Homilía pronunciada por el Card. Carlos Aguiar Retes en la INBG
Homilía del Vi Domingo del Tiempo Ordinario
11 de febrero del 2018
“¡Sí quiero! Sana, queda limpio de la lepra” (Mc 1,42).
Hemos escuchado esta escena del Evangelio, en donde un leproso se acerca a Jesús pidiéndole que lo sane. Jesús le responde: “¡Sí quiero, sana!” (Mc 1,42). Y quedó limpio.
Al escuchar el Evangelio que se nos proclama como Palabra de Dios, muchas veces nos quedamos como si fuere nada más la narración de algo acontecido hace más de 2,000 años; pero la Palabra de Dios es proclamada a nosotros como algo actual. Hoy, Jesús, en efecto, nos dice a nosotros -si es que nosotros como este leproso hemos venido a pedirle algo-: ¡SÍ quiero, sana! Esa es la actitud de Jesús, Él sigue actuando en nuestro tiempo, y ésta es la gran fortaleza para el discípulo de Cristo: no peregrina solo en la vida, no está abandonado.
11 de febrero del 2018
“¡Sí quiero! Sana, queda limpio de la lepra” (Mc 1,42).
Hemos escuchado esta escena del Evangelio, en donde un leproso se acerca a Jesús pidiéndole que lo sane. Jesús le responde: “¡Sí quiero, sana!” (Mc 1,42). Y quedó limpio.
Al escuchar el Evangelio que se nos proclama como Palabra de Dios, muchas veces nos quedamos como si fuere nada más la narración de algo acontecido hace más de 2,000 años; pero la Palabra de Dios es proclamada a nosotros como algo actual. Hoy, Jesús, en efecto, nos dice a nosotros -si es que nosotros como este leproso hemos venido a pedirle algo-: ¡SÍ quiero, sana! Esa es la actitud de Jesús, Él sigue actuando en nuestro tiempo, y ésta es la gran fortaleza para el discípulo de Cristo: no peregrina solo en la vida, no está abandonado.



