26 mar 2010

La cruz de Ratzinger

La pederastia, la cruz del pontificado de Ratzinger
Benedicto XVI celebra el Via Crucis en la procesión del Viernes Santo realizada en el Coliseo de Roma en 2009.
Danilo Schiavella
A partir del año 2001 empezó a llegar a la oficina de Ratzinger estos casos
Eran los llamados 'delicta graviora', muy graves y reservados a la Santa Sede
Cuando lo eligieron Papa se propuso limpiar todas las tropelías de los curas
Los primeros casos saltaron en EEUU, y se han extendido a Irlanda y Alemania
También hay casos en Argentina Chile y Brasil, pese al poder de sus Iglesias
José Manuel Vidal
Madrid
El Mundo.es 23/03/2010;
"Habéis traicionado la confianza depositada y debéis responder ante Dios y los tribunales". Es el grito, dolorido y escandalizado, que el Papa Benedicto XVI lanzaba el pasado sábado en su carta pastoral a los fieles de Irlanda sobre los abusos sexuales del clero. Quizás porque el Papa anciano, que llegó al solio pontificio con la misión de limpiar la "suciedad" de la Iglesia, recordaba la todavía más dura sentencia de Cristo en los Evangelios (Mc. 9,42) : "¡Ay de aquel que escandalizara a un niño! Más le valiera haberse colgado una piedra de molino al cuello y arrojarse al mar".
Hace ahora cinco años, el Papa Ratzinger fue elegido en el cónclave para suceder a Juan Pablo II, el Papa Magno al que la gente quiso hacer santo súbito en el mismo momento de su muerte. Durante sus 27 años de pontificado, el entonces cardenal prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe había sido su ideólogo, su mano derecha y el gran inquisidor doctrinal y disciplinar de la Iglesia católica.
De hecho, a su oficina comenzó a llegar, sobre todo a partir del año 2001, toda la 'porquería' de la Iglesia. En términos canónicos y en latín, les llaman los 'delicta graviora', los delitos que la Iglesia católica considera más graves. Tanto que esos pecados/delitos están 'reservados' directamente a la Santa Sede.
La Iglesia tuvo que cambiar la visión de que 'los trapos sucios se lavan en casa'. Ahora, la ropa sucia se lava y se tiende al sol de los medios
Unos son de carácter doctrinal: consagrar obispos sin permiso del Papa, profanar las sagradas especies o romper el secreto de la confesión. Pero la mayoría tiene que ver con la moral: solicitar favores sexuales en la confesión, absolver al cómplice de una relación sexual o abusar de un menor de 18 años.
De hecho, antes de 2002 había denuncias, pero con escaso eco, que se resolvían siempre en las diócesis. La mayoría de las veces con el traslado de parroquia. O en casos muy graves, con el traslado de diócesis o mandado al cura abusador 'a misiones', es decir, a Latinoamérica sobre todo.
Sin embargo, de puertas para adentro ya había conciencia del problema. En mayo de 2001, por orden de Juan Pablo II, la Congregación de la Doctrina de la Fe, dirigida por Joseph Ratzinger, endureció las penas de varios delitos, con la novedad de la pedofilia.
Además, consciente de lo que se le venía encima, el poderoso dicasterio romano asumió ya el control de esos procesos, para sustraerlos a la órbita local, con la carta 'De gravioribus delictis' (Sobre los delitos más graves). La Iglesia empezaba a tomar medidas, pero siempre a nivel interno. Y siempre considerando a los abusadores como enfermos y pecadores, nunca como delincuentes.
'¡Cuánta suciedad en la Iglesia!'
Pero el proceso comenzó a dispararse. Y por eso el Viernes Santo de 2005, el cardenal Ratzinger clamó: "¡Cuánta suciedad en la Iglesia y entre los que, por su sacerdocio, deberían estar entregados al Redentor. ¡Cuánta soberbia! La traición de los discípulos es el mayor dolor de Jesús". Apenas un mes después era elegido Papa y tantos los cardenales como el pueblo de Dios sabían que uno de sus objetivos prioritarios iba a ser limpiar la suciedad y el escándalo de los curas, traidores a Dios y a sus votos.
Sabía y sabe Benedicto XVI que, en los casos de pederastia, lo que se está jugando la Iglesia católica es su credibilidad social y su autoridad moral. Las únicas armas que tiene. Esos son sus poderes, aquellas divisiones por las que preguntaba Stalin.
Fiel a su misión, el Papa está dispuesto a cargar con la cruz de la pederastia en nombre de toda la Iglesia católica. Porque también sabe que, para llegar a la alegría de la pascua de resurrección, hay que pasar por el calvario y por la cruz del Viernes Santo.
El calvario de los curas abusadores
Porque la Iglesia católica lleva más de una década con esa denigrante cruz a cuestas. El calvario comenzó el 6 de enero de 2002 en la primera página del 'Boston Globe', con la historia espeluznante del reverendo John Geoghan. Con un récord pedófilo escalofriante: abusó de 130 niños durante 20 años mientras sus superiores se limitaban a cambiarlo de parroquia.
Roto el tabú, comenzaron a proliferar los casos de pederastia como setas. Sólo en los primeros seis meses de 2002 fueron apartados de sus cargos 218 sacerdotes y cuatro obispos en todo el país. Y uno de sus cardenales más potentes, Bernard Law, arzobispo de Boston, tuvo que abandonar su diócesis y refugiarse en el Vaticano, acusado de encubridor. Y eso que, en un primer momento, el purpurado se resistía a abandonar su sede, amparado en una consigna que, en aquella época y desde siempre era ley: "La ropa sucia se lava en casa".
Pero en la época mediática y de la globalización, la ropa sucia se lava y se tiende al sol de los medios. Y desde entonces, el goteo de casos ha sido incesante. De Estados Unidos el foco de la pederastia clerical se fijó en la católica Irlanda, uno de los países apostólicos y romanos a machamartillo, quizás para contraponerse a los anglicanos del Reino Unido.
Aquí, el informe Ryan recoge los testimonios de 2.500 víctimas entre 1930 y 1980, en un cuadro de violencia "endémica". Fue tal el escándalo que algunos prelados se vieron obligados a presentar su renuncia y el propio Papa tuvo que convocar a todos los obispos irlandeses a una cumbre especial en Roma.
En las últimas semanas, el foco de atención se desplazó a Alemania, la patria del Papa Ratzinger. De momento afecta a 19 de las 27 diócesis y siguen surgiendo casos. salpica al propio hermano del Papa, Georg Ratzinger, director del coro de Ratisbona de 1964 a 1994, donde se descubrieron varios casos.
El anciano Georg se ha visto obligado a salir a los medios paras decir que él, como otros muchos en aquella época de ‘la letra con sangre entra’, lo único que hizo fue pegar algunos cachetes a los chavales. Y hasta tuvo que pedir perdón por eso.
Intentan implicar al propio Ratzinger
El efecto contagio fue cundiendo en Alemania y los medios de comunicación empezaron a hurgar en la archidiócesis de Munich, de la que Joseph Ratzinger había sido arzobispo entre 1977 y 1982. Y el diario 'Süddeutsche Zeitung' descubrió el caso de un cura acusado de abusar de niños, que fue trasladado en 1980 de Essen a Munich, donde fue asignado a trabajar en la comunidad de la Iglesia local.
También allí habría cometido agresiones y aún sigue en la diócesis. El diario sostiene que el traslado fue autorizado por Ratzinger, que, por tanto, supo del caso y no lo denunció. El Vaticano replicó de inmediato que el actual Papa es ajeno al caso y que fue el vicario general, Gerhard Gruber, que hoy tiene 81 años, el único responsable. Y Gruber salió a reconocer públicamente su "gran error" de encomendarle trabajo pastoral al cura pederasta, acogido en principio en la diócesis entonces regida por el actual Papa para seguir una terapia de curación.
Y de Alemania a Austria, Suiza, Dinamarca y hasta Italia, la propia casa del Papa. Y el efecto dominó sigue cundiendo. Y ya han aparecido los primeros casos en Argentina Chile y Brasil. Y eso, que, en Latinoamérica, el poder de la iglesia sigue siendo mayor y el temor reverencial de sus fieles, también.
En España, salvo casos aislados, no se han denunciado grandes escándalos y, hasta la fecha, sólo tres curas españoles han ingresado en prisión por abusos sexuales.
Son clavos, sólo clavos de la cruz del Papa Ratzinger.

Miguel Hernández

El nombre de Miguel Hernández, oficialmente limpio
El Gobierno reconoce la injusticia de la condena del franquismo al poeta.- La familia pide que anule la sentencia de muerte
EZEQUIEL MOLTÓ - Alicante -
El País, 26/03/2010;
Al inicio del año del centenario del nacimiento del poeta Miguel Hernández el Gobierno declara oficialmente la reparación y su reconocimiento personal. Y lo ha hecho esta tarde en la Universidad de Alicante. Ha sido un acto "breve y transcendente", en palabras del poeta Marcos Ana, que compartió cárcel con el poeta, en el que han querido estar presentes la vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega y los ministros de Justicia y la de Cultura.
Pero es sólo el primer paso. Lucía Izquierdo, nuera del poeta y heredera legal, aprovechando la presencia del ministro, Francisco Caamaño, ha recordado que pretenden conseguir "que se anule la injusta condena a muerte que está vigente, y pesa como una losa". Y confía en que esta nulidad, que debe validar el Tribunal Supremo, se produzca antes de que concluya el año del centenario.
Acto seguido, De la Vega hizo, ha entregado la Declaración de Reparación y Reconocimiento Personal a los familiares del poeta Miguel Hernández, en virtud de la Ley de Memoria Histórica. La nuera y la nieta del poeta, María José Hernández, se han emocionado por la ovación y el reconocimiento que llega justo dos días antes de que falleciera en prisión, el 28 de marzo de 1942.
La declaración del Gobierno destaca que Miguel Hernández, poeta de la generación de 1936, fue un "defensor de la libertad y de los valores democráticos en momentos dolorosos de nuestra historia". En este contexto, el poeta padeció persecución y privación de libertad por razones políticas e ideológicas. Así, tal y como recoge el documento, "ingresó injustamente en prisión el 4 de mayo de 1939 y fue condenado a muerte en virtud de una sentencia dictada, sin las debidas garantías por el ilegítimo Consejo de Guerra". Esta pena fue finalmente conmutada por la de reclusión mayor. No obstante, el literato falleció por la precaria salud derivada de las infrahumanas condiciones de la celda en que se encontraba recluido.
"Un genio artístico"
En su intervención, la vicepresidenta primera puso en valor la figura de Miguel Hernández a quien se refirió como "un genio artístico que supo levantarse contra generaciones de prejuicios, que siempre entendió que la propia libertad se construye desde el compromiso y que amó como pocos a su tierra y a los que habitan en ella".
Por este motivo señaló la necesidad de reconocer y rehabilitar su memoria, a través de la Ley por la que se reconocen y amplían derechos y se establecen medidas a favor de quienes padecieron persecución o violencia durante la Guerra Civil y la Dictadura.
Según la Vicepresidenta, aunque "hay quienes dicen, muy fríamente, que no es algo necesario", esta norma "se hacía más necesaria, era más urgente, porque demasiada gente, durante demasiado tiempo ha visto relegada, cuando no olvidada, su memoria".
En la ceremonia, han acudido además de los dos ministros, el Presidente Ejecutivo de la Comisión Nacional del Centenario de Miguel Hernández, José Carlos Rovira y el rector de la universidad de Alicante, Ignacio Jiménez Raneda y los alcaldes de Elche y la alcaldesa de Orihuela, además de una nutrida representación de la Comisión para la recuperación de la Memoria Histórica de Alicante.

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Miguel Hernández y 567 represaliados más


De la Vega, Caamaño y González Sinde entregan hoy a la familia del poeta el título que le reconoce como víctima del franquismo.- El Gobierno ha concedido casi 600
NATALIA JUNQUERA - Madrid - 26/03/2010
El Gobierno repara hoy la memoria de Miguel Hernández. El Estado lo reconoce, 68 años después de su muerte en una cárcel de Alicante, como víctima de Franco. De forma extraordinaria, la vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, el ministro de Justicia, Francisco Caamaño y la de Cultura, Ángeles González Sinde, entregarán personalmente a sus familiares la Declaración de Reparación y Reconocimiento Personal que concede el Gobierno a quienes fueron represaliados durante la Guerra Civil y el franquismo.
El Gobierno ha recibido desde el año pasado 1.064 solicitudes para obtener un documento como el que hoy recibe la familia de Miguel Hernández, según fuentes del Ministerio de Justicia. Ha concedido 567 y denegado 30. El resto están en trámite.
El documento, que firma el ministro Caamaño, establece que el afectado, "tiene derecho a obtener la reparación moral que contempla la ley 52 /2007 (ley de memoria histórica), de 26 de diciembre, mediante la cual la democracia española honra a quienes injustamente padecieron persecución o violencia durante la Guerra Civil y la dictadura".

Mea culpa: Legionarios

Los Legionarios de Cristo admiten que su fundador cometió abusos sexuales
Los Legionarios de Cristo han reconocido hoy que su fundador Marcial Maciel abusó sexualmente de seminariastas, y tuvo tres hijos con dos mujeres distintas.
Reconoce, en un comunicado, que "le ha costado mucho asimilar los hechos reprobables de Maciel" y pide perdón a la víctimas y a aquellas personas que denunciaron al fundador de los Legionarios de Cristo "y no se les dio crédito o no se supo escuchar".
En el comunicado (abajo), firmado por el director general y su consejo, la organización "reprueba" los actos de Maciel " y todos los actos contrarios a los deberes de cristiano, religioso y sacerdote en la vida del P. Maciel, y afirmamos que no corresponden a lo que nos esforzamos por vivir en la Legión de Cristo y en el Movimiento Regnum Christi.".
Los Legionarios de Cristo aseguran que "habíamos pensado y esperado que las acusaciones presentadas contra nuestro fundador fueran falsas o infundadas", pero no ha sido así por lo que "no podemos mirar a su persona como modelo de vida cristiana o sacerdotal".
Los Legionarios reconocen también que el sacerdote mexicano, tuvo una hija "de una relación estable y prolongada" con una mujer, "y otros graves comportamientos", que no citan. También señalan que otras dos personas afirman que son hijos del sacerdote. La organización asegura que tienen que expiar las faltas y el escándalo causado por Maciel y piden a sus miembros intensificar los rezos. "Aceptamos con dolor que ante la gravedad de sus falta, no podemos mirar a su persona como modelo de vida cristiana o sacerdotal", según afirman en la nota.
Los legionarios se comprometen a "ofrecer seguridad" a los menores en sus instituciones.
Los abusos del fundador de los Legionarios de Cristo están siendo investigados en el Vaticano , a iniciativa del papa Benedicto XVI. Este trabajo ya ha concluido que Maciel, muy cercano del Juan Pablo II , cometió abusos, tuvo varios hijos (no se ha determinado el número exacto), plagió descaradamente el libro de cabecera legionario, titulado El salterio de mis días, e impuso a toda la organización un voto de silencio para protegerse de denuncias.

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www.legionariesofchrist.org

26//2010 11:53 AM
COMUNICADO sobre las presentes circunstancias de la Legión de Cristo y del Movimiento Regnum Christi
«Reprobamos éstos y todos los actos contrarios a los deberes de cristiano, religioso y sacerdote en la vida del P. Maciel...».
¡Vega tu Reino!
25 de marzo de 2010
Solemnidad de la Anunciación del Señor
Introducción
Con ocasión de la reunión anual de los directores territoriales con el director general y su consejo, queremos dirigirnos a nuestros hermanos legionarios de Cristo, a los consagrados y a todos miembros del Movimiento Regnum Christi, familiares y amigos que nos acompañan en este momento de nuestra historia, así como a todos aquellos que han sido afectados, heridos o escandalizados por las acciones reprobables de nuestro fundador, el P. Marcial Maciel Degollado, L.C.
Nos ha llevado tiempo asimilar estos hechos de su vida. Para muchos –sobre todo para las víctimas– este tiempo ha sido demasiado largo y doloroso.
En ocasiones no hemos podido o sabido salir al paso de todos como hubiera sido necesario y como, de hecho, era nuestro deseo. Por eso sentimos la necesidad de emitir este comunicado.
1. Acerca de algunos hechos de la vida de nuestro fundador, el P. Marcial Maciel, L.C. (1920-2008)
Habíamos pensado y esperado que las acusaciones presentadas contra nuestro fundador fuesen falsas e infundadas, pues no correspondían a la experiencia que teníamos de su persona y de su obra. Sin embargo, el 19 de mayo de 2006 fue emitida una comunicación de la Sala de Prensa de la Santa Sede como conclusión de la investigación canónica que la Congregación para la Doctrina de la Fe (CDF) había iniciado en el año 2004. En ese entonces, la CDF llegó a una certeza moral suficiente para imponer sanciones canónicas graves, correspondientes a las acusaciones hechas en contra del P. Maciel, entre las cuales se incluían actos de abuso sexual a seminaristas menores. Por lo tanto, profundamente consternados debemos decir que estos hechos sucedieron.
En efecto, «la Congregación para la Doctrina de la Fe, […] decidió –teniendo en cuenta tanto la edad avanzada del padre Maciel, como su delicada salud– renunciar a un proceso canónico e invitar al padre a una vida reservada de oración y de penitencia, renunciando a todo ministerio público. El Santo Padre aprobó estas decisiones» (Comunicado de la Sala de Prensa de la Santa Sede, 19 de mayo de 2006).
Posteriormente supimos que había tenido una hija en el contexto de una relación prolongada y estable con una mujer y otras conductas graves. Más adelante aparecieron otras dos personas, hermanos entre sí, que afirman ser hijos suyos, fruto de la relación con otra mujer.
Reprobamos éstos y todos los actos contrarios a los deberes de cristiano, religioso y sacerdote en la vida del P. Maciel, y afirmamos que no corresponden a lo que nos esforzamos por vivir en la Legión de Cristo y en el Movimiento Regnum Christi.
2. La Legión de Cristo y el Movimiento Regnum Christi ante estos hechos
Expresamos, una vez más, nuestro dolor y pesar a todas y cada una de las personas que hayan sido dañadas por las acciones de nuestro fundador.
Participamos del sufrimiento que este escándalo ha causado a la Iglesia y nos aflige y apena profundamente.
Queremos pedir perdón a todas aquellas personas que lo acusaron en el pasado y a quienes no se dio crédito o no se supo escuchar pues en su momento no podíamos imaginarnos estos comportamientos. Si resultase que ha habido alguna colaboración culpable, actuaremos según los principios de la justicia y caridad cristianas responsabilizando de sus hechos a estas personas.
Asimismo, pedimos perdón a nuestros familiares, amigos, bienhechores y a todas las personas de buena voluntad que hayan sentido que su confianza ha sido herida.
Por otra parte, como miembros del cuerpo místico de Cristo sentimos la necesidad de expiar con espíritu cristiano sus faltas y el escándalo por ellas causado. Para ello invitamos a quienes forman parte de nuestra familia religiosa a intensificar su oración y sacrificio.
Es también nuestro deber cristiano y sacerdotal seguir saliendo al paso de las personas que han sido afectadas de algún modo. A ellos va nuestra mayor solicitud y les seguimos ofreciendo la ayuda espiritual y pastoral que necesiten. Así buscamos contribuir a la necesaria reconciliación cristiana. Al mismo tiempo somos conscientes de que Jesucristo es el único capaz de sanar definitivamente y de «hacer nuevas todas las cosas» (cf. Ap 21,5).
Dios en sus misteriosos designios eligió al P. Maciel como instrumento para fundar la Legión de Cristo y el Movimiento Regnum Christi, y agradecemos a Dios el bien que realizó. A la vez aceptamos con dolor que, ante la gravedad de sus faltas, no podemos mirar su persona como modelo de vida cristiana o sacerdotal.
Inspirándonos en el ejemplo de Cristo que condena el pecado pero busca salvar al pecador, y convencidos del significado y la belleza del perdón, encomendamos a nuestro fundador al amor misericordioso de Dios.
3. La Visita Apostólica
Deseamos expresar nuestra gratitud al Santo Padre, el Papa Benedicto XVI, no sólo por renovarnos «su solidaridad y su plegaria en estos momentos delicados» (cf. Carta del Cardenal Tarcisio Bertone, SDB, al P. Álvaro Corcuera, 10 de marzo de 2009) sino también por habernos ofrecido el instrumento de la Visita Apostólica para ayudarnos a «superar las dificultades existentes» (ibid.). Así esperamos dar los pasos necesarios para consolidar los fundamentos, la formación y la vida cotidiana de los legionarios de Cristo y de los miembros del Movimiento Regnum Christi.
Agradecemos a los cinco visitadores apostólicos, Mons. Ricardo Blázquez, Mons. Charles J. Chaput, OFM Cap., Mons. Ricardo Ezzatti, SDB, Mons. Giuseppe Versaldi y Mons. Ricardo Watty, MSpS, todo el trabajo que han realizado con tanta entrega y solicitud paternas.
Acogeremos con obediencia filial las indicaciones y recomendaciones del Santo Padre que resulten de la Visita Apostólica y nos comprometemos a ponerlas en práctica.
4. Hacia el futuro
Desde el Capítulo General celebrado en enero de 2005, cuando fue elegido el P. Álvaro Corcuera, L.C., como director general, hemos procurado guiar la Legión de Cristo y el Regnum Christi manteniéndonos fieles a todo lo que hemos recibido de Dios y ha sido aprobado por la Iglesia. Reconocemos con humilde gratitud las bendiciones y frutos que el Señor nos ha concedido hasta ahora y asumimos la responsabilidad de profundizar en la comprensión de nuestra historia, carisma y espiritualidad.
Afrontamos el futuro con esperanza, seguros de que nuestras vidas se apoyan únicamente en Dios. Confiamos plenamente en Él y en la omnipotencia de su amor que, como dice san Pablo, «hace concurrir todas las cosas para el bien de los que le aman» (Rm 8,28). Sabemos que en este camino contaremos con la asistencia del Espíritu Santo y con la guía materna de la Iglesia.
Nuestro objetivo, como individuos y como institución, es amar a Cristo, vivir su evangelio y extender por el mundo su Reino de paz y de amor. Somos conscientes de que, para lograr esto, necesitamos una constante renovación, personal y comunitaria, en fidelidad a la tradición de la vida consagrada, con el fin de servir mejor a la Iglesia y a la sociedad. Este último periodo nos ha ayudado a reflexionar sobre nuestra identidad y misión y, al mismo tiempo, nos ha impulsado a revisar con humildad y sencillez diversos aspectos de nuestra vida institucional.
Estamos decididos, entre otras cosas, a:
- seguir buscando la reconciliación y el encuentro con quienes han sufrido,
- hacer la verdad sobre nuestra historia,
- continuar ofreciendo seguridad, sobre todo para menores de edad, en nuestras instituciones y actividades tanto en ambientes como en procedimientos,
- crecer en un espíritu de servicio desinteresado a la Iglesia y a las personas,
- colaborar mejor con todos los pastores y con otras instituciones dentro de la Iglesia,
- mejorar nuestra comunicación,
- seguir velando por la aplicación de los controles y procedimientos administrativos a todos los niveles y seguir actuando un adecuado rendimiento de cuentas,
- redoblar nuestro empeño en la misión de ofrecer el evangelio de Jesucristo al mayor número posible de hombres,
- y, sobre todo, buscar la santidad de vida con renovado esfuerzo de la mano de la Iglesia.
Conclusión
No podemos terminar este comunicado sin agradecer a los miles de legionarios, consagrados, consagradas y todos los miembros del Regnum Christi que con profunda generosidad han entregado y entregan sus vidas a Dios en el servicio de la Iglesia y de la sociedad, así como a aquellos que colaboran en los centros y obras de apostolado. Gracias a ellos y a su labor, podemos decir que Jesucristo es hoy más conocido y amado en este mundo. Asimismo expresamos nuestra gratitud a cada una de las personas que en todo momento nos han sostenido con su fe, sus oraciones y su sufrimiento, unido al de Cristo.
Firmamos este comunicado hoy, día 25 de marzo, solemnidad de la Anunciación del Señor. Que Él nos conceda, por intercesión de su Madre, la Santísima Virgen María, la gracia de profundizar en el misterio del Amor de Dios hecho hombre y de vivirlo y transmitirlo con renovado fervor.
P. Álvaro Corcuera, L.C., director general
P. Luis Garza, L.C., vicario general
P. Francisco Mateos, L.C., consejero general
P. Michael Ryan, L.C., consejero general
P. Joseph Burtka, L.C., consejero general
P. Evaristo Sada, L.C., secretario general
P. José Cárdenas, L.C., director territorial de Chile y Argentina
P. José Manuel Otaolaurruchi, L.C., director territorial de Venezuela y Colombia
P. Manuel Aromir, L.C., director territorial de Brasil
P. Rodolfo Mayagoitia, L.C., director territorial de México y Centroamérica
P. Leonardo Núñez, L.C., director territorial de Monterrey
P. Scott Reilly, L.C., director territorial de Atlanta
P. Julio Martí, L.C., director territorial de Nueva York
P. Jesús María Delgado, L.C., director territorial de España
P. Jacobo Muñoz, L.C., director territorial de Francia e Irlanda
P. Sylvester Heereman, L.C., director territorial de Alemania y centro Europa

Ratzinger sabía

Un caso de pederastia cuando el Papa era obispo de Múnich

Joseph Ratzinger trasladó a su comunidad a un cura con antecedentes de abusos sexuales.- Lombardi admite que el episodio existió y que fue un error.- El Vaticano promete mano dura y transparencia contra la pederastia
LAURA LUCCHINI / MIGUEL MORA - Berlín / Roma - 12/03/2010
Un cura alemán con antecedentes de abusos sexuales contra menores fue asignado a la comunidad local de la Iglesia de Múnich en 1980, cuando el actual Papa, Joseph Ratzinger, era obispo de la ciudad. La noticia se publica en el diario Sueddeutsche Zeitung y que afecta a Benedicto XVI en el escándalo de pedofilia que azota a la Iglesia católica.
El portavoz vaticano, Federico Lombardi, intentó minimizar el alcance de la revelación y explicó que aunque el episodio existió y fue un error, el entonces vicario de Múnich, Gerhard Gruber, que tiene 81 años, ha asumido la plena y exclusiva responsabilidad de aquella decisión.
El sacerdote, cuenta el diario alemán, había obligado a un menor de 11 años a practicarle sexo oral, y fue trasladado desde Essen a Baviera cuando Ratzinger, que fue obispo de Múnich entre 1978 y 1981, era el teórico responsable de asignar las misiones y ordenar los traslados de los curas. En Baviera, el cura se entregó a nuevas violencias pedófilas y nunca fue denunciado por la Iglesia a la justicia civil, ni tampoco apartado de su cargo pues sigue ejerciendo el sacerdocio.
La noticia contribuirá sin duda a aumentar la tormenta que vive la Iglesia católica ante las crecientes relevaciones de cientos de abusos cometidos por media Europa. Ayer mismo, el Vaticano vivió una jornada de enorme tensión, con la visita a Roma del jefe de la Iglesia alemana, Robert Zollitsch.
Satisfacer a las víctimas
El presidente de la Conferencia Episcopal Alemana (CEA) se reunió durante 45 minutos con el Papa tras entrevistarse con los responsables de la Congregación para la Doctrina de la Fe, y luego dio la cara ante unos 50 periodistas. El arzobispo de Friburgo y líder de los obispos alemanes leyó una solemne declaración en la que pidió perdón por los abusos y reveló que el Papa había animado a su Iglesia a "seguir adelante con decisión y valentía en la tarea de descubrir toda la verdad, sin lagunas y por antigua que ésta sea, para satisfacer los derechos de las víctimas".
Zollitsch aseguró que el Vaticano mantendrá una línea dura y de transparencia total ante la pedofilia, y reveló que el ex Santo Oficio está reuniendo toda la información de los abusos y estudia endurecer en breve sus normas internas para aumentar la prevención y la colaboración con las instancias civiles.
Entre otras medidas, la Santa Sede denunciará a los sospechosos de abusos a la justicia ordinaria, siempre que las víctimas no se opongan, y permitirá que los procesos civiles sean independientes de las causas canónicas, un novedoso movimiento aplicado ya de forma incipiente en Irlanda, Austria y Alemania.
"Benedicto XVI ha recibido con gran malestar y profunda conmoción nuestro informe sobre los horribles casos de violencia registrados en el país", contó Zollitsch, "y ha respaldado nuestra actuación y el catálogo de normas que hemos puesto en marcha para afrontar los abusos a menores".
"No habrá disimulos ni ocultamientos", enfatizó el jerarca alemán. "Ya hemos apoyado las investigaciones penales, e invitamos a todas las víctimas, no solo a las de abusos cometidos por curas, a presentarse y denunciar. Informaremos a las autoridades judiciales cuando haya sospechas, y se abrirán dos procesos, uno penal y otro canónico. Serán ámbitos independientes, separados, y el estatal no estará subordinado al canónico. Incluso si la justicia de la Iglesia resuelve la inocencia de un acusado, no interferiremos en el proceso penal", prometió.
Las normas aprobadas el pasado 25 de febrero por la CEA refuerzan las medidas que la Iglesia alemana tomó en 2002. Según Zolltisch, solo Austria y Alemania han puesto en práctica ese protocolo que tiene como modelo la experiencia irlandesa y que debería ser, según dijo, la base del nuevo código interno en preparación.

Crisis en el Vaticano

El escándalo de los abusos

Ratzinger supo de la vuelta de un cura pederasta al trabajo pastoral cuando era obispo de Múnich
Nuevas revelaciones del diario 'The New York Times' vuelven a implicar al Papa en el escándalo de los abusos sexuales.- El sacerdote Peter Hullermann cometió otra vez pederastia en su nuevo destino
EL PAÍS - Madrid - 26/03/2010
Joseph Ratzinger supo más del caso del cura pederasta alemán Peter Hullermann cuando era obispo de Múnich de lo que los informes eclesiásticos han sugerido hasta ahora, informa hoy The New York Times. El periódico estadounidense asegura que al actual Papa le fue remitido un informe en el que se decía que Hullermann iba a volver al trabajo pastoral unos días después de empezar el tratamiento para superar su pedofilia, terapia que el propio Ratzinger había autorizado. Ese informe da cuenta también de una reunión mantenida el 15 de enero de 1980, encabezada por Ratzinger, en la que se habría aprobado el traslado de Hullermann.
Tras conocerse públicamente el caso, el Obispado de Múnich reconoció "errores graves" en el caso del padre Hullermann, aunque atribuyó tales equivocaciones a las personas que tenían que informar a Ratzinger, apuntando a su número dos por aquel entonces, Gerhard Gruber. No obstante, el rotativo norteamericano admite que "todavía no está claro" el rol que Ratzinger jugó en el asunto y "cuánto interés" puso en el caso. Lorenz Wolf, vicario judicial del Obispado de Múnich, declara a The New York Times que informes como el citado son mera rutina y que "es poco probable que acabara en la mesa" de Ratzinger. Con todo, "no descarta" que el hoy Pontífice lo leyera.
El diario alemán Sueddeutsche Zeitung contó hace un par de semanas que Peter Hullermann había obligado a un menor de 11 años a practicarle sexo oral y fue trasladado desde Essen a Baviera cuando Ratzinger, que fue obispo de Múnich entre 1978 y 1981, era el teórico responsable de asignar las misiones y ordenar los traslados de los curas. En Baviera, el cura se entregó a nuevos abusos y nunca fue denunciado por la Iglesia a la justicia civil, ni tampoco apartado de su cargo.
El pasado sábado, el semanario alemán Der Spiegel aseguraba que en una carta enviada desde Essen se informaba a la diócesis de Múnich de los abusos que Hullermann había cometido. Asimismo, en una entrevista en la cabecera Der Tagesspiegel, el psiquiatra Werner Huth, quien asistió a Hullermann entre 1980 y 1992, dijo que alertó a los colegas de que este hombre "no debía volver a trabajar con niños". Según su descripción, el sacerdote era un pederasta y además "no manifestaba intención de cambiar".
La noticia de que el Papa conocía el traslado a otra parroquia de Hullermann llega un día después de la publicación también en The New York Times de la documentación que demuestra que Benedicto XVI, en sus años de prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, decidió no apartar del sacerdocio al cura norteamericano Lawrence C. Murphy, acusado de haber abusado de 200 niños sordos entre 1950 y 1974. Federico Lombardi, portavoz de la Santa Sede, explicó ayer que el Vaticano no castigó a Murphy porque cuando conoció las acusaciones el cura estaba "muy enfermo". Y recordó que Ratzinger sólo fue informado del caso a finales de los noventa, más de 20 años después de que la investigación civil al pederasta hubiera terminado sin resultados. L'Osservatore Romano negó las imputaciones y acusó a The New York Times de "un evidente e innoble intento de golpear, a toda costa, a Benedicto XVI y sus colaboradores".
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La nota del The NYT
March 25, 2010

Memo to Pope Described Transfer of Pedophile Priest
By NICHOLAS KULISH and KATRIN BENNHOLD
MUNICH — The future Pope Benedict XVI was kept more closely apprised of a sexual abuse case in Germany than previous church statements have suggested, raising fresh questions about his handling of a scandal unfolding under his direct supervision before he rose to the top of the church’s hierarchy.
Cardinal Joseph Ratzinger, the future pope and archbishop in Munich at the time, was copied on a memo that informed him that a priest, whom he had approved sending to therapy in 1980 to overcome pedophilia, would be returned to pastoral work within days of beginning psychiatric treatment. The priest was later convicted of molesting boys in another parish.
An initial statement on the matter issued earlier this month by the Archdiocese of Munich and Freising placed full responsibility for the decision to allow the priest to resume his duties on Cardinal Ratzinger’s deputy, the Rev. Gerhard Gruber. But the memo, whose existence was confirmed by two church officials, shows that the future pope not only led a meeting on Jan. 15, 1980, approving the transfer of the priest, but was also kept informed about the priest’s reassignment.
What part he played in the decision making, and how much interest he showed in the case of the troubled priest, who had molested multiple boys in his previous job, remains unclear. But the personnel chief who handled the matter from the beginning, the Rev. Friedrich Fahr, “always remained personally, exceptionally connected” to Cardinal Ratzinger, the church said.
The case of the German priest, the Rev. Peter Hullermann, has acquired fresh relevance because it unfolded at a time when Cardinal Ratzinger, who was later put in charge of handling thousands of abuse cases on behalf of the Vatican, was in a position to refer the priest for prosecution, or at least to stop him from coming into contact with children. The German Archdiocese has acknowledged that “bad mistakes” were made in the handling of Father Hullermann, though it attributed those mistakes to people reporting to Cardinal Ratzinger rather than to the cardinal himself.
Church officials defend Benedict by saying the memo was routine and was “unlikely to have landed on the archbishop’s desk,” according to the Rev. Lorenz Wolf, judicial vicar at the Munich Archdiocese. But Father Wolf said he could not rule out that Cardinal Ratzinger had read it.
According to Father Wolf, who spoke with Father Gruber this week at the request of The New York Times, Father Gruber, the former vicar general, said that he could not remember a detailed conversation with Cardinal Ratzinger about Father Hullermann, but that Father Gruber refused to rule out that “the name had come up.”
Benedict is well known for handling priestly abuse cases in the Vatican before he became pope. While some have criticized his role in adjudicating such cases over the past two decades, he has also won praise from victims’ advocates for taking the issue more seriously, apologizing to American victims in 2008.
The future pope’s time in Munich, in the broader sweep of his life story, has until now been viewed mostly as a steppingstone on the road to the Vatican. But this period in his career has recently come under scrutiny — particularly six decisive weeks from December 1979 to February 1980.
In that short span, a review of letters, meeting minutes and documents from personnel files shows, Father Hullermann went from disgrace and suspension from his duties in Essen to working without restrictions as a priest in Munich, despite the fact that he was described in the letter requesting his transfer as a potential “danger.”
In September 1979, the chaplain was removed from his congregation after three sets of parents told his superior, the Rev. Norbert Essink, that he had molested their sons, charges he did not deny, according to notes taken by the superior and still in Father Hullermann’s personnel file in Essen.
On Dec. 20, 1979, Munich’s personnel chief, Father Fahr, received a phone call from his counterpart in the Essen Diocese, Klaus Malangré.
There is no official record of their conversation, but in a letter to Father Fahr dated that Jan. 3, Father Malangré referred to it as part of a formal request for Father Hullermann’s transfer to Munich to see a psychiatrist there.
Sexual abuse of boys is not explicitly mentioned in the letter, but the subtext is clear. “Reports from the congregation in which he was last active made us aware that Chaplain Hullermann presented a danger that caused us to immediately withdraw him from pastoral duties,” the letter said. By pointing out that “no proceedings against Chaplain Hullermann are pending,” Father Malangré also communicated that the danger in question was serious enough that it could have merited legal consequences.
He dropped another clear hint by suggesting that Father Hullermann could teach religion “at a girls’ school.”
On Jan. 9, Father Fahr prepared a summary of the situation for top officials at the diocese, before their weekly meeting, saying that a young chaplain needed “medical-psychotherapeutic treatment in Munich” and a place to live with “an understanding colleague.” Beyond that, it presented the priest from Essen in almost glowing terms, as a “very talented man, who could be used in a variety of ways.”
Father Fahr’s role in the case has thus far received little attention, in contrast to Father Gruber’s mea culpa.
Father Wolf, who is acting as the internal legal adviser on the Hullermann case, said in an interview this week that Father Fahr was “the filter” of all information concerning Father Hullermann. He was also, according to his obituary on the archdiocese Web site, a close friend of Cardinal Ratzinger.
A key moment came on Tuesday, Jan. 15, 1980. Cardinal Ratzinger presided that morning over the meeting of the diocesan council. His auxiliary bishops and department heads gathered in a conference room on the top floor of the bishop’s administrative offices, housed in a former monastery on a narrow lane in downtown Munich.
It was a busy day, with the deaths of five priests, the acquisition of a piece of art and pastoral care in Vietnamese for recent immigrants among the issues sharing the agenda with item 5d, the delicate matter of Father Hullermann’s future.
The minutes of the meeting include no references to the actual discussion that day, simply stating that a priest from Essen in need of psychiatric treatment required room and board in a Munich congregation. “The request is granted,” read the minutes, stipulating that Father Hullermann would live at St. John the Baptist Church in the northern part of the city.
Church officials have their own special name for the language in meeting minutes, which are internal but circulate among secretaries and other diocese staff members, said Father Wolf, who has a digitized archive of meeting minutes, including those for the Jan. 15 meeting. “It’s protocol-speak,” he said. “Those who know what it’s about understand, and those who don’t, don’t.”
Five days later, on Jan. 20, Cardinal Ratzinger’s office received a copy of the memo from his vicar general, Father Gruber, returning Father Hullermann to full duties, a spokesman for the archdiocese confirmed.
Father Hullermann resumed parish work practically on arrival in Munich, on Feb. 1, 1980. He was convicted in 1986 of molesting boys at another Bavarian parish.
This week, new accusations of sexual abuse emerged, both from his first assignment in a parish near Essen, in northern Germany, and from 1998 in the southern German town of Garching an der Alz.
Father Fahr died two years ago. A spokesman for the diocese in Essen said that Father Malangré was not available for an interview. Father Malangré, now 88, recently had an accident and was confused and unreliable as a witness when questioned in an internal inquiry into the handling of Father Hullermann’s case, said the spokesman, Ulrich Lota.
Father Gruber, who took responsibility for the decision to put Father Hullermann back into a parish, was not present at the Jan. 15 meeting, according to Father Wolf, and has not answered repeated interview requests.

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