EPN:
El salvador que no lo fue
A
mitad del sexenio, el gobierno de Enrique Peña Nieto fracasa en su propósito de
abatir los índices de pobreza. Por cada año de gestión, un millón de mexicanos
ha engrosado la estadística de sobrevivientes, que hoy alcanza al 46.2 por
ciento de la población. Sin políticas acabadas para contrarrestarla, el
gabinete se ha visto inmerso en escándalos de corrupción e impunidad, que
comienzan con la propia figura del presidente. Tres años bastaron para
destrozar la esperanza que muchos depositaron en el PRI del retorno.
Newsweek en español.., 29 de noviembre de 2015.
Por:
Albinson Linares
Si
la vida fuera justa, Antonio estaría estudiando música. A veces los furiosos
riffs de guitarra que marcan el ritmo en “Voodoo Child” lo despiertan en la
madrugada y se imagina como Hendrix en Woodstock. Sin embargo, ya no tiene
guitarra porque vendió su Ibanez para pagarse el caro semestre de un instituto
de diseño donde no pudo terminar sus estudios.
“Es
muy raro porque desde que salí de la prepa, hace dos años, han pasado muchas
cosas malas en mi familia. Y, si lo piensas bien, todo tiene que ver con la
economía: acá en México si te quedas sin trabajo, a tu familia se la lleva la
chingada”, explica el flaco rockero mientras cuenta que sus padres perdieron
consecutivamente los empleos en 2013. Desde entonces no consiguen trabajos
fijos y a todos los hijos les ha tocado trabajar.
“Mi
hermana trabaja en talleres de costura y tuvo que dejar la prepa, mi hermano es
aprendiz de mecánico porque no quedó en el Poli ni en la UNAM para estudiar
ingeniería. Yo cargo cajas en el mercado de Mixcoac y ayudo a varios taxistas,
mientras ahorro para comprarme otra guitarra”, explica con desaliento. Pese a
todas las peripecias laborales de Antonio, se considera afortunado porque gana
entre 100 y 150 pesos diarios, casi el doble de los 70.10 (4.24 dólares) que
son el mísero salario mínimo diario y legal del país.
“Hay
gente que está peor, créeme. En Oaxaca muchos chavos ni siquiera hacen el
mínimo, tienen que cargar bultos en los mercados y les dan 50 pesos o menos. Lo
que sobre, así es la gente. Así es el sistema”, asevera y se marcha a seguir
trabajando en los locales de la avenida Revolución en la Ciudad de México.