Y es que "no hay nada personal", diría Manzanero..
"Entre tú y yo... no hay nada personal."
Dicen que los grandes boleros nacen del despecho, pero este se ensaya todos los días en Palacio. Entre sonrisas que miden milímetros y abrazos que cumplen con el protocolo, la estrofa del maestro Armando Manzanero le queda pintada a esta postal. Pura química institucional; de esa donde el afecto es opcional y el libreto, estrictamente obligatorio.
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Quién asesoró a Rocha a regresar por sus fueros?
Resulta, por decir lo menos, sintomático que la postura oficial sobre un retorno tan álgido haya tenido que sortear primero los bemoles de un resfriado y la inercia de las redes sociales. Más de veinticuatro horas de silencio institucional no son un detalle menor; en el ajedrez del poder, cada minuto de indefinición deja un vacío que los hechos se apresuran a llenar por su cuenta.
Hablar de la "ambición desnuda del poder por el poder" es una definición conceptual fuerte. El señalamiento de que los cargos son pasajeros, pero la responsabilidad ante la patria es permanente, toca una fibra ética ineludible. (CSP evita mencionar pos su nombre a Rocha Moya—)
Sin embargo, el gran flanco débil no radica en el fondo, sino en la cronología. Reaccionar más de un día después —emulando la vía digital, al mismo ritmo que cualquier ciudadano y evadiendo a los medios— debilita la contundencia política. La distancia entre el suceso y la réplica abre la puerta a la especulación.
Sheinbaum afirmó que ella se enteró del regreso de Rubén al Gobierno de Sinaloa —acusado de narcotráfico por Estados Unidos— por su tuit, insistiendo en que ningún interés personal puede estar por encima de los intereses del pueblo. "Por su tuit, por su publicación", respondió escuetamente a su llegada a la inauguración del archivo del Registro Nacional Agrario, sobre la Avenida Juárez.
Mientras tanto, en el Congreso fue Ricardo Monreal quien dio la cara, en contraste con los posicionamientos sumamente tibios de Gobernación, de Morena y de los gobernadores. La Presidenta debe empezar a gobernar por completo y hacer a un lado la sombra de Palenque; trasciende, a decir del periodista Salvador García Soto en El Universal, que habría sido Rocío Nahle quien sirvió de puente entre Chiapas y Culiacán.
Ojalá que la Presidenta se imponga. De hacerlo, tendrá todo nuestro apoyo. Es muy sencillo: solo aplicar la ley, nada más ni nada menos.
A todo esto... ¿Quién asesoró a Rocha a regresar por sus fueros?
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Claudia Sheinbaum Pardo
@Claudiashein
Ningún interés personal puede estar jamás por encima de los intereses del pueblo y de la Nación. Y mucho menos cuando aquello que se pretende colocar por encima de México no es el bienestar de su gente, sino la ambición desnuda del poder por el poder.
Porque el poder sin principios se vuelve arrogancia; el poder sin límites, abuso; y el poder que olvida al pueblo, termina enfrentándose a la historia.
México merece servidores públicos que entiendan que los cargos son pasajeros, pero la responsabilidad ante la Nación es eterna. El Pueblo no está para alimentar ambiciones personales: está para exigir que se defienda su dignidad, su futuro y su esperanza.
Por encima de cualquier nombre, de cualquier grupo y de cualquier interés particular, está el pueblo y la Nación.
10:39 a. m. · 22 ago. 2026
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Las columnas políticas hoy, sábado 22 de agosto de 2026
ELUNIVERSAL.COM.MX
¿Sabía Palenque del “extraño retorno” de Rocha?
Bajo Reserva/
En la telenovela del extraño retorno de Rubén Rocha Moya a la gubernatura de Sinaloa pese a llevar sobre sus hombros la pesada carga de una acusación judicial de Estados Unidos como cómplice del Cártel de Sinaloa, la pregunta que está en el aire es si hubo aviso, consulta o incluso planeación conjunta con el habitante de la famosa finca en Palenque, el expresidente Andrés Manuel López Obrador. Con el paso de las horas, va quedando claro que no hubo ni un “agua va” para el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum ni para Morena. ¿Será que el tabasqueño, en su enojo por los avisos del gobierno de Donald Trump, incluido el retiro de visa a su hijo Andy López Beltrán, decidió ir a la guerra aun en contra de la Presidenta a la que tanto prometió defender?
El desesperado Rocha sorprendió a Gobierno y Morena
¿Qué calambres estaría sintiendo el ahora retornado gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, que decidió irse por la libre y sorprender al gobierno federal y a su partido, Morena? Nos aseguran que ni en el gobierno ni en el partido guinda se explican qué motivó a don Rubén a volver al cargo sin siquiera avisar, ya no digamos consultar, a su movimiento político. Los comunicados de deslinde, nos hacen ver, muestran un claro malestar con el gobernador, quien ahora no solo tiene a las autoridades estadounidenses respirándole en la nuca, sino que el gobierno y su partido podrían dejarlo solo con sus decisiones. Bien dicen que las personas desesperadas, hacen cosas desesperadas.
“Se quedaron cortos los lineamientos”
La consulta pública sobre los lineamientos impulsados por el gobierno sobre derechos de las audiencias cerró con un registro de apenas 8 mil 500 participantes. El dato llama la atención si se considera que el tema involucra a millones de radioescuchas y televidentes en el país. La secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, reconoció ayer que los lineamientos “se quedaron cortos” y llamó a mantener abierto el debate y esperar los resultados de la consulta antes de dar por concluido el tema. Ahora el gobierno tendrá que decidir si la consulta fue suficiente para medir la opinión de las audiencias o si, como sugirió la propia secretaria, todavía falta escuchar más voces.
¿Dará el PAN otra oportunidad al amor con el PRI?
Nos cuentan que una solución posible dentro del PAN para el diferendo entre quienes exigen sostener la alianza con el PRI en 2027 y quienes sostienen que es tóxico mantenerla, sería dejar a los comités estatales y municipales la decisión final. Nos comentan que desde el Comité Ejecutivo Nacional del blanquiazul, que encabeza Jorge Romero, la decisión de no ir en alianza con el tricolor a la Cámara de Diputados no solo se sustenta en los números, sino en un mensaje ideológico importante para toda la militancia: Acción Nacional quiere regresar al origen y defender su base sin volver a pactos políticos por miedo a los números. ¿Será que lo consiguen o darán su brazo a torcer para caminar de la mano del PRI?
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Los duros contra Sheinbaum y Rocha en rebeldía/Salvador Garcia Soto
El Universal, agosto 22, 2026
El regreso de Rubén Rocha Moya a la gubernatura, con el apoyo de Andrés Manuel López Obrador y sin consultar a la presidenta Sheinbaum, provocó una implosión dentro del movimiento morenista. La rebeldía del ala más dura y radical de Morena, alineada en torno al expresidente, decidió ignorar a la doctora y orquestó la reinstalación del gobernador de Sinaloa, provocando en los hechos una fractura interna que hoy divide al movimiento obradorista entre los que están operando y obedeciendo a López Obrador y los que respaldan a Sheinbaum.
El rompimiento se da justo después de la cancelación de la visa de Andy López Beltrán, por parte del gobierno estadounidense, y de la presencia de Omar García Harfuch en la Cumbre de la DEA en Argentina, donde el hombre fuerte del gabinete presidencial fue elogiado y exaltado como un héroe y como “socio de confianza y buen amigo de Estados Unidos” por el director de la DEA, Terry Cole. El enojo que provocó en el expresidente López Obrador el acercamiento de García Harfuch y de la Presidenta que autorizó ese viaje con la agencia antidrogas estadounidense, sería la causa de la rebelión de los obradoristas más duros que hoy enfrenta la doctora.
Fuentes de Palacio Nacional confirmaron a esta columna que, tras enterarse del regreso de Rubén Rocha Moya al gobierno de Sinaloa, la Presidenta intentó comunicarse con él en varias ocasiones, pero el reinstalado gobernador no le tomó la llamada. Y es que a la doctora la sorprendió la noticia del retorno de Rocha, tres horas y media después de que ella anunciara en sus redes sociales que ayer no estaría en su conferencia matutina por encontrarse enferma de gripa y tos, y porque los médicos le recomendaron descanso.
La ausencia momentánea de Sheinbaum y su aviso de enfermedad, habría sido aprovechado por el expresidente para operar la reinstalación del gobernador de Sinaloa, acusado de vínculos con el narcotráfico por parte del gobierno estadounidense, y sobre el que pesa una orden de detención con fines de extradición del gobierno de Donald Trump. La instrucción a Rocha Moya para que le mandara al Congreso de su estado la carta de terminación de su licencia y su intención de reincorporarse como gobernador, le fue comunicada por la gobernadora Rocío Nahle, que según las fuentes consultadas, está sirviendo como “enlace” del expresidente López Obrador.
Nahle lleva tiempo reuniéndose de manera subrepticia con López Obrador y funge como “enlace” para transmitir instrucciones del expresidente a los grupos de Morena que se alinean con él. Las fuentes consultadas hablan de varios encuentros entre la gobernadora de Veracruz y el exmandatario, y mencionan que hay un registro de las llamadas entre ella y Rocha Moya antes de que éste último se presentara a retomar su cargo en el Palacio de Gobierno de Culiacán.
Y en esta división que está surgiendo en la 4T, del lado de la Presidenta se ubicó ayer la dirigencia nacional de Morena que encabeza Ariadna Montiel y en la que juega un papel importante Citlali Hernández. El “deslinde” del CEN morenista de Rocha Moya y de su reinstalación en el poder, calificado en el comunicado del partido oficial como una “decisión personal” del mandatario sinaloense, deja ver claramente que Montiel y Citlali respaldan a la doctora Sheinbaum y rechazan la rebeldía en la que entró Rocha y otros grupos duros de Morena que se colocaron del lado de AMLO.
Porque antes de que la dirigencia de Morena saliera a deslindarse del regreso de Rocha, la Secretaría de Gobernación, que encabeza Rosa Icela Rodríguez, también hizo un deslinde de esa acción y la calificó igual como una “decisión personal”, evidenciando que el gobierno de la República no tuvo nada que ver con el tema ni fue consultado al respecto.
Es decir, que en estos momentos la fractura en el movimiento obradorista ya está más que expuesta, y tiene que ver con que a López Obrador no le gustó que la Presidenta se acercara a la DEA e hiciera acuerdos con Estados Unidos a través de Omar García Harfuch, justo cuando a su hijo le quitaban la visa y lo colocaban en la lista de posibles investigados del gobierno de Trump. Lo que sigue es ver qué tan profunda se vuelve esa fractura y cómo se decantan los grupos, personajes y liderazgos de Morena y de la 4T, y quienes deciden apoyar a la presidenta Sheinbaum o quienes se ponen bajo las órdenes del expresidente.
En los hechos estamos acudiendo al rompimiento del Maximato político que mantenía López Obrador sujetando y condicionando las decisiones de la presidenta Claudia Sheinbaum, quien al mismo tiempo ha enfrentado presiones cada vez más fuertes del gobierno de Trump. El dilema de la doctora en este momento, y como lo ha sido prácticamente en los casi dos años de su gobierno, es hacia dónde se mueve su gobierno: hacia Washington que le ofrece respaldo total a su administración si coopera con ellos y no interfiere en las investigaciones y extradiciones de personajes cercanos a Andrés Manuel, o hacia Palenque en donde le exigen obediencia y protección incondicional y que no pacte ni negocie con Trump y sus halcones.
Por lo pronto, a reserva de ver qué tanto se ahonda el rompimiento de la 4T y quién tiene realmente el control del movimiento y del gobierno federal, la reinstalación de Rocha Moya en el Palacio de Gobierno de Culiacán, suena mucho a la versión mexicana de aquel famoso “Vengan por mí que aquí los espero en el Palacio de Miraflores”. ¿Será que el engallado y rebelde Rocha termina como Maduro cuando los gringos fueron por él, abatido, secuestrado y en una cárcel estadounidense?
Se lanzaron los dados. La Serpiente Doble acecha.
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“Es un honor estar con Obrador, no con Beltrán”/Juan Pablo Becerra-Acosta M.
El Universal, | 22-08-26 |
El personaje no recula ni enmienda. Me refiero a Andrés Manuel “Andy” López Beltrán, el joven y muy controvertido político morenista que es hijo del expresidente Andrés Manuel López Obrador. López Beltrán no acaba de entender que, en política, cuando alguien anda tentando al destino, provoca que lo privado se vuelva público porque se convierte en algo de interés para la sociedad, y, por lo tanto, resulta periodísticamente atractivo. Él es carne para los leones cada vez que, torpemente, hace algo indebido, como su grosero berrinche en forma de insolente carta a Trump para protestar porque Estados Unidos le canceló su visa. En este país la oposición no está ya en los partidos (éstos se han vuelto testimoniales) sino en los medios de comunicación y en las redes sociales que pueden ser insaciables… y el chaval nomás no se entera. En el momento en que López Beltrán empezó a exhibirse gozando y ostentando (perdón por el eco) una vida que se contraponía con los principios de austeridad y recato no sólo de su padre sino del movimiento político y social del que forma parte, provocó que fuera auscultado hasta en sus calcetines, y más cuando sus presuntas amistades presumen no sólo tráficos de influencia sino la probable comisión de delitos. Para citar a un clásico, necesita serenarse, tomarte un tecito, tener corazón caliente, pero cabeza fría. Y no, no puede. No se le da. Se enfurece y su iracundia está mal conducida. Se hace la víctima y su guion es malísimo.
Su padre, Mr. Teflón, se podía permitir toda clase de excesos, insolencias y arrebatos porque su esencia como animal político era enorme y se la había ganado durante décadas de activismo y apoyo popular, pero él, López Beltrán, hasta ahora, sólo ha coleccionado fracasos electorales y escándalos mediáticos.
¿Por qué? Porque él no es AMLO y eso no lo entiende. De verdad, no entiende que no entiende, pero, sobre todo, no asimila que no asimila. Está en negación. Se mira en el espejo y encuentra a su padre tatuado en su cara, pero no sólo ahí: en su voz, en su risa, en sus frases, en sus cartas. Y no, date cuenta, amigo. La gente cantaba, gritaba, rezaba “Es-un-honor, estar-con-Obrador” porque eso jalaba, se pegaba, se tatuaba, rimaba por la procedencia indómita y guerrera, por el origen de lucha incansable siempre cerca de los modestos, de los humillados y ofendidos, de los fantasmas y olvidados, nunca de los machuchones. Su padre no andaba en los hotelazos, en las boutiques, en las gastronomías fifís, mucho menos buscando hacer negocios con cuates. No lo comprende López Beltran y todavía se queja: “No me quieren, no me respetan”, como si el liderazgo llegara a través de un notario. Nadie ha gritado ni cantará jamás “Es-un-honor, estar-con-Beltrán”. ¿Qué es eso? No, no suena. No vende. No es marca política promisoria ni ahora ni nunca, y no sólo por la atonía arrítmica sino porque no se lo merece. Y no lo digo yo, lo dicen muchas mujeres y hombres morenistas de cepa que mueren con AMLO y Claudia Sheinbaum pero que son muy críticos el hijo del ex y “sus desplantes que estorban, que ensucian, que no ayudan a nada en nada”. Parece que necesitaba un desafuero mediático para lanzarse a una campaña en calidad de víctima y mis amigas y amigos morenistas nomás niegan con la cabeza mientras preguntan una y otra vez: “¿A quién chingaos se le ocurrió semejante insensatez?”.
Con fingido acento tabasqueño imagine usted esto como intento de coro en una marcha y mitin apoteósico: “Amigas y amigos, Rubio y Landau me quitaron la visa. Soy un perseguido como mi papá”. Esteee… Silencio con fondo de grillos. No, mano, me quitaron la visa los pinches gringos comandados por su energúmeno Trump no es equivalente a Fox y sus canallas me persiguen y desafueran y me quieren meter a la cárcel para que yo no llegue a la Presidencia”. Un millón de personas no va a marchar porque el chaval no tiene visa. No sé quién sea su consejero o consejera, su asesor de imagen, a qué despacho contrató, pero vaya fiasco en su intento por erigirse en el nuevo Jean Valjean de la política mexicana para nutrir sus ínfulas de precandidato presidencial monárquico en 2030 (o 2036, da igual).
Le pesa mucho su padre y no se entera. Andrés Manuel, el llamado “Andy”, si persiste en ser Andrés Manuel II, acabará muy mal. No será el delfín, y por eso, para su desgracia, fracasará en todo, lo cual, paradójicamente, está siendo muy liberador para la 4T, que, en el fondo, y más allá de respaldos públicos, lo está dejando ahogarse sólo. Y hace bien.
AL FONDO
Ahora déjeme le cuento una historia personal que nunca he narrado en una columna y que quizá ayude a entender lo que pesa (o no) tener un padre muy destacado. Noviembre de 1988 (hace como 38 vidas, pues). Carlos Salinas de Gortari recién asumió el poder luego de una elección dudosa, fraudulenta. Yo acabo de regresar a México después de casi dos años de vida en París, donde había hecho una corresponsalía de Europa Occidental. Mi tiempo en Ciudad de México oscilaba entre el reporteo de día y el trabajo de edición de notas ajenas en las noches, salvo cuando tenía que teclear un texto mío. Es la tarde-noche de un día cualquiera. Me llama a su oficina El Director. Así le decíamos: El Director, con mayúsculas. “Juan Pablo… te llama Don Manuel”, fue a buscarme hasta la Redacción nuestra querida Doña Angustias, como las reporteras y reporteros le decíamos a Angélica, su asistente, cuando ella suponía lo peor y empalidecía casi hasta la transparencia y sus pupilas se dilataban desmesuradamente. Manuel estaba, como siempre en las noches, casi en penumbra, con una pequeña lámpara flexible iluminando parte de su escritorio, el espacio exacto donde corregía cuartillas de papel Revolución, el artículo de algún colaborador que se sentía El Escritor, La Última Coca-Cola del Viejo Oeste, supe minutos después.
-Dime. -Siéntate por favor -dijo sin voltear a verme. Silencio. Cuando concluyó su trabajo levantó la cabeza, me miró, clavó su penetrante mirada de ojos azules en mí, sonrío pícaramente (ahí viene la travesura, me dije en silencio, espero que no contra mí). Se puso de pie, abrió la pequeña puerta corrediza que comunicaba su oficina con la Mesa de Redacción, entregó el texto al gran Jefe de Mesa, Don Carlos Narváez, regresó a su despacho y cerró la puerta.
-Este articulista que acabo de corregir es como aquel Mamín, que se sentía muy Mamín, y… ¡trompetillas!
Nos carcajeamos a costillas de ambos personajes.
- ¿Bebemos algo en Sacramento y cenamos? -propuso.
Horas después fuimos a su casa en la colonia Del Valle, que antes había sido de mis abuelos paternos, y al primer brindis con güisqui (“porque nunca se extingan los Mamines”, otra vez nos carcajeamos), me dijo:
- De lo que hablamos el fin de semana en Malinalco (ahí teníamos una pequeña casa con un buen terreno campirano antes de que el pueblo fuera invadido por foráneos), ¿quién va a ser tu subdirector?
- Néstor -respondí sin vacilar. Me escrutó, caminó a lo largo de la sala, tal como solía hacer mientras pensaba o hablaba, desanduvo sus pasos para coger su trago que descansaba sobre el lindísimo bar con rueditas y puertas de madera brillante, barnizada. Sorbió.
-Néstor Martínez -caminó asintiendo.
-Sí -reafirmé sin explicar nada desde mi sillón.
-Escribe bien. Redacta de forma casi impecable. Es muy buen tipo, me han dicho. -Sí, pero no se lo digas mucho, no se lo vaya a creer y no se nos vuelva otro Mamín, y además siendo futbolista con zurda diestra y con novia argentina, imagínate, peor… -volvimos a reír.
Otro sorbo, se acomodó la larga barba blanca, también los bigotes curveados, me miró complacido. - ¡Vaya! ¿Qué caray! Su tío (Gonzalo Martínez Maestre) es mi Subdirector en la Mesa y ahora el sobrino va a ser tu subdirector. ¡Muy bien!
-Sí, pero Néstor es mejor porque es de izquierda y tu subdirector es reaccionario -lo espolee.
-Insolente -se rio.
Manuel Becerra Acosta (así se firmaba él) ya quería dedicarse a escribir. Era muy joven, tenía 58 años, y deseaba consagrarse a sus tentaciones literarias en poco tiempo, un año más tarde, máximo en dos años, decía, y se trazaba una meta irrenunciable: cuando cumpliera 60. Hasta ese día ya había publicado cuatro libros: Dos poderes, estupenda crónica-ensayo sobre el golpe a Excelsior, Las primeras aventuras, novelita medio biográfica, Triple Función, de relatos sabrosos, y Sucesión en familia, una pieza magistral donde ridiculizaba al PRI a través de un personaje ominoso en el que seguramente se vio reflejado Carlos Salinas de Gortari.
Néstor y yo teníamos la misma edad, 25 años, pero habíamos empezado pronto en el oficio (a los 19 años en mi caso), y yo ya había hecho trabajo de editor en aquella extraordinaria Mesa de Redacción plagada de diestros artesanos de la pluma donde aprendías no sólo a corregir sino a editar, a formar páginas, y, sobre todo, el arte de cabecear.
Manuel me heredaba el compromiso de modernizar el unomásuno, aquel diario que fue un parteaguas del periodismo nacional entre 1977 y 1989, luego del golpe a Excelsior de Luis Echeverría contra Julio Scherer (Director) y mi padre (Subdirector). Pero en México la vida ligada a la política siempre tiene otros planes, así que unos meses después, en enero-febrero de 1989, por órdenes del entonces presidente Carlos Salinas de Gortari, que detestaba a mi padre, nos arrebataron el periódico y nos exiliamos, primero mi Manuel, luego yo hasta 1991.
Sucesión frustrada, pero heredar era muy válido, se trataba de una empresa, Editorial Uno S.A. de C.V., en la cual mi padre tenía la mayoría de acciones y hasta en su testamento asentaba que el mayor porcentaje del paquete accionario para controlar la sucesión era para mí, lo cual era un honor, pero representaba un descomunal reto. Mi abuelo había sido un gigante del periodismo, de la vieja guardia, cofundador del Excelsior y director del periódico a partir de 1965 y hasta su muerte en 1968. Mi padre era el mejor periodista mexicano de la segunda mitad del siglo veinte y un director incomparable, con un olfato periodístico irrepetible, así que la forma de abordar mi propio destino era muy sencilla: tuve el privilegio de tener a Manuel no sólo como padre y amigo sino como maestro personal durante los primeros seis años de mi vida periodística, lo gocé a tope, pero yo debía emprender un camino propio, nunca tratar de ser él, ni siquiera osar pensar en ello, sino, en todo caso, honrar su legado y el de mi abuelo. Nada más, nada menos.
En el unomásuno ya teníamos preparado un nuevo y extraordinario inversionista que representaba también el vínculo con quien pocos años después se convirtió en uno de los hombres más ricos de este país. Íbamos a adquirir una rotativa a color, a contratar más reporteras y reporteros y fotoperiodistas jóvenes para hacer una nueva con una nueva generación de periodistas después de los extraordinarios elementos que habían estado ahí desde el inicio, pero, sobre todo, la idea era desprendernos lo más posible del gobierno federal, de cualquier gobierno, y de sus amenazas de siempre a través del papel requisado, de la publicidad negada, de los ataques fiscales. La confianza de la iniciativa privada y los lectores era la visión para hacer sostenible el diario en el siglo veinte, a punta de reportajes de investigación sin concesiones, pero sin el amarillismo que otros tenían en sus procesos.
El secreto cuando uno tiene un padre descomunal es no imitarlo sino agradecer sus enseñanzas, enorgullecerse de lo que fue y aportó, y construir en libertad un sendero propio. Ante la desolación por el despojo del unomásuno la vida seguía, tenía que seguir, y fundé una revista con otros colegas (Macrópolis) y luego como reportero, en un segundo aire, me especialicé en crónicas, entrevistas, reportajes de las zonas miserables del país, después en la política, y finalmente en las zonas del riesgo del crimen organizado sobre todo desde el 2006 y hasta la pandemia, todo distinto a lo que habían hecho mi abuelo y mi padre. Más adelante, tuve subdirecciones y direcciones de otros medios.
Y tantán. Ya está. Buena, mala, regular, la obra propia compete al juicio de los lectores y televidentes, pero lo relevante es jamás cargar el peso de querer ser tu papá. Ahí están las historias impresas o en video, pero jamás pretendí ser otro Manuel. Y en cambio el joven llamado Andy sí quiere ser otro Andrés Manuel. No lo será, y por eso, para su desgracia, fracasará porque un movimiento social no es una empresa privada, es complicadísimo heredar en una democracia, en la política.
O quizá López Beltrán ande confundido y no sepa que la 4T y México no son monarquías políticas.
jp.becerra.acosta.m@gmail.com
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Fuerza legal necesaria
LINOTIPIA / Peniley Ramírez
REFORMA, 22 agosto 2026
En los últimos años, más de una vez me he encontrado con una situación similar. Una autoridad inventa un término digno del realismo mágico para intentar desmentir una noticia. Hace unas semanas, cuando revelé que el INAH duplicó miles de facturas de nómina, respondió que no eran facturas dobles sino una "coexistencia temporal" de facturas. Esta semana, la Fiscalía General de la República publicó un comunicado que, en los hechos, confirma: cuenta con indicios que vinculan a Andy López Beltrán con el huachicol, pero no los investigó.
En mi Linotipia anterior revelé que existen testimonios y documentos que mencionan a Andy en la investigación federal sobre el huachicol. Unas horas después, la FGR dijo que "el Ministerio Público de la Federación no cuenta con ningún dato de prueba con la fuerza legal necesaria para iniciar una indagatoria". La Fiscalía no negó los indicios, sino "la fuerza legal necesaria". Esta semana tuve acceso a otras partes del expediente. Confirmé que la FGR tiene razón. No tienen pruebas sólidas porque decidieron no investigar a Andy. Es un patrón similar al caso Rocha, sobre el cual -como publiqué en este espacio- la FGR tenía indicios desde antes de la acusación en NY, pero oficialmente no han hallado nada.
En febrero de 2025, la compañía Torm Shipping Phil otorgó a su capitán, Danny Florita, un reconocimiento por diez años de servicio. Un mes más tarde, Florita estaba en el puerto de Guaymas, al mando del buque cisterna Torm Agnes, que navega con bandera danesa y pertenece a la compañía global Torm. Al llegar a Guaymas, Florita declaró que el buque transportaba "fluidos y lubricantes". En realidad, cargaba unas nueve mil toneladas de diésel. La Marina alertó a las autoridades portuarias sobre el contrabando. Aun así, la capitanía del puerto autorizó que el buque atracara en el muelle cinco y descargara unas cuatro mil toneladas. A las seis de la tarde del 24 de marzo, el capitán del puerto de Guaymas autorizó la salida del barco con destino a Vancouver.
Esta operación fue una de varias similares que ocurrieron en Guaymas, Ensenada, Altamira y Tampico. La FGR inició una investigación y varias personas perdieron su empleo. Sin embargo, Ernesto Bañares, el vicealmirante que firmó la autorización para que el barco zarpara, fue nombrado director del puerto de Guaymas. Un documento interno de la Marina explica que, según la ley naval, debían retener el barco e investigarlo. Por eso, que Bañares dirija el puerto compromete la investigación. A raíz de esta irregularidad, la Marina solicitó a la FGR que investigara el caso.
En febrero de 2026, un testigo dijo a la FGR que, en el caso del buque Torm en Guaymas, hubo intervención de Andy, como también publicó mi colega Arturo Ángel. El testigo explica cómo la red corrupta se organizó días antes de la llegada del buque. Alistaron muestras falsas de sustancias en caso de que el barco recibiera el "botón rojo" para una revisión aduanal. Cuando se descargaba a toda velocidad el combustible, el testigo dijo que la situación "se había salido de control" y que temía que la fiscalía de Sonora investigara. Allí lo tranquilizaron. Le dijeron que "ya le iban a hablar al secretario de Marina para decirle que era un tema de Andy".
Unos meses antes, en otra parte de esta investigación sobre huachicol fiscal, se había mencionado a Andy. En mayo y junio de 2025, el exdirector de la aduana de Tampico declaró ante la FGR. Allí explicó cómo participó en una red que repartió más de 40 millones de pesos en sobornos a oficiales y mandos navales, entre septiembre de 2023 y mayo de 2025, para facilitar descargas irregulares de al menos 14 buques en dos recintos fiscales de Tampico y Altamira. Los sobornos se pagaron en cajas, en sobres y en lugares discretos. Este testigo dijo que cuando aumentó la vigilancia a los buques, le informaron que se trataba de problemas políticos entre el secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, y "el hijo del presidente", como publicó primero Reforma.
A pesar de estos y otros indicios, la FGR no buscó otras declaraciones o pruebas para profundizar en las pistas sobre Andy. "La Fiscalía no puede llegar a la conclusión de que las pruebas contra Andy son insuficientes sin haber investigado", me dijo Epigmenio Mendieta, quien ha tenido acceso al expediente como abogado de Manuel y Fernando Farías, el oficial que acaba de llegar a México desde Argentina acusado en este caso. Falta ver si, a partir de ahora, la FGR tendrá voluntad política para investigar o no la "fuerza" de los indicios que apuntan a Andy.
@peniley_ramirez
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IA, ¿optimista o apocalíptico?/Jorge Ramos Ávalos
REFORMA, 22 agosto 2026;
La verdad es que nadie sabe qué va a pasar.
Estoy escribiendo esto desde la ignorancia, la curiosidad y el temor. Estoy, al igual que tú, bombardeado con el tema de la inteligencia artificial (IA). Y desde donde estamos parados es prácticamente imposible saber si nos va a beneficiar a largo plazo o nos va a destruir. Lo único cierto es que ya está cambiando nuestras vidas y que no existe nadie que le esté poniendo un límite.
En un corto vuelo dentro de Estados Unidos me puse a ver un documental -The AI Doc: Or How I Became an Apocaloptimist- que me ayudó a ponerle un título a esta columna y que plantea el dilema de la IA: nos mata o nos vuelve superhumanos. El narrador del documental estaba a punto de ser padre y se la pasó preguntándoles a los expertos en IA si este era un buen momento para tener niños. Las respuestas te dejan frío.
Por primera vez en la historia de la humanidad, estamos viviendo con máquinas y sistemas que son más inteligentes, rápidos y efectivos que nosotros. Yo nací en una época en que las personas superábamos a las máquinas y les ganábamos en ajedrez. Los bebés de hoy ya no. Ningún ser humano puede escribir un ensayo, hacer un cálculo matemático, realizar una investigación histórica, avanzar un estudio médico o analizar una auditoría de manera más rápida y efectiva que cualquiera de las aplicaciones que existen de IA.
Gracias a la inteligencia artificial podemos vivir más tiempo y más saludablemente. Hay trabajos arduos y aburridos que tomaban meses y que ahora se resuelven en segundos. Ya no es necesario tener paciencia; vivimos la era de lo inmediato. Todos los libros y todas las películas y todos los mapas y todas las recomendaciones de viajes y hasta los temas más secretos y esotéricos han sido archivados, resumidos y puestos a nuestro alcance apretando un par de botones del celular. IA es el lector más voraz que jamás haya existido. Aunque deje un ejército de desempleados.
En mi campo -el periodismo- la inteligencia artificial ayuda a separar los datos de las mentiras, llevándonos a las fuentes originales, y puede dar un primer e inmediato bosquejo de los temas más complicados. Puede, también, sugerir las palabras más buscadas y multiplicar las vistas en las redes sociales. Pero jamás reemplazará la ética y la práctica del periodismo independiente y cuestionador.
El pavor es que estas máquinas vayan a destruir a la humanidad. En un momento dado estos sistemas cibernéticos podrían aprender de sí mismos, sin necesidad de ser alimentados por seres humanos. Y si su codificación tiene como objetivo sobrevivir antes que cualquier otro ser, entonces estaríamos en problemas.
Tengo grabada en mi mente una escena de la película 2001: Odisea del Espacio en la que la computadora de la nave, llamada HAL, se rehúsa a seguir las instrucciones de un astronauta y pone en riesgo la vida de otro que está flotando en el espacio. El terror actual es que la IA se convierta en un HAL planetario y armado hasta los tornillos.
El futuro de las guerras ya lo estamos viendo en Ucrania y en Irán. Los drones están reemplazando a los lanzacohetes y muy pronto los robots estarán en los frentes de batalla. La preocupación es que esos drones y robots pudieran ser programados por gobiernos o grupos con intenciones de dominación.
Sé que suena a ciencia ficción pero la IA ha expandido las fronteras de nuestra imaginación. No me queda claro quién le está poniendo un límite a la IA. El puñado de corporaciones estadounidenses que maneja las principales aplicaciones de IA, al igual que el gobierno chino, no ha dado ninguna indicación de que sus experimentos con inteligencia artificial estén sometidos a un protocolo regulador. Solo vemos cómo la tecnología avanza y no hay tope.
Quiero creer -y es casi una cuestión de fe- que los seres humanos no vamos a crear algo que nos vaya a destruir. Pero si lo que hemos hecho con el medio ambiente es una indicación -este parece ser el verano más caliente de la historia moderna- entonces sabemos que muchas veces hemos tomado el rumbo equivocado.
Ya sea que estés en el grupo de los optimistas o de los apocalípticos, nada cambia; nuestro futuro estará marcado por la inteligencia artificial. No hay vuelta atrás, ni instrucciones a seguir.
@jorgeramosnews
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Querido Sr. Trump/Jorge Volpi
REFORMA, 22 agosto 2026
En el momento en que el gobierno de Donald Trump decidió retirarle la visa al hijo de un expresidente -y no de cualquiera: de uno con quien, a decir de las dos partes, mantuvo una relación particularmente estrecha- le asestó a México, y en particular a sus dos últimos gobiernos, una bofetada política. No hay otra lectura posible: aunque Andrés Manuel López Beltrán hoy no desempeñe ningún cargo público, su apellido -y su ambición política- lo convierten en parte de una contienda pública. En el marco de las ríspidas relaciones entre los dos países, justo mientras se negocian tanto el futuro del T-MEC como la cooperación bilateral en materia de seguridad, Estados Unidos optó por este golpe sobre la mesa, sin que aún sepamos si se trata de una amenaza general -nadie está a salvo de las represalias- o del preludio de una acción personalizada de mayor alcance.
Como hemos constatado a lo largo de estos años, Trump no descartará ninguna estrategia de presión, no ya contra sus enemigos, sino contra sus aliados, con un doble objetivo: obtener ventajas económicas y geopolíticas inequívocas e impulsar su alicaída popularidad en vísperas de las elecciones legislativas de noviembre. Tras la negativa de Claudia Sheinbaum a entregar a Rubén Rocha Moya y sus supuestos cómplices, y de negarse a permitir operaciones secretas en nuestro territorio, el efecto de sancionar al mayor emblema de la continuidad del lopezobradorismo -sin necesidad de dar explicaciones, solo levantando la polvareda de rumores sobre los motivos- ha sido abrumador. Estados Unidos sabe que pocas cosas enfadan más a las élites mexicanas que la posibilidad de no entrar en su territorio -donde sus miembros acumulan negocios, propiedades e inversiones-, de modo que el temor de correr la misma suerte de López Beltrán no tardará en expandirse en las filas de Morena y los empresarios que la secundan.
Exhibir la perversidad de la estrategia -poner en entredicho no solo a un individuo, sino al sistema entero que lo cobija, sin aportar ninguna prueba-, no impide dar cuenta de la grotesca respuesta del afectado y del callejón sin salida al que ha conducido a la Presidenta. Tanto quienes lo adoran como quienes lo detestan no dudan en reconocer el olfato político de AMLO: la carta publicada por su hijo demuestra que dista mucho de haberlo heredado. En un sentido, se trata de una mala copia de los comunicados de tinte confesional de su padre y, en otro, de su reverso: sin que su autor jamás sepa muy bien si en verdad se la dirige a Trump o a los mexicanos, solo evidencia su cortedad de miras, su megalomanía y su desesperado intento de convertirse en lo que no es: una víctima que merece solidaridad frente a un abuso de poder.
En un alarde de rabia egocéntrica, López Beltrán le escribe directo a Trump para decirle que la medida tomada contra él es de estilo "hitleriano": solo que, a diferencia de miles de mexicanos que han sido perseguidos, encarcelados o expulsados por el ICE, que en efecto tanto se parece a la Gestapo -y de los que él en su carta jamás se acuerda-, López Beltrán simplemente ya no puede entrar a Estados Unidos. Luego, en párrafos que resultan más patéticos que ridículos, le endilga una reprimenda al presidente de Estados Unidos, previniéndolo sobre sus colaboradores -"jefes de pandillas" responsables de esta "perversa canallada"-, y exigiéndole su cese, al tiempo que replica la tesis de su padre de que el Trump bueno, con el que aquel tan bien se llevaba, ahora está siendo engañado por estos "halcones".
Casi para concluir, se contradice sin tregua, primero al afirmar que no le interesa viajar en esta época a unos Estados Unidos decadentes, solo para exigirle -sí, al presidente de Estados Unidos- que le dé una respuesta justo a él y, de paso, que despida a Marco Rubio y Christopher Landau: otra vez, no por la crisis de derechos humanos que han provocado con su racismo y su xenofobia -al lado de Stephen Miller-, sino por el acto autoritario cometido, sí, por supuesto, contra él. Aunque López Beltrán insista en presentarse como un héroe en la defensa de la soberanía nacional, su carta lo retrata como el peor tipo de político posible, en esta medida tan parecido a Trump: aquel cuya única prioridad es su bienestar personal.
@jvolpi
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Oligarquía vs. democracia/Ana Laura Magaloni Kerpel
REFORMA, 22 agosto 2026;
El martes pasado comenzó un juicio que será determinante para el futuro del mundo. Una coalición de 29 fiscales generales estatales, encabezada por California, Colorado, Kentucky y Nueva Jersey, acusó a Meta, dueña de Facebook e Instagram, de haber diseñado deliberadamente sus plataformas para generar adicción en niños y adolescentes. También la acusan de haber ocultado lo que sabía sobre ese daño. Yvonne Gonzalez Rogers, jueza federal en California, lleva el juicio; un jurado emitirá un veredicto consultivo, pero será ella quien determine la responsabilidad de Meta. Los estados solicitan alrededor de 200 mil millones de dólares en daños, además de cambios estructurales en las plataformas de Facebook e Instagram: eliminar el scroll infinito, restringir el autoplay, prohibir los "me gusta" para menores, entre otros.
Meta ya perdió dos litigios similares este año: en marzo, un jurado de Los Ángeles la declaró responsable, junto con Google, de la depresión y ansiedad de una joven adicta a redes sociales desde niña; y en Nuevo México un juez le ordenó pagar 567 millones de dólares por no proteger a menores de explotación sexual. Sin embargo, este nuevo juicio tiene un mayor impacto pues fue interpuesto por 29 fiscalías, involucra una suma estratosférica de daños y va al corazón del problema: el diseño adictivo de las plataformas.
¿Cómo nos vamos a proteger los seres humanos frente a los excesos de las máquinas? En otras palabras, ¿cuáles deben ser los límites del cambio tecnológico? Estas preguntas subyacen al juicio de Meta, de ahí su relevancia.
Al amparo de Trump, han tomado fuerza los oligarcas tecnológicos que son un grupo muy selecto: Elon Musk (Starlink, la plataforma X), Jeff Bezos (Amazon, AWS), Mark Zuckerberg (Meta), Larry Ellison (Oracle), Peter Thiel (PayPal y Palantir), Larry Page y Serguéi Brin (Google, Alphabet), Michael Dell (Dell Technologies), Jensen Huang (Nvidia), Steve Ballmer y Bill Gates (Microsoft) y Sam Altman (OpenAI). Este grupo de personas aspira a que, en un lapso de 10 a 15 años, existan distintos tipos de agentes de inteligencia artificial que sustituyan a la inmensa mayoría de los profesionistas existentes: las máquinas iguales o mejores que los seres humanos en el trabajo intelectual. De ese tamaño es su ambición. Los vimos alinearse detrás del presidente Trump, financiar su campaña y sentarse en primera fila en su toma de protesta. Desde esa cercanía han obtenido inmunidad regulatoria y bajas tasas impositivas. Demasiado poder en muy pocas manos privadas.
El Congreso, que debería ser el contrapeso natural, no ha mostrado voluntad para legislar en la materia. El Ejecutivo, lejos de acotar a estas empresas, las corteja como parte fundamental de su disputa geopolítica con China. Cuando los poderes electos no frenan los excesos, sólo quedan los tribunales. ¿Hasta qué punto los jueces van a estar dispuestos a acotar a los nuevos oligarcas de la tecnología?
Los tribunales norteamericanos en el siglo pasado fueron pioneros en demostrar que la impartición de justicia podía servir para frenar abusos en contextos de inequidad estructural. Son emblemáticas sus decisiones en materia de igualdad racial. En plena era del apartheid a fines de la década de los cincuenta, los tribunales protegieron a la población negra frente a un sistema político sólo de hombres blancos. Caso por caso, los jueces (blancos) estuvieron dispuestos a ponerse del lado de los negros e invalidar las normas jurídicas que hacían posible la supremacía blanca y la exclusión racial. Esa es la función contramayoritaria prototípica de los tribunales: proteger a quienes las mayorías, o los poderes fácticos, dejan indefensos.
El juicio contra Meta es un equivalente en este nuevo contexto. ¿Será que la salud mental de los niños y de los jóvenes es un primer límite infranqueable de las empresas tecnológicas? Esperemos que sí.
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Días aciagos para el Obradorismo/Amador Narcia
El Universal,
Publicó una carta dirigida al presidente Trump, acusó a Marco Rubio y Christopher Landau de comportarse como “jefes de pandilla” y, aunque su situación pudo haberse quedado en un asunto migratorio privado, con todas las dudas que una medida así inevitablemente provoca, Andy decidió otra cosa.
Por un momento, varios pensamos que podía tratarse de una carta falsa o incluso de un hackeo. Pero no. Para cuando terminó la misiva, ya no parecía que estuviera tratando de recuperar su visa, sino de fijar la posición de México frente al imperialismo estadounidense.
Además, tenía un tono bastante familiar. ¿Será que el papá se la dictó, la corrigió o le dio el visto bueno antes de publicarla? No hay forma de saberlo. Pero cualquiera que haya escuchado seis años de mañaneras podría reconocer la música: “canallada”, “fobia conservadora”, “mafias del poder”. Andy fue a más, y más, y más.
Abordó su situación migratoria como si fuera un asunto de seguridad nacional, de soberanía e injerencia. Tambien, atribuyó su circunstancia a una animadversión política contra Morena.
Un tema personal lo trató como si fuera una amenaza de la Casa Blanca contra la Cuarta Transformación. Morena cerró filas, gobernadores, legisladores y aliados salieron en defensa del hijo de quien los puso ahí.
La propia presidentA tuvo que salir al quite y, la mañana siguiente a que se hiciera pública la situación, sostuvo que retirar visas a personas “políticamente expuestas” tenía “un sentido político” y habló incluso de “injerencia en la política mexicana”. Al día siguiente, dijo que “una visa no define a una persona” y vinculó el caso con la soberanía mexicana, y la convicción, e idea de que “en México no hay nadie que mande más que el pueblo de México”.
Cuestionada esta semana sobre cómo el caso de Andy terminó en un asunto de soberanía nacional, la presidentA dijo que Estados Unidos revoca visas y “hacen un escándalo”.
Washington retiró la visa, sí, pero quién tomó el megáfono fue Andy. Y su partido amplificó el mensaje ese mismo fin de semana al convocar 202 asambleas en todo el país para hablar de soberanía y presiones externas.
El gobierno de Trump sabe perfectamente que la cancelación no equivale a una acusación penal, pero deja la duda del ¿por qué se la quitaron? Y como las autoridades estadounidenses no explican públicamente los motivos, la sospecha hace el resto del trabajo.
Por eso Sheinbaum tiene razón cuando dice que una visa no define a una persona. Jurídicamente, no la define. Pero políticamente “lo que no mancha, tizna”, decía YSQ.
Otros políticos mexicanos que han enfrentado casos similares han entendido esa lógica. Algunos niegan las versiones y otros guardan silencio. Pero no todos son hijos del expresidente.
Tal vez el apellido le hizo sentir que podía escribirle directamente al presidente de Estados Unidos, exigirle explicaciones y hasta sugerirle a quién debía despedir de su gabinete. Pero López Beltrán no es López Obrador. Él no fue presidente de México, hoy no es servidor público, todavía no es legislador y no representa institucionalmente al país.
La presidentA dijo que una visa no define a una persona y tiene toda la razón… pero esta visa en particular sí terminó definiendo bastante bien a su movimiento.
Monitor Republicano
Lo de Rocha Moya es de un cinismo que no tiene límite. Exhibe de cuerpo entero a la actual justicia mexicana y, al mismo tiempo, parece enviar un mensaje a los americanos: una cosa es el batiapapacho bonaerense, que flaco favor le hizo, y otra que crean que por eso van a castigar o a entregar a su mecenas badiraguatense.
PD: Hay que consignar que la tarde de ayer, la SEGOB aseguró que el regreso de Rocha Moya fue una decisión personal. De ser así, se habría ido por la libre y por eso se deslindó el gobierno.
anarciae@gmail.com
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