Sangre, gis y abandono: la crisis de seguridad en nuestras aulas
Por Fred Alvarez Palafox
@fredalvarez
El ataque armado en la Secundaria 13 del ejido La Unión, en Torreón, marca un punto de no retorno para el sistema educativo mexicano. La irrupción de dos exalumnos de 18 años, armados con machetes y explosivos caseros, expone la vulnerabilidad absoluta de los planteles frente a la violencia. Sin embargo, el primer quiebre que desnuda la incompetencia institucional provino de las autoridades de Coahuila: mientras los agresores lanzaron una amenaza misógina y letal —“Primer aviso, vamos por todas las mujeres”—, la Fiscalía estatal optó por minimizar el ataque, catalogándolo como vagos "sentimientos contra miembros del plantel". Esta miopía oficial no solo encubre un acto de terrorismo premeditado, sino que invisibiliza la violencia de género implícita en la agresión.