El peso de nuestros genesJENNY MOIX
Publicado en El País Semanal, 26/09/2010;
El determinismo de nuestros genes desentona en nuestra visión de la vida. Aceptar que influyen en cómo somos y lo que hacemos nos ayudará a comprendernos mejor.
Imaginemos que siempre nos ha hecho ilusión estudiar antropología por la universidad a distancia, y de repente lo vemos claro y decidimos matricularnos al día siguiente. Mientras este pensamiento flota por nuestra mente, suena el teléfono. Es un hermano gemelo univitelino (con los mismos genes que nosotros) cuya existencia desconocíamos. Durante la conversación descubrimos estupefactos que nuestro hermano acaba de escoger la misma carrera, se casó en las mismas fechas que nosotros, a su hijo le puso el mismo nombre que nosotros al nuestro y ha votado al mismo partido.
Aunque esta situación es solo hipotética, las increíbles coincidencias que se dan entre gemelos univitelinos adoptados por diferentes familias ¡son del mismo calibre! Y ante este hipotético hecho, Steven Pinker, catedrático y gran experto en la mente humana, arroja una inquietante pregunta: "¿Qué grado de criterio propio tuvo ese nosotros que tomó las decisiones, si el resultado se podría haber predicho de antemano, al menos de forma probabilística, a partir de unos sucesos que ocurrieron en las trompas de Falopio de nuestra madre hace ya bastantes años?".
Nos gusta creer que todos nacemos iguales. Parece más ético e incluso más democrático. Preferimos suponer que nuestro destino depende exclusivamente de lo que hagamos, que somos libres para diseñarlo como queramos. Es una idea más romántica que pensar que nacemos con algunos dados ya tirados. Nos agrada pensar que los bebés son como páginas en blanco. Y en este ramillete de preciosas ideas que decora nuestra mente, el determinismo de nuestros genes desentona.admitir la determinación genética
"Al explicar la conducta y el pensamiento humanos, la posibilidad de que la herencia desempeñe algún papel tiene aún la capacidad de impresionar" (Steven Pinker)Una de las pruebas de que a los humanos nos cuesta creer en la determinación de los genes es la feroz crítica de la que son objeto los expertos que la defienden. Un ejemplo lo constituyen Richard Herrnstein y Charles Murray. Ellos publicaron The Bell Curve, donde sostienen que las diferencias en los test de inteligencia entre los estadounidenses negros y blancos se deben no solo a causas ambientales (o sea, al aprendizaje), sino también a diferencias genéticas. Críticas igualmente despiadadas recibió Judith Rich Harris cuando publicó El mito de la educación, donde señala que la personalidad de los niños está configurada tanto por sus genes como por el medio.
Un colectivo a quien también le cuesta admitir las diferencias genéticas, en este caso entre hombres y mujeres, lo constituyen algunas feministas. En algunos casos han llegado a afirmar que todas las diferencias de género, excepto las anatómicas, se deben a los diferentes roles que nos otorga la sociedad.
Las diferencias genéticas entre hombres y mujeres existen, pero eso no puede hacer tambalear nuestro objetivo de igualdad. La inteligencia general es igual en término medio entre los dos sexos, y prácticamente todos los rasgos psicológicos se pueden encontrar en diversos grados entre los miembros de cada uno de ellos. Dicho de otro modo, cualquier generalización sobre un sexo siempre será falsa para muchas personas. Que hombres y mujeres nazcamos con unas tendencias no significa que la educación no nos module. Obviamente, debemos seguir luchando para que niños y niñas reciban una educación no sexista.
Melisa Himer, en el año 2002, realizó un experimento para comprobar las preferencias en cuanto a juguetes de individuos de los dos sexos de muy corta edad. Les puso a su alcance juguetes de marcado sesgo sexista: un camión y una pelota, una muñeca y una sartén. El sexo masculino prefirió el coche y la pelota, mientras el femenino, la muñeca y la sartén. Lo más increíble es que los sujetos ¡eran monos!
Son incontables las investigaciones que demuestran que muchas de las diferencias entre hombres y mujeres hunden sus raíces en los genes. No nacemos como una tabla rasa. Salimos del útero materno ya con nuestras tendencias. He aquí un escalofriante ejemplo: Este suceso ocurrió en Estados Unidos en la década de los setenta. El triste protagonista de la historia fue un niño de ocho meses que perdió el pene en una circuncisión mal hecha. Sus padres consultaron al famoso investigador John Money, quien había dicho: "La naturaleza es una estrategia política de quienes están obligados a mantener el statu quo de las diferencias de sexo". Les aconsejó que dejaran que los médicos castraran a su hijo y que le implantaran una vagina artificial. Eso hicieron, y a su "hija" nunca le contaron lo sucedido.
Años más tarde, en un artículo del New York Times se publicaba que "Brenda" (en realidad, Bruce) avanzaba en su infancia como una auténtica niña. Eso era lo que la sociedad y los mismos padres deseaban creer, pero la verdad era que desde muy pequeña Brenda se sentía un niño atrapado en un cuerpo de niña. Rasgaba los vestidos, rechazaba las muñecas y prefería las armas, le gustaba jugar con chicos e insistía en orinar de pie. A los 14 años decidió que o bien vivía como un niño, o bien se quitaba la vida. Finalmente, su padre le contó la verdad. Se sometió a una serie de operaciones para volver a asumir su identidad masculina y hoy está casado con una mujer. La educación no lo es todo.
Cuando hablamos de los rasgos físicos, el peso de la herencia nos parece evidente. En las psicopatologías, la herencia también juega un papel. ¿Cuál es el mejor indicio de que una persona llegará a ser esquizofrénica? Tener un hermano gemelo univitelino que sea esquizofrénico. La misma respuesta la podríamos dar si preguntáramos sobre el autismo, la dislexia, las depresiones graves, el trastorno bipolar, el trastorno obsesivo compulsivo… Pero, cuidado, esto no significa que si tenemos un gemelo esquizofrénico, lo seremos seguro con el 100% de probabilidades. La genética no nos determina totalmente; siempre el ambiente, lo que vivimos, influye en alto grado.
DETERMINADOS, ¿Hasta dónde?
"Todos los niños vienen al mundo con un palito en la mano, y allí está todo escrito. Es un sorteo que se produce por encima de ti" (Susanna Tamaro)Lo que es más difícilmente digerible es que nuestra felicidad viene también, en algún grado, determinada por la genética. Es una idea que nos parece injusta, casi inmoral. Sabemos que nuestra felicidad depende de cómo miramos y afrontamos las vicisitudes de la vida. Y, por tanto, nuestra personalidad, inteligencia y optimismo juegan un rol decisivo. En los numerosos estudios que se han realizado estudiando gemelos univitelinos adoptados por distintas familias (muchas veces, incluso, de países diferentes) se ha podido comprobar que sus capacidades y características psicológicas se parecen muchísimo más entre ellos que entre hermanos no gemelos educados por los mismos padres. La genética determina, en cierto grado, nuestro carácter.
Las evidencias del peso de los genes en nuestra personalidad no solo proviene de investigaciones realizadas con gemelos univitelinos. Klaus-Peter Lesch, de la Universidad de Würzburg, y su equipo entregaron más de 500 cuestionarios de personalidad a un grupo de voluntarios. Uno de los aspectos evaluados era el rasgo de ansiedad; esto es, si eran personas nerviosas o tranquilas. Además analizaron sus genes. Concretamente un gen responsable de transportar la serotonina (un neurotransmisor que juega un papel primordial en la inhibición del enfado). Este gen tiene dos versiones: una larga y otra corta. Lo que observaron fue que los participantes que habían heredado una versión corta eran más nerviosos que los voluntarios que habían recibido de ambos progenitores la versión larga. Este gen determinaba su ansiedad.
De aquí no podemos deducir alegremente que si tenemos esa versión corta no podemos hacer nada para controlar o manejar nuestra ansiedad. Siempre podemos aprender mecanismos compensatorios. Sin embargo, este tipo de descubrimientos debe servirnos para entendernos más. Imaginemos un amigo que nos comenta: "Es que a mí me cuesta mucho más controlar mis nervios que a ti". Nuestro amor propio puede caer en la tentación de pensar que nosotros sabemos calmarnos más porque a lo largo de la vida hemos aprendido a tranquilizarnos mejor que nuestro amigo. Pero ¿y si nos dijeran que nuestro colega ha heredado la versión corta del gen y nosotros no? Seguro que nuestro análisis del tema sería diferente. Entender nuestra naturaleza puede ser de una gran ayuda para comprender nuestras emociones de otra manera.
asumir para comprender
"Antes pensábamos que nuestro futuro estaba en las estrellas. Ahora sabemos que está en nuestros genes"
(James Watson)Muchos psicópatas muestran violencia desde la infancia. Son incapaces de empatizar, sentir remordimientos, torturan a los animales, pegan a los demás niños… La mayor parte de los especialistas piensan que existe una clara predisposición genética. La violencia en general, en parte, la tejen los genes. Al escuchar una noticia sobre un adolescente que ha matado a un compañero, de entrada siento una inmensa pena por los padres del niño muerto e inmediatamente después no puedo dejar de pensar en los progenitores del adolescente "asesino". Es típico oír que probablemente estos padres se han despreocupado de sus hijos o que los han mimado demasiado. Y quizá no hayan dado una educación ideal, pero pueden haber sido unos padres tan abnegados como quien dispara las críticas. Si tuviéramos en cuenta que los genes están en nuestras células trabajando cada día, quizá seríamos más compasivos con los otros y con nosotros mismos.
Si asumimos nuestras tendencias genéticas, nuestra mirada hacia la vida se volverá más humana y comprensiva.
Naturaleza Humana1. PELÍCULAS
– ‘Gattaca’, de Andrew Niccol.
– ‘El abuelo’, de José Luis Garci.
– ‘Teniente O’Neil’, de Ridley Scott.
2. LIBROS
– ‘La tabla rasa. La negación moderna de la naturaleza humana’, de Steven Pinker. Paidós, 2002.
– ‘Los hombres son de Marte, las mujeres son de Venus’, de John Gray. Grijalbo, 1995.
Ego sum qui sum; analista político, un soñador enamorado de la vida y aficionado a la poesía.
26 sept 2010
Evaluarán unidades antisecuestro
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25 sept 2010
Reconocer los derechos humanos a plenitud
Acusa HRW contradicción de Calderón



La carta fue firmada por José Miguel Vivanco, director del departamento de las Américas de HRW.
Foto: Paola Urdapilleta
Human Rights Watch entregó una carta al Presidente Calderón en la que le pide reconocer el respeto a los derechos humanos

REFORMA / Redacción

Ciudad de México (24 septiembre 2010).- La organización internacional Human Rights Watch (HRW) acusó mensajes contradictorios del Gobierno de Felipe Calderón respecto a la protección y garantía de los derechos humanos.
En una carta entregada hoy, la organización señaló que las contradicciones del Ejecutivo federal menoscaban las medidas destinadas a proteger las libertades fundamentales en la estrategia contra el crimen organizado, por lo que le hicieron un llamado a que públicamente reconozca el respeto a los derechos humanos como un aspecto integral en la estrategia de seguridad del Gobierno.
"Coincidimos en que México se encuentra inmerso en una grave crisis de seguridad pública que, hasta el momento, como su Excelencia lo ha reconocido públicamente el pasado mes de agosto: 'no ha sido solucionado adecuadamente' . Las poderosas estructuras del crimen organizado son responsables de hechos violentos estremecedores, que dirigen contra todos aquellos a quienes consideran sus enemigos", señala en la carta firmada por José Miguel Vivanco, director del departamento de las Américas de HRW.
"Esta violencia pone en riesgo la seguridad y el bienestar de la población general y afecta muchas de las libertades fundamentales de los ciudadanos, como su capacidad de expresarse abiertamente, circular libremente y participar políticamente en la sociedad".
En la carta expone que en momentos de violencia extrema, como los que vive el País, el Gobierno está obligado a proteger los derechos fundamentales de la población en lugar de ignorarlos con el pretexto de restablecer la seguridad.
Asimismo, destaca el incremento de violaciones a los derechos humanos a partir de la movilización de soldados para el combate al crimen organizado.
En la carta retoma datos de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), según la cual se ha comprobado que al menos 60 casos de abusos graves a los derechos humanos fueron cometidos por militares.
En este contexto, manifiesta la organización, es preocupante la difusión de mensajes contradictorios por parte del Gobierno calderonista.
"Los problemas de derechos humanos son rutinariamente excluidos de su discurso sobre la estrategia de seguridad pública del Gobierno. Recientemente, inició una serie de 'diálogos' públicos con el propósito de formular una estrategia más efectiva contra el crimen organizado en los cuales se incluyó en un primer momento a la 'sociedad civil'", recrimina HRW.
"Al comienzo de este diálogo nacional, expresó 'total apertura 'para' para escuchar todas las propuestas que busquen genuinamente contribuir a la solución de este problema [de seguridad pública]'. No obstante, durante más de cuatro días de sesiones con la sociedad civil, no mencionó los derechos humanos en ninguno de los nueve discursos que pronunció, ni tampoco invitó a ninguna organización no gubernamental de derechos humanos a participar".
Otra de las contradicciones detectadas por el organismo es que el 19 de agosto Calderón declaró: "(Quisiera) refrendar la convicción del Ejecutivo federal, de que la premisa mayor es la protección de los derechos humanos en este combate".
Sin embargo, esa declaración se ve opacada por otras, como la dada una semana después en una entrevista de radio: "Muchas veces dicen, aquí, a cada rato vienen a decir que las violaciones a derechos humanos del Ejército y una serie de cantaletas que también ya empiezan a cansar, que no son ciertas, porque se respeta la dignidad de los criminales, y se les pone ante el Juez y todo".
"Human Rights Watch desea sugerirle respetuosamente que adopte las medidas necesarias para asegurar que el respeto de los derechos humanos forme parte de todas sus iniciativas gubernamentales para mejorar la seguridad pública, tanto en sus compromisos retóricos como en la práctica", señala la misiva.
"México tiene la obligación de proteger y promover los derechos humanos, según lo establecen su Constitución y el derecho internacional. Y, como ha señalado, el respeto de los derechos fundamentales otorgará a México la superioridad moral por sobre las fuerzas violentas que enfrenta".
Entre las recomendaciones que plantea HRW al Gobierno federal está juzgar a integrantes de las Fuerzas Armadas acusados de cometer violaciones de derechos humanos en el sistema de justicia penal ordinario, desautorizar a los funcionarios que atacan a periodistas y defensores de derechos humanos, proteger a periodistas, defensores de derechos humanos y otros miembros de la sociedad civil y acelerar la visita del Relator Especial sobre ejecuciones extrajudiciales.
La carta fue firmada por José Miguel Vivanco, director del departamento de las Américas de HRW. Foto: Paola Urdapilleta | ||||
REFORMA / Redacción
Ciudad de México (24 septiembre 2010).- La organización internacional Human Rights Watch (HRW) acusó mensajes contradictorios del Gobierno de Felipe Calderón respecto a la protección y garantía de los derechos humanos.
En una carta entregada hoy, la organización señaló que las contradicciones del Ejecutivo federal menoscaban las medidas destinadas a proteger las libertades fundamentales en la estrategia contra el crimen organizado, por lo que le hicieron un llamado a que públicamente reconozca el respeto a los derechos humanos como un aspecto integral en la estrategia de seguridad del Gobierno.
"Coincidimos en que México se encuentra inmerso en una grave crisis de seguridad pública que, hasta el momento, como su Excelencia lo ha reconocido públicamente el pasado mes de agosto: 'no ha sido solucionado adecuadamente' . Las poderosas estructuras del crimen organizado son responsables de hechos violentos estremecedores, que dirigen contra todos aquellos a quienes consideran sus enemigos", señala en la carta firmada por José Miguel Vivanco, director del departamento de las Américas de HRW.
"Esta violencia pone en riesgo la seguridad y el bienestar de la población general y afecta muchas de las libertades fundamentales de los ciudadanos, como su capacidad de expresarse abiertamente, circular libremente y participar políticamente en la sociedad".
En la carta expone que en momentos de violencia extrema, como los que vive el País, el Gobierno está obligado a proteger los derechos fundamentales de la población en lugar de ignorarlos con el pretexto de restablecer la seguridad.
Asimismo, destaca el incremento de violaciones a los derechos humanos a partir de la movilización de soldados para el combate al crimen organizado.
En la carta retoma datos de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), según la cual se ha comprobado que al menos 60 casos de abusos graves a los derechos humanos fueron cometidos por militares.
En este contexto, manifiesta la organización, es preocupante la difusión de mensajes contradictorios por parte del Gobierno calderonista.
"Los problemas de derechos humanos son rutinariamente excluidos de su discurso sobre la estrategia de seguridad pública del Gobierno. Recientemente, inició una serie de 'diálogos' públicos con el propósito de formular una estrategia más efectiva contra el crimen organizado en los cuales se incluyó en un primer momento a la 'sociedad civil'", recrimina HRW.
"Al comienzo de este diálogo nacional, expresó 'total apertura 'para' para escuchar todas las propuestas que busquen genuinamente contribuir a la solución de este problema [de seguridad pública]'. No obstante, durante más de cuatro días de sesiones con la sociedad civil, no mencionó los derechos humanos en ninguno de los nueve discursos que pronunció, ni tampoco invitó a ninguna organización no gubernamental de derechos humanos a participar".
Otra de las contradicciones detectadas por el organismo es que el 19 de agosto Calderón declaró: "(Quisiera) refrendar la convicción del Ejecutivo federal, de que la premisa mayor es la protección de los derechos humanos en este combate".
Sin embargo, esa declaración se ve opacada por otras, como la dada una semana después en una entrevista de radio: "Muchas veces dicen, aquí, a cada rato vienen a decir que las violaciones a derechos humanos del Ejército y una serie de cantaletas que también ya empiezan a cansar, que no son ciertas, porque se respeta la dignidad de los criminales, y se les pone ante el Juez y todo".
"Human Rights Watch desea sugerirle respetuosamente que adopte las medidas necesarias para asegurar que el respeto de los derechos humanos forme parte de todas sus iniciativas gubernamentales para mejorar la seguridad pública, tanto en sus compromisos retóricos como en la práctica", señala la misiva.
"México tiene la obligación de proteger y promover los derechos humanos, según lo establecen su Constitución y el derecho internacional. Y, como ha señalado, el respeto de los derechos fundamentales otorgará a México la superioridad moral por sobre las fuerzas violentas que enfrenta".
Entre las recomendaciones que plantea HRW al Gobierno federal está juzgar a integrantes de las Fuerzas Armadas acusados de cometer violaciones de derechos humanos en el sistema de justicia penal ordinario, desautorizar a los funcionarios que atacan a periodistas y defensores de derechos humanos, proteger a periodistas, defensores de derechos humanos y otros miembros de la sociedad civil y acelerar la visita del Relator Especial sobre ejecuciones extrajudiciales.
En una carta entregada hoy, la organización señaló que las contradicciones del Ejecutivo federal menoscaban las medidas destinadas a proteger las libertades fundamentales en la estrategia contra el crimen organizado, por lo que le hicieron un llamado a que públicamente reconozca el respeto a los derechos humanos como un aspecto integral en la estrategia de seguridad del Gobierno.
"Coincidimos en que México se encuentra inmerso en una grave crisis de seguridad pública que, hasta el momento, como su Excelencia lo ha reconocido públicamente el pasado mes de agosto: 'no ha sido solucionado adecuadamente' . Las poderosas estructuras del crimen organizado son responsables de hechos violentos estremecedores, que dirigen contra todos aquellos a quienes consideran sus enemigos", señala en la carta firmada por José Miguel Vivanco, director del departamento de las Américas de HRW.
"Esta violencia pone en riesgo la seguridad y el bienestar de la población general y afecta muchas de las libertades fundamentales de los ciudadanos, como su capacidad de expresarse abiertamente, circular libremente y participar políticamente en la sociedad".
En la carta expone que en momentos de violencia extrema, como los que vive el País, el Gobierno está obligado a proteger los derechos fundamentales de la población en lugar de ignorarlos con el pretexto de restablecer la seguridad.
Asimismo, destaca el incremento de violaciones a los derechos humanos a partir de la movilización de soldados para el combate al crimen organizado.
En la carta retoma datos de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), según la cual se ha comprobado que al menos 60 casos de abusos graves a los derechos humanos fueron cometidos por militares.
En este contexto, manifiesta la organización, es preocupante la difusión de mensajes contradictorios por parte del Gobierno calderonista.
"Los problemas de derechos humanos son rutinariamente excluidos de su discurso sobre la estrategia de seguridad pública del Gobierno. Recientemente, inició una serie de 'diálogos' públicos con el propósito de formular una estrategia más efectiva contra el crimen organizado en los cuales se incluyó en un primer momento a la 'sociedad civil'", recrimina HRW.
"Al comienzo de este diálogo nacional, expresó 'total apertura 'para' para escuchar todas las propuestas que busquen genuinamente contribuir a la solución de este problema [de seguridad pública]'. No obstante, durante más de cuatro días de sesiones con la sociedad civil, no mencionó los derechos humanos en ninguno de los nueve discursos que pronunció, ni tampoco invitó a ninguna organización no gubernamental de derechos humanos a participar".
Otra de las contradicciones detectadas por el organismo es que el 19 de agosto Calderón declaró: "(Quisiera) refrendar la convicción del Ejecutivo federal, de que la premisa mayor es la protección de los derechos humanos en este combate".
Sin embargo, esa declaración se ve opacada por otras, como la dada una semana después en una entrevista de radio: "Muchas veces dicen, aquí, a cada rato vienen a decir que las violaciones a derechos humanos del Ejército y una serie de cantaletas que también ya empiezan a cansar, que no son ciertas, porque se respeta la dignidad de los criminales, y se les pone ante el Juez y todo".
"Human Rights Watch desea sugerirle respetuosamente que adopte las medidas necesarias para asegurar que el respeto de los derechos humanos forme parte de todas sus iniciativas gubernamentales para mejorar la seguridad pública, tanto en sus compromisos retóricos como en la práctica", señala la misiva.
"México tiene la obligación de proteger y promover los derechos humanos, según lo establecen su Constitución y el derecho internacional. Y, como ha señalado, el respeto de los derechos fundamentales otorgará a México la superioridad moral por sobre las fuerzas violentas que enfrenta".
Entre las recomendaciones que plantea HRW al Gobierno federal está juzgar a integrantes de las Fuerzas Armadas acusados de cometer violaciones de derechos humanos en el sistema de justicia penal ordinario, desautorizar a los funcionarios que atacan a periodistas y defensores de derechos humanos, proteger a periodistas, defensores de derechos humanos y otros miembros de la sociedad civil y acelerar la visita del Relator Especial sobre ejecuciones extrajudiciales.
El Gobierno de la República saluda con interés las manifestaciones de la sociedad civil respecto de la situación de los derechos humanos en nuestro país
SEGOB Boletín 446, México, D.F., 25/09/2010
Con respecto al documento de Human Rights Watch publicado el día de hoy en un diario de circulación nacional, el Gobierno Federal señala lo siguiente:
El Gobierno de la República saluda con interés las manifestaciones de la sociedad civil respecto de la situación de los derechos humanos en nuestro país; comparte y atiende sus legítimas preocupaciones sobre algunos de los puntos que señalan como prioritarios.
Asimismo, considera positivas las manifestaciones públicas de la sociedad civil y se ha mantenido respetuoso de la libertad de expresión de las organizaciones de la sociedad civil tanto nacionales como internacionales, las cuales constituyen un referente para el diseño, orientación, y en su caso reorientación de las políticas en materia de derechos humanos en nuestro país.
Respecto de la seguridad pública que prevalece, El Gobierno Federal comparte que las nuevas formas de organización y métodos delictivos que presenta la delincuencia organizada buscan afectar los derechos de la sociedad: humanos patrimoniales, de libertad de expresión, de libertad de tránsito, a la vida y a la integridad física.
Por lo tanto, el Gobierno mexicano ha establecido una estrategia frontal de combate a la delincuencia organizada, que permita garantizar los derechos fundamentales de todas las personas. En la implementación de dicha estrategia de seguridad pública, el Gobierno ha sido respetuoso de los derechos humanos señalados en el ordenamiento nacional y los tratados de los que México es parte.
En el diseño, ejecución y evaluación de las políticas públicas en materia de derechos humanos, la Secretaría de Gobernación (SEGOB) mantiene un diálogo constante con la sociedad civil, a través de la Comisión de Política Gubernamental en Materia de Derechos Humanos, en la cual basta señalar que a la fecha se han realizado 13 sesiones ordinarias y 3 extraordinarias. Es una práctica común, desde 2003, la participación de la sociedad civil en el diseño de las políticas públicas en materia de derechos humanos.
Walter Benjamin
Walter Benjamin, a este lado de los Pirineos/Ricardo Cano Gaviria, escritor colombiano radicado en España, autor de la novela El pasajero Walter Benjamin
EL PAÍS, 25/09/10):
El artículo, publicado en marzo de 1928 en La Gaceta Literaria, vitrina de la vanguardia española y europea, se titulaba Los intelectuales y el comunismo y estaba firmado por Walter Benjamin. En la página 5 de la mencionada publicación, dirigida por Ernesto Giménez Caballero, aparecía enfrentado a otro de Ettore de Zuani titulado Los escritores italianos y el fascismo, una encendida apología del pujante régimen de Mussolini que concluía con la afirmación: “Solo donde hay disciplina política puede darse libertad artística”. Benjamin, por su parte, en su más bien escueta reseña (traducción poco fiable de un artículo publicado en Die Literarische Welt en 1927) contaba que la literatura rusa que crecía a la sombra de Lenin era mejor tema para la estadística que para la estética.
Sorprende sobremanera que uno de los mayores intelectuales de su tiempo, y la víctima de un “crimen no muy distinto, a fin de cuentas, del ocurrido en Granada” -para decirlo con las mismas palabras de Juan Goytisolo, en su artículo de EL PAÍS del 5 de agosto de 1984-, hubiese entrado en español de la mano, precisamente, de Giménez Caballero, al que a la vuelta de una década encontraremos convertido en un consumado propagandista del régimen de Franco. La aureola aciaga de esta primera publicación se puede medir por estos dos momentos de vida paralela: en 1928, Benjamin no hace mucho que ha vuelto de Rusia, en la que había permanecido dos meses en compañía de Asja Lacis, la mujer que ama, y que lo empujó hacia el marxismo y la amistad con Brecht. En 1930, la deserción de La Gaceta Literaria de casi todos los colaboradores, a causa de una ya declarada adhesión de Giménez Caballero al régimen de Mussolini, refleja ya en la propia España la tensa atmósfera política europea.
El diario de Moscú, escrito por Benjamin durante su estancia en Rusia, tenía en el manuscrito el enigmático subtítulo de Viaje español, en lo que podría ser una especie de reminiscencia o presciencia española. La inspiración de esta podría buscarse en un viaje anterior, que el autor realizó en 1925 por el sur de España, pasando por Córdoba y Sevilla, y en el que se impregnó, según cuenta a su amigo Scholem, “de la arquitectura, el paisaje y las costumbres del sur de España”. En Sevilla lo impresionó Juan Valdés Leal, un pintor barroco que hubiera resultado digno, si Baudelaire lo hubiese conocido, del poema-dedicatoria de Las flores del mal; en cuanto a Barcelona, una “ciudad de bulevares casi parisinos” (homenaje al París de Haussmann e, indirectamente, a un todavía ignorado Cerdà), posee el atractivo del barrio chino, que visitó en compañía de su amigo Jean Selz, y también el de aquellos “quioscos españoles” ponderados luego en una reseña sobre la novela verde alfonsina, en la que divaga en tono juguetón sobre la posibilidad de un “monopolio estatal de la pornografía”.
Sería erróneo pensar, con todo, que los temas españoles abundan en la obra de Benjamin (mencionables tan solo Baltasar Gracián y Calderón, muchas veces citados en sus cartas y su tesis sobre El drama barroco alemán, y Gómez de la Serna, al que dedica una reseña). Su inclinación por la geografía peninsular, más que por los temas peninsulares, está en el origen de los dos largos periodos que pasó en Ibiza (entre abril y julio de 1932 y abril y septiembre de 1933), en los que apuró al máximo los últimos momentos de paz, si así puede decirse, de ese paraíso en la tierra que era para los europeos las Baleares, consideradas desde el mismo año 1928 de gran interés político-militar por los fascistas (como bien explicó Camilo Berneri en su libro Mussolini a la conquista de las Baleares).
De todo este periodo, muy productivo a pesar de los contratiempos económicos y los planes de suicidio, queda el testimonio del ensayo Experiencia y pobreza, escrito durante su segundo séjour ibicenco, y a cuya sombra se cobija de algún modo toda su producción española, narrativa, meditativa e incluso poética. Pobreza de la experiencia y vigencia de un mundo habitado con huellas, en cualquier caso, conformarían solo uno de los términos de la bipolaridad que parece perfilarse en este tramo de su obra, bipolaridad cuyo otro extremo estaría representado por París, y en la que los Pirineos asumirían plenamente el papel de separación fronteriza; más que como aquel país bárbaro de la tradición decimonónica, España aparecería en ella como un mundo estimulantemente aurático, donde los niveles de experiencia que la vida moderna han hecho posibles en París y las grandes ciudades se hallan todavía relativamente ausentes.
Un anunciado ensayo sobre las diferencias entre la novelística moderna y la narración tradicional -probable desarrollo de algunos temas apenas sugeridos en su ensayo sobre Leskov, El narrador (1936), apoyado en el mismo aparato conceptual-, habría sucumbido a la crisis provocada por la guerra (y luego el pacto germano-soviético), origen de una nueva y ya definitiva vuelta de tuerca, la que elevó al autor hasta las Tesis de filosofía de la historia, en las que se expresa un último Benjamin, el más irreductible, por no decir más perturbador e incendiario. En cualquier caso, el que subsume y a veces incluso encubre al Benjamin crítico, cuya estética bebe en las fuentes del primer romanticismo alemán, objeto en 1919 de una tesis de doctorado, y también al Benjamin filólogo, el de la reflexión crucial sobre Baudelaire y el París del Segundo Imperio, que está en el origen de El libro de los pasajes, una obra insólita -acaso la más posmoderna del autor-, compuesta en su mayor parte de citas.
Espectacular por el veloz crecimiento de su audiencia, como otros han indicado, ha sido la recepción de la obra de Benjamin en la intersección entre los dos siglos. Esa recepción, desde su origen hace 60 años, no ha estado exenta de problemas; algunas de las lecturas, como la de Adorno, ya en vida de Benjamin -que murió por voluntad propia el 26 de septiembre de 1940, en un hotelucho de Port Bou, cuando no era conocido y valorado más que por un amplio círculo de amigos e intelectuales-, estuvieron asociadas a la poda: a partir de entonces, desde la relectura del Mayo Francés y la más válida de Hannah Arendt, hasta la más reciente de Michael Löwy, se ha puesto en evidencia algo muy saludable: que el lector puede escoger entre varios Benjamin. De todos ellos el menos apropiado, por cierto, sería el que algunos redescubridores intentan componer en la actualidad, un Benjamin sumamente coqueto y con el glamour que, por culpa sin duda de las dudosas inclinaciones del mal trajeado filósofo, no vieron antes en él, cuando leerlo y citarlo no resultaba tan de buen tono como ahora. Obviamente, lo primero que estos benjaminianos de la vigésima hora podan en el frondoso abeto de la producción benjaminiana, poblada de ramas filosóficas, teológicas, cabalísticas, históricas, filológi-cas, meditativas y poéticas, es el casposo marxismo, y hay que reconocer que los asiste un motivo digno de atención: el miedo a encontrarse con un Benjamin inspirador de los movimientos de liberación a este y otro lado del océano. Sin embargo, hay que decir que al no encontrar otra solución que la poda cometen el error de apagar el incendio sin salvar el fuego, más importante que aquel…
Por todo lo anterior no sería insensato en estos momentos de saturada o incierta experiencia acudir a un Benjamin mucho más cercano y cotidiano, vaticinador más que mesiánico, melancólico como el ángel de Durero: el que hemos visto consolidarse en tierra española, inspirándose en buena medida en ella, y que, habitando el texto Experiencia y pobreza, en un acto de osada apropiación podríamos bautizar Benjamin español (en honor a los benjaminianos españoles y afines: Vila-Matas, Reyes Mate, V. Valero, C. Fernández Martorell, J. R. Capella, J. Llovet, J. Casals, Sánchez Pascual y otros): “Pobreza de experiencias: no hay que entenderla como si los hombres ansiasen nuevas experiencias. No, lo que ansían es liberarse de las experiencias, ansían un medio ambiente que les permita imponer su pobreza, la exterior y por ende también la interna, de modo tan limpio y claro que surja de ello algo decoroso”.
Sorprende sobremanera que uno de los mayores intelectuales de su tiempo, y la víctima de un “crimen no muy distinto, a fin de cuentas, del ocurrido en Granada” -para decirlo con las mismas palabras de Juan Goytisolo, en su artículo de EL PAÍS del 5 de agosto de 1984-, hubiese entrado en español de la mano, precisamente, de Giménez Caballero, al que a la vuelta de una década encontraremos convertido en un consumado propagandista del régimen de Franco. La aureola aciaga de esta primera publicación se puede medir por estos dos momentos de vida paralela: en 1928, Benjamin no hace mucho que ha vuelto de Rusia, en la que había permanecido dos meses en compañía de Asja Lacis, la mujer que ama, y que lo empujó hacia el marxismo y la amistad con Brecht. En 1930, la deserción de La Gaceta Literaria de casi todos los colaboradores, a causa de una ya declarada adhesión de Giménez Caballero al régimen de Mussolini, refleja ya en la propia España la tensa atmósfera política europea.
El diario de Moscú, escrito por Benjamin durante su estancia en Rusia, tenía en el manuscrito el enigmático subtítulo de Viaje español, en lo que podría ser una especie de reminiscencia o presciencia española. La inspiración de esta podría buscarse en un viaje anterior, que el autor realizó en 1925 por el sur de España, pasando por Córdoba y Sevilla, y en el que se impregnó, según cuenta a su amigo Scholem, “de la arquitectura, el paisaje y las costumbres del sur de España”. En Sevilla lo impresionó Juan Valdés Leal, un pintor barroco que hubiera resultado digno, si Baudelaire lo hubiese conocido, del poema-dedicatoria de Las flores del mal; en cuanto a Barcelona, una “ciudad de bulevares casi parisinos” (homenaje al París de Haussmann e, indirectamente, a un todavía ignorado Cerdà), posee el atractivo del barrio chino, que visitó en compañía de su amigo Jean Selz, y también el de aquellos “quioscos españoles” ponderados luego en una reseña sobre la novela verde alfonsina, en la que divaga en tono juguetón sobre la posibilidad de un “monopolio estatal de la pornografía”.
Sería erróneo pensar, con todo, que los temas españoles abundan en la obra de Benjamin (mencionables tan solo Baltasar Gracián y Calderón, muchas veces citados en sus cartas y su tesis sobre El drama barroco alemán, y Gómez de la Serna, al que dedica una reseña). Su inclinación por la geografía peninsular, más que por los temas peninsulares, está en el origen de los dos largos periodos que pasó en Ibiza (entre abril y julio de 1932 y abril y septiembre de 1933), en los que apuró al máximo los últimos momentos de paz, si así puede decirse, de ese paraíso en la tierra que era para los europeos las Baleares, consideradas desde el mismo año 1928 de gran interés político-militar por los fascistas (como bien explicó Camilo Berneri en su libro Mussolini a la conquista de las Baleares).
De todo este periodo, muy productivo a pesar de los contratiempos económicos y los planes de suicidio, queda el testimonio del ensayo Experiencia y pobreza, escrito durante su segundo séjour ibicenco, y a cuya sombra se cobija de algún modo toda su producción española, narrativa, meditativa e incluso poética. Pobreza de la experiencia y vigencia de un mundo habitado con huellas, en cualquier caso, conformarían solo uno de los términos de la bipolaridad que parece perfilarse en este tramo de su obra, bipolaridad cuyo otro extremo estaría representado por París, y en la que los Pirineos asumirían plenamente el papel de separación fronteriza; más que como aquel país bárbaro de la tradición decimonónica, España aparecería en ella como un mundo estimulantemente aurático, donde los niveles de experiencia que la vida moderna han hecho posibles en París y las grandes ciudades se hallan todavía relativamente ausentes.
Un anunciado ensayo sobre las diferencias entre la novelística moderna y la narración tradicional -probable desarrollo de algunos temas apenas sugeridos en su ensayo sobre Leskov, El narrador (1936), apoyado en el mismo aparato conceptual-, habría sucumbido a la crisis provocada por la guerra (y luego el pacto germano-soviético), origen de una nueva y ya definitiva vuelta de tuerca, la que elevó al autor hasta las Tesis de filosofía de la historia, en las que se expresa un último Benjamin, el más irreductible, por no decir más perturbador e incendiario. En cualquier caso, el que subsume y a veces incluso encubre al Benjamin crítico, cuya estética bebe en las fuentes del primer romanticismo alemán, objeto en 1919 de una tesis de doctorado, y también al Benjamin filólogo, el de la reflexión crucial sobre Baudelaire y el París del Segundo Imperio, que está en el origen de El libro de los pasajes, una obra insólita -acaso la más posmoderna del autor-, compuesta en su mayor parte de citas.
Espectacular por el veloz crecimiento de su audiencia, como otros han indicado, ha sido la recepción de la obra de Benjamin en la intersección entre los dos siglos. Esa recepción, desde su origen hace 60 años, no ha estado exenta de problemas; algunas de las lecturas, como la de Adorno, ya en vida de Benjamin -que murió por voluntad propia el 26 de septiembre de 1940, en un hotelucho de Port Bou, cuando no era conocido y valorado más que por un amplio círculo de amigos e intelectuales-, estuvieron asociadas a la poda: a partir de entonces, desde la relectura del Mayo Francés y la más válida de Hannah Arendt, hasta la más reciente de Michael Löwy, se ha puesto en evidencia algo muy saludable: que el lector puede escoger entre varios Benjamin. De todos ellos el menos apropiado, por cierto, sería el que algunos redescubridores intentan componer en la actualidad, un Benjamin sumamente coqueto y con el glamour que, por culpa sin duda de las dudosas inclinaciones del mal trajeado filósofo, no vieron antes en él, cuando leerlo y citarlo no resultaba tan de buen tono como ahora. Obviamente, lo primero que estos benjaminianos de la vigésima hora podan en el frondoso abeto de la producción benjaminiana, poblada de ramas filosóficas, teológicas, cabalísticas, históricas, filológi-cas, meditativas y poéticas, es el casposo marxismo, y hay que reconocer que los asiste un motivo digno de atención: el miedo a encontrarse con un Benjamin inspirador de los movimientos de liberación a este y otro lado del océano. Sin embargo, hay que decir que al no encontrar otra solución que la poda cometen el error de apagar el incendio sin salvar el fuego, más importante que aquel…
Por todo lo anterior no sería insensato en estos momentos de saturada o incierta experiencia acudir a un Benjamin mucho más cercano y cotidiano, vaticinador más que mesiánico, melancólico como el ángel de Durero: el que hemos visto consolidarse en tierra española, inspirándose en buena medida en ella, y que, habitando el texto Experiencia y pobreza, en un acto de osada apropiación podríamos bautizar Benjamin español (en honor a los benjaminianos españoles y afines: Vila-Matas, Reyes Mate, V. Valero, C. Fernández Martorell, J. R. Capella, J. Llovet, J. Casals, Sánchez Pascual y otros): “Pobreza de experiencias: no hay que entenderla como si los hombres ansiasen nuevas experiencias. No, lo que ansían es liberarse de las experiencias, ansían un medio ambiente que les permita imponer su pobreza, la exterior y por ende también la interna, de modo tan limpio y claro que surja de ello algo decoroso”.
El mono Jojoy fue traicionado
El Mono Jojoy cayó por una traición
El Ejército pagó a guerrilleros del jefe militar de las FARC para que revelaran su paradero - El espionaje colombiano colocó un GPS en las botas del comandante
PILAR LOZANO - Bogotá -
El País, 25/09/2010
El País, 25/09/2010
Durante días Jorge Briceño, el Mono Jojoy, jefe militar de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y responsable de los más sonados descalabros de las fuerzas de seguridad y de cientos de secuestros, caminó, sin saberlo, con unas botas en las que había sido colocado un GPS.
Durante días Jorge Briceño, el Mono Jojoy, jefe militar de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y responsable de los más sonados descalabros de las fuerzas de seguridad y de cientos de secuestros, caminó, sin saberlo, con unas botas en las que había sido colocado un GPS. Eran iguales a las que utilizó en los últimos años porque las llagas en los pies, secuela de la diabetes, le impedían usar el calzado corriente que empleaba la tropa. El espionaje militar se logró infiltrar en la red encargada de los suministros a la guerrilla y colocó en las botas del Mono Jojoy este dispositivo de ubicación. Han sido cuatro años de rastreo para dar con el paradero de uno de los guerrilleros más perseguidos.
Nunca debió imaginar que sus últimos pasos emitieron las señales que hicieron posible que en una mole montañosa de 127 kilómetros de largo y 40 de ancho -la serranía de la Macarena- policía y Ejército ubicaran su escondite. "En el operativo contribuyó gente de las propias FARC", dijo el presidente Juan Manuel Santos desde Nueva York. El titular de Defensa precisó que fueron hombres del equipo de seguridad del Mono Jojoy quienes lo entregaron. Ellos recibirán parte de la recompensa de 5.000 millones de pesos (unos dos millones de euros) que se ofrecían por la captura del jefe guerrillero.
También hubo interceptación de comunicaciones y seguimientos a mujeres que bajaban de la sierra a La Julia, un caserío crecido a la sombra de la permanente presencia de las FARC en esta región, una guerrilla que ayer reclamaba "una oportunidad para la paz, pero no para la rendición".
El miércoles, a las dos de la madrugada, una lluvia de explosivos destruyó su refugio de hormigón, ubicado en medio de 13 campamentos conectados por túneles.
La hora del ataque también fue calculada. Por la precisa información obtenida, mediante infiltrados y delatores, se sabía que este hombre tenía una costumbre: levantarse a la una de la madrugada y leer documentos hasta las cuatro. "Fue una operación quirúrgica, no iba dirigida a desmantelar un campamento sino a un objetivo claro", dijo ayer el ministro de Defensa, Rodrigo Rivera, antes de viajar a la Macarena.
Unos 800 hombres y 78 aviones y helicópteros participaron en esta "compleja y contundente" acción, el golpe más duro propinado a las FARC en sus 50 años de historia. Después del primer bombardeo -se lanzaron 30 bombas inteligentes de un cuarto de tonelada de peso-, cerca de 400 hombres, los mejor entrenados del Ejército y la policía, se descolgaron desde los helicópteros. Ellos hicieron el primer reconocimiento del cuerpo del Mono Jojoy: su cara quedó destrozada. Un reloj Rolex y los medicamentos para la diabetes, que llevaba en los bolsillos de su uniforme de camuflaje, permitieron la identificación previa, confirmada después con las huellas dactilares. Quince uniformados resultaron heridos. En el lugar, donde ayer continuaban los combates, se hallaron 20 ordenadores y 69 memorias USB.
Cuentan algunos soldados que tras el tercer bombardeo y los ametrallamientos desde el aire, los guerrilleros -alrededor de 700 en esa zona- intentaron mover a su jefe por la red de caminos en la intrincada geografía serrana, jalonada por enormes árboles. El Mono Jojoy contaba con varios anillos de seguridad separados a 30 kilómetros. Desde comienzos de año, cuando arreció la ofensiva contra el comandante de las FARC, estos anillos de seguridad se fueron debilitando.
El cadáver del Mono Jojoy llegó a Bogotá la noche del jueves y es custodiado en la sede de Medicina Legal, junto a los cuerpos de otros seis guerrilleros abatidos. Los forenses tratan de aclarar si Henry Castellanos, Romaña, colaborador predilecto de Briceño, está entre las víctimas.
Santos dio el parte de victoria: "Es un triunfo de la seguridad democrática, fundamental para llegar a la prosperidad democrática". Y con actitud severa se dirigió a las FARC: "Vamos a por ustedes; no ahorraremos esfuerzo; sabemos cumplir... Colombia puede ser un país sin guerrilla, sin terrorismo, y lo vamos a demostrar por la razón o por la fuerza".
El Mono Jojoy -se sabe por uno de sus últimos correos a sus cuatro compañeros de la cúpula guerrillera- temía una "matada" por parte de su enemigo: el Ejército. "Voy a utilizar la radio solamente para recibir y transmitir mensajes cortos de ahora en adelante para evitar una matada". Lo más probable es que jamás se le ocurriese sospechar de sus botas.
Durante días Jorge Briceño, el Mono Jojoy, jefe militar de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y responsable de los más sonados descalabros de las fuerzas de seguridad y de cientos de secuestros, caminó, sin saberlo, con unas botas en las que había sido colocado un GPS. Eran iguales a las que utilizó en los últimos años porque las llagas en los pies, secuela de la diabetes, le impedían usar el calzado corriente que empleaba la tropa. El espionaje militar se logró infiltrar en la red encargada de los suministros a la guerrilla y colocó en las botas del Mono Jojoy este dispositivo de ubicación. Han sido cuatro años de rastreo para dar con el paradero de uno de los guerrilleros más perseguidos.
Nunca debió imaginar que sus últimos pasos emitieron las señales que hicieron posible que en una mole montañosa de 127 kilómetros de largo y 40 de ancho -la serranía de la Macarena- policía y Ejército ubicaran su escondite. "En el operativo contribuyó gente de las propias FARC", dijo el presidente Juan Manuel Santos desde Nueva York. El titular de Defensa precisó que fueron hombres del equipo de seguridad del Mono Jojoy quienes lo entregaron. Ellos recibirán parte de la recompensa de 5.000 millones de pesos (unos dos millones de euros) que se ofrecían por la captura del jefe guerrillero.
También hubo interceptación de comunicaciones y seguimientos a mujeres que bajaban de la sierra a La Julia, un caserío crecido a la sombra de la permanente presencia de las FARC en esta región, una guerrilla que ayer reclamaba "una oportunidad para la paz, pero no para la rendición".
El miércoles, a las dos de la madrugada, una lluvia de explosivos destruyó su refugio de hormigón, ubicado en medio de 13 campamentos conectados por túneles.
La hora del ataque también fue calculada. Por la precisa información obtenida, mediante infiltrados y delatores, se sabía que este hombre tenía una costumbre: levantarse a la una de la madrugada y leer documentos hasta las cuatro. "Fue una operación quirúrgica, no iba dirigida a desmantelar un campamento sino a un objetivo claro", dijo ayer el ministro de Defensa, Rodrigo Rivera, antes de viajar a la Macarena.
Unos 800 hombres y 78 aviones y helicópteros participaron en esta "compleja y contundente" acción, el golpe más duro propinado a las FARC en sus 50 años de historia. Después del primer bombardeo -se lanzaron 30 bombas inteligentes de un cuarto de tonelada de peso-, cerca de 400 hombres, los mejor entrenados del Ejército y la policía, se descolgaron desde los helicópteros. Ellos hicieron el primer reconocimiento del cuerpo del Mono Jojoy: su cara quedó destrozada. Un reloj Rolex y los medicamentos para la diabetes, que llevaba en los bolsillos de su uniforme de camuflaje, permitieron la identificación previa, confirmada después con las huellas dactilares. Quince uniformados resultaron heridos. En el lugar, donde ayer continuaban los combates, se hallaron 20 ordenadores y 69 memorias USB.
Cuentan algunos soldados que tras el tercer bombardeo y los ametrallamientos desde el aire, los guerrilleros -alrededor de 700 en esa zona- intentaron mover a su jefe por la red de caminos en la intrincada geografía serrana, jalonada por enormes árboles. El Mono Jojoy contaba con varios anillos de seguridad separados a 30 kilómetros. Desde comienzos de año, cuando arreció la ofensiva contra el comandante de las FARC, estos anillos de seguridad se fueron debilitando.
El cadáver del Mono Jojoy llegó a Bogotá la noche del jueves y es custodiado en la sede de Medicina Legal, junto a los cuerpos de otros seis guerrilleros abatidos. Los forenses tratan de aclarar si Henry Castellanos, Romaña, colaborador predilecto de Briceño, está entre las víctimas.
Santos dio el parte de victoria: "Es un triunfo de la seguridad democrática, fundamental para llegar a la prosperidad democrática". Y con actitud severa se dirigió a las FARC: "Vamos a por ustedes; no ahorraremos esfuerzo; sabemos cumplir... Colombia puede ser un país sin guerrilla, sin terrorismo, y lo vamos a demostrar por la razón o por la fuerza".
El Mono Jojoy -se sabe por uno de sus últimos correos a sus cuatro compañeros de la cúpula guerrillera- temía una "matada" por parte de su enemigo: el Ejército. "Voy a utilizar la radio solamente para recibir y transmitir mensajes cortos de ahora en adelante para evitar una matada". Lo más probable es que jamás se le ocurriese sospechar de sus botas.
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