6 jun 2010

El futuro

Luis M Ariza entrevista a Michio Kaku
Publicado en El País, 6/06/2010;
Viajar en el tiempo, ser invisibles, teletransportarse, cultivar órganos, conectar la mente a Internet. El futuro ya está aquí, de la mano de este famoso físico y divulgador científico.
Hace 63 años, el Valle del Silicio, en la ciudad californiana de San José, donde nació Michio Kaku, estaba repleto de campos de trigo y manzanos. La brisa del futuro acarició aquellas espigas y ahora reinan los chips y los semiconductores. Kaku, un reputado físico interesado por las verdades fundamentales del universo -es uno de los fundadores de la "teoría de supercuerdas", que trata de unificar todas las fuerzas y partículas en una única y elegante explicación- vaticina cambios asombrosos. El Valle del Silicio quedará obsoleto en 10 o 20 años. Los países que cultiven la mecánica cuántica disfrutarán de sus propios Shangri-la tecnológicos y una prosperidad de billones de dólares, ordenadores cuánticos que usan átomos para computar a una velocidad inimaginable, superconductores que abanderarán una segunda revolución industrial. Nos fundiremos con Internet. Nos enamoraremos de los robots. Y lograremos teletransportar cosas o fabricar una capa que nos haga invisibles. Éste es el futuro que imagina este científico de origen japonés. "Me encantaban los escritores que estrujaban la imaginación de forma consistente con las leyes de la física, como Isaac Asimov. Decía: no hablemos de lo que va a suceder en los próximos 20 o 30 años, sino de lo que ocurrirá dentro de 10.000. Yo era un chico cuando lo conocí y me quedé estupefacto. ¡Parecía un comediante! Le encantaba dar charlas en las cenas y siempre tenía historias que contar". Kaku habla animadamente durante horas. Su cabello largo y plateado le confiere un cierto aspecto místico, el de un oráculo que no teme las críticas de los cínicos o pesimistas.
Y recuerda el momento en el que comenzó su futuro. "Einstein murió cuando yo tenía ocho años. Y fue asunto de primera plana en todos los periódicos. El más grande científico de nuestra era ha fallecido. No se ha vuelto a dar una publicidad tan tremenda por la muerte de un científico. En las noticias aparecía una foto de su mesa de trabajo. El manuscrito inacabado de su trabajo más glorioso (la teoría del campo unificado, el sueño acuñado por Einstein para unificar todas las fuerzas en una). Y me pregunté: ¿por qué no lo terminó? Durante años fui a la biblioteca y no encontré nada sobre el campo unificado. Ahora conozco exactamente dónde Einstein se quedó atascado". Esa frustración infantil le atrajo hacia la divulgación.
Durante el bachillerato, Kaku se dedicó a construir un colisionador de partículas atómicas de 226 kilos en el garaje de su casa, capaz de crear un campo magnético 20.000 veces más potente que el de una persona, lo que llamó la atención de Edward Teller, el padre de la bomba de hidrógeno, quien le consiguió una beca para la Universidad de Harvard. Mucho más tarde se supo que Teller pretendía reclutar a los genios más precoces para que trabajasen en la construcción de armas nucleares, en laboratorios como Livermore o Los Álamos. "No tenía ni idea", confiesa Kaku. "Por aquel entonces tenía 17 años, y Teller buscaba a gente que quisiera trabajar en el uranio".
Las armas nucleares no han cambiado el mundo. Ha sido Internet. Kaku acudió recientemente a Barcelona al BDigital Global Congress 2010, invitado por el Centro Tecnológico Barcelona Digital. Decido mostrarle algunos libros sobre el futuro que dibujaron algunos visionarios de principios del siglo XX: ciudades superpobladas, descongestionadas y limpias; gente feliz con artilugios voladores, rascacielos unidos por puentes aéreos, trenes tubulares. Y, por supuesto, robots parlantes.
¿Qué le sugieren estas imágenes?
Son predicciones de los años cuarenta y cincuenta realmente fantásticas, coches volantes, o vacaciones en Venus, propuestas por escritores de ciencia ficción, pero no se convirtieron en realidad. No eran físicos, químicos ni matemáticos. ¿Por qué ahora no tenemos mochilas voladoras? En realidad sí las hay, pero el combustible, peróxido de hidrógeno, se agota muy rápidamente, en minutos, y no son prácticas. Pero a los escritores les gusta extrapolar. ¿Coches volantes? Ya los tenemos. En un programa de Discovery Channel mostramos uno con dos rotores en los bajos, que despega verticalmente y vuela como un helicóptero. Pero cuesta unos cuantos centenares de miles de dólares. Las predicciones estaban hechas por escritores de ciencia ficción, no por científicos.
Pero usted también escribe sobre el futuro.
He entrevistado a 300 de los mejores científicos sobre el futuro. En mis obras, cada afirmación está contrastada por un experto que trabaja en la tecnología en cuestión. Desde luego, puedo cometer errores. Las predicciones pueden sonar fantásticas. Pero ya hay prototipos en cada caso. Esa es la diferencia.
-De acuerdo. Pero hay escritores que anticiparon viajes en el tiempo, como H. G. Wells, algo que hoy la física no rechaza de plano. ¿No le inspiran?
Arthur Clarke, en su libro 2001, habló sobre la época en la que los robots nos hablarían de forma rutinaria, pilotando naves espaciales, cuando tuviéramos una base lunar. Se adelantó cien años. En 2100 tendremos estas tecnologías. Pero Clarke entrevistó a científicos. En mi caso, no soy un escritor de ciencia ficción, sino un físico. Y los físicos creemos que el viaje en el tiempo podría ser posible. Hay una rendija en las ecuaciones de Einstein, de la que él era consciente. El tiempo es como un río que fluye más velozmente o más despacio. Pero Einstein no sabía que pueden existir remolinos en este río temporal, que pueden hacer que se divida en dos. Aunque el viaje en el tiempo resulte impracticable ahora, es una posibilidad. Si dispusieras de una energía fantástica como la de un agujero negro o una estrella que explota, quizá podrías anudar este río, algo al alcance de una civilización extraterrestre millones de años más avanzada que la nuestra. Suelo decirles a mis amigos que si alguien alguna vez llama a su puerta y le dice que es su ta-ta-ta-ta-ta-ta-tataranieto, no convendría darle un portazo sin más.
-¿Hasta qué punto resulta arriesgado hacer predicciones?
-Su teléfono móvil tiene más poder de computación que toda la NASA de los años sesenta que logró colocar a un hombre en la Luna. Como físicos, sabemos el ritmo al que evolucionan los ordenadores. Por eso podemos adentrarnos 15 o 20 años en el futuro. En 2020, los chips costarán un penique. Lo que significa que el poder de computación será invisible, estará en todas partes y en ningún lugar, como la electricidad, el papel, el agua. Tendremos ordenadores dentro de nosotros, en nuestra ropa, en las paredes
-¿Qué sucederá con Internet?
-Estará en todas partes, incluidas tus lentes de contacto. Cualquier cosa que veas será Internet. Con un parpadeo, puedes conectarte en línea. Si eres un estudiante universitario y tienes que hacer un examen final, en vez de memorizar todos los hechos y gráficos, simplemente parpadearás. Lo que significa que nosotros, los profesores, tendremos que diseñar mejores exámenes que no se basen en la memorización. Si te encuentras con alguien que no sepa inglés o español, tus gafas o tus lentillas te traducirán lo que diga, en forma de subtítulos. En los últimos diez años ya tenemos máquinas electrónicas de dictado a las que hablas y escriben con un 95% de eficacia.
-Las traducciones automáticas dejan mucho que desear.
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-Los coches actuales ya disponen de cámaras.
-En el futuro circularán por sí solos. Conduje uno para un programa de la BBC con sistema de navegación por satélite. Tenía un poder de computación de diez portátiles.
-¿Tuvo miedo?
[Risas]. No, porque era una carretera reservada, y tenía GPS. La precisión del GPS era de casi un metro. Claro que no es un coche urbano, sino para viajes largos. Pero de forma eventual, estos coches mejorarán para adaptarse a las ciudades. En el futuro, tus gafas te proporcionarán mapas por si te pierdes. A cualquier lugar que vayas, serás capaz de ver a través de los objetos.
-Eche un vistazo a los periódicos. Muchos tienen problemas, incluso los grandes como The New York Times. ¿Por qué? Internet ofrece información gratis. Pero también hay una gran cantidad de ruido. ¿Cómo van a sobrevivir los medios de comunicación en el futuro? Tienen que proporcionar un producto llamado criterio. Es algo que no pueden ofrecer los idiotas. En el futuro consultarás las noticias en tu reloj de pulsera. Pero si quieres saber algo con detalle, fuera de la influencia de los excéntricos y chiflados, necesitas confiar en alguien. Si quieres operarte o entrar en una universidad, necesitas información real. Por tanto, el criterio es lo que muchos medios de comunicación tendrán que ofrecer. En este futuro, los perdedores serán los intermediarios. Un agente de Bolsa no va a ganar dinero sólo haciendo operaciones. Todo el mundo podrá hacerlas en el mercado y casi gratis. Para ganarte la vida, tendrás que ofrecer criterio. Explicarás a tu cliente: tengo 50 analistas trabajando para mí, entienden este mercado, este otro, así que si inviertes conmigo, tengo a 50 detrás. Hoy puedes comprar una casa en Manhattan a través de Internet, de principio a fin. ¿Quién necesita un agente inmobiliario? Si quieres saber dónde están los buenos colegios, si el sistema sanitario es bueno, el índice de criminalidad, tienes que hablar con alguien, y ese será un buen agente. El intermediario tiene los días contados, a menos que ofrezca experiencia, criterio y talento.
-¿No nos hace la tecnología más dependientes, y vulnerables?
-Sin tecnología seríamos como los hombres de las cavernas. La esperanza de vida del Homo sapiens durante la mayor parte de su existencia era de entre 18 y 20 años. La gente tenía hijos y moría. En los libros de historia, los grandes políticos morían a los 30 y 40 por cualquier enfermedad. Un mundo sin tecnología representa un sufrimiento interminable.
-¿Y menos felices?
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Kaku viaja de vez en cuando a Japón. En sus documentales se deja servir el almuerzo por el robot Asimo, de la compañía Honda, y le gusta acariciar los peluches electrónicos que encantan a los niños japoneses. "En la religión shinto [sintoísmo] hay un espíritu en cada objeto, en una silla, una mesa. En Japón, los robots resultan simpáticos, son aceptados de inmediato. Hay un espíritu dentro de cada uno, y los niños los adoran. En Occidente tenemos a Terminator, todas estas películas en las que los robots destruyen todo". En Japón hay una convergencia entre creencias y tecnología muy singular.
-Cómo imagina el futuro de los robots en Japón?
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-A pesar de todo, ¿no cree que la tecnología nos deshumaniza, es impersonal?
-Cuando se inventó el teléfono, hubo gente que pensó que se trataba de algo diabólico. Hablabas con una voz separada de un cuerpo, que flotaba en el éter, no hay nadie... Y la gente exclamaba: ¡Esto es horrible! En vez de conversar con una persona en la mesa a la hora de la cena, hablabas con una voz sin dueño. Cuando se inventó la electricidad, los escépticos dijeron: ¡Cuidado! ¡Te matará! ¡La gente se electrocutará en el salón! ¡Se incendiarán casas! Acertaron. Cada día alguien muere por culpa de la electricidad, hay una casa que se quema, alguien se electrocuta. Pero adoramos la electricidad; un mundo sin ella es volver a las cavernas. La tecnología nos encanta.
-Usted ha comentado que una de las revoluciones vendrá de la mano de la biomedicina, la ingeniería genética del ADN.
-Mi hija va a doctorarse en Medicina el año que viene, y creo que la medicina va a dar un vuelco espectacular. Ella está trabajando con sensores cerebrales. La telepatía parece imposible, pero ya tenemos un prototipo que nos permite colocar un chip en el cerebro, se llama BrainGate. Podemos enganchar este chip a un ordenador para jugar a videojuegos, resolver crucigramas, escribir correos electrónicos y mandarlos, simplemente mediante el pensamiento. En Japón ya hablan seriamente de fotografiar los sueños. Hoy es imposible. Pero investigadores de la Universidad de Kioto han descubierto que la imagen que genera el cerebro se hace píxel a píxel. Si los juntas, construyen una imagen.
-Imagine una consulta al médico dentro de mucho, mucho tiempo.
-Ir al médico puede ser costoso. Así que en el futuro hablaremos a una pared. Surgirá una imagen, un doctor robotizado de un programa informático. Te pregunta y te pide un escáner de resonancia magnética. Hoy estas máquinas ocupan una habitación. El más pequeño tiene el tamaño de una persona. En el futuro, el escáner cabrá en un teléfono celular. El doctor te pedirá que te hagas un escáner con el teléfono. La información fluirá hacia Internet, será interpretada, y el doctor comentará: tiene usted un cáncer; vaya al baño y eche el aliento al espejo. El cristal tendrá un sensor de ADN, y detectará el gen PTP3, involucrado en el 50% de los tipos de cáncer. Hoy día podemos cultivar, a partir de nuestras propias células, piel, hueso, sangre, cartílagos, incluso una nariz, orejas, células cardiacas, vasos sanguíneos, vesícula o una tráquea. En cinco años podríamos cultivar un hígado o un páncreas. Quizá en 20 años consigamos cultivar cualquier órgano excepto el cerebro. Pero incluso en este caso, quizá logremos cultivar tejido cerebral para inyectarlo en nuestro propio cerebro.
Kaku clasifica nuestra civilización como de tipo 0, dependiente del carbón y el petróleo, en tránsito hacia una planetaria, de tipo I. Cada persona ha dispuesto de un quinto de caballo de potencia gracias a sus músculos. Con la máquina de vapor se dio el gran salto: decenas de caballos por cabeza. La energía eléctrica ofreció a cada ser humano miles de caballos de potencia. Más población y más longevidad, todo corre parejo con la energía. La civilización I, tipo Flash Gordon, recoge la energía de los volcanes, controla terremotos y construye ciudades en el océano. La civilización tipo II, dentro de miles de años, colectará toda la potencia del Sol. Y la III aprovechará la potencia de las galaxias y los agujeros negros. Kaku advierte de que el sectarismo, los fundamentalismos y las armas nucleares pueden arruinar la transición hacia el tipo I. No hay garantías de que sobrevivamos. Aun así, es optimista. Recuerda los orígenes militares de Internet "para luchar en una guerra nuclear", "pero ahora sobre todo sirve para establecer relaciones, hablar con la gente".
-Usted predica la inminente revolución de la física cuántica. ¿Cómo influirá en la vida cotidiana, si la gente no entiende lo que es?
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-Muéstreme algún ejemplo de una física imposible.
-Bueno, es un poco embarazoso. Enseño óptica a mis estudiantes de ingeniería. Antes les decía que la invisibilidad era imposible, ya que violaba las leyes de la óptica. El índice de refracción es siempre mayor que uno. Punto. Fin de la historia. Bien, pues estábamos equivocados. Hay que reescribir los libros de texto. El índice puede ser menor que uno, incluso negativo. Ya lo hemos hecho en laboratorio. En la Universidad de Duke han fabricado un material invisible para la radiación de microondas. En Berkeley han hecho lo mismo, aunque a una escala más pequeña, con luz visible. No es la capa de la invisibilidad de Harry Potter aún, pero un objeto pequeño puede hacerse invisible bajo la luz visible.
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Michio Kaku ocupa la cátedra Henry Semat de Física de la Universidad de Nueva York.
Nacido en California hace 63 años, es un conocido divulgador y autor de ‘best-sellers’ como ‘Hiperespacio’ o ‘La física de lo imposible’.
Su fama le viene por disertar sobre el futuro, pero también habla de su pasado: “Mi abuelo sobrevivió al terremoto de San Francisco de 1906 y ayudó a limpiar los escombros. Los emigrantes que dejaban Japón eran fundamentalmente granjeros y campesinos. Japón alcanzó el límite malthusiano de crecimiento de población hace muchos siglos; es un conjunto de islas muy pequeñas sin apenas agricultura donde la mayoría del terreno es montañoso, así que ha tenido mucha emigración. Era un país muy pobre hasta que descubrió la ciencia y la tecnología, y fue entonces cuando despegó”.
Contar ‘lo imposible’
La aplicación más sencilla es el transistor, los láseres, la televisión digital, los rayos X, los microondas, el radar, los escáneres de resonancia magnética. Eso es el pasado; el futuro traerá la nanotecnología. Incluso la ley de Moore, que predice que la velocidad de los procesadores se doblará cada 18 meses, se volverá obsoleta.
Japón tiene una población cada vez más envejecida. Las mujeres japonesas constituyen el grupo demográfico más viejo de todo el planeta. La natalidad es cada vez más baja, 1,2 niños por familia. Y hay muy poca inmigración. ¿Cómo lo va a afrontar Japón? Mediante los robots. Allí se fabrican los más avanzados del mundo. El 30% de todos los robots industriales del planeta se encuentra en Japón. Asimo es un robot enfermera. El envejecimiento, la baja natalidad y la falta de inmigrantes, todo tiene que ver. En Estados Unidos es justo lo contrario. Mucha inmigración, adopción Está al otro lado del espectro.
La tecnología es una espada que puede ayudarte a combatir la ignorancia, el sufrimiento, la pobreza o la enfermedad. O te corta. Eche un vistazo a la Segunda Guerra Mundial: gases venenosos, matanzas en masa, la bomba atómica, bombardeos masivos. El grado de devastación fue tremendo. Y examine el nivel actual de prosperidad. Es impresionante. Las tropas no pueden cometer atrocidades ahora tan fácilmente. En los libros de historia, me pongo a llorar cuando leo una masacre de 100.000 personas reducida a una nota a pie de página. ¿Puede imaginárselo? Es algo que no resulta fácil hacer hoy día. Casi todo el mundo tiene un teléfono móvil, una cámara de televisión o está conectado. Para los dictadores es más difícil cometer atrocidades ahora.
-Internet hoy es un caos de información. ¿Cómo decidir cuál es la correcta, la información buena?
Google las está mejorando, ya que dispone de un nuevo algoritmo. El viejo trabajaba palabra por palabra. El nuevo compara la frase con las almacenadas de ese estilo, y automáticamente elimina interpretaciones estúpidas o fantásticas. Es mucho más sofisticado. No digo que no se cometerán errores. Pero un turista podrá ir a cualquier ciudad y manejarse en cualquier idioma en una emergencia. Sus lentes de contacto le proporcionarán subtítulos. Y si visitas Roma, podrás recrear las ruinas con tus gafas, mientras caminas por el Coliseo romano, por ejemplo. El fenómeno se llama realidad aumentada. Es una realidad computarizada que se superpone a la que vemos. Si eres un arquitecto, tus gafas recrearán en tres dimensiones el diseño que has creado para una habitación mientras caminas por ella.

¿Por qué se termina el amor?

¿Por qué se termina el amor?
¿Por qué está con su pareja? ¿Qué le mantiene unido a ella? ¿Qué pasaría si la relación se acabara? ¿Cómo la responsabiliza de su felicidad? ¿Qué gana cuando le hace daño a su pareja? ¿Cómo le demuestra que la acepta como es? ¿Qué podría hacer para mejorar la relación?
BORJA VILASECA
Publicado en El País Semanal, 06/06/2010;
Todos deseamos amar y ser amados. Sin embargo, muchas relaciones afectivas terminan convirtiéndose en sinónimo de rutina, conflicto y sufrimiento. A pesar de nuestras buenas intenciones, muy pocas parejas logran mantener encendida la llama del amor con el paso del tiempo.
¿Por qué son tan complicadas las relaciones? ¿Por qué provocan tanto dolor y sufrimiento? ¿Por qué se termina el amor? Por muy duro que pueda parecer, cada vez más expertos afirman que todo esto sucede porque, en primer lugar, "el amor nunca existió". Así lo piensa y lo escribe la reconocida terapeuta Louise L. Hay, autora de Usted puede sanar su vida y El poder está dentro de ti. "Si bien al principio lo confundimos con el enamoramiento, más adelante volvemos a equivocarnos, creyendo que el amor es el sentimiento amoroso", afirma.
"Muchas personas dejan de amar a sus parejas porque ya no tienen sentimientos de amor hacia ellas", apunta Hay. "Es un enfoque victimista y reactivo. Más que nada porque los sentimientos surgen como consecuencia de nuestras actitudes y comportamientos amorosos. Para amar de verdad debemos asumir la responsabilidad de crear este tipo de conductas, desarrollando nuestra proactividad al servicio de la relación".

5 jun 2010

Vuelve

"Vuelve", de Karderinis Isidoros
Desde que te marchaste está melancólico el jardín
Se han marchitado las rosas
Que florecían a la aterciopelada caricia de tus manos
Se han cubierto de hierba las palabras de amor
Que bajo el resplandor de las estrellas del cielo pronunciamos
Han caído amarillos de las ramas de los árboles
Al primer soplo del aire otoñal
Los tiernos sentimientos

4 jun 2010

El ataque israelí

Ha sido más que un error/Antoni Segura, catedrático de Historia Contemporánea de la Universitat de Barcelona
Publicado en EL PERIÓDICO, 03/06/10):
El asalto, el lunes, de la Armada israelí a la Flota de la Libertad en aguas internacionales es un ataque frontal al derecho internacional. Las explicaciones de los portavoces del Gobierno o del Ejército son un insulto a la inteligencia. Ha llegado a decirse que entre los activistas por la paz había terroristas de Hamás y Al Qaeda o que los barcos llevaban armas (¿de destrucción masiva?) a Gaza. Solo una mente desinformada a voluntad vincularía Hamás ¿de quien se pueden criticar, con razón, los métodos y la ideología, pero no su vinculación exclusivamente al movimiento de liberación de Palestina¿ con Al Qaeda: nada le gustaría más que poder legitimar su fanatismo asesino con la causa palestina. Pero Hamás fue contundente en el 2007 al desmantelar la franquicia de Al Qaeda en Gaza, el Ejército del Islam. Y, un año antes, ningún partido palestino apoyó otra franquicia, Fatah al Islam, que controlaba el campo de refugiados palestinos de Nahr al Bared hasta que fue desalojado por el Ejército libanés.
La respuesta de la comunidad internacional ante una actuación que, en otras circunstancias, nadie dudaría en calificar de acto de piratería ha sido débil. El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas emitió una declaración ¿sin carácter vinculante¿ en la que condenaba el asalto, lamentaba la pérdida de vidas, solicitaba la liberación de los activistas, pedía una investigación «rápida, imparcial, creíble y transparente» (¿se encargará el propio Gobierno israelí que ordenó el asalto?), calificaba la situación de Gaza de «insostenible» y abogaba por una solución negociada del conflicto. La UE no fue mucho más lejos y, mientras en muchas ciudades del continente estallaban manifestaciones de protesta, se limitaba a emitir un comunicado de condena de «la operación militar israelí en aguas internacionales», lamentaba la pérdida de vidas, recordaba la grave situación humanitaria de Gaza y abogaba por poner fin al bloqueo. Finalmente, la OTAN condenaba los hechos, lamentaba las muertes y pedía una investigación y la liberación de todos los detenidos.
A buen seguro, en los próximos días habrá campañas de intoxicación que hablarán de la violenta resistencia de los activistas, de las armas… Lo advertía dos días antes de lo ocurrido Gideon Levy (Haaretz) al afirmar que la «maquinaria de propaganda había roto todos los límites de la falsedad y la mentira» y se estaba afirmando que no «había crisis humanitaria en Gaza [...] que la ocupación ya había terminado [...], que la flotilla era un ataque a la soberanía israelí…». En el mismo periódico, poco después del asalto, Yossi Melman remachaba el clavo: Israel había caído en la trampa y había dado al mundo la imagen de un Ejército que no duda en utilizar la fuerza pese a causar muertos y heridos. Probablemente, escribía Melman, era lo que quería Hamás, lo mismo, añadía, que pretendían los organizadores del Exodus en 1947. Incluso desde posiciones opuestas, que hablan de provocación, Hoffman Gil (The Jerusalem Post) cree que Israel ha cometido un error que lo ha puesto contra las cuerdas ante la opinión pública internacional. Y más aún, el jefe del Mosad, Meir Dagan, advertía el martes que Israel se está convirtiendo en una carga para Estados Unidos.
Y, cómo no, se recurrirá al infalible argumento del antisemitismo para acallar las protestas. Pues no. El asalto de la Armada israelí no tiene nada que ver con el antisemitismo, sino con el derecho internacional, como creen muchos israelís, alarmados porque el Gobierno ha advertido de que hará lo mismo con otros barcos que intenten llegar a Gaza con ayuda humanitaria.
La crisis tendrá consecuencias: el rechazo de la opinión pública internacional, un daño de las relaciones con Turquía (el mayor aliado musulmán de Israel hasta la fecha y mediador en las negociaciones con Damasco), el distanciamiento de la UE y Rusia y de la política proyectada por Obama para Oriente Próximo, la dificultad de reanudar las conversaciones indirectas para llegar a un acuerdo de paz con la Autoridad Nacional Palestina, el empeoramiento de la situación en Gaza, las divergencias dentro del Gobierno y la opinión pública israelí…
Es por eso que la activista israelí por la paz Uri Avnery ha hablado de crimen contra el Estado de Israel o, mejor, contra el pueblo israelí —contra el palestino, el crimen, en forma de ocupación, hace ya más de 40 años que dura—. Quizá era esta la intención del Gobierno de Binyamin Netanyahu: romper todos los lazos internacionales y hacer de Israel un baluarte contra el resto del mundo. Se cumplirían, así, las palabras bíblicas del oráculo de Balaam: «He aquí un pueblo que habita aparte, no se le puede contar entre las naciones» (Números, cuarto libro del Pentateuco, 23:09). Este fatalismo —fundamentalismo religioso— impregna alguno de los análisis políticos en Israel, destinados a justificar el asalto (Zvi Mazel, The Jerusalem Post). En este punto habrá que convenir que, como me comenta un amigo israelí, «esto no tiene remedio, solo una imposición estadounidense y europea puede salvar a Israel de sí mismo».

Israel

Irán exhibe su poder en plena crisis de la flotilla y amenaza a la oposición
El líder supremo Ali Jameneí califica a Israel de "tumor canceroso"
ÁNGELES ESPINOSA | Teherán 04/06/2010
Los dirigentes iraníes han sacado partido de la crisis de la flotilla de la libertad para ensañarse con Israel y desviar así la atención de sus problemas internos. "Israel es un tumor canceroso", ha declarado el líder supremo, Ali Jameneí, durante la ceremonia por el 21º aniversario de la muerte de su predecesor y fundador de la República Islámica, el ayatolá Ruholá Jomeiní.

Esa conmemoración les ha servido para exhibir el nivel de respaldo popular del régimen frente a quienes cuestionan su legitimidad. Los dos millones de iraníes que, según cifras oficiales, se han congregado en el mausoleo de Jomeiní constituyen un poderoso mensaje a la oposición, a punto de cumplirse un año de las elecciones que denunció como fraudulentas.

"El ataque al convoy de ayuda a Gaza ha mostrado la barbarie del régimen sionista", ha declarado Jameneí, antes hacer un llamamiento a las naciones del mundo para que frenen las atrocidades israelíes. "Miles de flotillas similares en todo el mundo navegarán con luchadores por la libertad para acabar con el régimen sionista y traer la paz y la libertad a toda la humanidad", ha manifestado por su parte el presidente Mahmud Ahmadineyad, dando un nuevo enunciado a su tema favorito, la pronta desaparición de Israel.

Sin embargo, a nadie le ha pasado desapercibido que mientras en medio mundo se organizaban manifestaciones de condena a la actuación israelí, en Irán apenas ha habido unas escuálidas protestas orquestadas por las autoridades. Las más numerosas se han celebrado al terminar las plegarias del mediodía y bajo estricto control oficial. Como ha señalado el analista Meir Javedanfar: "Jameneí tiene miedo. No de Israel, sino de su propia población". El temor del Gobierno iraní es que cualquier concentración pueda volverse en su contra como ya sucediera el año pasado durante el Día de Jerusalén o las procesiones de Ashurá.

Los opositores iraníes todavía insisten, 12 meses después, en que Ahmadineyad "robó" las elecciones del 12 de junio. Y a menos de una semana de ese aniversario, las sensibilidades están a flor de piel. El presidente ha vuelto a repetir que los comicios fueron "cien por cien libres" y aseguró que "el Gobierno iraní es el más democrático del mundo". "Nunca abandonaremos al líder" y "Muerte a los hipócritas", coreaban los cientos de miles de iraníes llegados hasta el mausoleo en los 49.600 autobuses fletados por las autoridades.

Jameneí, que tiene la última palabra en todos los asuntos de Estado, también criticó a los dirigentes de la oposición. "Lo que cuenta es la posición actual de la gente, no lo que han hecho en el pasado", manifestó en alusión al papel histórico que tuvieron las dos principales figuras del Movimiento Verde, el ex primer ministro Mir-Hosein Musaví y el ex presidente del Parlamento Mehdi Karrubí. "Algunos de los que acompañaron al imam en el avión que le trajo de París a Teherán fueron luego colgados por haberle traicionado", ha añadido en lo que ha sonado como una advertencia.

Muestra de las profundas divisiones que aquejan al sistema, los simpatizantes de Ahmadineyad impidieron la intervención de Hasan Jomeiní, uno de los nietos del ayatolá, con gritos de "Muerte a Musaví" y "Muerte a Karrubí", una poco velada crítica a sus simpatías reformistas. Hasan, que es el guardián del legado de su abuelo, ha intentado reanudar su discurso varias veces, pero ha terminado abandonando el estrado. "La dignidad del aniversario no merece lo que este pequeño grupo está haciendo", se le ha oído decir. Según la agencia ILNA, otros familiares de Jomeiní también abandonaron el acto en protesta por el incidente.

Ni Musaví ni Karrubí han estado presentes en la ceremonia, como era habitual hasta el año pasado. En su página web, Karrubí ha denunciado que se le denegó el acceso al mausoleo la noche anterior y que tuvo que salir de allí protegido por sus guardaespaldas. El ex presidente reformista Mohamed Jatamí, que respaldó las demandas de los opositores, tampoco estaba en las primeras filas reservadas para los altos cargos. Quien sí estaba, y la televisión estatal se encargó de dejar constancia, fue Ali Akbar Hachemí Rafsanyaní, el otrora poderoso político quien, a pesar de haber mostrado su simpatía por la oposición, no ha llegado a romper filas con el líder.



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