Revista Proceso #2145, a 10 de diciembre de 2017...
El Frente, a los pies de Anaya/ÁLVARO DELGADO
Su trayectoria política ha sido vertiginosa. Apenas con dos años a la cabeza del PAN, Ricardo Anaya se deshizo de amigos y enemigos y logró sumar a su proyecto electoral al PRD y a Movimiento Ciudadano en una coalición que incluso se disfrazó de “ciudadana” al principio, pero que ya perdió ese carácter. La alianza Por México al Frente, así registrada, lo tendrá a él como candidato presidencial, después de que barrió con sus posibles rivales frentistas, incluyendo a Rafael Moreno Valle y Miguel Ángel Mancera.
Consolidada la alianza derecha-izquierda Por México al Frente, que perdió el carácter ciudadano hasta en el nombre, Ricardo Anaya afianzó también su proyecto presidencial, que empezó a cimentar desde hace un par de años, cuando llegó a la dirigencia del Partido Acción Nacional a costa de someter, engañar y traicionar, sello de su vertiginosa trayectoria política.
Desprovisto de lealtades –“yo no tengo dueño”–, liquidó a su principal impulsor en el PAN, Gustavo Madero; sometió a Rafael Moreno Valle, cuya operación electoral lo llevó a la dirigencia, y empujó a renunciar al partido a Margarita Zavala, quien amenazaba su ruta hacia la candidatura presidencial y la alianza con el PRD y Movimiento Ciudadano (MC).
Llegó hasta a humillar a Moreno Valle: el jueves 7, un día antes de formalizar la alianza, se reunió con él para rechazar sus pretensiones de ser coordinador de los senadores, postular a los diputados federales de Puebla y hacer gobernadora a su esposa, Martha Érika Alonso. El exgobernador montó en cólera y amenazó venganza.




