Se doblará finalmente la voluntad de Beto l Anaya?, preguntaba yo apenas ayer. Horas antes, le habían mandado al mismísimo Adán Augusto López para "convencerlo", para doblarlo, pero la respuesta llegó con el peso seco de una mano alzada en el Senado: no, no se doblaron. El PT, ese aliado histórico que ha caminado a la sombra de Morena durante años, decidió que hoy no era el día para la inmolación.
Leticia Robles de la Rosa, cronista puntual del Senado, relata una escena inusual: no se abrió el tablero electrónico. La votación fue a mano alzada. Un "no" rotundo a la reforma del artículo 35 que desató el júbilo de la oposición con gritos de "sí se pudo". Por primera vez, todas las bancadas votaron en el mismo sentido, dejando al desnudo una derrota que intentaron disfrazar de armonía mediática.
Fue un acto de equilibrismo político: en la superficie, todos sonrisas y lealtad inquebrantable; pero en el fondo, habita un miedo instintivo, casi animal. El PT sabía que aparecer junto a Sheinbaum en la boleta de 2027 no era un honor de Estado, sino una sentencia de muerte por absorción.