La globalización de la ética/Hans Küng, presidente de la Fundación por una Ética Global y profesor emérito de Teología Ecuménica de la Universidad de Tubinga
Publicado en LA VANGUARDIA, 26/12/2007;
Muchos europeos dudan de que Asia pueda alcanzar a Europa en términos de integración regional. Sin embargo, Asia no sólo tiene el tipo de cimientos éticos comunes estables que fueron tan importantes para la integración europea, sino que también tiene un muy desarrollado conjunto de principios morales, algunos de los cuales ya eran parte integrante de la cultura asiática mucho antes de que en Europa se adoptaran principios similares. En efecto, estos principios asiáticos pueden servir como parte de una surgiente ética global común.
Por supuesto, Asia no tiene todavía un núcleo cultural cohesivo comparable al de Europa, que se basa en la tradición judeocristiana y la Ilustración.
Pero los europeos no deben ser demasiado arrogantes porque, en años recientes, esa cultura común europea ha demostrado ser frágil, particularmente a la luz de la estrategia de divide y vencerás con la que la Administración Bush enfrentó a la “Europa vieja” con la “Europa nueva”. Y, así como los inhumanos ataques terroristas del 11 de septiembre del 2001 dañaron seriamente la credibilidad del islam a ojos de muchas personas, la invasión de Iraq, que se basó en mentiras, ha dañado tanto a la cristiandad como al conjunto de los valores occidentales.
Si bien Asia parece no tener el núcleo cultural de Europa, existen constantes éticas nucleares que han gobernado durante mucho tiempo a las sociedades asiáticas y que indican raíces éticas comunes. En efecto, en cierto sentido, Asia tiene más experiencia en relaciones interculturales que Europa. Ya desde el siglo III a. C., el budismo se extendió pacíficamente desde India hasta Sri Lanka y una gran parte del Sudeste Asiático. En el siglo I d. C., siguió avanzando a lo largo de la ruta de la seda hacia Asia Central y China, y finalmente llegó a Corea y Japón siglos después.
Japón, homogéneo étnicamente, es un ejemplo de cómo tres religiones -el sintoísmo, el confucionismo y el budismo- pueden coexistir pacíficamente y, en muchos casos, mezclarse. Incluso el islam -que se extendió principalmente tras las conquistas militares en Medio Oriente, India y el norte de África- llegó de forma más bien pacífica al Sudeste Asiático, de la mano de mercaderes, eruditos y místicos.
Además, ya desde el siglo V a. C. había un humanismo históricamente importante y étnicamente orientado en China. El concepto de ren, que corresponde a nuestro humanum, es un término central en la tradición china. De manera similar, Confucio fue el primero en formular la regla de oro de la reciprocidad: “No le impongas a otros lo que no elegirías tú mismo”. A través de la expansión de los caracteres chinos, el concepto del ren y la regla de oro se extendieron a lo largo de la enorme área de influencia china que abarca desde Asia Central hasta Taiwán y desde Corea hasta Singapur.
Esta regla de oro, sin embargo, también aparece en la tradición india. En el jainismo se le enuncia así: “Un hombre debe tratar a todas las criaturas como le gustaría que lo trataran a él mismo”. En el budismo: “Un estado que no me resulta placentero o agradable tampoco lo ha de ser para él.
¿Cómo podría yo imponerle a otro un estado que no me resulta placentero o agradable?”. En el hinduismo: “No debemos comportarnos hacia otros en una forma que nos resulte desagradable. Esta es la esencia de la moralidad”.
Por supuesto, esta regla de oro también puede encontrarse en las religiones abrahámicas. El rabino Hillel (60 a. C.) dijo: “No debes hacer a las personas lo que a ti te es doloroso”.
Jesús lo dijo de manera positiva: “Así que en todo traten ustedes a los demás tal y como quieren que ellos los traten a ustedes”. El islam también tiene un concepto similar: “Ninguno de ustedes es creyente hasta que desee para su hermano lo que desea para sí mismo”. Además, esas coincidencias van más allá del principio de humanidad y de la regla de oro de la reciprocidad.
Patanjali, el fundador del yoga, estableció cuatro reglas éticas concretas en el canon budista que también aparecen en la tradición china y, por supuesto, en las tres religiones proféticas: “No mates”, “no robes”, “no des falso testimonio” y “no abuses de la sexualidad”.
Estas reglas éticas transculturales forman elementos estructurales de una ética humana común, como sea que la llamemos, y hacen que la idea de un antagonismo profundo entre valores asiáticos y occidentales sea casi irrelevante. Si Asia se concentra en su núcleo ético transcultural, se puede desarrollar un espíritu de unidad totalmente nuevo que utilice el poder suave en lugar de la fuerza militar y que no tenga enemigos sino únicamente socios y competidores. De esta forma, Asia podría alcanzar a Occidente en términos de su integración cultural, contribuyendo al mismo tiempo al establecimiento de un nuevo orden mundial realmente pacífico.
Este proyecto difiere del movimiento occidental de derechos humanos, que se basa en el pensamiento del derecho natural. La cuestión más bien es integrar los valores, normas y actitudes de las tradiciones éticoreligiosas que, aunque aparecen en cada cultura de forma específica, son comunes a todas y que también pueden recibir el apoyo de las personas que no son religiosas.
Ego sum qui sum; analista político, un soñador enamorado de la vida y aficionado a la poesía.
26 dic 2007
Cristina Fernández

Dura crítica a Cristina Fernández, el Post la acusa de ignorante en un editorial.
El diario The Washington Post criticó este miércoles 26 de diciembre a la presidenta argentina Cristina Fernández de Kirchner por afirmar que el caso de un maletín con 800.000 dólares es una conspiración de EE UU.
El editorial afirma que la postura de Fernández responde a su ignorancia de cómo funciona el sistema judicial norteamricano.
En el caso del maletín hallado en agosto a un venezolano-estadounidense en el aeropuerto de Buenos Aires parece indicar "que los vínculos personales (del presidente venezolano Hugo Chávez) con Fernández de Kirchner también dependen de los petrodólares" y, "no son meramente resultado de su afinidad ideológica", dice el periódico.
Señala que el gobierno de Chávez le ha comprado 4,000 millones de dólares en bonos argentinos "que son ampliamente rechazados en los mercados internacionales".
Señala que el gobierno de Chávez le ha comprado 4,000 millones de dólares en bonos argentinos "que son ampliamente rechazados en los mercados internacionales".
La reacción de la mandataria argentina "demuestra que las esperanzas de un cambio en la política exterior argentina probablemente fueron falsas. En vez de distanciarse del escándalo, ambos (la presidenta argentina y su esposo) le han hecho el coro a Chávez denunciando acusaciones escandalosas sobre 'trucos sucios' de la Casa Blanca y un supuesto plan estadounidense para subyugar a Argentina".
La reacción de Fernández de Kirchner de decir que Argentina "no es colonia" de Estados Unidos "obviamente no responde a la pregunta que se hacen muchos argentinos: -- which is whether Argentina is becoming a colony of Venezuela (¿Se está convirtiendo Argentina en una colonia de Venezuela?"), señala e editorial.
La reacción de Fernández de Kirchner de decir que Argentina "no es colonia" de Estados Unidos "obviamente no responde a la pregunta que se hacen muchos argentinos: -- which is whether Argentina is becoming a colony of Venezuela (¿Se está convirtiendo Argentina en una colonia de Venezuela?"), señala e editorial.
Texto completo
A Bagman's Tale
Did Hugo Chávez purchase the allegiance of Argentina's new president?
Wednesday, December 26, 2007; A20
IT'S LONG been well known that the close relations between Venezuela and Argentina are not the result of mere ideological affinity: Under President Hugo Chávez, Venezuela has purchased some $4 billion in Argentine bonds, bailing out a government whose paper is widely shunned in international financial markets.
Now it's emerging that Mr. Chávez's personal ties to Argentine President Cristina Fernández de Kirchner also may have been fueled with petrodollars. According to a U.S. prosecutor in Florida, Venezuela's self-styled socialist revolutionary dispatched a bagman to Buenos Aires last August with $800,000 for Ms. Kirchner's election campaign. When police seized the cash-filled suitcase, assistant U.S. attorney Thomas Mulvihill said last week, Venezuelan and Argentine authorities conspired to cover up the matter by offering the intermediary $2 million in hush money.
This seamy story is coming to light because the alleged bagman, Guido Alejandro Antonini Wilson, happens to be a dual U.S.-Venezuelan citizen with a home in Florida. After his bag was discovered at a Buenos Aires military airport on Aug. 4, Mr. Antonini began cooperating with U.S. law enforcement. Mr. Mulvihill said at a court hearing that numerous recorded conversations document the attempt by Venezuela and Argentina to silence Mr. Antonini, working through businessmen close to the Venezuelan government and a Venezuelan intelligence agent. Three Venezuelans and a Uruguayan were arrested in Florida on Dec. 12 and charged with being unregistered agents of the Venezuelan government; a fifth suspect is at large.
Ms. Fernández de Kirchner, who took office days before the arrests were made, replaced her husband, Néstor Kirchner, a populist who allowed Mr. Chávez to use Argentina as a staging point for anti-American demonstrations. Argentines and Americans who hoped the change of presidents would lead to an improvement in U.S.-Argentine relations are disappointed; some, demonstrating their ignorance of the U.S. legal system, blame the Bush administration for the results of a criminal investigation. The Kirchners' reaction shows that hopes for a change in Argentina's foreign policy were probably misplaced. Rather than distancing themselves from the scandal, both have joined Mr. Chávez in making wild charges about White House "dirty tricks" and a supposed Bush administration plot to subjugate Argentina.
"Relations with the United States are not good, and Argentina isn't a colony" of the United States, Mr. Kirchner declared last Tuesday, shortly after his wife conferred privately with Mr. Chávez. That, of course, doesn't answer the question many Argentines are asking -- which is whether Argentina is becoming a colony of Venezuela.
Wednesday, December 26, 2007; A20
IT'S LONG been well known that the close relations between Venezuela and Argentina are not the result of mere ideological affinity: Under President Hugo Chávez, Venezuela has purchased some $4 billion in Argentine bonds, bailing out a government whose paper is widely shunned in international financial markets.
Now it's emerging that Mr. Chávez's personal ties to Argentine President Cristina Fernández de Kirchner also may have been fueled with petrodollars. According to a U.S. prosecutor in Florida, Venezuela's self-styled socialist revolutionary dispatched a bagman to Buenos Aires last August with $800,000 for Ms. Kirchner's election campaign. When police seized the cash-filled suitcase, assistant U.S. attorney Thomas Mulvihill said last week, Venezuelan and Argentine authorities conspired to cover up the matter by offering the intermediary $2 million in hush money.
This seamy story is coming to light because the alleged bagman, Guido Alejandro Antonini Wilson, happens to be a dual U.S.-Venezuelan citizen with a home in Florida. After his bag was discovered at a Buenos Aires military airport on Aug. 4, Mr. Antonini began cooperating with U.S. law enforcement. Mr. Mulvihill said at a court hearing that numerous recorded conversations document the attempt by Venezuela and Argentina to silence Mr. Antonini, working through businessmen close to the Venezuelan government and a Venezuelan intelligence agent. Three Venezuelans and a Uruguayan were arrested in Florida on Dec. 12 and charged with being unregistered agents of the Venezuelan government; a fifth suspect is at large.
Ms. Fernández de Kirchner, who took office days before the arrests were made, replaced her husband, Néstor Kirchner, a populist who allowed Mr. Chávez to use Argentina as a staging point for anti-American demonstrations. Argentines and Americans who hoped the change of presidents would lead to an improvement in U.S.-Argentine relations are disappointed; some, demonstrating their ignorance of the U.S. legal system, blame the Bush administration for the results of a criminal investigation. The Kirchners' reaction shows that hopes for a change in Argentina's foreign policy were probably misplaced. Rather than distancing themselves from the scandal, both have joined Mr. Chávez in making wild charges about White House "dirty tricks" and a supposed Bush administration plot to subjugate Argentina.
"Relations with the United States are not good, and Argentina isn't a colony" of the United States, Mr. Kirchner declared last Tuesday, shortly after his wife conferred privately with Mr. Chávez. That, of course, doesn't answer the question many Argentines are asking -- which is whether Argentina is becoming a colony of Venezuela.
La conexion venezolana
REPORTAJE: LA CONEXIÓN VENEZOLANA
El narcosantuario de las FARC
JOHN CARLIN, reportero
Publicado en El PAIS; 16/12/2007
La guerrilla colombiana de las FARC ha encontrado su santuario en la Venezuela de Hugo Chávez. Cuatro desertores y varias fuentes de los servicios de inteligencia y diplomáticos detallan a EL PAÍS la extensa y sistemática cooperación que determinadas autoridades venezolanas brindan a las FARC en sus operaciones de narcotráfico.
Algunos desertan de la guerrilla colombiana porque se sienten traicionados por sus jefes, hundidos ante la percepción de que el capitalismo salvaje del narcotráfico ha suplantado el altruismo socialista que les impulsó a tomar las armas. Otros se van porque sienten necesidad de volver a la vida familiar. Y otros porque, de repente, se convencen de que, si no huyen, morirán, como es el caso de Rafael, que desertó en septiembre tras año y medio operando en una de las bases de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) dentro de territorio venezolano.
La lógica de Rafael es, a primera vista, perversa. Por un lado porque, como guerrillero desertor, que ha regresado a Colombia, sabe que vivirá el resto de sus días bajo la amenaza permanente de que sus ex compañeros lo asesinen; por otro, porque la lógica dice que para las FARC la vecina Venezuela es un refugio seguro. Las FARC comparten la ideología bolivariana del presidente Hugo Chávez, y el Ejército colombiano no se arriesgaría a violar la ley internacional y cruzar la frontera.
"Todo eso es verdad", explicó Rafael. "El Ejército colombiano no cruza la frontera, y la guerrilla tiene un pacto de no agresión con los militares venezolanos. El Gobierno venezolano deja a las FARC operar libremente porque comparten el mismo pensamiento bolivariano, y también porque las FARC pagan sobornos a su gente".
Entonces, ¿de qué ha huido?
"De una peligrosidad mucho mayor a la que me enfrento ahora: de los combates casi diarios dentro de Venezuela con los elenos [la guerrilla del ELN]".
Pero ¿no comparte el Ejército de Liberación Nacional los principios marxistas que llevaron a ambas organizaciones a la guerra hace 40 años? "Puede ser", responde Rafael, "pero esto no tiene nada que ver con política. La lucha con el ELN es por las rutas del tráfico de cocaína. Hay muchísimo dinero en juego en esa zona fronteriza donde la droga entra desde Colombia. Porque la línea más segura para llevar droga a Europa es por Venezuela".
EL PAÍS ha hablado con Rafael, que militó como guerrillero diez años, de los que tres estuvo en la cárcel, y con otros tres desertores de las FARC que se han entregado al Gobierno colombiano, acogidos por un programa de reinserción a la vida civil; también ha tenido acceso directo en Colombia y a diplomáticos y fuentes de alto nivel de los servicios de inteligencia y seguridad de varios países, individuos cuya peligrosa misión (por esto y en algunos casos por motivos políticos, insistieron en el anonimato antes de hablar con EL PAÍS) consiste en combatir el terrorismo y el narcotráfico internacional. Ambos objetivos confluyen en las FARC, más potente que cualquier cartel en el mercado global de la cocaína y calificada por la UE y EE UU como "organización terrorista".
Lo que aseguran un diplomático europeo y diversas fuentes oficiales a las que ha tenido acceso EL PAÍS es que existe complicidad y compenetración de elementos importantes del Estado que preside Hugo Chávez en las actividades mafiosas y militares de la organización guerrillera más antigua del mundo. La conclusión a la que un diplomático europeo y todas las fuentes oficiales consultadas han llegado es que la complicidad es activa y constante a niveles operativos, en las zonas donde se despliega la actividad militar y narcotraficante; y más pasiva cuanto más alta la esfera del Gobierno venezolano, hasta llegar al presidente Chávez, al que ninguna fuente consultada -ni siquiera en el anonimato más extremo- acusa de complicidad directa con el gigantesco negocio del narcotráfico colombiano. Lo que a esos mismos medios les cuesta creer es que no esté enterado del grado de colusión que hay entre sus fuerzas armadas y los altos mandos de las FARC. También dudan de que no esté enterado del grado de involucración de las FARC en el tráfico de cocaína.
EL PAÍS, pese a sus numerosos intentos, no logró obtener -hasta el cierre la noche del jueves de esta edición- una reacción de las autoridades venezolanas a las declaraciones recogidas en este reportaje.
Se sabía ya que, durante varios años, las FARC habían utilizado el lado venezolano de la frontera colombiana como refugio. Pocos dudan de que, si no fuera por la cocaína -la gasolina que alimenta la guerra colombiana-, las FARC se habrían extinguido como las demás guerrillas latinoamericanas nacidas durante la guerra fría. Lo nuevo que revelan los testimonios recogidos por este diario es lo extensa y sistemática que es la cooperación en Venezuela con la narcoguerrilla en cuanto al transporte de la droga por aire, tierra y mar; al suministro de armas, y la protección sobre el terreno que reciben de sectores de las fuerzas armadas; y a la inmunidad legal de facto que les conceden elementos del Estado.
Se trata de un negocio ilegal gigantesco. Transita por Venezuela el 30% de las 600 toneladas de cocaína que se mueven anualmente por el mundo. Prácticamente la totalidad de la droga colombiana que sale por Venezuela tiene como destino Europa, con España y Portugal como principales puntos de entrada, y con un valor de mercado en las calles europeas por encima de los 10.000 millones de euros al año.
La infraestructura venezolana destinada al flujo de la cocaína ha crecido de manera exponencial, según las fuentes de inteligencia entrevistadas por EL PAÍS, durante los últimos cinco años de la presidencia de Hugo Chávez, cuya decisión de expulsar a la agencia antidroga norteamericana (DEA) de su país en 2005 fue celebrada tanto por las FARC como por sus socios en los carteles de droga convencionales. Como ha dicho Luis Hernando Gómez Bustamante, poderoso capo colombiano de la droga en manos de la policía de su país desde febrero, "Venezuela es el templo del narcotráfico".
Un diplomático europeo con muchos años de experiencia en América Latina expresó algo parecido de otra manera. "El país bolivariano, socialista, antiimperialista ejemplar que pretende crear Chávez está en vías de convertirse en un Estado narco, del mismo modo que las FARC se han convertido en guerrilleros narcos. Chávez quizá no lo entienda, pero este fenómeno corroerá a su país como un cáncer".
En cuanto al aspecto militar, o "terrorista", de las FARC, lo que los desertores entrevistados sostienen es que las autoridades venezolanas no sólo dan protección armada al menos a cuatro campamentos guerrilleros fijos en su país, sino que también hacen la vista gorda a programas de enseñanza que operan dentro de los campamentos para la fabricación de bombas. Rafael -alto, fibroso y de aspecto serio, correspondiendo a la imagen clásica del guerrillero latinoamericano- cuenta cómo él mismo fue adiestrado en Venezuela para participar en una serie de atentados en Bogotá, la capital colombiana. La colaboración se extiende supuestamente a la venta de armamento por las Fuerzas Armadas a las FARC; a proveer a miembros de la guerrilla con cédulas de identidad venezolanas, usando nombres falsos, y a los líderes de las FARC con pasaportes para que puedan viajar a Cuba y Europa; y a dejar que las FARC proporcionen entrenamiento militar a las Fuerzas Bolivarianas de Liberación. Las FBL, conocidas también como los boliches, son una guerrilla creada por el Gobierno de Chávez con el supuesto propósito de defender la patria en caso de invasión norteamericana.
La expresión internacional más visible del terrorismo de las FARC ha sido la práctica de secuestrar a individuos con fines económicos o políticos, como es el caso de la ex candidata a la presidencia colombiana Ingrid Betancourt. Algunas de las fuentes de inteligencia con las que se entrevistó EL PAÍS afirman que tienen información sólida de que las FARC la retienen en territorio venezolano. Rafael, que dijo que estaba a punto de ser nombrado para un puesto de mando importante justo antes de desertar, sostuvo que a principios de año, y quizá después, Betancourt se encontraba en un pueblo fronterizo venezolano llamado Elorza, en el Estado de Apure, bajo la custodia de Germán Briceño Suárez, alias Grannobles, miembro del estado mayor de las FARC y jefe del Frente 10, en el que operaba Rafael. La lógica es que Elorza, donde Grannobles tiene una finca grande y lujosa protegida, según fuentes de inteligencia,por la Guardia Nacional y conocida por los guerrilleros de las FARC como Rancho Grande, está alejado del conflicto militar, lo que reduce las posibilidades de que muriese en un enfrentamiento, lo cual generaría un problema de imagen grave para las FARC, ya que Betancourt es también ciudadana francesa, y el presidente Nicolas Sarkozy se ha esforzado para lograr su liberación.
Rafael, elocuente pero no fanfarrón, reconoció que él mismo no había visto a Betancourt, sino que compañeros guerrilleros se lo habían dicho, y no todas las fuentes consultadas por EL PAÍS concurrían con la tesis de que ella estaba en Venezuela. En lo que sí hubo unanimidad fue en que Grannobles, cuya extradición busca Estados Unidos por narcotráfico y por el asesinato de tres norteamericanos en 1999 en suelo venezolano, maneja la logística narcoguerrillera en Venezuela. También es enlace para operaciones conjuntas con capos de los carteles, uno de los cuales Rafael dijo haber llevado a una reunión en Rancho Grande.
El contacto de Chávez con las FARC, afirmaron las fuentes de inteligencia, se lleva a cabo a través de uno de los siete líderes máximos de las FARC, Iván Márquez, que también tiene una finca en Venezuela y que se comunica con el presidente a través de contactos con los altos mandos de los servicios de inteligencia venezolanos. Como explicó un desertor de las FARC que había ocupado un cargo propagandístico importante en la organización, "Las FARC comparten tres principios bolivarianos con Chávez: la unidad latinoamericana, la lucha antiimperialista y la soberanía nacional. Las coincidencias ideológicas llevan a la convergencia en el plano táctico".
Las ventajas tácticas que emanan de la solidaridad bolivariana logran, según las fuentes, su máximo rendimiento en lo relacionado con la industria multinacional del narcotráfico. Existen diferentes métodos para enviar la cocaína de Colombia a Europa, aunque lo que siempre tienen en común es la colaboración por omisión, o comisión, de las autoridades venezolanas. La ruta más directa es la aérea. Consiste, según fuentes de inteligencia, en enviar avionetas desde pistas en lugares remotos de Colombia a aeródromos venezolanos. Ahí hay dos opciones. O parten las mismas avionetas rumbo a Haití o República Dominicana (una fuente dice que los vuelos no autorizados "sospechosos" se han incrementado de 3 a 15 por semana desde 2006), o la droga se traspasa a aviones que vuelan directamente a países de África occidental, como Guinea-Bissau o Ghana, de donde siguen por vía marítima a Portugal o Galicia, punto de entrada español del área europea de Schengen.
Uno de los guerrilleros desertores entrevistado por EL PAÍS, llamémosle Marcelo, narró el procedimiento para enviar droga en cantidades pequeñas a través de individuos (mulas) que la transportan en sus maletas en aviones comerciales. Marcelo desertó en agosto tras haber estado un año en un campamento venezolano de las FARC en La Uvita, Estado de Apure. Ágil en sus movimientos, menudo y de mente ordenada, sólo militó en la guerrilla de las FARC 15 meses, pero sus jefes le procuraron rápidamente una cédula de identidad venezolana, con lo cual cruzaba la frontera y transitaba por Venezuela sin problemas.
"Una vez", recuerda, "fui al aeropuerto de Bogotá a recoger a un portorriqueño y llevarlo a Venezuela. Él cruzó la frontera conmigo después de convenir un precio con los guardias venezolanos. Lo llevé en carro particular a Caracas y de ahí viajó a España en avión con la droga en la maleta. Llegó sin problemas. Me lo confirmó Pizarro, un mando nuestro con 120 hombres bajo su cargo, que habló con su contacto en España, que se llamaba Dani".
Marcelo participó en "ocho o nueve" misiones de este tipo a lo largo de 12 meses. "Operar en Venezuela es lo más fácil que hay", sostiene. "La guerrilla de las FARC está de lleno allá, y la Guardia Nacional, el Ejército y otros venezolanos con cargos oficiales les ofrecen sus servicios, a cambio de dinero. Nunca hay enfrentamientos entre las FARC y la Guardia o el Ejército". Rafael asegura que participó en varios operativos cuyo fin era enviar la droga por vía marítima desde puertos caribeños. Su rango en las FARC era más alto que el de Marcelo y tuvo más acceso a información confidencial.
"Se recibe la mercancía en la frontera, transportada en camiones", explica Rafael. "Cuando llega el vehículo, la Guardia Nacional venezolana ya lo sabe de antemano, ya están sobornados para que cruce a Venezuela sin problemas. A veces nos dan una escolta. Entonces, yo y otros compañeros nos subimos o al mismo camión con el chófer, o en un carro particular que les acompaña. Hacemos el viaje, de unas 16 horas, hasta Puerto Cabello, sobre el mar al oeste de Caracas. Ahí entra el camión en una gran bodega controlada por venezolanos y gente de las FARC que se encarga de la seguridad. Efectivos de la Armada venezolana se encargan de los controles de aduanas y de la salida de los barcos. Tenían conocimiento de lo que estaba pasando y lo facilitaban todo".
Fuentes de inteligencia que analizan las rutas de salida de Puerto Cabello dijeron que de ahí parten embarcaciones pequeñas hacia Haití o la República Dominicana, desde donde se hace el transbordo a barcos grandes que llevan la droga a Europa, o directamente cruzan el océano a África o Europa en, por ejemplo, pesqueros. Un caso notable fue el del pesquero venezolano Zeus X, que fue interceptado por la Agencia Tributaria española en septiembre, a 1.050 millas de Las Palmas, con seis venezolanos a bordo y un cargamento de 3.200 kilos de cocaína con precio de venta en Europa estimado en 190 millones de euros.
Rafael dijo que no sólo acompañaba a los camiones que viajaban entre la frontera y el mar, sino que una vez permaneció un mes en Puerto Cabello, donde se quedó en un hotel, haciendo trabajos de "seguridad". "Hubo pérdidas de mercancía y robos. Dimos plomo. Murieron muchos, por robo o por traición". Rafael asegura que no tuvo problemas con la policía venezolana, y menos cuando hacía sus viajes de vuelta, cargado de dinero llegado generalmente de España, dijo, a cambio de la droga. "Llevaba maletas grandes llenas de billetes de 500 euros, y se las entregaba a un mando de las FARC del Frente 10 en el lado venezolano de la frontera con Colombia".
El mismo procedimiento lo llevó a cabo utilizando el puerto de Maracaibo, que según las fuentes consultadas por EL PAÍS es "una especie de paraíso" para los narcotraficantes, entre los cuales se encuentra uno de los capos más buscados actualmente por las policías internacionales, Wilber Varela, conocido también como Jabón. "Se instalan en magníficas casas, compran fincas grandes y negocios en quiebra, y se convierten en personajes valiosos para las economías locales venezolanas", dijo una fuente policial. "Venezuela es para estos criminales un seguro de vida". Por eso, cuando la policía colombiana preguntan a sus homólogos venezolanos por el paradero de los capos mafiosos, la respuesta siempre es la misma: "No tenemos nada".
Esta convergencia táctica entre las Fuerzas Armadas venezolanas y las FARC se extiende al terreno militar, al extremo de que hoy, según una fuente de inteligencia especialmente bien informada con la que habló EL PAÍS, la Guardia Nacional tiene retenes colocados alrededor de los campamentos guerrilleros. ¿Para qué? "Para darles protección, lo cual indica que hay conocimiento a muy alto nivel militar venezolano de la estrecha colaboración que tienen sus soldados con las FARC".
No siempre han estado tan claras las cosas. Otro desertor de las FARC, de seudónimo Humberto, recordó cómo, en enero de 2004, casi hubo un grave choque entre el Ejército venezolano y la guerrilla colombiana en una región fronteriza llamada La Guajira. Según Humberto, que operó políticamente en la clandestinidad para las FARC en una importante ciudad colombiana durante cinco años antes de ingresar en la guerrilla como combatiente en 2005, el incidente ocurrió al margen de una reunión política de revolucionarios de varios países latinoamericanos en un campamento de las FARC en Venezuela. Allí estaban destacados unos 150 guerrilleros liderados por el embajador de las FARC en Venezuela, Iván Márquez. "De repente oímos un bombardeo aéreo cerca del campamento y después nos enteramos de que se acercaba una columna del Ejército venezolano", señala. "La tropa llegó al borde del campamento, pero cuando parecía que iba a haber un choque, los comandantes de ambos bandos empezaron a hablar y acabaron bebiendo vodka juntos, celebrando el hecho de que los dos estaban al mando de ejércitos bolivarianos".
Humberto, un ex universitario que había brillado en su juventud por su fervor revolucionario, desertó en octubre de este año en gran parte porque había visto cómo ese tipo de escena festiva, lubricada por el alcohol, había llegado a definir el estilo de vida de algunos altos mandos de las FARC. "Nosotros los guerrilleros de a pie, los milicianos, sufríamos permanentemente por falta de abastecimiento. Caminábamos todo el día y pasábamos hambre. El problema dejaba de ser militar y se convertía en uno de supervivencia básica. Pero en lo que no me dejaba de fijar era en que mientras nosotros sufríamos, los mandos no sólo comían bien, sino que también bebían whisky y se acostaban con mujeres hermosas. Fue una enorme decepción".
Rafael no pareció padecer esos mismos escrúpulos. La ausencia de valoración moral cuando describió sus actividades narcotraficantes lo indicaba. Lo mismo le parecía cumplir con trabajos directamente ligados a su original vocación guerrillera como viajar a Caracas a recoger armamentos que las FARC compraban de las Fuerzas Armadas venezolanas. Ésta es una de las dimensiones tácticas más sistematizadas de la cooperación entre Venezuela y las FARC.
Entre otros casos similares, Rafael relató cómo viajó en coche particular, un Toyota Corolla, con un capitán de la Guardia Nacional llamado Pedro Mendoza, a una base militar grande en las afueras de Caracas llamada Fuerte Tiuna. Entró en la base con el capitán, que le entregó ocho fusiles. Volvieron a la frontera con los fusiles en el maletero del coche. Según Rafael, elementos de la Guardia Nacional también suministraron a las FARC granadas, lanzagranadas y material explosivo de base petrolífera C-4 usado para fabricar bombas.
Una fuente de inteligencia confirmó que estos pequeños movimientos de armas ocurrían a gran escala. "Lo que ocurre es que la droga va de Colombia a Venezuela, y las armas vienen de Venezuela a Colombia. No son cargamentos grandes, sino que hay un flujo pequeño pero constante: 5.000 cartuchos, seis fusiles... Es muy difícil de detectar porque hay muchas pequeñas redecitas, muy bien coordinadas por especialistas de las FARC".
Rafael operaba directamente con estos especialistas, tanto en el tráfico de armas como en el de cocaína, hasta que tomó la decisión de cambiar de vida. La convicción de que su suerte se iba a acabar llegó en agosto de este año. "En junio y julio había recibido cursos en la fabricación de explosivos, junto con efectivos de las milicias de Chávez, de los boliches del FBL. Aprendimos, ahí en un campamento dentro de Venezuela, cómo armar diferentes tipos de minas quiebrapatas y cazabobos, y a armar bombas con C-4 recibido de la Guardia Nacional. También nos enseñaron a detonar bombas de manera controlada usando teléfonos celulares". Le estaban preparando, dijo, para una misión en Bogotá. "Nos dieron fotos de los objetivos. Íbamos a operar junto a dos grupos de las FARC destacados en la capital. Íbamos a poner bombas. Cuando se acercaba la fecha empecé a reflexionar que ya no podía seguir así. Primero, por el peligro de los choques con los elenos, y ahora, la posibilidad real de que me detuvieran -y ya pasé varios años en la cárcel por mi actividad en las FARC- o me mataran las fuerzas de seguridad en Bogotá. A finales de agosto me escapé, y en septiembre me entregué".
Un diplomático europeo que conoce bien la situación general del narcotráfico y la guerrilla en Colombia, y que ha oído el testimonio de Rafael, hizo una comparación entre las actividades de las FARC en Venezuela y una hipotética actividad similar de ETA en un país vecino de España. "Imaginemos que ETA tuviera una escuela de fabricación de bombas en Portugal dentro de campamentos protegidos por la policía portuguesa, y que planeara detonar esas bombas en Madrid. Imaginemos que las autoridades portuguesas dotaran de armamentos a ETA, a cambio de dinero obtenido a través del tráfico de drogas, en el que las autoridades portuguesas también colusionaran. Sería un escándalo de enormes proporciones. Pues eso, en gran escala, es lo que está permitiendo que ocurra hoy el Gobierno de Venezuela".
"La verdad", explica un alto mando policial, "es que si Venezuela hiciera un mínimo esfuerzo para colaborar con la comunidad internacional, la diferencia sería enorme. Podríamos fácilmente recuperar dos toneladas más de cocaína por mes sólo con una pequeña vuelta de tuerca por su parte. No lo hacen porque hay mucha corrupción, pero también, y éste es el motivo más de fondo, por su actitud antiimperialista. 'Si esto les jode a los imperialistas', piensan, '¿cómo les vamos a ayudar?'. La clave es la voluntad política. Y no la hay".
Una lógica similar se extiende, según la fuente de inteligencia de más alto rango entrevistada por EL PAÍS, al tema de los secuestrados de las FARC. "Si Chávez quisiera, podría forzar la liberación de Betancourt mañana mismo, independientemente de si está en Venezuela o Colombia. Les dice a las FARC: 'La entregan o se acaba el juego acá en Venezuela'. La dependencia que se han creado las FARC en Venezuela es de una dimensión tan enorme que no se podrían arriesgar a decirle que no".
El narcosantuario de las FARC
JOHN CARLIN, reportero
Publicado en El PAIS; 16/12/2007
La guerrilla colombiana de las FARC ha encontrado su santuario en la Venezuela de Hugo Chávez. Cuatro desertores y varias fuentes de los servicios de inteligencia y diplomáticos detallan a EL PAÍS la extensa y sistemática cooperación que determinadas autoridades venezolanas brindan a las FARC en sus operaciones de narcotráfico.
Algunos desertan de la guerrilla colombiana porque se sienten traicionados por sus jefes, hundidos ante la percepción de que el capitalismo salvaje del narcotráfico ha suplantado el altruismo socialista que les impulsó a tomar las armas. Otros se van porque sienten necesidad de volver a la vida familiar. Y otros porque, de repente, se convencen de que, si no huyen, morirán, como es el caso de Rafael, que desertó en septiembre tras año y medio operando en una de las bases de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) dentro de territorio venezolano.
La lógica de Rafael es, a primera vista, perversa. Por un lado porque, como guerrillero desertor, que ha regresado a Colombia, sabe que vivirá el resto de sus días bajo la amenaza permanente de que sus ex compañeros lo asesinen; por otro, porque la lógica dice que para las FARC la vecina Venezuela es un refugio seguro. Las FARC comparten la ideología bolivariana del presidente Hugo Chávez, y el Ejército colombiano no se arriesgaría a violar la ley internacional y cruzar la frontera.
"Todo eso es verdad", explicó Rafael. "El Ejército colombiano no cruza la frontera, y la guerrilla tiene un pacto de no agresión con los militares venezolanos. El Gobierno venezolano deja a las FARC operar libremente porque comparten el mismo pensamiento bolivariano, y también porque las FARC pagan sobornos a su gente".
Entonces, ¿de qué ha huido?
"De una peligrosidad mucho mayor a la que me enfrento ahora: de los combates casi diarios dentro de Venezuela con los elenos [la guerrilla del ELN]".
Pero ¿no comparte el Ejército de Liberación Nacional los principios marxistas que llevaron a ambas organizaciones a la guerra hace 40 años? "Puede ser", responde Rafael, "pero esto no tiene nada que ver con política. La lucha con el ELN es por las rutas del tráfico de cocaína. Hay muchísimo dinero en juego en esa zona fronteriza donde la droga entra desde Colombia. Porque la línea más segura para llevar droga a Europa es por Venezuela".
EL PAÍS ha hablado con Rafael, que militó como guerrillero diez años, de los que tres estuvo en la cárcel, y con otros tres desertores de las FARC que se han entregado al Gobierno colombiano, acogidos por un programa de reinserción a la vida civil; también ha tenido acceso directo en Colombia y a diplomáticos y fuentes de alto nivel de los servicios de inteligencia y seguridad de varios países, individuos cuya peligrosa misión (por esto y en algunos casos por motivos políticos, insistieron en el anonimato antes de hablar con EL PAÍS) consiste en combatir el terrorismo y el narcotráfico internacional. Ambos objetivos confluyen en las FARC, más potente que cualquier cartel en el mercado global de la cocaína y calificada por la UE y EE UU como "organización terrorista".
Lo que aseguran un diplomático europeo y diversas fuentes oficiales a las que ha tenido acceso EL PAÍS es que existe complicidad y compenetración de elementos importantes del Estado que preside Hugo Chávez en las actividades mafiosas y militares de la organización guerrillera más antigua del mundo. La conclusión a la que un diplomático europeo y todas las fuentes oficiales consultadas han llegado es que la complicidad es activa y constante a niveles operativos, en las zonas donde se despliega la actividad militar y narcotraficante; y más pasiva cuanto más alta la esfera del Gobierno venezolano, hasta llegar al presidente Chávez, al que ninguna fuente consultada -ni siquiera en el anonimato más extremo- acusa de complicidad directa con el gigantesco negocio del narcotráfico colombiano. Lo que a esos mismos medios les cuesta creer es que no esté enterado del grado de colusión que hay entre sus fuerzas armadas y los altos mandos de las FARC. También dudan de que no esté enterado del grado de involucración de las FARC en el tráfico de cocaína.
EL PAÍS, pese a sus numerosos intentos, no logró obtener -hasta el cierre la noche del jueves de esta edición- una reacción de las autoridades venezolanas a las declaraciones recogidas en este reportaje.
Se sabía ya que, durante varios años, las FARC habían utilizado el lado venezolano de la frontera colombiana como refugio. Pocos dudan de que, si no fuera por la cocaína -la gasolina que alimenta la guerra colombiana-, las FARC se habrían extinguido como las demás guerrillas latinoamericanas nacidas durante la guerra fría. Lo nuevo que revelan los testimonios recogidos por este diario es lo extensa y sistemática que es la cooperación en Venezuela con la narcoguerrilla en cuanto al transporte de la droga por aire, tierra y mar; al suministro de armas, y la protección sobre el terreno que reciben de sectores de las fuerzas armadas; y a la inmunidad legal de facto que les conceden elementos del Estado.
Se trata de un negocio ilegal gigantesco. Transita por Venezuela el 30% de las 600 toneladas de cocaína que se mueven anualmente por el mundo. Prácticamente la totalidad de la droga colombiana que sale por Venezuela tiene como destino Europa, con España y Portugal como principales puntos de entrada, y con un valor de mercado en las calles europeas por encima de los 10.000 millones de euros al año.
La infraestructura venezolana destinada al flujo de la cocaína ha crecido de manera exponencial, según las fuentes de inteligencia entrevistadas por EL PAÍS, durante los últimos cinco años de la presidencia de Hugo Chávez, cuya decisión de expulsar a la agencia antidroga norteamericana (DEA) de su país en 2005 fue celebrada tanto por las FARC como por sus socios en los carteles de droga convencionales. Como ha dicho Luis Hernando Gómez Bustamante, poderoso capo colombiano de la droga en manos de la policía de su país desde febrero, "Venezuela es el templo del narcotráfico".
Un diplomático europeo con muchos años de experiencia en América Latina expresó algo parecido de otra manera. "El país bolivariano, socialista, antiimperialista ejemplar que pretende crear Chávez está en vías de convertirse en un Estado narco, del mismo modo que las FARC se han convertido en guerrilleros narcos. Chávez quizá no lo entienda, pero este fenómeno corroerá a su país como un cáncer".
En cuanto al aspecto militar, o "terrorista", de las FARC, lo que los desertores entrevistados sostienen es que las autoridades venezolanas no sólo dan protección armada al menos a cuatro campamentos guerrilleros fijos en su país, sino que también hacen la vista gorda a programas de enseñanza que operan dentro de los campamentos para la fabricación de bombas. Rafael -alto, fibroso y de aspecto serio, correspondiendo a la imagen clásica del guerrillero latinoamericano- cuenta cómo él mismo fue adiestrado en Venezuela para participar en una serie de atentados en Bogotá, la capital colombiana. La colaboración se extiende supuestamente a la venta de armamento por las Fuerzas Armadas a las FARC; a proveer a miembros de la guerrilla con cédulas de identidad venezolanas, usando nombres falsos, y a los líderes de las FARC con pasaportes para que puedan viajar a Cuba y Europa; y a dejar que las FARC proporcionen entrenamiento militar a las Fuerzas Bolivarianas de Liberación. Las FBL, conocidas también como los boliches, son una guerrilla creada por el Gobierno de Chávez con el supuesto propósito de defender la patria en caso de invasión norteamericana.
La expresión internacional más visible del terrorismo de las FARC ha sido la práctica de secuestrar a individuos con fines económicos o políticos, como es el caso de la ex candidata a la presidencia colombiana Ingrid Betancourt. Algunas de las fuentes de inteligencia con las que se entrevistó EL PAÍS afirman que tienen información sólida de que las FARC la retienen en territorio venezolano. Rafael, que dijo que estaba a punto de ser nombrado para un puesto de mando importante justo antes de desertar, sostuvo que a principios de año, y quizá después, Betancourt se encontraba en un pueblo fronterizo venezolano llamado Elorza, en el Estado de Apure, bajo la custodia de Germán Briceño Suárez, alias Grannobles, miembro del estado mayor de las FARC y jefe del Frente 10, en el que operaba Rafael. La lógica es que Elorza, donde Grannobles tiene una finca grande y lujosa protegida, según fuentes de inteligencia,por la Guardia Nacional y conocida por los guerrilleros de las FARC como Rancho Grande, está alejado del conflicto militar, lo que reduce las posibilidades de que muriese en un enfrentamiento, lo cual generaría un problema de imagen grave para las FARC, ya que Betancourt es también ciudadana francesa, y el presidente Nicolas Sarkozy se ha esforzado para lograr su liberación.
Rafael, elocuente pero no fanfarrón, reconoció que él mismo no había visto a Betancourt, sino que compañeros guerrilleros se lo habían dicho, y no todas las fuentes consultadas por EL PAÍS concurrían con la tesis de que ella estaba en Venezuela. En lo que sí hubo unanimidad fue en que Grannobles, cuya extradición busca Estados Unidos por narcotráfico y por el asesinato de tres norteamericanos en 1999 en suelo venezolano, maneja la logística narcoguerrillera en Venezuela. También es enlace para operaciones conjuntas con capos de los carteles, uno de los cuales Rafael dijo haber llevado a una reunión en Rancho Grande.
El contacto de Chávez con las FARC, afirmaron las fuentes de inteligencia, se lleva a cabo a través de uno de los siete líderes máximos de las FARC, Iván Márquez, que también tiene una finca en Venezuela y que se comunica con el presidente a través de contactos con los altos mandos de los servicios de inteligencia venezolanos. Como explicó un desertor de las FARC que había ocupado un cargo propagandístico importante en la organización, "Las FARC comparten tres principios bolivarianos con Chávez: la unidad latinoamericana, la lucha antiimperialista y la soberanía nacional. Las coincidencias ideológicas llevan a la convergencia en el plano táctico".
Las ventajas tácticas que emanan de la solidaridad bolivariana logran, según las fuentes, su máximo rendimiento en lo relacionado con la industria multinacional del narcotráfico. Existen diferentes métodos para enviar la cocaína de Colombia a Europa, aunque lo que siempre tienen en común es la colaboración por omisión, o comisión, de las autoridades venezolanas. La ruta más directa es la aérea. Consiste, según fuentes de inteligencia, en enviar avionetas desde pistas en lugares remotos de Colombia a aeródromos venezolanos. Ahí hay dos opciones. O parten las mismas avionetas rumbo a Haití o República Dominicana (una fuente dice que los vuelos no autorizados "sospechosos" se han incrementado de 3 a 15 por semana desde 2006), o la droga se traspasa a aviones que vuelan directamente a países de África occidental, como Guinea-Bissau o Ghana, de donde siguen por vía marítima a Portugal o Galicia, punto de entrada español del área europea de Schengen.
Uno de los guerrilleros desertores entrevistado por EL PAÍS, llamémosle Marcelo, narró el procedimiento para enviar droga en cantidades pequeñas a través de individuos (mulas) que la transportan en sus maletas en aviones comerciales. Marcelo desertó en agosto tras haber estado un año en un campamento venezolano de las FARC en La Uvita, Estado de Apure. Ágil en sus movimientos, menudo y de mente ordenada, sólo militó en la guerrilla de las FARC 15 meses, pero sus jefes le procuraron rápidamente una cédula de identidad venezolana, con lo cual cruzaba la frontera y transitaba por Venezuela sin problemas.
"Una vez", recuerda, "fui al aeropuerto de Bogotá a recoger a un portorriqueño y llevarlo a Venezuela. Él cruzó la frontera conmigo después de convenir un precio con los guardias venezolanos. Lo llevé en carro particular a Caracas y de ahí viajó a España en avión con la droga en la maleta. Llegó sin problemas. Me lo confirmó Pizarro, un mando nuestro con 120 hombres bajo su cargo, que habló con su contacto en España, que se llamaba Dani".
Marcelo participó en "ocho o nueve" misiones de este tipo a lo largo de 12 meses. "Operar en Venezuela es lo más fácil que hay", sostiene. "La guerrilla de las FARC está de lleno allá, y la Guardia Nacional, el Ejército y otros venezolanos con cargos oficiales les ofrecen sus servicios, a cambio de dinero. Nunca hay enfrentamientos entre las FARC y la Guardia o el Ejército". Rafael asegura que participó en varios operativos cuyo fin era enviar la droga por vía marítima desde puertos caribeños. Su rango en las FARC era más alto que el de Marcelo y tuvo más acceso a información confidencial.
"Se recibe la mercancía en la frontera, transportada en camiones", explica Rafael. "Cuando llega el vehículo, la Guardia Nacional venezolana ya lo sabe de antemano, ya están sobornados para que cruce a Venezuela sin problemas. A veces nos dan una escolta. Entonces, yo y otros compañeros nos subimos o al mismo camión con el chófer, o en un carro particular que les acompaña. Hacemos el viaje, de unas 16 horas, hasta Puerto Cabello, sobre el mar al oeste de Caracas. Ahí entra el camión en una gran bodega controlada por venezolanos y gente de las FARC que se encarga de la seguridad. Efectivos de la Armada venezolana se encargan de los controles de aduanas y de la salida de los barcos. Tenían conocimiento de lo que estaba pasando y lo facilitaban todo".
Fuentes de inteligencia que analizan las rutas de salida de Puerto Cabello dijeron que de ahí parten embarcaciones pequeñas hacia Haití o la República Dominicana, desde donde se hace el transbordo a barcos grandes que llevan la droga a Europa, o directamente cruzan el océano a África o Europa en, por ejemplo, pesqueros. Un caso notable fue el del pesquero venezolano Zeus X, que fue interceptado por la Agencia Tributaria española en septiembre, a 1.050 millas de Las Palmas, con seis venezolanos a bordo y un cargamento de 3.200 kilos de cocaína con precio de venta en Europa estimado en 190 millones de euros.
Rafael dijo que no sólo acompañaba a los camiones que viajaban entre la frontera y el mar, sino que una vez permaneció un mes en Puerto Cabello, donde se quedó en un hotel, haciendo trabajos de "seguridad". "Hubo pérdidas de mercancía y robos. Dimos plomo. Murieron muchos, por robo o por traición". Rafael asegura que no tuvo problemas con la policía venezolana, y menos cuando hacía sus viajes de vuelta, cargado de dinero llegado generalmente de España, dijo, a cambio de la droga. "Llevaba maletas grandes llenas de billetes de 500 euros, y se las entregaba a un mando de las FARC del Frente 10 en el lado venezolano de la frontera con Colombia".
El mismo procedimiento lo llevó a cabo utilizando el puerto de Maracaibo, que según las fuentes consultadas por EL PAÍS es "una especie de paraíso" para los narcotraficantes, entre los cuales se encuentra uno de los capos más buscados actualmente por las policías internacionales, Wilber Varela, conocido también como Jabón. "Se instalan en magníficas casas, compran fincas grandes y negocios en quiebra, y se convierten en personajes valiosos para las economías locales venezolanas", dijo una fuente policial. "Venezuela es para estos criminales un seguro de vida". Por eso, cuando la policía colombiana preguntan a sus homólogos venezolanos por el paradero de los capos mafiosos, la respuesta siempre es la misma: "No tenemos nada".
Esta convergencia táctica entre las Fuerzas Armadas venezolanas y las FARC se extiende al terreno militar, al extremo de que hoy, según una fuente de inteligencia especialmente bien informada con la que habló EL PAÍS, la Guardia Nacional tiene retenes colocados alrededor de los campamentos guerrilleros. ¿Para qué? "Para darles protección, lo cual indica que hay conocimiento a muy alto nivel militar venezolano de la estrecha colaboración que tienen sus soldados con las FARC".
No siempre han estado tan claras las cosas. Otro desertor de las FARC, de seudónimo Humberto, recordó cómo, en enero de 2004, casi hubo un grave choque entre el Ejército venezolano y la guerrilla colombiana en una región fronteriza llamada La Guajira. Según Humberto, que operó políticamente en la clandestinidad para las FARC en una importante ciudad colombiana durante cinco años antes de ingresar en la guerrilla como combatiente en 2005, el incidente ocurrió al margen de una reunión política de revolucionarios de varios países latinoamericanos en un campamento de las FARC en Venezuela. Allí estaban destacados unos 150 guerrilleros liderados por el embajador de las FARC en Venezuela, Iván Márquez. "De repente oímos un bombardeo aéreo cerca del campamento y después nos enteramos de que se acercaba una columna del Ejército venezolano", señala. "La tropa llegó al borde del campamento, pero cuando parecía que iba a haber un choque, los comandantes de ambos bandos empezaron a hablar y acabaron bebiendo vodka juntos, celebrando el hecho de que los dos estaban al mando de ejércitos bolivarianos".
Humberto, un ex universitario que había brillado en su juventud por su fervor revolucionario, desertó en octubre de este año en gran parte porque había visto cómo ese tipo de escena festiva, lubricada por el alcohol, había llegado a definir el estilo de vida de algunos altos mandos de las FARC. "Nosotros los guerrilleros de a pie, los milicianos, sufríamos permanentemente por falta de abastecimiento. Caminábamos todo el día y pasábamos hambre. El problema dejaba de ser militar y se convertía en uno de supervivencia básica. Pero en lo que no me dejaba de fijar era en que mientras nosotros sufríamos, los mandos no sólo comían bien, sino que también bebían whisky y se acostaban con mujeres hermosas. Fue una enorme decepción".
Rafael no pareció padecer esos mismos escrúpulos. La ausencia de valoración moral cuando describió sus actividades narcotraficantes lo indicaba. Lo mismo le parecía cumplir con trabajos directamente ligados a su original vocación guerrillera como viajar a Caracas a recoger armamentos que las FARC compraban de las Fuerzas Armadas venezolanas. Ésta es una de las dimensiones tácticas más sistematizadas de la cooperación entre Venezuela y las FARC.
Entre otros casos similares, Rafael relató cómo viajó en coche particular, un Toyota Corolla, con un capitán de la Guardia Nacional llamado Pedro Mendoza, a una base militar grande en las afueras de Caracas llamada Fuerte Tiuna. Entró en la base con el capitán, que le entregó ocho fusiles. Volvieron a la frontera con los fusiles en el maletero del coche. Según Rafael, elementos de la Guardia Nacional también suministraron a las FARC granadas, lanzagranadas y material explosivo de base petrolífera C-4 usado para fabricar bombas.
Una fuente de inteligencia confirmó que estos pequeños movimientos de armas ocurrían a gran escala. "Lo que ocurre es que la droga va de Colombia a Venezuela, y las armas vienen de Venezuela a Colombia. No son cargamentos grandes, sino que hay un flujo pequeño pero constante: 5.000 cartuchos, seis fusiles... Es muy difícil de detectar porque hay muchas pequeñas redecitas, muy bien coordinadas por especialistas de las FARC".
Rafael operaba directamente con estos especialistas, tanto en el tráfico de armas como en el de cocaína, hasta que tomó la decisión de cambiar de vida. La convicción de que su suerte se iba a acabar llegó en agosto de este año. "En junio y julio había recibido cursos en la fabricación de explosivos, junto con efectivos de las milicias de Chávez, de los boliches del FBL. Aprendimos, ahí en un campamento dentro de Venezuela, cómo armar diferentes tipos de minas quiebrapatas y cazabobos, y a armar bombas con C-4 recibido de la Guardia Nacional. También nos enseñaron a detonar bombas de manera controlada usando teléfonos celulares". Le estaban preparando, dijo, para una misión en Bogotá. "Nos dieron fotos de los objetivos. Íbamos a operar junto a dos grupos de las FARC destacados en la capital. Íbamos a poner bombas. Cuando se acercaba la fecha empecé a reflexionar que ya no podía seguir así. Primero, por el peligro de los choques con los elenos, y ahora, la posibilidad real de que me detuvieran -y ya pasé varios años en la cárcel por mi actividad en las FARC- o me mataran las fuerzas de seguridad en Bogotá. A finales de agosto me escapé, y en septiembre me entregué".
Un diplomático europeo que conoce bien la situación general del narcotráfico y la guerrilla en Colombia, y que ha oído el testimonio de Rafael, hizo una comparación entre las actividades de las FARC en Venezuela y una hipotética actividad similar de ETA en un país vecino de España. "Imaginemos que ETA tuviera una escuela de fabricación de bombas en Portugal dentro de campamentos protegidos por la policía portuguesa, y que planeara detonar esas bombas en Madrid. Imaginemos que las autoridades portuguesas dotaran de armamentos a ETA, a cambio de dinero obtenido a través del tráfico de drogas, en el que las autoridades portuguesas también colusionaran. Sería un escándalo de enormes proporciones. Pues eso, en gran escala, es lo que está permitiendo que ocurra hoy el Gobierno de Venezuela".
"La verdad", explica un alto mando policial, "es que si Venezuela hiciera un mínimo esfuerzo para colaborar con la comunidad internacional, la diferencia sería enorme. Podríamos fácilmente recuperar dos toneladas más de cocaína por mes sólo con una pequeña vuelta de tuerca por su parte. No lo hacen porque hay mucha corrupción, pero también, y éste es el motivo más de fondo, por su actitud antiimperialista. 'Si esto les jode a los imperialistas', piensan, '¿cómo les vamos a ayudar?'. La clave es la voluntad política. Y no la hay".
Una lógica similar se extiende, según la fuente de inteligencia de más alto rango entrevistada por EL PAÍS, al tema de los secuestrados de las FARC. "Si Chávez quisiera, podría forzar la liberación de Betancourt mañana mismo, independientemente de si está en Venezuela o Colombia. Les dice a las FARC: 'La entregan o se acaba el juego acá en Venezuela'. La dependencia que se han creado las FARC en Venezuela es de una dimensión tan enorme que no se podrían arriesgar a decirle que no".
La Iglesia anglicana
La Iglesia anglicana cede terreno ante el auge musulmán y de los católicos
Reportaje WALTER OPPENHEIMER - .Londres - para El País, 26/12/2007
Si Enrique VIII levantara la cabeza quizá se revolviera en su tumba. Coincidiendo con el ingreso oficial de Tony Blair en la Iglesia católica, las últimas estadísticas señalan que hay más católicos que anglicanos asistiendo a los servicios dominicales en el Reino Unido. Aunque algunos lo presentan como una novedad histórica, otras estadísticas reflejan que casi siempre ha sido así porque la misa dominical es obligatoria para los católicos, pero no para los protestantes, que suelen ir a la Iglesia entre semana mucho más a menudo que los católicos.
El aparente auge del catolicismo en el Reino Unido, sin embargo, parece destinado a ser flor de un día. No es que los británicos -con excepciones tan distinguidas como el ex primer ministro- hayan empezado a convertirse en masa al catolicismo, es que en los últimos años han entrado en el país decenas de miles, quizá centenares de miles, de inmigrantes de Europa del Este y la gran mayoría son polacos, un país en el que el 85% de la población es católica.
Pero, por encima de todo, las estadísticas reflejan un brutal declive de la religión en el Reino Unido en el último medio siglo, siguiendo la tendencia a la secularización de Europa occidental. Y si hay una religión con probabilidades de crecer en el futuro entre los británicos es más bien la musulmana: el año pasado, 6.387 recién nacidos recibieron el nombre de Mohamed o alguna de sus diversas variantes, convirtiéndose en el segundo nombre más popular entre los nuevos británicos, sólo superado por Jack (6.772 bebés).
Según un estudio de Christian Research publicado por The Daily Telegraph, 861.800 católicos atendieron cada semana la misa dominical frente a tan sólo 852.000 anglicanos. La noticia, que ha coincidido con la conversión de Blair, ha causado conmoción y ha reavivado el debate sobre el todavía influyente papel de la religión anglicana en la política británica. La Iglesia de Inglaterra sigue siendo "la Iglesia establecida" del país y el primer ministro tiene el derecho a nombrar al arzobispo de Canterbury de entre una terna de candidatos que le presenta la Iglesia. Aunque nada impide legalmente que un católico sea primer ministro -en realidad el último fue Tomás Moro, ejecutado por Enrique VIII por negarse a reconocerle como jefe de la Iglesia de Inglaterra-, la ley sí exige que el monarca sea anglicano.
La realidad es que las dos iglesias están en absoluto declive y que el desgaste de la católica -maquillado ahora por la llegada de los polacos- es incluso más rápido. Según los datos publicados por Christian Research, la asistencia de católicos a la misa dominical era en 1989 el doble que en la actualidad: 1,7 millones frente a los actuales 860.000, mientras que entre los anglicanos ha caído un tercio al pasar de 1,26 millones a 850.000. Aunque la mitad de los británicos dicen no creer en Dios, dos tercios de ellos se declaran cristianos, según el último censo nacional, realizado en 2001. Aunque en ese censo no se especifica el reparto entre las distintas acepciones cristianas, los cinco censos realizados entre 1975 y 1995 revelan una llamativa estabilidad en el número de británicos que se declaran anglicanos (27,2 millones en 1975 y 26,7 millones en 1995) y los que se declaran católicos (5,5 millones en 1975 y 5,6 millones en 1995).
Mientras tanto, el número de británicos que se declaran musulmanes ha pasado de 400.000 en 1975 a 1,5 millones en el censo de 2001.
Estas cifras revelan que, aunque la preeminencia de los anglicanos sobre los católicos sigue siendo de 5 a 1, estos tienden a cumplir más con la liturgia. Ambas iglesias parecen también muy distanciadas en asuntos de gran impacto social: la Iglesia anglicana tiene posiciones mucho más progresistas sobre la homosexualidad, el aborto, la planificación familiar o el papel de la mujer en la Iglesia, temas que siguen siendo tabú para la jerarquía de la Iglesia católica.
Reportaje WALTER OPPENHEIMER - .Londres - para El País, 26/12/2007
Si Enrique VIII levantara la cabeza quizá se revolviera en su tumba. Coincidiendo con el ingreso oficial de Tony Blair en la Iglesia católica, las últimas estadísticas señalan que hay más católicos que anglicanos asistiendo a los servicios dominicales en el Reino Unido. Aunque algunos lo presentan como una novedad histórica, otras estadísticas reflejan que casi siempre ha sido así porque la misa dominical es obligatoria para los católicos, pero no para los protestantes, que suelen ir a la Iglesia entre semana mucho más a menudo que los católicos.
El aparente auge del catolicismo en el Reino Unido, sin embargo, parece destinado a ser flor de un día. No es que los británicos -con excepciones tan distinguidas como el ex primer ministro- hayan empezado a convertirse en masa al catolicismo, es que en los últimos años han entrado en el país decenas de miles, quizá centenares de miles, de inmigrantes de Europa del Este y la gran mayoría son polacos, un país en el que el 85% de la población es católica.
Pero, por encima de todo, las estadísticas reflejan un brutal declive de la religión en el Reino Unido en el último medio siglo, siguiendo la tendencia a la secularización de Europa occidental. Y si hay una religión con probabilidades de crecer en el futuro entre los británicos es más bien la musulmana: el año pasado, 6.387 recién nacidos recibieron el nombre de Mohamed o alguna de sus diversas variantes, convirtiéndose en el segundo nombre más popular entre los nuevos británicos, sólo superado por Jack (6.772 bebés).
Según un estudio de Christian Research publicado por The Daily Telegraph, 861.800 católicos atendieron cada semana la misa dominical frente a tan sólo 852.000 anglicanos. La noticia, que ha coincidido con la conversión de Blair, ha causado conmoción y ha reavivado el debate sobre el todavía influyente papel de la religión anglicana en la política británica. La Iglesia de Inglaterra sigue siendo "la Iglesia establecida" del país y el primer ministro tiene el derecho a nombrar al arzobispo de Canterbury de entre una terna de candidatos que le presenta la Iglesia. Aunque nada impide legalmente que un católico sea primer ministro -en realidad el último fue Tomás Moro, ejecutado por Enrique VIII por negarse a reconocerle como jefe de la Iglesia de Inglaterra-, la ley sí exige que el monarca sea anglicano.
La realidad es que las dos iglesias están en absoluto declive y que el desgaste de la católica -maquillado ahora por la llegada de los polacos- es incluso más rápido. Según los datos publicados por Christian Research, la asistencia de católicos a la misa dominical era en 1989 el doble que en la actualidad: 1,7 millones frente a los actuales 860.000, mientras que entre los anglicanos ha caído un tercio al pasar de 1,26 millones a 850.000. Aunque la mitad de los británicos dicen no creer en Dios, dos tercios de ellos se declaran cristianos, según el último censo nacional, realizado en 2001. Aunque en ese censo no se especifica el reparto entre las distintas acepciones cristianas, los cinco censos realizados entre 1975 y 1995 revelan una llamativa estabilidad en el número de británicos que se declaran anglicanos (27,2 millones en 1975 y 26,7 millones en 1995) y los que se declaran católicos (5,5 millones en 1975 y 5,6 millones en 1995).
Mientras tanto, el número de británicos que se declaran musulmanes ha pasado de 400.000 en 1975 a 1,5 millones en el censo de 2001.
Estas cifras revelan que, aunque la preeminencia de los anglicanos sobre los católicos sigue siendo de 5 a 1, estos tienden a cumplir más con la liturgia. Ambas iglesias parecen también muy distanciadas en asuntos de gran impacto social: la Iglesia anglicana tiene posiciones mucho más progresistas sobre la homosexualidad, el aborto, la planificación familiar o el papel de la mujer en la Iglesia, temas que siguen siendo tabú para la jerarquía de la Iglesia católica.
Religión y vida ¿para qué?
- ¿Para qué?/Federico Reyes Heroles
Aunque se le creyera en retirada, Dios permanece entre las creencias humanas. Lejos de cualquier religión en particular, cabe la reflexión. ¿Los dioses ordenan nuestra vida?
"La razón me dice que Dios existe, pero también me dice que nunca podré saber lo que es". Voltaire
No tengo ninguna filiación religiosa. Ello no me cauteriza frente al tema. Basta con mirar al firmamento o ver a un bebé nacer o leer sobre el DNA para caer en el asombro. Ese asombro es la puerta de entrada a los grandes misterios: la creación, la vida, la muerte y nosotros ahí con nuestra loca cabeza. Sólo un muerto, muerto del alma, podría quedarse inmune. Victor Hugo definía a Dios como lo evidente invisible. Pero las creencias y los usos que las religiones han hecho de ellas son un asunto serio. Hay quien piensa, y no sin razón, que las religiones lo envenenan todo (C. Hitchens, God is not Great). Buena parte de la violencia entre los seres humanos ha brotado de la pasión religiosa.
¿Pero entonces, qué hacer? Cruzarse de brazos y aceptar esa terrible fatalidad: la búsqueda de respuestas a los misterios conduce al dogma, al fanatismo, a la degradación. Sería aceptar nuestra impotencia para encauzar las grandes dudas y sus siempre tentativas soluciones. Se trata de una de las discusiones filosóficas más apasionantes y en las últimas décadas ha sido muy rica. Dios ha muerto, declaró Nietzsche (UNAM, ver la excelente introducción de Paulina Rivero Weber), con lo cual tambaleó los referentes no sólo filosóficos sino éticos. ¿Quién mató a Dios? En su loco afán por conocer, por establecer verdades independientes, el hombre destruyó los absolutos, Dios incluido. Pero si Dios no existe, razonaría Dostoievski, entonces todo está permitido. Sin ese absoluto, se argumentó, el hombre deambula en la oscuridad. Quién va a ser el guía, quién dará el rumbo. Para algunos ese absoluto se ha trasladado al valor inmanente de la vida. El rumbo no venía del exterior, de una fuerza superior, sino de adentro. Estaba dado por la propia Creación en la vida misma.
La tensión básica estaba sentada. En la búsqueda de verdades el ser humano sólo podía cancelar los dogmas, los absolutos y seguir su propia forma de leer el mundo. Con el avance de la ciencia en el siglo XX surgieron nuevos dilemas y posturas. Quizá una de las más conocidas por su claridad fue la de Bertrand Russell. El gran filósofo y científico inglés fue radical: la ciencia es incompatible con cualquier tipo de religiosidad. Dogma y ciencia están reñidos a muerte. La apuesta de los años sesenta fue ésa: el avance del pensamiento científico terminará desplazando a los dogmas religiosos. Pero en pleno inicio del siglo XXI las cifras no apuntalan tal dicho.
De los 6 mil 500 millones de seres humanos que habitamos el planeta, el 82 por ciento se declara religioso. Según los datos de Naciones Unidas, un 16 por ciento se declara sin religión y sólo un 3.7 por ciento, ateo. La diferencia no es menor: sólo los ateos niegan la existencia de Dios. De aquellos sin religión no sabemos si aceptan o no la existencia de Dios pero sin acudir a un dogma en específico. Pareciera que, en todo caso, lo que pudo haberse incrementado en el siglo XX fueron los ateos. Pero, es curioso, ese cambio tuvo que haber ocurrido en la primera mitad del siglo XX, cuando la gran explosión científica se dio en la segunda mitad. ¿Cuál fue el efecto de las guerras? No lo sabemos bien a bien. Lo que queda claro es que los satélites, el microchip o los celulares conviven perfectamente con las tradiciones religiosas. De hecho las nuevas religiones aprovechan las tecnologías para conseguir adeptos. Dios no está, como lo pensó Nietzsche, en retirada. De acuerdo con la Encuesta Mundial de Valores, un 86 por ciento de los habitantes del planeta cree en Dios. Además la percepción de Dios está distribuida tanto en países islámicos como Marruecos, Paquistán o Egipto con porcentajes del 100 por ciento, como países católicos, en niveles de 80 por ciento. No hay exclusiva. Pero quizá la mayor sorpresa radique en que el desarrollo tampoco está reñido con esa creencia. El 96 por ciento de los estadounidenses cree en Dios, en Finlandia es el 83 por ciento. Sólo en Vietnam el porcentaje se desploma a menos del 20 por ciento. ¿Por qué? Las sorpresas continúan: las comunidades científicas, obsesionadas con las nuevas verdades o paradigmas, no son islas de no creyentes, por el contrario. Se ha comprobado que en Estados Unidos la gran mayoría de esos científicos son creyentes. Pareciera entonces que la indagación de los misterios no debilita la religiosidad sino que incluso la alimenta. Es fantástico revisar los testimonios de muchos científicos como Francis Collins o Francis Compton Crick, premios nobel vinculados a la indagación sobre el DNA, dando sus testimonios sobre cómo los grandes misterios, la ciencia y Dios, pueden navegar en la misma barca.
El dilema de Nietzsche ya no está allí. Lo que sí continúa vigente es la idea de que son esas figuras, los dioses en plural, los que actúan como grandes ordenadores de la vida. La industrialización, la urbanización, han acentuado un fenómeno de soledad, de búsqueda de un sentido en la vida. Una vez resueltas las necesidades básicas viene la pregunta, ¿para qué la vida? Víctor Frankl, el gran sicoterapeuta, estableció hace décadas esa neurosis provocada por la carencia de un sentido en la vida. Muchas sociedades ricas son víctimas del padecimiento. Las depresiones y los suicidios se multiplican. Hay nuevos flagelos del alma. Francia, España, Estados Unidos, los países escandinavos, todos registran esa nueva pesadilla que es la soledad. Se la ha denominado la era del vacío.
En estos días en que una parte del mundo celebra el natalicio de Jesús, vale la pena la reflexión sobre el fin último de las creencias. ¿Violencia o sentido en la vida, dogma guerrero o paz interior? ¿Religión y vida, para qué?
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