8 ago 2026

E l silencio que pesa en el malecón; hace falta Carlos Daniel..

E l silencio que pesa en el malecón; hace falta Carlos Daniel..

Hay contrastes que duelen profundamente. Mientras la Zona Dorada de Mazatlán bulle con su turismo habitual, con el ir y venir de visitantes que compran recuerdos y artesanías, hay un hombre que falta en esa cadena de vida cotidiana. Se llama Carlos Daniel Librado Urbina, tiene 35 años, y desde el pasado domingo 2 de agosto, el eco de su ausencia retumba en el puerto.

Carlos Daniel no es una estadística más en la crisis de seguridad que padecemos; es un padre de familia, un esposo, un hombre de la Cd de Mx que hace cinco años echó raíces en Sinaloa para forjar un hogar. Salió de su casa en el fraccionamiento Hacienda del Seminario a realizar lo que hace cualquier trabajador: cobrar el fruto de su esfuerzo como proveedor de souvenirs. Sin embargo, a las 12:11 del mediodía de aquel domingo, el reloj se detuvo para su familia. Su teléfono se apagó. Su vehículo se esfumó. Y con ellos, la paz de su hogar..

.La imagen de Verónica, su esposa, marchando este martes por el malecón desde las letras de Mazatlán hasta la Fiscalía, con su pequeña hija de tres años en brazos y el rostro bañado en lágrimas, es una postal que nos rompe el alma. "Por amor a mi hija, les pido que nos compartan todo lo que sepan", clama con el corazón en la mano. Su familia no pide venganza; ruega por una señal, un dato, una mínima luz en medio de esta oscuridad.

Hasta el momento, no hay llamadas de extorsión ni pistas. Solo un silencio atroz.

La Fiscalía General del Estado - que no sirve para mucho-. tiene el deber ineludible de agilizar la investigación y mantener activos los operativos. No podemos normalizar que un hombre de trabajo desaparezca a plena luz del día.

Detrás de cada artesanía que se vende hoy en Mazatlán, recordemos que falta Carlos Daniel. Y que, en casa, una niña de tres años sigue esperando a su padre.

No se vale

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