29 jun 2007

Al Qaeda

¿En brazos de Al Qaeda?/Henry Siegman, director del proyecto Estados Unidos-Oriente Medio e investigador temporal de Fride, Madrid.
Traducción: José María Puig de la Bellacasa
Publicado en LA VANGUARDIA, 29/06/2007;
Con apenas excepciones, el Gobierno y los medios de comunicación de Israel - y los de una mayoría de países- han reaccionado ante los últimos acontecimientos en Gaza con una ingenuidad o una hipocresía verdaderamente pasmosas.
La brutalidad y trato humillante que Hamas dispensó a los partidarios de Al Fatah y sus instituciones en Gaza a lo largo de cinco días fueron horrorosos, comparables a la brutalidad y las humillaciones infligidas por la ocupación israelí a la población palestina durante cuarenta años, y en especial durante los últimos cinco años.
Hago esta comparación no para justificar las humillaciones de Hamas - que por cierto deshonran y desacreditan a la organización como también a la causa que defienden (y sus atentados suicidas contra civiles, que interrumpieron) en no menor medida que la ocupación y brutalidades israelíes deshonran al pueblo judío y a sus valores-, sino para subrayar la hipocresía de los políticos y la actitud moralizante de los columnistas de los medios de comunicación.
Igualmente hipócrita resulta la reacción escandalizada ante lo que se considera un golpe de Hamas contra su socio en el Gobierno de unidad de la Autoridad Palestina. Sobre todo, teniendo en cuenta que procede de diplomáticos israelíes, estadounidenses y europeos que financiaron, armaron y respaldaron abiertamente a Al Fatah - el partido que perdió las elecciones- para echar al partido que ganó los primeros comicios verdaderamente democráticos en el mundo árabe.
Cabe no obstante descubrir una excepción entre esta catarata de manifestaciones hipócritas en el análisis del más veterano y ecuánime columnista israelí sobre los asuntos palestinos, Danny Rubinstein, que reconoció que “la razón principal de la ruptura en Gaza estriba en que Al Fatah, liderado por el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abas, ha rehusado compartir plenamente los mecanismos de poder con su rival Hamas, pese a la decisiva victoria electoral de Hamas en la convocatoria de enero del 2006″.
Jaled Mishal y otras figuras destacadas de Hamas han declarado que no cuestionan la legitimidad o autoridad de la presidencia de Abas ni pretenden fracturar el Gobierno de unidad, pero tampoco renunciarán a su propia legitimidad y autoridad logradas en las elecciones del 2006. Tal circunstancia les obligó a tomar medidas para acabar con el caos y la anarquía, los secuestros y la violencia desenfrenada de distintos grupos y milicias, así como de bandas criminales que estaban convirtiendo a Gaza en Mogadiscio. Y esta operación era inviable si no se ponía fin al desafío sedicioso del peor señor de la guerra de Gaza, Mohamed Dahlan - de Al Fatah, que asimismo es consejero de seguridad de Abas-, a la legitimidad y autoridad de Hamas.
Rubinstein también aludió al hecho de que Hamas necesitaba lidiar con el desafío representado por Dahlan. En una de sus columnas anteriores, apuntó agudamente que los musulmanes extremistas de Fatah al Islam, vinculados a Al Qaeda, situaron su grupo en un campo de refugiados libanés porque en este país no hay gobierno ni rige el imperio de la ley (al Gobierno libanés no se le permitió la entrada al campo de refugiados). “Tal es precisamente - dijo Rubinstein- el rumbo que está tomando Gaza”, porque el boicot internacional y los desafíos internos contra el Gobierno de Hamas por parte de las fuerzas de Dahlan están debilitando a Hamas y “alentando la aparición de grupos afines a Fatah al Islam en Gaza”. Rubinstein advirtió que “quienes no quieran a Hamas amanecerán un día en brazos de Al Qaeda”.
A ello obedece que Hamas, en todos sus pronunciamientos, haya puesto buen cuidado en condenar a “ciertas facciones en el seno de Al Fatah” que actuaban como milicias rebeldes en Gaza y no a Al Fatah o Abas. Por esta razón, asimismo, Jaled Mishal ofreció al primer ministro libanés, Fuad Siniora, la colaboración de Hamas para liquidar a Fatah al Islam. Y cabe añadir que por el mismo motivo Hamas puede hallarse en condiciones de coronar lo que las fuerzas de defensa de Israel (IDF) no han logrado terminar en todos estos años: poner fin a la lluvia de cohetes Qasam lanzados desde Gaza contra Sderot, en Israel. Por supuesto, si Israel le da oportunidad para ello…
El restablecimiento por parte de Hamas de algo que se parezca al imperio de la ley y el orden en Gaza brinda a Israel, Estados Unidos y Occidente una segunda oportunidad para dar un respiro a esta organización a fin de que acomode paulatinamente su ideología a las responsabilidades de gobierno. El boicot a Hamas constituyó una política desastrosamente equivocada. Lejos de persuadir a Hamas para que moderara su ideología radical, debilitó a los elementos moderados y dio alas a los extremistas en el seno de la organización, no precisamente para bien. Como ha afirmado Efraim Halevi, ex jefe del Mosad israelí y asesor de Ariel Sharon, lo que Israel precisa obtener de Hamas es un término a su violencia, no el reconocimiento diplomático. Por otra parte, Hamas ofreció a Israel una tregua a largo plazo - en el supuesto de la misma actitud en el caso de Israel- que Israel rechazó (y que Hamas mantiene si la tregua se extiende también a Cisjordania).
La respuesta de Olmert ha consistido en reciclar un puñado de promesas hechas a Abas - nunca cumplidas- para emplearlas como pretexto para cercenar a Gaza de Cisjordania (y para que Hamas no se apodere de Cisjordania). La auténtica razón (Haaretz,5/ VI/ 2007) es “el tácito empeño de Israel de dividir la Autoridad Palestina en dos estados (…) y como Israel no puede decirlo en voz alta ante los estadounidenses, Olmert debe hablar en clave”.
En fin, si el código cifrado de Olmert convence a Bush, echará el mismo cable a Al Qaeda en los territorios palestinos - y, en su día, en el propio Israel- que su buen amigo Bush ha echado a la propia Al Qaeda en Iraq.

Turquía


Turquía o el irreversible camino hacia la modernidad/Francisco Veiga, profesor de Historia Contemporánea de Europa Oriental y Turquía en la UAB y autor de El turco, 2006
Tomado de EL PAÍS, 29/06/2007;
Lo sabe casi cualquier turco: cuando el primer ministro Recep Tayyip Erdogan decidió no presentarse como candidato a la presidencia (una apuesta muy elevada, muy incierta y que no podía permitirse perder), la cúpula de su partido acordó que los candidatos alternativos podrían ser dos: Vecni Gönül, ministro de Defensa, en buenas relaciones con el estamento castrense, o bien Nimet Çubukçu, una mujer, moderada ella misma dentro de un partido islamista moderado y que ni siquiera utiliza en público el polémico türban o pañoleta. El día 20 de abril llegaron señales de que los militares podrían estar conformes con cualquiera de ambas opciones. Y entonces, se produjo algo inesperado.
Bulet Arinç, el presidente del Parlamento, protagonizó una rebelión interna, apoyándose en la base más popular y radical del partido y postulándose él mismo como presidenciable. Ante esta presión, Erdogan aplicó una solución salomónica: ni Gönül, ni Çubukçu ni Arinç: su ministro de Asuntos Exteriores y brazo derecho, Abdullá Gül, sería el candidato.
La noticia sentó muy mal en el Estado Mayor del Ejército, y no sólo propició el denominado “e-golpe” del 27 de abril, sino que facilitó una alianza táctica entre los principales partidos de oposición, con la satisfecha aquiescencia del poder judicial. Todo ello se revistió con protestas populares que en Turquía tuvieron un gran impacto, dado que en el país el fenómeno resultaba muy novedoso: no existe una tradición de manifestaciones cívicas a gran escala (aunque sí sindicales y de izquierdas, en los años setenta). Eso implica que el gran público tampoco tiene en cuenta las modernas técnicas de movilización que pueden utilizar gobiernos y partidos, y que en este caso agruparon mucho público espontáneo, pero también a participantes menos casuales, traídos y llevados a las diversas capitales.
En cualquier caso, queda claro que Erdogan cometió un error al no llevar con mano más firme la cuestión de la candidatura presidencial. Los efectos del traspié han sido subsanados de diversas formas: en el Partido de la Justicia y el Desarrollo se han llevado a cabo las oportunas purgas de los elementos más radicales. La convocatoria anticipada de elecciones legislativas se hizo ágilmente y con las mínimas tensiones. Y la batalla para enmendar la Constitución e introducir la posibilidad de que el presidente sea escogido por sufragio universal parece ir por buen camino, a pesar de la oposición del presidente en funciones, Ahmet Necdet Sezer, que en estos años ha hecho lo que ha podido por obstaculizar no sólo esta iniciativa, sino otras reformas que pudieran no parecerle suficientemente “laicas”.
Pero donde más se puede percibir que Erdogan es un político de altura es en la forma que está llevando, hasta ahora, las relaciones con el Ejército. Tras el error de abril -seguramente propiciado por la creencia de que Bruselas y Washington le iban a ser de más ayuda en este asunto- ha sabido trastear con el ejército como un verdadero De Gaulle: jugando en su terreno, manteniendo la autoridad e intentando desactivar las iniciativas más peligrosas. Por otra parte, unos y otros saben que las fuerzas armadas no tendrían apoyo internacional en caso de una intervención de fuerza en el Norte de Irak. Que además no sería de gran utilidad militar real, dado que en la actual situación política de esa zona, los guerrilleros del PKK podrían retirarse desde los montes de Qandil hacia el interior. De momento, Erdogan ha invitado al primer ministro iraquí Nuri al Maliki a viajar a Turquía para neutralizar la crisis, lo que podría tener efectos ciertamente positivos, porque además demuestra que Ankara sabe jugar sus cartas en la zona. Eso sí: los turcos están deviniendo más y más filorrusos (algo hasta cierto punto tradicional en situaciones de emergencia nacional) y eso podría tener efectos nefastos para la política americana en Irak, sobre todo si la simpatía se extiende conjuntamente a Irán, lo que además podría formar una peligrosa tenaza sobre el Kurdistán iraquí.
De todas formas, la situación turca es delicada. Por decirlo de alguna forma, el candidato a la UE se metió un gol en propia puerta con los sucesos de esta primavera. La imagen de inestabilidad política fue alarmante, y cobró tintes más oscuros a ojos de Bruselas ante la catastrófica entrada de Rumania en el club europeo debido a la crisis entre el presidente Basescu, el Gobierno y los partidos que integran la coalición y pueblan el Parlamento. La certidumbre de que Rumania entró antes de tiempo en la UE, los problemas que está creando Polonia, la llegada de Sarkozy a la presidencia francesa y el precario equilibrio de Oriente Próximo, propician la tendencia a ver y esperar cómo evoluciona la situación en Turquía. Pero ya se puede decir que 2007 ha sido un año prácticamente tirado por la borda en los esfuerzos del candidato turco.
Sin embargo, hay también elementos de optimismo. Ingrese Turquía o no en la UE, la legislatura del Partido de la Justicia y el Desarrollo ha creado un punto de inflexión muy positivo en la historia turca: es el final de una evolución que comenzó en 1950. Ha quedado demostrado que un Gobierno islamista moderado puede ser tan occidental o más que los que hasta ahora se postulaban como adalides de la modernidad en Turquía, esto es, la clase media laica que detenta todavía importantes cuotas de poder. Y eso es muy interesante, porque demuestra que se puede operar una evolución positiva en el sentido de una modernización total de Turquía.
Entendámonos: no hay “dos Turquías”, no hay dos países. Hay dos clases medias, lo que es algo muy diferente y menos dramático. Una de ellas, más funcionarial y estatalista, la que denominados “laica”; la otra, de estilo más neoliberal y musulmán (no necesariamente “islamista”). Y no pueden autoexcluirse o eliminarse la una a la otra, eso sólo llevaría a la destrucción de Turquía, sin resultado alguno. Lo ideal sería que ambas clases medias tendieran a una cierta fusión para alcanzar ese estadio de modernidad propio de las potencias emergentes. En realidad están obligadas a entenderse y dirigir conjuntamente al país, es el inevitable camino hacia la modernidad y más en un país que está creciendo económicamente como lo hace Turquía. ¿Una armonización imposible? Ni mucho menos: recordemos, por ejemplo, que el presidente de la India, desde 2002, es el doctor Abdul Kalan, musulmán y padre científico del programa nuclear indio. El país que preside, de amplia mayoría hinduista, comparte un genocidio con el vecino Pakistán, país musulmán, y tres guerras. India, esa enorme democracia donde nunca ha habido un golpe de Estado militar, en cuyo Estado de Uttar la primer ministro es una mujer de la casta de los intocables, y que ya disputa con Japón el podio de la primacía económica.
¿No es ésta una referencia muy europea? Quizá no. Pero debería servir para recordar que tampoco lo es la actitud de mostrarse más laicistas que Bruselas: la UE ha estado apoyando al Gobierno de Erdogan y eso es un referente importante para recordar que nuestra evolucionada Europa actual reconoce la existencia de una moderna Turquía musulmana que existe y no va a esfumarse, por muchos conjuros sobre “agendas ocultas” que lancen los demagogos dentro y fuera del país

28 jun 2007

La esperada cátedra del Profesor Halliday

La impotencia de los estados/Fred Halliday, profesor visitante del Institut Barcelona d´Estudis Internacionals (IBEI) y profesor de la London School of Economics.
Tomado de LA VANGUARDIA, 27/06/07;
Traducción de Juan Gabriel López Guix.
La matanza de seis soldados españoles ocurrida el 24 de junio en Líbano es el último incidente de una serie de acontecimientos dramáticos y muy inquietantes que han afectado a ese país y también a Palestina en las últimas semanas. La ciudad de Jiam, que ya había adquirido mala fama como emplazamiento de una cárcel donde los israelíes y sus aliados libaneses recluyeron hasta dos mil presos árabes, se ha hecho famosa una segunda vez. La dramática cadena de acontecimientos se inició el 20 de mayo con el estallido de intensos combates entre el ejército libanés y los islamistas palestinos en la ciudad de Trípoli. A ello siguió la explosión de la guerra entre Al Fatah y Hamas en Gaza y Cisjordania, que condujo el 15 de junio a la partición efectiva de Palestina. Ahora se ha producido el criminal ataque contra las fuerzas de paz españolas cerca de Jiam.
Estos tres acontecimientos están en realidad ligados, puesto que marcan la culminación de un proceso que se remonta a principios de la década de 1980 y que estaba orientado a debilitar a la OLP y a quien era entonces su jefe, Yasir Arafat. La iniciativa fue tomada en este asunto por dos estados, Siria e Israel, que intentaron, en razón de sus intereses, promover rivales de la OLP; el resumen más famoso de esta política es una célebre frase del entonces asesor de Seguridad Nacional estadounidense Zbigniew Brzezinski: “Bye, bye, OLP”. La esperanza de Brzezinski se ha realizado en parte, aunque cabe discutir si se han obtenido las ventajas buscadas por él y sus colaboradores sirios e israelíes.
El estallido el 20 de mayo pasado de los combates en la ciudad septentrional libanesa de Trípoli enfrentó al ejército libanés, que tenía formalmente prohibido desde 1969 entrar en los doce campos de refugiados palestinos del país, con un grupo islamista militante de tendencia suní, Fatah al Islam. La organización, que se dio a conocer el 20 de noviembre del 2006, es uno de los múltiples grupos aparecidos entre los palestinos de Líbano. Fatah al Islam es el principal sospechoso de la matanza de los seis soldados españoles.
Los militantes suníes que controlan hoy los campos palestinos y que son los probables sospechosos del ataque contra el contingente español no están dispuestos a tratar con las autoridades libanesas, a quienes consideran agentes de Estados Unidos e Israel; aunque tampoco actúan bajo las órdenes de los sirios, a pesar de las acusaciones en tal sentido del Gobierno de Beirut. No cabe duda de que su crecimiento ha sido resultado del modo en que Siria, junto con Irán, intentó disminuir la influencia de la OLP en Líbano en la década de 1980, promoviendo divisiones en la organización de Yasir Arafat y destinando cada vez más recursos, en dinero y armas, a grupos disidentes más pequeños. A partir de mediados de la década de 1980, los nuevos grupos militantes suníes se hicieron con la iniciativa en los campos de refugiados; su influencia se vio muy reforzada tras el acuerdo de Oslo de 1993 entre la OLP e Israel: para los 400.000 palestinos de los campos libaneses, significaba la renuncia al derecho a regresar a las tierras que ellos y sus padres habían tenido que abandonar en 1948. Esos nuevos militantes recurrieron cada vez más a la retórica de la militancia yihadista suní, denunciaron la “conspiración arafatista-sionista” (como bautizaron a Oslo), a los “amodorrados” regímenes árabes y a los clérigos musulmanes pro-Golfo (a quienes llamaron “jequistas”), y cayeron a través de múltiples canales de contacto informal bajo la influencia de Al Qaeda. El hecho de que Abdulah Azzam, uno de los padres intelectuales de Al Qaeda y de la ideología de la yihad global fuera palestino, consolidó el vínculo.
En la práctica, significó que hacia el 2000 la población palestina de Líbano había caído bajo el control de los grupos milicianos y religiosos que no rendían lealtad a ningún Estado. Si bien Siria les permitió desarrollarse, como elemento de la rivalidad de Damasco con Arafat, esos militantes se aliaron cada vez más con los Hermanos Musulmanes, la principal oposición al régimen baasista sirio. Y, aunque Irán había apoyado la expulsión de la OLP a través de sus Guardianes de la Revolución en Líbano y de su aliado Hizbulah, los yihadistas palestinos de los campos libaneses acabaron por oponerse al chiismo, en un reflejo de la ideología antichií de Al Qaeda y sus socios en Pakistán, Arabia Saudí y Afganistán. Y acabaron por repetir las acusaciones según las cuales los chiíes no son verdaderos musulmanes, sino que son en realidad politeístas, puesto que con la excusa de venerar santuarios de imanes y santos chiíes adoran a más de un Dios. Hizbulah también es denunciado por su participación en el sistema político libanés, igual que lo es Hamas por su participación en las elecciones y el gobierno palestinos; los yihadistas de Líbano, como sus homólogos de Iraq y Afganistán, rechazan semejantes connivencias con instituciones y estados ilegítimos. La incomodidad de Hizbulah ante el ataque contra los soldados españoles es, en este contexto, genuina.
Las consecuencias a largo plazo de esta hegemonía yihadista en los campos palestinos no presagian nada bueno. Es una crisis que se ha ido larvando a lo largo de dos décadas. El Estado libanés, que no desea conceder a los refugiados palestinos la residencia o el empleo permanentes ni otros derechos en Líbano, se contentó con no intervenir en los campos. Pero la militancia no puede aislarse. De ahí las falsas acusaciones lanzadas por políticos sirios de una responsabilidad siria y el aumento de la intolerancia y la rabia de gran parte de la sociedad libanesa. El comentario hecho por un libanés de que habría que mandar un B-52 y arrasar los campos palestinos resulta indicativo del sentir de la opinión pública libanesa. Al mismo tiempo, los yihadistas han expulsado a las organizaciones educativas y asistenciales que antaño proporcionaron un mínimo apoyo. Presas del puritanismo feroz característico de sus compadres de Al Qaeda, los grupos yihadistas han prohibido los vídeos, han censurado la televisión con el objeto de excluir a todas las presentadoras de noticias y han impuesto férreos controles a las mujeres. Entre los aspectos más siniestros de este nuevo régimen social se encuentra el derecho concedido a cualquier varón yihadista de matar a quien sospeche que es una comunista,en referencia a toda mujer que quebrante el control patriarcal y autoritario.
La insurrección de Hamas en Gaza es la culminación paralela de la misma historia. Nadie dice que Israel o Siria hayan creado solos Hamas: Hamas es la forma moderna de una tendencia que ha existido en la sociedad palestina durante muchas décadas, ligada al movimiento panislamista de los Hermanos Musulmanes. Surgidos en Egipto en 1929, los Hermanos desempeñaron un papel importante en el primer levantamiento palestino, el de 1936: de ahí la invocación por parte de Hamas al jefe de los Hermanos Musulmanes Ezedin al Qasam, en un claro intento de poner en duda la legitimidad de una OLP y un Al Fatah laicos, apropiándose de un islamista asesinado en 1935. Ahora bien, en las décadas de 1970 y 1980 los israelíes permitieron que grupos educativos islamistas en Gaza y Cisjordania abrieran universidades y recibieran financiación de Arabia Saudí, del mismo modo que Siria ha ofrecido protección en Damasco hasta el día de hoy al dirigente político exiliado de Hamas Jaled Mishal.
El caso de Gaza ilustra el modo en que también opera la tendencia alternativa, la adopción de grupos guerrilleros por parte de estados que buscan reforzar su influencia. Desde el estallido de la primera intifada palestina en 1989 y la división entre los grupos palestinos por los acuerdos de Oslo de 1993, la lealtad de Hamas se ha inclinado cada vez más hacia Irán; Irán es el país que ha armado y financiado ese movimiento desde su victoria electoral de febrero del 2006. Cabe sospechar que el gran número de mujeres partidarias de Hamas que regresaron de la peregrinación a La Meca en avanzado estado de gestación (en realidad, escondían dinero bajo la ropa) había recibido esos fondos de Irán y de diversos donantes de la península de Arabia. Como han dejado bien claro las recientes informaciones aparecidas en La Vanguardia,el golpe de Estado de Hamas en Gaza estuvo bien preparado y comportó sin lugar a dudas una estrecha colaboración con Irán.
También en Iraq, Irán ha intentado ejercer el control sobre sus múltiples seguidores tras la invasión estadounidense del 2003. Sin embargo, también ahí resulta patente la pérdida de control de los estados sobre sus partidarios radicales, aunque todavía no se reconozca. Si bien en el 2003 y el 2004 podía decirse que Irán ejercía una amplia influencia - cuando no un control cotidiano- sobre los chiíes de Iraq y sus dirigentes establecidos (como el ayatolá Sistani), en los dos últimos años ha dejado de ser así. Con el auge de Moqtada al Sadr y la fragmentación de su milicia y con el empeoramiento del ciclo de violencia espontánea entre suníes y chiíes, también Teherán ha perdido en gran medida control en Iraq, al menos por el momento.
Por tanto, es probable que la decisión de Irán y Estados Unidos de negociar directamente sobre Iraq llegue demasiado tarde: de haberse reunido y alcanzado un acuerdo en el 2003 o el 2004, como hicieron en la conferencia de Bonn a propósito de Afganistán en el 2001, habrían logrado estabilizar y reforzar el Gobierno posbaasista que a todas luces deseaba la mayor parte de los iraquíes. En Líbano, la negociación con los grupos radicales yihadistas es imposible. En el conflicto árabe-israelí, la gran tragedia para palestinos e israelíes fue que cuando en 1993 llegaron por fin a un acuerdo - si bien imperfecto- en Oslo, resultó ya demasiado tarde para que cualquiera de las dos partes lo cumpliera: el auge de Hamas por un lado y de los detractores de Netanyahu por otro aseguró su fracaso. En ninguno de los dos bandos existió lo que en Irlanda se ha llamado un consenso suficiente.
Como han demostrado los acontecimientos en Trípoli, Gaza y ahora el sur de Líbano, es posible que sigamos viendo muchas sorpresas y cambios dramáticos. Por encima de todo, en Iraq, todo Oriente Medio - cuando no todo el mundo- está pendiente de si los estados son capaces de restablecer a largo plazo el control sobre los acontecimientos y limitar las consecuencias de esta guerra.

¡Lástima!

El Senado de los EE UU rechazó este jueves -45 a favor 53 en contra- la propuesta del presidente George W. Bush de reformar las leyes de inmigración.
Esta es la segunda ocasión en la que el pleno del Senado vota en contra de limitar el debate sobre esta reforma, después de que el 7 de junio ya sufriera el mismo revés, con la mínima diferencia de 45 votos a favor y 50 en contra.
Esa decisión postergará cualquier medida sobre el tema hasta después de las elecciones de noviembre del 2008. Senadores de ambos partidos dijeron que el tema es tan delicado que es muy difícil que se vuelva a discutir el proyecto a fines de este año o en el 2008.
Los partidarios de la reforma no pudieron obtener los 14 votos que les faltaban para alcanzar los 60 requeridos para limitar el debate y despejar el camino para la aprobación.
La medida buscaba fortalecer la seguridad fronteriza y al mismo tiempo ofrecer un proceso por el cual millones de indocumentados - muchos de ellos compatriotas- que ya se encuentran en ese país puedan legalizar su situación.

Los críticos calificaban la reforma como poco más que una amnistía para personas que violaron la ley.
Un esfuerzo similar colapsó en el Congreso el año pasado, y la Cámara de Representantes ni siquiera se preocupó de proponer un proyecto de ley de inmigración este año, aguardando la acción del Senado.
La votación de este día fue una derrota para el presidente Bush, y para los millones de indocumentados que viven en ese país.

Ganaron los duros, los conservadores del partido Republicano, que criticaron duramente las cláusulas del proyecto, en especial, una propuesta para legalizar eventualmente a unos 12 millones de indocumentados.
Pero no se dieron cuenta quizás que el proyecto también habría fortalecido la seguridad en las fronteras e instituido un nuevo sistema para erradicar a los inmigrantes ilegales de los lugares de trabajo.

Elizabeth H. Dole, senadora Republicana, dijo que muchos norteamericanos "no tienen confianza alguna" en que las fronteras, especialmente con México, serán más vigiladas para evitar el ingreso de ilegales. "El pueblo estadounidense quiere pruebas, no promesas", señaló.
Pero los partidarios del proyecto dijeron que la seguridad en la frontera y la eventual naturalización de los indocumentados deben marchar juntos.
"Año tras año hemos observado la explotación de los trabajadores", dijo el senador demócrata Edward Kennedy. "Año tras año hemos visto personas que viven aterradas dentro de nuestras fronteras. Esta es la oportunidad para cambiar" la situación, añadió, al defender el proyecto de ley. Pero, sólo se obtuvieron 46 votos, faataron 14. Ni modo, fue un error de los legisladores que votaron en contra.

¡Lástima!
Uno de los primeros en reaccionar fue el presidente Felipe Calderón quien dijo que el rechazo de la reforma migratoria es "un grave error " que a la larga afectará la competitividad de esa nación.
"Al cerrarle la puerta a una migración legal lo único que hace el Senado norteamericano es abrirle la puerta a la migración ilegal que es precisamente la que los norteamericanos no desean y es precisamente la que genera peores condiciones de riesgo e inseguridad a ambos lados de la frontera", afirmó en una rueda de prensa.
"El Senado de Estados Unidos comete un grave error al no reconocer un problema que esta ahí y al evitar con su decisión de hoy darle una solución sensata, racional, legal al problema migratorio que no se puede resolver simple y sencillamente con discursos".

"Bien lo saben ellos: la economía norteamericana no podría prosperar y no podría avanzar sin la mano de obra de los migrantes", enfatizó.
Por su parte, el presidente Bush, manifestó hoy su "decepción" por el estancamiento.
En declaraciones realizadas en la Academia de la Marina de Guerra en Newport (Rhode Island), opinó que la "inmigración legal es una de las máximas preocupaciones de los estadounidenses".
"Ellos entienden que la actual situación es insostenible", dijo, agrego "Muchos de nosotros hemos trabajado duramente para ver si nos poníamos de acuerdo, pero no ha funcionado".

27 jun 2007

Anulación matrimonial

Lo que siempre quiso saber sobre nulidades...Y nadie le supo responder
-Es cierto que las nulidades se consiguen con dinero e influencias?
Cualquier persona puede acudir al Obispado de su diócesis para solicitar un proceso de nulidad. Normalmente, hay que tener un abogado, que será quien presente la demanda de nulidad, pero si no se tienen medios económicos para pagar a un abogado, o si, incluso, no se pueden pagar las costas del Tribunal, la Iglesia le puede ayudar, de diferentes maneras o grados. Todas aquellas personas cuyo sueldo sea menor al doble del salario mínimo interprofesional, tan sólo tienen que presentar unos documentos que lo acrediten, y, por el procedimiento de Gratuito Patrocinio, la Iglesia les paga íntegramente todo el proceso. Además, existe la Reducción de Tasas, por las que una persona, también sin suficientes medios, puede pagar tan sólo o el 25%, o el 50%, o el 75% del total del proceso. Existe también, en la Iglesia, la figura del Patrono estable, o abogado gratuito, al que puede acudir cualquier persona, sin necesidad de demostrar que carece de medios económicos. Estos abogados están al servicio de todo aquel que se quiera acoger a ellos.
-¿Por qué algunos famosos, de dudosa moralidad, han conseguido la nulidad?
-Hay que reconocer que, en ocasiones, algunos procesos de nulidad se han hecho polémicos por tener como protagonistas a personajes famosos. Personas que viven con sus parejas sin estar casadas, que tienen varias experiencias matrimoniales a sus espaldas... A la gente de a pie le extraña que la Iglesia no tenga en cuenta este estilo de vida. Frente a ello, don Isidro Arnáiz, Presidente del Tribunal Eclesiástico de Madrid, recuerda que, «en una declaración de nulidad del matrimonio, la Iglesia, en lo que tiene que fijarse, es en las circunstancias que concurrieron en el momento de la celebración del matrimonio. Las circunstancias posteriores a la celebración de ese matrimonio pueden servir de indicio respecto a lo que sucedió en el momento de la celebración, o no. La vida posterior de las personas tiene que ver con la moral cristiana, y tendrán que pedir perdón por sus conductas contrarias a la doctrina y la moral de la Iglesia, pero, para un Tribunal, lo que cuenta es lo que sucedió, y las circunstancias que concurrieron durante la celebración del matrimonio».
-¿La Iglesia se enriquece con los procesos de nulidad?
Lo cierto es que la Iglesia, por cada expediente, recibe 700 euros, en concepto de derechos del tribunal. Esto supone tan sólo una tercera parte de lo que cuesta el mantenimiento del tribunal. Dicho de otra manera: a la diócesis le cuesta dinero mantener los tribunales, con lo que la nulidad, al final, se convierte en un auténtico servicio.
-¿Por qué hay matrimonios, con siete hijos, casados durante toda una vida, que terminan consiguiendo la declaración de nulidad?
El hecho de que un matrimonio haya convivido durante muchos años, e incluso que hayan tenido muchos hijos, no significa que sea válido. En el momento del consentimiento, muchos años atrás, podían estar sucediendo cosas que anularan este matrimonio, de forma que nunca hubiera tenido lugar, como la falta de libertad, la incapacidad de muchos tipos, etc. Si esto se demuestra, el matrimonio es nulo, y nunca existió. ¿Qué es la famosa inmadurez afectiva, y cómo se puede demostrar?
La abogada matrimonialista doña Rosa Corazón afirma que la inmadurez afectiva es la «incapacidad para entregarse, lo cual es algo bastante genérico en el sustrato de muchos trastornos de personalidad, una incapacidad para aceptar a la otra persona como lo que es, para compartir la vida, para enriquecerse mutuamente a través del matrimonio, para la donación».
-Si todos tenemos cierta inmadurez, ¿no deberían ser todos los matrimonios nulos?
En primer lugar, hay que dejar muy claro que sólo los trastornos psíquicos serios son los que invalidan el consentimiento matrimonial. Una inmadurez leve podría reducir la libertad de una persona, pero desde luego no anula su voluntad y su capacidad para entender. Hay que distinguir, por tanto, la enorme diferencia que hay entre la incapacidad, y la mera dificultad. La primera, anula; la segunda, es una responsabilidad común a todos, al tomar una decisión tan importante como la del matrimonio. Casi todo el mundo, al casarse, cuenta con algunos puntos de su personalidad en los que aún tiene que madurar. En ese sentido, juega un papel muy importante la formación durante el noviazgo. Una nulidad matrimonial...
¿no es un divorcio encubierto?
La nulidad significa que el matrimonio nunca existió, porque hubo algo gravísimo que impidió que naciera. Por lo general, cuando la gente pide la declaración de nulidad, es para rehacer su vida, siendo coherente con su fe.
-¿Qué diferencias hay entre separación, divorcio y nulidad?
Cuando dos personas casadas ven que su convivencia matrimonial es imposible, tanto la ley civil como la canónica autorizan su separación. En cuanto al divorcio, al llevarse a cabo, deja de haber matrimonio para el Estado, aunque sí se reconoce que hubo un matrimonio. No así para la Iglesia, pues el matrimonio es indisoluble. Donde sí se produce congruencia entre Iglesia y Estado es en los casos de nulidad. De la misma manera que cuando una pareja se casa por la Iglesia, este matrimonio es válido también a efectos civiles, la nulidad reconoce que no hubo matrimonio en ningún momento, ni para la Iglesia, ni para el Estado.
Fuente: tomado de la agencia Zenit. preguntas y respuestas que ha publicado el semanario de la archidiócesis de Madrid
«Alfa y Omega» en su última edición sobre las declaraciones de nulidad matrimonial.

Me veo en la necesidad de rectificar

 Me veo en la necesidad de rectificar  Por Fred Alvarez Palafox @fredalvarez Había señalado que la inauguración de la Academia Internacional...