El triángulo del espionaje: Moscú, La Habana y México.
Por Fred Alvarez Palafox
Hoy nos adentramos en una historia que parece extraída de los archivos más herméticos de la Guerra Fría, pero que respira y camina hoy por nuestras calles. Es la crónica viva del triángulo del espionaje entre Moscú, La Habana y México.
En este tablero de ajedrez geopolítico, nuestro país se ha convertido en una inadvertida puerta trasera. La tensión, aunque silenciosa, es palpable. El Departamento de Estado estadounidense ha vuelto a encender las alertas mediante un extenso informe —elocuentemente titulado Cuba: La capital del comunismo del siglo XXI—, donde detalla cómo altos mandos de la inteligencia rusa transitan por territorio mexicano escudados bajo impecables trajes diplomáticos. Su propósito es claro: observar, escuchar y recabar información crítica a un paso de su vecino del norte.
Pero esta historia no comenzó ayer. Si miramos hacia 2022, la memoria nos devuelve a aquel polémico intento de acuerdo espacial con el gobierno de Vladímir Putin para instalar el sistema Glonass en nuestro territorio. Un tema que levantó ámpulas por su innegable potencial de uso dual, tanto civil como militar.
Fue un escenario que analicé puntualmente en las páginas de La Silla Rota con la columna «¿Espionaje de Moscú a través del Glonass?», y cuyas implicaciones tuve el privilegio de desmenuzar en los micrófonos de Telefórmula junto al recordado Ricardo Rocha (materiales que anexo al final de este texto para quien desee ahondar en la memoria).
Hoy, las sospechas se confirman. La presidenta Sheinbaum reconoció ayer una realidad contundente: en México operan alrededor de 250 agentes extranjeros. Aunque advirtió que todos deben someterse a la Constitución y al filtro del Gabinete de Seguridad, el mensaje de fondo es innegable. Nuestro territorio es hoy un concurrido cruce de caminos para las agencias globales.
Los episodios de esta trama no han dejado de acumularse. Van desde la advertencia lanzada en 2022 por el general Glen VanHerck —entonces líder del Comando Norte de Estados Unidos—, quien señaló que la inteligencia militar rusa había instalado aquí su base más grande del mundo, hasta la revelación de la CIA en 2025 sobre más de dos docenas de operativos rusos formalmente acreditados. Ante esta presión, la respuesta de México ha caminado sobre el alambre de la cautela diplomática: comprometerse a revisar nuevas solicitudes, pero sin expulsar a quienes ya operan en el país.
En esta obra de sombras falta un actor crucial: Cuba. La Habana opera como el gran facilitador en esta guerra silenciosa. Ofrece su envidiable posición geográfica y toda la destreza de su aparato de inteligencia a cambio de un salvavidas ruso vital, traducido en energía, créditos y respaldo militar.
Lo que atestiguamos es el relato de un continente atravesado por el fuego cruzado del espionaje, donde las embajadas operan como trincheras en una batalla de información que nunca duerme. Sin duda, habrá muchísimas reacciones…
Para la historia inmediata!
https://www.youtube.com/watch?v=QgbiWaOgIxM
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