4 jun 2008

Mérida y la salida de Amerigo

Cortinas de humo/Sergio Aguayo Quezada
Publicado en Reforma, 4/06/2008;
Para Lorenzo Meyer, nuevo emérito del Colmex.
Hay nexos entre seguridad nacional y derechos humanos y para conciliarlos son indispensables la precisión, la claridad y la solidez fáctica. En lugar de seguir esa vía Juan Camilo Mouriño y José Luis Soberanes lanzaron cortinas de humo.
El lunes 2 de junio, Juan Camilo Mouriño lanzó un ultimátum a Washington. Aunque le flaqueó la voz su mensaje fue claro. "En sus versiones actuales" -dijo- los proyectos de la Iniciativa Mérida son "inaceptables para nuestro país". Estamos ante una tesis que embona con nuestras tradiciones. Es una pena que el discurso de Mouriño se desbarrancara en ambigüedades. ¿A qué se refiere cuando habla de "medidas o evaluaciones unilaterales que pretendieran condicionar" la iniciativa y meterla en "metas de política mucho más amplias"? La falta de precisión abre el terreno para todo tipo de interpretaciones.
Días antes, el presidente de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, José Luis Soberanes, dedicó una columna publicada en Reforma ("Más allá de la anécdota", 29 de mayo del 2008) a regalarnos su interpretación sobre el asunto. "Entre las propuestas del Plan Mérida -escribió- se menciona la asignación de fondos de Estados Unidos, por el equivalente a un millón de dólares, a la oficina en México del Alto Comisionado de los Derechos Humanos de la ONU [ACNUDH] para distribuirlos prácticamente a discreción, conforme a criterios que hasta ahora no han sido dados a conocer". Cerró el argumento asegurando que los beneficiarios últimos serían organismos civiles internacionales y nacionales que, con tal de obtener un pellizco del millón de dólares, "optaron por el camino de denostar la labor" de la CNDH. La codicia corruptora explica las críticas que se le han hecho.
El ombudsman nacional levantó una cortina de humo que prendió en algunos círculos en donde se toma como dogma que la Iniciativa Mérida agrede la soberanía por ese millón de dólares que la ONU entregaría a organismos civiles que agreden a la patria. A Soberanes y sus asesores les faltó precisión y les sobró manipulación de la información. El ya famoso millón de dólares sí fue aprobado por el Comité de Apropiaciones del Senado para ser entregado a la ACNUDH pero en ningún lado dice que ese dinero sería repartido por la ACNUDH a "discreción" a organismos civiles de México o el extranjero; esa oficina de la ONU no es una agencia financiadora y en caso de que recibiera el dinero seguramente lo metería en sus programas.
No es la primera vez que José Luis Soberanes hace afirmaciones sin sustento, lo cual erosiona esa autoridad moral de la cual depende buena parte de su efectividad. Tampoco es raro que el doctor Soberanes guarde silencio sobre temas que le incomoden. Por ejemplo, en la columna arriba mencionada guardó silencio sobre condicionamientos que sí aparecen mencionados explícitamente en la Iniciativa Mérida. El principal, por cierto, involucra directamente a la CNDH.
Si se mantiene el texto actual, la cuarta parte de los 350 millones sólo será entregada a México cuando el Departamento de Estado informe al Congreso de aquel país que nuestro gobierno "fortaleció la autoridad legal y la independencia de la CNDH". La frase se presta a múltiples lecturas y si se me dieran las teorías conspiratorias hasta podría armar un texto especulando sobre la posibilidad de que la CNDH cabildeara en Washington para beneficiarse. Prefiero quedarme en los hechos.
En su estado actual la Iniciativa Mérida sí nos condiciona. Además de exigir el fortalecimiento de la CNDH, pide que los militares violadores de los derechos humanos sean juzgados por tribunales civiles y exige el establecimiento de un mecanismo independiente -en el que participe la sociedad civil- para monitorear la iniciativa.
Es igualmente cierto que en materia de seguridad hay condicionamientos más insidiosos por ser menos visibles. Apuntala una visión estratégica favorable a las tesis de Washington orientadas a frenar la oferta: el papel de México es combatir la producción y frenar el tráfico sin tomar en cuenta que va en nuestro interés incrementar la atención dada al consumo. El aparato de seguridad estadounidense también incrementa su presencia e influencia en el aparato de seguridad mexicano.
La corta y accidentada vida de la Iniciativa Mérida deja varios saldos. Seguimos con el dilema de cómo conciliar la seguridad con derechos humanos. En ese sentido es preocupante cómo sigue reduciéndose la estatura moral del ombudsman nacional; en lugar de utilizar el espacio periodístico para aclarar su papel en la salida de Amerigo Incalcaterra (ex representante en México de la ACNUDH) desvió la atención a interpretaciones sin sustento. Tampoco aclaró cuál es la posición de la CNDH sobre el papel que debe jugar la comunidad internacional en la defensa de los derechos humanos. Es medio esquizofrénico que participe en organismos de Naciones Unidas para luego obstaculizar su trabajo en México.
Mouriño confirmó por su parte que, en materia de seguridad, seguimos sin tener una estrategia clara que nos permita saber cuál es el papel asignado a la Iniciativa Mérida en la guerra contra el crimen organizado. ¿Por qué le han dado tanta importancia a los 350 millones de dólares y qué pasaría si no se reciben?
Un tercer revolcado es el Senado de la República. Mientras que su contraparte en Estados Unidos escudriña y pone condiciones y pregunta, los nuestros se las arreglan para evadir el tema. Es inconcebible que nunca hayan hecho una evaluación integral sobre lo hecho y dejado de hacer por la CNDH y que hayan guardado silencio sobre la remoción de Amerigo Incalcaterra y el papel jugado por la CNDH. Tampoco parecieran interesarse en las múltiples implicaciones de una iniciativa que, en estos momentos, recibe la extremaunción. Ante la falta de claridad y dadas las cortinas de humo coincido con Mouriño en que lo más adecuado es interrumpirla.
La Miscelánea
En mi anterior columna ("Dos italianos") aseguré que, en los ochenta, autoridades mexicanas entregaban refugiados guatemaltecos al Ejército de ese país. Dos diplomáticos que vivieron de cerca esa infamia me aseguraron que participó Mario Vallejo Hinojosa. El aludido me escribió inconformándose; como mis fuentes no pudieron proporcionarme documentos, concluí que sí hubo deportaciones de ese tipo pero que no hay sustento fáctico para responsabilizar al aludido. Por tanto, procede una aclaración con disculpa.Correo electrónico: saguayo@colmex.mx

La opinión del guero sobre la salida de Amerigo

Derechos humanos/Jorge G. Castañeda
Publicado en Reforma, 4/06/2008;
Hace un par de semanas tuve el honor de asistir a una cena de despedida ofrecida por una embajada Europea a Amerigo Incalcaterra, el virtual expulsado ex representante de la Alta Comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, con sus amigas y amigos: activistas, líderes de ONG, representantes de la ONU, periodistas y académicos, todos ellos involucrados en el tema de los derechos humanos en México. Me dio un especial gusto poder participar en este homenaje discreto pero sincero, a Incalcaterra, ya que puedo atribuirme la autoría del acuerdo firmado por México y la Alta Comisionada Robinson, el 2 de diciembre del 2000, creando una oficina de derechos humanos de la ONU en México, haciendo de nuestro país como lo dijo Incalcaterra en un artículo publicado por la revista Proceso, hace unos días, el primero en el mundo en pedir la apertura de una oficina de ACNUDH sin encontrarse en estado de guerra, y la autoría también del programa de acción en materia de derechos humanos suscrito entre el gobierno de Fox y la ONU en 2002.
Y en ese mismo espíritu, se me ha permitido adentrarme más aún en el tema de los derechos humanos a través de mi membresía desde hace cinco años de la junta de gobierno de Human Rights Watch, quisiera ofrecerle al lector algunas reflexiones sobre el papel interno y externo de las ONG de derechos humanos de dentro y fuera del país en un momento en que son objeto de severas críticas, por tirios y troyanos.Salí de la cena especialmente complacido por haber atestiguado cómo esas organizaciones de la sociedad civil en México han pasado ya casi por completo del "soberanismo" de antaño a la posición que muchos siempre hemos tenido: la defensa de los derechos humanos es un tema que trasciende la soberanía y las fronteras nacionales, en el caso de Cuba y China, México y Guantánamo, Irán, Rusia y Oaxaca.
Las ONG y las OG de derechos humanos no tienen por misión defender la soberanía nacional ni intentar una guerra contra el narco ni ser amigos de Fidel, Raúl y Hugo. Para eso están el Ejecutivo, Legislativo y Judicial, y hasta la CNDH cuyo presidente efectivamente siempre se opuso a la apertura de la oficina de la ONU, al programa de acción del 2002, y a los subsiguientes, y a la persona de Incalcaterra. Por razones muy compresibles a la CNDH y en particular a su presidente les interesa muchísimo más su idea de defensa de su idea de soberanía que la protección de los derechos humanos. Lo bueno es que las ONG se han deslindado claramente de esa postura.
Ahora bien avocarse exclusiva y obsesivamente a la defensa de los derechos humanos, como es el caso de las ONG mexicanas y de Amnesty International o HRW a nivel internacional, no es un ejercicio exento de contradicciones. Justamente quienes se dedican a eso lo hacen con una devoción casi religiosa, con un altruismo y generosidad que los ennoblece, con recursos escasos para librar batallas desiguales. En ocasiones suplen esa asimetría en su combate contra gobiernos, ejércitos, o medios, con una estridencia que puede llegar a irritar enormemente a determinadas autoridades, sobre todo cuando -de vez en cuando sucede- las autoridades tienen razón y las ONG exageran. Viví en carne propia en Tlatelolco la intermitente estridencia tanto de las ONG nacionales como extranjeras; pueden llevarlo a uno a la exasperación, sobre todo en casos como el mío, de funcionarios o personas con la mecha corta. Y esta estridencia inevitablemente conduce con poquísima pero innegable frecuencia a exageraciones, análisis distorsionados o a utilizar medias verdades para defender una agenda propia.
Quizás eso sea lo que haya que leer y entender de algunos pronunciamientos recientes de dentro y fuera de México por organizaciones de derechos humanos sobre la situación de los mismos en nuestro país, sobre la libertad de prensa, sobre la inclusión de una extrema condicionalidad de los criterios de derechos humanos en el Plan Mérida, el TLC entre Estados Unidos y Colombia, la situación en el Tíbet, Myanmar, Iraq, etcétera.
Las ONG mexicanas y las de todo el mundo se pueden equivocar; pueden exagerar; pueden tener en ocasiones una agenda propia; pueden ser unas verdaderas ladillas para muchos gobiernos. Pero prefiero mil veces que se les pase la mano o se les escape parcialmente la realidad a que por prudencia, cobardía, corrupción o simple estulticia pierdan su vocación y se dediquen a proteger a los violadores de los derechos humanos y no a las víctimas de esas violaciones. Prefiero mil veces que pequen de vez en cuando por comisión que por omisión.
Un acierto y un gran error/Jorge G. Castañeda
Reforma, 14 May. 08
"Lástima que junto con este acierto el gobierno haya incurrido hace un par de semanas en un error muy grave, también en el frente externo. Se trata de la solicitud de retiro dirigida a Louise Arbour, Alta Comisionada de Naciones Unidas para Derechos Humanos, del jefe de su oficina en México, Amerigo Incalcaterra. Tanto el diario español El País, como varios diarios mexicanos y neoyorquinos informaron en los últimos días que las secretarías de Relaciones Exteriores, Gobernación y Defensa, junto con el presidente de la CNDH, habían solicitado la salida de Incalcaterra debido a uno o varios de los siguientes factores: haber expresado dudas sobre las elecciones del 2006, haber respaldado el informe de Human Rights Watch sobre la CNDH, haber criticado las violaciones a los derechos humanos cometidas por el Ejército en la lucha contra el narcotráfico, en una palabra, haberse vuelto "a pain in the ass". El hecho es que Incalcaterra se va, según algunos, a Guatemala; según otros, a Sudáfrica; según otros más, a Ginebra, pero con la cola entre las patas.
Ahora bien, el error del gobierno de Calderón no consiste en haberlo expulsado (puede haber motivos fundados para ello), ni siquiera en haber cambiado de política frente al UNHCHR inaugurada el 1o. de diciembre de 2000 con la firma en Oaxaca de un convenio de apertura de sede entre Mary Robinson y Vicente Fox; el error es no avisar del cambio de política. Como se recordará, dicho convenio así como la apertura de la oficina, la realización de un diagnóstico por la ONU sobre la situación de los derechos humanos en México, la invitación a varias decenas de relatores para que visitaran nuestro país durante la administración Fox, la realización de un programa de trabajo de derechos humanos e incluso la renovación del mismo hace apenas un mes, formaron parte de un diseño muy claro: se trataba de anclar lo más posible en el exterior, y en particular en la mirada externa y los instrumentos legales internacionales, la protección de los derechos humanos en México.
A cada quien le corresponde juzgar si fue una buena idea, si resultó o si fue un gesto meramente cosmético de Fox, huelga decir que como autor de la idea considero que fue atinada. La idea se inscribía en la trayectoria iniciada por Felipe González en España entre 82 y 85 buscando anclar la democracia española en la permanencia dentro de la OTAN y el ingreso a la CEE, y en la lucha fallida por incluir cláusulas de derechos humanos y de democracia en el TLC con Estados Unidos y Canadá en 1992-93, así como en la inclusión de esas cláusulas en el TLC con la Unión Europea en 1999.Calderón no tiene por qué seguir con esta inspiración, no es suya. Obviamente considera que otros temas (soberanía, no intervención, cercanía con Cuba, deslinde con Fox) son más importantes que el anclaje de los derechos humanos en México. Para eso son la alternancia y la democracia: para que los gobiernos cambien de política. Pero Incalcaterra y sus jefes en Ginebra no tenían cómo adivinar que el propósito de su presencia en México había cambiado: ya no se trataba de que ejercieran mirada y presión externas sobre las autoridades mexicanas, sino que ahora calladitos se veían más bonitos. Hubiera bastado con un mensaje claro, explícito y público, sobre dicho cambio, para dar aviso, en lugar de enviar señales encriptadas, sibilinas, y al final de cuentas incomprensibles.Quedan dos preguntas para nuestros gobernantes y colegas comentócratas. Primero: ¿siguen creyendo que el alineamiento con Cuba y el despido de Incalcaterra son dos asuntos que no tienen nada que ver el uno con el otro? ¿O ya empiezan a convencerse que ni la paja ni la viga son ajenas? Segundo: ¿cómo reaccionarán las ONG internas y externas ante tal decisión calderonista cuando llegue el momento de poner o quitar candados de derechos humanos al Plan Mérida en Washington y de luchar contra las ejecuciones de mexicanos en Texas, que por desgracia y aparentemente se reanudarán el 5 de agosto?

3 jun 2008

México en guerra?

México en guerra/Joaquín Villalobos, ex guerrillero salvadoreño y consultor para la resolución de conflictos internacionales
Publicado en EL PAÍS, 03/06/2008;
En un capítulo de la serie Sexo en Nueva York, Sarah Jessica Parker, Carrie, y sus tres amigas son sorprendidas fumando marihuana por un policía en una calle de Nueva York. El policía, cautivado por las graciosas amigas, termina perdonándolas. Es difícil de percibir algo negativo en la divertida escena, porque la marihuana es considerada inofensiva y es la más popular de las drogas. Con seguridad las simpáticas chicas de la serie no tienen ni idea de toda la actividad criminal que hay detrás de esa diversión. Precisamente por ser tan popular, la marihuana es la mayor fuente de ingresos del crimen organizado mexicano.
En los últimos 18 meses de guerra entre el Estado mexicano y los narcotraficantes, más de 30.000 hombres de las fuerzas federales se han desplegado en siete Estados del país que se encontraban en situación crítica. Las operaciones son por tierra, mar y aire y se producen más de dos enfrentamientos diarios. Quinientos policías y militares, incluyendo mandos, han perdido la vida en enfrentamientos o ejecuciones, y la guerra entre los mismos carteles ha provocado 4.000 muertes. Las fuerzas federales han realizado 22.000 arrestos y extraditado 41 narcotraficantes a EE UU. Se han incautado de 14.000 armas, 260 millones de dólares, 6.900 vehículos, 121 embarcaciones marinas, 261 aviones, 2.700 toneladas de marihuana, 52.000 kilos de cocaína y 13.000 de pseudoefedrina. Estos resultados han provocado aumentos sostenidos en los precios de la cocaína de un 44%, y de las metanfetaminas, 73%, en las principales ciudades de EE UU. El Gobierno estadounidense ha tenido que reconocer sus responsabilidades por el consumo y por el tráfico de armas a los carteles.
Sin embargo, a pesar del éxito, México está conmovido por una violencia sin precedentes desde la Revolución de 1910.
¿Por qué se desató esta guerra?, ¿cuál es el significado de la violencia? y ¿qué posibilidades tiene el Estado de ganar?, son las preguntas que preocupan a los mexicanos. Durante 40 años hubo tolerancia universal al consumo y oferta de drogas, y hasta la CIA vendió cocaína. Creció así la producción y surgieron organizaciones criminales que no fueron consideradas inicialmente una amenaza estratégica. La urbanización y los cambios culturales socializaron más el consumo de drogas, expandiéndose la demanda y con ello el poder financiero de los delincuentes. En México, los carteles, que durante años habían operado sin ser muy visibles, se volvieron cínicamente impunes. Se transformaron en poderes fácticos, arrebataron la autoridad al Estado a nivel local, cooptaron a miles de policías y ciudadanos, y desataron violentas guerras por mercados y rutas. Los grandes capos mexicanos estaban a meses de poder hablar por teléfono directamente con la presidencia, tal como ocurrió en Colombia. No había más alternativa que la guerra para recuperar autoridad, instituciones, territorios y población. El pasado de indiferencia “pacífica” ya no era posible, el narcotráfico se había convertido en una amenaza que intimidaba y humillaba a los mexicanos.
La violencia que vive ahora México es el final del régimen de convivencia con el crimen organizado, un final que obviamente será sangriento y doloroso.
Para librar esta guerra, el Gobierno de México innovó en la estrategia, desató un asedio permanente para recuperar territorios, impulsó depuraciones masivas en las policías y desplegó investigaciones orientadas a los nodos de valor y centros de gravedad del sistema delictivo. Superó el modelo estadounidense de “perseguir al malo”, por uno mexicano que ataca la rentabilidad del negocio. Los golpes están siendo constantes y contundentes, provocando una violenta reacción de los criminales, que podría incluso llegar al terrorismo. Pero la violencia, además de ser una señal de desesperación de los delincuentes, consolida, sin vuelta atrás, la ruptura entre crimen organizado y Estado.
En México el poder coercitivo del Gobierno federal era débil, porque en el pasado el PRI constituía el factor de cohesión entre el poder local y nacional. Con la democracia esa debilidad dio ventaja a los delincuentes, pero la guerra está obligando a corregir este problema. La derrota de los carteles es previsible; México es un Estado grande y fuerte, imposible de ser cooptado o intimidado. En unos tres años el poder coercitivo del Gobierno federal se habrá incrementado considerablemente y el despliegue territorial de éste se habrá consolidado; los delincuentes habrán perdido poder financiero; los carteles se atomizarán, y la violencia se reducirá sustancialmente. Tendrá México que lidiar con la cultura de ilegalidad de sus ciudadanos y con sus propios consumidores de droga. Pero alguien tendrá que abastecer la diversión de las neoyorquinas. Quizás entonces los narcotraficantes se apoderen de Estados pequeños como Guatemala, Honduras, El Salvador y Nicaragua, o tal vez, aprovechando las debilidades de la transición, tomen control de Cuba.

Reacciones sobre la muerte de Tirofijo

Posicionamientos sobre la muerte de Tirofijo de grupos armados.
Grupos de Combatientes Populares (GCP)
Del Ecuador
Los. G.C.P. mediante este comunicado nos hacemos eco de las miles de voces que se levantan en América Latina por la muerte de Manuel Marulanda, líder de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, FARC, voces que no callan ante la muerte, sino que al contrario, gritan por la libertad, porque en honor a los caídos no hay silencio sino combate.
En el camino quedan muchos hombres y mujeres de la revolución, pero a la par, muchos otros siguen tomando la posta que estos han dejado, con el ejemplo, con el temple y la conciencia de que no hay otro camino sino la lucha por la liberación.
La oligarquía colombiana festeja ante la muerte, asesinó a Raúl Reyes, mediante una incursión de las fuerzas militares de Colombia en territorio ecuatoriano, contando con la participación de aviones estadounidenses como no podía ser de otra manera, exhibió su cuerpo como trofeo de guerra. Ahora la muerte de Manuel Marulanda será otro pretexto para seguir con la campaña mediática y sicológica que se han empeñado en orquestar contra la insurgencia del pueblo colombiano. La retórica que “las FARC están acabadas” es el pan de cada día del gobierno narcoparamilitar de Álvaro Uribe Vélez, cortina de humo para tapar sus fechorias y las de sus secuaces, pero los pueblos sabemos, al contrario de estos pronósticos mal anochados, que la lucha por la toma del poder, por la revolución social, por un nuevo amanecer, continúan, si, continúan porque la pobreza, la miseria, el desempleo siguen existiendo, porque la represión, las torturas, asesinatos y desapariciones continúan, por eso y por mucho mas los revolucionarios, los hombres y mujeres siguen empujando el combate diario.
Pedro Antonio Marín, el verdadero nombre de Manuel Marulanda, nació el 12 de mayo de 1928 en Génova, un pueblo cafetero del centro-oeste de Colombia, en una familia de pequeños agricultores, y fue el mayor de cinco hermanos.Luego del asesinato en 1948 de Jorge Eliécer Gaitán, líder del ala de izquierda del partido Liberal, Marulanda y 14 primos inician la defensa para enfrentar a grupos de ex policías armados por el gobierno conservador.
Posteriormente en 1964 participó en la creación del "Bloque Sur", el embrión de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), con un programa de reivindicaciones encabezado por la reforma agraria, deuda histórica de los gobiernos colombianos con el campesinado.
Hombre de gran habilidad y estratega militar, se convirtió en Jefe de las FARC y en ese mismo año, el gobierno de ese entonces, emprendió la operación Marquetalia para acabar con la guerrilla, acción de la cual salió triunfante junto a sus hombres, ese fue el bautizo insurgente.
Muchas muertes le pintaron, pero salió vivo, toda una vida entregada a una causa revolucionaria, ahora es legado para miles de colombianos y colombianas que continúan en la lucha por una nueva Colombia, por una patria con justicia social, por la instauración del socialismo.Ahora el gran reto, le toca a esta organización revolucionaria, nos solidarizamos con la lucha del pueblo colombiano, estomas seguros que la madurez política de su Estado Mayor, conducirá a nuevas victorias.
Del Movimiento de Izquierda Revolucionaria - Ejército Popular Revolucionario (MIR-EPR)
País: Chile
COMANDANTE MANUEL MARULANDA, SEGUIREMOS TU HUELLA
El que ame la libertad que se meta al cuento hermano,la insurrección llegará con su espada en nuestras manos,cada hombre de dignidad debe ser bolivariano.El que ame la libertad que se meta al cuento hermano,que venga que aquí en las FARC luchará contra el tirano,quien combate por la paz también es bolivariano.Hay momentos en la vida, que los revolucionarios nos detenemos unos instantes para reconocer a aquellos que abandonan el paso para dejarnos la huella.Hoy los revolucionarios del mundo, lamentamos la partida de uno de sus más dignos y consecuentes exponentes, quien deja la huella de ser un fiel reflejo de la calidad moral de un revolucionario ejemplar, cuya decisión y entrega desinteresada deja en evidencia uno de los valores más puros de un ser humano, que toma la libre decisión de llegar a dar la vida por sus hermanos y por derrotar la injusticia, para construir una sociedad más justa.
El corazón del Comandante Manuel Marulanda Vélez dejo de latir, en brazos de su compañera, después de dignos 78 años, siguiendo el mismo sendero trazado por Bolívar, Sucre, San Martín y O´Higgins, enarbolando la bandera de la consecuencia y enfrentando cara a cara a nuestro enemigo de clase, sin jamás transar con las esperanzas de los más pobres, de los explotados y oprimidos, que sólo tienen unas históricas cadenas que romper. Sin duda, es la autoridad del Comandante Manuel Marulanda, la que nos autoriza para darnos el tiempo de reconocer a uno de los grandes, pues nuestra historia de clase luchadora los tiene y sabe recordarlos, pero a diferencia de nuestro enemigo, no lo hacemos en manuales sino, lo dejamos escrito en nuestra práctica revolucionaria, como la verdadera historia.
El Comandante Manuel Marulanda Velez supo hacer lo que las condiciones requerí­an, y en eso se distinguen los grandes lí­deres, de los hombres utópicos que sueñan sin avanzar y quienes se comprometen sin sacrificar. La estrategia siempre es realista, por eso el socialismo como tránsito al comunismo era su norte y cada uno de sus pasos tácticos durante su accionar, siempre dieron señal de certeza y coherencia. El Fascismo-narco-paramilitar que administra la institucionalidad colombiana, así como todas los gobiernos lacayos y serviles del imperialismo internacional, tendrán que entender por la fuerza de los hechos, que a un hombre se le puede matar o desaparecer su cuerpo, pero jamás se podrá hacer desaparecer la sublime idea que propagó, aunque se confabularan contra ella todos los verdugos del fascismo capitalista internacional. Las razones que llevaron al comandante Manuel Marulanda, siendo un campesino del viejo Caldas en el año 1949, a empuñar un fusil y enfrentar a la oligarquía de su país y por consiguiente al imperialismo internacional, son causas que no han desaparecido, al contrario se profundizan día a día, y esa es la razón de porque los revolucionarios colombianos siguen empuñando un fusil, no existe otra posibilidad de transformación de la sociedad, aunque el enemigo, los reformistas y revisionistas planteen que "siguen con ideas trasnochadas"; la realidad objetiva nos señala con notoria claridad y hasta con crueldad extrema, de como nuestro enemigo de clase implementa su dictadura. El comandante Manuel, así lo entendió, murió combatiendo aquello y nunca traiciono el sueño de Sucre, de "queremos Colombia o nada", el mismo sueño que seguirán quienes ya tomaron su fusil y lo empuñan para expulsar al Fascismo de su patria.
Nuestra Indo-América, la pachamama herida por la fiera del capital y por las hordas fascistas, pierde el latido del corazón de un hijo, pero ganó un Ejército para el pueblo, no sólo colombiano, sino bolivariano, que palpita al ritmo de las conquistas. Los procesos históricos conducidos en la dirección correcta, son los avances que nos permiten encontrarnos en todos los caminos donde quiera que estemos; gran desafí­o que nos deja ante la imperativa obligación de llegar al flanco acertado para que ninguno de los nuestros pierda un centí­metro de logros y quede indefenso. Como revolucionarios hijos de estas tierras del sur del mundo, tierras que dio a luz la valentía de Leftraro y Caupolican, la visión estratégica de O`Higgins y la claridad y brillantez de Miguel Enríquez, sentimos que el ejemplo de vida del Comandante Marulanda, nos tiene que servir como guía, como faro que ilumine nuestro accionar hacia la construcción del socialismo, como fase primera al comunismo, en toda la patria grande, que es la tarea que nos dejó encaminada junto a otros grandes revolucionarios, que ha entregado y seguirá entregando la clase obrera, porque por dialéctica al morir nace la vida, vendremos otros y otras, que continuarán la obra liberadora iniciada por nuestros pueblos originarios; como dijera nuestro Leftraro, perseguiremos hasta Castilla donde nacen esos cristianos, hoy con el ejemplo del Che, de Fidel y Manuel, diremos que los perseguiremos hasta el río Bravo donde nacen los que buscan la destrucción del planeta y la especie humana.
A las FARC-EP no podemos sino mandarles un fraternal saludo escrito en práctica revolucionaria, cualquier escrito no sería digno de nuestro compañerismo. Sentimos el firme propósito, que tal como todos los revolucionarios del mundo, esperamos despertar en las calles del futuro, en esas que soñó el comandante Manuel, donde no exista gente desocupada, en las minas carboneras, de cobre, donde mandaban los gringos. el ingeniero sea un indio, en la mesa del tormento donde almorzaba el patrón solo queden restos, recuerdos, del sufrimiento del pueblo trabajador ; es decir construir el sueño de ese mundo donde las fuerzas productivas pasen a manos de los trabajadores, de los pobres del campo y la ciudad, del pueblo engeneral.
¡HASTA LA VICTORIA SIEMPRE, COMANDANTE MANUEL MARULANDA!
Desde algún lugar de Chile, MOVIMIENTO DE IZQUIERDA REVOLUCIONARIA - EJÉRCITO POPULAR REVOLUCIONARIO, BATALLÓN CHILE.
DEL Ejército de Liberación Nacional (ELN)
País: Colombia
COMUNICADO PÚBLICO
La Dirección del Frente de Guerra Central presenta al secretariado de las FARC-EP, a su militancia, base guerrillera y base social un condolido abrazo de solidaridad revolucionaria por la muerte del camarada MANUEL MARULANDA VELEZ, máximo comandante de este grupo guerrillero.
Los acompañamos en este momento de dolor y reconocemos en el camarada MANUEL un ejemplo de constancia, superación y ejemplo revolucionario para todos quienes nos hemos comprometido decididamente en la búsqueda de una nueva sociedad.
Dirección Frente de Guerra Central
Montañas del Oriente Antioqueño y del Eje Cafetero
Manuel Marulanda Vive!
Del grupo Brigadas Liberación Popular (BLP)
País: Chile
Manuel Marulanda Vive!!!
Se Multiplica en los Revolucionarios de toda Latinoamérica
A las Compañeras y Compañeros LatinoamericanosA las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia:
Brindamos nuestro más sincero y fraterno abrazo ante la dolorosa pérdida del comandante guerrillero Manuel Marulanda Vélez “Tirofijo”, en quien vemos reflejada una guía de entereza y convicción, que a partir del 26 de marzo ha venido a brindar su posteridad a los combatientes revolucionarios a lo largo de la gran patria.
Seguirán entre nuestras filas siempre Raúl Reyes, Ivan Ríos y Manuel, multiplicándose en los hombres y mujeres que luchan en ciudades, montañas y campos de nuestro hermoso continente, para aferrarse a la lucha hasta vencer.Deseamos expresar nuestra solidaridad a los compañeros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia y entregarles desde estas tierras del sur, toda la fuerza, apoyo revolucionario y aprecio para continuar haciendo frente al capitalismo en un nuevo aniversario de sus fuerzas. Los saludamos con un abrazo fraterno, combativo y revolucionario.
Manuel Marulanda Vive,
En cada Combatiente Latinoamericano!!!
En Cada Lucha y en Cada Combate!!!
Organización Consciente y Lucha Radical!!!
Brigadas Liberación Popular
B.L.P.
Fuente: Cedema.org

Las FARC

Pawns in the Jungles of Colombia/Jackson Diehl
THE WASHINGTON POST, 02/06/08):
Though it may be losing the battle in Congress over free trade with Colombia, the Bush administration is close to recording a major success in Colombia itself. Thanks in part to billions of dollars in U.S. aid and training for the Colombian army, the FARC terrorist group — which has ravaged Colombia’s countryside for four decades — is close to collapse. Since March it has lost three of its top seven commanders, including legendary leader Manuel Marulanda. Laptops containing its most sensitive secrets have been seized by the Colombian government, and foot soldiers are deserting in droves.
Yet this achievement has come at painful costs — some of which are shamefully little known to Americans. That point was brought home to me recently by Luis Eladio Pérez, a spirited survivor of Colombia’s war against the FARC who has made the rescue of three of its American victims a personal cause.
American victims? Don’t be surprised if you have never heard of Marc Gonsalves, Thomas Howes and Keith Stansell; The Post has published only three substantial stories about them in the past five years. All three are U.S. citizens who were working for Pentagon contractor Northrop Grumman when their surveillance plane crashed in a remote Colombian jungle on Feb. 13, 2003. Since then, they have been hostages of the FARC, confined with chains and forced to endure a nightmarish life of isolation, disease and brutality.
The State Department and U.S. Southern Command routinely say that obtaining the men’s release is a top priority. In practice not much has been done over the years, largely because any action would be difficult or contrary to larger U.S. interests. The Americans are among the most prized of the more than 700 hostages held by the FARC; they are heavily guarded and nearly impossible to find in Colombia’s vast, triple-canopy jungle.
Even worse, from the perspective of the captives, their government and media rarely even speak about them. It’s not just The Post: Both President Bush and Secretary of State Condoleezza Rice have visited Colombia in the past year, but neither mentioned Gonsalves, Howes and Stansell in their prepared public statements.
Pérez, a former Colombian senator, could not help but feel the men’s distress. At the time Bush visited, Pérez was chained by the neck to Howe. Taken hostage himself in June 2001, Pérez lived with the Americans from late 2003 to late 2004, and then again from October 2006 until his release in February. The 55-year-old politician was freed in a deal orchestrated by Venezuelan President Hugo Chávez and appears to be in remarkably good health now. But he is anguished about those he left behind. “It hurts me to be here enjoying coffee and knowing that they are there in the jungle chained to each other,” Pérez told me. “I’m not happy to think of them rotting. I haven’t stopped one day trying to help them.”
Pérez came to Washington in part because the men gave him letters addressed to President Bush, House Speaker Nancy Pelosi, the presidential candidates and The Post, among others. FARC guards confiscated the letters, so Pérez is trying to deliver their messages himself. “They are asking the country to please not abandon them,” he said. “They are saying that they love their country, they love the flag, that they are rotting in the jungle and please do something for them.”
What could be done? Pérez wishes that Bush would consider the FARC’s demand that two of its members imprisoned in the United States — including one sentenced in January to 60 years for conspiring to hold the Americans hostage — be exchanged for the three men. He points out that Colombian President Álvaro Uribe has expressed a willingness to exchange FARC prisoners for hostages and that French President Nicolas Sarkozy has promised to accept FARC detainees temporarily in France if it will lead to the release of Ingrid Betancourt, a former Colombian presidential candidate who holds French citizenship.
Such suggestions get a cold reception in Washington, and for good reason. Among other things, the release of convicted FARC terrorists would undermine what has been a successful extradition program between Colombia and the United States and give a political boost to a crumbling movement. The implosion of the FARC has been a huge setback to Chávez, who was trying to rehabilitate it and use it as a vehicle to export his “Bolivarian revolution” to Colombia.
Therein may lie the Americans’ best hope. Pérez confirms that the FARC “is looking for a political solution” in conjunction with Chávez. He’s hoping its leaders can be convinced that such an end must begin with a unilateral release of the remaining hostages. “The FARC must make a decision,” Pérez said. If Betancourt or other hostages die, he added, “it will be the end of the FARC.” That would be a triumph for Colombia and for the Bush administration — but not much consolation for three American families.

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