Las leyes se hicieron para las personas y así deberían aplicarse
JORGE MARIRRODRIGA
En los tribunales italianos figura escrito bien a la vista de los presentes: “la Ley es igual para todos”. Esto parece lo lógico por igualitario, pero la realidad humana es mucho más compleja. Y eso sin contar que hay quienes —y no son pocos— directamente tratan de retorcer ese sistema igualitario en beneficio propio. En esa misma Italia hay un dicho: “Para mis amigos todo; para los demás, la Ley”. En cualquier caso, se representa a la Justicia como una mujer con una balanza en una mano, una espada en la otra y los ojos vendados. Francamente, esto último no es nada tranquilizador. Imaginemos que la figura alegórica de un cirujano fuera una médico con las radiografías en una mano, el bisturí en la otra y la mascarilla tapándole los ojos. Pues hay veces en que pasa lo mismo.



