Tragando sapos en la izquierda/ERNESTO HERNÁNDEZ NORZAGARAY
Noroeste, 14/03/2021;
Durante mucho tiempo ha dominado la idea cierta de que la izquierda mexicana es incapaz de mantenerse unida mucho tiempo y es que, se dice, tiene una gran propensión a la división, al tribalismo y la ruptura, sea por razones ideológicas - ¿queda algo de esto? - o las conveniencias para avanzar rompiendo.
Se podrá decir axiomáticamente que esta suerte de enfermedad política se potencia en el ejercicio del poder. Y es que el poder alimenta ambiciones, atiza pasiones y anima rupturas. Pero, también es separación, desencanto, frustración, malestar, impotencia, enojo, incomodidad, cuando las decisiones se centralizan y de esa centralidad se establecen alianzas que resultan la antítesis de las aspiraciones justicieras de la izquierda o, más sencillo, es sentir en carne propia que se frena una ambición personal sea para servir o servirse en una posición de poder. Y es cuando salta en una franja el tema de la dignidad y en otros, quizá los más, el cálculo, el ángulo positivo de la suma, la expectativa de ganar y hacerse de una migaja de poder.



