en mi opinión, que Pavese y con mejor sentido de la narración; una prosa rica, por más pegada al terreno que estuviera. El problema es otro, no apto para diletantes, porque en el tema se iba la vida. La Sicilia de El Gatopardo,que nos emociona, nos conmueve, nos hace pensar, nos envejece, era un disparo por la espalda a las gentes como Vittorini, primero, y Sciascia y Bufalino luego, y hasta para el creador del chulo aburrido de El bello Antonio,de Brancati, profesor de instituto en Catalnissetta, el culo del mundo de no ser porque tenía de alumno a Leonardo Sciascia. Un magistral disparo por la espalda, irrepetible en su diana perfecta. Y lo sabía, vaya si lo sabía el amable y distante Lampedusa. Lo dijo sin decirlo, a la manera siciliana, ese modo que describía el gran Verga, un siciliano forzado, que los sufría en cada línea. Se desesperaba Verga, el gran autor de Los Malavoglia,que tradujo en España por Los Malasangre Cipriano Rivas Cherif, cuñado de Manuel Azaña. Contaba Verga que las clases aristocráticas sicilianas, las de Catania que eran las que mejor conocía, constituían una tortura para un escritor: “Nunca dicen lo que quieren decir, y si lo dicen es de una manera diferente; si están arruinados, afirmarán que les duele la cabeza. Pero ellos no podrán decir que les duele la cabeza, sino que tienen migrañas”. ¡Migrañas! La larga evolución del retorcimiento semántico desde la ruina económica a la jaqueca.
Bien, pues eso lo resumía sin apenas darse cuenta Lampedusa ante una novela trascendental de la literatura siciliana, Los Virreyes,de Federico De Roberto - hay traducción española de este monumento gracias a Mario Muchnick; quizá esté hoy descatalogado, como casi todo-, la crónica de los Uzeda, señores de Sicilia, desde los Borbones a la monarquía parlamentaria, pasando por Garibaldi. ¿Saben cómo la resumió ese canallita de palabra afilada, que parecía no matar una mosca, en Sicilia, donde las moscas debe ser el único animal protegido? “Es la crónica de unos señores, contada por el criado”. Entiendan entonces que se dieran por aludidos todos aquellos sicilianos que sentían en su cogote el aliento fétido de esa alta burguesía palermitana, de raíz española, que fotografió con la precisión de un buril Letizia Battaglia, la fotógrafa de la mafia aristocrática del sarao y del crimen.
Las dos Sicilias. No aquellas que decían los reyes y nobles españoles para referirse al reino, que sumaba también Nápoles, y definían con grandilocuente pereza De las Dos Sicilias, sino las dos Sicilias reales, vivas, contrarias, volcánicas. No creo que haya otro lugar del planeta donde haya tal cantidad de magníficos escritores - si fuera sólo de escritores, sin adjetivar, yo propondría Catalunya- que cubren toda la gama, distintos e imposibles de amalgamar. Aquí, que somos tan dados a la taxonomía generacional, los catedráticos de universidad tendrían que trabajar mucho, porque lo gregario alivia y lo individual excita. Cada siciliano es una isla, escribió Sciascia. La Sicilia creadora y la Sicilia atávica, la del talento y la del asesinato. La de la belleza y la de la sangre. Todos los reclutas de la identidad están obligados a visitar Sicilia, la única literatura que conozco que tiene el secreto del prodigio, la mezcla alquimística de escribir desde lo suyo hacia todo lo demás; con dos premios Nobel tan dispares y sicilianos como Pirandello y Salvatore Quasimodo. Dos Sicilias que viven encontradas, desgarradas también. Por eso he decidido empezar por la literatura, porque todo está en la literatura y lo que no está es quizá porque no merezca la pena.
Dos Sicilias. Me reconozco apasionado de Pirandello. Su lectura enladrilló mi adolescencia hasta el punto de que hay personajes que aún pienso si los leí en él o eran de la familia buscando aún al autor. Entre los sueños de mi vida estuvo preparar una versión de los Seis personajes… que probablemente no tendré oportunidad de hacer nunca y que quedará ahí como otra invención pirandelliana. Pero voy a otra cosa. Fue ahora, preparando y asimilando este viaje tardío a las dos Sicilias, cuando gracias a Andrea Camilleri, otro siciliano, me enteré de que el maestro Pirandello se había casado en 1894 con una mujer a la que apenas conocía - “en mes y medio me han dejado ver a la prometida dos veces”-. Un matrimonio pactado, por dinero, entre don Stefano Pirandello y don Calogero Portolano, padres de los cónyuges. En él, el más internacional de los dramaturgos, estaban las dos Sicilias, la de la creación y la atávica.
Gesualdo Bufalino, un tipo raro que llegó tarde a todo, incluida la literatura, en la que alcanzó el magisterio casi póstumo, dejó escrito: “Es cierto que la Sicilia son muchas y que nunca acabaré de contarlas todas”. Murió sin terminar de numerarlas, en un accidente de automóvil. Como conductor también era tardío.
La próstata de Bernardo Provenzano/
Gregorio Morán
LA VANGUARDIA, 08/03/2008;
Para averiguar la trascendencia de una próstata mafiosa es menester un viaje tortuoso. Empezar, apenas se aterriza en Sicilia, enfilando la autovía que lleva a Palermo. En el lateral de entrada encontrará una especie de monolito alado que recuerda una voladura histórica. Es el lugar donde asesinaron, el 23 de mayo de 1992, con suficiente explosivo como para mover una montaña, al juez antimafia Giovanni Falcone, a su esposa y a tres guardaespaldas honorables. Si va usted en taxi le sugiero que pregunte, por más que le harán repetir la pregunta un par de veces como si no le hubieran entendido. Cuando el taxista le responda indicándole el lugar del atentado, ese es el momento en que tiene que insistir para conseguir la respuesta del millón: “¿Y dónde estaba Brusca?”. Porque esta historia, sin Giovanni Brusca, sería imposible. (Guardo diferentes retratos de Brusca, uno de los ejecutores más crueles de la historia de la mafia; hoy convertido en un renegado colaborador de la justicia, pero ayer capaz de disolver en ácido a los parientes de sus adversarios, niños incluidos.) El taxista, impávido, le señalará, con un gesto de distanciamiento, hacia un pequeño edificio de una sola planta recientemente encalado, una especie de depósito donde Brusca, el jefe de sicarios, recibió la señal a partir de la cual los coches del juez Falcone y sus policías acababan de pasar la última curva e iban hacia el cadalso. Y pulsó el mando a distancia.
El mando a distancia. Esa es la razón por la que saltamos de la autovía que lleva a Palermo desde el aeropuerto, hasta Mesina, en el extremo oriental de Sicilia, pero conviene detenerse 30 kilómetros antes, en una población de nombre para nosotros llamativo, Barcellona Pozzo di Gotto. Lo de Barcellona le viene, aseguran, de los catalanes del siglo XVI, y Pozzo di Gotto, de una aldehuela; se juntaron y quedó Barcellona Pozzo di Gotto, una población que cuando tenía 60.000 habitantes, tal que ayer, gozaba de singularidades tan propias como disponer de cien iglesias y seiscientos abogados. Sicilia es uno de los lugares donde menos se respeta la ley pero la paradoja la convierte en un auténtico hormiguero de letrados. Y es que buena parte de ellos están para eso, para garantizar legalmente la vulneración de la ley. La fina ironía siciliana, poco dada al sarcasmo pero muy aguda, concede a Barcellona Pozzo di Gotto tres historias llamativas. La del heladero que ganó un concurso mundial de helados que se celebra en Las Vegas, Estados Unidos; conseguir que una señorita de la ciudad alcanzara el estrellato de Miss Italia, cosa imposible sin la mafia; y, sobre todo, entrar en el cómputo del lugar más discreto y notable de Cosa Nostra cuando se supo que el mando a distancia que manejó Brusca y que voló a Falcone y a los suyos, procedía de la ciudad.
Aquí nació Attilio Manca, protagonista principal, aunque demorado, de nuestra historia. Un muchacho de familia asentada, padres profesores, que se dedicó a la medicina y que se convirtió con veintitantos años en un cirujano urólogo excepcional, por su formación, sus conocimientos y su edad. Estudió en Roma y París, y se instaló en la romana Viterbo. Un siciliano egregio que gustaba de volver a casa con frecuencia; hacia la madre, los amigos y las viejas amistades. Para quienes le trataron fue un tipo de excepción, culto, sensible, atractivo, soltero sin demasiadas ganas de dejar de serlo. Pero la vida es un sorteo y como a casi nadie le toca nada que no sea volver a jugar, los amigos de Attilio Manca, como media Barcellona Pozzo di Gotto, viven colaborando con la mafia. Y la mafia en la época que le tocó vivir a Attilio Manca, tenía un nombre. Bernardo Provenzano.
Hasta su reciente detención, en abril del 2006, Provenzano llevaba viviendo en clandestinidad 43 años. Culturalmente, sabemos que su fundamental fuente de saber era la Biblia; por lo demás, se trataba de un semianalfabeto, capo mafioso, responsable de innumerables crímenes y de todos los tráficos posibles; tráfico de droga, extorsiones y las dos actividades que más fondos reportan a la mafia: las obras públicas y la sanidad. La profesión médica es una fuente hasta ahora inagotable de fondos y colaboraciones mafiosas. (La historia de jefes mafiosos, y al tiempo médicos ejercientes, es amplia en Sicilia.) Pero ya fuera porque desconfiara del ilustre gremio del juramento hipocrático, ya fuera porque prefería las clínicas francesas, Provenzano se hizo operar en Aubagne, cerca de Marsella, población famosa por dos instituciones muy francesas y muy del espectáculo, la Legión y Marcel Pagnol. Gracias a la familia mafiosa que se ocupó del asunto, ahora convertida en colaboradora de la justicia, sabemos casi todo de la enfermedad de Provenzano. La próstata, la maldita próstata.
Esa era la especialidad de Attilio Manca y por más que haya múltiples sospechas y ninguna prueba, debió de ser requerido por alguno de sus amigos de la adolescencia, que incluía parientes cuya colaboración con la mafia está probada. Se tiene constancia de que, coincidiendo con el internamiento clínico del capo Bernardo Provenzano en la clínica La Casamance, Attilio Manca telefoneó a su madre, nervioso, excitadísimo, con toda probabilidad consciente de que debía hacer algo, supervisar quizá la intervención quirúrgica, que le podía costar la vida. Nadie tiene de paciente a un jefe mafioso que no pueda garantizar la fidelidad o la muerte. Lo cierto es que desde aquellas fechas fatídicas, Attilio Manca, que no era más que un cirujano con mucho futuro y escaso presente, se convirtió en un tipo esquivo y críptico en sus frases de doble sentido. Lo encontraron una mañana, en su apartamento de Viterbo, muerto por sobredosis de heroína, y con la evidencia de que la casa había pasado antes por un concienzudo limpiado de armarios y pertenencias. Sólo cometieron un error sustancial. El pinchazo de caballo estaba en el brazo izquierdo, y Attilio era zurdo.
En principio sus padres asumieron la catástrofe con esa resignación de quien no entiende nada pero sabe lo suficiente del destino como para conocer su condición de ciego, pero luego, conforme descubrieron algunos detalles, iniciaron una campaña, que aún prosigue, para saber la verdad sobre el homicidio de su hijo. Y entonces ocurrió algo muy significativo en Barcellona Pozzo di Gotto, y es que mientras había que dar el pésame por un hijo drogadicto, todo el mundo se mostraba amable y comprensivo, pero cuando el fantasma de la mafia apareció en el horizonte todo cambió y los amigos solidarios desaparecieron, por más que aparecieran otros, y las autoridades se mostraron esquivas y los jueces temerosos y nada diligentes. Empezó el aislamiento y las amenazas.
Y aquella ciudad modesta, con una burguesía pródiga en bienes, concentró la atención de muchos que hasta entonces no le habían prestado la suficiente importancia. La muerte de Attilio Manca echó sobre ellos una mirada que siempre había pasado de largo, y descubrió que era uno de los centros más importantes de la Sicilia mafiosa y que la discreción que compartía con el capo di capi Bernardo Provenzano podía consentir esa acumulación sorprendente de capitales, sin producción alguna y con grandes excedentes monetarios. Y todo lo que había empezado por el mando a distancia que había manejado Brusca y que se tradujo en el asesinato del juez Falcone y sus acompañantes, había sido decidido por Provenzano, quién sabe si en la propia Barcellona Pozzo di Gotto. La desasosegante historia del cirujano Attilio Manca y de su muerte, y muchas cosas más, están contadas con algunos pelos y muchas señales en un libro estremecedor que acaba de aparecer en castellano, El enigma siciliano de Attilio Manca (Editorial Cahoba), obra de un gran conocedor de Sicilia y de la mafia, el catalán de Barcelona sin Pozzo di Gotto Joan Queralt. Allí puede leerse esta reflexión de brutal actualidad: “No es fácil ser pariente de una víctima de la mafia, porque el coraje conduce a la soledad”.

Elio Spitzer




Revelación de diario The New York Times.
El gobernador de Nueva York, casado y padre de tres niños involucrado en un escándalo de prostitución
Eliot Spitzer no reconoce su participación en el caso, pero pide disculpas a su familia y a los neoyorquinos: "He actuado de una forma que viola mi obligación hacia mi familia y viola mi sentido, así como cualquier sentido, de lo correcto o lo incorrecto", ha dicho Spitzer, quien apareció acompañado de su esposa Silda, en su oficina de Manhattan.
"Pido disculpas en primer lugar, y el más importante, a mi familia. Pido disculpas al público a quien prometí hacerlo mejor. He decepcionado y fracasado en estar a la altura de los estándares que se esperaban de mí. Ahora debo dedicar algún tiempo a recuperar la confianza de mi familia".
El gobernador demócrata se enteró de que había sido implicado en la investigación sobre la red de prostitución cuando un funcionario federal contactó a su personal el viernes pasado, según la fuente citada por el NYT.
El gobernador, fue electo en 2006 y en funciones desde 2007,
Las autoridades de Nueva York anunciaron el viernes pasado el desmantelamiento de una red de prostitución internacional que hacía pagar hasta 5,500 dólares por una hora de servicios.
Cuatro personas permanecen detenidas.
Ya los los republicanos del estado amenazan con iniciar un proceso de 'impeachment' si no renuncia al cargo, algo que podría ocurrir en las próximas horas.
La posibilidad de que tuviera que enfrentarse a cargos por su implicación en el escándalo ha elevado la presión sobre Spitzer, que durante sus años como fiscal general del estado alcanzó fama por sus intervenciones contra 'peces gordos' de Wall Street acusados de irregularidades.
"Si no renuncia en las próximas 24 o 48 horas, prepararemos el 'impeachment' para destituirlo", dijo James Tedisco, líder de la minoría republicana en la Asamblea de Nueva York.
Según informa la edición digital de 'The Wall Street Journal', el gobernador podría dimitir este mismo martes.

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