Ayer, revisando el pulso de la jornada, me detuve en lo ocurrido en el Palacio Legislativo de San Lázaro. La diputada Kenia López Rabadán (PAN) rindió el informe de su segundo año al frente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados.
Lo verdaderamente destacable ahí no fue la numeralia o el protocolo, sino la atmósfera. Escuchar a voces tan disímbolas —del PAN, el Verde, el PRI, el PT y Movimiento Ciudadano— coincidir en el reconocimiento a una presidencia institucional y respetuosa de la pluralidad, resulta un bálsamo necesario.
Como bien escribió alguna vez nuestro entrañable Antonio Machado: "se hace camino al andar". Y en el Poder Legislativo, ese camino forzosamente requiere diálogo.
En un México que a veces percibimos fracturado, recordar que una legisladora de oposición pudo conducir los debates más álgidos respetando a las minorías y mayorías, nos devuelve un poco la confianza en el oficio. La política, la de verdadera altura, trata de construir puentes, no de dinamitarlos.
Y rescato en especial el mensaje que envió el morenista Ricardo Monreal:
Estimada Kenia, quiero, con todo respeto, felicitarte porque en la mayoría de las ocasiones te condujiste con profesionalismo y con imparcialidad.
Había dudas, debo de decirlo, y el teléfono sigue sonando, pero había dudas, yo nunca lo dudé, nunca dudé de tu profesionalismo y de tu capacidad y quiero felicitarte por tu convocatoria.
Quiero saludar con respeto a (la Ministra) Yasmín Esquivel, que viene representando a la Corte en un acto republicano.
Quiero felicitar a César Yáñez, que es subsecretario de Gobernación y que la secretaria de Gobernación ha enviado como su representante.
Pero, quiero felicitar a un político profesional, a Jorge Romero que le tengo respeto desde hace muchos años y que le deseo buena aventura en su desempeño.
También quiero saludar a Ricardo Anaya, que es el coordinador de los senadores del PAN en el Senado, bienvenido a la colegisladora, tocayo.
Quiero felicitar a Xóchitl, a Xóchitl Gálvez, que fuimos compañeros en el Senado; también a Lilly Téllez, que fuimos también compañeros en el Senado, bienvenido, bienvenida.
A Carlos Orvañanos, a Alessandra Rojo de la Vega, bienvenida a la casa del federalismo; a Mauricio Tabe, a Juan Alejandro Navarrete Ortega.
A mi amigo Emilio Álvarez Icaza, deseo suerte en su nueva jornada política (somos México); a Francisco Javier Ramírez Acuña, a Damián Zepeda, a Javier, gran amigo y polemista extraordinario, Damián; a Javier Tejado, también lo saludo con respeto; a Claudio X. González.
A Mauricio Farah, secretario general de la Cámara; a Leonardo Montañez, a Miguel González Márquez, a Laura Ballesteros, a Alán Sahir Márquez, a Magdalena Núñez, a Julieta Villalpando, a Eva Silvia López Valencia, a Marco López Rabadán, a Lizbeth Bernal.
También quiero saludar a Margarita Zavala, compañera de nuestra legislatura, luchadora incansable; a Germán Martínez, también un gran polemista, creo que ya se fue, pero... no, acá está, acá está, Germán, también un gran amigo; y a los embajadores que hoy acompañan a Kenia a este informe.
También agradezco los comentarios de nuestros compañeros coordinadores, Reginaldo, Carlos Puente, a mi amiga Ivonne, a Rubén, obviamente a Elías, que hemos, con el tiempo, nos hemos aprendido a respetar y a dialogar.
Entonces, a todos los que hoy acompañan a Kenia, bienvenidos a esta casa.
Y expresé mi reconocimiento de inicio a la diputada Kenia López, quien en unos días más concluirá su responsabilidad frente a esta Cámara de Diputados.
Y sí lo hago con respeto y con objetividad, por la conducción de nuestros trabajos con imparcialidad y con respeto a todas las fuerzas políticas y procurando que el debate parlamentario se mantuviera dentro de los cauces institucionales.
Esta reunión –que estamos aquí en el Aurora- es, en sí misma, una expresión de nuestra capacidad para encontrarnos en la pluralidad. Y, quizá sea oportuno mencionarlo: la capacidad para reunirnos debe convertirse también en capacidad para acordar.
En esta Cámara hemos tenido debates intensos, diferencias profundas y momentos de particular tensión. Pero también demostramos madurez, inteligencia política y disposición al diálogo.
Hemos alcanzado acuerdos importantes, seguramente la presidenta lo habrá de resaltar, yo incluso era partidario de que no hubiera más intervenciones más que la de ella, que los coordinadores y coordinadora no habláramos, sino ella, pero al final de impuso y ella lo acepto este formato. Ella fue la que lo impuso como presidenta, es uno de sus actos, todavía.
Entonces, quiero también felicitar a Alejandro por aguantarla, su esposo, a sus hermanas que están aquí, a su familia, todos, felicidades por su hermana.
Por eso creo que con estos actos demostramos que la pluralidad no tiene por qué conducir a la división; que el debate no necesariamente lleva a la ruptura, y que las diferencias, cuando se procesan institucionalmente, pueden convertirse en una fortaleza de la democracia.
Por eso, este encuentro debe servir también para formular una convocatoria.
Hay momentos en la vida de las naciones en que las diferencias políticas deben ceder ante los intereses superiores de la patria.
Para mí, un punto de vista personal, México atraviesa por uno de esos momentos.
Vivimos una circunstancia internacional compleja, con expresiones de presión, hostilidad y actitudes que no podemos minimizar. Frente a ello, nuestra respuesta debe ser serena, firme y unitaria.
Nuestra historia nos enseña que la soberanía no es una concesión de nadie. Es un derecho de las naciones y una condición esencial de su existencia.
La frase de Juárez no es solo una frase histórica: “Entre los individuos, como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz”, que todos hemos pronunciado en múltiples ocasiones, es para mí una concepción de las naciones y de la relación entre los Estados.
México quiere relaciones de amistad, de cooperación, de entendimiento con todas las naciones, pero esos lazos sólo pueden construirse sobre la igualdad, el respeto y la no intervención.
Y también nuestra historia nos enseña que, cuando México ha enfrentado amenazas a su independencia, la unidad fue la primera condición para defenderla.
No voy a hablar más, porque no es un asunto que yo deba de expresar con una posición política, es Kenia su informe, ya ves que te decía que no dejaras que hablaran los coordinadores, pero no voy a hablar más.
Simplemente le expreso a Kenia mi respeto, mi reconocimiento y nos vamos a enfrentar y encontrar ideológicamente, pero nunca seré tu enemigo, de nadie, soy simplemente un adversario político temporal y espero que todos nos veamos así.
Saludos y bienvenidas y bienvenidos todos, son nuestros invitados especiales aquí en la Cámara de Diputados.
Saludos.
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