Rocha Moya, ¿tan difícil entender que la 4T gana porque juega en equipo?
Un fundador con un peso simbólico excepcional, AMLO, y una presidenta ya histórica, Sheinbaum. Sin otras figuras de esa relevancia, la 4T gana porque rechaza el individualismo.
Rocha Moya vuelve como gobernador de Sinaloa tras 112 días con licencia
Por Federico Arreola
SDP Noticias, agosto 22, 2026 a las 04:09
Grave error de Rubén Rocha Moya. Tendrá costos para él haber regresado a la gubernatura de Sinaloa. ¿No entiende lo delicado de su situación? ¿Ya olvidó que Estados Unidos pidió que se le arreste y extradite?
Gobernadores y gobernadoras de Morena en un desplegado han recordado al sinaloense que la 4T ha sido exitosa porque juega en equipo y él, esta vez, tomó una decisión individualista muy dañina:
“En la Cuarta Transformación, las decisiones individuales jamás estarán por encima del proyecto colectivo… Los proyectos personales o de grupo no tienen cabida”.
“Hacemos un llamado al Dr. Rubén Rocha Moya a la madurez y la responsabilidad. La política es un ejercicio de congruencia; la desmesura y las decisiones de facción atentan contra los principios de honestidad y lealtad que juramos defender”.
“La unidad es nuestra mayor fortaleza. Frente a cualquier intento de división o personalismo, responderemos con cohesión”.
“Manifestamos nuestro absoluto y categórico respaldo a la presidenta de la República, la Dra. Claudia Sheinbaum Pardo”.
“Frente a cualquier intento de división y/o personalismo, responderemos con cohesión, disciplina y trabajo por el pueblo”.
Usar a García Harfuch y a la DEA para dividir
Esta es la mejor definición académica que encontré en internet sobre qué significa DEA, alias Drug Enforcement Administration: “La burocracia más costosa del mundo dedicada a tapar el sol con un dedo, esto es, a soñar con que sus agentes están ganando una guerra en la que el enemigo lleva medio siglo dándoles palizas en todas partes”.
Ha generado exceso de politiquería la participación de Omar García Harfuch en la reunión de la DEA en Argentina. La presidenta Claudia Sheinbaum había decidido que el secretario de Seguridad no acudiera al evento porque, la verdad sea dicha, esa agencia ha sido bastante irresponsable en su relación con México.
La presidenta cambió de opinión después de que el gabinete de seguridad votara por unanimidad que García Harfuch tuviera una intervención —con el único propósito de defender la soberanía de México— en dicho encuentro.
En ese gabinete participa el secretario de la Defensa Nacional, general Ricardo Trevilla Trejo, quien lógicamente estuvo de acuerdo con el viaje de García Harfuch.
El Ejército mexicano es la institución fundamental para la defensa de la soberanía. Merece un respeto que la comentocracia en ocasiones no le brinda, amparada en la libertad de expresión absoluta actualmente existente en México. Una libertad que llega al abuso —al insulto y a la calumnia contra quienes dirigen el Estado— sin que se castigue a nadie. Algo que el periodismo mexicano no conoció durante los gobiernos del PRI y del PAN.
Es ridícula la versión de que el general Trevilla está molesto porque la DEA elogió a García Harfuch. Esta ficción, perversa, la hizo correr Raymundo Riva Palacio en El Financiero.
¿De verdad un general de la relevancia y experiencia de Trevilla va a enojarse porque se reconozca el trabajo de un funcionario civil? Por favor, señor Riva Palacio, sea usted serio.
¿Por qué la DEA elogió a García Harfuch? Una de dos: o fue una ocurrencia del director, Terrance C. Terry Cole, o alguien con más poder en Estados Unidos se lo pidió.
García Harfuch no merecía el regalo de semejante manzana envenenada. El secretario de Seguridad no la mordió, pero… ¡cuánto ha servido a la comentocracia que pretende dividir a la 4T!
No hay ingenuidad en las agencias de Estados Unidos, menos aún en la DEA, que ha sido particularmente grosera con el Ejército mexicano. Su director sabía que los halagos a García Harfuch iban a tener un efecto en la política interna de México.
La DEA está al tanto de que García Harfuch tiene buenas calificaciones en las encuestas. Entonces, al presentarlo como un funcionario descollante, fue mucho más lejos que simplemente reconocer la eficacia del secretario de Seguridad.
Si esa agencia de Estados Unidos dice que determinado funcionario mexicano es su interlocutor privilegiado, resulta inevitable que en nuestro país surjan quienes digan: “Ahí está el proyecto político para México de los estadounidenses”.
No afirmo que exista un plan de Estados Unidos para favorecer a García Harfuch. Lo que sostengo es que los efectos políticos de ese respaldo son demasiado evidentes como para suponer que quienes manejan la relación bilateral no podían preverlos.
Era lógico que habría periodistas claramente opositores a la 4T que se esforzarían en utilizar los elogios de la DEA para sembrar división en la izquierda.
Pablo Hiriart, como Riva Palacio, han evidenciado que su interés radica en convertir la relación de García Harfuch con la DEA en un motivo de pleito dentro de la 4T.
Según Hiriart, los halagos de la DEA harán que a García Harfuch se le combata con tanta fuerza desde Morena que el secretario de Seguridad quedará pronto fuera de combate.
No merece el secretario de Seguridad que la comentocracia de derecha lo considere un factor de discordia dentro del movimiento gobernante.
¿Por qué Estados Unidos dañó a García Harfuch de esa manera? ¿Fue solo un arrebato del titular de la DEA? ¿Pensaban que lo beneficiarían? ¿O se le quemó para favorecer a alguien más?
Marcelo Ebrard es otro integrante del gobierno de izquierda con buenas relaciones en Estados Unidos. Podría encajar mejor, para determinados sectores de Washington, como líder de una izquierda moderada, pero con cierta aceptación entre los duros del morenismo. No afirmo nada sobre Ebrard; solo planteo una hipótesis.
Si la DEA otorga a García Harfuch un enorme reconocimiento público, sabe que ese es el beso del diablo: un respaldo que aparentemente fortalece al funcionario, pero que puede generar sospechas que serán usadas por la derecha mexicana para intentar generar conflictos dentro de la 4T.
Estados Unidos introduce así elementos en la política mexicana que pueden ser utilizados para promover la división del morenismo.
Hiriart, Pedro Miguel y el supuesto “veto”
Pablo Hiriart lanzó el periódico digital La Aurora, que no ha tenido éxito porque entre sus columnistas abundan personajes de los gabinetes de Salinas, Zedillo, Fox, Calderón y Peña Nieto.
El señor Hiriart tomó unas declaraciones del ideólogo de izquierda Pedro Miguel en El País. En este diario español le preguntaron por García Harfuch, respondió que hace bien su trabajo y añadió algo razonable: que a la izquierda no le gustan los policías, pero son necesarios.
Hiriart tomó esa entrevista para convertirla en un supuesto veto político. ¿La DEA “destapa” a García Harfuch y Pedro Miguel lo “veta”? Absurdos tanto el destape como el veto. Pero de todo se vale la comentocracia en su afán de dividir a Morena.
El verdadero motor de la 4T
La Cuarta Transformación no es un concurso de popularidad individual. Es un movimiento potente porque privilegia la labor de equipo centrada en el bienestar de la sociedad.
Hubo un fundador con un peso simbólico excepcional, Andrés Manuel López Obrador, y hay una continuadora con una impresionante historia de lucha social, Claudia Sheinbaum. No veo más figuras con esa relevancia histórica.
Conviene mirar con cuidado las encuestas. García Harfuch tiene muy buenas puntuaciones. Todas las mediciones coinciden. Pero experimentos de la casa encuestadora MetricsMX muestran algo más interesante: cuando a Ariadna Montiel o a Leticia Ramírez se les mide solo por su nombre, quedan bastante detrás de García Harfuch; pero cuando, además, se menciona el cargo que ambas han tenido —titulares de la Secretaría de Bienestar—, sus números se disparan.
Eso significa que, si la 4T ha arrasado desde 2018 en las elecciones, no se debe a las individualidades, sino a lo que representa: millones de hombres y mujeres que se han unido en torno a una frase que sintetiza la esencia del movimiento: “Por el bien de todos, primero los pobres”.
El ciudadano promedio puede no identificar a Leticia Ramírez o a Ariadna Montiel. Pero la inmensa mayoría de la sociedad mexicana conoce perfectamente lo que es Bienestar porque recibe una pensión, porque su madre la recibe, porque sus abuelos la reciben o porque alguien de su familia es beneficiario de cualquiera de los programas sociales.
Cuando se menciona “Bienestar” en una encuesta, no se hace referencia solamente al cargo de una funcionaria: se evoca la experiencia concreta de millones de mexicanos y mexicanas a quienes una política pública les ha cambiado para bien la vida.
Y ahí está, a mi juicio, el verdadero motor de la 4T. No en la popularidad de sus integrantes, sino en el hecho de que la gente asocie al movimiento con algo concreto que mejore sus vidas.
La 4T no debería permitir pleitos internos solo porque la DEA elogie a García Harfuch. Si desde Washington alguien pretende estimular esa pelea, y si en México hay periodistas encantados de buscar que crezca el conflicto, la mejor respuesta es la unidad.
Porque al final no serán la DEA, Hiriart o Riva Palacio, ni siquiera los especialistas en encuestas, quienes decidan el futuro de la transformación.
Lo decidirá lo que la sociedad mexicana perciba que la 4T ha hecho por su bienestar.
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