Gloria Leticia Díaz, reportera,
El uno de diciembre
Pese a su bien cuidada imagen como alcalde de una ciudad progresista y tolerante, el exjefe del gobierno capitalino Marcelo Ebrard en los hechos ha demostrado desde hace años su aversión hacia los jóvenes –especialmente los que se atreven a protestar contra los abusos de la autoridad– y los luchadores sociales. Deslumbrado por Rudolph Giuliani, quien pacificó Nueva York, copió su política de “tolerancia cero” y la aplicó aquí a rajatabla. Un largo rosario de denuncias, testimonios y recomendaciones de la CDHDF da cuenta de la verdadera cara, la represiva, de quien hace poco fue nombrado presidente de la Red Global de Ciudades Seguras.
Distinguido por la ONU como presidente de la Red Global de Ciudades Seguras, Marcelo Ebrard impuso su sello de intolerancia a movimientos sociales y de criminalización de la juventud hasta el último minuto de su gobierno en el Distrito Federal.
