.De las reuniones más importantes para consolidar el dialogo interreligiosos fue el fraternal encuentro que tuvo el papa Francisco el pasado jueves 21 de noviembre con Somdej Phra Maha Muneewong, Patriarca Supremo de los budistas de Tailandia.
Antes de entrar el templo histórico, Francisco se quitó los zapatos. Ya descalzo y envuelto en un tradicional manto "jee worn", el papa escuchó atentamente las palabras del patriarca.
Y ras intercambiar regalos y antes de firmar en el Libro de Honor pronunció un breve saludo de cortesía, le dijo.
Su Santidad:
Le agradezco sus amables palabras de bienvenida. Al comienzo de mi visita a esta nación, me alegra visitar este Templo Real, símbolo de los valores y las enseñanzas que caracterizan a este amado pueblo. En las fuentes del budismo la mayoría de los tailandeses han nutrido y permeado su manera de reverenciar la vida y a sus ancianos, de llevar adelante un estilo de vida sobrio basado en la contemplación, el desapego, el trabajo duro y la disciplina (cf. S. Juan Pablo II, Exhort. ap. postsin. Ecclesia in Asia, 6); características que nutren ese distintivo tan especial vuestro: ser considerados como el pueblo de la sonrisa.